Hubert van Eyck

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Cristo en la cruz flanqueado por la Virgen María y san Juan, hacia 1430

Hubert van Eyck (también Huybrecht van Eyck y Hubertus van Eyck) (Maaseik, hacia 1366Gante, 1426) fue un pintor flamenco perteneciente al estilo flamenco dentro del periodo gótico, y hermano mayor de Jan van Eyck.

Nació alrededor de 1366, en Maeseyck (hoy Maaseik, Bélgica), bajo la protección de un convento benedictino, en el que se habían cultivado el arte y las letras desde principios del siglo VIII.

Después de una larga serie de guerras, en las que el país se volvió inseguro y las escuelas que habían florecido en las ciudades decayeron, marchó a Flandes, y allí se hizo un nombre por primera vez. Fue pintor de la corte del ducado de Borgoña, y cliente de uno de los más ricos patricios de Gante. En la mediana edad, entre 1410 y 1420, se señaló a sí mismo como el inventor de un nuevo método de pintura. Vivió al servicio de Felipe el Bueno hasta 1421. Aquí pintó cuadros para la corporación, cuyos principales magistrados le honraron con una visita de estado en 1424.

Su principal obra maestra, el políptico de la Adoración del Cordero Místico, es una de las más nobles creaciones de la escuela flamenca, estando actualmente disperso, aunque la Catedral de San Bavón de Gante, guarda casi todas las tablas. Otras se conservan en las galerías de Bruselas y Berlín. Esta magna obra es fruto de la colaboración de Hubert con su hermano Jan van Eyck, discutiéndose qué partes corresponden a cada hermano. La obra es casi única como ilustración de la vivencia de la religión en la sociedad de la época. Existe una composición parecida, la Fuente de la Salvación en el Museo del Prado, asignada al taller de los van Eyck. El políptico de Gante representa, en numerosos paneles, la historia de la Redención de la humanidad por Cristo Salvador, a quien se representa en la parte superior de la obra en su asiento, como Juez, con la Virgen y san Juan Bautista a ambos lados, flanqueados por Adán y Eva, símbolo de la humanidad pecadora. En la parte inferior, el Cordero derramando su sangre en presencia de los ángeles, apóstoles, profetas, mártires, caballeros y ermitaños, sobre un amplio paisaje. En los lados exteriores de los paneles aparecen la Virgen y el ángel de la Anunciación, las sibilas y profetas que anunciaron la llegada del Señor, y los donantes en oración a los pies del Bautista y el Evangelista.

Después de que se terminara esta gran obra se colocó, en 1432, en un altar en San Bavón de Gante, con una inscripción en el marco describiendo a Huberto como maior quo nemo repertus.

Detalle de la Adoración del Cordero Místico, pintado 1432.

El retablo fue efectuado por ambos hermanos conjuntamente, como Jan van Eyck reconoció y sus contemporáneos sabían perfectamente, y tal hecho eran igualmente conocido por el duque de Borgoña o los jefes de la corporación de Brujas, quienes visitaron la casa del pintor en una visita de estado en 1432, y los miembros de la cámara de retórica en Gante, que reprodujeron el Agnus Dei como una escena viva en 1456. No obstante, generaciones posteriores atribuyeron el políptico en exclusiva a Jan.

La solemne grandeza del arte religioso en el siglo XV no encontró, fuera de Italia, un exponente más noble que Hubert van Eyck. Su representación de Cristo como juez, entre la Virgen y San Juan, muestra una representación realista, combinada con un fino dibujo y un colorido exquisito, y la unión feliz de severidad y simplicidad con el más hondo sentimiento religioso. En contraste con producciones precedentes de la escuela flamenca, muestra una singular hondura de tono y gran riqueza de detalle. Todo ello es posible gracias a la nueva técnica pictórica, el óleo, del que Hubert compartió la invención con su hermano, pero del que ningún otro pintor rival tenía entonces el secreto. El uso del aceite como aglutinante es la aportación del estilo flamenco a la pintura gótica, pronto se difundió entre los gremios de las ciudades vecinas, pero no fue revelado a los italianos hasta casi el final del siglo XV.

Cuando Hubert murió en septiembre de 1426, fue enterrado en la capilla del altar donde estaba colocada su obra maestra. De acuerdo con una tradición tan antigua como el siglo XVI, su brazo estaba preservado como una reliquia en un cofre en la puerta de San Bavón de Gante.

En su vida tuvo una gran actividad y sorprendentes éxitos, oscurecidos hoy en día un tanto ya que salvo la obra maestra del Políptico de Gante no se conserva ninguna otra obra suya documentada, aunque se le atribuyen varias. Enseñó los fundamentos del arte a su hermano, quien le sobrevivió y con el tiempo le superó en fama.

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