Hornos de Lonquén

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Memorial creado en recuerdo de las víctimas.

Hornos de Lonquén es un lugar donde se encontraron el 30 de noviembre de 1978 restos de detenidos desaparecidos en Chile. Estas personas habían sido detenidas en la localidad de Isla de Maipo el 7 de octubre de 1973.

Octubre de 1973, Isla de Maipo[editar]

Quince campesinos, todos varones, entre 17 y 51 años, fueron detenidos por carabineros en la localidad de Isla de Maipo, al sur de Santiago. Sergio Maureira Lillo y sus cuatro hijos, Rodolfo Antonio, Sergio Miguel, Segundo Armando y José Manuel; Oscar Hernández Flores y sus hermanos Carlos y Nelson; Enrique Astudillo Álvarez y sus dos hijos Omar y Ramón; y los cuatro jóvenes Miguel Brant, Iván Ordóñez, José Herrera y Manuel Navarro. Todos ellos fueron llevados desde sus hogares hasta la tenencia de Isla de Maipo, en ese lugar fue la última vez que se les vio con vida.[1]

Noviembre de 1978, Lonquén[editar]

El fotógrafo de la Vicaría de la Solidaridad, Luis Navarro, acompañó a la comisión que visitó el lugar, registrando los restos de la masacre antes de hacer pública la denuncia, para evitar que fuera borrada la evidencia por la dictadura.

Un campesino se dirigió a las oficinas de la Vicaría de la Solidaridad. Denunció que en unos hornos de una mina de cal encontró los restos de cuerpos humanos. El vicario padre Cristian Precht Bañados coordinó una comisión para verificar estos hechos. Participaron de esta comisión: Enrique Alvear, el obispo auxiliar de Santiago; el Vicario Precht y Javier Egaña, Secretario Ejecutivo de la Vicaría; el abogado jefe de la Vicaría, Alejandro González; el abogado Máximo Pacheco; el director de la revista Qué Pasa, Jaime Martínez y el subdirector de la revista Hoy, Abraham Santibáñez. El 30 de noviembre de 1978 esta comisión se dirigió al lugar, unos hornos de cal abandonados, donde se denunció la presencia de restos humanos. Según relata el periodista Abraham Santibáñez, en esos hornos encontraron: “Trozos de cráneos amarillentos, con huellas de cuero cabelludo; pelos sueltos, negros; ropas desgarradas en las que se reconoce un blue jeans, un chaleco de hombre”.[2]

Al día siguiente abogados de la Vicaría de la Solidaridad concurrieron al palacio de los Tribunales para exigir la designación de un Ministro en Visita que investigue los hechos denunciados. En presencia de una jueza se rescataron los restos y fueron llevados al Servicio Médico Legal. El 6 de diciembre de 1978 el Pleno de la Corte Suprema designó Ministro en Visita al Ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, Adolfo Bañados, encargándolo de proseguir la investigación del hallazgo de Lonquén. [3]

La justicia investiga los hechos[editar]

El Ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, Adolfo Bañados pudo verificar en su investigación que los quince hombres que hasta ese entonces habían sido considerados como desaparecidos, fueron efectivamente las personas detenidas el 7 de octubre de 1973 por carabineros de la Tenencia de Isla de Maipo. El Ministro además estableció la falsedad de las versiones de los funcionarios implicados en las 15 muertes, quienes declararon que las víctimas murieron en confusos enfrentamientos nocturnos. Al declarar ante el juez Bañados, el carabinero Lautaro Eugenio Castro Mendoza, declaró que los quince hombres fueron llevados a Lonquén después de ser detenidos dado que uno de ellos le informó de la existencia de armas ocultas en las minas abandonadas. Castro agrega que al llegar a los hornos de Lonquén, fueron atacados repentinamente con armas de fuego desde los cerros, ellos respondieron de la misma forma, disparando. Según la versión de Castro al finalizar el tiroteo, él y sus colegas se dieron cuenta que todos los detenidos habían muerto, a pesar de que todos los carabineros resultaron totalmente ilesos.[4]

Ante la incongruencia de la versión de los hechos, el Ministro estableció la culpabilidad del Capitán en los hechos pero debió el 4 de abril de 1979 declararse incompetente y el proceso pasó a la justicia militar. Sin embargo, el ministro en visita había llegado a importantes conclusiones. La investigación de Bañados había establecido que las víctimas no murieron durante un enfrentamiento y que la versión del Capitán Lautaro Castro era "intrínsecamente inverosímil". El Ministro Bañados estableció que: "En ninguno de los quince restos esqueléticos, estudiados por el Instituto Médico Legal, se comprobaron señales de perforaciones, fracturas u otro tipo de vestigios que pudieran relacionarse con proyectiles de arma de fuego impactando un organismo vivo, por lo que la muerte de las quince personas hay que atribuirla a otras causas"[5]

El proceso siguió su marcha en la Justicia Militar, el 2 de julio de 1979, el Fiscal Militar dictó encargatoria de reo en contra los carabineros que participaron en la muerte de los campesinos, todos en calidad de autores del delito de homicidio de los quince detenidos el 7 de octubre de 1973. Sin embargo, el 16 de agosto en virtud del Decreto Ley de Amnistía de 1978, se sobreseyó definitivamente en favor de los reos. Esta resolución fue confirmada por la Corte Marcial el 22 de octubre de 1979.[6]

Se niega la posibilidad de un funeral[editar]

Los familiares de los campesinos luego de la investigación solicitaron al Servicio Médico Legal la entrega de los restos de sus familiares. Sin embargo, aunque el Fiscal Militar ordenó entregar los restos de las víctimas a sus familias, los restos fueron sacados esa noche del Instituto Médico Legal en forma clandestina y fueron enterrados en una fosa común del Cementerio Municipal de Isla de Maipo, con el fin de evitar cualquier tipo de demostración contra un régimen que negaba sistemáticamente la existencia de detenidos desaparecidos. El encontrar restos en Lonquén, más una investigación judicial, comprobó que los detenidos desaparecidos no solamente tenían nombre y apellido, pero en este caso habían muerto bajo circunstancias extrañas y sus cuerpos habían sido ocultados.[7]

El fin de los hornos[editar]

En marzo de 1980 el nuevo propietario del fundo Lonquén dinamitó los hornos, cambiando para siempre el sitio que se había transformado en un lugar de peregrinaje para los parientes y amigos de los quince muertos.[8]

El caso ante el Informe Rettig[editar]

Al regreso de la democracia por disposición del gobierno de Patricio Aylwin se creó una comisión, comisión Rettig, que estableciera la verdad de las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante el Régimen Militar. Familiares de los campesinos concurrieron ante esta instancia y relataron lo sucedido el 7 de octubre de 1973 cuando fueron sacados a golpes desde sus casas en Isla de Maipo: Enrique René Astudillo y sus hijos, Ramón y Omar; Sergio Adrián Maureira Lillo y sus hijos; Sergio, Rodolfo, José Manuel y Segundo Armando; Nelson Hernández Flores y sus hermanos, Carlos Segundo y Oscar Nibaldo. Enrique Astudillo, Sergio Maureira Lillo y Nelson Flores eran dirigentes sindicales en una viña de la localidad. Antes en la plaza del pueblo, habían sido detenidos otros cuatro jóvenes. Se trataba de Manuel Jesús Navarro, Miguel Ángel Brant Bustamante, Iván Ordóñez Lama y José Manuel Herrera Villegas, éstos últimos dos de apenas 17 años. Testigos de los hechos relataron que los detenidos fueron subidos a una camioneta, amarrados y tendidos boca abajo y sobre ellos iban parados los agentes de Carabineros. Por otra parte y una vez que llegaron a la Tenencia, se procedió a golpearlos salvajemente.[9]

Monumento Nacional[editar]

Después del regreso de la democracia, el sitio en que ocurrieron los hechos fue declarado monumento nacional el 19 de enero de 1996 y posteriormente, en el año 2005 el fisco adquirió definitivamente el área de 6,5 hectáreas en las que se encuentra este sitio histórico.[10]

Identificación de las víctimas[editar]

El 19 de febrero de 2010 en el Servicio Médico Legal, el ministro en visita Héctor Solís dio a conocer las identidades de 13 víctimas detenidas tras el golpe militar y cuyos restos fueron hallados en una fosa clandestina en la localidad de Lonquén en 1978. Durante la jornada, el juez recibió a los familiares de cada ejecutado político y les explicó el proceso de identificación que comenzó en 2006, cuando se exhumaron los restos desde el Cementerio Parroquial de la comuna de Isla de Maipo, con el propósito de certificar en un laboratorio extranjero la identidad de cada pieza ósea. [11]

Homenaje y funeral de las víctimas[editar]

37 años luego de ocurrido los hechos, 32 años luego de descubrir sus restos se realizó un funeral y homenaje a las víctimas de los Hornos de Lonquén. El viernes 26 de marzo del 2010, las 15 urnas fueron entregadas por el Servicio Médico Legal, trasladadas hasta la iglesia Recoleta Franciscana, donde inicialmente los cuerpos de las víctimas iban a ser velados el 14 de septiembre de 1979. Luego fueron trasladados a Isla de Maipo, en ese lugar recibieron un homenaje para luego ser enterrados en un Memorial en el Cementerio de Isla de Maipo. El Domingo 28 de marzo del 2010, los quince campesinos de Isla de Maipo pudieron recibir un homenaje de la comunidad y sus familias, realizando un funeral que tardo 37 años en llegar. [12]

El caso nuevamente en la justicia[editar]

Se presentó nuevamente una denuncia a la justicia por la muerte de los campesinos de Isla de Maipo. Esta causa fue llevada por el ministro en visita Héctor Solís quien resolvió no procesar a nueve carabineros en retiro, por su responsabilidad en la ejecución e inhumación ilegal de los cuerpos de los campesinos. Pero la Corte de Apelaciones de San Miguel revocó la decisión del magistrado quien había desechado los encausamientos por la prescripción de la acción penal.[13]

Referencias[editar]

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]