Homosexualidad en los Estados Unidos
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La historia de la homosexualidad en los Estados Unidos es, hasta el siglo XX, la de personas que tenían que vivir su homosexualidad a escondidas, por temor a la persecución legal y al desprecio social. Debido a ese ocultamiento, para el que la lengua inglesa ha creado la expresión in the closet (‘en el armario’), el estudio moderno de esta historia debe contentarse con fuentes insuficientes. El hecho afecta especialmente al estudio del lesbianismo hasta la mitad del siglo XX. La situación de marginación llevó a la creación de subculturas en las que los homosexuales podían vivir sus preferencias, tal como se puede demostrar desde principio del siglo XX.
Tal como ha ocurrido en otros países, la manera en que se entiende la homosexualidad en los Estados Unidos ha evolucionado desde el pecado, el delito y la enfermedad, hasta llegar al hecho natural. Debido a que los distintos estados federales estadounidenses tienen leyes diferentes, la despenalización de los actos homosexuales se ha realizado en EE. UU. de manera muy escalonada. El primer estado que eliminó su ley de sodomía fue Illinois (1962). En algunos otros estados, los actos homosexuales podían ser castigados hasta 2003.
La adaptación de las leyes se retrasó considerablemente con respecto al desarrollo sociocultural. La equiparación de los homosexuales fue parte y consecuencia de una liberalización de la sexualidad con respecto a las tradiciones culturales, que han ido perdiendo importancia durante el siglo XX y que dieron paso al concepto de libertad sexual individual. La emancipación de los homosexuales comenzó en EE. UU. durante la Segunda Guerra Mundial. Hitos importantes en el camino fueron el estudio El comportamiento sexual masculino (1948) de Alfred Kinsey, la fundación de la Mattachine Society (1950), el movimiento de derechos civiles (1955-1968), algunos de cuyos promotores más tarde se convertirían en activistas homosexuales, los disturbios de Stonewall (1969), la creación de organizaciones de lucha, como el Gay Liberation Front (1969), la eliminación de la homosexualidad del catálogo de enfermedades de la Asociación Psiquiátrica de Estados Unidos (1973), la reorientación del movimiento gay durante la crisis del sida (desde 1981), la inclusión de minorías, como los transexuales (desde los años noventa), y la lucha por el matrimonio homosexual en el siglo XXI.
[editar] Homosexualidad en las culturas indias americanas
Se tienen noticias de más de 130 pueblos distintos de indios norteamericanos que tenían una categoría especial de hombres, que llevaban ropa de mujer, realizaban trabajos de mujer, como la cestería o la alfarería, tenían relaciones sexuales con otros hombres, y que tenían una función espiritual especial dentro de la comunidad. Denominados berdache (‘dos espíritus’), no eran clasificados como homosexuales, sino que eran considerados como un tercer o cuarto sexo, cuya particularidad era que en un mismo cuerpo tenían dos almas. Entre los primeros europeos que describieron a los berdache en el territorio que actualmente es EE. UU. se encuentran misioneros cristianos y descubridores como Álvar Núñez Cabeza de Vaca, Jacques Marquette, Pierre Liette y Pierre François Xavier de Charlevoix. Incluso los europeos interesados en la etnología —como el artista George Catlin, que observó, describió y pintó a berdaches incluso en la década de 1830—, preconizaban su eliminación. A pesar de que, dentro del renovado interés que existe por la cultura india, algunos pocos indios se identifican como berdache, la cultura multisexual de los indios ha desaparecido prácticamente en su totalidad bajo la dominación europea.[1]
[editar] Época colonial
Desde los comienzos de la colonización europea hasta bien entrado el siglo XX, la percepción de la homosexualidad estuvo determinada por la tradición bíblica, que relacionaba el fenómeno indefectiblemente con el pecado de Sodoma y Gomorra. Los puritanos, que a partir de 1620 emigran de manera numerosa hacia Nueva Inglaterra, aborrecían especialmente la «sodomía» y la consideraban, junto al bestialismo, el peor de los pecados.[2]
Con la excepción de Georgia, estado en el que no existía una legislación sobre actos homosexuales, la sodomía era punible en las Trece Colonias británicas. En los estados de Nueva York, Nueva Jersey, Delaware, Maryland y Carolina del Norte la homosexualidad fue tratada durante mucho tiempo según la Common Law británica, que criminalizaba cualquier acto sexual que no sirviera para la reproducción, independientemente del sexo de los «delincuentes». En Nuevo Hampshire, Massachusetts, Rhode Island, Connecticut, Virginia y Carolina del Sur existían leyes propias cuyo contenido la mayoría de las veces estaba copiado literalmente de la prohibición de la sodomía que se encuentra en el Levítico, en la Biblia. En Pensilvania cambiaron las leyes varias veces; mientras los cuáqueros dominaron la colonia (1681-1693), Pennsilvania era la única colonia que no castigaba la homosexualidad masculina con la muerte. A excepción de Massachusetts, las mujeres estaban sujetas a las leyes que prohibían la sodomía, al igual que los hombres; sin embargo, los procesos por actos lésbicos eran extremadamente raros durante la época colonial.
El primer caso que se conserva del ajusticiamiento de un europeo por sodomía en el territorio que posteriormente sería EE. UU. fue el del traductor francés Guillermo, que perdió la vida en 1566 en la colonia novohispana de Florida. La primera condena por sodomía conocida en una colonia británica norteamericana fue la de Richard Cornish, que fue ahorcado en Virginia en 1625, presuntamente tras haber violado a otro hombre. En 1629 se acusó a 5 hombres jóvenes, que habían emigrado a bordo del Talbot a la Colonia de la Bahía de Massachusetts, de actos homosexuales; las autoridades locales no se consideraron capaces de juzgar «tan horrible crimen» y los enviaron de vuelta a Inglaterra para que fueran juzgados. La primera mujer que tuvo que enfrentarse a una acusación por actos lésbicos fue la residente de la Colonia de la Bahía de Massachusetts Elizabeth Johnson en 1648. Hasta finales del siglo XIX no se conocen muchos casos de sodomía, de forma que se consideran casos excepcionales.[3]
[editar] Siglos XVIII y XIX
[editar] Liberalización del derecho penal
Tras la independencia de EE. UU. en 1776, los estados mantuvieron las leyes de sodomía heredadas de la época colonial, que generalmente preveían la pena de muerte para los actos homosexuales entre hombres. También eran punibles en la mayoría de los estados los actos homosexuales entre mujeres hasta finales del siglo XX, pero las persecuciones eran muy raras y las penas solían ser más benignas que las correspondientes al mismo delito entre hombres. Dentro de una liberalización generalizada que tuvo su fuente en la Ilustración y la Revolución Francesa, el estado de Pensilvania fue el primero de los 13 estados norteamericanos en abolir la pena de muerte para la sodomía en 1786. En su lugar impusieron una pena de 10 años de cárcel y la confiscación de todos los bienes. Otros estados norteamericanos le siguieron; sin embargo, en Carolina del Sur, sodomitas convictos podían ser condenados a muerte hasta 1873.[4]
[editar] Comienzo de la conversión de la homosexualidad en un problema psicológico
La percepción de que la homosexualidad era un problema psicológico alcanzó su cénit con el surgimiento del psicoanálisis (1896). Sin embargo, sus raíces ya se encuentran a principios del siglo XIX. En publicaciones pedagógicas sobre la sexualidad, como The Young Man's Guide (‘la guía del joven’, William Andrus Alcott, 1833) y Lecture to Young Men on Chastity (‘Lección sobre la castidad para los jovenes’, Sylvester Graham, 1834), se afirmaba que comportamientos sexuales no deseados, como la masturbación o la homosexualidad, tenían consecuencias graves sobre la salud: locura, baile de san Vito, epilepsia, retraso mental, parálisis, apoplejía, ceguera, hipocondría y tuberculosis.[5]
[editar] Formas toleradas
En el siglo XVIII y comienzos del XIX la persecución de la homosexualidad se vio dificultada por el culto a la amistad, que se extendió también en EE. UU. Entre las clases cultas, las amistades entre personas del mismo sexo adquirieron a menudo un carácter exclusivo y fuertemente emocional, en ocasiones erótico. Sin embargo, estas amistades contaban con la aprobación de la sociedad, puesto que —según muchos filólogos modernos, de manera equivocada— se suponía que no llegaban a tener un carácter sexual. Documentos reveladores se encuentran en los trabajos y legados de los autores Ralph Waldo Emerson (1803-1882), Henry David Thoreau (1817-1862), Bayard Taylor (1825-1878) y Walt Whitman (1819-1892).[6]
Una particularidad sociocultural del siglo XIX era el llamado Boston Marriage (matrimonio de Boston), una amistad a largo plazo, emocionalmente intensa y exclusiva, entre dos mujeres, a menudo feministas, que vivían juntas en un mismo hogar. Este tipo de solución les permitía mayores libertades para sus compromisos sociales o políticos de los que eran posibles para las mujeres casadas de la época. La expresión se puede emplear, por ejemplo, para las escritoras Sarah Orne Jewett y Annie Adams Fields, así como para las feministas Susan B. Anthony y Anna Howard Shaw. El que una mujer prefiriera la convivencia con otra mujer al matrimonio era aceptado en la sociedad victoriana, porque se suponía que no existía un interés erótico entre las dos. El que se pueda considerar o no a estas mujeres como lesbianas todavía es discutido por los especialistas.[7]
[editar] 1900-1940
[editar] Persecución judicial
Tal como lo ha descrito John Loughery, tras la entrada de EE. UU. en la Primera Guerra Mundial (1917) y el reclutamiento masivo de hombres, aumentaron de manera importante los casos de actos homosexuales. Un caso importante de persecución de hombres homosexuales ocurrió en el llamado Newport Sex Scandal (escándalo sexual de Newport), que ocurrió en 1919 en la base naval de Newport, en Rhode Island. Durante las investigaciones se detuvo a varias docenas de civiles y militares, entre los que se encontraba un religioso castrense episcopaliano.[8]
[editar] La primera organización
A finales de 1924 Henry Gerber funda la Society for Human Rights en Chicago. A pesar de que la organización se presentaba como defensora de las personas con «anomalías mentales», de hecho, fue la primera organización de defensa de los derechos de los homosexuales de EE. UU. También publicaron la primera revista para gays de EE. UU., la Friendship and Freedom (‘amistad y libertad’). Unos pocos meses después de su fundación, la Society for Human Rights fue disuelta por la policía y los fundadores detenidos.[9]
[editar] Primeros nichos de la subcultura y puntos de encuentro
La industrialización permitió una mejora continua de las condiciones de vida de la clase media en el siglo XIX, lo que produjo un profundo cambio en las formas de vida. Los hombres homosexuales se beneficiaron especialmente, puesto que podían abandonar sus familias con facilidad, para formar comunidades de trabajo y de vida con otros hombres. En la década de 1890, Nueva York ya poseía un distrito gay: el Bowery. Locales como el Columbia Hall, el Manilla Hall, el Little Bucks y el Slide eran puntos de encuentro preferidos para homosexuales masculinos, que debido a su aspecto extravagante y a la moda eran llamados a menudo fairies (‘hadas’).[10]
En el barrio negro de Harlem, también en Nueva York, que desde finales de la Primera Guerra Mundial puede reclamar el título de Capital de la Cultura negra de EE. UU., aparecieron en los años 1920 locales en los que los dos hombres podían bailar agarrados y en los que se hacían bailes de travestidos. Durante esa época, el llamado Renacimiento de Harlem ofrecía un ambiente liberal y muy abierto, condiciones que se aprovecharon para crear un ambiente gay. Artistas homosexuales y bisexuales como Langston Hughes, Richard Bruce Nugent, Countee Cullen, Ma Rainey, Bessie Smith, Gladys Bentley, Alberta Hunter y Ethel Waters desarrollaron aquí una subcultura floreciente, que no era necesariamente visible desde el exterior.[11]
En Manhattan, el barrio de Greenwich Village tenía también zona de ambiente gay, en la que travestidos tanto masculinos como femeninos participaban en bailes de máscaras, en el Webster Hall. Los homosexuales también eran recibidos en clubs privados, como el de Polly Holladay. A principios de los años 1930, Times Square se convirtió en un distrito homosexual, en el que hombres homosexuales vivían juntos, tranquilamente en boarding houses (similares a pensiones). Zona de ligue era, entre otras, la del puerto, con locales donde buscar contactos con marineros. Los servicios públicos también se empleaban para ligar desde finales del siglo XIX y principios del XX. También en otras ciudades estadounidenses aparecieron los primeros puntos de encuentro, como en San Francisco, donde en 1933 abrió el Black Cat Bar. Para la mayoría de los estadounidenses todas estas subculturas eran en su mayoría invisibles; como ha señalado el historiador George Chauncey, en las primeras décadas del siglo XX existía un mundo homosexual mucho más poblado y variado que a mitad de siglo. En general, sobre los homosexuales y bisexuales de principios del siglo XX existía menos presión para definirse en cuanto a su orientación sexual y definirse como homosexual, poseían más libertad para moverse entre los diferentes ambientes.[12]
Desde finales del siglo XIX, las mujeres lesbianas pudieron decidir sobre su propia vida por primera vez. La creación en EE. UU. de las primeras universidades para mujeres les abrió la posibilidad de estudiar. Debido a que la decisión de estudiar, con la independencia económica que implicaba, era a menudo una decisión en contra del matrimonio, muchas mujeres vivían en grupos y parejas que duraban más allá de la finalización de los estudios. En settlement houses (residencias) las lesbianas podían vivir sin ser molestadas, a menudo toda su vida adulta. Cuántas de las primeras académicas eran lesbianas es difícil de evaluar y todavía es discutido entre los estudiosos. Un nicho cultural y social también lo encontraron en organizaciones como la YWCA (Young Women’s Christian Association: asociación de jóvenes cristianas) o en el club feminista radical Heterodoxy, fundado en 1912 en el Greenwich Village. Una primera personalidad con la que las lesbianas podían identificarse fue la escritora Willa Cather (1873-1947), que vivió 40 años en el Greenwich Village con su compañera y en cuyas novelas muchos críticos ven subtexto homosexual.[13]
Algunos homosexuales estadounidense preferían sin embargo la vida en el extranjero. Una de las más famosas fue la escritora Gertrude Stein, que vivió casi cuarenta años en París con su compañera Alice B. Toklas. Desde finales del siglo XIX también vivían allí la bailarina Isadora Duncan, abiertamente bisexual, y la poetisa Natalie Clifford Barney, que tenía una relación con Renée Vivien. En Roma, vivía desde mediados del siglo XIX la escultora homosexual Harriet Hosmer y la actriz Charlotte Saunders Cushman, esta última con su compañera Matilda Hays.[14]
La mayoría de los estadounidenses negros y las clases más bajas no tenían ni la posibilidad de emigrar ni la de seguir su propio camino ya que vivían en condiciones de subsistencia en las que, por una parte, los jóvenes no podían prescindir del soporte de la familia y, por otra, las familias no podían sobrevivir sin el trabajo de los jóvenes. Sobre todo las mujeres, también las lesbianas, no se podían permitir quedarse sin hijos en esas circunstancias, ya que el trabajo de los niños era necesario para la supervivencia. En tales circunstancias la creación de subculturas homosexuales era prácticamente imposible y permanecieron como privilegio sólo al alcance de las clases pudientes.[15]
Tras el Crack de 1929, en los años treinta se vio un renacer de la mojigatería en muchos aspectos. También la vida pública homosexual sintió las consecuencias. En los escenarios de Nueva York estaba prohibido mostrar la homosexualidad u otros contenidos clasificados como «pervertidos» desde 1927, como consecuencia de la Wales Theatrical Padlock Bill. En un acto de autocensura preventiva, la industria del cine se comprometió en 1934 a cumplir el Código Hays, que fijaba los contenidos que eran moralmente aceptables para el público. El punto 2-4 del código —«perversión sexual o cualquier referencia están prohibidas»— excluía la muestra de contenidos homosexuales. Debido a que la prensa y la radio también ignoraban el tema y —con la excepción de la literatura médica especializada— los libros tampoco se ocupaban de ello, durante toda la época anterior a la Segunda Guerra Mundial se podía vivir sin llegar a tener noticias de la existencia de algo como la homosexualidad.[16]
Los homosexuales también podían reunirse en ciudades como Nueva York en los años treinta y principios de los cuarenta, con tal de que pertenecieran a las clases altas. Puntos de encuentro famosos eran la Ópera del Metropolitan, el teatro Sutton y bares elegantes como el Oak Room del hotel The Plaza y el bar del Hotel Astor. Existían puntos de encuentro similares en otras grandes ciudades. Al contrario que los lugares de encuentro de los menos pudientes, estos discretos locales no sufrían prácticamente asaltos policiales. En los años treinta y cuarenta, las lesbianas de Nueva York se encontraban en el Howdy Club.[17]
En esas dos décadas ya había estrellas del cine —como los actores William Haines, el latin lover César Romero, Clifton Webb y Monty Woolley— que no hacían un secreto de su homosexualidad.
[editar] Segunda Guerra Mundial
La entrada de EE. UU. en la Segunda Guerra Mundial (1941) tuvo un peso enorme en la creación de una identidad de grupo dentro de los homosexuales. El 13% de la población total estadounidense entró a formar parte del ejército durante la Guerra. Ninguna otra institución del país había conseguido tal concentración de hombres homosexuales y la paradoja fue que, mientras los jefes militares intentaban reprimir y estigmatizar la homosexualidad, los homosexuales estaban impresionados por su propio número. Debido a que dentro de los espectáculos que ofrecían a las tropas no había suficientes mujeres, la dirección militar impulsó la realización de espectáculos de Drag queen, que fueron aprovechados por muchos homosexuales para establecer y cuidar de forma disimulada una cultura gay.[18]
En los cuerpos femeninos —como la WAC (Women’s Army Corps) y la WAVES (Women Accepted for Volunteer Emergency Service)—, en los que sirvieron durante la Segunda Guerra Mundial 275.000 mujeres, surgió una subcultura lésbica floreciente. Pero también las mujeres civiles aprovecharon la situación, ya que, en esta época sin hombres, dos mujeres que salían juntas no levantaban sospechas.[19]
Hasta principios de los años cuarenta, el ejército estadounidense se había ocupado de los casos aislados de homosexualidad con tribunales militares. Cuando los casos se acumularon durante la Segunda Guerra Mundial, el ejército intentó por primera vez impedir la entrada de los homosexuales con tests psicológicos. Estas medidas se mostraron infructuosas, ya que ni los tests eran fiables, ni los homosexuales tenían interés en ser localizados y de que se les cargase con el estigma de la homosexualidad, del que no se iban a librar en la vida civil. De los 18 millones de hombres, menos de 5.000 fueron rechazados por homosexualidad. Muchos homosexuales buscaban demostrar en el ejército que no correspondían al tópico del mariquita afeminado y preferían cuerpos especialmente «masculinos» como los marines. El número de hombres y mujeres que fueron expulsados por homosexualidad del ejército («blue discharge») se elevó a casi los 10.000. Para los afectados, la vuelta a la vida civil era a menudo difícil, ya que no sólo había sido expuesta públicamente su homosexualidad en contra de su voluntad, sino que tampoco obtenían las compensaciones a las que habitualmente tenían derecho los militares dispensados.[20]
[editar] 1945-1968
[editar] La reclasificación psiquiátrica de la homosexualidad
Con el auge del psicoanálisis (a partir de 1896), también se impuso en la psiquiatría estadounidense la idea de que la homosexualidad era un tipo de desequilibrio neurótico. Esta opinión también era defendida por instituciones humanitarias, como los cuáqueros, que en los años cuarenta dirigían el Quaker Emergency Service, cuyos Centros de Reajuste eran centros de «rehabilitación» destinados especialmente a los homosexuales masculinos. Hasta finales de la Segunda Guerra Mundial, los psiquiatras creían que el origen de la homosexualidad estaba en un desequilibrio hormonal, lo que era tratado a menudo con medicamentos. Otros métodos típicos de la época que se emplearon para «curar» la homosexualidad fueron el psicoanálisis tradicional, la terapia de aversión, la terapia de shock y la lobotomía (esta última hasta 1951). Desde comienzos del siglo XX, hombres y mujeres homosexuales eran encerrados por la fuerza en hospitales, otros buscaba tratamiento psicológico por iniciativa propia. En general, hasta la Segunda Guerra Mundial, la homosexualidad era considerada un fenómeno extremadamente raro.[21]
En 1941, el psiquiatra de Nueva York George Henry publicó su estudio Sex Variants (variantes sexuales), basado en cientos de entrevistas. El estudio, controvertido por su método, fue el primero que ofreció en EE. UU. un perfil representativo de la homosexualidad masculina y femenina de la época.[22]
En general, la moralidad sexual se relajó durante este tiempo. Un factor importante lo sería la disponibilidad de antibióticos. Enfermedades de transmisión sexual como la sífilis y la gonorrea se convirtieron en enfermedades curables y el miedo al contagio ya no era impedimento para la liberalización del sexo. Mientras que para los estadounidense heterosexuales la revolución sexual tuvo que esperar hasta la introducción de las píldoras anticonceptivas (1960), para los homosexuales ya se daban las condiciones desde los años treinta.[23]
Los miembros del ejército estadounidense, durante los primeros años de la Segunda Guerra Mundial, eran encarcelados si eran sospechosos de homosexualidad. En 1944 la jefatura militar ordenó en su lugar que esas personas fueran hospitalizadas a la fuerza. Los psiquiatras militares obtuvieron de esta manera la posibilidad de estudiar a los homosexuales en un número y con una representatividad como nunca se había hecho antes en EE. UU. Una serie de psiquiatras —entre ellos Clements Fry y Edna Rostow— llegaron, a través de estos estudios, a conclusiones que no coincidían con la opinión mayoritaria de que la homosexualidad era un desequilibrio, pero no se les prestó mucho oído.[24]
En 1948 les siguió el estudio de Alfred Kinsey El comportamiento sexual del hombre. Este estudio, que también se basaba en entrevistas, tuvo un impacto enorme en la sociedad estadounidense, ya que confrontaba al público por primera vez con el hecho de que la homosexualidad y la bisexualidad no eran fenómenos marginales, sino que afectaban en mayor o menor grado a la mayoría de la población. El trabajo de Kinsey contribuyó de manera decisiva a liberar el discurso social sobre la sexualidad de su parte religiosa y moral y acercarlo a un discurso científico. El Instituto Kinsey, fundado por Kinsey en 1947, continuó publicando posteriormente importantes estudios sobre la homosexualidad.[25]
En 1951 apareció el libro The Homosexual in America (el homosexual en EE. UU.) de Edward Sagarin, que lo publicó bajo el seudónimo Donald Webster Cory. El libro, escrito desde un punto de vista favorable a la homosexualidad, tuvo algún éxito, haciéndo un retrato completo de la subcultura homosexual masculina.[26]
En 1957 Evelyn Hooker publicó su respetado estudio The Adjustment of the Male Overt Homosexual (la adaptación del hombre abiertamente homosexual), en el que se demostraba por primera vez que los hombres homosexuales no se distinguían de los heterosexuales en cuanto a salud mental. En 1965 siguió el libro Sexual Inversion: The Multiple Roots of Homosexuality (inversión sexual: las múltiples raíces de la homosexualidad) de Judd Marmor, en el que se argumentaba que la actitud hacia la homosexualidad era determinada por la cultura. La Asociación Psiquiátrica de Estados Unidos, basándose en estos estudios, decidió, el 15 de diciembre de 1973, borrar la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales. Sin embargo, algunos pocos psiquiatras de renombre como Charles Socarides e Irving Bieber prefirieron mantener su opinión de que la homosexualidad era un desequilibrio neurótico hasta finales del siglo XX.[27]
[editar] Cultura homosexual en la ciudad de Nueva York
Durante la Segunda Guerra Mundial, cientos de miles de militares pasaron por Nueva York de camino a Europa o de vuelta. En los años cincuenta vivían aquí más artistas e iconoclastas de cualquier tendencia sexual que en cualquier otra ciudad estadounidense. Incluso antes de la Guerra, la comunidad homosexual de Nueva York era la mayor del país, pero a partir de 1940 esa importancia aumentó. Muchos de los que volvían de la Guerra se asentaron en Nueva York. Aparecieron nuevos locales con aires homoeróticos, como el bar del hotel Savoy-Plaza. Ya desde principios de los años treinta se realizaba anualmente un drag ball (un baile de drag queens), en Harlem, que alcanzó su máximo en 1944. En 1945 apareció la Veterans Benevolent Association (VBA), una organización de beneficencia, que se dedicaba a ayudar sobre todo a ex-soldados que habían sido licenciados de manera deshonrosa por homosexualidad. Tras la Guerra la cultura de la ciudad se vio marcada por los escritores de la generación beat, entre los que había un número especialmente elevado de homosexuales. En Harlem florecían desde los años cuarenta los Mount Morris Baths, una de las primeras e inoficiales casas de baños homosexuales de Nueva York. Las casas de baños eran descubiertas como puntos de encuentro de homosexuales en la medida en que iban perdiendo su función original, puesto que cada vez más viviendas tenían baños propios. En los años sesenta, la ciudad tenía un ambiente homosexual floreciente, con más de cuarenta bares y clubes gays y tres o cuatro bares para lesbianas. Los bares cumplían una función aún más importante para el desarrollo de la cultura lésbica, de lo que lo eran para la cultura gay, ya que para las lesbianas no existían otros puntos de encuentro.[28]
Igualmente durante la Segunda Guerra Mundial, apareció un ambiente intelectual homosexual, en cuyo centro se encontraba el mecenas Lincoln Kirstein, a cuyo salón literario acudían, entre otros, los escritores W. H. Auden, Glenway Wescott y Monroe Wheeler y el pintor Paul Cadmus. En Nueva York también vivían homosexuales inconformistas, como los poetas Allen Ginsberg, John Ashbery, Frank O'Hara y Audre Lorde, los escritores Gore Vidal, Truman Capote, Christopher Isherwood, W. H. Auden, William Inge, Arthur Laurents, Edward Albee y Tennessee Williams, los pintores Jasper Johns, Robert Rauschenberg y Ellsworth Kelly, el fotógrafo George Platt Lynes, el arquitecto Philip Johnson, el bailarín Rudolf Nureyev y los compositores Leonard Bernstein, Ned Rorem, John Cage, Aaron Copland y Cole Porter. La mayoría de estos artistas preferían, naturalmente, que su condición sexual no se hiciera pública.[29]
[editar] Época del mccarthismo
En EE. UU., durante la época del mccarthismo, comenzó una caza contra elementos llamados «subversivos», que según la convicción de Joseph McCarthy y muchos otros conservadores, habían infiltrado el gobierno estadounidense a todos los niveles para entregar el país a los comunistas. A los «subversivos», además de otros grupos marginales, se les unieron pronto el conjunto de «los homosexuales». McCarthy y el Secretario de Estado John Puerifory declararon que había una «homosexualidad clandestina» que hacía el trabajo preparatorio para la «conspiración comunista». Esta teoría de la conspiración se basaba en un rumor que circulaba por Washington que decía que Hitler había estado en posesión de una lista de homosexuales extranjeros —también estadounidenses— para chantajearlos, lista que habría caído en 1945 en manos de la estalinista Unión Soviética. El planificador de la campaña antihomosexual fue el consejero de McCarthy Roy Cohn, aunque tuvo el apoyo del presidente del comité nacional del Partido Republicano, Guy Gabrielson. La prensa acuñó las palabras pervert peril (‘peligro pervertido’) y lavender scare (‘terror rosa’) y, a partir de la primavera de 1950, se actuó contra homosexuales, con el resultado de que muchos funcionarios homosexuales perdieron su trabajo. En 1954 el FBI comenzó a infiltrar y vigilar a organizaciones homosexuales.[30]
Entre los más conocidos críticos de la campaña de difamación se encontraba el periodista Max Lerner, que escribió para el Washington Post en 1950 la serie de artículos «Washington Sex Story». En 1953 el presidente estadounidense Dwight D. Eisenhower firmó la orden ejecutiva n.º 10450 que, entre otras cosas, decía que el gobierno no podía dar trabajo a ningún homosexual en interés de la seguridad nacional. La prohibición de entrar en el funcionariado para los homosexuales se mantuvo hasta 1975.[31]
La mayor histeria colectiva en contra de los homosexuales en la historia de EE. UU. se produjo en octubre de 1955 en Boise, Idaho, tras presuntos asaltos a, supuestamente, cientos de jóvenes. La policía interrogó a casi 15.000 residentes en busca de un grupo de autores homosexuales. Las investigaciones produjeron cientos de nombres de sospechosos de homosexualidad. Finalmente se detuvo a 16 hombres, de los que 9 fueron condenados.[32]
[editar] Homosexuales en el movimiento de derechos civiles (1955-1968)
Ya en 1951 Edward Sagarin había indicado que los homosexuales —al igual que los judíos y los afroamericanos— eran una de las minorías con problemas más importantes de EE. UU. Debido a que, en los años cincuenta y principios de los sesenta, la homosexualidad estaba mucho más envuelta en tabús que la discriminación de afroamericanos y además los homosexuales admitían su condición públicamente en raras ocasiones, sus derechos no aparecían en la agenda de los defensores de los derechos civiles. Activistas como Jack Nichols y Franklin E. Kameny, que en 1968 acuñó el eslogan «Gay is good» (‘lo homosexual es bueno’, juego de palabras con God is good, ‘Dios es bueno’), participaron en demostraciones a favor de los derechos civiles de las minorías, como la marcha sobre Washington por el empleo y la libertad, pero no lo hicieron como representantes del movimiento gay.[33]
Uno de los activistas más importantes del movimiento de derechos civiles en EE. UU. fue el escritor abiertamente bisexual James Baldwin, cuyas novelas han denotado una y otra vez la enorme presión que sufren los que son bisexuales y negros a la vez. Otro activista del movimiento de derechos civiles abiertamente homosexual fue Bayard Rustin, que fue consejero de Martin Luther King en los años sesenta, pero que más tarde pondría más énfasis en la defensa de los derechos de los homosexuales. El Civil Rights Movement sería más tarde el modelo del movimiento de emancipación de los homosexuales.[34]
[editar] Organización del movimiento de derechos civiles para homosexuales
Ya en noviembre de 1950 Harry Hay funda en Los Ángeles la primera organización homosexual de EE. UU. que tendría continuidad: la Mattachine Society. Oficialmente, no sería hasta 1954, bajo otro equipo directivo, que se fundaría la organización. El objetivo principal de la asociación, que pronto tendría sucursales en otras ciudades estadounidenses y editaría una revista, la Mattachine Review (1955-1966), era hacer propaganda para conseguir el reconocimiento social de los homosexuales. También en 1950, en Los Ángeles, se fundó la Knights of the Clock cuyo objetivo era apoyar a parejas homosexuales con color de piel distinto.[35]
En 1952, un grupo de ex miembros de la Mattachine Society fundaron ONE, Inc., una organización LGBT basada en Los Ángeles. ONE, Inc. editó a partir de 1953 la exitosa revista ONE Magazine y fundó en 1956 el ONE Institute, que a partir de 1957 ofrecía cursos sobre la historia de la homosexualidad. El One Institute, a su vez, editaba la primera revista científica a nivel nacional cuyo tema principal era la homosexualidad, el One Institute Quarterly. ONE, Inc. se fusionó en 1996 con el ISHR (Institute for the Study of Human Resources).[36]
En 1955 se fundó en San Francisco la primera asociación lésbica para la defensa de sus derechos civiles. Con la creación de DOB (Daughters of Bilitis), que pronto tendría sucursales en otras ciudades estadounidenses y que desde 1956 publicó la revista The Ladder; se pretendía organizar un foro social que, al contrario que los bares para lesbianas, fuera seguro frente a las razzias policiales.[37]
Kameny y Nichols fundaron en 1961 la Mattachine Society of Washington, que, al contrario que su equivalente de Nueva York, pretendía conseguir cambios políticos y comenzó a hacer trabajo de lobby, que se centraban sobre todo en conseguir el fin de la prohibición para homosexuales de trabajar en el funcionariado público. En 1962 se fundó en Filadelfia la Janus Society que editó la revista Drum Magazine, de gran tirada y muy leída. En 1963 algunas de las mayores organizaciones homosexuales se unieron en la ECHO (East Coast Homophile Organizations).[38]
El 19 de septiembre de 1964 se produjo la primera manifestación a favor de los derechos de los homosexuales en la historia de EE. UU.; un grupo de unos 10 manifestantes protestó ese día en Whitehall Street (en la ciudad de Nueva York) contra la discriminación de los homosexuales en el ejército. En el verano de 1965 se produjeron manifestaciones parecidas por primera vez en la capital, Washington. En 1966/67 se creó la NACHO (North American Conference of Homophile Organizations), la primera federación de organizaciones de EE. UU., que tenía más de 6000 miembros, pero que se disolvió en 1970. La primera universidad estadounidense que reconoció una asociación estudiantil homosexual fue la Universidad de Columbia (Nueva York) en 1967. En enero de 1967 varios cientos de personas protestaron en el Sunset Boulevard (en Los Ángeles) contra las razzias policiales contra bares gays; fue la mayor manifestación de homosexuales hasta la fecha. Ese mismo año, en el Greenwich Village, en Nueva York, el activista Craig Rodwell abrió la primera librería de temática LGBT del país, la Oscar Wilde Memorial Bookshop.[39]
[editar] Cultura homosexual fuera de Nueva York
Subculturas homosexuales ya existían desde finales del siglo XIX en muchas ciudades estadounidenses, como Chicago, Los Ángeles y San Francisco. San Francisco recibió una inmigración de homosexuales especialmente alta desde que en los años cincuenta los escritores de la Generación beat se instalaran allí. El activista gay José Sarria ya se presentó en 1961 a concejal del ayuntamiento de la ciudad. La revista Life declaró la ciudad en 1964 la «capital gay de América». Ese mismo año se fundó en San Francisco la SIR (Society of Individual Rights)]], que tenía una orientación más política que la Mattachine Society y que, por lo tanto, serviría de modelo a organizaciones posteriores.[40]
Tal como han puesto en evidencia Brett Beemyn y un equipo de autores, la subcultura homosexual no sólo existía en el ambiente supuestamente más liberal y moderno de las grandes ciudades, sino que también innumerables pequeñas ciudades tenían su propio ambiente.[41]
[editar] Religión y homosexualidad
Cuando en los años cincuenta y sesenta la religión fue perdiendo influencia y, sobre todo, los tabúes impuestos por el puritanismo fueron eliminándose uno tras otro, algunas comunidades religiosas comenzaron a repensar su punto de vista frente a la homosexualidad. La diócesis episcopaliana de Nueva York apoyó en 1964 la descriminalización de los actos homosexuales. También en 1964 el reverendo Ted McIlvenna y otros religiosos fundaron el Council on Religion and the Homosexual, que promocionando activamente una actitud positiva hacia la homosexualidad, consiguió una gran influencia, sobre todo entre los heterosexuales liberales. En 1967 un congreso de representantes de la Iglesia episcopaliana decidió que la homosexualidad ya no debía ser condenada. En 1968 un grupo de homosexuales crearon en Los Ángeles la Metropolitan Community Church, una iglesia libre que creció rápidamente y en la actualidad coordina una red de iglesias por todo el país. Otras comunidades religiosas, como la Iglesia católica romana y las iglesias protestantes conservadoras, a menudo bajo la denominación de evangélicos, siguen manteniendo su rechazo a la homosexualidad hasta el presente.[42]
Dentro del judaísmo estadounidense, fueron los judíos reconstrucionistas y los judíos reformistas las corrientes que primero se abrieron a la homosexualidad. En 1972 se creó en Los Ángeles, la primera congregación judía formada por homosexuales: Beit Chaim. Un año más tarde apareció en Nueva York la congregación Beit Simchat Thora. Ya en 1969 homosexuales católicos habían fundado la organización DignityUSA; en 1974 siguió IntegrityUSA de los episcopalianos y en 1977 Affirmation: Gay & Lesbian Mormons de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días.[43]
[editar] Homosexualidad en los medios de comunicación
Después de que en 1963 A. M. Rosenthal se convirtiera en editor del The New York Times, el periódico fue el primero de los grandes diarios estadounidenses en publicar grandes artículos sobre la homosexualidad. Editoriales como «Growth of Overt Homosexuality in City Provokes Wide Concern» (‘El crecimiento de la homosexualidad pública en la ciudad provoca preocupación en amplios sectores’, 17 de diciembre de 1963) no eran necesariamente a favor de los homosexuales, pero acabaron con la supresión del tema del discurso público y consiguió la atención del país. Entre los famosos cuya —involuntaria— salida del armario logró llegar a los titulares se cuentan el campeón de tenis William Tilden (1947) y el consejero electoral de Lyndon B. Johnson, Walter Jenkins (1964).[44]
La supresión de código de Hays en los años sesenta evidenció la disminución de la influencia del puritanismo moral en la industria del cine estadounidense. Desde finales de los años cincuenta, se habían ido realizado en Hollywood películas como Suddenly, Last Summer (De repente, el último verano, 1959), The Children's Hour (La calumnia, 1961), Advise & Consent (Tempestad sobre Washington, 1962), Reflections in a Golden Eye (Reflejos de un ojo dorado, 1967), The Fearless Vampire Killers (El baile de los vampiros, 1967), Flesh (1968), The Gay Deceivers (1969), Midnight Cowboy (Cowboy de medianoche, 1969) y The Boys in the Band (Los chicos de la banda, 1970), en las que la homosexualidad aparecía de manera cada vez más explícita.[45]
[editar] 1969-1980
[editar] Disturbios de Stonewall (1969)
Debido a que las autoridades de Nueva York a menudo negaban la licencia para servir alcohol a los bares que eran visitados por homosexuales y en estos se servía alcohol de todas formas, se producían asaltos policiales regularmente en los bares de ambiente durante los años sesenta. El 28 de junio de 1969 uno de estos asaltos en el bar Stonewall Inn acabó con el rechazo violento de las fuerzas policiales y un asedio de varios días. Los homosexuales estadounidenses hasta ese momento nunca habían realizado resistencia física y la acción tuvo mucho impacto entre los gays, y no sólo tuvo como consecuencia una solidarización a corto plazo, sino que también fue el punto de partida de la campaña internacional del orgullo gay. Mirando hacia atrás, muchos activistas gays le han dado una grandeza mítica a los disturbios de Stonewall, proveniente principalmente de la necesidad de dar a la lucha por la emancipación gay un inicio simbólico, del estilo de la toma de la Bastilla.[46]
Los asaltos policiales no terminaron con los disturbios de Stonewall. El 8 de marzo de 1970 la policía detuvo en el Snake Pit, otro bar gay del Greenwich Village, a 167 personas. El incidente tuvo una relevancia especial porque uno de los detenidos, un joven argentino, por miedo a perder su visado, saltó por la ventana y se hirió gravemente.[47]
[editar] Tendencias generales en la cultura homosexual tras Stonewall
Los disturbios Stonewall deben una parte de su influencia a que fueron en una época llena de cambios sociales y culturales. Los disturbios estaban entroncados en una transformación de los valores y una liberalización de la sexualidad, que también se podía ver en la revolución sexual y en el movimiento hippie.[48]
Lesbianas y gays de zonas rurales y pequeñas ciudades emigraron en grandes cantidades a ciudades como San Francisco, Nueva York, West Hollywood, Chicago, Nueva Orleans, Atlanta y Houston, que vivieron una explosión como centros de una cultura abiertamente homosexual. Esta se dividió enseguida en muchas subculturas menores, que tenían a su vez puntos de encuentro distintos. En una época en la que el mundo heterosexual se vestía con la moda unisex y admiraba a ídolos andróginos, como por ejemplo a David Bowie, los gays, por el contrario, seguían un patrón de «masculinización» de su imagen. A principios de los años setenta se extiende el tipo social llamado Castro Street clone (clon de la calle Castro), que se caracterizaba por llevar botas de cuero, vaqueros Levi’s muy ajustados, cazadora de cuero y bigote, además de ir regularmente al gimnasio. Este ambiente de cuero y vaqueros era extremadamente promiscuo, un hecho que reconocieron a partir de los años setenta los dueños de bares gays abriendo darkrooms (habitaciones o cuartos oscuros). En general, establecimientos comerciales como bares, cines y saunas especializadas en público homosexual fueron sustituyendo la función de ligue que hasta el último cuarto del siglo XX habían tenido los llamados cruising spots (zonas de ligue), como parques y baños públicos. A lo largo de los años setenta aparece también el ambiente de fiestas gays, que acabaron siendo enormes bailes organizados por profesionales. Durante su época de esplendor, en los años noventa, estas Circuit Party (fiestas de circuito) duraban dos días y participaban a menudo más de 10.000 hombres.[49]
Debido a que el término «homosexual» mantenía connotaciones negativas provenientes de la psiquiatría, fue rechazado por muchos homosexuales de los años setenta, al igual que el eufemismo «homófilo»; en su lugar se reivindicó y se reintrodujo en el lenguaje culto, sin las connotaciones negativas, la palabra «gay» (marica), que hasta entonces habían usado los opositores a la homosexualidad.[50]
[editar] El movimiento homosexual tras Stonewall
Los disturbios de Stonewall marcan una ruptura en la historia de los homosexuales en los Estados Unidos. Representan el inicio de una autoorganización e interconexión acelerada de la subcultura gay, un movimiento que también cambia radicalmente su programa político. Mientras que los activistas de las generaciones anteriores, como los representantes de la Mattachine Society, habían luchado sobre todo por una mayor aceptación, las generaciones siguientes a Stonewall exigían el reconocimiento social y una integración completa. A una fase radical, orientada en utopías, que pierde impulso a principios de los 70, le sigue otra fase más realista y enfocada a conseguir reformas que aseguren los derechos civiles y sociales de los homosexuales.[51]
[editar] Organización
Desde 1969 los homosexuales empleaban de forma puntual la bandera del arco iris, que estaba inspirada en la canción Over the Rainbow que Judy Garland canta en la película El mago de Oz y que ha sido un símbolo tanto del orgullo gay y lésbico, como de la diversidad de formas de vida. Su forma definitiva la obtuvo en 1978, gracias al artista Gilbert Baker que vivía en San Francisco en la época.
La politización que la comunidad homosexual sufrió durante la época de los disturbios de Stonewall, se expresó en la creación de organizaciones LGBT, como la radical GLF (Gay Liberation Front), que fue fundada en Nueva York inmediatamente después de los disturbios. A diferencia de la Mattachine Society, el GLF luchaba por un cambio a fondo de la sociedad. Para el primer aniversario de los disturbios de Stonewall organizaron una manifestación de homosexuales, la mayor vista hasta el momento: desde el Greenwich Village hasta el Central Park, con varios miles de participantes, que se convirtió en la primera marcha del orgullo gay. Desde finales de los 60, los métodos de lucha eran extraordinariamente variados e incluían, a parte de las manifestaciones, picketings (protestas puntuales), reparto de octavillas y boicots, también se realizaban gay-ins y kiss-ins (‘besadas’). En 1969 el activista de GLF Don Jackson consiguió una gran atención mediática cuando intentó fundar una colonia de vacaciones en Alpine County (California), que debía llevar el nombre Stonewall Nation.[52]
En diciembre de 1969 aparece la GAA (Gay Activist’s Alliance), que eligió como símbolo la letra griega lambda minúscula. La GAA, que al contrario que la GLF tenía una estricta organización, se alejó de la violencia de los métodos y de la agenda radical de la GLF, pero también buscó medios militantes en su lucha por la igualdad de los homosexuales. Para llamar la atención de los medios de comunicación, los miembros del GAA realizaban los llamados zaps, enfrentamientos públicos, pacíficos e inesperados con políticos y personas de la televisión, que enseguida llegaron a temer estas acciones.[53]
Debido a que muchos travestidos y transexuales consideraban que sus intereses no estaban bien representados por el Gay Liberation Front, fundaron en 1970 una organización propia, la STAR (Street Transvestite Action Revolutionaries). En 1971 se fundó la Lambda Legal Defense and Education Fund (habitualmente llamada Lambda Legal), una ONG que intentaba llevar a juicio casos seleccionados para crear precedentes que beneficiarían a toda la comunidad homosexual. En 1973 ex-miembros de la Gay Activist’s Alliance fundaron la NGTF (National Gay Task Force), que pronto sería renombrada como National Gay and Lesbian Task Force y cuyo objetivo era conseguir la igualdad para los homosexuales a través del proceso parlamentario. Al contrario que muchas otras organizaciones que apoyaban a las minorías, estas organizaciones eran apoyadas por miembros que a menudo tenían buenos ingresos económicos, de forma que disponían de cantidades nada despreciables para hacer labor de lobby y apoyar a sus candidatos en las elecciones, lo que lo convirtió en un agente importante en la política.[54]
Como alternativa a los bares de ambiente, en los que el público debía pagar las bebidas a precios escandalosos, a partir de los años setenta aparecen en las grandes ciudades cafés que funcionaban como organizaciones sin ánimo de lucro. A su vez, de ellos surgían a menudo centros comunitarios de las organizaciones LGBT, en las que se ofrecían actos culturales y bailes.[55]
En octubre de 1979, activistas homosexuales realizaron por primera vez una marcha sobre Washington por los derechos de gays y lesbianas, una manifestación en la capital en la que participaron más de 100.000 personas. En 1980 se fundó la Human Rights Campaign, que en la actualidad es la organización homosexual que más miembros tiene en EE. UU. y que, como tal, realiza un importante trabajo de lobby y apoya a candidatos que están a favor de la causa LGBT.[56]
[editar] BDSM gay
Tras la II Guerra Mundial, se desarrolló, a partir de la subcultura de los moteros, a la que pueden retrotraerse los inicios de la subcultura BDSM actual, en ciudades como Nueva York, Los Ángeles y Chicago el ambiente del cuero entre los homosexuales masculinos.[57] [58]
En 1972, Larry Townsend publicó Leatherman's Handbook (que se puede traducir como ‘manual de amante del cuero’), en el que resumía las ideas del movimiento del cuero, que más tarde serían llamados la Old Guard (vieja guardia). En los años noventa, como reacción a la vieja guardia, que se caracterizaba por comportamientos y reglas estrictas y por excluir a lesbianas y heterosexuales, apareció la llamada New Guard (nueva guardia), un movimiento del cuero que admitía un espectro más amplio de comportamientos sexuales.[59]
[editar] Desarrollo de la cultura lésbica
La organización lésbica más influyente de los años cincuenta y sesenta fue Daughters of Bilitis (DOB), que se desintegró hacia los años setenta cuando sus miembros se enfrentaron sobre si debían apoyar al movimiento homosexual o al feminismo.
[editar] Feminismo lésbico
Muchas lesbianas tenían la impresión que sus intereses no eran defendidos suficientemente en organizaciones mixtas. En abril de 1970 Rita Mae Brown y otras mujeres abandonan el Gay Liberation Front y fundan Radicalesbians (también llamado Lavender Menace), de corta vida, en cuyo Manifiesto de la mujer identificada con la mujer se formula por primera vez dentro del movimiento feminista el influyente concepto del feminismo lésbico (también llamado lesbianismo político). A finales del verano de 1970 también se separa la Gay Liberation Front Women. De la Gay Activist’s Alliance se separa en 1971 un grupo de mujeres a partir del que se forma el Women’s Subcommittee, que a partir de 1972 se llama LLC (Lesbian Liberation Committee).[60]
Las feministas lesbianas se veían enfrentadas a una doble represión (por el sexismo y por la homofobia) y estaban convencidas de que sus intereses estaban diametralmente opuestos a los de los hombres —también de los homosexuales. Definían el lesbianismo como una declaración política y por ello entraron en conflictos amargos con muchas feministas heterosexuales. A pesar de todo, a principios de los años setenta, aparece una cultura lésbica y femenina que se distancia conscientemente de las estructuras patriarcales y capitalistas y que crea una infraestructura a base de cafés, librerías, restaurantes, periódicos, bancos, viviendas colectivas y conciertos. Esta comunidad de mujeres estaba concebida como algo autónomo, a menudo incluso como algo separatista. Muchas mujeres lesbianas preferían este tipo de cultura aunque sólo fuera porque, en promedio, no eran económicamente tan pudientes como los homosexuales masculinos.[61]
Mientras que los gays centraban sus vidas en las «zonas liberadas» de las grandes ciudades, las lesbianas feministas de los años setenta emigraron en grandes cantidades a pequeñas ciudades universitarias como Ann Arbor, Northampton, Ithaca o