Homeopatía en México

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México fue el primer país en el mundo en reconocer oficialmente la práctica de la homeopatía, mediante un decreto otorgado por el ex-presidente mexicano, General Porfirio Díaz, en 1895.

Historia[editar]

Siglo XIX[editar]

La homeopatía se introduce en México entre los años 1849 y 1856 por médicos españoles, la mayoría de ellos catalanes. Entre los más destacados se encuentra Camelio Andrade y Baz, Ramón Comellas y Narciso Sanchiz.[1] Los primeros ensayos por mexicanos no se realizaron hasta 1861 por la primera agrupación homeopática llamada "Sociedad Homeopática Mexicana" fundada por el Dr. Fuentes Herrera y Pascual Bielsa,[2] que tiempo después publicaron la primera revista mexicana sobre homeopatía llamada "La Gaceta".[3]

Dos años después bajo el gobierno de Benito Juárez se da la autorización para fundar la primera institución creada por homeópatas, el Instituto Homeopático, que tuvo una vida de aproximadamente 60 años.[1] En 1867 Julián González fundó la primera farmacia homeopática en la Ciudad de México, que después pasó a manos del doctor Joaquín Salas en 1869.[1] El 10 de abril del siguiente año se formó una nueva agrupación, pero que comenzó sus actividades después del 18 de agosto, quienes presentaron el proyecto que dio como resultado la Institución Homeopática.

Después de varios proyectos importantes e instituciones homeopáticas, se logró fundar el primer hospital de homeopatía en San Miguel de Allende en 1871 y gracias a Rafael Degollado, y posteriormente se fundó el segundo hospital en el estado de Puebla por el Dr. Macheta.[1] Tres años después se fundó en la Ciudad de México la Sociedad Médico Homeopática Mexicana integrada por importantes doctores, entre ellos el doctor Enrique Carrera, Antonio Salas y Ramírez Arellano. Ellos establecieron un consultorio en el que se realizaron 8947 consultas durante su primer año de operación.

A partir de entonces la homeopatía en México comenzó a tener sucesos aun más importantes. En los estados de Puebla y Veracruz la medicina homeopática fue oficialmente reconocida, en donde los funcionarios públicos Juan Crisóstomo, gobernador de Puebla y el Gral. Luis Mier y Teherán, gobernador de Veracruz, hicieron decretos para la práctica de la homeopatía en los respectivos estados, todo esto gracias a los pioneros mexicanos más antiguos, el doctor Francisco Macheta e Ismael Talavera.[1]

En 1885 se publicó el primer remedio homeopático netamente mexicano llamado la magnolia grandiflora, este logro también le correspondió al médico veracruzano Ismael Talavera al ser su tesis para ingresar a "Hahnemann Medical College" en Filadelfia y posteriormente se publicó en ese mismo lugar.[4] En menos de diez años se inaugura el Hospital Nacional de Homeopatía el 15 de julio en presencia del General Porfirio Díaz.

Oficialización[editar]

Solo hasta el 31 de julio de 1895 fue cuando se reconoció oficialmente el estudio y la práctica de la homeopatía en México durante la presidencia del general Porfirio Díaz por medio de un decreto. A partir de ese momento, se fundó la Escuela Nacional de Medicina Homeopática bajo la dirección del Dr. Joaquín Segura y Pesado en el que se impartía la carrera de Médico Homeópata Cirujano y Partero.[1]

En diciembre de 1898 Manuel de Legorreta publica "Los medicamentos mexicanos de la fiebre tifoidea y la academia de medicina homeopática de Barcelona", artículo que contiene algunos de los síntomas de la presentación de cinco remedios mexicanos, a manera de respuesta a la gran controversia que causó el médico catalán Olive Gros al publicar un artículo en la "Revista Homeopática", en el que se cuestionaba la efectividad de dichos remedios.[2] A partir de ese año, la homeopatía mexicana se estancó, después de que Pablo Fuentes y Herrera publicara la patogenesia de Phaca Mollis.

Siglo XX[editar]

El 12 de octubre de 1912 se funda la Escuela Libre de Homeopatía de México, por el médico Higinio G. Pérez e Hilario Luna Castro, teniendo como lema "ciencia, labor y abnegación".[5] Fue hasta el año de 1913 cuando de nuevo se publicaron patogenesias en México después de 14 años. En estas se publicaron tres nuevos remedios, el primero llamado chollostum por Alberto B. Palma, antipyrine por Juan N. Arriaga y por último yumel, este se considera el más popular de los tres.[2]

Persecución e inestabilidad[editar]

A principios de 1918 la homeopatía en México sufre una gran inestabilidad y una constante lucha entre las diversas escuelas de mayor prestigio, así como la persecución de muchos médicos homeópatas. Ese mismo año se emitió en el estado de Puebla un decreto que pretendía sancionar a todas aquellas instituciones que practicaran esta medicina. Ocho años después la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) logró impedir que los alumnos egresados de la Escuela Libre de Homeopatía recibieran su título.[3]

La Cámara de Diputados, en 1933 revisó el artículo 5 de la Constitución que habla sobre el ejercicio profesional en México e intentó excluir a la homeopatía. Esto solo logró la clausura de la Escuela de Medicina Homeopática de Yucatán y el Hospital Hahnemann también al sur del país. A pesar de lo anterior, en 1936 se fundaron dos laboratorios de medicamentos homeopáticos: el primero Propulsora de Homeopatía S.A. en la ciudad de México y Laboratorios Gliser el siguiente año en San Luis Potosí.[3]

Larga recuperación[editar]

Tuvieron que pasar más de 10 años para que la homeopatía en México lograra estabilizarse. En 1951 se fundó en Irapuato la "Asociación de Médicos Homeópatas Cirujanos y Parteros del Centro A.C.", esta organización fue de gran importancia ya que fue la primera en convocar y unir a varios egresados de la Escuela Libre Homeopática y la Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía después de sufrir varias discusiones en años anteriores.[3]

En 1960 se crea la Organización Homeopática de México A.C. por los Dres. Proceso Sánchez Ortega, David Flores Toledo y Ranulfo Romero Moreno. Sus lemas son "Estudio, investigación difusión y práctica de la homeopatía" y "Por la homeopatía medicina del hombre".[1] Esta asociación se dedica principalmente a estudiar, practicar y difundir la homeopatía. Gracias a esta organización, México logró posicionarse a nivel internacional de nuevo en el campo de la homeopatía. A partir de aquí se lograron organizar congresos a nivel internacional como: Liga Médico Homeopática Internacional, que tuvieron lugar en Acapulco Guerrero en 1980, Oaxaca en 1995 y Puebla en el 2008.[3]

Se publica en 1961 el libro "Materia Médica Homeopática de plantas mexicanas" por Luis G. Legarreta que contiene patogenesias de 12 nuevos remedios mexicanos. Y en 1982 se generalizó la importación de posgrados además de que se realizó una reunión en la que se unifica la enseñanza homeopática hahnemanniana en la que participaron los países más importantes en el mundo de la homeopatía.[3]

Actualidad[editar]

Hoy ejercen aproximadamente 5 mil homeópatas en el país que estudiaron la carrera de médico general para después hacer una especialidad en Homeopatía, que es reconocida por la Secretaria de Educación Pública y la Secretaría de Salud.[cita requerida]

Referencias[editar]