Historieta en España
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A la historieta en España se la ha llamado tradicionalmente tebeo. Dicho vocablo se suele asociar erróneamente a las historietas cómicas, habitualmente breves y de dibujo caricaturesco y argumento sencillo en contraposición a cómic, o historieta generalmente más compleja y con temas y planteamientos más variados (psicológicos, de aventuras, artísticos, experimentales, etc.) En realidad el término tebeo es a todos los efectos un sinónimo de cómic, sea cual sea su temática (infantil, juvenil o adulta), aunque tenga su origen en la revista infantil-juvenil TBO.
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[editar] Historia
[editar] Orígenes: hasta la guerra civil
A diferencia de lo que ocurrió en Estados Unidos —donde el tebeo alcanzó desde sus comienzos una enorme difusión a través de la prensa—, los orígenes del tebeo en España están estrechamente ligados a las revistas satíricas y a las publicaciones infantiles.
La primera historieta publicada en España es "Dominguín", que vió la luz en el año 1915. Fue, sin embargo, la revista infantil "TBO", editada en el año 1917, la primera que gozó de gran difusión y la que, a la postre, generó el nombre con el que hemos conocido las historietas o comics en España.
- Series: La familia Ulises, Los grandes inventos del TBO
- Autores: Benejam, Coll.
Posteriormente, en 1921 se publica la revista Pulgarcito, en 1931 fue "Pocholo" y en 1935 "La revista de Mickey".
[editar] De la historieta cómica a los cuadernos de aventuras (1940-1970)
El fin de la guerra civil en 1939 y el subsiguiente desarrollo del régimen franquista impuso duras condiciones a la industria del tebeo español. Por una parte, las dificultades económicas de la posguerra determinaron que sólo aquellas editoriales autorizadas por el Estado pudiesen acceder a las cuotas de papel necesarias para poner regularmente sus productos en el mercado, situación que sólo se normalizó a finales de los años 40. Por otro lado, se esperaba que la historieta —medio de comunicación de masas— actuara como difusora de la ideología oficial, misión que cumplió con creces en estos años; además, la censura imponía -sobre todo en lo relativo a la moral sexual- unos márgenes muy estrechos a los creadores de esta época.
En esta época, el tebeo se concibe fundamentalmente como industria, sin pretensión artística alguna. Los autores son meros empleados de las empresas editoriales y sus personajes no les pertenecen a ellos sino a las empresas, que a menudo les imponen contratos leoninos y muy duras condiciones de trabajo.
El desarrollo del cómic en esta época tiene dos vertientes bien diferenciadas:
[editar] El tebeo humorístico
Tras la guerra civil, van volviendo a la vida algunos semanarios humorísticos, como TBO y Pulgarcito. A mediados de los años 40 se produce una cierta normalización.
La editorial Bruguera, que publicaba numerosos semanarios cómicos, desarrolla un amplio repertorio de personajes, algunos de los cuales tendrán un importante desarrollo posterior. Es el auge de la "escuela Bruguera", con personajes como Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape, Superlópez, Anacleto, agente secreto, Carpanta, Don Pío, Gordito Relleno, El repórter Tribulete, Doña Urraca, o Sir Tim O'Theo. Algunos de los autores que colaboraron con la editorial fueron Jorge, José Peñarroya, Carlos Conti, Manuel Vázquez, Jan, Escobar, Francisco Ibáñez, Guillermo Cifré, Nadal, Eugenio Giner o Raf
Bruguera no es la única editorial que compite en esta época en el terreno del tebeo infantil y juvenil. Le siguieron los pasos Editorial Valenciana, con sus publicaciones Jaimito y Pumby, y el sempiterno TBO. En las publicaciones de Valencianase desarrolló la llamada "escuela valenciana" de tebeo humorístico, cuyo máximo representante fue José Sanchís, creador del gato Pumby. TBO, aunque tradicionalmente había optado por evitar los personajes fijos, popularizó en esta época las aventuras de La familia Ulises, así como su sección 'Los inventos del TBO'. Benejam o Sabatés fueron algunos de los más importantes autores de esta publicación.
[editar] Los tebeos de aventuras
La revista Chicos. Jesús Blasco. Cuto.
Hazañas Bélicas, Boixcar.
Se perfecciona el formato apaisado (es decir, un cuadernillo rectangular y horizontal, de un número de páginas variables, aunque predominaron los de 16), de origen italiano. La pionera en utilizar este formato fue Editorial Valenciana.
Personajes: Roberto Alcázar y Pedrín, El Guerrero del Antifaz (1944, de Gago), El Cachorro, de Juan García Iranzo o El Capitán Trueno (1956, Mora y Ambrós). El Jabato. Diego Valor. Bruguera y Editorial Valenciana.
[editar] El boom del tebeo adulto (1970-1990)
En los años 1970 se crean las condiciones necesarias para el desarrollo de una industria del tebeo para adultos, que crecerá durante toda la década y tendrá su momento de esplendor en la primera mitad de los años 80, especialmente de la mano del editor Josep Toutain y los magazines como Creepy, Zona 84 y Comix Internacional; en la segunda mitad comenzará una crisis de la revista.
Persistencia de la escuela humorística Bruguera. Crisis a mediados de los 80 del modelo de tebeo infantil.
Decadencia del héroe clásico de historieta. El Corsario de Hierro (1970), último ejemplo del héroe tradicional. Antihéroes:
Eclosión del tebeo underground: El Víbora.
Co-existencia de varias tendencias: la "Línea chunga" representada por el propio El Víbora y la efímera Makoki, la "Línea Clara" representada por la revista Cairo. Además de la representada por la revista Madriz, subvencionada por el Ayuntamiento de Madrid y los dibujantes que Toutain descubría para el comic y que debían luchar para encontrar su lugar, como José María Beroy o Pascual Ferry.
Revistas de género y de aventuras.
Autores: Montesol, Mariscal, Carlos Giménez, Josep María Beá, Jordi Bernet, Max, Daniel Torres, Nazario, Vicente Segrelles, Antonio Segura, José Ortiz, Enrique Sánchez Abulí, Jorge Zentner, Rubén Pellejero, Miguel Ángel Gallardo, Sento , Jose Maria Beroy.
Revistas: Totem (revista), Zona 84, Creepy, Comix Internacional, Rambla, El Víbora, Cimoc, Cairo, Madriz, TBO, El Jueves.
Obras representativas: Torpedo 1936, Las aventuras de Dieter Lumpen, Makoki, Peter Pank, Taxista, El Rincón de la Movida, Dark, Dr. Mabuse y otras.
[editar] Los 90
Desaparición de las revistas. Revista Viñetas. Revista Top Comics. Revista Co&Co. Pervivencia de El Víbora. Un caso aparte: El Jueves. Los tebeos desaparecen de los quioscos y se distribuyen principalmente en librerías especializadas.
Las influencias se internacionalizan. Los nuevos autores no buscan tanto en la tradición nacional sino en propuestas foráneas que resultan más novedosas, vengan desde Estados Unidos, Japón o el resto de Europa.
Información sobre historieta: Krazy Comics, Dolmen, Nemo, etc. Urich /U, el hijo de Urich.
Consolidación del Salón del Cómic de Barcelona. Otorga premios desde 1988.
Fanzines: Paté de Marrano, TMEO, La Comictiva, Cretino, Idiota y Diminuto, etc. Pequeñas editoriales. Camaleón Ediciones, Astiberri, Ediciones de Ponent.
Auge superhéroes. Influencia de la línea Vertigo Comics de DC Comics, publicada primero por Ediciones Zinco y luego por diversas editoriales.
Formato comic-book durante los años noventa: Camaleón Ediciones, Línea Laberinto de Editorial Planeta...
La editorial Camaleón Ediciones plantea una propuesta de edición independiente que, sin apenas generar beneficio económico, da salida a un buen elenco de nuevos historietistas. Pese a que la editorial acaba cerrando en el año 1998, otras editoriales, pequeñas y no tanto, siguen su ejemplo y realizan un esfuerzo arriesgando por nuevos talentos.
Algunas obras: Mondo Lirondo del colectivo La Penya), B3 de David Ramírez, Manticore de Ramón F. Bachs y Josep Busquet.
Algunos autores: Albert Monteys, Manel Fontdevila, Miguel Ángel Martín, Mauro Entrialgo, María Colino, Javier Olivares, Santiago Sequeiros, David Ramírez, Ramón F. Bachs, Sergio Bleda, David López López...
[editar] Los últimos tiempos: 2000-2005
Se ponen de moda las historietas de corte intimista y personal. Algunos autores: Fermín Solís, Luis Durán, Santiago Valenzuela...
Los autores más jóvenes, criados en el eclecticismo de los 90, comienzan a hacer tebeos de muy variadas influencias. Algunos autores: Ken Niimura, David Lafuente, Alberto Vázquez, David Rubín, Esteban Hernández...
Se revalorizan autores nacionales clásicos: Carlos Giménez, Josep María Beà...
Se multiplican las pequeñas editoriales, que editan material nacional e internacional. Aleta, Recerca...
Al amparo de Internet, aparece una nueva crítica historietística. Un referente fundamental es el crítico Álvaro Pons y su web La cárcel de papel[1]. Vía Internet aparece también una nueva crítica ligada al humor así como toda una fuente de artistas que disponen de una mayor difusión, además de su obra sobre papel: Adlo!, Toté, Max, Jotacé...
[editar] Bibliografía recomendada
- Cuadrado, Jesús. De la historieta y su uso: 1873-2000. Ediciones Sinsentido y Fundación Germán Sánchez Ruipérez. Madrid, 2000, 2 tomos. (Atlas español de la cultura popular, vol.I).
- Martín, Antonio. Historia del Cómic español. Editorial Gustavo Gili. Barcelona, 1978.
- Vázquez de Parga, Salvador: Los comics del franquismo. Editorial Planeta. Barcelona, 1980.

