Historia de los Estados Unidos de América

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Puede decirse que la historia de los Estados Unidos de América comenzó a partir de la colonización británica de Norteamérica, protagonizada por inmigrantes británicos que fundaron por oleadas, entre los siglos XVII y XVIII, Trece Colonias en la costa atlántica del subcontinente norteamericano, ubicadas al este de los Apalaches, entre las posesiones francesas del Québec y la Luisiana.

Después de un pacífico de los colonos, las guerras contra los franceses al norte obligaron la creación de cuerpos de ejército coloniales, una de las primeras expresiones de identidad nacional. Más tarde, y fomentados por las ideas de los enciclopedistas franceses, vinieron las sublevaciones como el Motín del Té en el puerto de Boston (1773). Las medidas represivas del gobierno inglés provocaron el inicio de la Guerra de Independencia. Los colonos formaron un ejército de milicianos que se pusieron bajo el mando de George Washington, quien tuvo problemas para equipar a sus hombres con armas y municiones, además de no disponer de una flota para combatir a la del imperio británico, por lo que pidió ayuda a Francia, país que recién salía de la Guerra de los Siete Años y que accedió a ayudar a las colonias británicas en su emancipación.

Este artículo es de la serie:
Historia de Norteamérica.

Historia de América
América precolombina
Colonización de América
Historia de Groenlandia
Historia de Canadá
Historia de los Estados Unidos
Historia de México

Civilizaciones precolombinas[editar]

Los Anasazi[editar]

Los Anasazi eran un conjunto de tribus amerindias de la superárea cultural de Oasisamérica. Ocupaban, en varios grupos, la superficie de los estados actuales de Colorado, Utah, Arizona y Nuevo México. Su civilización ha dejado vestigios monumentales y litúrgicos en distintos lugares, de los cuales dos han sido clasificados como Patrimonio de la humanidad por la Unesco. Los restos arqueológicos demuestran conocimiento de la cerámica, el tejido y la irrigación. Además, dibujaban símbolos que no han sido descifrados y observaban los desplazamientos solares. A partir del año 1400, los anasazi se refugian en el Valle del Río Grande y en el centro de Arizona. Se pierden sus huellas poco antes de la llegada de los españoles. Las razones de este éxodo no son conocidas, sin embargo existen varias hipótesis: un cambio climático que amenazó las cosechas, un medio deteriorado que redujo las tierras cultivables disponibles, sobrepoblación, problemas políticos, guerras. No obstante, dada la ausencia de documentos escritos y la limitación de los conocimientos actuales no es posible probar ninguna de dichas hipótesis.

Los indios de las llanuras[editar]

Los indios de las llanuras incluyen a todas las tribus que habitaban las Grandes Llanuras (toda de la tierra entre las Montañas Rocosas y el río Misisipi). La mayor parte de su existencia, que sigue siendo un cazador-recolector de la civilización hasta el siglo XVII cuando los exploradores españoles introdujeron los caballos en la región. Los indios se adaptaron rápidamente y se transforma en una civilización nómada que siguió a las rutas migratorias de los bisontes americanos que cazaban para comer. Cuando los blancos invadieron y ocuparon las Grandes Llanuras en el siglo XIX, los indígenas participan en una amarga guerra de resistencia que duró desde 1836 hasta 1918. La combinación de las Guerras Indias y la política del gobierno de Estados Unidos de aniquilar a los bisontes americanos dio lugar a un colapso demográfico dramático en la población de los indios de las llanuras. Al cabo de su derrota, los blancos confinaron al resto de los indios en reservas, donde permanecen hoy en día.

Los Inuit o "Esquimales"[editar]

Los inuit son un pueblo indígena que tradicionalmente han habitado la región circumpolar del este de Siberia (Rusia), a través de Alaska (Estados Unidos), Canadá y Groenlandia. Las culturas más antiguas fue pre-Dorset, plenamente desarrollada, que data de hace 5.000 años. Parece que han evolucionado en Alaska de personas que utilizan el arcaico herramientas de tecnología de la pequeña, que probablemente habían emigrado a Alaska de Siberia, al menos, de 2.000 a 3.000 años atrás, aunque podrían haber sido en Alaska ya en 10.000 a 12.000 años o más. Hay artefactos similares que se encuentran en Siberia, que se remonta quizás a hace 18.000 años.

Los Indios de los Bosques[editar]

Los Indios de los Bosques super poblados habitado en los bosques entre el océano Atlántico y el río Misisipi. Estas tribus eran generalmente comunales y vivían en aldeas con chozas de madera y carriles. La recepción de los exploradores ingléses se mezcló con algunas resultantes en la guerra y el exterminio, mientras que otros fueron pacíficas, como la primera Acción de Gracias o la vida de Pocahontas. Finalmente, la relación entre los ingléses y los Indios de los Bosques fue de hostilidad permanente, tanto que los franceses, que controlaban el valle del río Misisipi, lo utilizaron para su beneficio. Los francéses mantuvieron una política de comercio y de paz con los Indios de los Bosques y eventualmente formaron una alianza militar con ellos.

La Confederación Iroquesa[editar]

La más avanzada de las civilizaciones precolombinas en el territorio que ahora es Estados Unidos fue la Confederación Iroquesa. La Confederación Iroquesa, o las Cinco Naciones fue una liga o confederación iroquesa de carácter democrático, con características tanto participativas como representativas (combinadas con algunas hereditarias). Se hallaba constituida por tribus amerindias de lengua iroquesa, que habitaban al noreste de Estados Unidos y al sureste de Canadá en la zona de los Grandes Lagos. La Confederación estaba formada originalmente por cinco tribus (seneca, cayuga, oneida, onondaga y mohawk) que se confederaron a mediados del siglo XII, y a las que se sumó tuscarora en 1720.

El régimen democrático de la Confederación estaba regulado por una constitución de 117 artículos conocida como la Gran Ley de la Paz y gobernada por un Parlamento o Consejo de representantes de la población, considerado como el tercero más antiguo del mundo luego del Althing de Islandia y las Cortes de León (1188).[1] La Gran Ley de la Paz establecía una especie de Estado de Derecho con estrictos límites y restricciones al poder de los gobernantes. Establecía también una división del poder entre hombres y mujeres, estableciendo que ningún hombre podía presidir un clan y ninguna mujer ser jefe militar o sachem. A las jefas de los clanes correspondía elegir a los jefes militares. Así la Confederación tuvo una influencia directa tanto en la democracia y el constitucionalismo, como en la idea de la igualdad de mujeres y hombres en la sociedad moderna.[1] En especial Benjamín Franklin, quien tuvo trato directo con Haudenosaunee en 1753, destacó en sus obras que el grado de autonomía individual que gozaban los habitantes de la liga era desconocido en Europa y publicó los tratados indios, considerada como una de sus obras más importantes. Para pensadores o historiadores de los movimientos radicales como Howard Zinn, la Confederación de las Seis naciones consituye una muestra de la aplicación de la democracia radical a través de las decisiones asamblearias.

Norteamérica precolonial[editar]

Juan Ponce de León (Santervás de Campos, Valladolid, España) fue el primer europeo en llegar al actual EEUU ya que fue el descubridor de Florida, a la que dio su actual nombre.

Se cree que alrededor del año 1000, un grupo de vikingos establecidos en Groenlandia navegaron hacia la costa oriental de América del Norte bajo el mando de Leif Eriksson, arribando a un lugar que llamaron Vinland. En la provincia canadiense de Terranova se han encontrado irrefutables vestigios de una colonia vikinga, en L'Anse aux Meadows. Es probable que los vikingos también visitaran Nueva Escocia y Nueva Inglaterra; sin embargo, no lograron fundar colonias permanentes y pronto perdieron contacto con el nuevo continente.

Cinco siglos más tarde, la necesidad de incrementar el comercio y un error de navegación propiciaron un nuevo encuentro con el continente americano. A finales del siglo XV había en Europa una gran demanda de especias, sedas y tinturas de Asia. Cristóbal Colón creyó erróneamente que podría llegar al Extremo Oriente navegando 6.400 kilómetros hacia el oeste partiendo desde Europa. En 1492 persuadió a los reyes de España para que le financiaran el viaje. Colón navegó hacia occidente pero no llegó a Asia, sino a la isla de Guanahani en el Caribe, el 12 de octubre de 1492. Colón llegó a explorar la mayor parte del área caribeña; jamás alcanzó el Extremo Oriente, pero en cambio regresó a Europa con oro, y en el lapso de 60 años los aventureros españoles habían conquistado un enorme imperio en Centro y Sudamérica. Los españoles también fundaron algunas de las primeras colonias norteamericanas: San Agustín en Florida (1565), Santa Fé en Nuevo México-(1609), y San Diego en California-(1769).

Colonización británica en Norteamérica[editar]

Estados Unidos surgió a partir de la colonización británica de América, protagonizada por oleadas de inmigrantes británicos que fundaron entre los siglos XVII y XVIII Trece Colonias en la costa atlántica del subcontinente norteamericano, al Este de los Apalaches. Estas colonias daban la espalda a las posesiones francesas del Québec y la Luisiana.

Luego de un desarrollo más bien pacífico de los colonos, las guerras contra los franceses al norte obligaron la creación de cuerpos de ejército coloniales, una de las primeras expresiones de identidad nacional. Más tarde, y fomentados por las ideas de los enciclopedistas franceses, vinieron las sublevaciones como el Motín del Té en el puerto de Boston (1773). Las medidas represivas del gobierno inglés provocaron el inicio de la Guerra de Independencia. Los colonos formaron un ejército de milicianos que se pusieron bajo el mando de George Washington, quien tuvo problemas para equipar a sus hombres con armas y municiones, además de no disponer de una flota para combatir a la del imperio británico, así que pidió ayuda a Francia, la cual para desquitarse de la Guerra de los Siete Años accedió a ayudar a las colonias.

Estados Unidos (1776–1789)[editar]

George Washington.

La Revolución estadounidense[editar]

La revolución estadounidense se inició con las tensiones de menor importancia entre la falta de representación política de los colonos norteaméricos en el parlamento británico y progresivamente se intensificó cuando Gran Bretaña aplicó impuestos a los colonos para saldar la deuda acumulada de la Guerra de los Siete Años. La revolución culminó con la Guerra de la Independencia que dio lugar a la proclamación de los Estados Unidos de América.

La principal causa de este conflicto fue el sentimiento de marginación por parte de los colonos, que aportaban riquezas e impuestos a la metrópoli, impuestos que se incrementaron a partir de 1765, año de imposición de la Ley del Timbre (Stamp Act), para sufragar los elevados gastos que a Inglaterra le había supuesto la Guerra de los Siete Años. Las colonias creían injusta su obligación de pagar impuestos a la metrópoli sin tener representación política en el parlamento de Londres. Esta situación hizo que desde mediados del siglo XVIII aumentara la creencia de que no hacía falta la fuerte dependencia de Inglaterra. Los colonos hicieron un llamado al gobierno británico para que permitiese que las colonias tuviesen una representación política en el parlamento, pero estas peticiones les fueron negadas en repetidas ocasiones. "Impuestos sin representación" (taxation without representation) se convirtió en el lema de los colonos insatisfechos.

En 1773 se produjo en Boston, el denominado «Motín del Té», que provocó una escalada de las hostilidades entre los ingleses, que cerraron el puerto de la ciudad, y las colonias americanas cuyos representantes reunidos en Filadelfia en 1774 respaldaron a Boston frente a las exigencias de reparación inglesas.

Cuadro de John Trumbull conocido como Declaración de la Independencia en la que los comisionados presentan los trabajos preparatorios al Congreso de los Estados Unidos.

En 1775 comienza oficialmente la guerra de la Independencia. Los colonos organizaron a toda prisa las milicias civiles y se acordó nombrar a George Washington, rico aristócrata, ex teniente y coronel del ejército británico, como su líder. Washington controlaba una enorme cantidad de capital financiero y creía que había sido injustamente acusado por los británicos de fiascos en la guerra franco-india, que a su juicio no fueron culpa suya.

El desarrollo inicial fue claramente de dominio inglés, pero su curso cambiaría cuando tras la Batalla de Saratoga, primera gran victoria estadounidense, Francia y posteriormente España entrasen en guerra apoyando a los independentistas norteamericanos.

En 1783 por la Paz de Versalles, Inglaterra se ve obligada a reconocer la independencia de las 13 colonias británicas, tal y como éstas habían redactado en la famosa Declaración de Independencia de los Estados Unidos de 1776.

Una vez lograda la independencia, resultó muy complicado poner de acuerdo a todas las antiguas colonias sobre si seguían como estados independientes, o se reunían en una sola nación. Tras varios años de negociaciones, en 1787, 55 representantes de las antiguas colonias se reunieron en el Congreso de Filadelfia con el fin de redactar una constitución. Se creaba así un gobierno federal unico, con un Presidente de la República y dos Cámaras Legislativas (Congreso y Senado) como solución intermedia. Se redactó también la Constitución de 1787, y se convocó las elecciones de las que George Washington fue elegido primer Presidente de los Estados Unidos bajo la nueva constitución.

Esta constitución estaba inspirada en los principios de igualdad y libertad que defendían los ilustrados y se configuró como la primera carta magna que recogía los principios del liberalismo político, estableciendo un régimen republicano y democrático. La independencia y democracia estadounidense causó un notable impacto en la opinión y la política de Europa.

George Washington gobernó con un estilo federalista. Cuando los agricultores de Pensilvania se negaron a pagar un impuesto federal sobre el licor, Washington movilizó a un ejército de 15.000 hombres para sofocar la Rebelión del Whisky. Con Alexander Hamilton al frente de la Secretaría de Hacienda, el gobierno federal se hizo cargo de las deudas de cada estado y creó una banca nacional. Estas medidas fiscales fueron concebidas para alentar la inversión y persuadir a la iniciativa privada a que apoyara al nuevo gobierno.

Estados Unidos (1789–1861)[editar]

En 1797, a George Washington le sucedió otro federalista, John Adams, quien se vio envuelto en una guerra naval no declarada contra Francia. En una atmósfera de histeria bélica, el Congreso, controlado por los federalistas, aprobó en 1798 las Leyes sobre Extranjeros y Sedición. Estas medidas permitieron la deportación o arresto de extranjeros «peligrosos» y prescribieron multas o prisión por publicar ataques «falsos, escandalosos y maliciosos» contra el gobierno. Diez editores republicanos fueron condenados conforme a la Ley de Sedición, la cual fue duramente denunciada por el abogado virginiano y principal autor de la Declaración de Independencia Thomas Jefferson.

En 1803 la joven nación realiza la compra de Luisiana a Francia y poco tiempo después compra también Florida a España.

Guerra angloestadounidense de 1812[editar]

En 1807, Gran Bretaña introdujo una serie de restricciones comerciales para impedir el comercio estadounidense con Francia, en respuesta al apoyo estadounidense a Napoleón Bonaparte, con quien Gran Bretaña estaba en guerra. Los Estados Unidos impugnaron estas restricciones como un bloqueo ilegal. El reclutamiento forzoso de ciudadanos estadounidenses en la Marina Real y el apoyo militar de Gran Bretaña a los indios americanos, quienes se oponían a la expansión de la frontera estadounidense en el noroeste, agravó aún más la tensión entre los dos países. Además, Estados Unidos trató de defender el honor nacional de cara a lo que consideró insultos británicos, particularmente el asunto de Chesapeake. Estados Unidos declaró la guerra a Gran Bretaña el 18 de junio de 1812.

Estados Unidos comenzó una invasión total de la colonia británica de Canadá, pero para sorpresa de ellos, el ejército estadounidense fue prácticamente aniquilado en el campo de batalla por las guarniciones locales británicas, siendo repelido de Canadá. Los Estados Unidos respondieron con una segunda ofensiva en el este de Canadá, pero esta invasión también fue derrotada. El gobernador británico de Canadá, George Provost, ordenó una contra-invasión de los Estados Unidos, y los británicos saquearon la ciudad de Detroit y todo el estado de Maine.

Gran Bretaña decidió responder con una estrategia de cinco puntas: Bloqueo de la costa atlántica de los Estados Unidos, invasión de la región de la bahía de Chesapeake, saqueo a Washington, saqueo al principal puerto caribeño de Nueva Orleans, y finalmente invasión del valle del río Misisipi; dicha estrategia se basaba en la enorme superioridad de la Armada británica. Los británicos bloquearon con éxito la costa atlántica e invadieron la región de la bahía de Chesapeake. El ejército estadounidense atacó a los británicos en la batalla de Bladensburg pero fueron derrotados, dejando así un camino de menor resistencia entre la bahía de Chesapeake y Washington. El 24 de agosto de 1814, el ejército británico entró en Washington. El presidente estadounidense, James Madison había ordenado que la ciudad fuese evacuada, por lo que una vez más, los británicos no encontraron resistencia armada. El general británico, George Cockburn, ordenó arrasar la ciudad. La Casa Blanca, el Capitolio de los Estados Unidos, la sede de la Armada, la Biblioteca del Congreso, y el Tesoro de los Estados Unidos fueron quemados.

La derrota y el retorno al colonialismo parecía inevitable para los estadounidenses, pero, de repente, la marea de la guerra comenzó a girar. Dos semanas después del saqueo de Washington, el ejército estadounidense rechazó al ejército británico en la batalla de North Point, obligándolo a retirarse hacia el océano atlántico. Los británicos lanzaron una segunda ofensiva en contra de la ciudad portuaria de Baltimore, pero los estadounidenses rechazaron la invasión con éxito.

El presidente estadounidense, James Madison hizo un llamamiento para la paz y el primer ministro británico, Robert Jenkinson estuvo de acuerdo. En diciembre de 1814, los funcionarios de los dos países se reunieron en Gante, Bélgica y acordaron firmar un tratado de paz que resultó en el reconocimiento del status quo ante bellum. Sin embargo la noticia del tratado de Gante no llegó a los Estados Unidos en varios meses y, mientras tanto, los británicos lanzaron su asalto final sobre las ciudades portuarias de Nueva Orleans y Mobile. El general estadounidense y futuro presidente, Andrew Jackson, llevó a los estadounidenses a la victoria en la batalla de Nueva Orleans, pero los británicos capturaron con éxito Mobile. Noticias del tratado de paz por fin llegaron a Estados Unidos el 23 de marzo de 1815 y los británicos retiraron todas las tropas de los Estados Unidos y terminaron el bloqueo naval.

Hoy en día, la guerra sigue siendo objeto de acalorado debate entre los estadounidenses, británicos y canadienses, con cada uno de los tres pueblos proclamando la victoria.

Abraham Lincoln.

Los primeros años de Estados Unidos independiente[editar]

Después de esta segunda guerra, Estados Unidos gozó de un período de rápida expansión económica, sobre todo a partir de la colonización y expansión hacia el Oeste. Ya a fines del siglo XVIII se había iniciado el avance imparable de los colonos, bien desde los trece estados originales (las antiguas trece colonias que están representadas en las trece barras de la bandera estadounidense) o directamente desde el continente europeo, por lo general, emigrantes anglosajones (irlandeses, escoceses, ingleses y galeses) y de otros países de la Europa Central y Occidental (principalmente alemanes). Muchos de estos inmigrantes viajaban desde Nueva York y Filadelfia hacia la parte oriental del estado de Pensilvania, donde se construían en el hoy conocido como Dutch Country las carretas de gran tamaño tiradas por mulas que se conocían como «Conestoga Wagons» ('carretas Conestoga').

Las inacabables caravanas de estas carretas fueron los verdaderos motores de la ocupación progresiva del continente hacia el oeste. Sin embargo, no se trató de la ocupación de áreas «pioneras» (es decir, áreas deshabitadas que podían destinarse a la ocupación sistemática con fines agropecuarios), ya que gran parte del territorio estaba previamente ocupado por pueblos originarios, colonos franceses procedentes del Canadá francés, así como todas las ciudades fundadas por los españoles antes en los territorios de Arizona, Texas, Colorado, Nuevo México, Utah, Nevada y California, ciudades que ya habían crecido, incluso, antes de la expedición de los peregrinos en 1620 que dio origen a la formación de las colonias inglesas en el siglo XVII. Así pues, ciudades como Detroit, Dubuque, Saint Louis, Nueva Orleans, Baton Rouge, Des Moines, Louisville y muchas otras, ya habían sido fundadas por los franceses bastantes años antes de esa especie de estampida hacia el oeste, y lo mismo podía decirse de las ciudades fundadas por los españoles que procedían de México, como Socorro, San Antonio, Albuquerque, Santa Fe, El Paso, San Diego, San Bernardino, Los Ángeles, San Francisco, etc. que se habían fundado durante los siglos XVI y XVII.

Toda esta expansión hacia el Lejano Oeste (Far West) se vio dinamizada por dos hechos muy importantes: el descubrimiento de oro en California (1848) y la culminación de la red ferroviaria con la primera línea transcontinental en 1869 (el primer ferrocarril de vapor se había inaugurado en Baltimore (Maryland), en 1830). Una red nacional de carreteras y canales recorría el país, buques de vapor surcaban los ríos, y la Revolución industrial había llegado a Estados Unidos: la región de Nueva Inglaterra contaba con fábricas de textiles y Pensilvania con fundiciones de hierro. Para la década de 1850 había fábricas que producían artículos de hule, máquinas de coser, zapatos, ropa, equipos agrícolas, pistolas, relojes, etc.

Guerra contra México[editar]

Entre las décadas de 1820 y 1830, después de la proclamación de la Doctrina Monroe de expansión territorial hacia el Pacífico, miles de colonos estadounidenses se establecieron en las comunidades anglosajonas de Texas (entonces territorio mexicano). En aquel momento el gobierno mexicano se encontraba en una mala situación económica al término de una guerra de independencia con España que duró más de una década, y dio la bienvenida a los colonos. El gobierno mexicano obtuvo fondos vendiendo tierras a estos colonos que prefirieron mudarse a territorio mexicano en vez de pagar altos precios en Luisiana y otros estados del sur. Estos colonos esperaban, además, que Estados Unidos comprara Texas para proveer de más tierra a sus nuevos ciudadanos.

Azul oscuro: Estados de EUA que fueron parte de México
Azul claro: Estados de EUA que sólo una pieza de ellos fue parte de México.

En 1820 un empresario de Misuri, Moses Austin, había negociado con España para que se le permitiera llevar 300 colonos a Texas. Stephen Austin, el hijo (conocido como el padre de la República de Texas) siguió estos planes con el nuevo gobierno mexicano, escogiendo colonos que fueran buenos trabajadores y que pudieran ser leales al gobierno mexicano. El gobierno mexicano, que había abolido la esclavitud, toleró que los colonos trajeran sus esclavos para trabajar las tierras y venderlos a otros colonos pero se listaban como «sirvientes contratados» (indentured servants en inglés). Problemas con el nuevo gobierno del presidente Antonio López de Santa Anna causaron que los colonos se levantaran en armas y lucharan, con el franco apoyo del «Norte», para obtener la independencia, ya que para entonces los colonos anglosajones eran más numerosos que los colonos mexicanos. Después de la guerra (1836), Texas se estableció como una república independiente, pero casi inmediatamente buscó su anexión a los Estados Unidos, que obtuvo algunos años después.[2]

En 1846 Estados Unidos incursiona en el norte de México en una zona texana en disputa, donde las tropas son atacadas y como consecuencia en 1847 Estados Unidos le declara la guerra a México, venciéndole. Por el Tratado de Guadalupe-Hidalgo (1848) adquiere además de la zona en disputa, los territorios mexicanos de Alta California y Nuevo México que hoy actualmente conforman los estados de Arizona, California, Nevada, Nuevo México, Utah, y partes de Oregón, Colorado y Wyoming.

La abolición de la esclavitud[editar]

Desde su nacimiento, Estados Unidos se convirtió en el más importante comprador de esclavos para satisfacer la demanda de mano de obra en las pesadas labores agrícolas. La esclavitud se extendió entre los estados sureños que practicaban principalmente la agricultura y a la postre se convirtieron en los estados secesionistas.

La Isla de Gorea, ubicada a unos cuantos kilómetros frente a la costa de Senegal, en el océano Atlántico, fue el lugar desde donde se organizó el tráfico de esclavos hacia Estados Unidos de América, que durante los siglos XVII, XVIII y hasta la abolición de la esclavitud, en el siglo XIX, desplazó a más de 20 millones de personas de África.

En 1858, cuando el senador Douglas buscó la reelección, fue desafiado por Abraham Lincoln y el Partido Republicano (un nuevo partido en contra de la esclavitud, y que nada tenía que ver con el Partido Republicano de Jefferson). En una serie de debates históricos con Douglas, Lincoln exigió un alto a la expansión de la esclavitud. Estaba dispuesto a tolerarla en los estados del sur, pero al mismo tiempo afirmó que «este gobierno no puede subsistir permanentemente siendo mitad esclavo y mitad libre».

La Guerra Civil en los Estados Unidos (1861–1865)[editar]

La mayoría en los estados sureños y fronterizos votaron contra Lincoln, pero el norte lo apoyó y ganó las elecciones. Unas semanas después, Carolina del Sur decidió mediante votación abandonar la Unión. Pronto se le unieron Misisipi, Florida, Alabama, Georgia, Luisiana, Texas, Virginia, Arkansas, Tennessee y Carolina del Norte. Estos estados proclamaron su independencia de la Unión con el nombre de Estados Confederados de América y así empezó la Guerra Civil. La Guerra Civil fue el episodio más traumático de la historia de los Estados Unidos.Las cicatrices no se han cerrado por completo hasta el día de hoy.

Historia de los Estados Unidos (1865–1918)[editar]

Con excepción de la compra de Alaska a Rusia en 1867, la expansión territorial de Estados Unidos se había detenido en 1848. No obstante, alrededor de 1890, al tiempo que muchas naciones europeas expandían sus imperios coloniales, un nuevo espíritu animó la política exterior estadounidense, la cual en gran medida seguía las pautas de la Europa septentrional. Los políticos, los directores de periódicos y los misioneros protestantes declararon que la «raza anglosajona» tenía el deber de llevar los beneficios de la civilización occidental a los pueblos de Asia, África y América Latina. En el punto culminante de este período (1895), Cuba se sublevó contra el colonialismo de España. En 1898, como pretexto para empezar dicha guerra, los propios Estados Unidos siniestran uno de sus propios buques de guerra (el Maine) mientras estaba anclado en la bahía de la Habana, e hicieron creer que había sido una agresión del ejército de España; la lucha fue desigual ya que España no contaba con todo el potencial de armamento que si tenía Estados Unidos.Hundimiento del acorazado Maine (1898)

Después de la Guerra Hispano-Estadounidense de 1898, Estados Unidos de América se apoderó también de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam. En el archipiélago asiático, sostuvo una terrible guerra, conocida como Guerra Filipino-Estadounidense, que asoló el archipiélago asiático.

En abril de 1917 el presidente Woodrow Wilson pidió al Congreso una declaración de guerra; de esta manera los Estados Unidos tomaron parte de la Primera Guerra Mundial. Para Wilson la guerra constituiría una gran cruzada en pro de la paz mundial y la autodeterminación nacional. «El mundo debe convertirse en un lugar seguro para la democracia», declaró Wilson cuando Estados Unidos entró en «la guerra que pondrá fin a todas las guerras».

Cuando se declaró la guerra, el ejército de los Estados Unidos era una pequeña fuerza de 200.000 soldados. Millones de hombres tuvieron que ser reclutados, adiestrados, equipados y enviados a Europa a través de un océano infestado de submarinos. Transcurrió un año hasta que el ejército de Estados Unidos estuvo listo para contribuir de manera significativa al esfuerzo bélico de los aliados.

Historia de los Estados Unidos (1918–1945)[editar]

En 1919, Wilson viajó a Europa para redactar eI tratado de paz. Fue acogido por muchedumbres jubilosas en las capitales de los países aliados, pero la bienvenida se agrió cuando las negociaciones comenzaron en Versalles. Pese a las protestas de Wilson, los aliados impusieron sanciones aplastantes a Alemania y se repartieron sus colonias. Wilson logró establecer la Sociedad de Naciones, pero muchos estadounidenses temían que dicha organización mundial arrastrara a Estados Unidos a otra guerra extranjera. Un grupo de senadores republicanos impuso restricciones al Tratado de Versalles: aceptarían la Liga de Naciones sólo con el entendimiento de que el Congreso, no la Liga, retendría el control de las fuerzas armadas estadounidenses. Inglaterra y Francia no objetaron esa restricción, pero Wilson porfiadamente se negó a modificar el tratado. El Presidente y el Congreso no lograron superar su desacuerdo respecto a esta cuestión. Estados Unidos nunca ratificó el Tratado de Versalles ni pasó a formar parte de la Liga de Naciones.

La mayoría de los estadounidenses no lamentaron el fracaso del tratado, ya que se habían desilusionado con los resultados de la guerra. Después de 1920, Estados Unidos volvió la mirada hacia adentro y se retiró de los asuntos europeos.

El 24 de octubre de 1929, el denominado «Jueves Negro», una oleada de ventas de acciones provocada por el pánico originó un crack en la Bolsa de Valores de Nueva York. Una vez iniciado, el derrumbe en los precios de las acciones y de otros valores no pudo detenerse. Hacia 1932, miles de bancos y más de 100.000 sociedades mercantiles habían quebrado. La producción industrial se redujo a la mitad, el ingreso agrícola decayó en más del 50%, los salarios bajaron un 60%, la inversión nueva se redujo un 90%, y uno de cada cuatro trabajadores estaba desempleado.

En 1933 asume la presidencia, el demócrata Franklin D. Roosevelt, quien salvaría al país de la quiebra económica.

En septiembre de 1939 la Segunda Guerra Mundial estalló en Europa. Roosevelt anunció que Estados Unidos sería neutral, mas no indiferente.

En el Extremo Oriente las fuerzas japonesas habían invadido Manchuria (1931), China (1937) e Indochina francesa (julio de 1941). Roosevelt respondió a esta agresión prohibiendo las exportaciones de chatarra, acero y petróleo a Japón y congelando los créditos japoneses en Estados Unidos.

Para noviembre de 1941 los planificadores militares de Estados Unidos se preparaban para un asalto japonés, pero esperaban un ataque al sur, hacia las Indias Orientales Holandesas (actual Indonesia) ricas en petróleo. En vez de ello, bombarderos japoneses estacionados en seis portaaviones de una flota atacaron la base naval de Pearl Harbor en Hawái. El sorpresivo ataque hundió o averió ocho barcos de guerra y destruyó casi 200 aviones. Estados Unidos inmediatamente declaró la guerra a Japón. Cuatro días después Alemania e Italia, aliadas de Japón, declararon la guerra a Estados Unidos.

El hongo atómico tras la explosión nuclear sobre Nagasaki se elevó hasta una altitud de 18.000 metros.

El 8 de mayo de 1942 la amenaza japonesa contra Australia fue detenida en la batalla del Mar del Coral. En junio la principal flota japonesa, que navegaba rumbo a Hawái, fue rechazada en la batalla de Midway, con una pérdida de cuatro portaaviones. Los criptógrafos estadounidenses eran expertos en descifrar las claves japonesas, así que los aliados generalmente conocían la disposición de la marina de guerra japonesa.

A lo largo de los tres años siguientes las fuerzas de Estados Unidos avanzaron hacia Japón «saltando entre islas», es decir, tomando algunas islas estratégicas en el Pacífico y pasando por alto otras. Una fuerza aliada bajo el mando del general Joseph W. Stillwell ayudó a los chinos, y las tropas comandadas por el general Douglas MacArthur regresaron a las Filipinas en octubre de 1944. La isla de Iwo Jima, en el Pacífico central, cayó en manos de Estados Unidos en marzo, y Okinawa en junio de 1945. Desde estas dos islas los bombarderos B-29 lanzaron ataques devastadores contra las ciudades japonesas.

Las fuerzas estadounidenses se prepararon en seguida para invadir las islas japonesas. Con la esperanza de llevar la guerra a un rápido fin, el presidente Harry Truman ordenó usar la bomba atómica contra Hiroshima (6 de agosto) y Nagasaki (9 de agosto). Japón se rindió el 14 de agosto. Casi 200.000 civiles murieron en los ataques nucleares.

Durante la Guerra Fría (1945-1989)[editar]

Desde 1945 hasta 1964[editar]

Después de la guerra se crearon rápidamente tensiones entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, lo que más tarde se conocería como la Guerra Fría.

Tras la Segunda Guerra Mundial, Corea fue dividida en dos estados, Corea del Norte y Corea del Sur, controlados por gobiernos comunistas y pro-occidentales respectivamente a lo largo del paralelo 38. Estos dos estados no tardaron en entrar en guerra, siendo apoyados por las grandes potencias sin reservas.

En este momento, se decide no usar armas atómicas en conflictos localizados, para evitar las repercusiones que tendría esta acción en la política global. Durante la guerra de Corea, las tropas estadounidenses entraron en combate directo con las chinas, que habían acudido a socorrer a la República Democrática Popular de Corea.

Tras tres años de lucha, la guerra quedó en tablas, con las fronteras prácticamente en los mismos lugares de antes de la guerra.

En 1953 Dwight D. Eisenhower, un ex militar, es elegido como presidente de los Estados Unidos. Este presidente se destacaría por fomentar e impulsar el uso de la inteligencia y las acciones encubiertas, así como por el desarrollo del avión espía U-2 que tanto aportaría al fin de la Guerra Fría.

La injerencia estadounidense en Vietnam se remonta al presidente Truman, quien ya durante la Segunda Guerra Mundial envió ayuda militar a Francia en apoyo al colonialismo francés en Indochina.

Después de retirarse los franceses del sureste de Asia en 1954, el presidente Eisenhower envió asesores y ayuda estadounidenses para contribuir al establecimiento de un gobierno democrático y pro-occidental en Vietnam del Sur, cosa que se conseguiría en 1956 instalando al general Ngo Dinh Diem en el poder.

En 1957 la URSS lanza el primer satélite artificial, llamado Sputnik, causando un gran revuelo en las opiniones públicas mundiales. Estados Unidos tratará de arrebatar a la Unión Soviética el liderazgo obtenido con este éxito formando en 1958 la NASA.

En 1959, Fidel Castro se alza como líder de una Revolución que llevará en poco tiempo a Cuba a convertirse en el primer gobierno comunista del hemisferio occidental. El presidente Einsenhower no iba a permitir la creación de un estado comunista a 150 km de las costas estadounidenses, de modo que la CIA comenzó a planear una operación para derrotar a Castro.

En 1960, las relaciones entre los Estados Unidos y la URSS empeoran aún más si cabe al ser derribado un avión espía U-2 estadounidense que sobrevolaba el espacio aéreo soviético. Este incidente terminó con la conferencia de París, acabando de momento con las iniciativas encaminadas a lo que años más tarde se conocería como distensión.

En el año siguiente, 1961, John F. Kennedy es elegido presidente. Su elección despierta aún hoy grandes pasiones, al ser el presidente más joven de la historia de los Estados Unidos, y el único católico. El mismo año de su elección, Kennedy se enfrentará a las crisis de Bahía de Cochinos y de Berlín.

Kennedy había heredado del anterior presidente un plan de la CIA para derrocar al gobierno de Fidel Castro, que consistía en organizar y dar apoyo a grupos de exiliados cubanos, esperando que si se producía una invasión, el pueblo de las ciudades cubanas se alzaría contra Castro.

Los miedos de Kennedy a la respuesta soviética, hicieron que la operación fuese de bastante menor envergadura que lo previsto inicialmente, por lo que el 15 de abril de 1961, el grupo de exiliados cubanos fracasó en su intento de tomar Bahía de Cochinos, saliendo Fidel Castro muy reforzado tanto en su propio país como ante la opinión pública mundial.

La gran corriente migratoria que se había establecido huyendo de Alemania Oriental hacia la República Federal de Alemania decidió a las autoridades orientales a construir un muro de separación entre ambos sectores de la ciudad en agosto de 1961. El incidente del Checkpoint Charlie en que tanques estadounidenses y soviéticos se encontraron frente a frente, hizo saltar las alarmas cuando los soviéticos amenazaron con defenderse con armas atómicas.

También en 1961 los primeros asesores e instructores militares estadounidenses (un total de 900) aterrizan en Saigón, capital de Vietnam del Sur.

Tras la fracasada operación de Bahía de Cochinos, el régimen cubano se sentía muy vulnerable frente al gigante estadounidense, de modo que buscó ayuda militar en la URSS. Ésta respondió instalando en octubre de 1962 baterías de misiles balísticos en Cuba, capaces de alcanzar en pocos minutos las principales ciudades estadounidenses. Así comenzaría la Crisis de los Misiles, el episodio de la Guerra Fría en que ésta estuvo más cerca que nunca en convertirse en «caliente».

Tras la crisis de los misiles cubanos, se instaura el Teléfono Rojo por el cual se establecía un enlace de comunicación directo entre Washington y Moscú para evitar situaciones similares en un futuro.

El 22 de noviembre de 1963, durante un desfile en Dallas John Fitzgerald Kennedy es asesinado, supuestamente por Lee Harvey Oswald, aunque la duda sobre la autoría ha seguido en ciertos círculos hasta el día de hoy.

Desde 1964 hasta 1989[editar]

La Casa Blanca, sede del gobierno estadounidense.

Depués del asesinato del Presidente Kennedy, el Presidente Johnson se enfrentó a fuertes desafíos por parte de dos demócratas opuestos a la Guerra de Vietnam: los senadores Eugene McCarthy y Robert F. Kennedy, este último hermano del Presidente John F. Kennedy. El 31 de mayo de 1968, en vista de una humillante derrota en las encuestas de opinión pública y de la incesante prolongación del conflicto en Vietnam, Johnson se retiró de la contienda presidencial y ofreció negociar el fin de la guerra. En 1968, tras la renuncia de Johnson a las aspiraciones de su reelección, el partido Demócrata depositó todas sus esperanzas en el carismático senador Robert F. Kennedy, que se presentó como candidato y tenía inmejorables posibilidades de llegar a la Casa Blanca por encima de los demás precandidatos de su propio partido político e incluso su presunto rival republicano Richard Nixon.

Poco después de celebrar el triunfo de las elecciones primarias de California que lo aseguraba su nominación por los demócratas, Robert F. Kennedy sufrió un atentado perpetrado por un inmigrante palestino, Shiran Shiran que lo hizo caer mortalmente herido en un hotel de Los Ángeles y muere al día siguiente, el 6 de junio de 1968. Al menos por ahora no se sabe quien estuvo detrás del asesino y se supone que hubo un complot organizado por la mafia que utilizó a ese hombre árabe para cumplir esa oscura misión.

El 20 de julio de 1969, el programa espacial de los Estados Unidos logra un gran éxito técnico y propagandístico al conseguir mandar un astronauta estadounidense a la luna y traerlo de vuelta sano y salvo a la Tierra.

Después de la Guerra de Vietnam y del escándalo Watergate, muchos estadounidenses se habían desilusionado de los hombres que los gobernaban y les habían perdido la confianza. Gerald Ford, el presidente republicano que ascendió al poder tras la renuncia de Richard Nixon, hizo mucho para restaurar la confianza de los ciudadanos, aunque algunos votantes nunca le perdonaron que hubiera indultado a su ex jefe, Richard Nixon.

Después de la Guerra Fría (1990-presente)[editar]

Dominio único (1990-2001)[editar]

En 2 de agosto de 1990, Irak invadió a Kuwait. Apenas se tuvo noticia de la invasión de Kuwait, el consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, condenó este acto a través de una serie de resoluciones, de la misma forma que lo hizo la Liga Árabe. Los dictámenes fueron: Resolución Nº 660, que condenó el ataque e invasión iraquí; luego siguieron varias más entre las que se contaban las resoluciones Nº 661 del 6 de agosto de 1990, que imponía sanciones económicas; la Nº 665 del 25 de agosto, acerca del embargo marítimo; la Nº 670 del 25 de septiembre acerca del bloqueo aéreo, y finalmente, la que autorizaba el empleo de la fuerza o resolución Nº 678 del 29 de noviembre. Esta última exigió a Irak que saliera de Kuwait antes del 15 de enero de 1991. Si se cumplía el plazo y no había respuesta favorable, todos los países participantes podrían poner en práctica la resolución Nº 660 y atacar a Irak. Finalmente, EEUU organizó y lideró una coalición militar con fuerzas militares de Asia, Europa, África, y Medio Oriente.

Guerra contra el terrorismo (2001-2008)[editar]

La mañana de los atentados del 11 de septiembre.

En la mañana del 11 de septiembre de 2001, dos de los cuatro aviones secuestrados por Al-Qaeda impactaron en las dos torres del World Trade Center en Nueva York, el tercero en el Pentágono, causando la muerte a más de 3.000 personas, convirtiéndose en el peor atentado terrorista en la historia estadounidense (actualmente se discute sobre los hechos del atentando). Tras esto, Estados Unidos declaró su lucha contra el terrorismo, iniciando una invasión a Afganistán con el propósito de derrocar el régimen talibán y sus conexiones terroristas, lográndolo en menos de un mes iniciado el conflicto. Más tarde, argumentando la existencia de armas de destrucción masiva —las cuales hasta la fecha no han sido encontradas o no existieron— comenzó una invasión a Iraq. También se recortaron la libertades publica en EE UU. y se aprobaron la USA Patriot Act. El presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Colegio de Abogados, Irma Lozada, sostuvo que la secuela del Patriot Act atenta contra la democracia. "Se trata del fin de la democracia tal y como la conocemos", sentenció. "11s ha dado un cheque en blanco al gobierno federal, para dar al traste con todo lo que los padres fundadores intentaron a fines del siglo 18 con las enmiendas a las constituciones, en cuanto a los derechos humanos y constitucionales de libertad de expresión, reunión, asamblea, organización, y de requerir del gobierno información sobre sus actos y pedir desagravios"", según él. Lozada sostuvo que la propuesta fortalece los poderes de las agencias de seguridad de detener sin garantías constitucionales a sospechosos, como en el caso del puertorriqueño José Padilla y los presuntos miembros de la red Al-Qaeda detenidos en Guantánamo.

El licenciado opinó que se establecería en Estados Unidos, y por ende en Puerto Rico, una nueva versión del macartismo, término que nació en los años 50 con la campaña de persecución contra el comunismo. "Van a perseguir a los patriotas e izquierda puertorriqueña, a toda persona que proponga por ejemplo la paz. Se justifica toda persecución contra el disidente. Es una redefinición del macartismo para el siglo 21, una revisita al mundo tenebroso de persecución contra todo lo que sea ideas nuevas o promueva posiciones contrarias al militarismo y al imperialismo estadounidense". El abogado constitucionalista, Alejandro Torres, añadió que la medida otorga una base legal a las autoridades federales para perseguir y reprimir sectores políticos disidentes. Lo mismo que antes se catalogaba como subversivo o acciones armadas de grupos independentistas, ahora le van a poner el mote de terrorismo doméstico. Con la histeria que hay uno debería esperar mayores mecanismos de control, persecución y representación contra el independentismo.[3]

A pocas semanas de comenzar la acción militar en Irak, Saddam Hussein que en ese momento ejercía como jefe de estado, escapó y se escondió en la zona montañosa del sur iraquí. Posteriormente fue encontrado en una pequeña cueva excavada en el suelo de donde fue rescatado enfermo y hecho prisionero, siendo juzgado por su actuación represiva (y hasta ejecuciones masivas) ante la propia población de Iraq, especialmente, por motivos religiosos y políticos. Saddam Hussein fue ejecutado la madrugada del 30 de diciembre de 2006. Las victorias en Afganistán e Irak fueron logradas gracias a la superioridad tecnológica y militar estadounidense. Actualmente, la ocupación en esos países se encuentra jaqueada por la insurgencia y un profundo rechazo de la población hacia el ejército estadounidense, objeto de denuncias, probadas a través de vídeos que muestran torturas a ciudadanos iraquíes, por violación de los derechos humanos. Debido, parcialmente, a ello, en las elecciones legislativas de 2006 el presidente Republicano Bush perdió el control de la cámara de Representantes frente al partido Demócrata.

Fin del dominio único (2008)[editar]

Desde 2004 la carrera del senador Barack Obama fue meteórica. Sus promesas de cambio y su famoso lema "Yes, we can " le dieron fama mundial y le llevarían a la Casa Blanca, tras ganar con una ventaja considerable las elecciones de 2008, convirtiéndose en uno de los presidentes de Estados Unidos que más fuerza consiguió en las urnas. El candidato demócrata Obama tendrá que afrontar la crisis financiera de 2008, la tensión con Irán, la resolución de las guerras de Irak y Afganistán y los problemas del medio ambiente. También, Barack Obama tiene entre sus objetivos la mejora de la política exterior con Europa y el diálogo con todos los gobiernos del mundo.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

  • Georges Ayache, Une histoire américaine : Frank Sinatra, Dean Martin, Sammy Davis Jr., Joey Bishop, Peter Lawford, Paris, Éditions Choiseul, 2009 (ISBN 978-2-916722-93-1)
  • Jacques Binoche, Histoire des États-Unis, Paris, Ellipses, 2003 (ISBN 978-2-7298-1451-9)
  • Daniel Boorstin, Histoire des américains : l'aventure coloniale, naissance d'une nation, l'expérience démocratique, Paris, R. Laffont, 1991 (ISBN 978-2-221-06798-7)
  • Robert Calvet, Les Américains : histoire d'un peuple, Paris, Armand Colin, coll. « Civilisations », 2004, 280 p. (ISBN 9782200267216 et 2200267215)
  • David Cornut, Little big horn : autopsie d'une bataille légendaire, Parcay-sur-Vienne, Anovi, 2006 (ISBN 978-2-914818-10-0)
  • Bernard Cottret, La Révolution américaine : la quête du bonheur, 1763-1787, Paris, Perrin, coll. « Tempus », 2004 (ISBN 978-2-262-02242-6)
  • André Kaspi, Les Américains, Paris, Éditions du Seuil, 1986 (ISBN 978-2-02-009360-6)
  • Pierre Lagayette, Les grandes dates de l'histoire aḿéricaine, Paris, Hachette supérieur, 2001 (ISBN 978-2-01-145489-8)
  • Jean-Pierre Martin et Daniel Royot, Histoire et civilisation des États-Unis textes et documents commentés du XVIIème siècle à nos jours, Paris, Nathan, 2003, 6e éd. (1re éd. 1974) (ISBN 978-2-09-191303-2)
  • Yves-Henri Nouailhat, Les Etats-Unis et le monde au 20e siècle, Paris, Armand Colin, 2001 (ISBN 9782200260873)
  • René Rémond, Histoire des États-Unis, Paris, Presses universitaires de France, coll. « Que sais-je ? », 2003 (ISBN 978-2-13-053358-0)
  • Bernard Vincent, Histoire des Etats-Unis, Paris, Flammarion, 1997 (ISBN 978-2-08-081376-3)
  • Howard Zinn, Une histoire populaire des Etats-Unis d'Amérique : de 1492 à nos jours, Marseille, Éditions Agone, 2002 (ISBN 978-2-910846-79-4)

Enlaces externos[editar]