Historia universal

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Historia Universal.
Prehistoria
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Crisis de la Edad Media
siglo XV
Edad Moderna siglo XVI
siglo XVII
siglo XVIII
Edad Contemporánea siglo XIX
siglo XX
siglo XXI
siglo XXII

La historia universal[1] [2] [3] es el conjunto de hechos y procesos que se han desarrollado en el entorno del ser humano, desde la aparición del humano hasta la actualidad. Esta historia está marcada tanto por una sucesión gradual de descubrimientos y de nuevos inventos, como por desarrollos muy acelerados ligados a cambios de paradigma y a periodos revolucionarios, que finalmente hacen posible la evolución material y espiritual de la humanidad. Se concibe como inicio de la historia humana, en oposición a la prehistoria, al momento (que se produce de manera independiente en diferentes lugares de la Tierra) en que se inventa la escritura. Esto hace posible la existencia de un medio para difundir y preservar de manera más duradera el conocimiento adquirido.[4] [5] [6] La escritura, a su vez, se ha convertido en una necesidad fundamental desde la aparición de la agricultura,[7] [8] del desarrollo de asentamientos estables y de la aparición del comercio.

Las civilizaciones se desarrollaron en los bordes de los grandes ríos. Una de las primeras en aparecer, entre el 4000 y el 3000 a. C., fue la de Sumeria, en Mesopotamia, palabra que en griego significa "entre ríos" (μέσος, "entre" y ποταμός, "río").[9] Otras civilizaciones también se desarrollaron en las orillas de los ríos, como la de Egipto en el Nilo,[10] [11] [12] la del valle del Indo,[13] [14] [15] la de Caral-Supe en los ríos cortos del desierto peruano,[16] y la de la Antigua China a las orillas del río Amarillo.[17] [18] [19]

De manera progresiva la mayoría de los seres humanos de Europa, de Asia y de África del Norte pasaron a depender de estados organizados, proceso que también sucedió en Centroamérica y en la parte occidental de América del Sur. Poco a poco, todas las regiones y poblaciones del globo cayeron bajo el poder de uno u otro estado hasta que el tratado de Berlín de 1878 distribuyó los últimos territorios desocupados, a excepción de la Antártida.[20]

La historia se suele dividir en cuatro grandes períodos:

Mapamundi dibujado por Ortelius (1570).
El papa Silvestre I bendice a Constantino, del que recibe con la tiara (símbolo del pontificado romano clásico, similar a otros tocados político-religiosos, como la doble corona de los faraones) el poder temporal sobre Roma. Fresco del siglo XIII, capilla de San Silvestre, monasterio de los Cuatro Santos Coronados.

En Europa, habitualmente se ha tomado la fecha de la caída del Imperio romano de Occidente (476) como el momento en que finaliza la Antigüedad y empieza la edad Media. Unos siglos después, a mitad del siglo XV, Johannes Gutenberg inventa la imprenta moderna,[29] usando la tipografía, revolucionando la comunicación, e impulsando el Renacimiento europeo[26] [30] [31] y la Revolución científica.[32]

En el siglo XVIII, el desarrollo del conocimiento y la tecnología, especialmente en Europa, alcanzó una masa crítica que hizo posible la Revolución industrial.[33] Este incremento tan espectacular, de una banda, del conocimiento, la tecnología y el comercio y, por otro, en consonancia, del aumento del potencial destructor de la guerra, han generado una situación que en la actualidad afecta al conjunto de comunidades que habitan la Tierra.[34] [35]

Origen de la humanidad[editar]

Cráneo de un Homo erectus (‘hombre erecto’), es un homínido extinto, que vivió entre 1,8 y 0,3 millones de años antes del presente (Pleistoceno inferior y medio).[36]

La genética y el estudio de los fósiles dice que el Homo sapiens apareció en África hace unos 200.000 años,[37] [38] después de un largo período de evolución biológica a lo largo del Paleolítico.[39] [40] En aquella época, la Tierra se encontraba inmersa en una glaciación, con un clima mucho más frío del que se vive hoy en día.[41]

Mucho antes, otras especies de homínidos, como por ejemplo el Homo erectus, ya utilizaban herramientas y, con el transcurrir del tiempo, estos utensilios fueron cada vez más elaborados y complejos. Es también en el paleolítico cuando se desarrolla el lenguaje y se generaliza el entierro de los muertos.[42] Probablemente los entierros tuvieron como uno de sus objetivos ocultar la descomposición de los cuerpos, e indicar una comprensión más avanzada del concepto de la muerte.

En un determinado momento, los humanos comenzaron a hacer uso del fuego tanto para calentar como para cocinar sus alimentos.[43] En esta fase, los seres humanos dependieron de la carroña, la caza y la cosecha; eran nómadas, y no tenían la capacidad de producir su propio alimento. También se adornaban con diversos objetos y es en este periodo cuando aparecen las primeras manifestaciones artísticas.

Hace unos 50.000 años, los seres humanos comenzaron a establecerse por todo el planeta. Primero, en África, después llegaron a Asia Central, desde donde se dirigieron, por un lado, hacia Europa, y por el otro, hacia América cruzando el Estrecho de Bering.[44] [45]

La rápida colonización humana de América del Norte y de Oceanía tuvo lugar durante la glaciación, en una época en que las actuales zonas templadas eran extremadamente inhóspitas. Al final de la última glaciación, hace aproximadamente unos 12.000 años, el hombre ya habita casi la totalidad de las zonas libres de hielo del mundo.[46] Las últimas áreas colonizadas fueron las islas de la Polinesia, que fue ocupada a lo largo del primer milenio de nuestra era.

Las sociedades de cazadores-recolectores eran, en general, de pequeñas dimensiones, y ya desarrollaban un tipo de estratificación social; también establecieron contactos con otras sociedades recorriendo, en algunos casos, grandes distancias, como es el caso de los aborígenes australianos.

Con el tiempo, la mayor parte de estas sociedades o se transformaron en estados agrícolas más poderosos, o fueron exterminadas o absorbidas por otros grandes estados; algunos grupos continuaron sobreviviendo aislados del resto y, en la actualidad, todavía siguen existiendo en algunas regiones muy remotas.

El Mesolítico[editar]

El Oriente Medio fue una de las primeras regiones en desarrollar su agricultura, por lo tanto, se adelantaron al Mesolítico y comenzaron a hablar de Epipaleolítico.

El mesolítico (Mesos: medio y Litos: piedra, que quiere decir Edad Media de Piedra) inicia al final del Paleolítico, hace aproximadamente unos 10 000 años,[47] y finaliza con el desarrollo de la agricultura, aunque esta fecha inicial varía según las determinadas peculiaridades de cada región. En algunas zonas llegó a durar unos cuantos milenios, pero en ciertos lugares donde la agricultura ya existía, como por ejemplo en el Oriente Medio, el mesolítico tuvo una duración corta y quedó mal definido,[47] en las regiones poco afectadas por la glaciación a veces se prefiere hablar de Epipaleolítico.[47]

Donde persistió más tiempo fue en sociedades de Europa del Norte,[48] ya que tenían abundancia de alimentos debido a que vivían en zonas pantanosas aparecidas como consecuencia del cambio climático. Estas condiciones favorecieron la existencia de diferentes ritmos en el desarrollo, como se puede observar analizando los vestigios de las culturas Aziliense y Maglemosiense.[49] La persistencia del Mesolítico retrasó la llegada del Neolítico, que se produce alrededor del 7000 a. C.[50]

Sin embargo, se han hallado pocos vestigios de este período y estos se limitan generalmente a residuos alimenticios, pero cabe destacar que en las regiones boscosas aparecen los primeros signos de deforestación. Esta práctica no se generalizó sino hasta el neolítico, que es cuando la agricultura comenzó a requerir de la utilización de grandes espacios de cultivo.

En muchas zonas, el Mesolítico se caracterizó por la existencia de herramientas de sílex, para objetos destinados a la pesca, aixes de piedra y artefactos de madera, como por ejemplo canoas y arcos que se han encontrado en algunos lugares. Estos objetos producto del progreso tecnológico se desarrollaron primero en África, asociados con la cultura aziliense, antes de extenderse hacia Europa a través de dos zonas: la Península Ibérica y el Levante mediterráneo.[51]

El Neolítico[editar]

La agricultura y la ganadería fueron las dos principales actividades del Antiguo Egipto, las cuales elevaron su supremacía, su riqueza y los empleos en la civilización conllevándolo a convertirse en uno de los imperios más poderosos de toda la historia.[52]

El Neolítico –que quiere decir, la "nueva edad de piedra"–, es donde se produce el primer periodo de desarrollo tecnológico y social.[53] Esta etapa se inició hace unos 12 000 años (en el 10 000 a. C.) y se caracterizó por la creación de los primeros poblados y por la aparición de la agricultura, la ganadería, y la metalurgia.[54] [55] En este período es cuando comienza el cultivo de ciertos cereales como el arroz, el trigo, el maíz, y de tubérculos como la patata. De esta manera, el ser humano dejó de depender de la caza, la pesca y de la recolección de productos de las plantas silvestres, y se convirtió en autosuficiente; esto permitió que se pudiera adoptar un tipo de vida sedentaria, aunque algunas actividades como el pastoreo aún siguieron requiriendo de la práctica del nomadismo o del semi-nomadismo. La incorporación de este cambio de vida conllevó cambios en la alimentación y, de esta manera, se aprendió a fabricar pan y a elaborar bebidas alcohólicas.

La agricultura[editar]

A mediados del X milenio a. C. se produjo un cambio crucial que es el desarrollo de la agricultura, cambio calificado como "revolución" por el historiador australiano Gordon Childe;[56] tuvo lugar en la zona del Creciente Fértil, y hacia el 7000 a. C. se extendió a otros lugares, como al valle del Indo, a Egipto (6000 a. C.), y a China (5000 a. C.).[57] Por otro lado, en Mesoamérica también se han encontraron restos arqueológicos que confirman que la agricultura ya se practicaba en este lugar en el 2700 a. C.[58] A partir del 5500 a. C. se generalizó el desarrollo del regadío organizado y de la utilización, por parte de los sumerios, de mano de obra especializada.

La investigación tradicional ha tendido a concentrarse en la región del llamado Creciente Fértil pero los estudios arqueológicos realizados en el continente americano, así como en el este y sudeste de Asia, muestran que ciertos sistemas agrícolas que utilizaban diferentes tipos de cultivos y que funcionaban con el apoyo de determinados animales, podrían haberse desarrollado de manera paralela prácticamente en la misma época.[59]

El uso de los metales[editar]

Fundición de cobre en murales funerarios egipcios.

El uso de los metales, el bronce y el hierro, suplantaron el sílex y otros materiales pétreos que hasta ese momento eran la materia básica para la elaboración de herramientas agrícolas, armas y materiales de construcción; esto hizo posible el poder disponer de objetos más duraderos y eficientes.

Después del cobre, se descubrieron nuevas aleaciones del cobre como el estaño o el plomo, que juntos dieron lugar a un nuevo producto, el bronce; este nuevo material es menos maleable, pero más duro. Un gran salto tecnológico se dio con el uso de la forja, estos hornos de alta temperatura hicieron posible la manipulación del hierro para producir herramientas aún más resistentes. Esta secuencia tecnológica ha configurado la denominación de las diferentes etapas de la edad de los metales: la edad del cobre, la edad del bronce, la edad del hierro.

Todos estos metales ya eran conocidos por el hombre preneolítico, pero este no dominaba las técnicas para su elaboración y manipulación, técnicas que requerían de temperaturas muy altas. Los utensilios, armas y adornos de cobre o bronce eran el material básico en el 3000 a. C. Posteriormente, en el Mediterráneo oriental, en el Oriente Próximo y en China se implantó, de manera generalizada, el uso del hierro.[60]

Es posible que los habitantes de América no conocieran el uso del hierro con anterioridad a la cultura chavín (900 a. C.),[61] pero se sabe que los mochicas disponían de armaduras, de cuchillos y de vajillas de metal.[62] Los incas, que tenían poco recursos para conseguir metales, recurrían al relevo de sus arados, al menos durante la conquista de los Chimú.[63] La investigación arqueológica en Perú ha sido poco desarrollada pero es posible que el acero ya existiera en esa zona antes que en Europa.[64]

Los despuntes de las civilizaciones[editar]

El desarrollo de la agricultura tuvo numerosas consecuencias, algunas de ellas de gran trascendencia para la historia de la humanidad.[65] Una de las más importantes fue el incremento de las concentraciones humanas que se organizaron y llegaron a formar estados. Aun así, siguieron existiendo pueblos nómadas, como los aborígenes de Australia o los boiximanos del sur de África, que no utilizaron la agricultura, y si lo hicieron, fue en una época más reciente.[66] [67] [68]

Hasta el inicio de la colonización europea, en el siglo XV, una gran parte del planeta estaba ocupado por grupos humanos que no pertenecían a ningún estado. Muchas sociedades tribales se transformaron en estados cuando fueron amenazados, o recibieron la influencia de estados ya constituidos. Algunas "tribus", como por ejemplo los Casitas de Babilonia o los Manchuria de China, consiguen conquistar a estados muy desarrollados y, posteriormente, se integraron dentro de sus estructuras.[69]

Es, pues, el desarrollo de la agricultura el que crea las condiciones necesarias para hacer posible la emergencia de sociedades complejas, llamadas "civilizaciones", la formación de estados y la aparición de mercados. Y, de manera paralela, el desarrollo de la tecnología permitió al hombre ejercer un control de la naturaleza y desarrollar sistemas de transporte y redes de comunicación.[70]

Los primeros estados[editar]

La Gran Muralla China es un ejemplo de la delimitación ejercida por cada estado para defender su territorio y separarlo del resto.

Existen diversas acepciones del término estado. Max Weber lo define como "una organización humana que controla de manera exclusiva y legal el uso de la fuerza sobre una zona geográfica específica".[71]

Los primeros estados aparecieron en el IV milenio a. C. (4000-3000 a. C.) al oeste de Irán, en Mesopotamia, y en Egipto y en el III milenio a. C. (3000-2000 a. C.) en el valle del Indo, en la India, y en Caral, en la costa central del Perú. En China, la aparición de los primeros estados es posterior; pues fue a finales del tercer milenio y principios del segundo.[72] A partir del 2500 a. C. se crearon las primeras sociedades protourbanas, pero la primera dinastía testificada por la arqueología es la de los Xia.[73] En el segundo milenio emergieron civilizaciones en Creta, Grecia Oriental y Turquía.[74] Las civilizaciones maya, moche y nazca aparecieron en América Central y en Perú a finales del I milenio a. C.

Civilizaciones e imperios[editar]

Los grandes imperios antiguos[editar]

A partir del III milenio a. C. surgieron grandes civilizaciones, creadoras de imperios territorial y orgánicamente más vastos cada vez. Los principales núcleos de civilización fueron los siguientes:

  • Antigua China. Alrededor de los ríos Yangtsé y Huang-ho surgió la cultura Xia y la cultura Shang. Esta sucumbió ante los invasores Zhou, que gobernaron China durante la primera mitad del I milenio a. C. A finales del período Zhou crecieron dos grandes escuelas filosóficas, el confucionismo y el taoísmo. A su vez, en el siglo VI a. C., la antigua hegemonía Zhou se trizó en varios reinos, los cuales entraron en un estado crónico de guerra, durante el período de Primaveras y Otoños, y el de los Reinos Combatientes. El emperador Qin Shi Huang unificó a China y le impuso un régimen administrativo basada en la filosofía del Legalismo, pero a su muerte sobrevino una nueva guerra civil. En el año 206 a. C., el general Liu Bang unificó nuevamente a China, e inició la dinastía Han, siguiendo a continuación unos cuatro siglos de relativa paz y estabilidad política.
  • Antigua India. En la actual Pakistán surgió la cultura del valle del río Indo, con sus ciudades Mohenjo Daro y Harappa. Esta cultura desapareció hacia 1500 a. C., posiblemente ante los invasores arios. La India se consolidó como una sociedad militarizada, con sistema social de castas, expresado en el Rig-veda (el texto más antiguo de la India, de mediados del II milenio a. C.). En el siglo IV a. C. florecieron algunas importantes escuelas de pensamiento, incluyendo al budismo y el yainismo. A finales del siglo IV a. C., un guerrero llamado Chandragupta Mauria unificó a la India, dándole estabilidad bajo el Imperio mauria.
  • Antiguo Egipto. Alrededor del río Nilo surgieron varios asentamientos neolíticos, los nomos, encajonados entre barreras geográficas como el desierto del Sahara y la península del Sinaí, a pesar de lo cual desde temprana época comerciaron con el Medio Oriente.[75] Hacia el año 3100 a. C., dichos nomos fueron unificados en un solo gran imperio bajo la autoridad del faraón. La cultura egipcia desarrolló los jeroglíficos como forma de escritura, las mastabas, pirámides e hipogeos como métodos de sepultura, y la momificación como método de inhumación, así como una religión emparentada con los dioses Ra y Osiris, entre muchos otros. La corona faraónica vivió épocas de crisis y esplendor, pero siempre dentro de sus fronteras, hasta que invasores externos, los hicsos, se apoderaron del Delta por cerca de una centuria (hacia 1650 a. C.), hasta que fueron expulsados. En respuesta, los ejércitos egipcios cruzaron el desierto del Sinaí y se expandieron hasta el río Éufrates, interviniendo de lleno en la política del Medio Oriente. En su etapa de decadencia, la cultura antigua egipcia aún era lo suficientemente prestigiosa como para inspirar a los reyes de Kush y Axum, reinos que surgieron en el I milenio a. C. en lo que actualmente es Etiopía, y que incluso invadieron a Egipto y lo gobernaron como "Faraones Negros" durante tres cuartos de siglo.[76]
  • Antiguo Perú. Hace 5000 años en la costa peruana, se desarrolló la ciudad de Caral. Una civilización que sin influencias externas adoptó medidas que demuestran su alto grado tecnológico y de desarrollo. Esta cultura se dedicó a fines religiosos y a practicar rituales mágicos de alabanza a la tierra y el cosmos, tanto como eran excelentes pescadores y mejores agricultores. Conocieron y domesticaron especies de flora y fauna.
  • Mesopotamia. Sucesivos asentamientos (El Obeid, Eridu) llevaron a la civilización, hacia el IV milenio a. C. En el III milenio destacó la civilización de los sumerios, cultura entregada a guerras civiles hasta ser unificados bajo caudillos militares como Lugalzagesi, Sargón de Acad, Ur-Nammu y Hammurabi. Después de Hammurabi, que llevó a Babilonia a su apogeo, la región cayó en manos de los invasores casitas, y se deprimió culturalmente, hasta resurgir en el Imperio asirio.
  • Imperio hitita. En el siglo XVIII a. C., Anatolia fue dominada por el pueblo de los hititas, quienes crearon un gran imperio que, bajo Shubiluliuma y sus sucesores, fue capaz de rivalizar con Egipto.
  • Creta y Micenas. En el II milenio a. C., en la isla de Creta surgió una talasocracia que gobernó el Mar Egeo hasta cerca de 1.450 a. C., cuando su capital de Cnossos fue saqueada por los aqueos. Los principales asentamientos aqueos fueron Micenas y Tirinto; se hicieron famosos por la Guerra de Troya; y sucumbieron finalmente frente a todos los invasores, los dorios, hacia el año 1100 a. C.
  • Europa Occidental. Una serie de culturas se desarrollaron en Europa, dejando como testimonio los megalitos, gigantescos monumentos en piedra como por ejemplo Stonehenge. Hacia el año 1000 a. C., los principales asentamientos fueron Hallstatt y La Tène.
  • Hebreos y fenicios. Acabado el poderío de Egipto y Hatti, surgieron varias culturas en Canaán. Los hebreos fueron fuertes bajo Salomón, y dominaron a los filisteos, sus eternos enemigos instalados en la costa; después decayeron, pero legaron la Biblia a la posteridad. En la costa del Líbano floreció Fenicia, un pueblo de mercaderes que navegó hasta Gran Bretaña en busca de comercio, y cuyos vástagos de Cartago llegaron a formar el Imperio cartaginés. En Siria se hicieron fuertes los principados arameos, que aunque sucumbieron después ante los asirios, hicieron pervivir su idioma hasta más allá de la época de Jesucristo.
  • Asiria y Caldea. Hacia el siglo VIII a. C. los asirios, un pueblo del norte de Mesopotamia, iniciaron una vasta expansión militar contra Palestina, llegando incluso a Egipto. En 612 a. C. fueron derrotados por una coalición liderada por los caldeos; el Imperio caldeo gobernó Mesopotamia hasta 538 a. C., fecha en la que fueron derrotados por los persas.
  • Antigua Grecia. Después de una Edad Oscura, época en la que florecieron Homero y Hesíodo, los griegos iniciaron una gran expansión geográfica, que los llevó a fundar colonias por todo el Mar Mediterráneo. Jonia primero, Atenas después, y Alejandría al último, fueron lumbreras de la civilización, en donde filósofos, científicos y artistas llevaron a cabo grandes creaciones intelectuales.
  • Etruria. En Italia surgió la cultura de los etruscos, que gobernó el norte de la península entre los siglos X y III a. C., aproximadamente, sucumbiendo ante la presión cultural y militar de los romanos.
  • Celtas. Los celtas se aposentaron en Europa Occidental durante el I milenio a. C., y su cultura se propagó desde España a Polonia, y desde Inglaterra hasta Turquía. Finalmente, fueron derrotados por los romanos, y sólo sobrevivió un único reducto, en la lejana Irlanda, hasta que este fue aniquilado por los vikingos.
  • Mesoamérica. En el Sureste del estado de Veracruz, México existió la cultura olmeca considerada como la primera cultura mesoamericana. Surgió alrededor del 1500 a. C. Se les acredita como los primeros en desarrollar el calendario, la escritura y la epigrafía en América.

Ver también:

Imperios de Eurasia.[editar]

Hacia finales del primer milenio a. C., por una serie de circunstancias, todas las regiones civilizadas de Eurasia se unificaron en varios imperios:

Salvando el caso de China, cuyo desarrollo histórico corría por carril aparte, los siglos III, IV y V fueron de grandes conmociones políticas, en parte por la decadencia interna de los reinos, y en parte por las presiones de bárbaros procedentes de más allá de sus fronteras, como los germanos o los hunos. De estas conmociones, sólo el Imperio bizantino (gravemente quebrantado entre la época de Justiniano I y la de León III Isaurio), el Imperio sasánida y el Imperio gupta de la India consiguieron sobrevivir. Este hundimiento marca tradicionalmente el paso de la Antigüedad a la Edad Media.

Edad Media en Eurasia[editar]

A la caída de los grandes imperios, grandes religiones de carácter ecuménico, que trascienden el nacionalismo de los primitivos cultos y se transforman en motores de la civilización eurasiática: el cristianismo, el islamismo, el hinduismo y el budismo majaiana. En su torno se aglutinan una nueva serie de civilizaciones, desde Irlanda en el extremo occidental, hasta Japón en el oriental. El mundo cristiano, después de sucumbir a las invasiones germánicas, se divide en dos ramas: el Imperio bizantino al este, y el mundo feudal al oeste. De esta manera, Europa vivió la llamada Edad Media. Todo esto ocurrió en el paso de los siglos IV a VII.

La actividad del profeta Mahoma, quien predicó entre 610 y 632, galvanizó a las tribus de la península arábiga, quienes se lanzaron a una serie de campañas militares que duraron ininterrumpidamente durante más de un siglo (desde la conquista de La Meca en 630 hasta la Batalla del Río Tallas en 751). Se construyeron así un gran imperio, el Califato Omeya (661-750), que abarcó desde el Asia Central hasta España. Bajo el dominio árabe, muchas culturas, tales como la bizantina, la persa y la griega, se mezclaron y, durante el período del Califato Abasida (750-1258), el Medio Oriente vivió una gran época de esplendor. Después de que los abasidas entraran en decadencia, con la irrupción de los selyúcidas (siglo X), la religión musulmana siguió extendiéndose hacia regiones aún más alejadas, incluyendo el África Central o Indonesia, al tiempo que su cultura alcanzó incluso hasta la Europa cristiana.

En general, las grandes culturas del período fueron:

  • Europa Occidental. Después de las invasiones germánicas, se formaron varios reinos. El más poderoso fue el de los francos, que gracias a la labor de Carlomagno se convirtió en el paneuropeo Imperio carolingio, que aunque fue de breve vida, creó una mística de una Europa política unida. Después del desplome del Imperio carolingio, Europa Occidental cayó en el feudalismo, que alcanzó su apogeo entre los siglos IX y XIII. En todo este período cobraron importancia política suprema, tanto el sacro Imperio romano germánico, que se proclamaba sucesor de los carolingios, como la iglesia católica, notablemente fortalecida por el papado de Gregorio VII (1072-1085).
  • Imperio bizantino. Los bizantinos soportaron las arremetidas de germanos y hunos, pero después de la muerte de Justiniano I (565) entraron en decadencia, de la que sólo salieron gracias a la labor de León III el Isaurio y sus sucesores. En la época de la dinastía macedónica, los bizantinos evangelizaron a los eslavos. Después de 1071, en que los bizantinos perdieron Bari en Italia y fueron batidos en la Batalla de Manzikert, entraron en decadencia.
  • Rusia. Los territorios rusos fueron colonizados por los godos en tiempos de los romanos, y después por los jázaros y los varegos (vikingos). Estos últimos fundaron Kiev en 962. El Rus de Kiev impulsó la bizantinización de Rusia, aunque no pudo impedir la invasión mongola y la imposición sobre el mundo ruso de la Horda de Oro. La ruina de Kiev marcó el ascenso de otras dos grandes potencias rusas, Nóvgorod y Moscú, hasta que la segunda conquistó a la primera en 1481.
  • Mundo musulmán. En 661, una guerra civil llevó a la instauración del Califato Omeya, conformado por una casta de señores de la guerra instalados en Damasco (Siria). En 750, estos fueron derribados por una rebelión promovida en el Jorasán por los abasidas, quienes vivieron una edad de oro cultural durante la centuria siguiente; esto, aunque surgieron "anticalifatos" en Egipto y España. El Califato Abasida fue reemplazado por el gobierno de facto de los turcos selyúcidas, y después, sus últimos restos de poder fueron abatidos con la conquista de Bagdad por los mongoles, en 1258.
  • India medieval. Después del Imperio gupta, la India inició una cierta recuperación. Hacia el año 1000, conquistadores turcos de religión musulmana ingresaron militarmente, y desde entonces el territorio indostánico es a medias musulmán y a medias hinduista.
  • China medieval. Después de un período de conflictos, China fue unificada por la dinastía sui y luego por la dinastía tang. A pesar de varias crisis política sucesivas, después del Imperio tang, China permaneció más o menos unida, e incluso vivió una época de esplendor cultural, con inventos como la pólvora o la brújula. Durante el siglo XIII, Genghis Khan y sus mongoles invadieron China, y su nieto Kublai Khan completó la conquista militar en 1281. Finalmente, los chinos se rebelaron, y en 1368 expulsaron a los mongoles e instauraron la dinastía Ming.
  • Japón Medieval. Hacia el siglo VII el Yamato, uno de los protorreinos feudales japoneses, ganó la supremacía del sur del archipiélago, e instauró el régimen del Mikado. En los siglos siguientes, la llamada Era Heian, Japón vivió una edad de oro, la cual terminó después una intensa guerra civil en 1056. En 1085, el último emperador con poder efectivo fue derrotado, principiando así el gobierno de los shogunes, jefes militares que gobernaban nominalmente en nombre del emperador, aunque eran los señores de facto de Japón. El régimen de los shogunes alternó épocas de estabilidad con cruentas guerras civiles, hasta la imposición del Shogunato Tokugawa en fecha tan tardía como 1603.
  • Turcos y mongoles. En las estepas de Asia, los antiguos nómades no permanecieron tranquilos. En el siglo X, distintas tribus turcas irrumpieron en el Medio Oriente. Después, en el siglo XIII, bajo el dominio de Genghis Khan, los mongoles unificaron la estepa, y atacaron Rusia, el Medio Oriente y China. Bajo su nieto Kublai Khan, el Imperio mongol se desintegró en una serie de kanatos, los cuales fueron sometidos uno a uno en el curso de los seis siglos siguientes, por invasores rusos y chinos, desapareciendo los últimos en el siglo XIX.
  • Indochina e Insulindia. Comerciantes de la India llevaron en el siglo VII el hinduismo hasta el Sudeste de Asia. Bajo su influencia, en Indochina surgió el Imperio jemer, que fue poderoso entre los siglos VIII y XIII, para ser sustituido luego por otros reinos. En la actual Indonesia, por su parte, surgieron el Imperio sriviyaia primero, y el Imperio mojopajit después, antes de la irrupción de los musulmanes desde Malaca.

Véase también:

África antes de los europeos[editar]

La irradiación de las antiguas culturas negras del Antiguo Egipto, de Nubia, de Etiopía y, posteriormente, de la cultura árabe islámica, conformarían la civilización negroafricana. Las sucesivas crisis invasoras vividas por el Imperio egipcio obligaron a constantes movimientos poblacionales desde el valle del Nilo al resto de África.

América Precolombina[editar]

De manera completamente independiente a todo lo anterior, surgieron en América una serie de civilizaciones, agrupadas en dos grandes troncos: Mesoamérica (actual México y Guatemala), y el mundo andino.

Mesoamérica[editar]

Esferas de piedra de Costa Rica, más de 500 esferolitos de gran perfección: uno de los mayores enigmas de la humanidad[77]

La primera gran cultura con rasgos distintivos propios en Mesoamérica, fue la de los olmecas, que prosperó en la costa del Golfo de México entre 1200 a. C. y los albores de la era cristiana, aproximadamente, teniendo como centros sucesivos los asentamientos de San Lorenzo, La Venta y Tres Zapotes. Dos grandes núcleos culturales recibieron y prolongaron su legado: la cultura de los mayas, y la cultura de Teotihuacan y Monte Albán.

Los mayas prosperaron en la región que actualmente corresponde a Guatemanla, Belice, Honduras y los estados Mexicanos de Yucatán, Campeche, Chiapas, Quintana roo, al este del antiguo mundo Olmeca. Se organizaron en la jungla, en torno a un modelo de asentamiento conocido como centro ceremonial. Nunca fueron un estado unido. En su defecto, cada centro ceremonial se constituyó como una teocracia militar. Los más fuertes fueron Tikal, Calakmul, Palenque, Copán y Uaxactún, entre otros. Estos asentamientos alcanzaron su apogeo en el llamado Período Maya Clásico, entre 300 y 900 d. C. aproximadamente, y fueron abandonados por razones aún no del todo aclaradas.

Hacia el oeste se formaron dos subnúcleos culturales relacionados. El Valle de México fue controlado, entre 250 y 750 d. C. aproximadamente, por Teotihuacan, ciudad que era una de las más pobladas de la Tierra en su minuto. La influencia cultural de Teotihuacan llegó, a través de las rutas comerciales, tan lejos como el actual sur de Estados Unidos, en donde florecieron asentamientos como Cahokia o Snaketown, incluso siglos después del hundimiento de la ciudad madre. En paralelo al Valle de México, en el Valle de Oaxaca, floreció Monte Albán, la gran ciudad de la cultura zapoteca.

Hacia el año 1000, el área mesoamericana fue sacudida por invasiones y cambios en el poder político. En el Valle de México, el declive de Teotihuacan fue acompañado por el ascenso de Tula, capital de la cultura tolteca; cuando estos a su vez fueron derrotados por los chichimecas, una facción suya emigró hacia el Yucatán, en donde se fusionaron con emigrantes de la cultura maya para consolidar el poder de ciudades como Chichén Itzá y Mayapán. Por su parte, en el Valle de Oaxaca, Monte Albán debió cederle su lugar a los recién llegados mixtecas. Durante el siglo XIV, el Valle de México vivió un período de relativa paz bajo el control de Azcapotzalco, pero cuando este se desplomó en 1428, fue reemplazado por una nueva potencia: los tenochas de Tenochtitlán, creadores del Imperio azteca, la última gran potencia regional, antes de ser abatido por los invasores españoles en la guerra de 1519 a 1521.

En Costa Rica se desarrolló una compleja cultura ubicada al menos desde el 6000 a. C. que sirvió de puente continental. En 1547, en Los anales sur-americanos, Francisco Pizarro ―el conquistador del Perú― declaró: «Escuché que los altos señores de este imperio [Perú] se reúnen cada cuatro años en el País de las Bolas, donde al parecer reciben consejos de grandes sabios». Se han descubierto objetos e influencias artesanales tanto de mayas (de Guatemala), olmecas y aztecas (de México, muy lejos desde el norte) como de chibchas (de Colombia), quechuas e incas (desde Perú, muy lejos en el sur). Por ejemplo existió una escuela de sukías llamada Guayabo, ubicada en Turrialba de Cartago.[78] [79]

El mundo andino[editar]

Momia inca

En el mundo andino se sucedieron varias fases en las cuales se alternaron reinos unificadores, por hegemonía indirecta o dominación militar directa, con potencias regionales que emergieron aprovechando determinados vacíos de poder. La primera de las grandes potencias que parecen haber dominado la región, es aquella que se consolidó alrededor de Chavín de Huantar. Una vez derrumbado este núcleo, fue consolidándose poco a poco el poder de Tiahuanaco, ciudad que controló casi todo el mundo andino gracias a una vasta red de comercio, y que tuvo su contraparte en la ciudad de Huari, emplazada en las cercanías del Océano Pacífico. Otras potencias relevantes a lo largo de la historia del mundo andino, son el reino de los moche, Paracas, Nazca y Chimú. La influencia cultural andina rebasó, llegado el minuto, las actuales fronteras peruanas, y se esparció hacia Chile en una dirección, y hacia Colombia en la otra. En Chile surgieron culturas urbanas tales como la de los atacameños y los diaguitas. En Colombia, por su parte, prosperó la cultura de los muiscas, que pronto se reunieron en señoríos militares, siendo el del Zipa de Bacatá el más poderoso de todos.

En el siglo XV, en el Valle del Cuzco, se consolidó el poder militar de los quechuas. Su rey el Inca Pachacútec, que salvó a Cuzco de ser conquistada por los chancas en 1438, emprendió una larga serie de guerras contra los reinos vecinos, sentando así las bases del Imperio incaico; su labor no sólo fue militar, sino que también se dedicó a construir fortalezas y organizar la administración y la religión, creando para esto último el templo de Coricancha. El orden fundado por Viracocha resistió casi un siglo entero, hasta que en 1527, la guerra civil azotó al Imperio incaico, enfrentando dos núcleos imperiales: Quito, al norte, y Cuzco al sur.

Interconexión del mundo[editar]

Primer desembarco de Cristóbal Colón en América 1862 (Exposición Nacional, Medalla de Primera clase) por Dióscoro Puebla

Pasos hacia un mundo unificado[editar]

Como consecuencia del desarrollo científico y técnico, y después de las invasiones de los mongoles contra China, la India, el Medio Oriente y Europa durante los siglos XIII a XVI, la estepa se transformó en un medio de comunicación apto para el comercio y los viajes, por lo que misioneros como Guillermo de Rubrick y comerciantes como Marco Polo tendieron puentes hacia la creación de una cultura absolutamente terráquea. Algo más tarde, en China, el emperador Yung-lo envió una serie de escuadras mercantiles a las costas del este de África, aunque esta iniciativa no fue continuada por sus sucesores. Esto convertía a Eurasia en un mundo interconectado, pero fuera de esa región, el resto seguía en aislamiento.

En el siglo XVI, por iniciativa de Europa, cuyos navegantes se habían hecho peritos en el uso de la brújula y la carabela, se construyó una red de comunicaciones oceánicas que por primera vez envolvió a todo el planeta. El pionero fue Enrique el Navegante, quien desde Portugal impulsó (a partir de 1415) las expediciones marítimas hacia África. Después, Cristóbal Colón conectó Europa con América (1492), Vasco de Gama conectó Europa con la India (1498), y Hernando de Magallanes lideró la expedición que llevaría a Juan Sebastián Elcano a circunnavegar por primera vez el globo (1519-1522). A inicios del siglo XVII fue alcanzada la legendaria Terra Australis, que pasó a ser Australia. Sólo la Polinesia quedó fuera, y aun así, las civilizaciones del Océano Pacífico fueron sumadas en el siglo XVIII (Isla de Pascua en 1722, Hawái por el capitán Cook). Al mismo tiempo, fueron confirmadas por primera vez las hipótesis sobre el mítico continente austral, al recibirse reportes de la existencia de la Antártica.

Europa y el resto del mundo: origen del imperialismo[editar]

El siglo XVI vio el inicio del imperialismo de Europa sobre el resto del mundo. En la época, como una herencia de la revolución del siglo XII, Europa estaba sumida en los cambios y trastornos del inicio de la Edad Moderna (Absolutismo, Reforma Protestante, Renacimiento, expansión del capitalismo, etcétera), y era aún una región relativamente atrasada en relación al resto del planeta.

En el Extremo Oriente, los europeos fueron recibidos con condescendencia y curiosidad. China estaba gobernada desde 1368 por la dinastía Ming, y se mostró curiosa hacia el mundo occidental, pero a pesar de esfuerzos aislados, estos no hicieron progresos visibles allí. Japón, que en el siglo XVI vivió una cruenta serie de guerras que terminaron con la imposición del Shogunato Tokugawa en 1602, reemplazó su primitiva política amistosa hacia los europeos con una violenta persecución, aceptándolos sólo en la isla de Deshima, aislados, y para meros propósitos comerciales. Aun así, los europeos consiguieron enclaves imperiales en Indonesia y las Molucas, merced a la ausencia de poderes políticos o militares fuertes en la región.

En el mundo islámico, que abarcaba desde la India al Danubio, una serie de imperios fuertes y centralizados (el Imperio mogol en la India, el Imperio safávida en Persia, y el Imperio otomano en los Balcanes y el Medio Oriente) impidieron los progresos europeos. Los europeos tendrán su oportunidad de ingresar a la India recién en el siglo XVIII, y en el resto, recién en el XIX.

Donde sí los europeos obtuvieron un éxito devastador, fue en América. Su superior tecnología militar les permitió conquistar en apenas medio siglo, toda una extensión de tierra que iba desde Canadá hasta Tierra del Fuego. Los españoles abatieron a los aztecas e incas, mientras que los portugueses se instalaron en Brasil, los ingleses en la costa oriental de Estados Unidos (Trece Colonias), y los franceses en Canadá y Luisiana. Estos imperios coloniales durarían hasta las revoluciones del último cuarto del siglo XVIII y primero del XIX, en que se desplomaron para dar paso a nuevos estados independientes, que en casi ningún caso representaban una continuidad con el mundo precolombino.

Las relaciones entre razas y pueblos en estos imperios americanos fue compleja. Los europeos se instalaron, sin excepciones, como los amos absolutos. En cuanto a los nativos, la inmensa mayoría de ellos pereció, víctimas de la guerra, la explotación económica, y las epidemias. En numerosas regiones, sin embargo, sobrevivieron muchas etnias indígenas de sangre casi pura; al mismo tiempo, especialmente en las ciudades hispanoamericanas, se formó un estamento social mestizo entre los indígenas y los europeos de sangre pura. En los inicios del Imperio español hubo una dura discusión filosófica y legal sobre el estatuto que debían tener los indios, y el trato que debía dárseles, lo que se llamó las Polémicas de Indias; finalmente se aceptó que por el bien de los indígenas (según el concepto cristiano europeo), debía protegérseles y evangelizárseles, lo que se buscó llevar a cabo mediante el sistema de la encomienda. Los resultados de esta operación política son discutidos hasta el día de hoy en la historiografía sobre el tema. Para complicar aún más las cosas, a los indios, mestizos y blancos se sumó un vasto contingente de población negra, traída como esclavos desde África. Esta red de trata de negros que los europeos montaron en el Atlántico, es sin duda la mayor operación de tráfico de esclavos de todos los tiempos, y no se extinguió por completo sino hasta el siglo XIX.

En África misma, por su parte, los europeos no pudieron hacer grandes avances. El clima insalubre de extensas regiones africanas (junglas, desiertos, sabanas) causó enormes dificultades a los europeos, quienes debieron contentarse con reconocimientos costeros. Al contrario de la creencia común, hubieron también de habérselas no sólo con salvajes, sino también con reinos altamente organizados, con quienes prefirieron entrar en relaciones comerciales, antes que librar guerras de conquista.

El mundo industrial[editar]

Las grandes revoluciones[editar]

Fotografía aérea de París durante la Exposición Universal de 1889.

Durante el siglo XVII, hubo cierta estabilidad social a nivel mundial. La excepción fue la ciencia. En el siglo XVI, los avances de Andreas Vesalio en medicina y Nicolás Copérnico y Galileo Galilei en astronomía cambiaron la visión del mundo (para los europeos, al menos). Sentaron así las bases para una serie de descubrimientos: la Teoría de la Gravedad de Isaac Newton, el principio de que toda vida procede de otra vida de Lazzaro Spallanzani, el descubrimiento de los microorganismos por Anton van Leeuwenhoek, la vacunación de Edward Jenner, etcétera. Paralelamente, los esfuerzos de inventores como Thomas Newcomen y James Watt llevaron a la invención, a finales del siglo XVIII, de la máquina de vapor.

Por su parte, la serie de guerras civiles en la Inglaterra del siglo XVII llevó a la generación de un nuevo sistema político, la democracia con separación de poderes. En este encontró refugio el principio de la libre empresa. Además, se abandonó el proteccionismo, en boga gracias a la escuela mercantilista, en beneficio del librecambismo. La suma de todo esto (democracia, libre empresa, librecambismo, máquina de vapor) permitió el lanzamiento de la Revolución industrial. Inglaterra se transformaría así en la nación más poderosa de la Tierra, y el Imperio colonial británico llegaría a cubrir la quinta parte de todas las tierras emergidas.

Esta transición, que en Inglaterra fue gradual, se produjo en el resto de Occidente de manera brusca y violenta, en lo que se llaman las revoluciones liberales, las más importantes de las cuales fueron las siguientes:

  • La primera se produjo en Estados Unidos, que en 1776 proclamó su independencia; después de unos cuantos años, en 1787, las Trece Colonias crearon un único Estado de naturaleza federal, y fijaron sus atribuciones en la Constitución de 1787; tanto este cuerpo constitucional como la idea de una nación republicana, se transformarían en modelos y referentes para el resto del mundo.
  • En Francia hubo una serie de movimientos revolucionarios, entre 1789 (Revolución francesa) y 1870 (Comuna de París). Tras varios tumultos, la Revolución francesa llevó al Imperio napoleónico, el cual fue aplastado en la Batalla de Waterloo (1815). Los trastornos originados por el maquinismo, la industrialización, la concentración del poder político en la burguesía y las aspiraciones de una decadente aristocracia por mantener el poder (legitimidad dinástica) provocaron después los estallidos de 1830 y 1848.
  • Entre las revoluciones no liberales del convulso siglo XVIII, François Dominique Toussaint-Louverture lidera en Haití la Revolución haitiana que es recordada en los anales de la Historia de la Humanidad por ser el primer caso en que los esclavizados abolieron el sistema esclavista de forma autónoma y perdurable en el tiempo entre 1791 y 1804, sentando un precedente definitivo para el fin de la esclavitud en el Mundo.
  • En Latinoamérica asumió la forma de una guerra de independencia contra el Imperio español (1809-1824). Al inicio del proceso, los criollos buscaban simplemente obtener ventajas sociales y económicas, pero la dura represión organizada por Fernando VII los llevó a la rebelión abierta, y a la independencia. Hacia 1830, el antiguo Imperio español se había fragmentado en una serie de repúblicas, muchas de ellas aún inestables y sumidas en la anarquía, pero todas (con la excepción de Brasil) organizándose en torno al principio republicano.

A mediados del siglo XIX, la fórmula de gobierno dieciochesca (basada en la alianza del rey, la nobleza y el clero) había sido reemplazada por pujantes oligarquías industriales. Todo esto generó, además, un nuevo problema: la cuestión social, que fue caldo de cultivo para el surgimiento de los socialismos.

La liberté guidant le peuple, por Eugène Delacroix (1830), Museo del Louvre, París.
Charles Louis de Secondat, Barón de Montesquieu.
Napoleón Bonaparte

Industrialismo y colonialismo[editar]

La industrialización puso en manos de las potencias coloniales europeas todo un nuevo repertorio de tecnologías para la guerra, como por ejemplo el rifle de retrocarga, el acorazado o la ametralladora, lo que les dio la supremacía sobre los ejércitos de viejo cuño de las potencias no occidentales. Así, estas debieron elegir entre occidentalizarse o perecer. Rusia lo hizo de manera pionera, en la época de Pedro I el Grande. El Imperio otomano se negó renuentemente, hasta el siglo XIX. China lo hizo sólo después del desastre que significó la Guerra del Opio (1848). La India fue controlada militarmente por Inglaterra desde la conquista de Delhi en 1804, y mantuvieron su dominio a pesar de una gran rebelión nativa en 1857. En cuanto a Japón, tras obligársele a abrirse al comercio exterior en 1853, empezó su occidentalización forzada en la Era Meiji (1868).

A comienzos del siglo XIX, África era un continente casi inexplorado, gobernada por reyes tribales como Shaka Zulu. Pero en el transcurso del siglo, varios misioneros y exploradores la cartografiaron casi por completo. Luego, los imperios coloniales la absorbieron. En 1900 sólo eran independientes Liberia, Abisinia, Libia, y los últimos reductos de los bóeres estaban en proceso de anexión por Inglaterra (ver guerra de los bóeres).

Hubo también intentos aislados de potencias europeas por construir imperios coloniales a costa de las repúblicas latinoamericanas, entre ellas la invasión de Francia contra México (1864-1867, bajo el gobierno de Benito Juárez), o la invasión de España contra Chile y Perú en 1865-1866, que no tuvieron mayor éxito. Pero a finales del siglo XIX, siguiendo la Doctrina Monroe de aislamiento continental, Estados Unidos comenzó a crear una esfera de influencia en la región. A esto, el Presidente Theodore Roosevelt lo llamó el Gran Garrote. El ejemplo más visible fue la Separación de Panamá de Colombia y la cesión a Estados Unidos de una zona para construir un canal transoceánico en la región.

Clase media y sociedad de consumo[editar]

La industrialización y la producción en serie permitieron abaratar los costos de producción. Por primera vez, bienes antaño considerados de lujo estaban ahora al alcance de grandes personas. Esto llevó a la sociedad de consumo. En el paso de los siglos XIX a XX, el surgimiento de leyes laborales protegió a los trabajadores y permitió el surgimiento de una clase media, y de una sociedad próspera basada en el consumo a gran escala. Esto no fue sin duras luchas, en las cuales las organizaciones de trabajadores (sindicatos) fueron muchas veces prohibidas y perseguidas. En 1935 se dio el paso decisivo en Francia, al crearse por ley el descanso dominical. Por otra parte, el progreso de la Medicina con investigadores como Louis Pasteur y otros, permitió alargar notablemente la esperanza de vida de las personas.

Pero esta prosperidad fue sólo para Europa y Estados Unidos, y parcialmente Latinoamérica, fundamentalmente países como Argentina y Chile. En el resto del mundo, cuatro quintas partes de la población seguía viviendo en condiciones medievales de vida.

Comienzo de la presión humana sobre el medio ambiente[editar]

La industrialización permitió explotar los recursos planetarios a una escala nunca antes vista. Esto tuvo dos consecuencias relacionadas entre sí. Por un lado, la población mundial creció, apareciendo el temor de la superpoblación. Por otra, inició la sobreexplotación del medio ambiente. Comenzó así la degradación de ecosistemas a escala terrestre, por la contaminación y la pérdida de especies, y la consiguiente disminución de la biodiversidad. Hacia 1835, los seres humanos alcanzaron por primera vez los mil millones de habitantes en su historia, pero esa cifra se ha multiplicado varias veces desde entonces. Además, las emisiones de dióxido de carbono desde mediados del siglo XIX, como producto de la quema masiva de combustibles fósiles (carbón, petróleo), ha generado un efecto invernadero que hoy por hoy es una amenaza difícil de medir contra la vida humana sobre la Tierra.

Guerras mundiales[editar]

Bomba atómica sobre Nagasaki, 9 de agosto de 1945.
Segunda Guerra Mundial

El agotamiento de los territorios mundiales para ser colonizados, llevó a las potencias europeas a chocar unas con otras . En 1914, un incidente menor (el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria) desató la Primera Guerra Mundial. A pesar de sus dantescas consecuencias, la paz no fue satisfactoria, y hubo una nueva conflagración. El resultado de esos años (1914-1945) fue la ruina de los imperios coloniales,y desde ese entonces han sucedidos varios hechos de renombre como la revolución rusa de 1917, la Guerra Civil Española y como máximo acontecimiento la Segunda Guerra Mundial en la cual se enfrentaron las potencias Aliadas (Gran Bretaña, Unión Soviética, Estados Unidos, Francia Libre, Polonia, China y muchos más) contra el Eje (Alemania Nazi, Italia, Japón, entre muchos países mas de Europa del Este, que luego se unieron a la Unión Soviética y formaron el pacto de Varsovia, durante la guerra fría) y la división del mundo en dos esferas de influencia: Estados Unidos y la Unión Soviética. Otra siniestra herencia fue que, por primera vez, gracias a la bomba atómica, la humanidad tenía el poder necesario para aniquilarse completamente a sí misma. Surgió así el llamado equilibrio del terror, en que la humanidad ha vivido desde entonces.

Era Atómica y sociedad de la información.[editar]

Buzz Aldrin sobre la superficie lunar, 20 de julio de 1969.

El mundo bipolar[editar]

A partir del final de la Segunda Guerra Mundial en 1946, emergió un orden bipolar encabezado por Estados Unidos (EEUU) y la Unión Soviética (URSS). Ambos buscaban el dominio mundial, pero el temor al arsenal nuclear enemigo los llevó a evitar la confrontación abierta. Por eso, a este período se le llama la guerra fría.

Esta guerra fría se libró en el resto de los países, tratando de hacerlos caer y mantenerlos dentro de sus esferas de influencia, gracias a regímenes títeres de sus intereses. Se intentó crear un nuevo orden mundial tendiente a evitar repetir los horrores de las guerras mundiales, y para eso se creó la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1945, que en 1948 formuló la Declaración universal de los derechos humanos. Pero la ONU fue relativamente insolvente para contener a los "dos grandes". Estos, por su parte, apoyaron activamente la descolonización, desmantelando los imperios coloniales de Francia, Inglaterra y Alemania, como una manera de intervenir directamente en las nuevas repúblicas. El resultado fueron cruentos golpes de estado y sangrientas guerras étnicas, religiosas o civiles, que azotaron a África y Asia durante toda la segunda mitad del siglo XX. Así, al eje "Este-Oeste" (URSS-EEUU) se sumó un eje "Norte Sur" (países ricos y países pobres). A los países más pobres y atrasados se los llamó el Tercer Mundo, por no tener mayor cabida en ninguno de los otros dos mundos, el del capitalismo estadounidense o el del comunismo soviético.

La intensidad de las hostilidades entre Estados Unidos y la Unión Soviética fue escalando hasta que casi llegó a la confrontación atómica total, durante la crisis de los misiles de 1962. A consecuencia de esto, ambas potencias se abocaron a relaciones más cordiales, surgiendo así la Distensión. En la década de 1980, Estados Unidos se embarcó en una nueva carrera armamentista. En respuesta, la Unión Soviética buscó reformarse y abrirse en un proceso llamado Perestroika, el cual se salió de control, y llevó al desmantelamiento final de la Unión Soviética y del bloque comunista (1989-1991).

En este período ingresa también China al club de los poderosos, después de haber sido una potencia atrasada y feudal, en particular desde las reformas de Mao Tsé Tung en adelante (1949). A la vez, Europa deja sus tradicionales guerras intestinas y crean la Comunidad Económica Europea, que andando el tiempo, después del Tratado de Maastrich, se convierte en Unión Europea (1989).

Exploración del espacio exterior[editar]

El desarrollo de la cohetería en la primera mitad del siglo XX, permitió por primera vez al ser humano enviar más allá de la atmósfera, naves y satélites robóticos primeros, y sondas tripuladas después, empezando así la astronáutica. La exploración del espacio se desenvolvió en el marco de la llamada carrera espacial entre la Unión Soviética y los Estados Unidos; después del derrumbe de la primera, la exploración se ha vuelto una empresa más bien de colaboración internacional entre varias potencias, como lo prueba que la antigua y soviética Estación Espacial MIR haya sido reemplazada por la Estación Espacial Internacional.

De este modo, en 1957 la Unión Soviética pone en órbita el Sputnik, el primer satélite artificial. Luego, en 1961, le sigue Yuri Gagarin, el primer cosmonauta. La primera mujer será Valentina Tereshkova, en 1963, y el primer caminante espacial será Alexei Leonov en 1965. En 1969, el Apolo XI corona con éxito el primer vuelo tripulado a la Luna. En 1977 empieza la misión Voyager, destinada a explorar el exterior del Sistema Solar. En 1983, por primera vez un artefacto humano, la sonda Pioneer 10, llega hasta la heliopausa, el confín más remoto del sistema solar, y abandona definitivamente este. En 1990, entra en órbita el Telescopio Espacial Hubble, el primer telescopio ubicado más allá de la atmósfera, y pionero de varios otros satélites que captan ondas electromagnéticas del espacio para su estudio.

La exploración del espacio cambió en muchos aspectos a la Humanidad. La cantidad de información sobre el universo recolectada desde 1957 es muchas veces superior a la compilada en los cuarenta siglos precedentes. Asimismo, numerosas innovaciones científicas desarrolladas para el espacio exterior, encontraron después aplicación tecnológica en la Tierra. Pero lo más importante, crearon conciencia del aislamiento de la Tierra como un cuerpo celeste único en el universo, y la fragilidad de la vida sobre él, potenciando los movimientos ecologistas y conservacionistas.

Sociedad de la información[editar]

Computadores de la NASA

Los progresos en materia electrónica llevan al desarrollo de la computadora. En 1943 entra en operaciones el ENIAC, la primera computadora. Sin embargo, no es sino hasta la invención del transistor, que estas se convierten en herramientas verdaderamente potentes. La computación permite acortar distancias y convertir al mundo en un lugar instantáneo, en particular después del surgimiento de internet.

El mundo globalizado[editar]

Este se ha convertido, en el intertanto, en un mundo globalizado e interconectado, con seres humanos explorando su propia dotación genética gracias al Proyecto Genoma y a la naciente ingeniería genética. Es también una sociedad de masas, que consume aceleradamente recursos y con ello pone en riesgo al propio planeta. Las grandes pandemias, que se creían erradicadas, resurgen gracias al estallido del sida.

Notas y referencias[editar]

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  76. Véase "Egipto. El mundo de los faraones", de varios autores, editado por Regine Schulz y Matthias Seidel, Editorial Könemann, ISBN 3-8331-1106-2, páginas 272-273. También el artículo "Los Faraones Negros", de Robert Draper, publicado en Revista "National Geographic" en español, edición de febrero de 2008, Páginas 22-46.
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