Historia de la educación en Argentina

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La educación en la República Argentina empezó a tener peso a partir del presidente Domingo Faustino Sarmiento. Sarmiento fomentó la inmigración y trajo educadores estadounidenses y europeos[1] y construyó escuelas y bibliotecas en todo el país, que terminó con doblar la inscripción de alumnos al final de su mandato. El día del maestro coincide con el día en el que murió Sarmiento, el 11 de septiembre, para conmemoración del trabajo realizado por tal presidente.

La colonia[editar]

Domingo Faustino Sarmiento, quien fue el principal impusor de la educación de Argentina.

En los primeros años de poblamiento del actual territorio argentino, la educación estuvo centrada en la escolaridad primaria a cargo de las órdenes religiosas (franciscanos, dominicos y más tarde, jesuitas) y basada en la evangelización y en el uso del idioma español con carácter obligatorio.

Probablemente haya sido durante la gobernación de Hernando Arias de Saavedra (Hernandarias) cuando se establecieron las primeras escuelas en el actual territorio argentino. En 1609 concurrían a estos establecimientos unos 150 alumnos. Hubo algunos intentos por parte del estado de ampliar la educación pública como por ejemplo la obligación por parte de los Cabildos de proveer con fondos públicos, de casas apropiadas a las escuelas y la admisión de un cierto número de alumnos, con certificado de pobreza expedido por el propio cabildo, a los que debía darse igual educación que a los demás. Se cobraban aranceles de un peso por mes para leer y dos pesos para leer, escribir y contar.[2]

En 1613 se fundó la primera universidad del país: la Universidad de Córdoba, a manos de jesuitas y dominicos, sustentada en una concepción filosófica aristotélico–tomista, proponiéndose como objetivos formar al alto clero y a la burocracia colonial.

A partir del siglo XIX la burguesía criolla adoptó los ideales de la Ilustración. La educación se orientó hacia el comercio, la marina, la agricultura y los oficios, con carácter práctico y utilitario. Autores como Copérnico, Descartes o Newton no formaron parte del corpus de textos universitarios.

Los primeros esfuerzos sistemáticos por impulsar la educación, a todos sus niveles, se rastrean hasta Manuel Belgrano. Durante su labor como Secretario del Consulado de Comercio de Buenos Aires, fundó la Escuela de Náutica y la Escuela de Matemáticas. Impulsó incansablemente la creación de la Academia de Geometría y Dibujo y abogó por la creación de una Escuela de Comercio, una academia de Matemáticas y otra de Arquitectura y Perspectiva. Belgrano impulsó la educación tanto primaria, técnica como universitaria, en un contexto hostil, donde la Corona boicoteaba cualquier esfuerzo de educación en las colonias. También aboga Belgrano por la educación de las mujeres, algo poco común a comienzos del siglo XIX. El fervor de Belgrano por la educación puede entenderse cuando este destina íntegramente las recompensas monetarias como trinfador contra las fuerzas realistas a la creación de cuatro escuelas primarias, pero acaba muriendo sólo y en la pobreza.

Lograda la independencia argentina en 1816 y ante la carencia de profesionales de la educación se implementó el sistema lancasteriano (el General San Martín fue uno de sus defensores) que, apoyándose en alumnos monitores, intentaba compensar las desigualdades del simultaneísmo en el aula. Se trataba, no obstante, de una educación memorística sustentada en una férrea disciplina.

La Constitución Nacional[editar]

La Constitución Nacional de 1853 estableció el derecho a educar y enseñar como una responsabilidad atribuida a los gobiernos provinciales. Uno de los pioneros en tal sentido fue el gobierno de la Provincia de Corrientes. Una ley de 1857 estableció como uno de los destinos de la renta la fundación de escuelas. En esa dirección, se realizaron las primeras experiencias en la Provincia de Buenos Aires, que sancionó su Ley de Educación en 1875. Las bibliotecas populares en tanto, cubrían la instrucción de las mujeres y fue Juana Manso la primera Directora de una escuela mixta en Buenos Aires. En 1864, a instancias de Bartolomé Mitre, se fundó el Colegio Nacional de Buenos Aires sobre la base del Libres del Sur y con dependencia de la Universidad, creada en 1821. Sobre este modelo institucional crecieron otros colegios nacionales en Catamarca, Tucumán, Mendoza, San Juan y Salta.

Durante este período abrió sus puertas la Escuela Normal de Paraná, paradigma del normalismo y, a instancias de Sarmiento, arribaron al país 65 maestras estadounidenses que fueron afectadas a la formación de docentes. Así llegaron Mary Gorman, las hermanas Dudley, Serena Frances Wood, Julia Hope, Frances Nyman, entre otras. En 1870 Serena Frances Wood ―que había creado en Virginia la primera escuela para los esclavos que acababan de ser liberados tras la guerra civil― fundó en Buenos Aires la Escuela n.º 1, cerca de Retiro.

La primera huelga[editar]

Durante la presidencia de Julio Argentino Roca, en 1881, se produjo la primera huelga docente en la Argentina. Las maestras de la Escuela Graduada y Superior de San Luis, encabezadas por su directora, Enriqueta Lucero de Lallemant, llevaron adelante la medida de fuerza en reclamo por el atraso en el pago de sus sueldos y en contra de los recortes en los sueldos de todos los empleados públicos que se venían aplicando desde 1874 durante la presidencia de Avellaneda, que decidió enfrentar la crisis económica rebajando los sueldos y despidiendo personal estatal.

Las señoritas maestras[editar]

En Argentina más del 90% de los maestros primarios son mujeres. En 1870 Nicolás Avellaneda escribía:

La experiencia ha demostrado efectivamente que la mujer es el mejor de los maestros, porque es más perseverante en la dedicación a la enseñanza, desde que no se le presentan como al hombre otras carreras para tentar su actividad o ambición y porque se halla, en fin, dotada de todas esas cualidades delicadas y comunicativas que la hacen apoderarse fácilmente de la inteligencia y de la atención de los niños.

Nicolás Avellaneda

Este tipo de apreciaciones, en consonancia con el marco cultural de la época, hicieron de la docencia una actividad predominantemente femenina. Entre 1874 y 1921 se graduaron 2626 maestras y solo 504 maestros varones, una proporción que se volvió aun más desigual con el correr de los años debido a la permanencia de estereotipos de género fuertemente consolidados.

Entre algunas de las educadoras mujeres más influyentes de los siglos XIX y XX en Argentina fueron: Matilde Filgueiras, Juana Elena Blanco, Ada María Elflein, Sara Justo, Josefina Passadori, Ángela Peralta Pino y Clotilde González de Fernández, entre otras.

Finaliza el régimen conservador[editar]

La educación tuvo un papel central en la constitución de la nación, considerada una condición esencial para hacer del país una república. En ese marco Julio A. Roca sancionó la Ley n.º 1420 de Educación Común, estableciendo su carácter obligatorio, estatal, laico y gratuito. Sin embargo, este impulso del Estado a la educación pública universal entró pronto en contradicción con el sistema político restrictivo. Las consecuencias de esta tensión estallaron en las primeras décadas del siglo XX, cuando los nuevos sectores medios en expansión pusieron fin al régimen conservador.[cita requerida]

En las primeras décadas del siglo XX, la población escolar se duplicó, alcanzando prácticamente al 70% de los niños de 6 a 13 años de edad. Hacia 1910, en el marco de los festejos del Centenario, se profundizaron los contenidos patrióticos a fin de consolidar una concepción unificadora de la identidad nacional. En esta línea de acción, se había sancionado la Ley Láinez, que señalaba claramente el influjo del Estado nacional en los sistemas educativos provinciales. Por otra parte, en la universidad tuvo lugar una profunda democratización en los claustros, a través de la Reforma universitaria de 1918. Paralelamente, la discusión sobre la reforma en la enseñanza media entre 1916 y 1917, giró en torno al proceso de ampliación política.

En diciembre de 1943, al final de la Década Infame, la dictadura de Pedro Pablo Ramírez restableció la educación religiosa en las escuelas públicas. Recién se volverá a derogar en 1954, durante el gobierno democrático de Juan Domingo Perón.

Educación técnica[editar]

La educación técnica en la Argentina tiene una larga historia de ya más de un siglo. Su primera manifestación se dio en 1871, en los colegios nacionales de Salta (con el Departamento Agronómico Anexo), y de San Juan y Catamarca (con los departamentos de minería), de acuerdo a documentos de la Academia Nacional de Educación.

En 1897, se creó en Buenos Aires el Departamento Industrial como anexo de la Escuela de Comercio Carlos Pellegrini. Para 1899 se independiza, transformándose en la primera escuela industrial de la Nación, con el nombre de Escuela Técnica Otto Krause. Esta fue creada bajo el modelo alemán de escuela tecnológica orientada a los principales procesos productivos: mecánica, química, electricidad y construcción. Hacia 1910 era un instituto de prestigio internacional, al punto que sus egresados comenzaron a tener posiciones de relevancia en la industria, desplazando en muchos casos a los ingenieros universitarios.

Paralelamente, se produjo el surgimiento de las llamadas «escuelas de artes y oficios», como fue el caso de las escuelas Raggio fundadas en 1924. Estas escuelas tenían la particularidad de integrar en un mismo espacio disciplinas técnicas y artísticas, vinculadas con movimientos como el Arts and Craft y escuelas similares europeas como la Bauhaus (1919-1933).

Se puede decir que la pujanza industrial del primer cuarto de siglo llevó a la consolidación de las escuelas técnicas.[3]

El Día del Maestro[editar]

El 11 de septiembre de 1943, la Primera Conferencia de Ministros y Directores de Educación de las Repúblicas Americanas resolvió homenajear la figura de Domingo Faustino Sarmiento como educador, declarando al 11 de septiembre el Día del Maestro en todos los países hispanoamericanos. La resolución decía:

Considerando: que es actividad fundamental de la escuela la educación de los sentimientos, por cuyo motivo no debe olvidarse que entre ellos figura en primer plano la gratitud y devoción debidas al maestro de la escuela primaria, que su abnegación y sacrificio guía los primeros pasos de nuestras generaciones y orienta el porvenir espiritual y cultural de nuestros pueblos; que ninguna fecha ha des ser más oportuna para celebrar el Día del Maestro que el 11 de septiembre, día que pasó a la inmortalidad, el año 1888, el prócer argentino Domingo Faustino Sarmiento.

Peronismo[editar]

Durante el gobierno de Juan Domingo Perón (1946-1955), la implementación del Estado de bienestar provocó una gran ampliación del consumo. Esto y el desarrollo y puesta en práctica de los derechos sociales repercutieron en la extensión de la matrícula educativa.

Perón creó las «escuelas fábrica», centros de enseñanza de múltiples oficios artesanales. Los alumnos recibían sin cargo desayuno, almuerzo, herramientas, libros, elementos de estudio y vestimentas de trabajo.[4]

La Ley N.º 13.031 ―o Ley Guardo, sancionada el 9 de octubre de 1947, durante el primer gobierno de Perón― estableció un nuevo régimen universitario. Otorgaba a las universidades la autonomía técnica, docente y científica, les aseguró la personería jurídica, democratizó la elección de decanos de las facultades, posibilitando el ingreso a todos los ciudadanos creando becas de estudio y de estímulo.[5]

Dos años después, el Día de la Bandera (20 de junio) de 1949, Perón anunció la supresión de los aranceles universitarios, estableciendo que la enseñanza en las universidades estatales argentinas fuera absolutamente gratuita (lo que se mantiene hasta la actualidad).[6]

Durante sus dos períodos (1946-1955), Perón utilizó la educación pública para propiciar un culto personal: las imágenes de Perón y de su esposa Evita eran incluidas prominentemente en el material educativo; además fragmentos de sus discursos y escritos fueron utilizados como material de lectura, etc).[7]

En 1948 se creó la UON (Universidad Obrera Nacional) para formar «ingenieros de fábrica», capacitados para crear procesos de producción. Se pensaba en un perfil profesional más práctico que el de los ingenieros tradicionales. Sus alumnos tenían la obligación de trabajar en su especialidad y cursaban una carrera de cinco años.

En 1954, Perón derogó la enseñanza religiosa en las escuelas públicas (no así en las privadas). Esto ―sumado a otras leyes que contradecían las enseñanzas de la Iglesia católica, como la Ley de Divorcio promulgada en 1953― acentuó el conflicto de Perón con la Iglesia católica.

Desarrollismo[editar]

Después de la dictadura militar de 1955-1958, con el peronismo proscrito, el desarrollismo fortaleció las escuelas técnicas y sistematizó la enseñanza media. A partir de los comienzos de los años sesenta comenzaron a soplar aires de renovación en las aulas: surgieron cuestionamientos y empezó a fortalecerse la opción de la educación problematizadora ―influida por el educador brasileño Paulo Freire― y las nuevas corrientes pedagógicas.

Interrupciones militares[editar]

Los gobiernos militares dictatoriales entre 1955 y 1958, entre 1966 y 1973 y especialmente la sangrienta dictadura de Videla (entre 1976 y 1983) asestaron duros golpes a la educación argentina, cercenaron la libertad de cátedra y postularon la selección de contenidos. Dos hechos trágicos lo ilustran: la Noche de los Bastones Largos (29 de julio de 1966, en que la Policía Federal detuvo a unos 400 profesores universitarios, y destruyeron varios laboratorios y bibliotecas universitarias) y La Noche de los Lápices (16 de septiembre de 1976, en que varios estudiantes secundarios peronistas fueron torturados y asesinados por los hombres de Videla). El retorno a la democracia, en 1983, permitió cambios y transformaciones que continúan en implementación y evaluación permanente.

La reforma neoliberal[editar]

A partir de los años noventa, bajo la presidencia de Carlos Saúl Menem, se inició un proceso de reforma educativa de corte netamente neoliberal, siguiendo los consejos del Banco Mundial, que buscaba repetir la experiencia educativa chilena impuesta en la dictadura de Augusto Pinochet. El nuevo paradigma educativo estaba basado en el supuesto del incremento de la competitividad de la población activa en el mercado del trabajo.[8]

La metodología de la reforma incluía la experiencia de la descentralización de la educación, pasando numerosos colegios de las manos del Estado nacional a los distintos Estados provinciales, y formulándose una reestructuración del régimen de enseñanza primaria, pasándose de un ciclo de 7 años obligatorios a uno de 9 años llamado EGB (similar al proyecto de reforma educativa de España durante la dictadura de Francisco Franco, dividido en tres ciclos de tres años cada uno (EGB 1, EGB 2, y EGB 3).

Estas medidas (en consonancia con medidas similares de todo el continente) serían criticada por numerosos sectores docentes e intelectuales universitarios, como por ejemplo Coraggio,[9] María Alejandra Corbalán[10] y Guillermina Tiramonti.[11] El modelo educativo en esta etapa entró en una crisis percibida socialmente desde varios los sectores.[12] [13]

2003 en adelante[editar]

En lo que respecta a educación durante el denominado período kirchnerista, se destacan las siguientes políticas y reformas:

1. Se sancionaron nuevas Leyes Educativas, en reemplazo de las leyes neoliberales:

− La Ley de Educación Nacional, que permitió la reestructuración de la primaria y la secundaria y el fin de las políticas focalizadas y asistencialistas; destacándose la participación de más 750.000 docentes y 700 organizaciones de la sociedad civil y la reglamentación que establece que el presupuesto de educación no puede ser menor al 6% del PBI.[14]

− La Ley de Financiamiento Educativo, que significó un punto de inflexión con respecto a políticas de desfinanciamiento y ausencia del Estado Nacional, y permitió comenzar a reparar las desigualdades distributivas entre las provincias.[15]

− La Ley de Educación Técnica y Formación Profesional recuperando las escuelas técnicas, sancionada en el marco de la promoción de la (re)industrialización del país a través de Programas como PROMEI o PROMAGRO.[16]

- La Ley de Educación Sexual Integral, que determina que la educación sexual es obligatoria y comprende todas las formas de sexualidad para las diferentes capacidades, y las nuevas formas de familia, sin ningún tipo de discriminación.[17]

− Y con la Asignación Universal por Hijo, se logró que miles de chicos vuelvan a la escuela.

2. Se creo el Programa de Voluntariado Universitario, que lleva financiados más de 2.000 proyectos al 2010, con el fin de integrar el conocimiento teórico y práctico aprendido en los claustros de la Universidad Pública con las problemáticas más urgentes de nuestro país.[18]

3. Conectar Igualdad fue creado en abril de 2010 a través del Decreto Nº 459/10 de la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner. Este Programa tiene el objetivo de entregar una netbook a todos los estudiantes y docentes de las escuelas públicas secundarias, de educación especial, y de los institutos de formación docente. Se propone, además, capacitar a los docentes en el uso de esta herramienta, y elaborar propuestas educativas que favorezcan su incorporación en los procesos de enseñanza y aprendizaje.[19]

4. En 2004 Comenzó un proceso de repatriación de científicos con el Programa Raíces. El CONICET financia actualmente más de 16.000 científicos entre investigadores, becarios y personal de apoyo, frente a los 8.000 que financiaba en 2003. Entre todos los programas de becas del Estado Nacional, son más de 55.000 estudiantes de educación superior que están siendo becados. El día 7 de octubre de 2013, el vicepresidente de la Nación, Lic. Amado Boudou, junto al ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Dr. Lino Barañao, presentaron el pasado 7 de octubre en Casa de Gobierno a la científica repatriada número 1.000, la Dra. María Verónica Perera, que retornó a la Argentina en el marco del Programa RAICES, que depende la Dirección Nacional de Relaciones Internacionales del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. [20]

5. Se aumentó la inversión en educación hasta el 6,47% sobre el PBI en el 2010, y por ley no puede reducirse.[14] Su evolución, si tomamos los últimos cinco años, fue: en 2005 del 4.0%, en 2006 del 4.7%, en 2007 5.0%, en 2008 del 5.3% y en 2009 del 5.6%

6. Desde el año 2005 al 2010 se han blanqueado más de 30 mil docentes y con el Programa PREDAH, se rentaron más de 3.000 docentes que trabajaban ad-honorem.

7. Se mejoraron constantemente los salarios de los trabajadores, otorgándoles el 82% móvil a las jubilaciones de los docentes universitarios.

8. Hubo un aumento constante de inversión en el Sistema Universitario: el presupuesto para universidades nacionales pasó de $1.992 millones en 2003 a $13.258 millones en 2011.

9. Se aplicó el Programa de Apoyo para el Desarrollo de la Infraestructura Universitaria, siendo el más importante de los últimos 30 años con más de 110 obras terminadas en todo el país y 41 obras en ejecución. Entre ellas se encuentra el edificio único de la Facultad de Ciencias Sociales, que ya cuenta con 2 etapas finalizadas que representan una inversión de más de $27 millones de pesos. Actualmente se encuentra en ejecución la tercera etapa del mismo, con un presupuesto de $19.914.666. La obra completa implica casi $90 millones de pesos, siendo la principal obra de infraestructura universitaria del país en muchísimos años.[21]

10. Desde 2003, se crearon 9 Universidades Nacionales, de las cuales 6 están ubicadas en el Gran Buenos Aires (La Universidad Nacional Jauretche en Florencio Varela; la Universidad Nacional de Avellaneda; Universidad Nacional de Moreno; Universidad Nacional del Oeste, en Merlo, y la Universidad Nacional de José C. Paz) y 3 en el resto del país (la Universidad Nacional del Chaco Austral; Universidad Nacional de Villa Mercedes, en San Luis y la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur). Esta expansión de universidades nacionales en distintos puntos del país, que permite que más jóvenes puedan acceder a la educación superior sin tener que trasladarse a otras provincias o ciudades, contribuye a la democratización de la educación. “Por más que la universidad sea gratuita a veces las distancias imposibilitan a los jóvenes que puedan acceder a esa educación”, explicó Alberto Dibbern, secretario de Políticas Universitarias de Ministerio de Educación de la Nación.[22]

Por otro lado, desde la oposición se remarca que entre 2003 y 2010 creció al 30,8% el número de alumnos que repiten de grado en la escuela secundaria pública ―el primer año lo repiten el 19% de los estudiantes― y consecuentemente la cantidad de jóvenes cuya edad es mayor al promedio del curso pasó en igual período de representar el 12% del total al 15,7%.14 15

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Adriana Puiggrós: Qué pasó en la educación en Argentina. [2002. Buenos Aires: Galerna, 4.ª edición, 2008. Pág. 77.
  2. Educación pública en Argentina
  3. «Formación profesional y demanda laboral», artículo en el sitio web del INTI (Instituto de Tecnología Industrial), de libre reproducción.
  4. «Las escuelas fábrica», artículo en el sitio web Luche y Vuelve.
  5. «Ley universitaria peronista», artículo en el sitio web Luche y Vuelve.
  6. «Supresión de los aranceles universitarios», artículo en el sitio web Luche y Vuelve.
  7. “La modernidad, la democratización y el avance neoliberal en educación. Estado, mercado y escuela», artículo en el sitio web de la Universidad Nacional de la Patagonia «San Juan Bosco».
  8. Rolando Franco: «Los paradigmas de la política social en América Latina», en la Revista CEPAL, n.º 58, abril de 1996.
  9. José Luis Coraggio y Rosa María Torres: La educación según el Banco Mundial.
  10. María Alejandra Corbalán: El Banco Mundial, intervención y disciplinamiento. El caso argentino, enseñanzas para América Latina. Buenos Aires: Bibos, 2003.
  11. Guillermina Tiramonti: Modernización educativa de los noventa. ¿El fin de la ilusión emancipatoria?. Buenos Aires: Temas Grupo Editorial, 2001.
  12. «En Argentina, menos de la mitad de los alumnos terminan el secundario», artículo en el diario Infobae (Buenos Aires).
  13. [A pesar de la crisis educativa, la gente aún confía en la escuela», artículo en el diario La Nación (Buenos Aires).
  14. a b LEY N° 26.206 LEY DE EDUCACIÓN NACIONAL (ver artículo 9) http://www.me.gov.ar/doc_pdf/ley_de_educ_nac.pdf
  15. Ley de Financiamiento Educativo http://www.diputados.gov.ar/leyes/buscarNormasXNumLey.jsp?id_norma=39800
  16. LEY DE EDUCACION TECNICO PROFESIONAL http://www.me.gov.ar/doc_pdf/ley26058.pdf
  17. http://portal.educacion.gov.ar/?page_id=57
  18. http://portales.educacion.gov.ar/spu/voluntariado-universitario/
  19. http://www.conectarigualdad.gob.ar/seccion/sobre-programa-6
  20. Programa Raíces dependiente del Ministerio de Ciencia y Tecnología. http://www.raices.mincyt.gov.ar/
  21. http://www.obraspublicas.gov.ar/infraestructura_universitaria.html
  22. http://www.argentina.ar/temas/educacion/190-nuevas-universidades-publicas

Enlaces externos[editar]

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