Historia de la provincia de Corrientes

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La Provincia de Corrientes es una de las 23 actuales provincias de la República Argentina. Fue una de las provincias creadas en el siglo XIX, pocos años después de la Declaración de independencia de la Argentina.

Población indígena[editar]

La provincia de Corrientes abarca, grosso modo, la región que los guaraníes, antiguos habitantes de la zona, denominaban Taragüí (lagartija, por la abundancia de ellas en el territorio). Es difícil determinar exactamente de cuando data la población de este territorio por los guaraníes nómadas, pero es probable que llegaran a él, siguiendo los cursos fluviales, a mediados del I milenio a. C., tras la escisión que separó a los tupí hablantes de ñe'engatu de los guaraníes propiamente dichos.

Los primitivos correntinos se establecieron a lo largo de la costa del Paraná, formando comunidades seminómadas, que perdurarían hasta bien entrada la época colonial.[1] Mantuvieron relaciones hostiles con otros de sus habitantes, los belicosos charrúas (pámpidos), que luego dieron origen a la provincia de Entre Ríos en la Argentina y a la República Oriental del Uruguay.

En tiempos anteriores a la llegada de los españoles, una parte del territorio correntino estaba poblado por indígenas que los guaraníes llamaban gualachíes, que parecen haber sido una fracción de los yaros. Éstos eran una rama de la etnia káingang. Ya habían sido expulsados hacia el este del río Uruguay para la época de la llegada de los conquistadores.

Conquista española[editar]

En diciembre del año 1527, Sebastián Gaboto, navegante veneciano al servicio de España, descubrió el río Paraná y el 31 de marzo de 1528, el río Paraguay, siendo por lo tanto, el primero que avistó la costa oeste de Corrientes.

Cuando se concedió a Pedro de Mendoza el adelantazgo en la Región del Río de la Plata, por las Capitulaciones celebradas entre él y el rey de España, Corrientes vino a quedar dentro de los territorios que se le otorgaban.

La ciudad de Corrientes fue fundada por el Adelantado Juan Torres de Vera y Aragón con el auxilio de Alonso de Vera y Aragón, el Tupí, y Hernando Arias de Saavedra —Hernandarias— el 3 de abril de 1588. El Adelantado necesitaba hacerlo para cumplir las capitulaciones de su cargo; como estación de paso entre Asunción del Paraguay y Buenos Aires, el crecimiento de la región se vio favorecido. Torre de Vera y Aragón no permaneció en la nueva fundación, ya que siguió viaje a España para lograr la ratificación de su cargo. Común pero errónea es la afirmación de que su fundador bautizó a la ciudad como San Juan de Vera de las Siete Corrientes; el acta de la fundación registra simplemente el de Ciudad de Vera, ampliado con el tiempo para honrar al patrono del fundador y luego apocopado en su forma actual.

En el nombre de la Santísima Trinidad, Padre y hijo y espíritu Santo, tres personas y un solo Dios verdadero y de la Santísima virgen maría, su madre, y del Rey don Felipe Nuestro Señor; yo el Licenciado Juan de Torres de Vera y Aragon adelantado gobernador y capitan general y justicia mayor y alguacil mayor de todas estas provincias del Río de la Plata por su magestad en cumplimiento de la capitulacion que hizo el adelantado Juan Ortiz de Zárate, caballero de la horden de Sr. Santiago mi suegro con su Magestad de que poblaria ciertos pueblos en estas provincias como mas largamente se contiene en la dicha capitulacion á que me refiero en cumplimiento de ella fundo y asento y Pueblo la Ciudad de Vera en el sitio que llaman de las siete corrientes provincia del paraná y el tape con los limites y terminos siguientes de las ciudades de la Asumpcion, de la Concepcion de buena esperanza, Santa fée y San Salvador, ciudad real Villa Rica del espíritu Santo, San Francisco y beaça en la costa del mar del Norte por agora y para siempre jamás en el entre tanto que S.M. ó por mi otra cosa sea mandado en su Real nombre la cual dicha parte parece ser mejor y buen sitio donde la gente pueda estar y poblar por tener como tiene tierras de labor, leña, pesquerías, caza, aguas é pastos, montes para sustentación de los dichos poblados y de sus ganados para la perpetuación de dicha ciudad con muchas tierras para estancias para repartir á los pobladores y vecinos de ella como S. M. lo manda por sus reales cédulas (...)

Parte del Acta de fundación de Corrientes

Los pobladores iniciales fueron 62 criollos y españoles procedentes de Asunción, a los que se sumaron otros 86 llegados de la ciudad de Concepción de Buena Esperanza. El mismo movimiento dio origen ese año a Santa Ana de los Huácaras, Itatí y Santa Lucía, cuyos pobladores se tomaron en su gran mayoría de la población amerindia local.

El límite sur de la jurisdicción del cabildo de Corrientes alcanzaba hasta donde se iniciaba el del cabildo de Santa Fe, que había sido fijado el 15 de noviembre de 1573 en su acta de fundación 50 leguas ... por la parte del camino del Paraguay hasta el Cabo de los Anegadizos y chicos ...' que corresponde a un punto cercano a la desembocadura del río Santa Lucía. Debido a los continuos problemas limítrofes el 9 de junio de 1675 se colocó un mojón al sur de la desembocadura de ese río, y luego otros, entre ellos uno al norte de la desembocadura del arroyo Batel en el río Corrientes.[2]

Misiones Jesuíticas[editar]

Numerosas misiones jesuíticas se instalaron en el noreste de la provincia, donde desarrollaron una intensa y peculiar labor evangelizadora. Esto fue el verdadero catalizador de la sociedad guaraní correntina, ya que la alianza de sus dirigentes políticos (los mburuvicha guazu) con la Compañía de Jesús les granjeó la protección temporal de la Corona de España frente a las presiones de los hacendados coloniales, interesados en someterlos a un régimen de encomiendas, y los saqueos de los bandeirantes brasileños.

Durante todo el período en que se desarrollaron las Misiones Guaraníticas, la población de las ciudades de Corrientes y Asunción consideró que la existencia de esas misiones era un despojo de sus derechos territoriales. Por otro lado, la existencia de las misiones privaba a los habitantes de las ciudades de la mano de obra servil de los indígenas guaraníes. Estas situaciones llevaron a una rivalidad que llevó repetidas veces al conflicto con las misiones, tanto antes como después de la expulsión de los jesuitas.

La población guaranítica dio lugar a buena parte del tejido social que fue la base para la organización de la provincia actual. De hecho, la expulsión de los jesuitas provocó el despoblamiento del territorio de Misiones, cuya población migró en buena medida al interior de la provincia de Corrientes. No toda la población de las Misiones tuvo ese destino, ya que una parte emigró a Uruguay, y otra, mayormente los habitantes de las Misiones Orientales, que caería eventualmente en manos de los brasileños, se incorporó a la población de ese país.

Cuando, por Cédula Real del 16 de diciembre de 1617, la gobernación inicialmente asignada a Pedro de Mendoza fue dividida en dos, la Ciudad de San Juan de Vera de las Siete Corrientes, quedó, junto con otras, en jurisdicción de la Gobernación del Río de la Plata.

El siglo XVIII[editar]

La Real Ordenanza de Intendentes del 28 de enero de 1782, que modificó la organización administrativa del Virreinato del Río de la Plata creando las Gobernaciones Intendencias, hizo que Corrientes quedara asignada a la de Buenos Aires.

En el siglo XVIII, los conflictos entre los naturales de Corrientes y la gobernación de Buenos Aires, de la que dependían, fueron intensos; se debieron principalmente a la negativa a prestar servicio militar contra los habitantes de otras zonas o los nativos. En 1732 una sublevación comunera se alzó contra el gobernador Bruno Mauricio de Zavala, tomando el bando de los comuneros de Asunción; fue duramente reprimida por tropas enviadas desde la capital. 30 años más tarde, el gobernador Pedro de Ceballos se encontraría con una situación similar, provocada por la orden de reclutar milicias para abrir un Camino Real hacia el Tucumán.

Las represalias del gobierno central incluyeron el traslado al río Uruguay del transporte comercial que se desarrollaba en el Paraná, lo que fue un duro golpe a la economía local, basada en la construcción naval —proveyendo de carpintería naval a todo el Virreinato— y los tejidos destinados al autoabastecimento y la provisión de los mercados vecinos. Sumada en 1782 a la Intendencia de Buenos Aires, organizó finalmente un cuerpo propio de milicias, la Compañía de Cazadores Correntinos, que durante las invasiones inglesas de comienzos del siglo XIX colaboraron en la defensa de Buenos Aires bajo el mando de Juan José Fernández Blanco.

El general José de San Martín, nació en la Reducción de Yapeyú ubicada en la actual provincia de Corrientes, pero al momento de su nacimiento formaba parte del territorio de la Gobernación de las Misiones Guaraníes, donde se conservan las ruinas de su casa natal y un museo en su memoria. También el sargento Juan Bautista Cabral, de quien la leyenda afirma que en el Combate de San Lorenzo dio su vida por el general San Martín, era correntino; Cabral nació en un pueblo llamado Saladas, ubicado a 110 km al sudeste de la capital.

La Revolución de Mayo[editar]

La ciudad de Corrientes, dotada ya de clara identidad para la época de la independencia argentina, ya como provincia se alió con los criollos y españoles de Buenos Aires, pasando a formar parte de la alianza de provincias que formarían posteriormente la República Argentina. El 16 de junio de 1810 llegó a Corrientes el mensajero con la noticia de la Revolución de Mayo,[3] a la que el pueblo correntino adhirió decididamente eligiendo el 22 de mayo a José Simón García de Cossio como primer diputado en la Junta de Buenos Aires.

El 15 de septiembre de 1810, desde Misiones, El gobernador de la Provincia del Paraguay Velasco ordenó al comandante Pedro Gracia enviar una flotilla naval a rescatar los buques destinados al Paraguay que se hallaban retenidos en Corrientes, además de ocupar la región entre los ríos Tebicuary, Paraguay y Paraná y los esteros que formaban el límite occidental de las Misiones en el sur de la Provincia del Paraguay hasta el río Paraná.

El territorio en litigio forma hoy la mayor parte del Departamento de Ñeembucú y era entonces objeto de un litigio entre la Intendencia del Paraguay y la Tenencia de Gobierno de Corrientes. En el norte de esa región existía desde 1779 el pueblo de Pilar, erigido como villa en 1792. En el sur de esa zona estaban establecidos varios hacendados radicados en la ciudad de Corrientes. Ésta había establecido guardias militares en el paso de Itatí, Curupayty, Lomas de Pedro González y Paso del Rey.[4]

Por orden de Gracia, el teniente Fulgencio Yegros ocupó con milicianos sin sueldo la Guardia de Curupayty y luego los pasos del río Paraná, desalojando a los correntinos.[5]

La flotilla al mando del comandante José Antonio Zavala estaba formada por 3 barcos mercantiles artillados y una cañonera, llevando embarcados más de 160 hombres de tropa y su oficialidad. Partió el 21 de septiembre de 1810 y regresó el 10 de octubre con 8 barcos que halló fondeados a una legua al sur de Corrientes. La misión fue cumplida sin uso de violencia, a pesar de que fue divisada desde la ciudad.[6]

Poco después eran recibidas las escasas tropas libertadoras al mando del general Manuel Belgrano pasando a revistar voluntariamente en ellas muchos jóvenes correntinos.

Durante el período que siguió a la Revolución, la provincia estuvo gobernada por el coronel Elías Galván y otros militares, el último de los cuales fue el coronel José León Domínguez.

El federalismo artiguista[editar]

Durante los primeros meses del año 1814, las localidades del sur de la provincia fueron crecientemente influenciadas por la prédica de los federales dirigidos por José Artigas, partidarios del autogobierno de cada territorio, en respuesta al centralismo del gobierno nacional. Cuando la prédica artiguista logró arraigar en la capital de la provincia, el gobernador decidió abandonarla, teniendo en cuenta que toda la vecina provincia de Entre Ríos estaba ya en manos de los federales.

Pero en la mañana del 11 de marzo, una revolución organizada por un hasta entonces desconocido oficial de milicias, Juan Bautista Méndez, tomó prisionero al gobernador y declaró el derecho de la provincia a darse su propio gobierno. Un cabildo abierto reunido en la capital eligió a Méndez como gobernador de la provincia. El 20 de abril de ese año, el Cabildo declaraba la independencia de la provincia bajo el sistema federativo reconociendo al general Artigas como Protector de los Pueblos Libres.

Establecida ya como una provincia autónoma de hecho, el Director Supremo del Estado Gervasio Antonio de Posadas, por decreto del 10 de septiembre de 1814, dispuso formar las provincias de Entre Ríos y de Corrientes — ésta también con los pueblos de Misiones incluyendo parte del actual Brasil — separándolas de la Gobernación Intendencia de Buenos Aires y fijando sus respectivas jurisdicciones.

Artículo 1: (...) Los límites de esta provincia serán: al norte la línea que entre los ríos Paraná y Uruguay, forma el río Corrientes en su confluencia con aquél hasta la del arroyo Aguarachi, y este mismo arroyo con el Curuzucuatiá, hasta su confluencia con el Miriñay, en las inmediaciones del Uruguay, (...)

Artículo 2: La ciudad de Corrientes y los pueblos de Misiones con sus jurisdicciones respectivas, formarán desde hoy en adelante una Provincia del Estado, con la denominación de Provincia de Corrientes. Sus límites serán al norte y oeste, el río Paraná hasta la línea divisoria de los dominios portugueses, al este el río Uruguay y al sud la misma línea que se ha designado como límite (...) con la Provincia de Entre Ríos.[7]

Artículo 4: La villa de Concepción del Uruguay, será la capital de la Provincia de Entre Ríos; y la ciudad de Corrientes, la de la Provincia del mismo nombre (...)

Véase el texto completo en: s:Decreto de creación de las provincias de Corrientes y de Entre Ríos

Corrientes tomó partido por el bando artiguista en las luchas intestinas que siguieron y formó parte de la Liga de los Pueblos Libres encabezada por éste; representantes correntinos participaron del Congreso de Oriente de 1815, en que las provincias de la Banda Oriental, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Misiones y Santa Fe se declararon independientes de España y de toda otra potencia extranjera.

Entre 1818 y 1819, el gobierno de la provincia estuvo a cargo de Andrés Guazurary, lugarteniente de Artigas; rechazado de plano por el patriciado local por su origen guaraní, Guazurary fue sin embargo un gobernador prudente e ilustrado. A la derrota de Artigas, el gobierno provincial quedó en manos del Supremo Entrerriano, Francisco Ramírez, que poco después proclamaría la República de Entre Ríos, que comprendía también el territorio correntino.

El 19 de setiembre de 1820 Ramírez fue nombrado gobernador de Corrientes, a la vez que lo era de Entre Ríos. Retuvo el cargo hasta el 15 de marzo de 1821, cuando asumió Evaristo Carriego como comandante del Departamento de Corrientes. Durante su período se fundaron no menos de 12 escuelas y se realizó el primer censo de la época postcolonial. Muerto en julio de 1821 Ramírez por sus desavenencias con el santafesino Estanislao López, que se alió con el directorio porteño contra éste, una sublevación depuso a Carriego.

Autonomía definitiva de la provincia[editar]

El 12 de octubre de 1821 un Cabildo abierto nombra gobernador interino a Ramón de Atienza, quien convocó a un nuevo Congreso Provincial. Atienza intentó incorporar los territorios misioneros a su jurisdicción, obteniendo respuesta favorable del comandante Félix de Aguirre. El área al norte del río Aguapey comandada por Nicolás Aripí, se negó a incorporarse a Corrientes y fue ocupada por tropas paraguayas en diciembre de 1821 que destruyeron totalmente los pueblos misioneros. El Congreso Provincial de Corrientes en su ley N° 2, llevó el límite provincial hasta el río Guayquiraró, reincorporando Esquina y Curuzú Cuatiá. Dictó además el 11 de diciembre 1821 el Reglamento Provisorio, primera Constitución correntina. El congreso estuvo integrado por 13 diputados de la ciudad de Corrientes y de las Ensenadas, de los pueblos indios de Guácaras e Itatí, de los partidos de Galarzas y Palmar y de Empedrado y de los pueblos y partidos de Caá Caty, San Roque, Goya, Yaguareté Corá, Curuzú Cuatiá y Esquina.[8]

El Congreso Provincial nombró gobernador a Juan José Fernández Blanco a fines de ese año.

El Tratado del Cuadrilátero firmado el 25 de enero de 1822 entre las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes, reconoció la autonomía de Misiones, que quedó en libertad de solicitar la protección de alguna de las provincias firmantes. Los límites con Corrientes fueron fijados por este tratado en el río Miriñay y la Tranquera de Loreto.

Tras Fernández Blanco ocuparía el sillón del gobierno provincial una de sus figuras más decisivas, el brigadier general Pedro Ferré. Ferré aseguraría la región oriental de la provincia, en anarquía por el conflicto con los brasileños, que había llegado a las armas, con lo que dio forma definitiva al territorio provincial; firmaría también la paz con los caciques chaqueños, dando fin al sistema de reducciones y fomentaría la economía de la región.

Las guerras civiles[editar]

Su relación con Buenos Aires, gobernada ya por Juan Manuel de Rosas, sería conflictiva; el centralismo porteño, no menor en la etapa federal que durante el precedente Directorio, llevaría a que en 1839 el gobernador Genaro Berón de Astrada se aliase al ex presidente uruguayo Fructuoso Rivera y a los unitarios de Montevideo en contra de Rosas.

Cinco ejércitos correntino participaron en campañas militares en contra de Rosas, el primero fue derrotado en la Batalla de Pago Largo, el segundo en la de Quebracho Herrado y en la de Famaillá, el tercero en la Batalla de Arroyo Grande, el cuarto en la Batalla de Vences. El quinto y último formó parte del Ejército Grande que derrotó a Rosas en la Batalla de Caseros.

El 31 de julio de 1841, el gobernador Pedro Ferré firmó un tratado con el Paraguay por el cual se reconocía como perteneciente a ese estado San José de la Rinconada, Candelaria, Santa Ana, Loreto, San Ignacio, Corpus y San José hasta la Tranquera de Loreto y San Carlos, Apóstoles, Mártires y los otros pueblos que están en la costa de río Uruguay. Sin embargo, tal tratado no fue aceptado por ningún gobierno nacional argentino.

Época constitucional[editar]

Casi inmediatamente después de la batalla de Caseros, una revolución derribó al gobernador Benjamín Virasoro, ausente en Buenos Aires, reemplazándolo por Juan Gregorio Pujol. Éste gobernó la provincia por casi diez años, manteniéndose en un punto intermedio entre la Confederación Argentina, a la que legalmente pertenecía y cuya Constitución había hecho jurar, y el rebelde Estado de Buenos Aires.

Después de la muerte de Pujol, la provincia fue gobernada por el cura José María Rolón, un federal que fue depuesto poco después de la batalla de Pavón, en 1861.

Durante la Guerra de la Triple Alianza la capital de la provincia y parte de su territorio fue invadido por tropas paraguayas. El rechazo de las dos columnas paraguayas dio inicio a la Guerra del Paraguay; las tropas argentinas, y en gran parte también las brasileñas, operaron durante esa guerra desde el territorio de Corrientes, tanto antes como después de la invasión del territorio paraguayo.

El gobernador Evaristo López, autonomista (ex federal), fue derrocado por los líderes del partido liberal con apoyo del gobierno del presidente Bartolomé Mitre. Cuando el general Nicanor Cáceres intentó devolver el gobierno a López, el presidente lanzó una parte del ejército que hacía la campaña en el Paraguay contra él, derrotándolo.

Los enfrentamientos entre autonomistas y liberales continuaron durante dos décadas más, incluyendo importantes enfrentamientos militares: en 1872, una revolución autonomista derrocó a los liberales; tres años más tarde, los liberales se levantaron contra el gobierno autonomista, aunque fracasaron. En 1878, en cambio, los liberales tuvieron éxito en una nueva revolución, conservando el poder hasta la revolución de 1880, tras la cual fueron desplazados del poder. Aunque las guerras civiles argentinas pueden darse por terminadas en esa fecha, en la provincia de Corrientes hubo esporádicos enfrentamientos en la década siguiente.

La revoluciones radicales de fines del siglo y principios del siguiente también tuvieron su correlato en Corrientes, donde volvieron a verse campañas militares típicas de una guerra civil. Aún en fecha tan tardía como 1933, una breve revolución radical liderada por el general Gregorio Pomar llegó a tomar algunas localidades del este correntino.

El siglo XX[editar]

Durante casi todo el siglo XX, el gobierno de la provincia estuvo en manos del Partido Autonomista y el Liberal. En las elecciones de 1946 triunfó por primera vez la Unión Cívica Radical, y llamó la atención que Corrientes fuera la única provincia en que el peronismo fue derrotado. Dos años más tarde, el presidente Perón intervino el gobierno provincial de Blas Benjamín de la Vega. El siguiente gobernador fue el general Juan Filomeno Velazco, amigo personal de Perón.

Tras la caída de Perón, los partidos Autonomista y Liberal sellaron una alianza entre ellos, logrando sucesivas victorias a través del Pacto Autonomista Liberal, que le dieron cuatro gobernadores.

Por el Convenio Interprovincial firmado en Buenos Aires, el 18 de julio de 1978, las provincias del Chaco y de Corrientes solucionaron el diferendo por la posesión de islas en el Río Paraná, definiendo completamente sus fronteras.[9]

Corrientes continuó siendo una anomalía en el sistema de partidos hegemónicos de la Argentina, incluso tras la disolución del Pacto: fue gobernada por el Partido Nuevo (provincial) y por dos gobernadores radicales, coincidentemente con en el momento en que el Partido Justicialista lograba una amplia mayoría entre los gobiernos provinciales. Desde diciembre de 2011, el gobernador Ricardo Colombi es el único gobernador radical del país; fue reelegido en 2013.

Notas y referencias[editar]

  1. Melià, Bartomeu. (1993). El guaraní conquistado y reducido. Asunción: Centro de Estudios Antropológicos, Universidad Católica del Paraguay. 3ª edición ampliada y corregida. 
  2. Historia de Entre Ríos, Época colonial (1520-1810). Tomo I. Autor: César Blas Pérez Colman. Editor: Imprenta de la provincia. Paraná, 1936
  3. 199 años atrás Corrientes elegía el primer diputado
  4. Colección de datos y documentos referentes a Misiones como parte integrante del territorio de la provincia de Corrientes, hecha por una comisión nombrada por el gobierno de la misma. Publicado en 1877.
  5. Garay, 1897, p. 43.
  6. Garay, 1897, p. 39.
  7. La Herencia misionera
  8. Reglamento Provisorio de 1821
  9. Convenio de límites entre Chaco y Corrientes

Enlaces externos[editar]