Historia de La Rioja (España)

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Localización de la Comunidad Autónoma de La Rioja en España.

Este artículo trata sobre la historia de La Rioja. Hasta la llegada de los romanos en el siglo II a. C. estuvo ocupada por tres tribus: los Berones, que se encontraban en el Valle del Ebro, los Pelendones en las zonas de sierra y los Vascones en algunas zonas de la Rioja Baja. La región fue invadida por musulmanes a principios del siglo VIII.

Fue reconquistada parcialmente en el año 923 por el Reino de Pamplona conjuntamente con el Reino de León; al este del río Leza siguió siendo territorio bajo control musulmán. El territorio reconquistado de la región pasó a pertenecer al Reino de Pamplona. Posteriormente hay una dura disputa entre el reino del León y los reyes de Pamplona-Navarra, con grandes batallas de por medio, que se decidió favorablemente a los navarros a partir del apresamiento de la familia condal en Cirueña, año 960.[1]

Sancho Garcés cambió la capital del Reino de Pamplona a Nájera (La Rioja) creando el llamado reino de Nájera-Pamplona.

Tiempo después, se produce una conquista por parte de el Reino de Castilla de parte del territorio riojano. En su favor jugaron el descontento de una parte considerable de la nobleza navarra ante el trato recibido por Sancho IV, lo que implica la existencia de grupos pro-castellanos, sin olvidar el acercamiento que Castilla había comenzado a protagonizar a partir de las numerosas donaciones con que sus monarcas favorecieron a los grandes monasterios riojanos. Debemos recordar cómo, tras la muerte de Sancho IV, los tenentes de Nájera, Calahorra y los Cameros llamaron a Alfonso VI para que tomase posesión de La Rioja, fuese reconocido como monarca del "reino de Nájera" y recibiese el juramento de todos los nobles.[2]

En 1163, aprovechando la minoría del Alfonso VIII de Castilla, el navarro Sancho VI el Sabio ocupa una parte del territorio riojano. A partir de ese momento La Rioja queda dividida entre Navarra y Castilla. Del primer reino dependen Logroño, Entrena, Navarrete, Ausejo, Autol, Quel y Resa; del segundo, Grañón, Haro, Nájera, Viguera, Clavijo, Ocón, Arnedo y Calahorra. Lope IV Díaz de Haro (en 1163 y 1167) y su sucesor Pedro Ruiz (1174), condes de Nájera, serán los encargados de desalojar a los navarros.[3] Alfonso VIII fue arrancando a Pamplona las plazas de Quel, comarca de Ocón, Grañón, Pazuengos, Cerezo, Treviana, Miranda. Siguió a esto un acuerdo firmado en 1174 por los reyes de Castilla y Aragón para atacar conjuntamente al pamplonés, quien vio perdidos, como consecuencia, la plaza de Milagro y el castillo de Leguín, en el corazón mismo de su reino. En 1176, Sancho el Sabio tuvo que firmar forzosamente la paz; en una entrevista celebrada con el rey de Castilla, entre Nájera y Logroño, convinieron en someter sus diferencias al arbitraje de Enrique II de Inglaterra. El laudo dictaminó que las fronteras volvieran a la situación anterior a 1163. El rey pamplonés no tuvo más remedio que aceptarlo ante la amenaza de perder los pocos territorios que aún le quedaban.

Después de este momento, se produce un alejamiento de la monarquía castellana de los intereses riojanos, que favorece el protagonismo, al menos aparente, de los señores y de los campesinos. Se asiste a una clara imposición feudal de los primeros sobre los segundos y a una señorialización creciente, que provoca cambios sustanciales en la estructura social.[4]

El 30 de noviembre de 1833 se formaba la Provincia de Logroño, cuyos territorios pertenecían hasta la fecha, desde el siglo XVIII, a las provincias de Soria y Burgos, formándose 9 partidos judiciales: Alfaro, Arnedo, Calahorra, Cervera de Río Alhama, Haro, Logroño, Nájera, Santo Domingo de la Calzada y Torrecilla en Cameros, aunque anteriormente ya se había conformado como provincia de La Rioja y después separado entre Burgos y Soria.

Se conformó en comunidad autónoma uniprovincial tras la transición a la democracia por un rechazo popular a ser finalmente integrada en otra región, fuera Castilla y León o el País Vasco o Vasco-navarro, como algunos defendían. El Estatuto de Autonomía se firmó el 9 de junio de 1982,[5] pasando a celebrarse a partir de ese año en esa fecha el Día de La Rioja.

Índice

Anterior a la creación de la Provincia[editar]

Historia Antigua[editar]

Distribución de las diferentes tribus según Ptolomeo.

Primer milenio antes de cristo, Berones, Vascones y Pelendones[editar]

A principios de la Edad de Hierro existían en la zona asentamientos indoeuropeos de tipo hallstático. Se conservan algunos restos datados en el siglo X a. C. Sin embargo hay que tener cautela a la hora de identificar la cultura material de un grupo con su etnia. Sin duda diferentes pueblos de distintas raíces podían adoptar los mismos tipos cerámicos, construcciones, etc. Y esto es importante pues hay indicios de que en La Rioja poblaron desde muy antiguo pueblos no indoeuropeos, en concreto pueblos vascoides. Tales indicios se basan entre otras cosas en la antroponimia vasca de las estelas del Alto Cidacos de la zona riojano-soriana.

Posteriormente con la llegada de los romanos ya tenemos las primeras referencias textuales de los pueblos que habitaban La Rioja en esas épocas. Los Berones se encontraban en el Valle del Ebro preferentemente por la Rioja Alta, los Vascones por la Rioja Baja en el Ebro y en las cuencas bajas de sus afluentes, y los Pelendones en las zonas de sierra.

Los principales asentamientos Berones fueron Vareia (capital de facto situada en los alrededores de Logroño), Oliva (actual Herramélluri), Tritium (actual Tricio).

La principal ciudad vascona de las que se documentan en la Rioja fue Calagurris (probablemente un exónimo ya que esta denominación se registra en los autores grecolatinos); sería mejor denominarla Calagorri como consta en fragmento cerámico de una pieza del taller del calahorrano Gaius Valerius Verdulius, el cual sin duda sabía como sus paisanos calahorranos denominaban a su ciudad mejor que los escritores grecolatinos, los cuales no la pisaron nunca. La otra ciudad vascona de La Rioja fue Graccurris/Gracouri, localizada en las actuales eras de San Martín de Alfaro.

Los Pelendones ocuparon entre otros el asentamiento de Contrebia Leucade, situado en la actual Aguilar del Río Alhama.

Romanización[editar]

Restos romanos de Varea ("Vareia").

Los romanos, debido a las Guerras Púnicas contra los cartagineses, se ven empujados hacia la Península Ibérica, encontrándose en Ampurias en el 218 a. C. El 193 a. C., Catón el Viejo atacaba a los pueblos celtíberos del valle del Ebro. En el 187 a. C. se documenta una batalla cerca de Calagurris donde los celtíberos eran derrotados por M. Acinio. Sin embargo nunca en los textos se dice que Calagurris sea una ciudad celtíbera. Desde el principio se la nombra como vascona.

En el 179 a. C. Tiberio Sempronio Graco fundaba Gracurris (la actual Alfaro) sobre otra ciudad previa, Ilurcis. Graccurris, como Calagurris, en los textos grecolatinos, aparece desde el principio como vascona.

Hispania no fue ajena a las disputas políticas y militares de los últimos años de la República Romana, cuando Quinto Sertorio se enfrentó al partido de los aristócratas encabezado por Sila en 83 a. C. Sertorio arrasó Vareia el 76 a. C. sometiendo a los Berones. Pompeyo conquista Calagurris y Gracurris en el 74 a. C.

En base a obras como el Anónimo de Rávena o el Itinerario Antonino y los restos encontrados, se deduce que existieron en La Rioja largas redes de comunicaciones, muchas de ellas comunicaban con Vareia. Estas fueron vigiladas por legiones romanas, siendo algunas la Legio VII Gemina (que crearía León)), la Legio VI Victrix o la Legio IV Macedónica.

El Senado Romano dividió Hispania en dos provincias, Citerior, la más próxima a Roma y la Ulterior, la más lejana, quedando el territorio de La Rioja en la Citerior. Posteriormente César Augusto reforma la administración provincial subdividiendo en conventus. La Rioja quedaría dentro del Caesaraugustano en la provincia Tarraconense.

Las costumbres romanas se implantan en el territorio, encontrándose algunos ejemplos de arquitectura romana en Calagurris, Vareia, Cihuri.

La zona era un importante eje comercial, tanto terrestre (por las calzadas), como fluvial (el Ebro era navegable hasta Varea), siendo uno de sus mayores exponentes el comercio de cerámica de terra sigillata, donde destacaba la fabricación de Tritium Magallum. Derivado de la importancia del comercio, se crearon en la zona dos importantes cecas, una en Calagurris y otra en Gracurris.

La religión cristiana se va introduciendo, proveniente de profetizaciones que llegaban desde la desembocadura del Ebro a finales del siglo II. Siendo ejemplo de la implantación de la religión en Calagurris, la actual veneración en Calahorra a los santos Emeterio y Celedonio, legionarios romanos.

Por el Edicto de Milán en el 313 se permite libertad de culto en el Imperio Romano. En el siglo IV se crea la diócesis de Calahorra.

Edad Media[editar]

La Edad Media es un período de la historia europea que transcurrió desde la desintegración del Imperio romano de Occidente, en el año 476 (siglo V) y la entrada de los visigodos en la Península, hasta el siglo XV con la caída de Constantinopla en 1453.

Al inicio de esta época varias zonas de la actual Rioja eran pobladas por vascones, hablándose el euskera en algunas de ellas, en especial en la Rioja Alta como queda evidenciado en su toponimia.[6]

Las invasiones germánicas y el reino visigodo[editar]

En el 409 vándalos, suevos y alanos entran en la península Ibérica cruzando los Pirineos.

En el 416 los visigodos penetran como aliados de Roma, derrotando a los alanos y a parte de los vándalos. Aunque en el 418 se los recoloca en la Aquitania, este abandono llevó a los suevos a ocupar buena parte de la península, con capital en Emérita Augusta, la actual Mérida. Tal acción impulsó al Imperio Romano a pedir nuevamente a los visigodos, a través de su rey Teodorico II, la ayuda precisa para controlar Hispania. Las tropas visigodas cruzan los Pirineos y en el 456 capturan al rey Requiario, quedando el resto de los suevos en lo que hoy se conoce como Galicia. El resto de la península pasa a manos visigodas con capitalidad en Tolosa (Toulouse, actual Francia). Las oleadas de conquista se sucederán con posterioridad, pero ahora para ocupar espacios donde domina todavía el Imperio Romano.

En el año 476, los visigodos ya se habían asentado en la península Ibérica y en el 490 termina el grueso de las migraciones desde el norte. Véase Hispania visigoda.

En esta época los textos mencionan uno de los primeros castillos documentados en la región, el castillo de Bilibio, donde hacia el año 500 habitaba el ermitaño Felices.

El ermitaño Millán se reúne con una asamblea cántabra en Amaya, para comunicarles que ha tenido una visión sobre la destrucción de la ciudad de Cantabria por el rey Leovigildo. Sus palabras no fueron tenidas en cuenta y Amaya, Cantabria y Monte Cildá fueron destruidas por las tropas de Leovigildo en el 574.

En el 574 fallece Millán que llegaría a ser santo patrón de Castilla. Fue el creador de uno de los centros monásticos más importantes de la Edad Media, situado en la zona de San Millán de la Cogolla, lugar donde fue enterrado y donde se construiría el Monasterio de San Millán de Suso.

Incursiones musulmanas[editar]

En el 711 se produce la Invasión musulmana de la Península Ibérica.

Los judíos ayudarán a los musulmanes en su penetración, las principales comunidades judías se asentaron en: Alfaro, Cornago, Arnedo, Jubera (La Rioja), Logroño, Nájera, Leiva, Briones y Haro.

Los musulmanes mediante Táriq penetraron en La Rioja por Alfaro en 714 aprovechando las vías romanas y ocupando el llano de Ebro. Ante esta amenaza en 717 se fortificaron los accesos de los ríos Tirón, Ebro, Najerilla, Cidacos y Alhama.

La invasión hizo salir al prelado de la diócesis de Calahorra y alrededor del año 714 San Millán de la Cogolla acogió la Sede episcopal.

En el 755 Alfonso I de Asturias asoló el valle del Ebro llegando por La Bureba y Pancorbo permaneciendo en la zona hasta que fue reconquistado por Abderramán I en el 759, confirmando su autoridad en 781.

Castillo de Clavijo.

Los Banu Qasi contaban en La Rioja con varios enclaves para defenderse de las acometidas cristianas en los siete valles de los ríos que afluyen al Ebro, siendo estos los castillos de Castro Bilibio, Sajazarra, Leiva, Grañón, Nájera, Clavijo, Viguera, Arnedo, Cervera, Cornago y, más tarde, Albelda.

En el 822 el emir Al-Mundir de Córdoba entró en La Rioja desde Zaragoza subiendo por el Ebro, para intentar en la batalla de Cellorigo, hacerse con el castillo defendido por Vela Jiménez sin conseguirlo. El año siguiente volvió a intentarlo sin éxito.

En la supuesta batalla de Clavijo en el año 844 Ramiro I de Asturias vencería frente a Abderramán II gracias a la aparición del Apóstol Santiago.

Musa ibn Musa se enfrentó a tropas asturianas y gasconas cerca del 852 en Albelda resultando vencedor. En el 859, apoyado por Ausejo y Albelda entre otras, lucharon en la fortaleza que estaba construyendo en Albelda contra Ordoño I de Asturias resultando vencedor este último. Estas fueron las llamadas Batallas de Albelda.

Muhammad ibn Lubb, hijo de Lubb ibn Musa y nieto de Musa ibn Musa, hizo la paz con Córdoba y volviéndose contra sus parientes les arrebató Zaragoza. Pero no podía mantenerla por lo que la entregó al emir y se limitó a sus dominios en La Rioja apoyándose en las plazas de Tarazona, Tudela y Arnedo por oriente y Viguera y Nájera por occidente.

La Reconquista[editar]

El año 899 los reyes de León y condes castellanos se apoderan de plazas occidentales y realizan restauraciones de los castillos de Nájera y Viguera, llegando incluso hasta la villa de Borja cuna de los Banu Qasi lo que despertaría la conciencia reconquistadora.

La presencia musulmana en la zona del río Oja y Tirón será breve; en la del río Iregua y Cameros termina a principios del siglo X; en cambio en Alfaro y Calahorra permanecerán los Banu Qasi durante varios siglos.

Pancorbo y Cellorigo pasarán a ser cristianas en 870, Ibrillos y Oca en 875, Grañón en 899.

El siglo IX se caracterizó por la fortificación. El Obispo don Sancho funda el fuerte de Pazuengos y Alfonso III refuerza las murallas de Grañón y Alcocero.

La riqueza económica de la zona y la existencia de calzadas romanas suscitaba interés.

A la muerte de Alfonso III su hijo García somete Nájera llegando hasta Calahorra, pero muere en Arnedo y retornan las posesiones a los musulmanes.

Sancho Garcés I. 905–925[editar]

En el 923 Sancho Garcés I de Navarra conquistó Nájera y Ordoño II Viguera, cediéndosela este a Sancho. Más tarde ambos conquistaron Calahorra, quedándosela también el primero a cambio de que Sancha, hija de Sancho Garcés casara con Ordoño II.

García Sánchez I. 925–970[editar]

A la muerte de Sancho Garcés I, el 10 de diciembre de 925 y encontrándose su hijo García Sánchez de seis años viviendo en Nájera, tomó la regencia Jimeno Garcés, hermano de Sancho. Al morir Jimeno el 29 de mayo del 931, se provocó una crisis por el control de la tutoría, hasta que por intervención de su madre la reina Toda y a la mediación de Abderramán III, la situación quedó controlada.

En 953 da junto a su madre Toda al Monasterio de San Martín de Albelda la villa de Bagibel, situada en los montes de Cameros, primera vez que aparece escrita esta denominación geográfica.

En 961 tomó parte en las disputas entre el condado de Castilla y el Reino de León y apresó a Fernán González, conde de Castilla. Por estos acontecimientos le otorgan las tierras del curso alto de Najerilla con el Monasterio de San Millán de Suso.

El 966 el monarca pamplonés pierde las tierras de Calahorra y el valle del Cidacos.

Antes del 943 casó en segundas nupcias con Teresa, hija del rey Ramiro II de León, fruto de cuya relación nacería Ramiro para quien crearía el Reino de Viguera adjunto al Reino de Navarra. Este comprendía probablemente los márgenes del Leza y el Iregua hasta Ajamil, además de Almarza de Cameros, Albelda con su monasterio y Alberite.

Murió el 22 de febrero de 970 siendo sepultado en el pórtico de la pequeña iglesia de San Esteban, en el castillo de Monjardín.

Sancho Garcés II. 970–994[editar]

Sancho Garcés II es el primero del que existe constancia escrita de que se denominara "Rey de Navarra" con motivo de la donación de la villa de Alastué realizada al monasterio de San Juan de la Peña en 987:

"reinando Yo, D. Sancho, rey de Navarra, en Aragón, en Nájera y hasta Montes de Oca ..."

Página 72 del Códice Emilianense 60. Se aprecia la glosa al margen.

Sancho Garcés II de Navarra en el 972 llevó a cabo la repoblación del monasterio de San Andrés de Cirueña.

Durante su reinado se escribieron dos códices de máxima importancia histórica, el Códice Albeldense de 976 y el Códice Emilianense de 992, siendo este último una copia del anterior con algunos añadidos.

García Sánchez II. 994–1000[editar]

García Sánchez II de Navarra sube al trono tras la muerte de su padre y comienza un periodo de luchas que le llevó a atacar Calatayud. Almanzor respondió luchando contra él en varias ocasiones. En junio del año 1000 en la batalla de Cervera, Almanzor ganó aunque con algunas dificultades, ascendiendo posteriormente por el río Najerilla para saquear en 1002 el Monasterio de San Millán de Suso.

Sancho Garcés III. 1000–1035[editar]

Con Sancho Garcés III el Mayor, el Reino de Navarra alcanzó su mayor extensión, abarcando casi todo el tercio norte peninsular, desde Astorga a Ribagorza. Sancho III fue el gran impulsor de la ciudad de Nájera, convirtiéndola en la capital del primer Imperio Hispánico. En ella celebró Cortes y le otorgó el fuero de Nájera, origen de la legislación navarra. Durante su reinado construyó en Nájera una ceca, donde se acuñó la que algunos autores consideraron la primera moneda de la Reconquista con su efigie y la palabra IMPERATOR en su anverso y NAIARA junto a una cruz en el reverso, aunque actualmente, y al tratarse de un ejemplar único, se considera una emisión del reinado de Alfonso VII de León. Dicha moneda actualmente es considerada posterior a Sancho el Mayor, y las afirmaciones que sostenían que se intituló imperator carecen de fundamentación.[7] [8] [9]

Favoreció las peregrinaciones a Santiago de Compostela, estableciendo albergues y hospitales, y convirtiendo a la ciudad en punto clave de la ruta jacobea del Camino de Santiago.

En 1010 contrajo matrimonio con Munia, hija del conde de Castilla Sancho García. Este acercamiento entre ambos reinos facilitó que se repartieran La Rioja en 1016.

Tras su muerte correspondió al primogénito, García Sánchez III, el Reino de Navarra y la gestión personal de los territorios patrimoniales de Nájera y Pamplona, así como la hegemonía política sobre los demás, cuya administración se encargó a sus demás hijos: Fernando I de Castilla, Ramiro I de Aragón y Gonzalo Sánchez. El testamento paterno no fue respetado y cada hijo se hizo dueño de los territorios que le fueron concedidos en administración entablándose disputas territoriales entre ellos.

García Sánchez III. 1035–1054[editar]

Monasterio de Santa María la Real de Nájera.

Llamado el de Nájera por haber nacido y estar enterrado en la ciudad, además de por haber favorecido mucho a la dicha ciudad.

En 1037, su hermano Fernando I de Castilla solicita su ayuda para combatir a su cuñado Bermudo III de León cerca del Pisuerga, éste se la presta, combatiendo los dos hermanos juntos contra el monarca leonés en la batalla de Tamarón, siendo vencido y muerto el último descendiente directo de Don Pelayo. Fernando, en agradecimiento le otorgó prácticamente todo el territorio vasco, con lo que casi todo el centro-norte de la Península quedó bajo supervisión de Nájera.

Aprovechando la debilidad de los reinos de taifas, se dedicó a aumentar sus dominios con buen éxito, logrando conquistar Calahorra de forma definitiva en el 1045. Además empezó a ofrecer a estos sus servicios o su neutralidad mediante una política de parias, cuyos ingresos fueron destinados para mejorar o crear centros eclesiásticos, entre ellos el Monasterio de Santa María la Real de Nájera fundado en 1052 (que pasaría a ser sede episcopal de la diócesis de Calahorra hasta 1079) y el Monasterio de San Millán de Yuso mandado construir en 1053.

Para fortalecer su poder en la zona de Calahorra, colocó varias tenencias en Autol, Quel y Arnedo, cubriendo la retaguardia con los castillos de Ocón y Clavijo.

Debido al reparto de las tierras castellanas estalló la lucha con su hermano Fernando I de Castilla, muriendo García de Navarra en la batalla de Atapuerca.

Sancho Garcés IV. 1054–1076[editar]

Sancho Garcés IV de Navarra fue nombrado rey en la batalla de Atapuerca tras morir en ésta su padre.

Tuvo que soportar varios conflictos por las tierras de Castilla, aún en poder del reino de Navarra, por lo cual se veía obligado a mantener permanentemente las fronteras bien aseguradas.

Las pretensiones expansionistas de Sancho II de Castilla "el Fuerte" le llevaron a atacar a Sancho Garcés para ocupar Pancorbo, invadió las riberas del Ebro, cruzándolo por Logroño, llegando hasta Viana y Mendavia, provocándose la llamada Guerra de los Tres Sanchos (1067), en la que el rey de Navarra contó con la ayuda de Sancho Ramírez de Aragón, resultando el navarro vencedor.

Culminó las obras de Santa María la Real de Nájera. En este monasterio se celebró en 1067 un concilio en el que se acuerda la sustitución del rito mozárabe por el rito romano.

En 1074 se acuerda la paz y se celebran vistas en San Millán, donde se acuerda paso libre para los peregrinos.

Fue asesinado por su hermano Ramón en Peñalén (actual Funes) precipitándolo por un barranco durante una cacería.

Alfonso VI de Castilla. 1076–1109[editar]

Monumento de Alfonso VI en Logroño.

Cuando Sancho Garcés IV falleció la nobleza de Vizcaya, Álava, Rioja y la familia real, reconocieron a Alfonso VI de Castilla como rey, mientras que la nobleza navarra prefirió a Sancho Ramírez de Aragón, poniéndose así fin a la vinculación con el Reino de Navarra quedando el territorio de La Rioja anexionado al Reino de Castilla.

Puso el territorio riojano en manos de García Ordóñez conocido como Crespo de Grañón.

Alfonso VI, viendo que el desarrollo del Camino de Santiago contribuía a su proyecto de castellanización de la zona, se hizo partidario de Domingo García conocido como Santo Domingo de la Calzada, visitándole en el 1090 y responsabilizándolo de las obras viarias que se realizaban a lo largo del camino. En esos momentos, Domingo, había iniciado ya la construcción de un templo dedicado al Salvador y Santa María en Santo Domingo de la Calzada. Además Alfonso VI reparó todos los puentes que había entre Logroño y Santiago de Compostela, lo que permitió el auge comercial de la zona y la llegada de inmigrantes, llegándose a crear importantes juderías en Haro, Navarrete, Nájera, Briones, Grañón, Albelda, Logroño, Calahorra, Arnedo, Alfaro y Cervera.

En 1095 otorga fuero a Logroño, que pasaría de ser una aldea perteneciente a San Millán de la Cogolla, a una villa de realengo con una artesanía y comercio crecientes.

Primeros topónimos de La Rioja[editar]

En el fuero de Miranda de Ebro de 1099 se encuentra la primera referencia a La Rioja como Rioiia, apareciendo posteriormente como Riuum de Oiha y Rivo de Oia en el cartulario de Santo Domingo de la Calzada de 1150. Rivo de Ogga en un documento del Monasterio de Cañas de 1191. Rivodoia en un documento de la catedral de Calahorra de 1239. Rioija en otro en la Concatedral de la Redonda de 1293. Rioxa en el libro de Behetrías de 1352, término popularizado especialmente a partir del siglo XVII.

Urraca de León y Castilla. 1109–1126[editar]

Urraca de León y Castilla fue condesa de Galicia, como dote de su padre en su matrimonio con Raimundo de Borgoña. Tras la muerte de su padre le sucedió en el trono de Castilla y León, pero ésta se encontraba viuda tras el fallecimiento de su marido dos años antes. Estas tierras nunca habían sido gobernadas por mujeres por lo que los nobles castellanos y leoneses exigieron a la reina un segundo matrimonio y eligieron al rey Alfonso I de Aragón, el Batallador, rey de Navarra. Este matrimonio tuvo muchas desavenencias hasta el punto de que el Papa les dio la nulidad alegando parentesco.

Desde su separación Urraca se declaró enemiga de su ex-esposo Alfonso, que intentaba constantemente recuperar el reino de León y Castilla, manteniendo con la ayuda de su hijo Alfonso, futuro rey, y de la Familia Haro guerras continuas para defender sus territorios.

Alfonso VII de León y Castilla. 1127–1157[editar]

Alfonso VII sucede en el reino a su madre Urraca.

En 1134, tras la muerte de Alfonso I y estando la iglesia y los nobles en descontento con su testamento, se llega al acuerdo de que en Aragón le suceda su hermano Ramiro y en Navarra García Ramírez. De esta forma se separaban de nuevo las coronas de Navarra y Aragón.

El gobierno de La Rioja, lo llevaba Lope Díaz I de Haro bajo la supervisión de Alfonso VII. En este tiempo recobró Nájera parte de la importancia que tuviera en el pasado, tras poner Alfonso al cargo de la ciudad a su propio hijo Sancho.

Alfonso VIII. 1158–1214[editar]

Reinos cristianos y Al-Andalus en 1210.

Sancho III fue rey de Castilla durante solo un año, falleciendo el año 1158. En esa fecha su hijo Alfonso solo tenía tres años. Este momento de debilidad fue aprovechado por los reinos vecinos. En 1162 Sancho VI de Navarra se lanza a la conquista de La Rioja, conquistando en 1163 Logroño, Navarrete, Entrena, Ausejo, Resa, Ocón, Autol, Quel, Grañón, Pazuengos y Treviana. Sólo resistieron las poderosas ciudades de Nájera y Calahorra.

En 1170 la diócesis de Calahorra se traslada de su sede en Nájera a Calahorra, para evitar conflictos jurisdiccionales con la Orden de Cluny, propietaria del Monasterio de Santa María la Real de Nájera.

Alfonso VIII comienza a recuperar territorios. En 1176 se recupera la villa de Quel.

Laudo arbitral del Rey Enrique II de Inglaterra[editar]

En 1176 se llega a un punto en el que es preferible llegar a un acuerdo pacífico, por lo que Alfonso VIII de Castilla y Sancho VI de Navarra por mediación de Enrique II de Inglaterra se reúnen en dos ocasiones en lugares desconocidos entre Nájera y Logroño, firmando un Pacto-Convenio con una tregua por siete años en agosto de 1176. Posteriormente se dictó el Laudo arbitral del Rey Enrique II de Inglaterra, en marzo de 1177, por el cual, casi todo lo que actualmente es La Rioja, es cedida a Castilla, a excepción de San Vicente de la Sonsierra que se tomaría más adelante, por Castilla al no aceptar este Laudo.

En 1214 llegó a Logroño Francisco de Asís que fundó el primer convento de la villa.

Fernando III de Castilla. 1217–1252[editar]

Al fallecer Alfonso VIII le sucede en el trono su hijo de diez años Enrique I de Castilla, siendo regente su hermana mayor Berenguela de Castilla. Ésta abdico en 1217 en favor de su hijo Fernando III de Castilla.

En 1219 ante el continuo peligro proveniente del reino de Castilla, Sancho VII de Navarra decide fortificar las villas lindantes a La Rioja, construyendo los castillos de Buradón, San Vicente de la Sonsierra, Laguardia, Labraza, Viana, Mendavia, Azagra, Castejón y Fitero.

En respuesta, Castilla fortificó las villas fronterizas con el reino navarro desde Haro a Alfaro.

La diócesis de Calahorra, por los abusos cometidos por los López de Haro en el norte de la diócesis y tropelías en sus iglesias realizadas por los propios clérigos en sus iglesias, fue trasladada a Santo Domingo de la Calzada en 1232 por el papa Gregorio IX. Este hecho convirtió al templo de Santo Domingo en catedral, pasando desde entonces la sede a llamarse diócesis de Calahorra y La Calzada.

Hacia 1239 en Ojacastro, el recién llegado Merino Real de Castilla era llevado a prisión por pretender que los juicios fuesen celebrados en castellano, cuando siempre se habían celebrado en euskera, según cita Marichalar y Manrique en su "Historia de la Legislación"[10]

En estos años de calma se produce un aumento del comercio.

Alfonso X el Sabio. 1252–1284[editar]

Alfonso X el Sabio sucede a su padre Fernando III en el trono de Castilla.

En 1274 atacó Navarra por Viana y Mendavia desde Logroño, pero tuvo que retirarse.

En 1278 tras el fallecimiento de su primogénito Fernando de la Cerda, Alfonso X decide que su sucesor pase a ser su nieto Alfonso de la Cerda pero a esto muchos se revelan en favor del reinado de su segundo hijo Sancho IV de León y Castilla entre ellos Simón Ruiz, Señor de Cameros, que fue quemado ese año en Logroño por oponerse al rey.

Sancho IV de León y Castilla. 1284–1295[editar]

Sancho IV accedió al trono arrebatándoselo a su sobrino.

El 8 de junio de 1288 asesinó Sancho IV a Lope Díaz III de Haro en Alfaro por sus desavenencias con éste.

Fernando IV de León y Castilla. 1295–1312[editar]

Accedió al trono a la edad de nueve años tras la muerte de su padre Sancho IV, permaneciendo su madre María de Molina como reina regente hasta su mayoría de edad.

El 24 de abril de 1312, ante la despoblación manifiesta del valle del Alto Oja y con la clara intención de repoblarlo por ser zona fronteriza con el Reino de Navarra, el rey Fernando IV de Castilla concedió en las Cortes de Valladolid un privilegio al valle de las villas de Ojacastro, Ezcaray, Valgañón y Zorraquín « […] e porque mejor se pueble el dicho Valle, es mi merced que los vecinos e moradores que agora viven e moran e vinieren a poblar de aqui adelante en el dicho Valle de la dicha Villa de Ojacastro e Ezcaray e Zurraquin e Valgañon, e en los dichos sus terminos, que sean francos [libres] e quitos e exentos de todo pecho [contribución] e pedido e tributo e emprestito [deudas del reino], e de todo otro cualquier pecho Real que los de la otra tierra me hayan de dar que nombre haya de pecho». Sólo pagarían cinco maravedís al año por cada hogar. Acompañan también a estos privilegios otra serie de exenciones fiscales y derechos jurídicos. También se contemplaba un privilegio muy peculiar como era el de acogida y derecho de asilo a todo tipo de malhechores, precepto vinculado directamente con el principal propósito del fuero como era el de la repoblación. Fue posteriormente conocido como Fuero de Valdezcaray,[11] único de carácter comarcal en La Rioja.

Alfonso XI de Castilla y León. 1311–1350[editar]

En 1334 hace ejecutar degollado en Agoncillo a Juan Alfonso de Haro, Señor de Cameros, tras acusarle de traidor.

Pedro I de Castilla. 1350–1366 y 1367–1369[editar]

Reinos en 1360.

Pedro I de Castilla comenzó a tener problemas con su hermanastro Enrique de Trastámara que se fortificaba en Asturias, aunque terminó sometiéndose en 1353 con arrepentimiento. Esto era el preludio de la primera Guerra Civil Castellana.

En 1360 Enrique no dudó del buen éxito de una invasión en Castilla. En ella penetró y al poco tiempo se apoderó de Nájera, haciendo crecer la furia de Pedro I, que con un ejército que por lo menos contaba 10.000 infantes y 5.000 jinetes marchó en busca de su hermano. Atacó y venció a Enrique en las proximidades de Nájera (eran finales de abril); los vencidos se encerraron en dicha ciudad, y el monarca, lejos de acometerlos, regresó a Sevilla, donde se hallaba a mediados de agosto.

Enrique en 1366, tomando a sueldo en Francia un ejército auxiliar compuesto de aventureros, que formaban allí las tropas irregulares llamadas compañías blancas por el color de sus banderas; contando además con el auxilio de Aragón, pasó con sus tropas desde este reino a Castilla, entrando por Alfaro (marzo de 1366), y en Calahorra, que ni siquiera pensó en resistirse, fue proclamado por los suyos rey de Castilla y León el 16 de marzo, ganando bien pronto las plazas de Navarrete, Nájera, Santo Domingo de la Calzada, Grañón y Belorado.

Recibió Pedro estas noticias en Burgos y apresuradamente marchó a Sevilla. En aquel tiempo hizo dar muerte a Juan Fernández de Tobar hermano del gobernador que había entregado Calahorra. Al cabo de veinticinco días todo el reino se hallaba bajo la obediencia de Enrique, excepto Galicia, Sevilla y algunas otras ciudades y villas. Enrique fue coronado en el monasterio de las Huelgas. Huyó Pedro a Portugal, de allí a Galicia, y embarcándose en La Coruña se trasladó a la ciudad francesa de Bayona, no sin antes ordenar la muerte (29 de junio) de don Suero García, arzobispo de Santiago. Sevilla se rindió a Enrique.

Batalla de Nájera

En Bayona el rey don Pedro obtuvo el auxilio del Príncipe Negro, comprometiéndose a pagar los gastos. Sin que el navarro pusiera obstáculo, Pedro y su aliado con un ejército pasaron por Roncesvalles y entraron en Castilla (1367). Logroño estaba ocupada por Carlos II de Navarra, Pedro I, su aliado, partió de esta ciudad y Enrique partió de Bañares, batiéndose en armas el 3 de abril a orillas del río Najerilla, en la denominada batalla de Nájera en la que Enrique perdió.

En agosto, el Príncipe Negro, viendo que el rey no cumplía sus promesas, salió de la Península Ibérica. Al saberlo Enrique que se hallaba en Francia, pasó con un ejército por Aragón; entró en Castilla; llegó a Calahorra; fue bien recibido en Burgos; ganó para su partido Córdoba, Castilla la Vieja y la comarca de Toledo, y vio transcurrir el resto del año y el siguiente de 1368 dueño de la mitad del reino, pero sin decidir la contienda. Pedro, a quien el rey de Granada envió 7.000 jinetes y mucha infantería, se defendió en Andalucía; pero a principios de 1369 resolvió ir en auxilio de la ciudad de Toledo.

Enrique el 14 de marzo de 1369 venció a su hermano en la Batalla de Montiel, matándole con una daga el 23 de marzo de 1369 en el castillo de Montiel.

Debido a la guerra Vitoria, Salvatierra, Santa Cruz de Campezo y Logroño pasaron a dominio Navarro, siendo reclamadas para Castilla un tiempo después por Enrique, pasando en 1373 Logroño de nuevo a manos castellanas, pero no así San Vicente de la Sonsierra.

Enrique II de Castilla. 1366–1367 y 1369–1379[editar]

Tras la muerte de Pedro I sin descendencia, varios son quienes reclaman el trono de Castilla.

Enrique tuvo que enfrentarse a Fernando I de Portugal y a Juan de Gante antes de consolidarse en el trono.

Fue aliado de Carlos V de Francia en su lucha contra Inglaterra enmarcada en la Guerra de los Cien Años, poniendo a su disposición la flota castellana, pieza fundamental en la conquista gala del puerto de La Rochelle. Esto supuso la enemistad con Navarra, que era aliada de Inglaterra, por lo que Enrique invade Navarra por Logroño, Carlos II de Navarra se sitúa en Viana para evitarlo y sobornó a Pedro Manrique, gobernador de Logroño para que le dejara entrar en la ciudad, tras entrar desconfió y se puso de regreso entrando los castellanos en lucha con ellos por la noche. Los navarros tuvieron que huir, pero los castellanos asediaron Viana y San Vicente de la Sonsierra, que terminaron capitulando. En 1379 Carlos II se vio obligado a firmar el Tratado de Briones que permite a Castilla retener durante casi una década una quincena de plazas navarras que había conquistado en la guerra, lo que supuso el final de las ambiciones políticas de Carlos. Todo seguiría así hasta 1386 en que con Carlos el Noble como monarca navarro y gracias a su amistad con Juan I de Castilla se firmó el Protocolo de Estella que suponía la devolución de las plazas navarras retenidas.

Falleció en Santo Domingo de la Calzada, en el año 1379.

La nobleza apoyo continuamente a Enrique, consiguiendo recompensas de este, así en La Rioja concedió el Señorío de Cameros a los Ramírez de Arellano en detrimento de los Fortuniones.

Juan I de Castilla. 1379–1390[editar]

Enrique III de Castilla. 1390–1406[editar]

Juan II de Castilla. 1406–1454[editar]

Al fallecer Carlos III, rey de Navarra, surge de nuevo el interés de Castilla, Aragón y Francia por ese reino, entrando en guerra. Así en 1430 Laguardia y San Vicente pasan a pertenecer a Castilla, volviendo a manos navarras en 1436 tras firmarse el Tratado de Toledo.

En 1430 concede a Pedro Fernández de Velasco el condado de Haro, también poseía el señorío de Arnedo y llegaría a ser Condestable de Castilla.

En 1441, Carlos, Príncipe de Viana, tras el fallecimiento de su madre Blanca I de Navarra es nombrado heredero, pero para gobernar deberá contar con el consentimiento de su padre, Juan II de Aragón. Padre e hijo se reunieron en Santo Domingo de la Calzada, siendo Carlos engañado por su padre y nombrado lugarteniente del reino, por lo que entraría en guerra.

Enrique IV de Castilla. 1454–1474[editar]

Enrique IV ayudo a Carlos de Viana en las luchas con su padre, adentrándose en los territorios de San Vicente, Laguardia y Viana para ayudarle. Las plazas fueron liberadas en 1462 tras la muerte del príncipe Carlos de Viana.

En 1463 las Cortes Navarras acceden a la intermediación de Luis XI de Francia entre Castilla y Navarra. Incorporando en 1466 a San Vicente en Castilla. Laguardia pasaría a la Hermandad de Álava, llamándose esa zona desde entonces Rioja Alavesa. De esta forma La Rioja tomaba sus fronteras actuales.

Enrique IV, asediado por las revueltas y las exigencias de los nobles, tuvo que firmar un tratado por el que nombraba a su hermano Alfonso legítimo heredero. Tras la muerte de éste en un accidente, Enrique firma con su hermanastra Isabel el Tratado de los Toros de Guisando, según el cual la nombra heredera, dejando a su hija Juana fuera de la sucesión, a cambio de algunas cuestiones, entre las cuales está que Isabel no se casaría sin la aprobación del rey.

En 1469, el rey, ante el matrimonio secreto entre su hermana Isabel y Fernando de Aragón, celebrado en Valladolid, consideró violado el tratado y proclamó a su hija Juana como heredera al trono, jurando públicamente que era hija legítima.

Edad Moderna[editar]

El comienzo de la Edad Moderna está marcado por la anexión de Navarra a Castilla.

Isabel I de Castilla. 1474–1504[editar]

Tras la muerte de Enrique IV, acaecida en 1474, comenzó una guerra civil entre los partidarios de Isabel y los de Juana la Beltraneja, que se decidió el 1 de marzo de 1475 en la batalla de Toro.

En 1479 terminó la guerra quedando Isabel I como reina de Castilla.

En 1480 se establece la Santa Inquisición.

En 1492 se firma el Decreto de expulsión de los judíos, que tanta importancia habían tenido en algunos municipios riojanos, dándoles un plazo de cuatro meses para la salida del reino. Este mismo año los reyes Isabel y Fernando visitaron La Rioja.

Juana I de Castilla y Felipe I de Castilla. 1504 a 1506[editar]

Fernando II de Aragón. 1506–1516[editar]

En 1509 el tribunal de la inquisición de Estella fue trasladado a Calahorra.

En 1512 Fernando el Católico invadió con las tropas castellanas el Reino de Navarra, con la excusa de apoyar al bando beamontés en la guerra civil de Navarra. Se reforzó la línea fronteriza en el Ebro en Logroño, Laguardia y Calahorra que se dotó con un corregidor.

Una vez bajo control, se reunieron las Cortes de Navarra en 1513, en una asamblea a la que solo acudieron beamonteses, para que le dieran su apoyo que consiguió, tras prometer respetar todos los derechos del Reino. En 1515 en Burgos las Cortes de Castilla, sin presencia de navarros decidieron la incorporación de Navarra a la Corona de Castilla. Esto sería el origen del futuro Reino de las Españas.

Carlos I de España. 1516–1556[editar]

Carlos I, tras la muerte de su abuelo y encontrándose su madre Juana la Loca recluida en Tordesillas, fue coronado rey de Castilla. Este había sido educado en el extranjero y no conocía las costumbres castellanas. Colocó en el gobierno a sus partidarios flamencos, lo que provocó rechazo tanto en la nobleza como en el pueblo, desatando en 1520 la llamada Guerra de las Comunidades de Castilla.

El levantamiento de Toledo del 27 de febrero de 1520 fue apoyado por La Rioja. Haro se enfrentó al Condestable Juan Íñigo Fernández de Velasco, pero éste sofocó la revuelta y dirigió la política de la villa con una veintena de hombres elegidos por él. Algunos implicados tuvieron que huir a Nájera, desde donde se produjo un nuevo levantamiento contra el gobernante el 14 de septiembre de 1520. Los partidarios y criados de Antonio Manrique, virrey de Navarra, tuvieron que refugiarse en las fortalezas de la ciudad. Los rebeldes se apoderaron de la ciudad y pidieron el apoyo de otras poblaciones en rebeldía; Navarrete, Uruñuela, Huércanos, Camprovín y Matute. El 15 de septiembre partió Antonio Manrique desde Navarra con un ejército hacia Nájera, dando un ultimátum a los sublevados el 18 de septiembre, pero estos no se rindieron. Las tropas señoriales asaltaron la ciudad con facilidad, saqueándola a continuación. Antonio Manrique regresó a Navarra, dejando soldados en Nájera para su custodia. La guerra de las Comunidades de Castilla terminó en la batalla de Villalar de 1521.

Ese mismo año, aprovechando la guerra de Castilla Enrique II, que contaba con el apoyo incondicional de su cuñado Francisco I de Francia, deseoso de debilitar a toda costa a Carlos I, tuvo lugar un alzamiento generalizado en toda Navarra. Sin embargo, el ataque se había demorado demasiado, no produciéndose hasta mayo, cuando en abril los comuneros habían sido aplastados por las tropas reales. Además, en vez de consolidar la victoria, el ejército francés quiso entrar en Logroño, donde gobernaba, junto a Laguardia y Calahorra, el Capitán Vélez de Guevara. El cabecilla francés, señor de Asparrot, pedía paso por Logroño hacia Castilla, pero el pueblo se negó a ello. El 25 de mayo treinta mil soldados franceses según crónicas de la época cercaron la ciudad, donde los logroñeses intentaron varias estrategias de defensa, como la de anegar el campamento francés mediante una riada. Después de diecisiete días de asedio y encontrándose la ciudad a punto de caer llegó una columna de cuatro mil caballeros al mando de Don Antonio Manrique de Lara, Duque de Nájera, rompiéndose el asedio, y haciendo huir al ejército francés. El 11 de junio Logroño celebró el triunfo y juró el voto de San Bernabé.

En 1527 el Tribunal de la Inquisición de Calahorra llevó a cabo el proceso de las brujas de Navarra, donde se ajusticiaron 50 perdidas que se untaban el cuerpo con un ungüento mágico cuyo componente principal era la cabeza de sapo.

En 1570 el Tribunal de la Inquisición de Calahorra fue trasladado a Logroño, junto a la actual iglesia de Santiago.

Felipe II de España. 1556–1598[editar]

En 1592 el rey Felipe II recorre la Rioja Alta, camino de Tarazona por Estella.

Felipe III de España. 1598–1621[editar]

Felipe IV de España. 1621–1665[editar]

Carlos II de España. 1665–1700[editar]

En época de Carlos II las tierras riojanas son repartidas entre Navarra, Álava y Castilla.

Felipe V de España. 1700–1724 y 1724–1746[editar]

Tras la muerte de Carlos II comienza la Guerra de Sucesión Española entre Austrias y Borbones, en la que los riojanos se situaron en favor de Felipe V.

En 1710 la reina María Luisa de Saboya con el príncipe Luis Fernando, pasó por Miranda de Ebro, Haro, Nájera y Logroño.

Fernando VI de España. 1746–1759[editar]

Carlos III de España. 1759–1788[editar]

En 1775, Floridablanca realizó un Prontuario o Nomenclátor de los pueblos de España y se elaboraron mapas para facilitar el control del reino. En este se reconocía la existencia de 32 provincias, quedando La Rioja repartida entre Burgos (con el partido de Santo Domingo de la Calzada y parte del de Logroño con límite en el río Leza) y Soria (con el partido de Calahorra y la villa de Logroño). Cellorigo, Fonzaleche, Galbárruli y Villalba de Rioja quedaron dentro del Partido de Miranda de Ebro.

En 1788 fue aprobada por Carlos III la Real Sociedad Económica de Cosecheros de La Rioja Castellana que se constituyó en Fuenmayor en 1790.

Edad Contemporánea[editar]

El comienzo de la Edad Contemporánea está marcado por el comienzo de la Revolución francesa. A tierras riojanas empezaban a llegar refugiados franceses.

Carlos IV de España. 1788–1808[editar]

En 1791 se empezó a hacer uso de la Inquisición para ocultar las noticias de la revolución, que aun así se daban a conocer de forma clandestina.

En 1792, encontrándose el Conde de Aranda en el poder, llegan las proclamas más importantes, como el manifiesto de José Marchena "A la nación española" y el manifiesto de Condorcet "Advertencia a los españoles". Estas nuevas ideas, llevaron a que en 1793, se produjese el motín de las gentes del campo en Alesanco, se manifestaran en Torrecilla sobre Alesanco y en Hervías. En respuesta, la política de Godoy suprimió privilegios de la minoría noble y eclesiástica e implantó impuestos sobre los agricultores.

José I de España. 1808–1813[editar]

La presencia de soldados franceses en territorio español aumentó la oposición hacia Godoy, enfrentado con los sectores más tradicionales por su política reformista y entreguista hacia Napoleón. En marzo de 1808, ante la evidencia de la ocupación francesa, Godoy aconsejó a los reyes que abandonaran España. Pero se produjo el Motín de Aranjuez, levantamiento popular contra los reyes aprovechando su presencia en el palacio de Aranjuez. Godoy fue aprisionado por los amotinados. Carlos IV, ante el cariz de los acontecimientos, abdicó en su hijo Fernando VII.

Napoleón, receloso ante el cambio de monarca, convocó a la familia real española a un encuentro en la localidad francesa de Bayona. Fernando VII, bajo la presión del Emperador, devolvió la Corona a Carlos IV. Éste se la entregó a Napoleón que designó nuevo rey de España a su hermano José. La respuesta no se hizo esperar en todo el territorio, produciéndose la Guerra de la Independencia Española. El 30 de mayo de 1808 se levantó Logroño, el 5 de junio se lucha en Fuenmayor y un día después 6 de junio, la ciudad de Logroño era ocupada por los franceses, llevando a la completa ocupación de La Rioja a finales de agosto. La resistencia se formó en torno a tres grupos; "Batallón de voluntarios de La Rioja", "Regimiento provincial de Logroño" y el "Escuadrón de los Húsares de La Rioja".

Existen documentos del inicio de la guerra de 1808 y 1809, que reflejan fricciones entre los mandos oficiales de las Intendencias de Burgos y Soria y los oficiales de las partidas de guerrillas de La Rioja. De estos surgiría un sentimiento de unidad del territorio bajo un nuevo mando único, formándose la "Real Junta de la Comisión de Armamento e Insurrección General de La Rioja" con sede en Soto en Cameros con el fin de conseguirlo. Tras los abusos perpetrados por el Capitán General de la Intendencia de Burgos, Marqués de Barriolucio, denunciados por la junta de Soto en Cameros en noviembre de 1809, la Suprema Junta de Gobierno del Reino por Real Orden de 14 de diciembre de 1809 crea la Junta de La Rioja, que agruparía a todas las Juntas o Comisiones de Insurrección existentes. En la orden, se delimitaba exactamente el territorio al que aplicaba, indicando "El país comprehendido desde el río Tirón hasta el Alhama con inclusión de la ciudad de Alfaro y todas las serranías cuyas aguas corren al Ebro". Por primera vez una autoridad gubernativa superior considera que la región de La Rioja tenía una unidad geográfica fácilmente identificable. El 6 de diciembre de 1811, la junta de defensa de La Rioja fue disuelta por orden de José Canga Argüelles, secretario del Despacho de Estado del Consejo de Regencia.

También se observa la presencia de partidas de brigantes operando en la Sierra de la Demanda, hecho que se atestigua en el incidente del desertor napoleónico[12] ocurrido en 1809 en la localidad de Valgañón. Dicho soldado fue encontrado moribundo en las cercanías de esa villa en septiembre de 1809. Junto con otros compañeros había desertado del 44 Regimiento, 4ª Compañía del Ejército Imperial en el camino que éste seguía de Vitoria a Burgos, y fueron atacados en la Sierra de la Demanda por un grupo de brigantes. Fue encontrado por vecinos de Valgañón que lo cuidaron en su hospital hasta que una partida de Juan Díaz Porlier que estaba acampada en el lugar de Pradilla "en cuyo pueblo estaba dicho Marquesillo con dos mil y tantos hombres armados", fue a dicho hospital y se lo llevó ante el rechazo de los vecinos.

En 1812 las tropas francesas comienzan a retirarse de la zona, saliendo de Logroño y dirigiéndose a Vitoria por Haro donde se produciría la Batalla de Vitoria y hacia la frontera por Estella.

El 8 de diciembre de 1812 se reunieron en Santa Coloma los Comisionados de 59 pueblos, solicitando la reunificación de La Rioja. Tres días más tarde se creó la Diputación Provincial para reglamentar una Hacienda y una Junta Provincial, pero con la llegada del gobierno de Fernando VII quedaba todo anulado.

Fernando VII de España. 1813–1833[editar]

En 1820, surgía en Torremontalbo un nuevo proyecto de reunificación del territorio. Se enviaron representantes a las Cortes de Cádiz y en octubre de 1821 lograron la creación de la Provincia de Logroño, pero su efímera vida acabó en 1823 con la restauración del absolutismo en la denominada Década Ominosa.

Creación de la Provincia de Logroño. 1833[editar]

Antigua provincia de Logroño en la región histórica de Castilla la Vieja.

El 30 de noviembre de 1833 se constituía otra vez y ya de manera definitiva, la Provincia de Logroño que se formaba con 9 partidos judiciales; Alfaro, Arnedo, Calahorra, Cervera de río Alhama, Haro, Logroño, Nájera, Santo Domingo de la Calzada y Torrecilla en Cameros.

Continuación de Edad Contemporánea[editar]

Isabel II de España. 1833–1868[editar]

Tras la muerte de Fernando VII, que había eliminado la ley sálica para nombrar sucesora a su hija Isabel, Carlos María Isidro de Borbón, hermano del rey fallecido, aspiraba al trono en virtud de una pretendida vigencia de dicha ley. Sus partidarios fueron denominados carlistas. Uno de los más sobresalientes partidarios carlistas era el general navarro Santos Ladrón de Cegama que se encontraba acuartelado en Valladolid cuando se enteró de la muerte de Fernando VII. Huyó hacia Navarra por Salas de los Infantes, llegando a Valvanera donde esperaba encontrar un emisario. Al no llegar éste, se desplazó a Tricio donde tenía contactos con la familia Marrón. En casa de estos carlistas proclamó rey al infante don Carlos con el nombre de Carlos V el 6 de octubre de 1833, dando inicio a la Primera Guerra Carlista. A su encuentro fue Basilio García con sus partidarios que ya se habían apoderado del ayuntamiento de Logroño. Ambos jefes se trasladaron a Navarra donde se formó una partida con gentes de La Rioja y Navarra. El 11 de octubre de 1833 tuvo lugar en las afueras de la localidad de Los Arcos (Navarra) el primer choque armado de esta guerra, en la que el isabelino Lorenzo venció a esa partida carlista.

En 1834 se produjo una epidemia de cólera morbo asiático que afectó especialmente a las poblaciones situadas en el valle del Ebro. Las estimaciones oficiales cifraron en 21.165 el número de afectados (13,6% de la población) y en 4895 el de muertos (3,2%).[13]

En 1837 Espartero fortificó Logroño e inició la conquista de Viana, Rioja Alavesa y Treviño para llegar a Navarra y Vascongadas donde firmó el Abrazo de Vergara.

En 1844 Martín Zurbano se subleva en Nájera por lo que sería fusilado el 21 de enero de 1845 junto a numerosos riojanos.

Entre los años 1844 y 1854 el gobierno central proyecta una carretera que iría de Madrid a París pasando por Soria, Logroño y Pamplona. En estos años se organizó la provincia tanto política como administrativamente.

Amadeo I de España. 1870–1873[editar]

En 1872 como inicio de la que sería la Tercera Guerra Carlista, Carlos VII, entra en Navarra por Vera de Bidasoa, toma Estella y en Montejurra los carlistas vencen a los liberales. El general Ollo llegaría a Logroño para realizar en Viana el intercambio de prisioneros, tras el cual la comarca logroñesa fue saqueada.

Primera República Española. 1873–1874[editar]

Alfonso XII de España. 1874–1885[editar]

En el año 1883 se celebró en la ciudad riojana de Haro una asamblea presidida por el político federalista Juan Sayol en la que se aprobó la "Constitución Republicana Federal del Estado Riojano" para que esta comunidad fuera una región dentro del estado español, y no de Castilla, esto denota una clara ideología regionalista, aunque al final no se pudo llevar a cabo.

Alfonso XIII de España. 1886–1931[editar]

Segunda República Española. 1931–1939[editar]

Guerra Civil Española. 1936–1939[editar]

El coronel Ricardo Moltó al mando del regimiento de artillería con cuartel en Logroño y el teniente Terán al mando de la escuadrilla con base en Agoncillo estaban informados de la sublevación militar que se estaba fraguando para el 17 de julio de 1936. Conocida la noticia de que en Marruecos había dado comienzo la rebelión, a primeras horas de la mañana del día 19 el capitán de artillería Emilio Bellod Gómez se hizo cargo del gobierno civil y el capitán de ingenieros Santiago Torre Enciso ocupó la única emisora de radio provincial, comenzando a emitirse proclamas y el bando de Mola. Aquel mismo día ya se realizaron las primeras detenciones y asesinatos de personas consideradas como peligrosas para que la sublevación prosperase. Se calcula que fueron cerca de 2.000 las personas asesinadas en la provincia, asesinatos amparados por las fuerzas rebeldes.[14]

Franquismo. 1939–1975[editar]

La socedad de amigos de La Rioja entre otros. Solicitaron el cambio de nombre de la provincia de Logroño a provincia de La Rioja.[15]

Transición Española. 1975–1982[editar]

En el primer semestre de 1977 comenzaron a darse los primeros trámites burocráticos para solicitar el cambio de nombre de la provincia de Logroño. El 12 de septiembre de 1980 el Congreso de los Diputados aprobaba la proposición de Ley del Senado por la que la provincia pasaba a denominarse Provincia de La Rioja. El día 15 de noviembre de 1980 era promulgada la Ley 57/1980 sobre el cambio de nombre.

Creación de la comunidad autónoma de La Rioja. 1982[editar]

Historia actual[editar]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. "La Rioja entre Navarra y Castilla. Del mundo agrario al espacio urbano" de Javier García Turza.[1]
  2. "La Rioja entre Navarra y Castilla. Del mundo agrario al espacio urbano" de Javier García Turza.[2]
  3. "La Rioja entre Navarra y Castilla. Del mundo agrario al espacio urbano" de Javier García Turza.[3]
  4. "La Rioja bajo la monarquía castellana" de Elíseo Sainz Ripa.[4]
  5. Autonomía de La Rioja - bermemar
  6. Topónimos de las aldeas de Ojacastro (Traducción del euskera): Arrupia = barranco - Garay = alto - Amunartia = entre dos cerros - Masoga-Masoa = bosque - Matalturria-Matalturra = fuente - Zabárrula = ferrería - Arbiza = sitio de nabos - Barrena = zona baja - Urizarna-Ulizarna = pueblo viejo - Uyarra-Oyarra = bosque - Escarza = ezcarro (arce) - Larrea = prado, pastizal
  7. Benito Ruano, Eloy. «Panorámica de un reinado». En Real Academia de la Historia. Sancho III El Mayor de Navarra. p. 17. ISBN 978-84-95983-31-2. 
  8. Cfr. Germán de Iruña (1935), «Discutibles interpretaciones de la moneda de Sancho el Mayor», http://www.euskomedia.org/analitica/3261 Revista Internacional de los Estudios Vascos, n.º 26. París, Eusko Ikaskuntza, págs. 655-660. La leyenda "Navarra" solo fue usada a partir de Sancho "el de Peñalén", nieto de Sancho III de Navarra "El Mayor"; "Naiara" significa realmente "Nájera", y la hipótesis de "Navarra" estuvo basada en la lectura "Navara" en lugar de "Naiara", tomando por "v" lo que no es más que un trazo vertical. Asimismo no fue hasta la toma de León (1034) que se le denomina "Imperator", siendo hasta entonces titulado como "Rex".
  9. Armando Besga Marroquín, «Sancho III el Mayor. Un rey pamplonés e hispano», Historia 16, año XXVII, n.º 327, julio de 2003.
  10. Texto de la Fazaña de Ojacastro por la que el Merino real de Castilla era encarcelado tras pretender celebrar juicios en castellano en lugar de en euskera
  11. Véase el artículo de Guillermo Corral López en el Boletín nº 4 de la Asociación Riojana de Genealogía y Heráldica, ISSN 1889-3503, y en la revista local de Fiestas de Gracias de 2012 de Valgañón
  12. Véase el artículo completo de Guillermo Corral López en el Boletín nº 2 de la Asociación Riojana de Genealogía y Heráldica, ISSN 1889-3503, y en la revista local de Fiestas de Gracias de 2006 de Valgañón
  13. Boletín Oficial de Logroño, nº 47, pp. 212-213 (15-7-1835)
  14. Jesús Vicente Aguirre González. "Aquí nunca pasó nada. La Rioja 1936" Logroño 2007. ISBN:978-84-7359-398-4
  15. 125 años de diario La Rioja

Enlaces externos[editar]