Historia de Argelia

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Argelia en 1519, cuando España controlaba algunos enclaves en su costa

La historia de Argelia toma lugar en la fértil llanura costera del norte de África, que es en ocasiones llamado Magreb. La actual Argelia, durante el imperio romano fue parte de la provincia de Mauretania Caesariensis.

Argelia es principalmente de habla árabe, pero una gran minoría aún habla las lenguas indígenas beréber, sobrevivientes de los tiempos del neolítico. Las fuerzas más significativas en la historia del país han sido la expansión del Islam, la arabización, la colonización otomana y francesa, y la lucha por la independencia.

Prehistoria e historia antigua[editar]

Los restos humanos más antiguos encontrados en la actual Argelia son las del yacimiento de Ain El Ahnech, fechadas hace 1,8 millones de años. Posteriormente aparecen diferentes culturas paleolíticas hasta que el neolítico se introduce con la cultura capsiense, testimoniada desde el 6.800 a.C. y considerada antecesora de los actuales bereberes. Bajo la influencia y, en algunas épocas, la dominación de Cartago, se formó al norte el reino de Numidia. En 200 a.C. pasaron a formar parte del Imperio Romano.

La islamización de Argelia[editar]

La introducción del Islam y del árabe tuvieron un profundo impacto en el norte de África (o el Magreb) comenzando en el siglo VII. La nueva religión e idioma introdujeron cambios en las relaciones sociales y económicas, establecieron vínculos con una rica cultura, y proporcionó un poderoso lenguaje de discurso y organización política. Desde las grandes dinastías beréberes de los almorávides y almohades hasta los militantes buscando un estado islámico en los años de 1990, el llamado al retorno de los verdaderos valores y prácticas islámicos ha tenido resonancia social y poder político.

La caída de Roma tras la invasión de los vándalos, y la inestabilidad durante el período bizantino comportaron la reconstitución de algunos de los principados bereberes, que se resistieron a la ocupación de los omeyas musulmanes entre los años 670 y 708. Los personajes más conocidos de este conflicto fueron el rey cristiano Kusayla, que venció Sidi Ocba ibn Nafaa el año 689, cerca de Biskra, y la reina guerrera Dihya, llamada "la Kahena", que al frente de los bereberes, infligió, en la batalla de Meskiana de 693, una severa derrota al cuerpo expedicionario del emir Hassan Ibn al Noman, que se retiró hasta Trípoli.

Tras la conquista musulmana, los ciudadanos del territorio adoptaron la religión islámica (para recibir protección contra los ataques de los nómadas) y progresivamente adquirieron la lengua árabe. El mestizaje lingüístico y el contacto entre el bereber, el fenicio, el latín, el árabe, el castellano, el turco, y el francés dio lugar al árabe argelino (y al árabe magrebí en general) que ha evolucionado hasta la actualidad, así como la lengua bereber.

En cuanto a la inmigración árabe en África del norte, fue de poca importancia excepto en las dos regiones exteriores de Argelia, Kairuán y Tánger. Una gran parte de la población de lengua árabe es de origen bereber, ya que la contribución demográfica árabe fue limitada.

La primera parte de la conquista musulmana de España fue conducida por un contingente bereber compuesto casi en su totalidad por conversos, entre ellos el jefe Tarek ibn Ziyad, que dio su nombre al peñón de Gibraltar («Djebel Tariq»).

A principios del siglo VIII, ante la dominación omeya de todo el Magreb, varias tribús bereberes comenzaron a unirse en torno a Abu Qurra y se rebelaron contra la ocupación árabe. Su lucha continuó bajo diversas dinastías Khar bereberes en un conflicto que duró cerca de un siglo.

El siglo X, Ubayd Allah al-Mahdi fundó la dinastía fatimí en la baja Cabilia. Los fatimíes establecieron su autoridad en África del norte entre los años 909 y 1171 y fundaron un califato disidente de los abasíes de Bagdad.

Este reino estuvo marcado por numerosas revueltas del jariyismo, especialmente la de Abu Yazid encabezando las tribus bereberes en 944, y que infligió la más severa victoria contra la armada fatimí, debilitada y vulnerable, tomando la ciudad de Kairouan. La revuelta fue vencida por Ziri ibn manada, al frente de las tribus sanhaya, que recibió el puesto de gobernador del Magreb central por haber salvado el imperio. Su hijo, Bologhine ibn Ziri, heredó el control de Ifriquiya en 972 y los ziríes reinaron unos dos siglos.

A partir de 1048, en tiempos de Ibn Jaldún, algunas tribus árabes hilalianas del sur emigraron a África del norte y fueron enviados por el poder fatimí para reprimir los ziridíes y hamadíes. En oleadas sucesivas incurrieron en algunas grandes ciudades, que saquearon y destruyeron. En Argelia estas tribus del sur se aliaron con algunas tribus locales. Estos dos reinos, prósperos en aquel tiempo, se empobrecieron enormemente debido a estas incursiones. Los ziritíes cambiaron su capital de Kairuán en Mahdia, y los hamadíes, de Al cual a Beja.

Argelia estaba entonces bajo el control de los almorávides en una pequeña región del oeste, bajo los hamadíes en el centro, y bajo los ziríes al este. En 1152 una nueva dinastía bereber musulmana, los almohades, venció definitivamente los poderes reinantes. Estaban dirigidos por Muhammad ibn Tumart, su jefe espiritual, que sucede [Abd al-Mumin]]. Los almohades formaron uno de los imperios más poderosos del Mediterráneo, unificando el Magreb y Al-Andalus hasta 1269. A través de las grandes ciudades del litoral (Beja, Annaba, Argel...), se abrieron al occidente cristiano con que mantuvieron estrechos intercambios comerciales.

La caída de los almohades marcó un giro en las relaciones con los países cristianos del norte, que se organizaron para la reconquista mientras que el mito de la invencibilidad musulmana se derrumbó. En el Magreb se imponen unas dinastías Zenete, como los merinidíes de Haz en la actual Marruecos, y los Abdelwadidas de Tremecén en la Argelia actual. Los Hafsidíes consiguen Túnez y el este de Argelia. Estas dinastías fueron prósperas en el siglo XIII y XIV, pero sufrieron la presión del apogeo de España y Portugal hacia finales del siglo XV. Debilitado entonces por luchas internas por el acceso al trono, el imperio almohade vio mermado su poder y sus dominios se descompusieron progresivamente.

A raíz de la victoria definitiva de las tropas de los Reyes Católicos en 1492, una parte de la población de Al-Andalus es obligada a huir de la península ibérica. Si bien los mudéjares ya habían empezado a emigrar desde finales del siglo XV, la emigración hacia el Magreb se intensifica a partir de la Pragmática de 1502 que les obligaba a convertirse al catolicismo, pero sobre todo a partir de su expulsión completa en 1669. Los moriscos se refugiaron mayoritariamente tanto en Marruecos como en Argelia, países que desconocían por completo. La llegada de estas grandes familias en la mitad oeste de Argelia influyó profundamente en la cultura y en la vida social, y contribuyó a la construcción de las grandes ciudades y en la expansión de su economía

Argelia otomana[editar]

Por 300 años, comenzando en el siglo XVI, Argelia fue una provincia del Imperio otomano bajo una regencia que tenía a Argel como su capital (véase Dey). Durante este periodo, el moderno estado argelino comenzó a emerger como un territorio distinto entre Túnez y Marruecos. Argelia y sus alrededores, conocidas colectivamente como los estados de Berbería, fueron bases para la piratería del mar Mediterráneo, así como para la esclavitud de los cristianos.

1505-1708 y 1732-1790 Mazalquivir de España
1505-1555 Bugía (act.Bejaïa) de España
1509-1708 y 1732-1791 Orán de España

Argelia francesa (1830-1962)[editar]

Expansión francesa en Argelia entre 1830 y 1962.

La ocupación francesa de Argelia, comenzando en 1830, mientras tuvo un profundo impacto, hubo un movimiento de resistencia liderada por Abdel Kadir. Además de soportar la afrenta de ser gobernado por un poder extranjero no musulmán, muchos argelinos perdieron sus tierras con el nuevo gobierno o con los colonistas. Los líderes tradicionales fueron eliminados, encerrados, o hechos irrelevantes, y el tradicional sistema educacional fue ampliamente desmantelado; las estructuras sociales fueron presionadas hasta el punto de quiebre. Vista por los europeos con condescendencia a lo mejor, y desprecio a lo peor, los argelinos soportaron 132 años de subyugación colonial. En la primera parte de la colonización francesa, los musulmanes y judíos eran vistos como nacionales franceses, pero no como ciudadanos franceses. Sin embargo, en 1865, Napoleón III les permitió solicitar la total ciudadanía francesa, una medida que pocos tomaron, ya que involucraba renunciar al derecho de ser gobernado por la sharia en asuntos personales, y fue considerado un tipo de apostasía; en 1870, la ciudadanía francesa se hizo automática para los judíos, una decisíon que enojó enormemente a los musulmanes, quienes comenzaron a considerar a los judíos como los cómplices del poder colonial. No obstante, este periodo vio el progreso en la salud, algunas infraestructuras, y la expansión global de la economía de Argelia, así como la formación de nuevas clases sociales, que, tras la exposición de ideas de igualdad y libertad política, ayudaría a propulsar al país hacia la independencia. Durante los años de dominio francés, las luchas por sobrevivir, coexistir, lograr la igualdad, y conseguir la independencia dieron forma a una gran parte de la identidad nacional argelina.

Las masacres de 1945 marcaron un giro en la historia argelina. En abril de 1945, los franceses arrestaron al líder argelino más popular, Messali Hadji. El 1 de mayo, los simpatizantes de su partido, el PPA(Parti du peuple algérien) participaron en manifestaciones que fueron suprimidas violentamente por la policía. Varios argelinos murieron. Pero fue el 8 de mayo, cuando Francia celebró la rendición incondicional de Alemania, que más muertes provocaron un violento alzamiento de la población argelina en y alrededor de Sétif. El ejército prendió fuego a las villas. 6000 a 8000 personas perecieron, según Yves Bénot. De ahora en adelante, parecía evidente para todos los nacionalistas que la independencia no podía ser ganada por medios pacíficos.

La Guerra de Independencia de Argelia (1954-62), brutal y larga, fue el punto de giro más reciente en la historia del país. Aunque a menudo fratricida, a la larga unió a los argelinos y abrasó el valor de la independencia y la filosofía del anticolonialismo en la conciencia nacional. El uso sistemático de la tortura por parte de los franceses no aseguró la victoria militar.

Argelia independiente (desde 1962)[editar]

Sin embargo, cabe recordar, que más de un millón de argelinos (o el 10% de la población de Argelia en esa época) fueron forzados a huir del país en 1962 debido a las grietas abiertas por la guerra civil: estos fueron los argelinos de origen europeo o judío (llamados Pieds-noirs) y los argelinos musulmanes que habían apoyado a la Argelia Francesa (los llamados harkis).

En 1965 los militares derrocaron a Ahmed Ben Bella, perteneciente a la tendencia de izquierda del FLN y Houari Boumedienne se convirtió en Jefe de Estado. desde entonces, los militares han dominado la política argelina hasta hoy.

En 1962 comenzó un período de relativa estabilidad bajo un gobierno simpatizante del socialismo. Hasta 1988 no se permitió la legalización de otros partidos políticos diferentes al que ejercía el poder.

En 1991 el Frente Islámico de Salvación (FIS), un movimiento fundamentalista, ganó la primera vuelta de unas elecciones. Se declaró el estado de emergencia para impedir su llegada al gobierno, lo que terminó en una violenta guerra civil. Las masacres generalizadas no terminaron hasta la paz y la consiguiente celebración de elecciones en 1997, donde fue elegido el actual dirigente: Abdelaziz Bouteflika. La Cabilia sigue siendo un foco de agitación debido a la discriminación de la cultura amazigh, mayoritaria en esta región.

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]

  • Ageron, Charles Robert, and Michael Brett. Modern Algeria: A History from 1830 to the Present (1992)
  • Horne, Alistair. A Savage War of Peace: Algeria 1954-1962 (2006)
  • Le Sueur, James D. Algeria Since 1989: Between Terror and Democracy (2010) excerpt and text search
  • Ruedy, John. Modern Algeria: The Origins and Development of a Nation (2nd ed. 2005)
  • Sessions, Jennifer E. By Sword and Plow: France and the Conquest of Algeria (Cornell University Press; 2011) 352 pages
  • Stora, Benjamin, et al. Algeria, 1830-2000: A Short History (2004) excerpt and text search

Enlaces externos[editar]