Hipólito Yrigoyen

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Hipólito Yrigoyen
Hipólito Yrigoyen (libro de Parker).jpg
Hipólito Yrigoyen retratado en un libro de Parker.

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Presidente de la Nación Argentina
12 de octubre de 1928-6 de septiembre de 1930
Vicepresidente   Enrique Martínez
Predecesor Marcelo T. de Alvear
Sucesor José Félix Uriburu (de facto)

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Presidente de la Nación Argentina
12 de octubre de 1916-12 de octubre de 1922
Vicepresidente   Pelagio Luna (1916-1919)
Ninguno (1919-1922)
Predecesor Victorino de la Plaza
Sucesor Marcelo T. de Alvear

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Diputado de la Nación Argentina
1880-1882
Presidente Julio Argentino Roca (1880-1886)
Vicepresidente   Francisco Bernabé Madero (1880-1886)

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Diputado de la Nación Argentina
por Buenos Aires
1878-1880
Presidente Nicolás Avellaneda (1874-1880)
Vicepresidente   Mariano Acosta (1874-1880)

Datos personales
Nacimiento 12 de julio de 1852
Buenos Aires, Bandera de Argentina Argentina
Fallecimiento 3 de julio de 1933 (80 años)
Buenos Aires, Bandera de Argentina Argentina
Partido Partido Autonomista
Partido Republicano
Unión Cívica
Unión Cívica Radical
Profesión Abogado, comisario, estanciero y profesor
Residencia Brasil 1039, ciudad de Buenos Aires

Hipólito Yrigoyen - Firma.svg
Firma de Hipólito Yrigoyen

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Juan Hipólito del Sagrado Corazón de Jesús Yrigoyen (Buenos Aires, 12 de julio de 1852 – Buenos Aires, 3 de julio de 1933) fue un político argentino, presidente de la Nación Argentina en dos mandatos (1916-1922 y 1928-1930) y figura relevante de la Unión Cívica Radical. Fue el primer presidente de la historia argentina en ser elegido por sufragio universal masculino y secreto.

Nació y se crío en el seno de una familia de clase media baja, lo que produjo que tuviese que buscar empleo para solventarse, en algunas ocasiones abandonando sus estudios, era el sobrino de Leandro N. Alem. Se recibió de abogado pero nunca ejerció tal profesión. Fue comisario de Balvanera y participó en una revolución encabezada por Bartolomé Mitre. Fue docente y Domingo Sarmiento lo nombró presidente del Consejo Escolar de Balvanera. Ocupó la diputación en dos ocasiones, de 1878 a 1880 y para el periodo de 1880 a 1882, esta última interrumpida por la Federalización de Buenos Aires.

Participó de las revoluciones radicales de 1890 y 1893 en donde centenares de civiles y militares rebeldes se levantaron en armas en contra del régimen conservador, Yrigoyen condujo y financió un ejército radical de 8000 hombres. Si bien ambas revoluciones fracasaron, la primera provocó la renuncia de Miguel Juárez Celman y puso en jaque al régimen, exponiendo la necesidad de una reforma electoral y social. Fue apresado a horas de la madrugada y deportado a Montevideo, la única tierra extranjera que pisó en su vida. De los tiempos de la lucha armada conoció a Marcelo T. de Alvear, Yrigoyen siempre mantendría un especial aprecio por Alvear. Fue uno de los fundadores junto a su tío y Aristobulo del Valle de la Unión Cívica. Cuando se produjo una división interna en el partido por un acuerdo con el mitrismo, ese sector fundó la Unión Cívica Nacional, mientras que los cívicos adeptos a Alem fundaron la Unión Cívica Radical. Encabezó la revolución de 1905 que aceleró la sanción de la Ley Sáenz Peña de voto secreto que lo llevó a la presidencia en 1916. Sería tras el suicidio de su tío Alem en 1896 cuando Yrigoyen comenzó a adoptar su característica personalidad reservada.

El primer gobierno de Yrigoyen fue innovador en varios aspectos para la historia argentina. Además de haber sido elegido mediante la reforma electoral por la cual luchó por varios años, fue el primer presidente surgido de las clases populares rompiendo así con la hegemonía conservadora, además marco el ingreso de la clase media en la política del país. Fue el primero en adoptar una línea nacionalista y en plantear una reforma social. Asumió la presidencia en el marco de una crisis provocada por la Gran Guerra en Europa, lo que provocó el cierre de los mercados argentinos y freno gran parte de la actividad económica, esto repercutió en grandes manifestaciones obreras reflejado en el crecimiento exponencial que experimentaron los gremios durante el periodo. Se sancionaron reglamentaciones para proteger a los campesinos y se crearon cajas jubilatorias para empleados públicos y estatales. Dicto medidas para que Argentina controle sus transportes, yacimientos energéticos y su propia moneda. Se regularon las tarifas a los ferrocarriles operados por capitales ingleses, mientras que se crearon líneas férreas estatales. En 1928 fundó Yacimientos Petrolíferos Fiscales, una empresa estatal destinada a explotar las riquezas energéticas del país y creó el Banco Central Estatal. El estallido de la reforma universitaria fue bien vista por su gobierno, e Yrigoyen impulso una serie de normas a favor de los reformistas. Pese a estas iniciativas que favorecieron a sectores obreros y medios, su mandato se vio manchado por las mayores tragedias en la historia argentina, la semana trágica y la Patagonia rebelde, con centenares de obreros fusilados por parte de las fuerzas policiales y grupos de extrema derecha como la Liga Patriótica en donde el gobierno no pudo controlar ni satisfacer los pedidos de los manifestantes. En materia de política internacional Yrigoyen mantuvo una posición neutral ante la Gran Guerra en Europa, y tras finalizada la misma abogo por la igualdad entre naciones vencedoras y vencidas, además defendió el principio de no intervención.

Brindó su apoyo para sucederlo en la presidencia a Alvear, durante la nueva presidencia radical se produjo el quiebre de la UCR entre los antipersonalistas e yrigoyenistas. Para las elecciones de 1928 la UCR se presentó en dos partidos, por un lado la UCR con Yrigoyen a la cabeza y por el otro la Unión Cívica Radical Antipersonalista con Leopoldo Melo. Yrigoyen ganó por segunda vez con amplia mayoría, en unas elecciones que fueron conocidas como "el plebiscito". Durante su segundo mandado ocurrió el crac del 29, la mayor crisis financiera mundial hasta ese momento. El gobierno no supo reaccionar ante la crisis y fue perdiendo apoyo. En 1930 fue derrocado por el primer golpe de Estado en la etapa constitucional de la Argentina, comandado por José Félix Uriburu. Poco antes de su destitución, Yrigoyen había nacionalizado el petróleo, este hecho se lo vincula como uno de los vectores del golpe de Estado. Tras su derrocamiento fue confinado a la isla Martín García, en donde compartió el presidio con varios presos políticos. Falleció el 3 de julio de 1933 fue acompañado a su última morada por una de las manifestaciones espontáneas más masivas y sorpresivas de la historia argentina, una muchedumbre traslado a pulso el féretro hasta el Cementerio de la Recoleta.

"La presidencia de Alvear puede mensurarse en cifras de exportación o índices de crecimiento, pero el gobierno de Yrigoyen debe medirse por la dimensión de sus sueños".

Félix Luna.[1]

Biografía[editar]

Infancia y juventud[editar]

La estación Plaza Constitución en 1920. En la avenida Brasil muy cerca de la estación vivió Yrigoyen hasta su muerte en 1933. Años después su casa fue demolida para construir una autopista allí.

Juan Hipólito del Sagrado Corazón de Jesús Yrigoyen nació, según su fe de bautismo, el 12 de julio de 1852,[2] [3] pocos meses después de la Batalla de Caseros, aunque Félix Luna sostiene que esta fecha puede ser errónea y el día del nacimiento sería el 13 de julio.[4] Fue bautizado cuatro años después, el 19 de octubre de 1856 en la Iglesia de Nuestra Señora de la Piedad. Su padre Martín Yrigoyen, era un inmigrante francés que se casó en 1847 con Marcelina Alén, la hija de su patrón Leandro Antonio Alén (padre también de Leandro N. Alem), un mazorquero rosista que sería fusilado y colgado en la Plaza de Mayo.[3] Durante su infancia Yrigoyen vivió en una casa del barrio de Balvanera, tuvo cuatro hermanos Roque, Martín y Marcelina. Luego a los nueve años de edad en 1861 ingresó al Colegio San José de Buenos Aires manejado por los Padres Bayoneses, pero siguió sus estudios en el Colegio de América del Sud, en donde su tío Leandro Alén fue profesor. En un principio tuvo una inclinación por los estudios sacerdotales, pero los dejó al poco tiempo para dedicarse al estudio de la abogacía.[5] A los quince años de edad sus estudios se vieron interrumpidos para ayudar a su padre, quién había adquirido una flota de carros para trabajar en el puerto. Trabajó por un corto tiempo en una tienda y también tuvo un empleo en el tranvía. A los quince años de edad, en 1867 comenzó a trabajar en el estudio jurídico que compartían Leandro Alem y Aristóbulo del Valle.[6]

Según las investigaciones de Roberto Etchepareborda, su apellido original —a diferencia del de Bernardo de Irigoyen— era Hirigoyen, que significa "Ciudad de lo alto". En el país vasco-francés la "h" se aspira como en inglés, mientras que en el país vasco-español no se pronuncia, por lo tanto el apellido Hirigoyen probablemente tiene su origen en Francia, mientras que sus variantes Yrigoyen e Irigoyen lo tienen en España.[7] En 1965, tras la investigación de Etchepareborda, la Academia Nacional de la Historia, se pronunció por nombrar a Yrigoyen, con la "y" inicial.

El dirigente radical utilizaba "Yrigoyen" e "Irigoyen" indistintamente. El uso de "Yrigoyen" fue una utilización política de la cuarta década del siglo XX: Gabriel del Mazo, dirigente de FORJA, recomendaba usar el "Yrigoyen" en contraposición del "Irigoyen" que utilizaban los sectores que respondían a Marcelo T. de Alvear.

Carrera política[editar]

Cuando terminó el bachillerato en 1869, junto a su tío, Leandro N. Alem comenzaron su vida política como miembros del Partido Autonomista, conducido por Adolfo Alsina, un partido de base popular enfrentado al Partido Nacional de Bartolomé Mitre.[2] Se destacó su participación del Club Electoral, en donde reclamó por un sufragio libre, división de la propiedad rural y reforma del poder judicial, entre otras medidas.[6]

Para 1870 se integró en la administración pública como escribiente de la Contaduría General en la Oficina de Balances e Información, pero no permaneció por mucho tiempo en esa labor puesto que no era de su agrado. Dos años después cuando Alem fue elegido diputado provincial Yrigoyen con veinte años, fue nombrado comisario de Balvanera,[5] haciéndose cargo de la seccional 14, paralelamente siguió con sus estudios de abogacía y en marzo de 1874 terminó el cuarto año.[8] En el citado año participó de la revolución encabezada por Bartolomé Mitre. En 1877 Alem, Aristóbulo del Valle e Yrigoyen en disidencia con el acercamiento de Alsina al mitrismo, formaron el Partido Republicano, llevando como candidato al propio Aristóbulo del Valle, y sosteniendo una actitud de intransigente oposición a los acuerdos entre dirigentes alsinistas y mitristas. El enfrentamiento interno terminó con la expulsión de Yrigoyen de sus funciones policiales en 1877.[5] [3] En 1878 fue electo diputado provincial por el Partido Republicano con 25 años de edad e integró la Comisión de Presupuesto,[5] pero su mandato se terminó en 1880 como resultado de la Federalización de Buenos Aires.[9] En ese año fue nombrado administrador general de Sellos y Patentes, pero tampoco permaneció mucho tiempo en este empleo. Al federalizarse Buenos Aires y frente a la llegada de Julio A. Roca a la presidencia, Alem abandonó la política renunciando a su banca de diputado en protesta por la federalización, en tanto que Yrigoyen, quien no se opuso a la nueva ley, resultó elegido como diputado nacional, en aquel momento apareció la primera discrepancia entre ambos.[5] [10] En 1878 terminó de rendir las materias,[5] pero nunca hizo la tesis. Tres años después se sancionó una ley que permitía obtener el título de abogado sin realizar la tesis, de modo que Yrigoyen tramitó y obtuvo su graduación.[6]

Hipólito Yrigoyen en 1893, uno de los pocos retratos que existen de su juventud.

Comenzó a trabajar como profesor de historia argentina, instrucción cívica y filosofía en 1880, en la Escuela Normal de Maestros, no si antes haber sido designado presidente del Consejo Escolar de Balvanera por el expresidente Domingo Faustino Sarmiento. Dictó esas materias durante cerca de veinticuatro años, hasta que fue expulsado por orden del presidente Manuel Quintana, producto de la revolución de 1905, dirigida por Yrigoyen. Donó su sueldo de 150 pesos para el Hospital de Niños y el Asilo de Niños Desvalidos, pese a que su situación económica no era favorable.[5] [6] Para 1882 Yrigoyen había finalizado las materias teóricas de la carrera de Abogacía en la Universidad de Buenos Aires restandole sólo rendir los prácticos.[3] En esa época descubrió el pensamiento filosófico de Karl Krause, a través de los krausistas españoles Julián Sanz del Río y Francisco Giner de los Ríos, que influyó considerablemente en su pensamiento.[11]

En esa década de 1880 Yrigoyen habría de enriquecerse, dedicándose a la invernada, es decir la compra de vacunos ya criados, para su engorde y venta al frigorífico. Para ello rentó una estancia y compró tres más, cuya sumatoria era de casi 25 leguas de tierra.[6] Entre otros campos, fue propietario de la estancia El Trigo, cerca de Las Flores, Provincia de Buenos Aires, una de las mejores zonas de pastoreo del país; la Seña en Anchorena, provincia de San Luis y El Quemado cerca de General Alvear, Provincia de Buenos Aires, además de arrendar los campos de Santa María y Santa Isabel en el partido de 9 de Julio, en Buenos Aires. Gracias a esta experiencia empresarial Yrigoyen tuvo contacto directo con gente de campo, criollos o gringos, captando sus problemáticas y sensibilidad.[5] Nunca recibió a personas ni amigos en sus estancias. Pasaba el tiempo trabajando en el campo junto a sus peones, en horas libres solía caminar o leer. Cuando fue una personalidad política más popular, se solía recluir en aluna de sus estancias como forma de descanso. Le aconsejo a su peones que comprasen pequeñas propiedades para solventarse en su vejez. Los trabajadores de las estancias de Yrigoyen recibían sueldos más abultados que los habituales de esa época. Les dio además una participación en las ganancias obtenidas, en función del trabajo y responsabilidad de cada empleado. Era habitual que les regale prendas y ropa a sus peones y al ir a la ciudad, volvía abultado de encargues por parte de sus empleados. Yrigoyen realizó una gran fortuna de varios millones de pesos, que fueron utilizados casi completamente en la actividad política, a tal punto que, al momento de morir, su sucesión dejó un déficit.[10]

En 1889, Yrigoyen se mudó a su propia casa, frente a lo que hoy es la Plaza Congreso en la Ciudad de Buenos Aires, en la calle que lleva su nombre, a la altura del 1600. Por esa época entabló una profunda amistad con dos amigos de su hermano trágicamente fallecido, y que tendrían mucho que ver con los cambios institucionales que llevarán a Hipólito Yrigoyen a la presidencia de la Nación: Carlos Pellegrini y Roque Sáenz Peña.

La lucha armada[editar]

Hipólito Yrigoyen, jefe revolucionario en 1893. Dibujo de Demócrito (Eduardo Sojo) publicado en la revista Don Quijote.

El 10 de abril de 1892 se llevaron a cabo elecciones presidenciales, las cuales llevaron a Luis Sáenz Peña a la presidencia. Una semana antes el presidente Carlos Pellegrini había decretado el estado de sitio, y bajo la excusa de una conspiración radical, mando a encarcelar a Leandro Alem y prácticamente todos los dirigentes radicales fueron apresados por dos meses, a excepción de Yrigoyen. En noviembre de ese año se congregó la Convención Nacional de la Unión Cívica Radical, en donde Alem leyó un informe e Yrigoyen emitió una declaración en donde llamaba a levantarse en armas contra el régimen. Así la Convención aprobó un manifiesto en donde calificó al gobierno como "surgido del fraude y la violencia", acto seguido el 17 de noviembre se sancionó la carta orgánica, primer documento de este tipo en la historia del partido. En este año comenzaron los sucesivos acontecimientos que derivaron en una nueva revolución radical. El 29 de julio de 1893 el gobierno de San Luis fue depuesto por Juan Sáa, el 31 sucedería lo mismo en Rosario, mientras que en Buenos Aires Yrigoyen decide poner en práctica su plan, por lo que varios dirigentes abandonan la ciudad yendo hacía el interior de la provincia. Cada persona tenía asignada una precisa tarea que cumplir para llevar a cabo la nueva rebelión, Yrigoyen se encontraba en su estancia "El Trigo". Juntó a sus amigos y algunos de sus peones que sumaban unas sesenta personas y se dirigieron a la comisaría de Las Flores, la cual fue tomada sin resistencia. Llegó a Temperley el 3 de agosto a horas de la mañana con 1200 hombres. En esa ciudad se instaló el cuartel general de la revolución, en donde llegó a albergar 2800 ciudadanos armados, que llegaban en columnas que venían de tomar localidades linderas, Marcelo T. de Alvear dirigía y organizaba el campamento. El 4 de agosto el jefe de la rebelión creó varios batallones para defender su asentamiento en Temperley. Al otro día las fuerzas en Temperley ascendían a 4500 hombres subdivididos en dieciocho batallones. Ante la situación el gobernador renunció ese mismo día. Dos días después se formó el Comité de la Provincia precedido por Yrigoyen, para reunirse en Lomas de Zamora en donde concurrieron unos sesenta miembros. Domingo Demaría pidió que Yrigoyen sea el gobernador provisorio de la provincia, pero este se negó rotundamente, considerando que él había participado de la revolución para derribar un gobierno ilegal, no instaurar uno. Ante la insistencia de sus correligionarios Yrigoyen dijo: "ni a la provisoria, ni a la definitiva".[10]

Aristóbulo del Valle fue designado ministro de Guerra por Luis Sánez Peña. En ese contexto del Valle organizó la revolución con Yrigoyen. Pero el plan de del Valle era intentar instaurar elecciones libres y limpias, lo que fue rechazado por el Congreso. Dada su posición cercana al gobierno, del Valle podría haber dado un golpe de Estado contra el gobierno como Alem se lo pidió, pero dadas sus convicciones legales no emprendió dicha acción aún cuando significaba el fracaso de la revolución.[10]

El 8 de agosto una formación ferroviaria partió de Temperley para tomar La Plata. El coronel Martín Yrigoyen (hermano de Hipólito) con tres mil quinientos civiles luego de efectuar algunas acciones bélicas, desalojan al gobernador Carlos Costa y toman la ciudad de La Plata. Por órdenes del coronel Yrigoyen fueron 2500 soldados, su hermano va con 4000 refuerzos más, mientras que 500 permanecen en el campamento. Al rededor de 4500 almas desfilaron por las calles de 13 y 44, Martín y Hipólito iban al frente de la tropa revolucionaria que fue ovacionada por los platenses. Decidieron usar el Hipódromo cercano a la estación de tren como campamento. Así termina la toma de La Plata que se produjo de forma pacífica. Ese mismo día se reúne en Lomas de Zamora el Comité de la Provincia para elegir al gobernador provisorio, designando así a Juan Carlos Belgrano como gobernador, este nombra a Marcelo T. de Alvear Ministro de Obras Públicas. Este gobierno provisorio duraría solo nueve días, cuando el gobierno mando tropas para intervenir, Belgrano no opuso resistencia y entregó el poder al interventor Eduardo Olivera.[12] [13] Se designó a Manuel Quintana como Ministro del Interior, quién mandó un poderoso cuerpo bélico con el fin de desbaratar la revolución y el 25 de agosto el Comité de la provincia manda un manifiesto para deponer las armas. Alem insiste en ordenar un nuevo levantamiento en todo el país, pero Yrigoyen se niega ya que pensaba que Quintana usaría cualquier medio para acallar la revolución. Para octubre la revolución había sido totalmente atenuada. Yrigoyen fue avisado que lo iban a apresar, aunque él creía que esto no era posible, a horas de la madrugada decide irse de su casa, justo allí una comisión policial lo detiene, Yrigoyen es apresado por primera vez en su vida. Fue trasladado a un antiguo buque de guerra, después fue llevado a un pontón algo inundado con varios radicales presos, en diciembre los presos fueron deportados a Montevideo, permaneció en esa ciudad hasta diciembre, y sería la única tierra extranjera que conoció en toda su vida.[10]

Leandro N. Alem era el tío de Yrigoyen, y fue su modelo a seguir. En 1896 tras el suicidio de su tío comenzaría a adoptar su característica personalidad reservada.

Fue en vísperas de esta revolución cuando Yrigoyen conoció a Alvear, más precisamente cuando se estaba buscando un jefe de policía para la ciudad de Buenos Aires. Aristóbulo del Valle propuso a un pariente de Alem, quién había sido comisario, Yrigoyen entró en contacto con Alvear y otras personalidades del civismo como Le Breton, Apellániz y Senillosa. Alvear e Yrigoyen se siguieron viendo en el Café de París y en reuniones de comités. Yrigoyen siempre conservaría un especial aprecio por Alvear, inclusive en los últimos años de vida del caudillo, cuando años atrás ambos dirigentes radicales estaban enfrentados.[14] [1] Como hecho anecdótico entre ambos dirigentes, se puede mencionar que en 1897 Lisandro de la Torre retó a un duelo de esgrima a Yrigoyen. Alvear tuvo unos pocos días para enseñarle algunos aspectos básicos de esgrima a Yrigoyen, puesto que este desconocía esa disciplina mientras que de la Torre era un experto. El duelo se produjo el día 6 de septiembre e Yrigoyen le produjo varios cortes en la cara a de la Torre, saliendo victorioso.[15]

El 1 de julio de 1896 Leandro Alem se suicidó en plena calle, Aristóbulo del Valle había fallecido prematuramente en enero del citado año, por lo que la jefatura del partido recayó aún más en Yrigoyen. Pero durante la noche del velatorio de Alem anunció que la perdida era demasiado grave para poder pensar en nuevos proyectos, y pidió a los presentes volver a sus provincias de origen hasta nuevo aviso. Aquí es donde Yrigoyen adoptó su normativa de dejarse ver lo menos posible.[10] Se manifestó en profundo desacuerdo con la orientación acuerdista con el mitrismo que imponía el presidente del Comité Nacional, Bernardo de Irigoyen, como táctica para enfrentar a Julio Argentino Roca, cuando éste se encaminaba a su segunda presidencia en 1898.[16] Cuando la Convención Nacional de la UCR sancionó el 6 de septiembre de 1897 la llamada política de las paralelas para concurrir a elecciones junto con los mitristas, tras una reunión del comité provincial de la UCR el 29 de septiembre de 1897 en casa de Alvear se votó por la disolución de dicho organismo para así desbaratar la estrategia de los bernardistas. Desde entonces, el radicalismo entraría en un estado de desorganización hasta la reorganización partidaria de 1904. Los pactos con los conservadores llevarían al quiebre de la Unión Cívica en la Unión Cívica Nacional fundada por Bartolomé Mitre y por el otro lado la Unión Cívica Radical fundada por Yrigoyen y Alem.[10]

Miembros de la Revolución del Parque (izquierda a derecha): Marcelo T. de Alvear, José Crotto, Enrique Pérez, Luis Basaíl, Tomás Valleé y Mariano de la Riestra. Las revoluciones radicales produjeron profundos cambios políticos para finales de siglo.

Se había señalado los primeros días de febrero de 1905 para el comienzo de la nueva revolución radical, a finales de enero los delegados partieron a sus destinos para comenzar la revuelta. Pero la policía sospechaba que existían planes conspirativos, en consecuencia allanaron varios edificios y cuando los civiles fueron a buscar armas varios militantes fueron detenidos por la policía. Muchos radicales tuvieron que exiliarse al extranjero, mientras que otros fueron apresados cuando intentaban salir del país y se les aplicaron penas de hasta penas de ocho años de cárcel por orden del presidente Quintana. Pocos años después el presidente muere y es sucedido en el cargo por José Figueroa Alcorta, quién en oposición al régimen quien sancionó una ley de amnistía para liberar a los presos radicales como también para que los exiliados pudiesen retornar a su hogar. Yrigoyen auxilió económicamente a los exiliados gracias al loteo y venta de sus estancias.[10]

Camino a la reforma electoral[editar]

El inicio del cambio político largamente postergado se produjo con la llegada a la presidencia de Roque Sáenz Peña, un opositor interno del Partido Autonomista Nacional. Éste centró toda su gestión gubernamental en sancionar una ley para garantizar elecciones secretas, universales y obligatorias para todos los ciudadanos.[17] Tras superar la resistencia de los conservadores más contrarios al ejercicio de la democracia plena, su proyecto se convirtió en la llamada Ley Sáenz Peña.[18] El problema del sufragio se atendió con tres leyes, la n.° 4161 del 29 de diciembre de 1902, que posibilito al Partido Socialista su primera representación, la n.° 4578 del 24 de julio de 1905 destinada a calmar la revolución de ese año, y la famosa Ley Sáenz Peña (n.° 8871), promulgada el 10 de febrero de 1912. Si bien esto era predecible, es destacable la actitud del presidente Roque Sáenz Peña que atendió las demandas populares consciente de que ello hería gravemente a la hegemonía conservadora.[19] Sin embargo cabe remarcar que la nueva ley sólo alcanzaba a las elecciones para cargos nacionales, es decir, para presidente y vicepresidente, diputados nacionales y senadores nacionales por la Capital Federal. Mientras que las demás elecciones se celebraban según las leyes provinciales. No obstante, en 1812 se produjo la intervención federal a la Provincia de Santa Fe, y el interventor organizó las elecciones para gobernador y legisladores de acuerdo con la nueva reforma electoral. La UCR decidió participar, y logró la victoria, llevando a la gobernación a Manuel Menchaca, primer gobernador elegido por la ley de elecciones secretas.[20]

Una de las primeras fotografías tomadas a Yrigoyen en público. Saliendo de una Convención de la UCR en el Salón Príncipe Jorge de la ciudad de Buenos Aires, en 1909.

A comienzos de marzo de 1916 se reunió el Comité Nacional de la Unión Cívica Radical para convocar a una Convención para el 20 de marzo en la Casa Suiza, con una asistencia de 138 delegados. Terminó la sesión con la designación integrada por los delegados Vicente Gallo, José Camilo Crotto, Pelagio Luna, José Saravia e Isaías Amado, paralelamente se nombró otra comisión integrada por Eudoro Vargas Gómez, Crotto, Luna y Marcelo T. de Alvear para que entrevistaran al presidente Victorino de La Plaza con el objetivo de exigirle un acto electoral limpio y libre. Al día siguiente mientras la primera comisión estaba debatiendo sobre poner en vigencia la Constitución luego de años de desquicio institucional, la comisión que fue a entrevistar a De la Plaza no volvió con noticias alentadoras. Este hecho terminó anuando las opiniones dentro del cuerpo de delegados, en consecuencia, se levantó la sesión para continuarla el 22 de marzo en el Teatro Onrubia, donde además debía presentarse la elección para candidatos a presidente y vicepresidente. Desde las ocho de la mañana el teatro estaba colmado de gente, existió nerviosismo porque pese a que se sabía que Yrigoyen ganaría por apoyo unánime, los delegados sabían que él mismo habría de renunciar a la misma. Al respecto de la vicepresidencia, hubo exigencias por parte del grupo "azul" para integrar parte del binomio, terminándose de designar al riojano Pelagio Luna como candidato a la vicepresidencia. A las 10:30 de la mañana comienza la votación, cinto cincuenta votos obtiene Yrigoyen, dos Leopoldo Melo, mientras que Alvear, Crotto y Gallo obtuvieron uno cada uno. Crotto rechazó el voto que le habían dado, ratificando que solo Yrigoyen podía ser el candidato indicado. Luego se procedió a la elección del candidato a la vicepresidencia, que terminó siendo elegido Luna con 81 votos contra 59 de Gallo, mientras que Joaquín Castellanos y Melo obtuvieron uno cada uno. Se pasó a un cuarto intermedio para esperar la aceptación de las candidaturas, en ese momento, una manifestación se congregó en la casa de Yrigoyen, pero no hay signos de que haya gente dentro. Yrigoyen había ido a recibir a la Mesa Directiva de la Convención en el estudio jurídico del doctor Crotto en Avenida de Mayo, allí manifestó su propósito de renunciar a su candidatura. Crotto propone armar una comisión con la finalidad de de entrevistar a Yrigoyen para convencerlo de aceptar la candidatura, así los delegados designados Guido y Oyhanarte se dirigieron a la residencia de Brasil al 1039, le comunican que de renunciar a tal candidatura se dará por terminada la lucha. A las siete y media de la tarde el caudillo aceptó. Por la noticia una multitud se congregó a la casa de Brasil al 1039.[10]

Elecciones presidenciales de 1916[editar]

El Presidente en coche presidencial, recorre la Avenida de Mayo durante su asunción.
Primera urna electoral empleada en las elecciones de 1916, expuesta en el Museo del Bicentenario.

Las elecciones presidenciales de 1916 fueron las primeras en la historia argentina en adoptar la Ley Sáenz Peña, que garantizaba el voto secreto y obligatorio. La fórmula Hipólito Yrigoyen-Pelagio Luna se impuso cómodamente superando a las fórmulas del Partido Conservador (Ángel Rojas-Juan Eugenio Serú) ganado con 339 332 sobre 153 406 del Partido Conservador.[21] Además ganó en el colegio electoral con 152 votos. Después de prestar juramento ante la Asamblea Legislativa, el nuevo presidente fue, literalmente, llevado por un alud de personas hasta la Casa Rosada, sin ningún tipo de custodia personal.[3]

Yrigoyen había sugerido en su momento al presidente Figueroa Alcorta la intervención de catorce estado federales donde aún radicaba el fraude, práctica aún vigente luego de la creación de la Liga de Gobernadores de la que fueron sus principales mentores Miguel Ángel Juárez Celman y Julio Argentino Roca. Las intervenciones federales, llamadas de "higiene cívica" se llevaron a cabo despaciosamente por decretos del poder ejecutivo en épocas de receso legislativo. A excepción por las provincias gobernadas por radicales que habían obtenido el poder por vía legítima, las demás fueron intervenidas. La intervención tenía por objetivo llamar a elecciones legales y sea cual fuese el resultado el triunfador obtendría la gobernación. En muchos distritos el radicalismo triunfo, no obstante en provincias como Corrientes y San Luis los conservadores se impusieron, y en esos casos la decisión popular fue respetada. Tampoco habían sido intervenidas las provincias de Santa Fe, Buenos Aires y Jujuy.[22]

El triunfo electoral significó la llegada a la conducción de diferentes ámbitos estatales, de un amplio sector social que hasta ese momento estaba excluido de los puestos públicos de dirección. Se trataba de sectores medios, sin grandes recursos económicos, ni conexiones con las clases altas.[23] La presencia de funcionarios "sin apellido" fue uno de los temas preferidos para bromas por parte de la prensa conservadora. Durante los primeros años de su gobierno, Yrigoyen tuvo que manejarse por medio de decretos, puesto que muchas de sus iniciativas que eran mandadas al Congreso no prosperaron.[24] Recién con las elecciones legislativas de 1918 el radicalismo obtuvo la mayoría en la cámara baja.[25]

Durante el primer gobierno de Yrigoyen el radicalismo estuvo en minoría en el Congreso: en la Cámara de Diputados 101 miembros eran radicales y 129 opositores, mientras que en el Senado sobre 58 miembros solo 2 eran radicales.[26] Aún en minoría, Yrigoyen mantuvo una actitud poco proclive al diálogo y la negociación, no sólo con los partidos tradicionales conservadores que controlaban el Senado, sino también con los nuevos partidos populares que adquirieron protagonismo a partir del voto secreto: el Partido Socialista y del Partido Demócrata Progresista.

El embajador de España en la Argentina asistió en representación de su país y escribió para el diario La Época las siguientes líneas:

En mi carrera diplomática he asistido a celebraciones famosas en diferentes cortes europeas; he presenciado la ascensión de un presidente en Francia y de un rey de Inglaterra; he visto muchos espectáculos populares extraordinarios por su número y su entusiasmo. Pero no recuerdo nada comparable a esa escena magistral de un mandatario que se entrega en brazos de su pueblo, conducido entre los vaivenes de la muchedumbre electrizada, al alto sitial de la primera magistratura de su patria (...) Pero todo ello había de ser pálido ante la realidad de la plaza inmensa, del océano humano enloquecido de alegría; del hombre presidente entregado en cuerpo y alma a las expresiones de su pueblo, sin guardias, sin ejército, sin polizontes.[27]

Primera presidencia (1916-1922)[editar]

Yrigoyen en ventanilla del ferrocarril viaje a Santa Fe campaña electoral de 1926.

Yrigoyen fue el primer presidente en mantener una línea nacionalista, pensaba que el país tenía que manejar su propia moneda, su crédito, y por sobre todo debía tener el control de sus transportes como también de sus redes de energía y explotación petrolera. Para ello proyectó un Banco Central estatal, para así nacionalizar el comercio exterior, manejado por las exportadoras de cereales, fundó YPF y dictó controles a las concesiones de empresas extranjeras que manejaban los ferrocarriles.[24] El historiador del radicalismo Gabriel del Mazo, dice que el gobierno de Yrigoyen se caracterizó por su "Plan de Tierra y Petróleo".[28] Además de la defensa del patrimonio nacional, Yrigoyen procuró contener el expansionismo de los grandes grupos económicos extranjeros que actuaban en el país. Frente a la agresiva política intervencionista de Estados Unidos en América Latina, defendió el principio de la no intervención, llegando a ordenar en un caso, que los barcos de guerra argentinos saludaran al pabellón de la República Dominicana y no al de Estados Unidos, que habían izado el suyo en la isla en el marco de la invasión de 1916.[29]

El impulso inicial de la conquista de los derechos democráticos se vio frenado, ya que la UCR no controlaba el Senado ni la gobernación de muchas de las provincias. Yrigoyen recurrió en varios casos a la intervención federal, ahondando el enfrentamiento con los sectores conservadores. Durante su primera presidencia se produjeron veinte intervenciones a provincias, solo cinco lo fueron por ley, y diez intervenciones fueron a provincias gobernadas por radicales.[3] El gobierno argumentaba que aquellas provincias cuyos gobiernos habían sido elegidos por medio de elecciones anteriores a la reforma electoral, no se trataban de gobernaciones legítimas.[30]

Economía[editar]

Yrigoyen debió enfrentar en la Argentina los problemas derivados de la Primera Guerra Mundial. Su política fue mantener la neutralidad, que implicaba en términos económicos continuar con el abastecimiento de los aliados, clientes tradicionales.[31] Las naciones en guerra demandaban alimentos baratos, como algunos artículos industriales tales como frazadas y carne enlatada, cuyas exportaciones se triplicaron durante el periodo 1914 a 1920. Se estancaron, en cambio las exportaciones de maíz y carne refrigerada (de mejor calidad que la enlatada). A su vez se frenaron las importaciones de manufacturas industriales que antes se producían en Europa, ya que los países participantes de la contienda centraron sus recursos en la industria bélica. Este hecho produjo que empezaran a surgir industrias para producir aquellos productos que antes eran importados. Entre 1914 y 1921 creció el comercio con Estados Unidos, ya que Inglaterra y los demás países europeos no tenían que ofrecer a la Argentina.[24]

Una de las pocas leyes que nacieron del Poder Ejecutivo que se pudieron sancionar con éxito fue una norma de 1918 que establecía un impuesto del 5 % a las exportaciones, esa recaudación sería utilizada para la compra de semillas y otras materiales de labranza, como también en la construcción de puentes y caminos.[32]

Así fue como en el rubro metalúrgico surgieron las empresas Tamet y La Cantábrica, la primera nació como un pequeño taller y siguió creciendo hasta convertirse en la mayor empresa metalúrgica de América del Sur en la década de 1920. En estos momentos el parque automotor era de 48.000 unidades, un promedio de 187 habitantes por automóvil.[33] También se destacaban la fábrica de sanitarios (existente hoy en día) Ferrum, tres fábricas de bolsas de arpillera y la Compañía General de Fósforos. La empresa CATE (de capitales alemanes), dominó el mercado de generación de energía eléctrica de la ciudad de Buenos Aires en pocos años.

El gobierno logró que se sancionasen una serie de leyes de arrendamientos rurales para proteger a los colonos y chacareros frente a los grandes propietarios de tierra. En el mismo sentido reorganizó el Banco Hipotecario Nacional para apoyar con crédito subsidiado a los pequeños propietarios rurales.[34] En 1918, por primera vez, el Estado intervino como vendedor único de la cosecha de cereales en el exterior, siendo la Argentina quien fijaba los precios de venta.[31]

Producto de los problemas derivados de la guerra para trasladar mercancías, el gobierno creó la Marina Mercante Nacional.[31] Se impulsó también una política de expansión y fortalecimiento de los ferrocarriles estatales, y se enfrentó con las poderosas empresas ferroviarias extranjeras al vetar la ley de formación de una empresa de ferrocarriles mixta, sancionada por la oposición. Realizó el llamado Tren de las Nubes (Huaytiquina), del Ferrocarril General Belgrano, conectando Salta con el océano Pacífico en Antofagasta (Chile), a través de la cordillera de los Andes, una gigantesca obra de ingeniería.[35]

Ferrocarriles[editar]

Durante el periodo de la hegemonía conservadora las concesiones a los ferrocarriles británicos fueron en muchos casos abusivas, ya que muchos directivos de estas empresas eran importantes políticos y legisladores. Se llegó a pactar secretamente concesiones en Londres por 40 años.[36]

En materia ferroviaria se dictaron rigurosos controles a los ferrocarriles en manos de los británicos, sobre todo en lo que respecta a tarifas y fijación de cuentas capitales ya que estas empresas mantenían una falsa contabilidad, declarando bajas ganancias y altos costos. Además se dio impulso a la obra de Ferrocarriles del Estado, buscando la salida al Pacífico para facilitar el transporte de las producciones del noroeste y sur oeste -centro- del país para llegar a Perú, Chile y Bolivia. La concesión fue anulada en 10 000 km de vías en construcción.[36] Con la huelga de ferroviarios de 1917 los patronales le aconsejaron a Yrigoyen reemplazar a obreros por maquinistas de la marina, pero el Presidente se negó.[24]

Los empresarios ferroviarios decidieron armar una maniobra parlamentaria para no perder parte de sus intereses, la iniciativa fue la creación de una empresa de ferrocarriles mixta.[36]

Educación[editar]

El 23 de junio de 1918 en la Universidad de Córdoba, el legislador Alfredo Palacios encabezo una movilización en donde junto a diez mil estudiantes convocados por la Federación Universitaria de Córdoba, reclamaron cambios en los programas de estudio, renuncia de docentes, modernización del sistema universitario y un gobierno tripartito compuesto por profesores, estudiantes y egresados, este movimiento fue conocido como reforma universitaria, al poco tiempo la Universidad de La Plata se adhirió al movimiento. Yrigoyen veía con simpatía este movimiento, por lo cual creo nuevas casas de estudio para que las clases medias tuvieran mayor acceso a la universidad.[31] La reforma implementó un cogobierno estudiantil para evitar abusos por parte de las autoridades. El 11 de abril de 1918 fue creada la Federación Universitaria Argentina (FUA), la cual estaba integrada por estudiantes de ciudades como Tucumán, Santa Fe, Córdoba, La Plata y Buenos Aires, y ese mismo día Yrigoyen recibió a la delegación de representantes elegidos por los estudiantes. Según explica Gabriel del Mazo:[37]

"Su gobierno pertenecía al espíritu nuevo, que se identificaba con las justas aspiraciones de los estudiantes y que la Universidad debía nivelarse con el estado de conciencia alcanzado por la República"

Gabriel del Mazo.

El Presidente nombró a José Nicolás Matienzo como interventor, quién reformó se encargo de transformar los estatutos de la Universidad de Córdoba, y estableció la elección de nuevas autoridades. Sin embargo ganó el doctor Nores, contrarío a la reforma, lo que provocó la oposición de los estudiantes y ante el fracaso de la intervención de Matienzo, los estudiantes resolvieron que la huelga sería por tiempo indeterminado. El 21 de junio de 1918 se difundió un manifiesto titulado La juventud argentina de Córdoba a los hombre libres de Sud América. En julio de 1918 el gobierno radical mandó al Congreso de la Nación una ley que establecía los tres niveles de instrucción. Se creó la Universidad del Litoral, a petición del Congreso Nacional de Estudiantes Universitarios, y fue nacionalizada la de Tucumán.[37]

La reforma universitaria fue proyectada en otros países de América Latina, precisamente a mediados de 1920, Gabriel del Mazo quien presidía la FUA firmó un convenio con su par de la Federación de Estudiantes de Perú, en donde se comprometieron a luchar por el sostenimiento de las universidades populares, y lo mismo ocurrió en México y Chile.[37]

En la ciudad de Buenos Aires se fundaron treinta y siete escuelas secundarias, y doce institutos de artes y oficios. Además se construyeron 3126 escuelas primarias a lo largo de todo el territorio argentino. Durante los seis años de gobierno el alumnado escolar aumentó en más de cuatrocientos mil. Se redujo el analfabetismo del 20 % al 4 %. Fue introducido el bachillerato nocturno, de gran concurrencia para la clase obrera. En este periodo se implementó el guardapolvo, para igualar socialmente al alumnado.[3]

Política petrolera[editar]

Cuando en 1918 terminó la Primera Guerra Mundial, se inició un período expansivo para la naciente industria petrolera argentina. La paz permitió normalizar las relaciones comerciales y financieras internacionales; así se pudo lograr mayor disponibilidad de materiales, equipos, fletes y capitales. En esa época apareció el motor de combustión interna, que ocasionó una segunda revolución industrial y aumentó la demanda de combustibles. La expansión de los automóviles como medio de transporte auguraba una demanda sostenida de productos derivados del petróleo, principalmente combustibles, aceites y grasas. En el periodo citado las empresas estadounidenses y europeas también empezaron a expandirse en busca de reservas; estas acciones estaban avaladas por el gobierno, preocupado por contar con el tan requerido mineral estratégico.[38]

En 1919 se leyó en el Congreso el siguiente discurso del Presidente:

"Se reserva, pues, para el estado, en razón de la incorporación de estas minas de petróleo a su dominio privado, el derecho de vigilar toda explotación de esta fuente de riqueza pública, a fin de evitar que el interés particular no la malgaste, que la ignorancia o precipitación la perjudique, o la negligencia o la incapacidad económica la deje improductiva, para lo cual se adoptan en el proyecto disposiciones que fijan y garantizan un mínimo de trabajo y las formas convenientes de realizarlo. Con el mismo concepto se ponen trabas a la posible acción perturbadora de los grandes monopolios.

Yrigoyen, al Congreso de la Nación, 1919.[39]
El general Enrique Mosconi fue nombrado por el siguiente gobierno radical, Marcelo T. de Alvear.

El gobierno de Hipólito Yrigoyen anunció el Plan de Tierra y Petróleo, por el cual se trató que el Estado se reservara un papel de intervención decisivo. Durante su gobierno, se creó en 1922 la empresa más grande destinada a explotar y comercializar el petróleo: YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales), el recién electo presidente Marcelo T. de Alvear le ofreció la conducción de esta nueva empresa al general e ingeniero Enrique Mosconi, quien ocupó la dirección de YPF entre 1922 y 1930, e impulsó la idea de: "La propiedad del subsuelo es un derecho inalienable del país".[40] Mosconi se propuso romper con los trusts cuando ejerciendo la Dirección del Servicio de Aeronáutica del Ejército en 1922, la West India Oil (subempresa de la Standard Oil de Nueva Jersey) le pidió pagar por adelantado la nafta para aviones.[41] Algunas ciudades como Comodoro Rivadavia, en Chubut, Plaza Huincul, en Neuquén, Las Heras, Cañadón Seco y Caleta Olivia, en Santa Cruz se asentaron debido a la proximidad de los yacimientos.[42]

Para 1914, las estaciones surtidoras de combustibles se repartían mayoritariamente entre las compañías Energina y Wico, inglesa y estadounidense respectivamente, precisamente en el citado año se instaló el primer surtidor en plaza Lorea. La instalación de estas empresas extranjeras fue habilitada mediante una ordenanza de diciembre de 1915, la cual prohibía que dos surtidores se coloquen a menos de cuatrocientos metros.[40] Sin embargo, hacia 1917 existía un monopolio de la empresa estadounidense West India Oil Company (WICO), el 95 % de querosén y el 80 % de la nafta era vendido por la empresa, además tenía el monopolio del abastecimiento de los surtidores en la ciudad de Buenos Aires.[43]

Pese a las destacables obras petroleras, Yrigoyen no logró la nacionalización de los hidrocarburos, sin embargo dejó las bases para evitar convenios contra la independencia económica local.[36]

Política obrera[editar]

Aquellas organizaciones sindicales que durante el régimen eran perseguidas, ahora fueron jerarquizadas y ayudaron junto a las autoridades en solucionar reclamos obreros. Yrigoyen no admite el concepto marxista de lucha de clases, en cambio piensa que las mismas pueden trabajar para colaborar por el bien de la Nación. En la mayoría de los casos las huelgas fueron respetadas, no fueron reprimidas y en muchos casos los pedidos de los manifestantes fueron satisfechos. Cuando ocurrió la huelga de ferroviarios de 1917, los patronales le aconsejaron al Presidente reemplazar a los obreros por maquinistas de la marina, pero el Presidente se negó, aceptando el derecho a huelga.[24] Impulsó la sanción de leyes laborales y mandó al Congreso en 1921 un proyecto de Código del Trabajo, en un sentido coincidente con los reclamos que los socialistas y el movimiento obrero venían realizando desde décadas atrás. Actuó además como mediador en numerosos conflictos laborales, promoviendo la negociación de acuerdos basados en la justicia social. Pero por otro lado, mantuvo relaciones muy conflictivas con el Partido Socialista, que tenía una importante representación parlamentaria, y con el sector mayoritario del movimiento obrero, negándole su derecho a representar a los trabajadores argentinos en el acto de constitución de la OIT en 1919, por lo que el gobierno argentino fue seriamente reprendido por el organismo internacional.[44]

En 1920 las centrales obreras, en especial la Federación Obrera Regional Argentina del IX enviaba delegados a comisiones de conciliación y ayudaba a disipar la tensión en ciertas huelgas gracias al pedido de las autoridades. Esta modalidad de la FORA le brindó un apoyo de la clase obrera, que en 1915 contaba con 51 sindicatos y 20 000 pesos de aportes anuales, esa cifra subió para 1920 a 734 sindicatos con aportes de 700 000 pesos. Los obreros agrícolas fueron organizados por la FORA que en 1920 celebró un acto en solidaridad con la Federación Agraria Argentina. Los obreros de yerbatales que eran víctimas de la explotación realizaron sus primeras huelgas entre 1918 y 1919, logrando obtener mejoras laborales, tales como jornada de 8 horas y descanso dominical. Las reformas laborales del primer gobierno radical produjeron una suba del salario medio que para 1916 era de 3,60 pesos, aumentó en 1921 a 6,75. La jornada laboral que en 1916 era de casi 9 horas, se redujo en 1921 a ocho horas. La sumatoria de las pagas por indemnizaciones por accidentes de trabajo fue de 282 000 000 en 1916, y 1 328 000 000 en 1921, mientras que los obreros asegurados en 1916 eran 200 000 esta cifra llegó a 465 000 en 1921.[10]

Durante la primera gestión radical los afiliados a gremios aumentaron de forma exponencial. Mientras que para 1916 solo había 70 gremios, cuatro años después el número subió a 750, mientras que los afiliados eran de 40 000 al comienzo del gobierno de Yrigoyen, esa cifra aumentó a 700 000 para 1920. Desde 1915 la FORA del Noveno Congreso y la FORA del Quinto Congreso dominaban las organizaciones obreras.[24] Entre 1914 y 1918 fue mayor el número de emigrantes que el de inmigrantes, pues muchos retornaron a sus tierras de origen para combatir en la Primer Guerra Mundial. Para 1919 muchos de esas personas que se fueron a Europa, retornaron al país. La enorme afluencia de colonias agrícolas, la proliferación de las granjas, la intensificación de los cultivos por el sistema de medieros, la localización urbana del comercio y las industrias incipientes, obligó a atender diversos problemas rurales y urbanos intervinculados: reforma agraria y asuntos laborales.[19]

Se crearon las cajas de jubilación para obreros y empleados de servicios públicos como gas, energía eléctrica, telégrafo y teléfono como también para ferroviarios, por medio de la ley 11.110 se reglamentó el régimen jubilatorio para empleados y obreros de empresas privadas de servicios públicos. En 1921 gracias a la ley 11.156 se modificó el Código Civil, en relación al arrendamiento de la propiedad, mejor conocida como "Ley de Alquileres", así por primera vez se atiende la función social de la propiedad privada en general.[19] [3] [25] Con la ley 10.505 sancionada en 1918 se reglamentó el trabajo a domicilio, mientras que con la ley 10.903 se creó el Patronato de Menores y el régimen de protección al menor. En 1917 se sancionó la ley n.° 10.284 de Régimen de amparo a la familia, más conocida como homestead, la misma establece la inembargabilidad de los bienes y herramientas de trabajo indispensables para asegurar la subsistencia de la familia.[19]

Si bien intentó sin éxito impulsar una serie de reformas agrarias -como fue el caso del Banco Agrícola- si se llegaron a concretar algunas políticas destacables. Las tierras públicas habían sido el mayor deseo de la clase oligárquica argentina, los dueños de ferrocarriles se habían beneficiado con la adquisición de tierras al rededor de sus vías férreas gracias a una ley de 1862, luego las revendieron a mayores precios a compañías de tierras que no eran más que empresas paralelas. Yrigoyen se oponía a que se sigan vendiendo tierras fiscales, en cambio se quiso resguardar para el Estado esta fuente de riqueza. Así el gobierno obligó a los dueños que ocuparon ilegalmente las tierras que las devolvieran, pagando cánones por el tiempo en que las ocuparon. El Banco Agrícola fue creado para salvaguardar los intereses de los agricultores, pero la iniciativa no prospero, en cambio, los intereses de los agricultores quedaron a cargo del Banco Hipotecario Nacional, que logró un inusitado desarrollo. Los diputados Francisco Beiró y Carlos J. Rodríguez mandaron un proyecto conocido como Ley de Tierras Ociosas, que hacía perder el derecho sobre aquellas tierras que no se habían usado en quince años, para evitar así que las clases altas tuvieran en su poder grandes campos por muchos tiempo. Pero la reglamentación tampoco prospero.[36] También fue sancionada en 1921 la ley n.° 11.170 de régimen de arrendamientos rurales, a base de las modificaciones introducidas en el Código Civil por la ley 11.156. Este régimen sería modificado en 1933 para asegurar la protección del arrendatario.[19]

A poco de comenzado el primer gobierno de Yrigoyen estalló la revolución socialista en Rusia, este hecho histórico motivo a sectores obreros ante la perspectiva de una transformación mundial de las relaciones entre el capital y el trabajo. Las huelgas comenzaron a producirse con mayor frecuencia, debido a los despidos que se produjeron en sectores industriales por la compresión de las industrias emergentes durante la Primera Guerra Mundial. La huelga de los trabajadores de la Patagonia duramente reprimida por Héctor Varela causo impresión en las clases obreras, pese a las pobres noticias que llegaban por los diarios. Otra huelga general que estalló en Buenos Aires en 1919 conmovió al país por la inusitada gravedad de los hechos. La huelga realizada por obreros metalúrgicos, fue sofocada duramente por fuerzas policiales y grupos de extrema derecha como la Liga Patriótica Argentina y la Asociación del Trabajo, a estos hechos se los conoce como semana trágica.[29] El salario real bajo hasta el año 1918, lo que produjo que aumente el número de huelgas de 80 en 1916, mientras que el año siguiente esa cifra se disparó a 367 para el siguiente año, y ese número descendió a 206 para 1920. El número de huelguistas era de 24 000 en 1916, mientras que en 1919 llegó a 308 000 y ese número descendió a 134 000 para el año 1920.[24]

Semana trágica[editar]

Cañones en la esquina del Congreso, durante la semana trágica, 1919.

Las consecuencias económicas producto de la primera Gran Guerra produjeron centenares de huelgas y enfrentamientos violentos durante el gobierno de Yrigoyen. Una serie de largos paros afectaron a la economía nacional, sobre todo en áreas ferroviarias, portuarias y metalúrgicas. En 1919 en los talleres metalúrgicos Vasena se produjo uno de los enfrentamientos más sangrientos de la historia, la conocida semana trágica, cuando en diciembre comenzó una huelga por reclamos salariales y horarios de trabajo.[3]

El 9 de enero de 1919 comenzaron una serie de paros sin procedentes en el área metalúrgica, muchos de sus adherentes eran inmigrantes que volvían de Europa tras la Primera Guerra Mundial. Tras el incendió del coche del jefe de policía Elpidio González la huelga se volvió general y desembocó en sangrientos choques entre obreros y policías con cuatro obreros muertos y alrededor de treinta heridos, y para empeorar la situación, el entierro de cadáveres de ambos bandos volvió más tensa la situación, produciéndose luchas más sangrientas.[10] La policía pidió ayuda al gobierno de Yrigoyen para controlar la situación, y el presidente designó al general Luis Dellepiane (gobernador militar de la ciudad de Buenos Aires), según los sumarios instruidos, se descubrió una conjuración dirigida íntegramente por extranjeros calificados de "extremistas", que pretendían apoderarse del gobierno.[30] La Ley de Residencia fue aplicada en nombre de la "defensa social".[19] A fin de atenuar la huelga, empresarios contrataron a gente de la Liga Patriótica que en conjunto con las fuerzas policiales persiguieron a obreros, ocasionaron en muchos casos la muerte de trabajadores. Se produjeron saqueos a armerías, destrozos de iglesias y toma de talleres. El general Dellepiane comandó a las tropas para repeler la rebelión que duró una semana.[30] Hubo al rededor de 65 muertos civiles y 4 de las fuerzas armadas. Todo término cuando el 11 de enero la FORA decidió levantar la huelga, tras la decisión del gobierno de liberar a los prisioneros y reabrir los locales gremiales.[10]

Patagonia rebelde[editar]

Obreros en huelga durante la Patagonia rebelde.

Otro hecho de violencia extrema es conocido como la Patagonia rebelde, cuando en una rebelión en la provincia de Santa Cruz, Patagonia argentina, entre 1920 y 1921, una huelga contra la explotación de los obreros por parte de sus patrones, exigiendo mejoras laborales. En noviembre de 1920, la Sociedad Obrera de Río Gallegos bajo el liderazgo del anarquista Antonio Soto (con influencias de la revolución rusa de 1917), declaró una huelga por mejoras en salarios y viviendas para los peones rurales. Al poco tiempo, la huelga se propagó a toda la provincia de Santa Cruz. Los terrenos fueron ocupados por activistas, quienes tomaron como rehenes a sus patrones, sin uso de la violencia. Se llegaron a librar batallas campales con la policía. En este marco, el gobierno mandó al frente del regimiento al coronel Héctor Varela para intentar atenuar el conflicto. Varela llegó a capturar a diez carabineros chilenos que estaban luchando junto a los huelguistas, disparando contra los soldados argentinos; cabe destacar que la Patagonia estaba ocupada en gran parte por ciudadanos chilenos. Varela exigió a los huelguistas que volvieran a sus actividades, prometiendo mejoras para ellos y sus familias; de no hacerlo en el plazo de un día, Varela dijo que se los forzaría y que "fusilaría a quien dispare a mi tropa". Tras la negativa respuesta de los trabajadores, centenares de obreros fueron fusilados, en parte porque Varela no había recibido instrucciones precisas por parte del gobierno.[24]

Los obreros lograron ocupar algunas estancias sin usar la violencia. El teniente Héctor Benigno Varela habló con los obreros para llegar a un acuerdo, lo normalizó la situación. Sin embargo a fines de 1921 se produjo un descenso brusco del precio de la lana, lo que causó una importante cantidad de stock acumulado, provocando una disminución importante del precio del producto, el mayor problema era que los obreros tenían una próxima esquila, lo que empeoraba la situación. Para evitarlo los obreros tomaron nuevamente las estancias, otra vez cautelosamente sin violencia, incluso algunos propietarios se adhirieron al reclamo por considerarlo justo. Pero la huelga término siendo reprimida por el ejército al mando del teniente Héctor Benigno Varela junto a dos regimientos de caballería. Varela dictó una resolución en donde decía que cualquier obrero armado sería fusilado sin más tratamiento. Hubo cientos de obreros que fueron capturados y recluidos.[10] [30]

Política internacional[editar]

Yrigoyen frente a la Catedral Metropolitana de Buenos Aires recibe el homenaje de un representante del Reino de Italia, 1920.

Su política internacional fue motivo de fuertes discusiones, incluso en el seno del radicalismo. Su política básicamente sostuvo un acento sobre la autodeterminación e igualdad de las naciones frente a las grandes potencias.[1] Siguió la línea de Victorino de la Plaza manteniendo la neutralidad en la Primera Guerra Mundial, pero con reclamos a los países beligerantes de ambos bandos. Al producirse la captura del vapor Curamalan en Cardiff emprendió un reclamo ante las autoridades francesas, y lo mismo ocurrió cuando buques y submarinos alemanes dañaron o incluso hundieron buques argentinos. Yrigoyen intentó convencer a otros países de Latinoamerica de no romper relaciones con otras naciones sin un motivo importante aparente. Por ello convocó una conferencia de naciones que se realizó en 1917 para que se pronunciaran por la neutralidad. Pero la oposición estadounidense sumada al hecho que Brasil ya había roto sus relaciones con Berlín, hicieron fracasar el intento. Solo México y Colombia aceptaron el llamado el gobierno argentino.[24]

Yrigoyen mandó un proyecto de ley para condonar la deuda que traía el Paraguay desde la guerra de la Triple Alianza, pero el mismo no prospero. El siguiente gobierno radical volvería a tratar el tema.[24]

En 1917 manifestantes asaltaron y destrozaron el Club Alemán, la Delegación Alemana, y la Compañía Alemana Transatlántica de Electricidad. Estos hechos sumados a la noticia de que el ministro alemán en Buenos Aires Karl von Luxburg, había mandado telegramas secretos recomendando hundir barcos argentinos "sin dejar rastros", y en cuyos telegramas existían frases insultantes al canciller Honorio Pueyrredón, desembocó en que la opinión pública, al igual que muchos dirigentes radicales presionaran a Yrigoyen para romper relaciones diplomáticas con Alemania, pero el presidente sostuvo la neutralidad. Fueron hundidos por submarinos alemanes el carguero Toro, cerca de Gibraltar y el mercante Monte Protegido, en ese momento diputados socialistas votaban en el Congreso para que la Argentina entrase en guerra, pero Yrigoyen se mantuvo inflexible.[45] [46]

Frente al Tratado de Versalles y la creación de la Sociedad de Naciones, la posición argentina fue sostener la separación entre ambos actos: el Tratado era una cuestión que debería limitarse a los países que lucharon, mientras que la Liga de las Naciones, por el contrario, debería ser una asociación igualitaria y voluntaria de todas las naciones del mundo.[1] Además en la Sociedad de las Naciones, Yrigoyen mandó a los representantes argentinos a pedir que tanto naciones vencedoras como "vencidas" sean tratadas por igual, a pesar de la oposición de algunos miembros de la liga, como Marcelo T. de Alvear y Fernando Pérez. El rechazo de la posición argentina, fundamentalmente impulsado por las naciones imperiales europeas, en una época en que los pueblos de África y Asia aún continuaban gobernados por el colonialismo europeo, llevó al retiró de la delegación argentina de la misma.[24]

Yrigoyen procuró contener el expansionismo de los grandes grupos económicos extranjeros que actuaban en el país. Frente a la agresiva política intervencionista de Estados Unidos en América Latina, defendió el principio de la no intervención, llegando a ordenar en un caso, que los barcos de guerra argentinos saludaran al pabellón de la República Dominicana y no al de Estados Unidos, que habían izado el suyo en la isla en el marco de la invasión de 1916.[29]

Gabinete[editar]

Yrigoyen rodeado de ministros y colaboradores. Entre otros: José Luis Cantilo, Pablo Torello, Honorio Pueyrredón, Julio Moreno, Francisco Beiró, Francisco Sánchez Jáuregui, Tomas Zurueta, Antonio Demarchi.
 Estandarte Presidencial
Ministerios del Primer Gobierno de
Hipólito Yrigoyen
Cartera Titular Período
Ministerio del Interior Ramón Gómez
Francisco Beiró
12 de octubre de 191610 de abril de 1922
11 de abril de 1922 - 12 de octubre de 1922
Ministerio de Relaciones
Exteriores y Culto
Carlos A. Becú
Honorio Pueyrredón
12 de octubre de 191630 de enero de 1917
30 de enero de 191712 de octubre de 1922
Ministerio de Hacienda Domingo Salaberry 12 de octubre de 191612 de octubre de 1922
Ministerio de Justicia
e Instrucción Pública
José Santos Salinas 12 de octubre de 191612 de octubre de 1922
Ministerio de Agricultura Honorio Pueyrredón
Alfredo Demarchi
Eudoro Vargas Gómez
Carlos J. Rodríguez
12 de octubre de 191613 de septiembre de 1917
13 de septiembre de 19176 de marzo de 1922
11 de abril de 19229 de agosto de 1922
9 de agosto de 192212 de octubre de 1922
Ministerio de Obras Públicas Pablo Torello 12 de octubre de 191612 de octubre de 1922
Ministerio de Guerra Elpidio González
Julio Moreno
12 de octubre de 19161917
191712 de octubre de 1922
Ministerio de Marina Federico Álvarez de Toledo
Tomás Zurueta
12 de octubre de 1916 – febrero de 1921
febrero de 192112 de octubre de 1922

Segunda presidencia (1928-1930)[editar]

Yrigoyen al asumir en 1928.

Yrigoyen fue electo presidente nuevamente en 1928, para un período que debió ser 1928-1934, derrotando a una coalición de conservadores y radicales antipersonalistas.

En 1929 se produjo la Gran Depresión mundial. El radicalismo dirigido por Yrigoyen no supo responder a las nuevas tendencias socioeconómicas que la crisis estaba señalando, en un contexto de desintegración de todo un paradigma económico mundial.

Yrigoyen intervino las provincias de Mendoza y San Juan, gobernadas por radicales opositores (el lencinismo en la primera, y el bloquismo de Aldo Cantoni en la segunda). A fin de año, el senador opositor mendocino Lencinas fue asesinado por un militante yrigoyenista. El crimen causó estupor en el país y lógicamente, Yrigoyen fue acusado de haberlo ordenado, aunque no es probable que ello haya ocurrido. Un mes más tarde, hubo un atentado anarquista contra el Presidente al salir de su casa para ir a la Casa Rosada, el atentado término con el militante anarquista muerto por la custodia. La opinión pública comenzó a ver más negativamente al caudillo, ya que tiempo atrás transitaba las calles sin custodia, mientras que ahora, sus guardias habían matado a una persona.[23]

Yrigoyen intentó implementar una política en donde la gestión petrolífera estuviera a manos de la Nación. Pero esto fue mal visto por las oligarquías feudales que aún gobernaban algunas provincias, además de los intereses extranjeros que inclusive llegaban al Senado impidieron que se sancionase la ley de nacionalización del petróleo. El 1 de agosto de 1930 la empresa petrolera estatal YPF decidió intervenir en el mercado petrolero para fijar el precio y romper los trusts. El golpe de Estado de 1930 terminó truncando toda posibilidad de nacionalizar el recurso, uno de los motivos de aquella conspiración fue la decisión por parte del gobierno radical de nacionalizar los hidrocarburos. Yrigoyen expresó en su mensaje al Congreso:

"Las leyes mineras nacionales, coincidentes con principios de derecho civil adoptados por nuestro código, fueron dictadas en una época en no podía sospecharse el valor económico y la importancia social que adquirirían en el futuro los aceites minerales o hidrocarburos industrializados y puestos en el comercio. De ahí que no introdujera una excepción dentro del régimen legal adoptado a las substancias naturales existentes en el subsuelo, distribuyendo su dominio entre la Nación y las provincias en concordancia con su soberanía política, lo que significa entregar la dirección de los enormes intereses de todo orden relacionados con el petróleo, a criterio administrativo múltiple, cambiante y frecuentemente contradictorio de catorce jurisdicciones, además de la jurisdicción federal (...) Es suficiente enunciar ese estado de cosas para comprobar sus graves inconvenientes y hasta sus peligros evidenciados ya en la alineación precipitada de concesiones por algunos gobiernos provinciales, cuyas inconsultas medidas suscitaron tan justificadas inquietudes y que, revocadas más tarde por el cambio de pensamiento emergente de la renovación de los poderes locales, han dejado tras de sí secuela de conflictos, sometidos actualmente a la competencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación".

Mensaje de Yrigoyen al Congreso, 1929.[47]

Durante el corto tiempo de la segunda presidencia de Yrigoyen, se llegó a reglamentar la jornada laboral de ocho horas gracias a la ley n.° 11.544, y la ley n.° 11.570 de normas para la aplicación de la legislación laboral.[19]

El año 1930 se inició con otro asesinato de un opositor en una provincia intervenida por el gobierno, el del abogado bloquista Manuel Ignacio Castellano. El 2 de marzo se llevaron a cabo las elecciones parlamentarias, en las que la Unión Cívica Radical perdió estrepitosamente en la Ciudad de Buenos Aires, frente a los 100 000 votos obtenidos por el Partido Socialista Independiente, seguidos del Partido Socialista original, con 84 000, los radicales habían obtenido solo 83 000 votos. En todo el país, la UCR retrocedió en su caudal electoral, obteniendo 655 000 votos, mientras la oposición alcanzó 695 000.[10]

En 1930 Yrigoyen firmó el indulto al anarquista Simón Radowitzky, hecho que había prometido en su primera presidencia. Sin embargo el gobierno lo deportó al Uruguay.[48]

En plena crisis económica y política, y cuando aún faltaban cuatro años para las elecciones presidenciales, la debilidad del gobierno de Yrigoyen se hizo crítica. El radicalismo estaba completamente dividido y el gobierno no tenía diálogo con la oposición.

Derrocamiento[editar]

La Policía custodia la puerta de la casa de Yrigoyen, en la calle Brasil 1039, luego de haber sido saqueada.

Treinta y siete días después, el 6 de septiembre de 1930, fue depuesto por el primer golpe de Estado de la época constitucional, apoyado por la gran prensa de las familias oligárquicas, el ejército y la oposición de la élites conservadoras. La clase media, clave para su llegada al poder, había dejado de respaldarlo tras la debacle económica.[49] Varios historiadores han vinculado, al menos parcialmente, el golpe militar con la decisión de YPF. En el curso del golpe de Estado, turbas de manifestantes ingresaron a la casa de Yrigoyen para saquearla. El general José Félix Uriburu, dejó el poder dos años más tarde para permitir la llegada de un nuevo gobierno por parte del general Agustín Pedro Justo como presidente y Julio Argentino Pascual Roca como vicepresidente. La fórmula resultó electa en medio de comicios viciados por la virtual proscripción del radicalismo, dando comienzo a la denominada "década infame" caracterizada por un desenfadado fraude electoral.

El historiador José Luis Romero sintetiza el derrocamiento de Yrigoyen -y por consiguiente el fin de la República radical- así:[29]

"El triunfo de la revolución cerró el período de la república radical, sin que Yrigoyen pudiera comprender las causas de la versatilidad de su pueblo, que no mucho antes lo había aclamado hasta la histeria y lo abandonaba ahora en manos de sus enemigos de la oligarquía. Su vieja casa de la calle Brasil -que los opositores llamaban 'la cueva del peludo'- fue saqueada, con olvido de la indiscutible dignidad personal de un hombre cuya única culpa había sido llegar al poder cuando el país era ya incomprensible para él."

Gabinete[editar]

 Estandarte Presidencial
Ministerios del Segundo Gobierno de
Hipólito Yrigoyen
Cartera Titular Período
Ministerio del Interior Elpidio González 12 de octubre de 19286 de septiembre de 1930
Ministerio de Relaciones
Exteriores y Culto
Horacio Oyhanarte 12 de octubre de 19286 de septiembre de 1930
Ministerio de Hacienda Enrique Pérez Colman 12 de octubre de 19286 de septiembre de 1930
Ministerio de Justicia
e Instrucción Pública
Juan de la Campa 12 de octubre de 19286 de septiembre de 1930
Ministerio de Agricultura Juan B. Fleitas 12 de octubre de 19286 de septiembre de 1930
Ministerio de Obras Públicas José Benjamín Ábalos 12 de octubre de 19286 de septiembre de 1930
Ministerio de Guerra Luis Dellepiane 12 de octubre de 19283 de septiembre de 1930
Ministerio de Marina Tomás Zurueta 12 de octubre de 19286 de septiembre de 1930

Después de la presidencia[editar]

Yrigoyen volviendo al país tras el presidio en la isla Martín García.

El golpe militar de 1930, derrocó al presidente Hipólito Yrigoyen, determinó que la Unión Cívica Radical volviese al estado conspirativo que había mantenido desde sus orígenes hasta la ley Sáenz Peña de 1912. Tanto en Buenos Aires como en las provincias -todas intervenidas- el Ejército y la Policía mantenían atenta vigilancia sobre los dirigentes de aquel partido.

El 27 de agosto de 1931, se descubrió una conspiración radical en Tucumán. Según el Ministerio del Interior, sus cabecillas habían tratado de complicar a "algunos elementos militares", quienes los denunciaron. El jefe del movimiento era el exsenador nacional, doctor Alberto Aybar Augier, quien fue detenido. Hubo un remezón el 31 de agosto, cuando otro dirigente radical, el doctor José Lozano Muñoz, trató sin éxito de sublevar la Policía y el Cuerpo de Bomberos, y terminó arrestado, junto a otros implicados. Tanto Aybar Augier como Lozano Muñoz fueron puestos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, y enviados a Buenos Aires. Dos años más tarde, en enero de 1933, el Gobierno Nacional (ya a cargo del general Agustín Pedro Justo, tras las elecciones que la UCR execró por fraudulentas), hizo otra redada de supuestos conspiradores radicales. Detuvo a los expresidentes Hipólito Yrigoyen y Marcelo T. de Alvear y los envió a la isla Martín García. También arrestaron a Honorio Pueyrredón, José P. Tamborini, Carlos Noel, Manuel Ruiz Moreno, Miguel Tanco y Alberto Aybar Augier, y dispuso confinarlos en la remota localidad de San Julián, en Santa Cruz. Se los trasladó en barco, y permanecieron allí en desde el 26 de enero hasta el 4 de mayo de 1933.[1] En los últimos años Yrigoyen y Alvear habían recompuesto su relación, viéndose con más frecuencia. Durante la presidencia de Alvear solo se llegaron a cruzar con motivo de la inauguración en 1925 de la bajada de Maipú y el Paseo de Julio.[50]

La gente observa el cortejo fúnebre de Yrigoyen en la Av. Callao (1933).
En febrero de 1932, Yrigoyen regresaba de su encarcelamiento en la Isla Martín García.

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en la calle Sarmiento 948, adosada a una de las columnas de granito que sostiene el actual edificio de catorce pisos, se encuentra una placa de bronce que reza: "En este sitio el 3 de julio de 1933 murió Don Hipólito Yrigoyen...", declarado Solar Histórico por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Una placa similar se encuentra en el cruce de las calles Brasil y Bernardo de Yrigoyen, en donde estuvo hasta mediados de la década de 1970 el edificio donde Yrigoyen vivió durante su Presidencia (Brasil 1039). Con la construcción de la Autopista 9 de Julio Sur, toda la manzana fue demolida y hoy en día una plaza pública ocupa el lugar de la antigua casa del presidente.

Personalidad[editar]

Yrigoyen haciendo su característico saludo a la gente.

La personalidad de Hipólito Yrigoyen es uno de sus rasgos más distintivos y recordados. Siempre mantuvo un perfil bajo, prácticamente no hay registro de que haya dado discursos ni le agradaba mostrarse en público, y las pocas veces que iba a actos se retiraba rápidamente. No le agradaba sacarse fotografías (existen unos pocos retratos fotográficos de su juventud), y en ninguna se lo puede ver sonriente. Pese a lo mencionado, Yrigoyen fue una de las primeras personalidades políticas con gran transcendencia entre las masas.[51] A lo largo de su vida emprendió numerosas acciones solidarias aún cuando su situación financiera no era la más solvente, ya sea donando sus sueldos al Hospital de Niños o regalando sus trajes hechos por sastres a las personas más necesitadas. Su austeridad lo llevó a vivir en barrios humildes, como dice David Rock:[5]

Este habito y el apartamiento en el que vivía, le valieron el apodo de El Peludo.

Ese apodo surgió también de su costumbre de emprender largas caminatas por la ciudad, generalmente de noche y en muchas ocasiones en compañía de algún correligionario como Marcelo T. Alvear, Delfor del Valle o José Camilo Crotto, con quienes solía hablar de política. No bebía ni fumaba, a excepción de media botella champán que tomaba ya que el dióxido de carbono mejoraba su digestión.[10] Aún cuando era un exitoso estanciero, siguió viviendo en su misma casa de la calle Brasil con su hija Elena y su secretaria. Su hogar no contaba con calefacción ni muebles lujosos, y rechazo cualquier casa que se lo ofreciera cuando asumió su primer puesto de legislador.[5] Siempre era llamado por su apellido y pocos amigos muy íntimos le hablaban por su nombre de pila, como Marcelo T. de Alvear y Fernando Saguier, pero no lo tuteaban. No hablaba mal de otras personas (ni políticamente hablando), y cuando alguien lo hacía, él no intervenía en la conversación. Si alguien por algún motivo le no caía bien, no lo despachaba públicamente con malos comentarios, sencillamente dejaba de recibirlo, o pronunciaba mal su apellido en público.[10]

Cuando era profesor solía comprar los libros que los alumnos no podían adquirir. A si mismo, en una ocasión una profesora tuvo que faltar varios meses por enfermedad, Yrigoyen le pagó los sueldos por los correspondientes meses. Este tipo de acciones siempre las emprendió anónimamente, en este caso prestando fondos al ente escolar para que este le pague los salarios a la profesora.[10]

Yrigoyen mantuvo una intensa vida afectiva, pero siempre marcada por el perfil bajo que lo caracterizó. En una de esas relaciones informales, Yrigoyen tuvo una hija que lo acompañará toda la vida, Elena. Nunca admitió tener otros hijos, aunque se sabe que tuvo muchos más, al menos seis, aunque, según las investigaciones planteadas en Los amores de Yrigoyen de Araceli Bellota, habría tenido cinco hijos. La de mayor edad era Elena, quién era hija de Antonia Pavón (la criada de su tía Tomasa Alem, la cual vivió un período en la casa familiar), los tres siguientes, Sara Dominga, un hijo que falleció luego de nacer y Eduardo Abel con Dominga Campos, hija del comandante Pedro Campos (acompañó a Roca en la Conquista del Desierto), que estaba en desacuerdo con que su hija fuera pareja del caudillo. Su último hijo fue Luis Hernán, nacido el 7 de marzo de 1897, fruto de Luisa Bacichi. Si bien Yrigoyen nunca se casó y ni siquiera convivió con Antonia y Dominga, estaba en contra de la ley de divorcio, ya que sostenía que la familia era la base que sostenía al país. [52]

El yrigoyenismo y la educación[editar]

Poncho, bastón y bombín de Yrigoyen en el Museo del Bicentenario.
Carruaje Phaeton de Yrigoyen en el Museo del Bicentenario.

Las políticas educativas desarrolladas durante las presidencias de Hipólito Yrigoyen devolverán la mirada democrática sobre la escuela, transformarán los vínculos pedagógicos y reverán el concepto de niñez.

Durante esos períodos se dará lugar a algunos cambios: se crearán más de 50 colegios, entre ellos nacionales, industriales, comerciales, y de artes y oficios; el nivel de analfabetismo se reducirá considerablemente; comenzará a dársele importancia a escuelas técnicas, de oficios y de adultos, con el ideal de lograr una educación para el trabajo; se impregnará la educación de la nueva corriente conocida como Escuela Nueva, intentando modificar los rituales y métodos de enseñanza tradicionales usados hasta la fecha.

En este último sentido, hubo una gran reforma en las escuelas primarias conocida como Reforma Rezzano, que respetando la ley 1420 de Educación Común, y siguiendo algunas líneas ideológicas de la Escuela Nueva, colocará en el centro del proceso educativo al niño y a sus intereses, e incluirá la enseñanza a través de la vivencia y experimentación; usará los conceptos pestalozzianos para la organización de los contenidos según su naturalidad y colocará al juego y a lo lúdico en un lugar de privilegio en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

En nivel superior se darán grandes cambios con la denominada Reforma Universitaria, que comenzará en Córdoba en 1918 (hogar de la universidad más tradicional y antigua), y dejará sentados cambios trascendentales que se explican a continuación muy sencillamente:

Autonomía universitaria: de allí en adelante las políticas internas de la universidad sería completamente autónoma de los gobiernos de turno, y se regiría por sí misma.

Libertad de cátedra: se respetaría los contenidos y el currículo de cada materia ó área, pero cada profesor podría elegir el modo de abordar la temática y los autores a utilizar.

Cogobierno: la toma de decisiones ya no sería exclusiva de las autoridades, sino que intervendrían en ella los alumnos, docentes y personal no docente. Esta forma de actuar fue creada e implementada aquí en Argentina, y luego sería copiada por varios países de Latinoamérica.

Sin embargo, Yrigoyen no logrará consolidar una propuesta pedagógica. Esto se debió en gran medida a que carecía del apoyo de gran cantidad de docentes (quienes a pesar de los avances de este gobierno se encontraban con varias demandas insatisfechas), y a que no pudo luchar contra la clase oligarca (dueña de los campos) que arraigándose al modelo económico agroexportador del momento no estaban dispuestos a perder poder ni riquezas apoyando la educación de sus trabajadores.

De este modo, la educación en este período se enfrentó al positivismo y tradicionalismo, pero no perdió sus bases, e intentó un cambio en la relación educación-trabajo, pero ambos se mantuvieron finalmente por caminos separados.

La herencia política de Yrigoyen[editar]

Grupos y movimientos de la mayor parte de los partidos políticos argentinos han reivindicado la herencia política de Hipólito Yrigoyen el yrigoyenismo

Entre estos grupos puede mencionarse a FORJA, creada en 1935; el Movimiento Intransigente y Renovador de la UCR creado en 1945, el propio Juan Domingo Perón que en más de una oportunidad reclamó una línea popular Rosas-Yrigoyen-Perón.[53] También la reivindicaron algunos socialistas, como Guillermo Estévez Boero, Hermes Binner, o comunistas como Rodolfo Puiggrós, entre otros.

En 2005, a través de la Ley 26.040, el Gobierno Argentino creó el Instituto Nacional Yrigoyeneano, figura jurídica con la que continuaría una institución creada en 1948, cuyo presidente es el ex-vicepresidente argentino Víctor Martínez.[54]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c d e Luna, Félix (1999). Alvear. Editorial Sudamericana. ISBN 950-07-1522-8. 
  2. a b Yrigoyen, en defensa del petróleo nacional El Historiador.
  3. a b c d e f g h i Primera presidencia de Yrigoyen País Global.
  4. “(H)ay indicios que autorizan a presumir que este ocurrió el 13 de julio. En efecto, en el empadronamiento de 1927, Yrigoyen manifestó haber nacido el 13 de julio (aunque rebajándose en cinco años su verdadera edad) y en esa fecha recibía habitualmente el saludo de parientes y amigos. Además, él mismo manifestó varias veces que había nacido el día de San Anacleto —que es precisamente el 13 de julio— y la tradición familiar es terminante en lo que respecta a esta fecha. El error en la partida de bautismo, pues, debe ser atribuible a lo distante entre el nacimiento y el bautismo del prócer más de cuatro años) que pudo hacer factible el lapsus.” Félix Luna, Yrigoyen (1964).
  5. a b c d e f g h i j Herrera de Noble, Ernestina (2010). Grandes biografías de los 200 años (Hipólito Yrigoyen edición). Editorial Sol 90. ISBN 978-987-07-0844-5.
  6. a b c d e Yrigoyen un hombre de pueblo Diario Clarín.
  7. Etchepareborda, Roberto (1983). Yrigoyen. Centro Editor de América Latina. ISBN 950-25-0019-9. 
  8. Comisario y abogado Clarín.
  9. Biografía de Yrigoyen Portal Planeta Sedna.
  10. a b c d e f g h i j k l m n ñ o p Luna, Félix 1954. Yrigoyen. Editorial Sudamericana. Disponible en Google Books. ISBN 950-07-2652-1.
  11. Gott, Richard (2002). Karl Krause and the Ideological Origins of the Cuban Revolution. University of London Institute of Latin American Studies Occasional Papers. London: Institute of Latin American Studies. ISSN 0953-6825. Consultado el 8 May 2014. 
  12. Del Mazo, Gabriel (1984). El radicalismo: ensayo sobre su historia y doctrina. Suquía.
  13. «La lucha en Temperley y Lomas» Temperley Web. Consultado el 23 de febrero de 2014.
  14. Cattaruzza, Alejandro (1997). Los nombres del poder: Marcelo T. de Alvear. Fondo de Cultura Económica. ISBN 950-557-230-1. 
  15. «El duelo entre Lisandro de la Torre e Hipólito Yrigoyen» Acciontv. Consultado el 19 de mayo de 2014.
  16. Rosa, José María (1951). «Don Bernardo de Irigoyen». Pensamiento Nacional.
  17. Castro, Martín O. (2012). El ocaso de la república oligárquica: poder, política y reforma electoral, 1898 – 1912. Edhasa. Páginas 297-304.
  18. Mayón, Carlos Alberto. «La Ley Sáenz Peña en el contexto mundial de los siglos XVIII, XIX y XX». Instituto de Derecho Constitucional y Político, Universidad Nacional de La Plata.
  19. a b c d e f g Amuchástegui, Antonio (1965). Mentalidades argentinas 1860-1930. Editorial Universitaria de Buenos Aires. 
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  23. a b Luna, Félix (1993). Breve historia de los argentinos. Editorial Divulgación. ISBN 987-1144-85-7.
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  29. a b c d Romero, José (1990). Breve historia de la argentina. Editorial Abril. ISBN 950-10-0072-9.
  30. a b c d Primera presidencia de Yrigoyen Portal Planeta Sedna. Consultado el 21 de julio de 2014.
  31. a b c d Primera presidencia de Yrigoyen Todo Argentina.
  32. Presidencia de Yrigoyen, año 1918 Todo Argentina.
  33. (8 de abril de 2009) «Cronología» Coche argentino. Consultado el 13 de agosto de 2010.
  34. Yrigoyen, el mantenimiento de la tierra fiscal y su subdivisión El Historiador.
  35. Tren de las Nubes historia
  36. a b c d e Yrigoyen, la reforma económica: La tierra Diario Clarín.
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  38. «El petróleo en la Argentina luego de la guerra mundial» Portal planeta Sedna.
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  46. Hundimiento del buque argentino Monte Protegido por un submarino alemán - 4 de abril de 1917 El Historiador. Consultado el 20 de diciembre de 2014.
  47. «A 107 años del descubrimiento del petróleo en Argentina, el desafío sigue siendo el mismo: su nacionalización y la soberanía hidrocarburífera en serio» Misiones online. Consultado el 12 de diciembre de 2014.
  48. «Simón Radowitzky» El Historiador. Consultado el 24 de agosto de 2014.
  49. David Rock (1988). Argentina, 1516-1987. Desde la colonización española hasta Alfonsín. Buenos Aires: Alianza. p. 129. 
  50. «Presidencia de Marcelo T. de Alvear (año 1925)» (en español). Todo Argentina. Consultado el 17 de mayo de 2010.
  51. «La misteriosa y ejemplar vida de Hipólito Yrigoyen» Infobae. Consultado el 8 septiembre de 2014.
  52. Bellota, Araceli (2010). Los amores de Yrigoyen. Editorial Ediciones B. ISBN 978-987-627-330-5.
  53. Sebreli, Juan Josén (2011). Críticas de las ideas políticas argentinas. Editorial Sudamericana. Enlace a Google Books ISBN 978-950-07-3426-4.
  54. «Instituto Nacional Yrigoyeneano».

Bibliografía[editar]

  • LUNA, Félix (1964). Yrigoyen. Buenos Aires: Desarrollo. 
  • GáLVEZ, Manuel (1939). Vida de Hipólito Yrigoyen. Buenos Aires: El elefante blanco. 
  • OYANHARTE, Horacio Bernardo (1934). El hombre. Buenos Aires: Tor. 
  • FELISATTI, Antonio (1984). Hipólito Yrigoyen. 
  • ZANINI, Eduardo (2003). Hipólito Yrigoyen, a 150 de su nacimiento (biografía). Quintana Ediciones. 
  • ROCK, David (1988). Argentina, 1516-1987. Desde la colonización española hasta Alfonsín. Buenos Aires: Alianza. 

Enlaces externos[editar]


Predecesor:
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1916-1922
Sucesor:
Marcelo T. de Alvear
Predecesor:
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Presidente de la Nación Argentina

1928 - 1930
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