Hipatia

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Filosofía de Occidente
Filosofía antigua
Retrato de Hipatia, por Rafael Sanzio. Detalle de La escuela de Atenas (1509-10).

Nombre

Hipatia (Ὑπατία)

Nacimiento

Alejandría, Egipto, c. 355

Fallecimiento

Ibidem, 415

Escuela/Tradición

Neoplatonismo

Intereses principales

Astronomía, matemáticas

Influido por

Plotino, Aristóteles, Platón

Influyó a

Sinesio de Cirene, Sócrates Escolástico

Hipatia (Griego: Ὑπατία; Alejandría, c. 355 - Ibidem, marzo de 415 ó 416[1] ) fue una filósofa y maestra neoplatónica romana, natural de Egipto,[2] que destacó en los campos de las Matemáticas y la Astronomía,[3] miembro y líder de la Escuela neoplatónica de Alejandría a comienzos del siglo V. Seguidora de Plotino, desdeñaba el misticismo y se centró en estudios lógicos y ciencias exactas.

Murió a una edad avanzada, horrendamente linchada por una turba de cristianos enfervorecidos, en medio de las luchas políticas entre el patriarcado alejandrino y el poder imperial. Durante siglos se ha acusado al Patriarca Cirilo de Alejandría de ser el principal responsable de la muerte de Hipatia, aunque no existan más que alusiones indirectas para acreditarlo.

Su carácter anómalo de mujer entregada al pensamiento y la enseñanza en plena Tardoantigüedad, su fidelidad al paganismo en el momento de auge del catolicismo teodosiano y su cruel linchamiento a manos de una turba de cristianos, han dado una gran fama a Hipatia, que ha sido presentada como símbolo de la presunta decadencia del mundo clásico frente al Cristianismo[4] y la irracionalidad, así como por los movimientos feministas como paradigma de "mujer liberada".[5]

Tabla de contenidos

[editar] Vida

[editar] Juventud

"Había una mujer en Alejandría que se llamaba Hypatia, hija del filósofo Theón, que logró tales alcances en literatura y ciencia, que sobrepasó en mucho a todos los filósofos de su propio tiempo. Habiendo sucedido a la escuela de Platón y Plotino, explicaba los principios de la filosofía a sus oyentes, muchos de los cuales venían de lejos para recibir su instrucción."
Sócrates Escolástico

Hipatia nació en Alejandría, capital de la diócesis romana de Egipto, a mediados del siglo IV, en 370, según algunas referencias, y en 355, al decir de otras.[6] Su padre fue Teón de Alejandría, un célebre matemático y astrónomo, muy apreciado por sus contemporáneos, que seguramente trabajaba y daba clases en la Biblioteca del Serapeo, sucesora de la legendaria Gran Biblioteca que desapareció en un momento indeterminado del siglo III, o quizá del IV. Hipatia por su parte, se educó en un ambiente académico y culto, presidido por la escuela neoplatónica de Alejandría, y aprendió matemáticas y astronomía de su padre, quien además le transmitió su pasión por la búsqueda de lo desconocido.

Según Dasmacio, "de naturaleza más noble que su padre, no se conformó con el saber que viene de las ciencias matemáticas, en las que había sido introducida por él, sino que se dedicó a las otras ciencias filosóficas con mucha entrega". Hipatia aprendió también sobre la historia de las diferentes religiones que se conocían en aquel entonces, sobre oratoria, sobre el pensamiento de los filósofos y sobre los principios de la enseñanza. Viajó a Atenas y a Roma siempre con el mismo afán de aprender y de enseñar.,[7] Dasmacio afirmaba que "además de conseguir el grado más alto de la virtud práctica en el arte de enseñar, era justa y sabia, y se mantuvo toda la vida virgen", dato confirmado por la Suda, una enciclopedia bizantina del siglo XI, que sin embargo añade que fue "esposa de Isidoro el Filósofo".[8]

En torno al año 400 se había convertido en líder de los neoplatónicos alejandrinos, y de acuerdo a la Suda,[9] se dedicó a la enseñanza de la filosofía, centrándose en las obras de Platón y Aristóteles. La casa de Hipatia se convirtió en un lugar de enseñanza donde acudían estudiantes de todas partes del mundo conocido, atraídos por su fama. Entre sus alumnos había cristianos como su alumno predilecto Sinesio de Cirene, futuro obispo de Ptolemaida, perteneciente a una familia rica y poderosa, que mantuvo una gran amistad con su maestra.[10] Este personaje dejó escrita mucha información sobre Hipatia, y es por medio de él que se conocen sus obras, aunque ninguna se haya conservado. Dirigió a Hipatia las cartas 10,[11] 15,[12] 16,[13] 46,[14] 81,[15] 124[16] y 154[17] de su epistolario. En esta correspondencia se mencionan los nombres de varios alumnos de Hipatia que fueron condiscípulos suyos: el hermano menor y el tío de Sinesio, Alejandro,[18] Herculiano, del que fue gran amigo, y al que consideraba "el mejor de los hombres",[19] Olimpio, un rico terrateniente de Seleucia de Pireria amigo de Sinesio,[20] Isión, íntimo de Sinesio, Herculiano y Olimpio,[21] Hesiquio de Alejandría, gramático y gobernador de Libia Superior, y su hermano Eutropio,[22] el sofista Atanasio, Gayo, pariente de Sinesio, el gramático Teodosio y el sacerdote Teotecno,[23] y unos tales Pedro y Siro,[24] además del futuro prefecto imperial de Egipto, Orestes. Se ha propuesto algunos otros nombres mencionados en las cartas de Sinesio, pero no hay pruebas de ello. En todo caso cabe indicar que sus alumnos fueron un grupo muy unido de aristócratas paganos y cristianos, algunos de los cuales desempeñaron altos cargos.

[editar] Egipto al comienzo del siglo V

Pero Hipatia era pagana y le tocó vivir en tiempos duros para el declinante paganismo. Egipto se había convertido en sede de una de las comunidades cristianas más importantes del Imperio, y el Patriarca de Alejandría gozaba del máximo prestigio e influencia, junto a sus colegas de Jerusalén, Antioquía y Constantinopla, y sólo por debajo de la teórica autoridad del Patriarca de Roma. Teodosio había convertido el llamado catolicismo en religión de Estado por el Edicto de Tesalónica de 380, imponiendo la ortodoxia nicena. Ello provocó la reacción tanto de los paganos como de las distintas interpretaciones del cristianismo, ahora oficialmente convertidas en herejías a perseguir y erradicar. A lo largo de las décadas siguientes tuvieron lugar grandes controversias y disputas entre las distintas facciones de cristianos, que llegaron en ocasiones a la violencia. Los filósofos neoplatónicos como Hipatia pronto fueron objeto de fuertes presiones. Algunos se convirtieron al cristianismo, pero Hipatia no consintió en ello a pesar de los consejos de sus amigos como el caso de Orestes, prefecto imperial y alumno suyo, que se había bautizado en Constantinopla antes de ir a desempeñar su cargo en Egipto. No obstante de su paganismo, Hipatia contó con la estima y protección de estas élites intelectuales cristianas, e incluso 120 años después de su muerte, el historiador Sócrates Escolástico, muy valorado por su imparcialidad,[25] la consideraba, a pesar de su religión, un "modelo de virtud". Orestes se dejaba aconsejar por Hipatia en los asuntos políticos y municipales,[26] y el retórico pagano Dasmacio confirmaba que Hipatia fue popular como consejera de las más altas magistraturas de Alejandría.[27] Su alumno Hesiquio[28] sentencia que era adorada y reverenciada en Alejandría y que había recibido "muchas distinciones cívicas".

Por entonces el enérgico patriarca de Alejandría era el copto Teófilo (385-412), que según Sinesio de Cirene, tenía tanta influencia entre las clases altas de Alejandría como la propia Hipatia.,[29] Gozaba de un inmenso poder, y en 391 obtuvo del emperador Teodosio una orden para demoler los templos paganos de su ciudad, entre ellos el Serapeum, y se supone que fue entonces cuando fue saqueada, o al menos vaciada, su biblioteca, sucesora de la gran Biblioteca de Alejandría.[30] Hipatia evitó enfrentarse con él, y su gran enemigo fue el antioqueno Juan Crisóstomo, patriarca de Constantinopla, a quien pretendía someter a su autoridad. Teófilo obtuvo su gran victoria sobre este último en el Sínodo de la Encina, en 403, logrando deponer y exiliar al Crisóstomo.

Teófilo de Alejandría falleció el 17 de octubre de 412, y por su sucesión compitieron el archidiácono Timoteo y Cirilo, hijo de una hermana de Teófilo.[31] No era una querella baladí por motivos puramente religiosos, ya que el influyente patriarcado alejandrino era capaz de interrumpir los envíos de grano a la capital imperial y gozaba de una riqueza inmensa, que había permitido a Teófilo realizar grandes y lujosas construcciones, que asombraron a sus contemporáneos y escandalizaron a sus enemigos.[32] Abundancio, el comandante de las fuerzas imperiales en Egipto, apoyó a Timoteo en contra de Cirilo, ya que la corte imperial pretendía ahorrarse problemas evitando la elección de otro militante anticonstantinopolitano como Teófilo. Sin embargo, Cirilo logró el patriarcado gracias al buen recuerdo dejado por su tío (que llegaría a ser santo de la Iglesia Copta) y de la antipatía de los alejandrinos hacia todo lo que viniera de Constantinopla.

Cirilo comenzó una política hostil al poder imperial, y empezó por perseguir a los novacianos, a pesar del edicto de tolerancia que había promulgado hacia ellos Teodosio el Grande en 381. Comenzó así una serie de enfrentamientos y una amarga hostilidad entre el Patriarca de Alejandría y el prefecto imperial Orestes, que veía en el poderoso obispo un detractor del poder y autoridad absolutas del Emperador. Durante los motines antijudíos que tuvieron lugar en esos años, Orestes trató de proteger a los hijos de Abraham, pero sus sinagogas fueron saqueadas y convertidas en iglesias, y Teófilo logró expulsarlos de la ciudad tras una serie de incidentes de gran violencia.

Orestes puso estos hechos en conocimiento del Emperador y a juzgar por el relato de Sócrates Escolástico[33] debió solicitar la deposición y destierro de Cirilo,el cual trató entonces de reconciliarse con el prefecto imperial, a la que éste se negó. Llegaron entonces 500 monjes procedentes del Desierto de Nitria para proteger al Patriarca, y provocaron una sedición. Uno de ellos, Amonio, hirió a Orestes de una pedrada en la cabeza, por lo que fue ejecutado. Cirilo enterró su cadáver en una iglesia y le tributó honores de mártir, con lo que la ruptura entre el Patriarca y el representante imperial fue total.

[editar] La muerte de Hipatia

Empezó entonces a correr entre los cristianos de Alejandría el rumor de que la causante de la discordia entre Cirilo y Orestes era la influyente Hipatia, amiga y consejera de su ex alumno Orestes y, presumiblemente, opuesta a los abusos del poder religioso. En plena Cuaresma, un grupo de fanáticos, dirigidos por un lector de nombre Pedro se abalanzó sobre la filósofa mientras regresaba en carruaje a su casa, la golpearon y la arrastraron por toda la ciudad hasta llegar al Cesáreo, magno templo edificado por Augusto tras su victoria sobre Marco Antonio y convertido en catedral de Alejandría. Allí, tras desnudarla, la golpearon con tejas hasta descuartizarla, y sus restos fueron paseados en triunfo por la ciudad hasta llegar a un lugar denominado el Cinareo (por su nombre, se supone que un crematorio), donde los incineraron.[34] Debía tener unos 60 años en el momento de su muerte.[35]

Sócrates Escolástico achaca indirectamente a Cirilo la responsabilidad del asesinato de Hipatia,[36] al manifestar que "este suceso acarreó no escaso oprobio tanto a Cirilo como a la iglesia de los alejandrinos", ya que no hay nada más opuesto al espíritu del cristianismo que el crimen. Las demás fuentes narran en suceso de manera similar. El historiador arriano coetáneo Filostorgio se limita a echar las culpas a los homousianos, fieles al credo de Nicea.[37] El historiador bizantino del siglo VI Juan Malalas se equivocaba al afirmar que Hipatia fue quemada viva (lo fue después de muerta), pero admitía la inducción de Cirilo y culpaba también a la propia naturaleza de los habitantes de Alejandría, violentos y "acostumbrados a toda licencia"[38] (Juan de Éfeso, decía en la misma época que los habitantes de Alejandría "son una horda de bárbaros, directamente inspirada por Satán"). Finalmente, la entrada referente a Hipatia en la monumental enciclopedia bizantina del siglo XI conocida como Suda atribuye también la responsabilidad del crimen a la envidia de Cirilo y al carácter levantisco de los alejandrinos, y da la clave para comprender la triste muerte de la filósofa al equipararla a la de dos obispos impuestos a los alejandrinos por la corte imperial de Constantinopla: Jorge de Capadocia (m. 361) y Proterio (m. 457).[39]

Sobre la motivación de Cirilo para ordenar o inducir la muerte de Hipatia, los historiadores han concluido la confluencia de al menos cinco móviles:

  • La propia intolerancia del obispo hacia el paganismo y el neoplatonismo, que tanto había influido en el arrianismo.
  • La amistad e influencia de la filósofa sobre el prefecto imperial Orestes y las clases altas de Alejandría.
  • Los deseos de vengar la muerte del monje Amonio, ordenada por Orestes, quizá aconsejado por su ex-maestra.
  • La hostilidad de Hipatia hacia Teófilo y su sobrino por la destrucción del Serapeo y el saqueo de su biblioteca en 391, que posiblemente la llevara a azuzar el enfrentamiento entre el prefecto imperial y el patriarca.
  • El deseo de advertir a Orestes que no continuara enfrentándose con él, mediante la muerte de alguien tan cercano como Hipatia.

La muerte de Hipatia levantó un gran revuelo.[40] Tras el cruel asesinato, Orestes informó de los hechos y pidió a Constantinopla que interviniera. La Suda afirma que el emperador Teodosio II quiso en principio castigar a Cirilo, tanto por justicia como por ser una gran protector de las enseñanzas filosóficas,[41] pero a la postre la reacción imperial se limitó a retirar al Patriarca los 500 monjes que le servían como guardia de córps, lo que ha llevado a algunos historiadores a suponer que fueron éstos, y no el populacho mencionado en todas las fuentes, los responsables del asesinato de la filósofa. La medida fue sin embargo rescindida al cabo de dos años, aumentándose su número a 600. Que Cirilo saliera tan bien parado fue posiblemente debido a la influencia de la hermana del Emperador, la augusta Pulqueria, cristiana fanática de gran ascendente sobre su hermano, en cuyo nombre gobernaba mientras éste se dedicaba a tareas intelectuales.

Tras la muerte de Hipatia, las relaciones entre el Patriarcado alejandrino y la Corte Imperial se suavizaron, y la veneración hacia el monje Amonio desapareció, ya que los mismos alejandrinos reconocían que había merecido la muerte por su atentado, y no por haber sido obligado a renegar de Cristo. El patriarca Cirilo se convirtió en uno de los personajes más influyentes de la Iglesia, llegando a lograr la deposición del Patriarca de Constantinopla, Nestorio en el Concilio de Éfeso de 431. A su muerte en 444 fue santificado y es considerado uno de los Doctores de la Iglesia debido a su extensa obra doctrinal.

No hubo más actos violentos contra los filósofos paganos de Alejandría, cuya Escuela siguió floreciendo hasta pleno siglo VII, sin que su actividad se viera interrumpida siquiera por el cierre de la Academia de Atenas en tiempos de Justiniano (529).[42]

[editar] Obras

"Consiguió tal grado de cultura que superó de largo a todos los filósofos contemporáneos. Heredera de la escuela neoplatónica de Plotino, explicaba todas las ciencias filosóficas a quien lo deseara. Con este motivo, quien quería pensar filosóficamente iba desde cualquier lugar hasta donde ella se encontraba"
Sócrates Escolástico

Ninguna de sus obras se ha conservado, pero se conocen gracias a sus discípulos, como Sinesio de Cirene o Hesiquio de Alejandría, el Hebreo.[43]

Además de cartografiar cuerpos celestes, confeccionando un planisferio,[48] también se interesó por la mecánica. Se sabe que inventó un destilador, un artefacto para medir el nivel del agua y un hidrómetro graduado para medir la densidad relativa y gravedad de los líquidos, precursor del actual aerómetro,[49] descrito por Sinesio de Cirene

...es un tubo cilíndrico con la forma y dimensiones de una flauta, que en línea recta lleva unas incisiones para determinar el peso de los líquidos. Por uno de los extremos lo cierra un cono, adaptado en posición idéntica, de manera que sea común la base de ambos, la del cono y la del tubo. Cuando se sumerge en el líquido ese tubo, que es como una flauta, se mantendrá recto, y es posible contar las incisiones, que son las que dan a conocer el peso.
Sinesio de Cirene, Carta 15, a Hipatia.[50]

Sinesio también la defendió como inventora del astrolabio, aunque astrolabios más tempranos precedan el modelo de Hipatia al menos un siglo - y su propio padre fue famoso por su tratado sobre ellos.[51]

[editar] Legado

Hypatia, fotografía de 1867, por by Julia Margaret Cameron
Hypatia, fotografía de 1867, por by Julia Margaret Cameron

Al poco de su muerte se publicó en su nombre una carta falsificada que atacaba al Cristianismo. El rétor pagano Damascio, "deseoso de explotar el escándalo de la muerte de Hypatia",[52] culpó directamente a los cristianos y al patriarca Cirilo, varias décadas después.

En el siglo XIV, el historiador Nicéforo Grégoras describió a la virtuosa emperatriz Eudoxia Makrembolitissa como "segunda Hipatia".[53]

A comienzos del siglo XVIII, el erudito deísta John Toland usó su muerte como base para un extenso panfleto anticatólico titulado "Hipatia, o la historia de una las damas más hermosas, virtuosas, cultas y distinguidas en todos los aspectos; que fue despedazada por el clero de Alejandría para satisfacer el orgullo, la rivalidad, y la crueldad de su arzobispo, común pero inmerecidamente llamado San Cirilo.[54] Esto condujo a la publicación de una refutación por parte de Thomas Lewis en 1721: "La Historia de Hypatia, la impreudentísima maestra de Alejandría.".[55]

Eventualmente, su historia se empezó a confundir con la de Santa Catalina de Alejandría,[56] llegando a afrirmse que la historia de su martirio fue un invento para contrarrestar a la pagana Hipatia.

El siglo XIX supuso el auge del mito literario de Hipatia.

En 1827 Diodata Saluzzo Roero sugirió en Ipazia ovvero delle Filosofie que en realidad Hipatia fue convertida por Cirilo al Cristianismo, pero que fue asesinada por un sacerdote traicionero.

Charles Kingsley realizó en 1853 una novela de ficción titulada Hipatia, o los nuevos enemigos con un viejo rostro, que retrató a la erudita, en realidad casi anciana, como una joven "heroína desvalida, pretenciosa y erótica",[57] y relataba su conversión por cristiano judío llamado Rafael Aben-Ezra tras desengañarse de Orestes.

El asteroide (238) Hypatia y el cráter lunar Hipatia fueron bautizados en su honor. Este último se localiza junto a los cráteres que recuerdan a su padre Teón y a los patriarcas Cirilo y Teófilo. Con unas medidas de 28x41 kilómetros, se localiza en los 4.3°S y 22.6°E del meridiano lunar. Unos 70 km. al norte del cráter se sitúa un sistema de canales de 180 km. llamado Rimae Hypatia, un grado al sur del ecuador, a lo largo del Mare Tranquillitatis.

[editar] Referencias contemporáneas

Una actriz, posiblemente Mary Anderson, en el papel principal de la obra Hypatia, alrededor de 1900.
Una actriz, posiblemente Mary Anderson, en el papel principal de la obra Hypatia, alrededor de 1900.

[editar] Referencias

[editar] Bibliografía

[editar] Fuentes

Las principales fuentes que se ocupan del asesinato de Hipatia, son:

[editar] Obras modernas

[editar] Notas

  1. Según Sócrates Escolástico (Historia ecclesiastica, VII, 15) la muerte de Hipatia "sucedió en el cuarto año del episcopado de Cirilo, siendo cónsules Honorio por décima vez y Teodosio por sexta, durante el mes de marzo, en el tiempo de los ayunos". El año de los consulados es 415, pero el cuarto año del episcopado de Cirilo es 416, habida cuenta de que, según el propio Sócrates, su predecesor Teófilo falleció el 17 de octubre de 412. Los historiadores no se ponen de acuerdo en que fecha es la correcta.
  2. Columbia Encyclopedia, Hypatia: Alexandrian Neoplatonic philosopher and mathematician...
  3. Toohey, Sue (2003): The Important Life & Tragic Death of Hypatia
  4. Fernández 1985; Wider, Kathleen: Women Philosophers in the Ancient Greek World: Donning the Mantle. Indiana University Press pp. 49-50; Mangasarian, Mangasar Mugurditch: The Martyrdom of Hypatia, 1915
  5. (Casado Ruiz de Loizaga 2006: 52)
  6. Dado que su discípulo Sinesio de Cirene nació en torno a 375, esta última fecha parece la correcta.
  7. Multicultural Resource Center: Hypatia
  8. Suda online. Ypsilon 166 (en inglés y griego).
  9. Suda online. Ypsilon 166 (en inglés y griego).
  10. Blázquez Martínez 2004.
  11. Fitzgerald, A.: Letters of Synesius of Cyrene. Londres, 1926. (Carta 10 [en inglés]).
  12. Fitzgerald, A.: Letters of Synesius of Cyrene. Londres, 1926. (Carta 15 [en inglés]).
  13. Fitzgerald, A.: Letters of Synesius of Cyrene. Londres, 1926. (Carta 16 [en inglés]).
  14. Fitzgerald, A.: Letters of Synesius of Cyrene. Londres, 1926. (Carta 46 [en inglés]).
  15. Fitzgerald, A.: Letters of Synesius of Cyrene. Londres, 1926. (Carta 81 [en inglés]).
  16. Fitzgerald, A.: Letters of Synesius of Cyrene. Londres, 1926. (Carta 124 [en inglés]).
  17. Fitzgerald, A.: Letters of Synesius of Cyrene. Londres, 1926. (Carta 154 [en inglés]).
  18. Fitzgerald, A.: Letters of Synesius of Cyrene. Londres, 1926. (Carta 150 [en inglés]).
  19. Fitzgerald, A.: Letters of Synesius of Cyrene. Londres, 1926. (Carta 138 [en inglés]).
  20. Fitzgerald, A.: Letters of Synesius of Cyrene. Londres, 1926. (Cartas 44, 133 y 148 [en inglés]).
  21. Fitzgerald, A.: Letters of Synesius of Cyrene. Londres, 1926. (Carta 144 [en inglés]).
  22. Fitzgerald, A.: Letters of Synesius of Cyrene. Londres, 1926. (Cartas 5 y 93 [en inglés]).
  23. Fitzgerald, A.: Letters of Synesius of Cyrene. Londres, 1926. (Carta 5 [en inglés]).
  24. Fitzgerald, A.: Letters of Synesius of Cyrene. Londres, 1926. (Carta 133 [en inglés]).
  25. (Casado Ruiz de Loizaga 2006: 50)
  26. Sócrates Escolástico, Hist. Eccl., VII, 15.
  27. Frag. 102
  28. Frag. 102
  29. Fitzgerald, A.: Letters of Synesius of Cyrene. Londres, 1926. (Carta 12 [en inglés]).
  30. En 416, el teólogo e historiador hispanorromano Paulo Orosio vio con mucha tristeza los restos de la biblioteca del Serapeo, afirmando que «sus armarios vacíos de libros fueron saqueados por hombres de nuestro tiempo» (Historiarum Adversum Paganos, V, 15, 18).
  31. Sócrates Escolástico, Hist. Eccl., VII, 7.
  32. Paladio de Helenópolis lo acusó de hallarse poseído de "una locura faraónica" (Dialogus de vita Ioannis Chiysostomi, 6).
  33. Hist. Eccl., VII, 13 y 14
  34. Hist. Eccl., VII, 15.
  35. Bláquez Martínez 2004: 16.
  36. Ibidem
  37. Hist. Eccl., VIII, 9.
  38. Chronographia, 14.
  39. Suda online. Ypsilon 166 (en inglés y griego).
  40. (Casado Ruiz de Loizaga 2006: 50)
  41. Suda online. Ypsilon 166 (en inglés y griego).
  42. la escuela filosófica de Alejandría ante la crisis del año 529, por Gonzalo Fernández.
  43. Clio, revista de Historia. Hipatia, la científica de Alejandría. Consultado el 15, 06 de 2008.
  44. The Life and Legacy of Hypatia
  45. Whitfield, Bryan J.: The Beauty of Reasoning: A Reexamination of Hypatia of Alexandra (en inglés)
  46. Marvin,, Chris, y Sikernitsky, Frank: The Window:Philosophy on the Web (en inglés)
  47. Grout, James. Encyclopædia Romana (en inglés)
  48. Toohey, Sue (2003). The Important Life & Tragic Death of Hypatia. Skyscript.co.uk. (en inglés)
  49. Vare, Ethlie Ann, y Ptacek, Greg: Mothers of Invention 1988, pp. 24-26. (en inglés)
  50. Fitgerald, A. The Letters of Synesius of Cyrene, OUP, 1929-30. Carta 15
  51. Marvin,, Chris, y Sikernitsky, Frank: The Window:Philosophy on the Web (en inglés)
  52. Whitfield, Bryan J.: The Beauty of Reasoning: A Reexamination of Hypatia of Alexandra (en inglés)
  53. Dzielska, Maria. Hypatia of Alexandria. Oxford Press, 1996.
  54. Ogilvie, M. B. (1986). Women in science: Antiquity through the nineteenth century. Cambridge, MA: The MIT Press. El título original es: Hypatia: Or the history of a most beautiful, most vertuous, most learned, and every way accomplish’d lady; who was torn to pieces by the clergy of Alexandria, to gratify the pride, emulation, and cruelty of their archbishop, commonly but undeservedly stil’d St. Cyril.
  55. The History Of Hypatia, A most Impudent School-Mistress of Alexandria: Murder'd and torn to Pieces by the Populace, In Defence of Saint Cyril and the Alexandrian Clergy. From the Aspersions of Mr. Toland (en inglés).
  56. Jameson, Anna. "Sacred and Legendary Art", 1857. pp 84.
  57. Snyder, J.M. (1989). The woman and the lyre: Women writers in classical Greece and Rome.. Carbondale, IL: Southern Illinois University Press.

[editar] Véase también

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