Heracles

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Hércules y la Hidra, por Antonio Pollaiuolo.

Heracles,[1] Héracles[2] (en griego antiguo Ἡρακλῆς, Hēraklḗs, del nombre de la diosa Hēra, y kleos: ‘gloria’ es decir ‘gloria de Hera’[3] [4] ) o Hércules es un héroe de la mitología griega. Era considerado hijo de Zeus y Alcmena, una reina mortal, hijo adoptivo de Anfitrión y nieto de Perseo por la línea materna.[5] Recibió al nacer el nombre de Alceo o Alcides, en honor a su abuelo Alceo (Ἀλκαῖος, Alkaios);[6] si bien esta misma palabra evoca la idea de fortaleza (griego άλκή). Fue en su edad adulta cuando recibió el nombre con que se lo conoce, impuesto por Apolo, a través de la Pitia, para indicar su condición de servidor de la diosa Hera.[7] En Roma, así como en Europa Occidental, es más conocido como Hércules y algunos emperadores romanos ―entre ellos Cómodo y Maximiano― se identificaron con su figura.

Índice

Heracles en la mitología griega [editar]

Se trata del más célebre de los héroes griegos, el paradigma de la virilidad y el adalid del orden olímpico contra los monstruos ctónicos. Su extraordinaria fuerza es el principal de sus atributos, pero también lo son el coraje, el orgullo, cierto candor y un formidable vigor sexual.[8] Se le considera el ancestro de los Reyes de Esparta (de este modo estos caudillos dorios se legitimaban como aqueos[9] ) y la influencia de esta polis en la Grecia Arcaica y Clásica fue una de las razones de la difusión de su leyenda y su culto,[10] haciendo de Heracles el héroe dorio por excelencia.[11]

Abundan los relatos mitológicos sobre él, y los más famosos son los doce trabajos. Las historias de las cuales es protagonista forman un ciclo que se desarrolló constantemente durante toda la Antigüedad, motivo por el cual es difícil hacer una exposición cronológica o siquiera coherente de ellas. El historiador francés Pierre Grimal, en su Diccionario de mitología griega y romana, propone clasificarlas en tres categorías, a saber:

  1. El ciclo de los Doce Trabajos.
  2. Las hazañas independientes de los mismos.
  3. Las aventuras secundarias ocurridas durante la realización de los trabajos.

Como marco de los tres ciclos aparecen los relatos de su nacimiento y de su muerte y apoteosis, relativamente invariables en las diversas fuentes.[12]

Las menciones más antiguas de Heracles aparecen en las obras de Homero[13] y Hesíodo,[14] pero relatos más o menos completos de sus aventuras son las obras de Psino de Lindos (natural de Rodas, y, por lo demás, desconocido),[15] Pisandro de Cámiros (otro poeta rodio, fl. ca. 640 a. C.),[16] [17] y Paniasis de Halicarnaso (siglo V a. C.) autor de una obra titulada Heraclea.[18] Todas estas obras, con excepción de unas pocas citas fragmentarias, se han perdido.

Los poetas posteriores, sus comentaristas y, por último, los mitógrafos de la época helenística son, en la actualidad, las únicas fuentes escritas sobrevivientes que relatan las hazañas de Heracles. Un auxiliar importante para el estudio de las mismas es la iconografía, muy abundante, que recoge los principales episodios de las leyendas. Iconografía que se prolonga desde la época arcaica hasta la moderna. Como muestra basta señalar el friso del templo de Apolo en Delfos[19] y la colección del Museo del Prado.[20]

Heracles en otras mitologías [editar]

Las historias y el culto de Heracles se difundieron en cada sitio donde se establecieron los griegos; en muchos casos el héroe fue incorporado a otras mitologías o bien se lo identificó con algún personaje mítico anterior. Entre los etruscos, sumamente receptivos ante la mitología helénica, Heracles se convirtió en Hercle, hijo de Tinia y de Uni. A través de esta personificación los latinos desarrollaron la figura de Hércules. En la mitología de Roma, Hércules se identifica por completo con el Heracles griego y solo se le añaden algunos episodios a sus aventuras destinados a relacionarlo con Italia y el Lacio. En otros casos, los propios griegos equipararon con Hércules a los seres míticos de otras culturas; así sucedió con el dios fenicio Melkart, las divinidades egipcias Jonsu y Herishef o el celta Ogmios. En ocasiones estos otros Heracles fueron caracterizados con epítetos distintivos como Heracles tirio, Heracles tasio (de Tasos), Heracles de Canobo o Heracles dáctilo.[21] Este hecho llevó a historiadores y filósofos a especular sobre la existencia de diferentes Heracles a lo largo de la historia, siendo el hijo de Alcmena el último de ellos y meramente un héroe.[22]

Nacimiento e infancia [editar]

Un elemento principal de las conocidas tragedias que giran en torno a Heracles proviene del odio que la diosa Hera, esposa de Zeus, le tenía. Heracles era hijo de Zeus y Alcmena, y por tanto su mera existencia demostraba al menos una de las muchas infidelidades de aquél. Como venganza por éstas, Hera conspiraba a menudo contra la descendencia mortal de Zeus.

Zeus yació con Alcmena tras adoptar la apariencia del marido de ésta, Anfitrión de Tebas, que había dejado su hogar para ir a la guerra contra Atenas. Anfitrión volvió más tarde esa misma noche, y Alcmena quedó embarazada de gemelos.

En la noche en que estaba previsto que los gemelos nacieran, Hera, conociendo el adulterio de su marido, logró convencer a Zeus de que prestara un juramento según el cual el niño que naciera aquella noche a un miembro de la casa de Perseo sería un gran rey.

Una vez Zeus hubo jurado, Hera corrió a la casa de Alcmena y ralentizó el parto sentándose con las piernas cruzadas y las ropas atadas con nudos (cuando se enteró de esto, Zeus enfureció, pero no le quedó otra que mantener su promesa). Al mismo tiempo, provocó que su primo Euristeo naciese con dos meses de antelación, haciendo así que fuese rey en lugar de Heracles. Y habría retrasado permanentemente el nacimiento de éste si no hubiese sido engañada por Galantis, la criada, quien le dijo que ya había asistido al niño en el parto. Hera, sin comprender nada, desató los nudos permitiendo así que Alcmena diese realmente a luz. Pero la categoría de semidiós sólo podía ser para uno de los dos niños, el cual fue Heracles, que recibió junto con el título el don de la fuerza, mientras que su hermano gemelo, Ificles, nació mortal.

Otra versión cuenta que Hera retrasó el parto haciendo que Ilitía se sentase en la mencionada posición, y que fue ésta la engañada por Galantis. Hera transformó a la criada en comadreja y la obligó a dar a luz poniendo huevos por la boca.

Heracles fue nombrado así en un intento fallido por aplacar a Hera. Unos pocos meses después de su nacimiento, Hera envió dos serpientes a matarlo mientras dormía en su cuna. Heracles estranguló una serpiente con cada mano y fue hallado por su niñera jugando con sus cuerpos exangües como si fueran unos insignificantes juguetes.

Una versión del origen de la Vía Láctea es que Zeus engañó a Hera para que amamantase al infante Heracles. Al descubrir quién era, lo apartó de su pecho y un chorro de su leche formó la mancha que cruza el cielo y que puede verse en él desde entonces (se cuenta una historia parecida sobre Hera y Hermes, aunque en su caso, el truco funcionó y le tomó más cariño).

Según la tradición griega, probablemente basada en la Oración (XII, 99) de Libanio o en la Epítome de la Biblioteca de Apolodoro, Heracles fue concebido en el vientre cuando Zeus prolongó la noche en tres durante las nupcias de sus padres.

La leyenda cuenta que Heracles nació en Tebas, donde vivían Alcmena y Anfitrión.

Los antiguos griegos celebraban el nacimiento de Heracles en el cuarto día de cada mes griego.

Edad adulta [editar]

Heracles creció sano y fuerte. Recibió con su hermano clases de música del maestro Lino, pero era un estudiante indisciplinado. Lino lo regañaba constantemente, y un día Heracles se enfureció y lo golpeó con una lira, matándolo al instante. El joven Heracles debió comparecer ante un tribunal, acusado de asesinato, pero se salió del apuro citando una sentencia de Radamantis, según la cual existía el derecho de matar al adversario en caso de legítima defensa. Fue pues, absuelto. Pero Anfitrión, inquieto, y temiendo que su hijo adoptivo fuese presa de nuevos accesos de cólera se apresuró a enviarlo al campo, y lo puso al frente de sus rebaños. Allí, según una tradición, un boyero escita llamado Téutaro continuó su educación, adiestrándolo en el arte de manejar el arco.

Heracles siguió realizando proezas tales como matar al León de Citerón, que estaba acosando y cazando los rebaños locales, y se vistió con sus pieles. Cuando regresaba de su cacería se encontró con los emisarios del rey minio Ergino de Orcómeno, que había derrotado años atrás a los tebanos y les había impuesto un pesado tributo que debían pagar cada año. Heracles los atacó, les cortó la nariz y las orejas y las ató a sus cuellos, enviándolos de regreso con el mensaje de que ése era todo el tributo que iba a recibir. El rey tebano Creonte le recompensó dándole en matrimonio a su hija, la princesa Megara, con la que tuvo varios hijos. Pirra, su hermana menor, se casó con Ificles, hermano del héroe.

Los doce trabajos [editar]

Hércules y el jabalí de Erimanto, Louis Tuaillon (1904).

En un ataque de locura provocado por Hera, Heracles mató a su mujer, a sus hijos y a dos de sus sobrinos con sus propias manos (otras versiones dicen que dejó a Megara con vida, y que cuando volvió en sí, no pudo seguir viviendo con ella y se la entregó a su sobrino Yolao). Al despertar y descubrir los terribles actos que había cometido, sintió un terrible dolor, y avergonzado, se aisló de la sociedad yéndose a vivir a tierras salvajes. Tras una larga búsqueda, fue hallado por su hermano Ificles, que le convenció de que fuera al Oráculo de Delfos. En penitencia por esta execrable acción, la sibila délfica le dijo que tenía que llevar a cabo una serie de diez trabajos dispuesta por Euristeo, el hombre que había usurpado su legítimo derecho a la corona y a quien más odiaba. Heracles realizó los diez trabajos con éxito, pero Hera, malmetiendo contra éste, convenció a Euristeo de que tachara de inválidos el segundo, en el que fue ayudado por su sobrino Yolao, y el quinto, ya que bien pensado, lo realizó para Augías. Debido a esto, Heracles tuvo que realizar dos trabajos más, sumando en total los doce.

El orden tradicional de los trabajos es:

  1. Matar al León de Nemea.
  2. Matar a la Hidra del lago de Lerna.
  3. Capturar a la Cierva de Cerinia.
  4. Capturar al Jabalí de Erimanto.
  5. Limpiar los establos de Augías.
  6. Matar a los Pájaros del lago Estínfalo.
  7. Capturar al toro salvaje de la isla de Creta.
  8. Robar las yeguas del rey Diomedes de Tracia.
  9. Vencer a las amazonas y tomar el cinturón de Hipólita.
  10. Matar a Gerión y robarle sus rebaños.
  11. Robar las manzanas de oro del Jardín de las Hespérides.
  12. Capturar al can Cerbero en el Hades y llevarlo a Euristeo.

Según el Cronicón de san Jerónimo Heracles completó sus doce trabajos en 1246 a. C.

Heracles con la manzana del Jardín de las Hespérides.

Íole [editar]

Íole o Yole era la joven y bella hija de Éurito, rey de Ecalia. Heracles se enamoró perdidamente de ella en cuanto la vió y trató de conseguir su mano, pero Éurito se la denegó porque conocía el oscuro pasado de Heracles, en el que éste mataba a su mujer y a sus hijos víctima de la locura, y temía que Heracles volviera a perder la razón y que le sucediera lo mismo a Íole y a los futuros hijos que engendraran.

Tiempo después, Éurito organizó una competición de tiro con arco, prometiendo otorgar la mano de Íole al que lograra batir su marca y la de sus hijos. Heracles participó ansiando ganar. Los hijos de Éurito superaron a todos los demás competidores del reino, pero Heracles dio tan certeramente en la diana que batió las marcas de estos últimos. Cuando Éurito se dio cuenta de que éste estaba ganando (cosa irónica, ya que fue el mismo Éurito el que enseñó a Heracles a tirar con arco), detuvo la competición y no le permitió seguir. Su hijo Ífito intentó hacerle entrar en razón sin éxito. Así, Éurito rompió su promesa y se ganó el odio de Heracles.

La segunda penitencia de Heracles [editar]

Heracles, tras la competición de tiro con arco en Ecalia, en la cual intentó sin éxito conseguir la mano de la princesa Íole, se disponía a marcharse de la ciudad cuando las yeguas de Éurito fueron robadas. Ífito, el hijo de Éurito, que había apoyado a Heracles en la injusticia de la competición, le pidió a éste ayuda para buscar las yeguas. Heracles accedió y realizaron una larga e infructuosa búsqueda. El héroe regresó a Tirinto, su ciudad de residencia, e Ífito siguió indagando sólo. Un tiempo después, éste descubrió las huellas que habían dejado las yeguas y las siguió hasta Tirinto, exactamente hasta la casa de Heracles, donde aparecieron los animales robados. El famoso ladrón Autólico, autor de la fechoría, se las había vendido como propias sin que éste nada supiese. Ífito intentó que Heracles las devolviera, pero éste se negó rotundamente, ya que las había pagado y le pertenecían. Se pusieron a discutir acaloradamente en lo alto de una muralla, y en uno de sus arranques de ira, Heracles arrojó a Ífito al vacío, asesinándolo.

Heracles, avergonzado por haber vuelto a matar a un inocente, regresó al Oráculo de Delfos, donde le fue impuesta la penitencia de servir a la reina (según algunas versiones, princesa) Ónfale de Lidia durante tres años. Ésta humillaba a Heracles, obligándole a realizar trabajos de mujer y a llevar ropas femeninas, mientras ella vestía la piel del León de Nemea y portaba su clava de madera de olivo. Pasados los tres años, Heracles dejó de ser esclavo de Ónfale y la tomó como esposa. Tuvieron un hijo cuyo nombre varía entre Agelao y Lamo según las distintas versiones.

Deyanira [editar]

Un tiempo después, Heracles viajó a Calidón, donde en las gradas del templo vio a la princesa Deyanira. Por el momento, Heracles se olvidó de Íole, ya que Deyanira era una buena opción para los hijos que tanto deseaba. La cortejó hasta que logró que ella se enamorara de él, pero los separaba un gran obstáculo: el dios-río Aqueloo, al que Eneo, el padre de Deyanira, había prometido la mano de ésta. Heracles le propuso al dios-río un duelo por la princesa, en el cual lo mató (después cogió uno de los cuernos del cadáver y se lo dió a unas ninfas, con el cual hicieron la cornucopia). Meleagro, el hermano de Deyanira, que no se encontraba en Calidón, le comunicó a su hermana que la echaba de menos, y ella fue a hacerle una visita con Heracles. Durante el viaje, tuvieron que cruzar el río Eveno, y el centauro Neso se ofreció para llevar a Deyanira mientras Heracles cruzaba a nado. Pero el centauro se enamoró de ella, y una vez hubo alcanzado la otra orilla quiso raptarla, comenzando a galopar sin esperar a Heracles. Éste enfureció y le disparó una flecha untada con la sangre de la Hidra de Lerna, la cual le acertó en el corazón. Mientras Heracles se acercaba al lugar donde se hallaba Neso moribundo, éste le dijo a Deyanira que tomara un poco de su sangre y que se la aplicara a Heracles si veía que perdía su amor por ella. Ésta realmente era una trampa para dar muerte a Heracles, pero Deyanira se dió cuenta demasiado tarde.

Muerte a varios gigantes [editar]

Heracles mató a los gigantes Cicno y Porfirión.

Cicno [editar]

Pieza de cerámica ática de figuras negras hallada en Cámiros (Rodas): un ánfora en la que se representa el combate entre Cicno y Heracles. De izquierda a derecha, Atenea, Heracles, Zeus, Cicno y Ares. Ca. 550 – 530 a. C.

Cicno, hijo de Ares, era muy sanguinario y quiso construir un templo con los huesos y calaveras de las personas y animales que asesinaba. Cicno desafió a Heracles a un combate singular en Itone, Heracles lo enfrentó y lo mató. La muerte de Cicno provocó la furia de su padre, Ares, el que también enfrentó a Heracles. Aun así, Heracles derrotó al dios y lo obligó a volver al Olimpo.

Porfirión [editar]

Zeus y Heracles contra Porfirión.

Porfirión fue uno de los gigantes que se rebelaron contra los dioses (Aún cuando Hera le prometió la mano de su hija Hebe si luchaba contra Dionisio), intentando incluso lanzarles la isla de Delos. Para debilitarle, Zeus le inspiró sentimientos amorosos hacia Hera, pero fue tal la violencia con que respondió el gigante que, intentando forzarla, llegó incluso a rasgar la túnica de la diosa. Zeus aprovechó este momento para fulminarlo con su rayo, mientras que Heracles lo remató atravesándolo con sus flechas.

Laomedonte [editar]

Antes de la guerra de Troya, Poseidón envió un monstruo marino a atacar Troya.

Laomedonte tenía la intención de sacrificar a su hija Hesíone a Poseidón con la esperanza de apaciguarle. Ocurrió que llegó Heracles (junto con Telamón y Oícles) y estuvo de acuerdo en matar al monstruo a cambio de los caballos que Laomedonte había recibido de Zeus como compensación por el rapto de Ganimedes. Laomedonte accedió y Heracles mató al monstruo, pero Laomedonte incumplió su palabra.

Por ello en una expedición posterior Heracles y sus seguidores atacaron y saquearon Troya, matando a todos los hijos de Laomedonte presentes excepto Podarces, quien salvó la vida al dar a Heracles un velo de oro que había hecho Hesíone. Telamón tomó a Hesíone como trofeo de guerra, se casó con ella y tuvieron un hijo, Teucro.

Otras aventuras [editar]

Amoríos, matrimonios y muerte [editar]

Heracles mantuvo incontables aventuras amorosas con mujeres, de las que tuvo muchísimos hijos, a los que se alude colectivamente como heráclidas (siendo la más notable de ellos Macaria). Un suceso destacado es su estancia en el palacio del rey Tespio, a quien agradó su físico, por lo que animó a Heracles a hacer el amor a sus cincuenta hijas durante el tiempo que duró la cacería del león de Citerón (o según la versión, en siete noches o incluso en una sola). Todas ellas quedaron encintas y alumbraron varones. Sus hijos y los descendientes de éstos, conocidos como los heráclidas, conquistaron dos generaciones más tarde el sur de Grecia, Asia menor e Italia. Muchos de los reyes de la Grecia Antigua remontaban su linaje a uno u otro de estos hijos, notablemente los reyes de Esparta y Macedonia.

En el transcurso de su vida Heracles se casó tres veces. Su primer matrimonio fue con Megara, cuyos hijos mató en un ataque de locura provocado por Hera y a quien más tarde dio en matrimonio a su compañero Yolao, porque su mera visión le era demasiado dolorosa. Su segunda esposa fue Ónfale, la reina o princesa lidia a quien fue vendido como esclavo.

Su tercer matrimonio fue con Deyanira, madre de Macaria y de Hilo. Cuando Deyanira sospechó que Heracles prefería la compañía de Yole, untó unas ropas con la sangre de Neso. Licas, el sirviente de Heracles, le llevó dichas ropas, y éste se las puso. En cuanto se templaron sobre su cuerpo, el veneno que contenía la sangre penetró en su cuerpo, provocándole un dolor insoportable. Heracles tomó a Licas por los pies y lo arrojó al mar, intentando luego quitárselas, pero se había pegado a su piel. Deyanira, al ver lo que había hecho, se ahorcó. Heracles murió voluntariamente, pidiendo que se le construyera una pira para acabar con su agonía. Tras su muerte en esta pira los dioses lo hicieron inmortal, o alternativamente el fuego quemó la parte mortal del semidiós, quedando solo la parte divina, se reconcilió con Hera y se casó con Hebe, una hija de ésta.

Nadie sino el amigo y sobrino de Heracles Yolao (en algunas versiones Filoctetes o Poeas) podía prender su pila funeraria, y por esta acción recibió su arco y sus flechas, que más tarde necesitaron los griegos para derrotar a Troya en la Guerra de Troya.

De acuerdo con la Praeparatio evangélica (libro 10, xii) de Eusebio, Clemente afirma que «entre el reinado de Heracles en Argos y la deificación del propio Heracles y de Asclepio hay comprendidos treinta y seis años, según Apolodoro el cronista, y de ese momento a la deificación de Cástor y Pólux treinta y tres años, y en algún momento de este tiempo sucedió la captura de Troya.» Dado que Heracles gobernó Tirinto en Argos al mismo tiempo que Euristeo gobernó Micenas, y puesto que en esa época Lino era el profesor de Heracles, puede concluírse que estableciendo la fecha en que Lino enseñaba a Heracles en el 1264 a. C. (dada por Jerónimo en su Chronicon) la muerte y deificación de Heracles ocurrió aproximadamente en 1226 a. C. Los antiguos griegos celebraban el 12 de octubre la fiesta de la Herakleia en conmemoración de la muerte de Heracles.

Consortes y descendencia de Heracles [editar]

Amantes masculinos de Heracles [editar]

Heracles con su amante Yolao, unidos por Eros. Vaso etrusco.

En su Eróticos, Plutarco afirma que los amantes masculinos de Heracles fueron tan numerosos que no era posible contarlos. Algunos de ellos fueron:

(Recogido por Bernard Sergent en Homosexualidad en la mitología griega, Beacon Press, 1986.).

Interpretaciones antiguas y modernas [editar]

A través de la cultura grecobudista, el simbolismo heráclida fue transmitido al lejano oriente. Un ejemplo de ello ha llegado hasta la época moderna en las deidades guardianas Niō que se hallan frente a los templos budistas japoneses.

Heracles y su álter ego romano han sido mezclados desde el Renacimiento.

Véase también [editar]

Referencias [editar]

  1. El término como Heracles
  2. El término como Héracles
  3. José María Albaiges Olivart: Diccionario de nombres de personas. Barcelona, Universidad de Barcelona, 1993.
  4. «Behind the Name», artículo en inglés.
  5. Por parte de padre sería, obviamente, hermano de Perseo (también hijo de Zeus, pero con Dánae).
  6. Según Apolodoro, Heracles es tanto bisnieto como nieto de Alceo. En efecto, su madre Alcmena era hija de Anaxo, hija de Alceo, mientras que su padre adoptivo, Anfitrión, era hermano de Anaxo (es decir que Alcmena era su sobrina) e hijo de Alceo. Éste, por su parte, era hijo de Perseo y, por ello, nieto de Zeus. Véase Biblioteca II, 5.
  7. Pierre Grimal: Diccionario de mitología griega y romana (pág. 239). Barcelona: Paidós, 1981. s. v. Heracles; I, Nombre orígenes e infancia.
  8. Como se desprende de los relatos míticos donde estas características aparecen resaltadas. El coraje es manifestado en numerosas empresas, pero en especial durante su descenso al Hades, el orgullo aparece en el episodio de la toma de Troya, cuando Telamón resulta el primero en cruzar la brecha en la muralla y solo se salva de los celos del héroe al pretender erigir un altar en su honor cf. Apolodoro, Biblioteca II, 12,4. La simplicidad del héroe, una burla al carácter de los espartanos, aparece manifiesta en sus relaciones con Euristeo y también en su glotonería. En cuanto a la virilidad de Heracles basta recordar el episodio de las hijas del rey Tespio (y sus numerosos amantes de ambos sexos). Véase: Luke Roman, y Monica Roman: Encyclopedia of greek and roman mythology (pág. 208 y ss). Nueva York: Facts on File, 2010. También: Mariano Valverde Sánchez: Koinòs lógos: homenaje al profesor José García López, volumen 2, pág. 657 y ss.
  9. Hidalgo de la Vega, Sayas Abengochea, Roldán Hervás: Historia de la Grecia antigua (pág. 88). Salamanca (España): Universidad de Salamanca, 1998.
  10. Robert Graves: Los mitos griegos (I. 95. «El nacimiento de Teseo», nota 2) y Los mitos griegos II. 135. «El asesinato de Ífito», nota 2).
  11. Pierre Grimal: opus citato, sub «Teseo» (pág. 505).
  12. Pierre Grimal: ibídem.
  13. Homero, Ilíada II, 653 y passim. Odisea XI, 601.
  14. Hesíodo, Teogonía, II. 507-543 y, en especial, la obra llamada El escudo de Heracles, si bien actualmente ya no se considera obra de este poeta.
  15. Mencionado por Clemente de Alejandría en Stromata, libro 6, capítulo 2.
  16. Ver los fragmentos en G. Kinkel: Epicorum graecorum fragmenta (1878).
  17. «Peisander», artículo (en inglés) acerca de Kinkel en William George Smith (ed.): Dictionary of greek and roman biography and mythology. Londres: J. Walton, 1849.
  18. Este Painiasis era considerado como un poeta apenas inferior a Homero, con quien ningún griego podía ser comparado (Quintiliano, Inst. ora. X. I. 54), primo, o tal vez tío, del historiador Heródoto y quien en 14 libros narró, en forma épica, las aventuras de Heracles. Pueden leerse los fragmentos sobrevivientes en G. Kinkel: Epic. poet. fragmenta, edición en griego, 1877.
  19. [http://www.corbisimages.com/Enlargement/MI001997.html Friso del templo de Apolo en Delfos.
  20. [http://www.museodelprado.es/coleccion/a-fondo/la-boveda-del-cason-del-buen-retiro-luca-giordano/programa-iconografico/los-trabajos-de-hercules Colección en el Museo del Prado.
  21. Gregory Zorzos: «Heracles», pág. 39 y ss. (Sin datos de edición, traducción electrónica).
  22. Al respecto véase, entre otros, Heródoto, Historias, II, 43 y 44.

Enlaces externos [editar]

  • Séneca: Hércules furioso o Hércules loco (Hercules furens).
    • Texto español, con introducción, en Scribd; la obra, a partir de la pág. 117 (la lista de personajes, en la 116).
      • Texto latino en el Proyecto Perseus. Empleando el rótulo activo "load", que se halla en la parte superior derecha, se obtiene ayuda en inglés con el vocabulario latino del texto.
  • Séneca: Hércules Eteo o Hércules en el Eta (Hercules Oetaeus).
    • Texto español, con introducción, en Scribd; la obra, a partir de la pág. 20 de la reproducción electrónica (la lista de personajes, en la 19).
      • Texto latino en el Proyecto Perseus. Empleando el rótulo activo "load", que se halla en la parte superior derecha, se obtiene ayuda en inglés con el vocabulario latino del texto.
  • Ovidio: Heroidas (Heroides) o Cartas de las heroínas (Epistulae heroidum). IX: Deyanira a Hércules (Deianira Herculi).
    • Texto francés en Wikisource.
    • Comentario de las "Heroidas" de Ovidio: Deyanira a Hércules.
      • Texto inglés, con índice electrónico, en el Proyecto Perseus.
  • Joyas de la mitología, año II, nº 14: Hércules el invencible. Publicación de la Editorial Novaro que presenta dos historietas gráficas: Hércules el invencible (el nacimiento y la instrucción del héroe) y El destino del titán (la muerte del León de Nemea). 1 de abril de 1964.