Heberto Castillo

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Heberto Castillo Martínez
Heberto Castillo.jpg
Heberto Castillo
Nacimiento 23 de agosto de 1928
Ixhuatlán de Madero, Veracruz, Flag of Mexico.svg México
Fallecimiento 5 de abril de 1997 (68 años)
Ciudad de México, Flag of Mexico.svg México
Nacionalidad Flag of Mexico.svg México
Alma máter Universidad Nacional Autónoma de México
Ocupación Ingeniero, científico, político, líder social

Heberto Castillo Martínez fue un ingeniero, científico, político, ideólogo, líder social y forjador de instituciones.

Ingeniería[editar]

Estudió ingeniería civil en la Escuela Nacional de Ingenieros de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Fue además profesor en la UNAM y en el Instituto Politécnico Nacional (IPN) donde escribió tres libros para docencia.

Inventó un sistema de construcción que denominó Tridilosa. Este sistema reemplaza trabes y losas de concreto reforzado de los sistemas convencionales, lo que produce ahorros considerables en concreto y acero. La Tridilosa fue utilizada en más de 200 puentes en México, en el World Trade Center de la Ciudad de México, la Torre Chapultepec, Centro Médico Siglo XXI, Plaza Cuauhtémoc, Plaza Tabasco 2000, Asociación Nacional de Charros, Hotel Morelia Misión y en el edificio Biosfera 2 (Arizona, EE. UU.) Se dedicó a la docencia por más de veinte años, impartiendo la materia de Análisis y diseño de estructuras en la Universidad Nacional Autónoma de México y en el Instituto Politécnico Nacional.[1]

Política[editar]

Apoyó las luchas ferrocarrileras (1959-1960), la de los maestros normalistas (1958), la de los médicos (1965), y por su participación en el movimiento estudiantil de 1968, en el periodo de gobierno de Gustavo Díaz Ordaz después de resistir oculto por más de 6 meses, fue encarcelado en Lecumberri donde permaneció dos años, quedando en libertad en mayo de 1971. A su salida de la cárcel, promovió la constitución de un partido político comunista, que culminó en la creación del Partido Mexicano de los Trabajadores en 1974, que luchó hasta obtener su registro legal con el cual participó en las elecciones federales de 1985 en las cuales fue electo Diputado Federal a la LIII Legislatura. Propuso además la fusión de varios partidos de izquierda para formar el Partido Mexicano Socialista (1987). Fue candidato a la Presidencia de México por el PMS en 1988, en cuyo proceso declinó en favor de Cuauhtémoc Cárdenas.

Después de las elecciones de 1988, en el que el PMS participó dentro del Frente Democrático Nacional al lado de Cuauhtémoc Cárdenas, este se disolvió para formar con su registro el Partido de la Revolución Democrática en 1989. En 1996 fue candidato a la Presidencia Nacional del PRD en la que no obtuvo el triunfo, en ésta elección resultó electo Andrés Manuel López Obrador. Este partido lo postuló para el Senado representando a Veracruz en 1994 pero no terminó su periodo ya que murió el 5 de abril de 1997, sus restos fueron trasladados a la Rotonda de las Personas Ilustres el 5 de abril de 2004.[2] A finales de 1997, el senado de la República Mexicana lo nombró, post mortem, depositario de la Medalla de Honor Belisario Domínguez del Senado de la República (Medalla Belisario Domínguez del Senado de la República).

Discursos Políticos y frases celebres[editar]


Discurso pronunciado en la manifestación pública en el Zocalo de la Ciudad de México, ante más de 200 mil personas, pronunciado el 27 de agosto de 1968.

"Nos encontramos aquí en la Plaza de la Constitución, después de pasear nuestras convicciones por las calles de México. Hemos venido con el pueblo, estudiantes y maestros para expresar en esta magna asamblea nuestra voluntad de que el Gobierno de la República escuche la voz del pueblo. Para que se percate de que el dialogo público, en el que tanto hemos insistido desde un principio, solo puede reportar beneficios a la Nación, en fin, que es inevitable reconocer la suprema autoridad del pueblo, ahora y siempre. Hemos llegado aquí para reivindicar a la Constitución General de la República, sistemáticamente violada. Ese pequeño gran documento que se había convertido en el "libro olvidado". Ese documento es el que ha servido de bandera a la juventud estudiosa de México, y a nosotros sus maestros. Bandera que enarbolamos con pasión, con vehemencia, en la medida que entendemos que su estricto cumplimiento abre caminos de libertades democráticas para que el pueblo trabajador se libere de la opresión secular que pesa sobre sus hombros y que no le ofrece otra perspectiva que seguir siendo mercancía-hombre. Nosotros buscamos otros horizontes. Y para ello acudimos a la Carta Magna. Esa es nuestra bandera. Estamos aquí para devolver, por segunda vez en unos cuantos días, la dignidad que había perdido la Plaza de la Constitución en las concentraciones multitudinarias de los últimos 25 años. Cuantas veces contemplamos con dolor cómo los peores enemigos del pueblo trabajador, sus líderes venales y traidores a su clase, le obligan -a ese pueblo- a participar en festivales de indignidad, en concursos de abyección, año tras año. La Plaza de la Constitución recibe ahora el calor, el amor, de más de 200 mil voces que proclaman la necesidad de la dignidad, el decoro, la valentía y la razón conduzcan las manifestaciones populares de México.
Esta Plaza recibe ahora a esta asamblea que exige que México reoriente sus caminos, que exige que la voz del pueblo se escuche. Y lo que es más definitivo aún: que exige que la voz del pueblo se acate. Las autoridades han aceptado que nuestros problemas, los planteados en el pliego de los 6 puntos, para ser resueltos, deben tratarse con quienes representan, inequívocamente, a los estudiantes en este conflicto. Y quienes han dicho que los estudiantes carecían de banderas propias, deben aceptar que la defensa de las garantías individuales se hace desde la tribuna de la juventud, porque quienes debieran velar por su cabal cumplimiento no lo han hecho. ¿Qué deseaban esos cultos hombres de México que contemplan el problema estudiantil desde la cómoda poltrona de sus intereses? ¿Que los estudiantes siguieran su ejemplo, quizás? Olvidaron que cuando en un país determinado abundan los hombres sin decoro, hay siempre unos pocos hombres que representan el decoro de los demás. Y esto, justamente, han hecho los estudiantes todos de México. Quienes pretenden constreñir los alcances de este movimiento a ámbitos propios de la alta cultura en México, quienes desean limitar el marco reacción de los estudiantes a la lucha por la solución de los problemas puramente escolares, son los mismos que desean encadenar las ideas que surgen de los centros de educación superior al estrecho campo material de los recintos escolares.
... Por ello, para triunfar, para sobrevivir, es indispensable obtener un triunfo inmediato; la aceptación del pliego petitorio de los seis puntos. Y para ello necesitamos iniciar el dialogo público, en condiciones tales que se garantice el que los estudiantes nombrados en las diversas comisiones no puedan verse envueltos en la menor sospecha de traición; a la vez que se aseguren las condiciones operantes de trabajo, que permitan llegar en el menor tiempo a una solución favorable para nosotros. No cerremos con intransigencias de método el camino para que nuestras intransigencias de principio se respeten cabalmente. A nosotros, estudiantes y maestros, nos preocupa resolver el problema a la brevedad posible. Jamás hemos planteado la necesidad de prolongar este conflicto. Todo lo contrario. Sabemos que las autoridades podrían terminar de inmediato con todos los problemas aceptando nuestro pliego petitorio que ha sido aprobado por aclamación en la Magna Asamblea del 13 de Agosto, y que ratifica esta segunda Asamblea Libre y Soberana del Pueblo, esta noche del 27 de agosto de 1968. Todos regresaríamos jubilosos al trabajo. Todos tenemos gran ansiedad por seguir trabajando en beneficio de nuestro pueblo. Y debemos decirlo con franqueza: tenemos mucha prisa. Somos conscientes de que debemos dar por terminada cuanto antes esta primera etapa en la lucha por las libertades a que tiene derecho el pueblo de México. Sabemos que el camino de su liberación definitiva es largo y queremos recorrerlo en el menor tiempo posible. ... Las cárceles del país están llenas de tales mexicanos ejemplares. Por ello nuestro pueblo debe saber que para que sigamos defendiendo con buen éxito sus intereses, necesitamos seguir contando con su apoyo. En el momento en que el pueblo no cubra con su manto protector a los hombres mas conscientes de sus responsabilidades ciudadanas, la Constitución que ahora hemos hecho vigente en muchos de sus artículos, volverá a ser olvidada. Y nosotros, estudiantes y maestros, seremos víctimas de las represiones más violentas.
Ahora el pueblo de México acude a proteger a sus hombres limpios, encarcelados por ser limpios. Ahora el pueblo comandado por los estudiantes vuelve a imponer su autoridad, su voluntad. Y esta voluntad podemos expresarla ahora en un punto fundamental de nuestro pliego petitorio: Libertad para los presos políticos.
Yo pregunto a esta Magna Asamblea: ¿Estamos por la libertad de todos los presos políticos? ¿Hay alguien en esta Asamblea que se oponga?... Bien, el pueblo, una vez más, ha expresado en esta noche su decisión. Debe quedar, entonces, claro, que este gran movimiento abre perspectivas de libertades democráticas a nuestro pueblo porque ha defendido la justicia, la razón, la libertad. Porque este movimiento lo han llevado adelante los verdaderos estudiantes y los verdaderos maestros. Porque hemos sabido hacer a un lado a las organizaciones tradicionales y hemos sabido incorporar al pueblo.
¡Sigamos con las manos limpias! ¡Con las consciencias limpias!"<''br /> ¡¡Adelante, Pueblo de México!'![3]

Publicaciones[editar]

Sepulcro de Heberto Castillo en la Rotonda de las Personas Ilustres (México).
  • Invariantes Estructurales (1960)
  • Elementos de elasticidad
  • Nueva teoría de las estructuras
  • Análisis y diseño de estructuras (3 Tomos)
    • Tomo I Resistencia de materiales
    • Tomo II Estructuras reticulares
    • Tomo III Estructuras espaciales
  • Libertad bajo protesta: historia de un proceso (1973)
  • Historia de la Revolución mexicana: período 1906-1913 (1977)
  • PEMEX sí, PEUSA no (1981)
  • Si te agarran te van a matar (1983)
  • Desde la trinchera (1986)

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. «¿Quién fue Heberto Castillo?». Fundación Heberto Castillo Martínez A.C.. Consultado el 22 de septiembre de 2009.
  2. «Rotonda de las personas ilustres». Segob. Consultado el 19 de julio de 2011.
  3. http://www.inep.org/content/view/3667/87/

Enlaces externos[editar]


Predecesor:
Primer Candidato
Candidato Presidencial del Partido Mexicano Socialista
1988
Sucesor:
-