Haptonomía

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Postpartum baby2.jpg

La haptonomía es una técnica de preparación para el parto

Concepto[editar]

Etimológicamente el término se deriva de las voces griegas hapsis (tacto, sentido, afectividad) y nomos (ley, la norma), pudiendo traducirse como tacto afectivo.[1] Consiste en la aplicación por parte de ambos padres de una serie de contactos y caricias que el bebé percibe a través de la pared del vientre de su madre.

Historia[editar]

Las bases teóricas de la haptonomía fueron desarrolladas por el médico holandés Frans Veldman, a partir de sus experiencias personales en la Segunda Guerra Mundial y en las atrocidades del Holocausto.[2] Veldman comenzó a estudiar la importancia de la dimensión afectiva en las relaciones humanas, y el efecto que ésta podría tener a través de la mediación del contacto físico en los campos de la educación y de la salud. Durante la década de los 80, ya durante su jubilación, Veldman dedicó su tiempo a sistematizar sus ideas en diferentes publicaciones, conformando el cuerpo teórico básico de la haptonomía.

Aplicación[editar]

La haptonomía es una técnica que no sólo concierne a la madre, sino también al padre y al bebé. Se inicia aproximadamente a los cuatro meses de gestación y tiene continuidad en las semanas posteriores al parto. El objetivo último es, por una parte, lograr que el bebé sienta, ya desde el seno materno, el cariño y la ternura que le ofrecerán sus padres tras el nacimiento; por otra parte se pretende acompañar al bebé activamente en su duro viaje de llegada al mundo.[3]

La técnica se aplica generalmente en cuanto el bebé comienza a moverse. El experto muestra entonces a los padres los movimientos, técnicas y gestos que deben efectuar para establecer comunicación con el bebé, que éstos deben replicar para obtener una respuesta de éste desde el interior del vientre materno. Ya en el parto, permite que la madre se calme durante las contracciones, facilitando así la salida al exterior del bebé.[1]

Implicaciones[editar]

Los defensores de esta ciencia sostienen que favorece el establecimiento de lazos afectivos entre los futuros padres y el bebé y estimula la maduración psicológica, afectiva y psicomotora de los tres.[4] Asimismo abogan que la influencia positiva de la haptonomía dura toda la vida, favoreciendo el desarrollo de aspectos psicológicos como la independencia o la responsabilidad y fortaleciendo la salud física de los niños nacidos mediante este contacto afectivo-confirmante. Por último, afirman que la haptonomía, en cuanto a Ciencia de la Afectividad, puede aplicarse a otros muchos campos, como la psicología clínica o el tratamiento de pacientes hospitalizados o de la tercera edad[3]

Críticas a la haptonomía[editar]

La haptonomía (también conocida como ciencia de la afectividad) no se apoya en estudios científicos. Aunque se trata por sus adeptos como ciencia, no existen estudios objetivos que la avalen como tal. Más bien podría considerarse como una técnica o método que, con la intención de la transmisión de supuestas sensaciones al feto, busca la relajación y tranquilidad de los progenitores; sin embargo, tampoco se conocen investigaciones clínicas que demuestren sus efectos en ningún aspecto del embarazo o el posterior desarrollo del nacido. Está considerada como pseudociencia por la comunidad científica; como tal, se basa fundamentalmente en experiencias subjetivas y personales, sin apoyo en evidencias científicas.

Enlaces externos[editar]

Referencias[editar]

[Categor%25C3%25ADa%253APseudociencias ]