Gururaj Ananda Yogi

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Gururaj Ananda Yogi (provincia de Guyarat, India, 12 de diciembre de 1932 - Ciudad del Cabo, Sudáfrica, el 17 de mayo de 1988) nació con el nombre de Purushottam Narsinhram Valodia en el seno de una familia de hombres de negocios y granjeros de un buen nivel de vida. Desde niño demostró tener una avanzada visión espiritual.

Cuentan sus padres que desde tan temprana edad como los tres años constantemente preguntaba por el significado y el propósito de la vida. Constantemente preguntaba a sus padres sobre la posibilidad de conocer y experimentar a Dios de verdad. A la edad de 5 años se escapó de su casa y estuvo durante cuatro meses perdido yendo de templo en templo y viviendo de la comida que se ofrecía a los dioses.

Poco se sabe de cómo transcurrieron los años de adolescencia y juventud de Gururaj Ananda Yogi, el joven Purushottam. A los quince años abandonó la casa de sus padres empleándose como chico para todo en los estudios de cine en Bombay, donde finalmente conoció a su maestro, Swami Pravitananda.

Se sabe que sufrió la violencia entre hindúes y musulmanes durante el proceso de independencia de la India, que estuvo por las calles a merced de la vida hasta que una prostituta, a la que siempre consideró como a una madre, le adoptó y cuidó de él. Se sabe que estaba ampliamente formado tanto en filosofía Oriental como en filosofía Occidental y es de destacar su impecable manejo del idioma inglés en el que escribió la mayoría de su poesía y que era la lengua que utilizaba para comunicarse con sus discípulos. Tuvo una vida intensa en búsqueda de la verdad y finalmente encontró a su maestro, Swami Pravitananda, que le ayudó a recorrer el último tramo de su camino.

Durante su búsqueda, poco a poco se hizo más y más consciente de que lo que buscaba estaba en su interior y en el interior de todo ser humano. Vio como otros hablaban de esta experiencia (tanto en las antiguas escrituras, como en nuevas tendencias y escritos espirituales o sobre espiritualidad) con múltiples nombres y enfoques: de esa “Realidad que Yace en el Interior” de El Reino de Los Cielos que esta en ti, de la chispa divina, de la Mente Universal, del Ser Real, o el inconsciente colectivo del que hablaba Carl Jung, o lo que otras ramas de la psicología Occidental llaman «mente supraconsciente».

Él quería encontrar la manera de romper las barreras de la mente que le impedían llegar a esa experiencia de la que tantas veces se había hablado, antes y ahora y que constituye la base de cualquier experiencia de índole espiritual. La idea de Dios o la espiritualidad solo le valía si podía experimentarla en plenitud.

En su búsqueda entre libros y maestros en la India de aquellos tiempos, la meditación y el Raja Yoga se presentaba como uno de los métodos clásicos para acceder a esta experiencia. La pregunta era, ¿Pero que tipo de meditación? ¿Practicada durante cuanto tiempo? Necesitaba una persona, un "maestro" que le enseñara el camino.

Durante años visitó un ashram detrás de otro en la búsqueda del que finalmente conoció en una reunión social en uno de los estudios de Bombay donde trabajaba. A partir de ese momento le fue a visitar en cada ocasión que tenía en un monasterio en Almora, cercano a los Himalayas.

Su maestro le dio al joven Purushottam el nombre de Gururaj Ananda Yogui. Gururaj dijo que “durante algún tiempo mis meditaciones estaban siendo muy profundas y sabía que estaba preparado para la experiencia [del nirvikalpa samādhi]”.

Entonces, una calurosa tarde de agosto durante uno de los periodos vacacionales que Gururaj Ananda pasaba con su maestro en Almora, de forma casual Pravitananda le invitó a meditar con él. De forma casi inmediata se sumergió en un estado extremadamente gozoso. Todo estaba en paz, y desde esa quietud todo lo que es, cada planeta, cada criatura, cada forma, billones y billones de galaxias, todas se hicieron una y desde ahí, más allá del espacio y el tiempo, hasta el Dios Impersonal. “Sunyata que dicen los Budhistas”. Como lo describía el propio Gururaj:

(...) desde ese estado gozoso y de eterna libertad, de inmensa paz y vasto poder, trascendiendo todas las limitaciones de la mente condicionada individualizada, sabía más allá de toda posible duda (...) desde ese estado donde la verdad no es pensada sino que existe por sí misma; sabia que lo que estaba experimentando es el “Ser Real”.

Estaba totalmente claro para Gururaj Ananda que la mente individualizada, el cuerpo y la personalidad no son sino reflejos de esa verdadera y real Naturaleza. Cuando abrió sus ojos todo a su alrededor estaba cubierto de oro. En palabras de Gururaj Ananda:

(...) podía percibir con total certeza e inmediatez que todo a mi alrededor incluido yo mismo somos simplemente un baile, patrones de energía vibrando en un baile de la diversidad. Simplemente sabía que yo era esa misma energía, energía gozosa y no ligada que estaba vibrando constantemente, y lo era yo como lo era toda cosa y todo el mundo a mi alrededor, como en realidad lo es toda la creación”.

Gururaj experimentaba esto no como un concepto mental sino como una experiencia de vida donde la experiencia del amor lo llena todo de luz dorada; «Era como si mi consciencia fuese su consciencia y su consciencia fuese la mía (...) ningunas palabras pueden ni siquiera empezar a describir toda la realidad de esa experiencia – uno tiene que tener esa experiencia para saber».

Es inevitable y parte de la naturaleza creativa del ser humano el intentar dar algún tipo de expresión externa a realizaciones de índole interno, por eso esta experiencia ha sido descrita de múltiples maneras por aquellas personas que como Gururaj la han tenido, o que han vislumbrado esta experiencia. Las descripciones están siempre fuertemente condicionadas por la herencia cultural y particularmente por su formación filosófica y la tradición religiosa en la que han sido educados, pero la experiencia es la misma y la que Gururaj Ananda llamó “Self Realization” (autorrealización).

El estado de iluminación ha sido llamado de muchas maneras, la tradición cristiana lo ha llamado Santidad, o Comunión con Dios. Los Budhistas lo han llamado nirvāna, el budhismo zen en Japón habla de satori o iluminación, la tradición hindú y particularmente el raja yoga lo llama nirvikalpa samādhi. Los filósofos Occidentales han hablado de consciencia de unidad y últimamente los autodenominados «psicólogos transpersonales» han hablado de «consciencia transpersonal».

Gururaj Ananda habló de "realización del ser" o “darse cuenta del ser” “Self Realization” (autorrealización) ya que este término no implica ningún compromiso religioso ni filosófico.

Habiendo alcanzado este estado de una forma definitiva y permanente a Gururaj le quedo perfectamente claro que el dicho popular español “Todos los caminos llevan a Roma” es verdad… “Era totalmente obvio para mí que habiendo realizado este estado de consciencia daba igual como habías llegado hasta el, (pues toda preconcepción y los conceptos mentales son previos a la experiencia), mientras que el camino elegido por la persona fuese el adecuado para esta. Uno puede practicar budismo o ser cristiano o hindú o musulmán, o simplemente estudiante de filosofía oriental u occidental y llegar hasta este estado de consciencia.”

Para Gururaj era obvio que uno puede llegar a ese estado siguiendo un camino sin ninguna de las connotaciones habituales de los caminos religiosos o espirituales. Una persona puede quizás involucrarse en un sistema como la psicología de Carl Jung, o simplemente ser una persona práctica inmersa en los deberes y actividades de la vida diaria y con muy poco tiempo para las teorías filosóficas y psicológicas y llegar hasta ese estado de consciencia, ya que dicho estado: “es cuestión de la experiencia directa no de creencias, filosofías o estilos de vida”

Es quizás esta aproximación englobadora de la experiencia llamada espiritual, y su definición de esta como experiencia de la consciencia, como el “Darse Cuenta del Ser” separándola de toda tradición, estilo de vida o connotación religiosa una de las principales características de sus enseñanzas, junto con la propuesta de las técnicas de meditación y prácticas espirituales como mejor herramienta para vivir esta vida y establecer al menos algún tipo de conexión con dicho estado de la consciencia que es accesible en realidad para toda persona.

Según Gururaj, lo que es de crucial importancia para acceder a dicho estado de consciencia es: “luchar sinceramente para ir más allá de los límites del insignificante y mezquino ego (la pequeña mente condicionada) para acceder a una Realidad de mayor alcance.

Aunque inicialmente y como resultado de esta experiencia, Gururaj se vio tentado a retirarse del mundo y vivir en algún ashram en la India, su maestro, Swami Pravitananda le dijo que debía de casarse, tener hijos y criarlos, involucrarse en el mundo y conocer el estilo de vida vital, dinámico y complejo de la civilización Occidental. Su Guru le dijo que su destino era ser un "profesor espiritual" («gurú») ya que llegado el momento debería enseñar en Occidente.

Gururaj vivió una intensa vida de estilo occidental. Hombre de negocios en Sudáfrica, vivió los placeres y dolores, los gozos y las sombras, los problemas y sus soluciones, participando plenamente de la vida con pasión creativa. Su destino termino siendo como le dijo su maestro: enseñar y dar un enfoque revolucionario e innovador para el camino espiritual.

Enseñó a muchas personas un sistema basado en las técnicas de meditación y las prácticas espirituales a encontrar y descubrir la esencia que han enseñado todas las religiones. La experiencia de Dios.

Sus enseñanzas dan sentido e integran a las diversas tradiciones religiosas y de sabiduría filosófica, religiosa y científica y el emblema de su fundación, La International Foundation for Spiritual Unfoldment simboliza la armonía que existe entre todas las tradiciones religiosas y filosóficas tanto antiguas como actuales.

Gururaj Ananda emigró con 20 años a Sudáfrica donde, debido a que su padre había vivido con el durante tres años en su infancia, tenía derechos de residencia establecidos. En Sudáfrica llevó la vida de un activo hombre de negocios muy implicado en su comunidad y en el desarrollo de diversas obras y acciones comunitarias durante el tiempo del apartheid en Ciudad del Cabo donde tenía establecida su residencia.

Durante su vida en Sudáfrica mantuvo una relación estrecha con su maestro, Pravitananda, al que iba a visitar con frecuencia y con el que mantuvo la estrecha relación que es tradicional en el este entre el maestro y su discípulo.

Gururaj Ananda cultivó su fuerte temperamento artístico siempre. Además de su vida ajetreada de ejecutivo y trabajador social, desde su adolescencia compuso diversas composiciones musicales y sobre todo poesía. Alguna de esta se ha editado en la forma de una colección de poemas en el libro Glimmer of Love.

En 1974, su gurú Pravitananda le dijo que el tiempo de retirarse de la vida empresarial había llegado y que debería comenzar a enseñar espiritualidad en Occidente. Gururaj Ananda le dijo que al menos le llevaría un año cerrar sus negocios. Al mismo tiempo, Gururaj Ananda pensaba sobre la utilidad de cerrar los negocios… Como hombre de empresa podía hacer grandes cosas por su comunidad y durante todos esos años había profundizado en las técnicas de meditación y en el diseño de técnicas de meditación y prácticas espirituales diseñadas de forma individual para las necesidades particulares del individuo y habitualmente enseñaba a muchas personas con las que interaccionaba tanto en su actividad profesional como social. No terminaba de ver clara la idea de abandonar sus negocios.

Sin embargo “ese dedo detrás que siempre me estuvo empujando” (como decía Gururaj Ananda de forma alegórica para referirse a ese impulso que le llevo a completar su obra sin considerarse en ningún momento el hacedor) actuó y sufrió un ataque al corazón debido a una enfermedad congénita que le dejo tumbado en el hospital, momento en el que sus socios aprovecharon para quedarse con sus negocios traicionándolo. Su vida empresarial acababa de acabar en ese mismo instante y no tenía que divagar sobre ello.

El año 1975 fundó la International Foundation for Spiritual Unfoldment que desde entonces sirve de vehículo para transmitir la filosofía, las enseñanzas y las Técnicas de meditación y Prácticas Espirituales que Gururaj Ananda Yogi enseñó en Occidente.

Su aportación intelectual y filosófica da las claves para entender el mensaje religioso de toda tradición. Conferenciante incansable hablo en multitud de centros y universidades y se mantenía reunido con sus discípulos de todo el mundo más de 20 semanas al año en régimen de internado en distintos centros alrededor del mundo. Proponía que para el hombre del siglo XXI y para los tiempos venideros, la espiritualidad debía de ser planteada como experiencia y no como creencia. También proponía que las diversas Fes y creencias se viesen bajo una misma luz y en armonía unas con otras en sus propuestas y en sus fundamentos. Sus enseñanzas aportan claves para entender la tradición espiritual, religiosa y filosófica de la humanidad.

Sus discípulos en su diversidad representan al hombre y la mujer occidentales corrientes. Profesionales y de la medicina, abogados, psicólogos, actores, trabajadores cualificados, trabajadores no cualificados, ingenieros, empresarios, ricos y pobres, jóvenes y más mayores. Durante 12 años estuve enseñando sin parar y dejo un legado grabado en más de 5000 horas de grabaciones en las que recorre respuestas a toda la inquietud espiritual del hombre moderno, ya que Gururaj respondía las preguntas que le hacían. Nunca dio conferencias con una temática predeterminada. Solía empezar preguntando a su audiencia, «¿de que queréis que hablemos hoy?».

Se le hicieron todo tipo de preguntas, desde las más simples hasta las más profundas filosóficamente, pero todas tenían un matiz práctico. Porque el hombre y la mujer corrientes, quieren soluciones prácticas para sus vidas. Y Gururaj dio un enfoque muy práctico a la espiritualidad. Sus enseñanzas integran las diversas tradiciones religiosas y les dan perspectiva y sentido.

Hablo sobre la naturaleza del miedo y del enfado, de cómo manejarse en momentos donde la negatividad pareciese llenar nuestra mente. Hablo del amor y de las relaciones personales, hablo del dio personal y del dios impersonal, del ego, de la naturaleza de la mente, del funcionamiento de la mente, de los grandes iniciadores de tradiciones religiosas, como Jesús, Budha, Zoroastro. De los grandes poemas épicos, de Shakespeare y los filósofos occidentales, de la muerte, de la teoría de la reencarnación, de la consciencia universal, de la experiencia de Dios. Sus enseñanzas y su propuesta han sido publicadas en diversos libros en Inglaterra, Estados Unidos, Dinamarca, Bélgica y Sudáfrica. En España Espasa Calpe editó el año 1996 el libro Respuestas al Corazón que recoge en una especie de diario diversos pensamientos Gururaj Ananda dedicados a cada uno de los días del año.

Su obra ha sido mayoritariamente recogida en grabaciones realizadas por sus discípulos. En España actualmente están siendo publicadas en el formato de grabaciones originales en inglés con traducción simultánea al español y están disponibles de forma gratuita en Internet.

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