Guerras parto-seléucidas

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Guerras parto-seléucidas
Rome-Seleucia-Parthia 200bc.jpg
Oriente en 200 a. C., durante el reinado de Antíoco III.
Fecha Siglos III-I a. C.
Lugar Afganistán, Irak, Persia
Resultado Victoria parta
Beligerantes
Imperio seléucida Partos
Fuerzas en combate
Seleuco II Calinico
Antíoco III el Grande
Antíoco IV Epífanes
Demetrio II Nicátor Rendición
Antíoco VII Evergetes 
Demetrio III Eucarios
Antíoco X Eusebio
Tirídates I
Arsaces II
Mitrídates I
Fraates II
Mitrídates II

Las guerras parto-seléucidas fueron una serie de conflictos entre el Imperio seléucida y los partos, que concluyeron con la definitiva expulsión de los griegos de Persia y la fundación del Imperio parto. La causa de las guerras fue la migración de los pueblos iranios por Asia Central y la incapacidad de los seléucidas de defender sus vastos dominios.

Contexto[editar]

En el 323 a. C., el general macedonio Seleuco Nicátor estableció el Imperio seléucida, que se extendía desde Siria hasta el río Indo. El Estado de Seleuco comprendía la mayor parte de las conquistas de Alejandro Magno, lo que lo convirtió en el reino de diádocos más poderoso. Sin embargo, los greco-sirios tuvieron problemas a la hora de mantener ese dominio tan extendido a causa de las guerras constantes con otros estados helenísticos en el oeste y los disturbios provocados por los pueblos iranios en el este.

Aprovechando que los soberanos seléucidas estaban concentrados en las guerras occidentales, cerca del año 245 a. C. los sátrapas Diodoto de Bactriana y Andrágoras de Partia proclamaron la independencia de sus remotas provincias, aunque poco después (238 a. C.) los parnos de Arsaces invadieron el reino de Andrágoras, matándole y ocupando sus tierras.

Campañas de Antíoco III[editar]

Antíoco III el Grande fue un ambicioso rey seléucida que quiso reunir el Imperio de Alejandro Magno bajo su propia dinastía. En 209 a. C. lanzó una campaña para recuperar el control de las provincias orientales, en la que derrotó a los partos y los convirtió en sus vasallos, aunque esta relación sólo se mantuviera hasta la salida del ejército griego de la región. Afortunadamente para los arsácidas, el Imperio seléucida tenía otros frentes bélicos, y no pasó mucho tiempo hasta que Antíoco hubo de llevar sus fuerzas para luchar contra el Egipto ptolemaico y los romanos.

Victoria de los arsácidas y fin del Imperio seléucida[editar]

El poder seléucida comenzó a debilitarse tras la derrota ante la República romana, ocasión que los partos aprovecharon para declarar su independencia. En 148 a. C., los arsácidas conquistaron la Media, y en 141 se hicieron con la gran ciudad de Seleucia del Tigris. En el año 139 a. C. los partos derrotaron y capturaron al rey Demetrio II Nicátor, y las satrapías de oriente se convirtieron en un blanco fácil para su expansión. En 129 fue rechazado el último contraataque griego.

La pérdida de tanto territorio para un ya de por sí debilitado imperio condujo a una decadencia de la que nunca pudo recuperarse. El Imperio seléucida sobrevivió sólo porque los partos vieron útil un estado colchón frente a la pujante potencia romana. Cuando Cneo Pompeyo dirigió una expedición a Siria, anexionó lo que quedaba del antaño poderoso reino seléucida, dejando el escenario listo para las Guerras Párticas.

Legado[editar]

La guerra provocó un duradero cambio cultural entre Oriente y Occidente. Las ideas griegas serían recordadas tiempo después de haber sido olvidadas en el oeste, mientras que la influencia persa en las ciencias, la literatura y la arquitectura se manifestó en las tierras occidentales. La expansión arsácidas hacia el oeste dio lugar finalmente a la guerra contra los romanos, que duraría hasta el siglo III.