Guerras de los Castores

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Guerras de los Castores
Colonización francesa de América
Castor fiber canadensis (Canadian beaver) fur skin (cut).jpg
Piel de castor.
Fecha 1636-1701
Lugar Región de los Grandes Lagos
Resultado Gran Paz de Montreal
Beligerantes
Flag of the Iroquois Confederacy.svg Haudenosaunee
Apoyada por:
Prinsenvlag.svg Provincias Unidas de los Países Bajos
Flag of England.svg Reino de Inglaterra
Hurones (wyandot)
Erie
Neutrales (attawandaron)
Odawa
Ojibwa
Mississauga
Potawatomi
Algonquinos
Shawnee
Wenro (wenrohronon)
Mohicanos
Innu (montagnais)
Abenaki
Miami
Illiniwek (illinois)
Conestoga (susquehannock)
Lenape (delaware)
Apoyados por:
Royal Standard of the King of France.svg Reino de Francia
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Las Guerras de los Castores, llamadas Guerras Iroquesas o Guerras franco-iroquesas, se refieren comúnmente a una serie de conflictos librados a mediados del siglo XVII en el este de Norteamérica. Alentados y armados por sus socios comerciales ingleses y neerlandeses, los iroqueses intentaron expandir su territorio y monopolizar el comercio de pieles entre los mercados europeos y las tribus al oeste de la región de los Grandes Lagos. El conflicto enfrentó a las naciones de la Confederación Iroquesa, dirigidas por los mohawk, contra los franceses, respaldados en gran medida por las tribus de habla algonquina de los Grandes Lagos.

Las guerras fueron extremadamente salvajes y son consideradas uno de los episodios más sangrientos de la historia de América del Norte.[1] La ampliación resultante del territorio iroqués reajustó la geografía tribal de Norteamérica, destruyendo varias de las grandes confederaciones de tribus —incluyendo a los hurones, neutrales, erie y conestoga— y empujó a algunas tribus orientales al oeste del río Misisipi. El territorio del Ohio y la península inferior de Míchigan fueron prácticamente desalojadas de pueblos indígenas, que como refugiados huyeron hacia el oeste escapando de los guerreros iroqueses (esta región sería repoblada por los mismos pueblos de Ohio no mucho después, aunque en general en multiétnicas "repúblicas" indígenas, en vez de homogéneas y discretas "tribus").

Las sociedades algonquina e iroquesa se vieron profundamente afectadas por estos enfrentamientos. El conflicto disminuyó al perder los iroqueses a sus aliados neerlandeses en la colonia de los Nuevos Países Bajos, y con el creciente deseo francés de tener a los iroqueses como aliados contra la invasión inglesa. Posteriormente, los iroqueses se convertirían en socios comerciales de los británicos, convirtiéndose en un componente crucial de su ulterior expansión utilizando las conquistas iroquesas como una pretensión sobre el Viejo Noroeste.

Orígenes[editar]

Territorio de los laurencianos en torno a 1535.

Se desconoce la fecha exacta, quizás entre 1450 y 1600 aunque tradicionalmente se estima que antes de la llegada de Cristóbal Colón a América (1492), fue fundada la Confederación Iroquesa, una alianza político-militar entre las tribus de los mohawk, seneca, cayuga, oneida y onondaga.[2] Esta unión trajo una gran paz para dichas tribus y les dio una poderosa fuerza militar con la que enfrentar a las agrupaciones rivales, algunas de ellas aún más grandes y populosas. Obviamente no todas las tribus de lenguas iroquesas quedaron dentro de la confederación, y es más, algunas se volvieron sus principales rivales. Los otros rivales de la confederación eran las tribus de la familia algonquina.

La primera vez que existe un contacto entre iroqueses y europeos fue el viaje del francés Jacques Cartier en 1535. Éste recorrió el valle de San Lorenzo donde documenta a los iroqueses de San Lorenzo, conocidos como laurencianos o estadaconeses, independientes de la confederación. Diversos estudios arqueológicos describen unos cinco grandes núcleos de población: en Jefferson (Nueva York) con 2500 almas repartidas en dos o cuatro villas fortificadas; en Grenville (Ontario) con 2500 indios en dos villas; en lago Saint-François (cerca de Montreal) un pueblo de un millar de residentes; en la isla de Montreal, que incluye las villas de Hochelaga (1500 personas), Stadacona (500-600), una tercera entre Montreal y Quebec (500) y una serie de pueblos menores en los alrededores de esta última ciudad que sumaban 2000 ó 3000 personas.[3] En total unos 8000 laurencianos en torno hacia el año 1500 (las diversas estimaciones van de los cinco a diez millares al momento de llegar Cartier).[4] Cartier escribió que los estadaconeses estaban en guerra con otra tribu conocida como los tudomanos, que habían destruido uno de sus fuertes el año anterior, lo que originó 200 muertos. En su segundo viaje (1541-1542) Cartier volvió a visitar la zona y aun existían estos pueblos, sin embargo, en 1603 volvieron los galos y para ese entonces los iroqueses del valle habían desaparecido y el lugar era habitado por innu (montagnais) y algonquinos.[5] Las guerras y políticas continentales los distrajeron de la colonización francesa en el valle de San Lorenzo hasta comienzos del siglo XVII. Cuando los franceses regresaron, se sorprendieron al encontrar que los sitios de Stadacona y Hochelaga habían sido abandonados y destruidos por un enemigo desconocido.

Dibujo que muestra el asedio francés de un fuerte iroqués.

La tradición oral iroquesa, recogida en las Relations des Jésuites de la Nouvelle-France, habla de una guerra entre los iroqueses mohawk y una alianza de los conestoga y algonquinos en algún momento entre 1580 y 1600. Así, cuando los franceses reaparecieron en la escena en 1603, el valle de San Lorenzo ya había sido testigo de generaciones de sangrienta guerra al estilo feudal. De hecho, cuando Samuel de Champlain desembarcó en Tadoussac, él y su pequeña compañía de aventureros franceses fueron inmediatamente contratados por los innu, algonquinos y hurones para ayudarles a atacar a sus enemigos.

Antes de 1603, Champlain había formado ya una alianza ofensiva contra los iroqueses. Su razón era comercial, pues los indios canadienses eran la fuente de peletería de los franceses, y los iroqueses interferían en el comercio. El primer encuentro fue una batalla en 1609, librada por iniciativa de Champlain. Él escribió: No había llegado con otra intención que la de hacer la guerra.[6] Champlain combatió acompañado de sus aliados algonquinos en una batalla campal contra los iroqueses a las orillas del lago Champlain. El mismo Champlain mató a tres jefes iroqueses con un arcabuz. En 1610, Champlain y su compañía de arcabuceros ayudaron a los innu, hurones y algonquinos a derrotar a un gran destacamento de incursores iroqueses.[7] Mientras los innu y algonquinos tomaron el control del área quitada a los iroqueses los hurones fueron alentados por los franceses a expandir su territorio más hacia el oeste.[7] En 1615 Champlain se unió a una incursión hurona y tomó parte en el asedio de una ciudad iroquesa, probablemente perteneciente a los onondaga. Un prolongado ataque finalmente falló, y Champlain resultó herido en el intento.[8]

En 1610, los neerlandeses establecieron un puesto comercial en el borde del territorio iroqués, en el valle del río Hudson, dándoles acceso directo a los mercados europeos, eliminando su necesidad de dependencia de los franceses y las tribus que funcionaban como intermediarios en el comercio de mercancías. El nuevo puesto les ofrecía valiosas herramientas que los iroqueses podrían recibir a cambio de pieles de animales. Así empezó la caza a gran escala de pieles iroquesa.[9]

En este momento el conflicto comenzó a crecer rápidamente entre los iroqueses y los indios apoyados por los franceses. Los iroqueses habitaban la región de la actual Nueva York, al sur del lago Ontario y al oeste del río Hudson. Las tierras iroquesas comprendían una isla étnica, rodeada por todos lados por naciones de habla algonquina, incluyendo a los shawnee, al oeste del territorio del Ohio, así como por las confederaciones hurona y neutral, de habla iroquesa, que vivían en la orilla sur del lago Hurón y la orilla occidental del lago Ontario, respectivamente, y que no eran parte de la Confederación Iroquesa.

Para 1610 a 1615, mientras aún estaban en conflicto con sus vecinos septentrionales (hurones, innu y algonquinos), los mohawk atacaron a los conestoga, con apoyo de los neerlandeses que creían que los franceses apoyaban a estos últimos. Los mohicanos entonces empezaron a cobrar tributo a los neerlandeses para cruzar por sus tierras lo que llevó a los mohawk a declararles la guerra. Pero aquello afecto negativamente el comercio neerlandés y estos arreglaron una tregua en 1613. Cuatro años después estallo un nuevo conflicto entre mohicanos y mohawk que obligo a los neerlandeses a abandonar Fort Nassau, cerca de la actual Albany, en 1618 logrando establecer finalmente una nueva paz ese mismo año.[7]

La paz entre mohawk y mohicanos no duró mucho y en 1624 se reinició la guerra con una ofensiva de los primeros, en esta ocasión los neerlandeses no fueron capaces de frenar el conflicto.[7] En 1628, después de que los mohawk derrotaran a los mohicanos expulsándolos al este del Hudson y monopolizaran el comercio con los neerlandeses de Fort Orange, los iroqueses, y en particular los mohawk, confiaron en el comercio para adquirir armas de fuego y otros bienes europeos para su supervivencia. Hacia los años 1630, los iroqueses ya disponían de armas de fuego suficientes para armarse totalmente, gracias a su comercio con los neerlandeses, y empezaron a crecer en experiencia con el arcabuz en sus constantes guerras con los algonquinos, los hurones y otros enemigos tradicionales. Los franceses, por su parte, prohibieron el comercio de armas de fuego a sus aliados, aunque de vez en cuando se ofrecían arcabuces como regalo a los individuos que se convertían al cristianismo. Aunque el foco inicial de los ataques iroqueses eran sus enemigos tradicionales (algonquinos, hurones, mohicanos e innu), la alianza de estas tribus con los franceses acabó en un feroz y sangriento conflicto con los colonizadores europeos mismos.

La introducción de armas de fuego, sin embargo, aceleró el declive de la población de castores, tanto que en 1640 estos animales habían casi desaparecido del valle de Hudson. La respuesta a la agresividad iroquesa puede hallarse en la progresiva desaparición del castor en las tierras controladas por esta nación a mitad del siglo XVII. El centro del comercio de pieles por tanto se desplazó hacia el norte, a las regiones más frías de lo que hoy es el sur de Ontario, en territorio de los neutrales, así como por los hurones, que eran estrechos socios comerciales de los franceses en Nueva Francia. Los iroqueses se encontraron desplazados en el comercio de pieles por otras naciones de la región. Amenazados por las enfermedades y con una población disminuyente, los iroqueses iniciaron una agresiva campaña con objeto de ampliar su área de control.

En 1629 los británicos empezaron a participar de los conflictos que se desarrollaban en esta región con la toma de Quebec que resultó con la expulsión de los franceses de la zona hasta 1632, año en que les fue devuelta. Este acontecimiento resultó decisivo, ya que durante dicho período los algonquinos e innu fueron vulnerables a los ataques que realizaron los mohawk, al no tener acceso a las armas de fuego que les vendían sus aliados franceses, considerándose a veces como el inicio de las Guerras de los Castores.[7] Rompiéndose de este modo la paz acordada en 1627 entre iroqueses y sus rivales septentrionales. Frente a los hurones que eran más numerosos y poderosos que las tribus iroquesas, estas últimas les ofrecieron un acuerdo comercial que los primeros rechazaron, conscientes de su ventaja. El conflicto definitivo estalló tras el asesinato de un cazador iroqués por guerreros hurones, dentro de un territorio en disputa entre ambas confederaciones.[7]

El conflicto[editar]

Mapa que muestra la localización aproximada de las mayores tribus y sus asentamientos.[10]

La fuente iroquesa de pieles empezó a declinar a finales de los años 1630 en favor de sus vecinos más pequeños. En 1636 y 1637 lanzaron dos ofensivas separadas y obligaron finalmente a los algonquinos e innu a retirarse hacia el norte. Al año siguiente los seneca infligieron una importante derrota a los hurones[7] y los wenro fueron atacados y sus territorios tomados por los iroqueses. Los restos de su tribu huyeron a refugiarse entre los hurones. Los wenro habían servido como Estado colchón entre los iroqueses y la tribu neutral y sus aliados erie (Nación del Gato). Las dos tribus eran considerablemente más grandes y poderosas que los iroqueses, haciendo imposible expandirse hacia el oeste en aquel momento, por lo que los iroqueses dirigieron su expansión al norte,[11] donde los hurones se hallaban debilitados debido a una serie de epidemias que los afectaron entre 1637 y 1641, matando a muchos de sus principales líderes y casi a la mitad de su población, perdiendo así su ventaja numérica.[7] Los iroqueses eran alentados por los neerlandeses de los Nuevos Países Bajos a continuar este tipo de acciones. En esos tiempos, los neerlandeses eran los únicos socios comerciales europeos de los iroqueses, cuyas mercancías descendían por los puestos de comercio en el río Hudson y desde allí volvían a Europa. Como la fuente de pieles iroquesa había empezado su decadencia, los ingresos de los puestos habían disminuido.[12]

Un nuevo participante se unió cuando en 1638 los suecos fundaron una colonia en el río Delaware. Buscando compensar su tardía llegada a la región vendieron sin restricciones armas a los conestoga lo que llevó a sus rivales iroqueses a comprar aún más armas a los neerlandeses y a partir de 1640 también de los británicos, aumentando drásticamente el grado de violencia de los conflictos tribales. Destacando, por ejemplo, las grandes batallas sucedidas en el valle del Ottawa desde 1642 hasta 1643 entre iroqueses contra hurones y franceses.[7]

Otro factor que complico a los franceses fue el conflicto entre sus aliados innu y los sokoki (abenaki occidentales) que llevó a estos últimos a aliarse a los mohawk y a los mohicanos (aliados de los iroqueses desde 1628). En 1645 una fuerza combinada de las tres tribus ataco a la principal aldea de los innu, cerca de Quebec. Para escapar de la influencia iroquesa, los wappinger o wiechquaeskeck y las bandas de lenape hackensack y tappan migraron al sur, a la isla de Manhattan y Nueva Jersey, durante el invierno de 1642-1643, aliándose con los lenape munsee y los metoac, pero también entrando en conflicto con los colonos neerlandeses, que pidieron ayuda a los mohicanos y mohawk (los lenape habían sido derrotados y sometidos por los conestoga, rivales de los iroqueses, en 1634).[13] Tras la firma un tratado formal de alianza, los indios aliados de los neerlandeses sometieron a sus rivales y pasaron a controlar la mitad occidental de la isla en disputa en 1645. Los munsee trataron de rebelarse poco después pero fueron sometidos sangrientamente por los mohawk.[7]

En cuanto a los algonquinos, en 1642 entraron en conflicto con los iroqueses que enviaron una gran fuerza en su contra al año siguiente. Un gran número de fuertes y aldeas de los algonquinos fueron arrasados por lo que en 1644 migraron y cruzaron el Ottawa.[7]

Los hurones estaban débiles tras la peste y una terrible derrota militar en 1635 a manos de los seneca. Inmediatamente los iroqueses decidieron aislar a sus antiguos rivales de sus aliados.[14] Expulsan de amplios territorios a algonquinos e innu (1636-1637), pero el golpe más duro fue contra la pequeña etnia de los wenro. Estos eran una pequeña tribu que funcionaba como una especie de Estado colchón entre la Haudenosaunee y los erie y neutrales.[14] Eran apenas 1200 a 2000,[15] [16] quizás 3000 como máximo.[17] En 1639 todo el poder de la confederación se les vino encima y rápidamente fueron vencidos. Los sobrevivientes, unos 600, consiguieron refugiarse con los hurones,[14] pero diez años después fueron finalmente conquistados.[16] La mayoría fueron asesinados o absorbidos dentro de la Confederación Iroquesa. La última resistencia de un grupo de wenro en el este del río Niágara desapareció en 1643, momento en que huyeron con los neutrales.[16]

En 1641, los mohawk viajaron a Trois-Rivières, en Nueva Francia, a proponer la paz con los franceses y sus tribus aliadas, y pidieron a los franceses que crearan un puesto comercial en Iroquesia. El gobernador Charles de Montmagny rechazó la propuesta, ya que hubiera supuesto el abandono de sus aliados hurones. La guerra comenzó formalmente a principios de los años 1640 con ataques iroqueses a las aldeas huronas fronterizas a lo largo del río San Lorenzo, con la intención de perturbar su comercio con los franceses. La interrupción llegó a tal nivel que los franceses pidieron a las tribus negociar juntos un tratado con el que poner fin a la guerra. Dos líderes iroqueses, Deganaweida y Koiseaton, viajaron a Nueva Francia para tomar parte en las negociaciones.[18] Los franceses estuvieron de acuerdo con la mayoría de las demandas iroquesas, entre ellas la concesión de derechos de tráfico en Nueva Francia. Al verano siguiente, una flota iroquesa de ochenta canoas cargadas de pieles navegó a los dominios franceses con intención de venderlas. Al llegar, los franceses se negaron a comprar las pieles, y en su lugar se dijo a los iroqueses que se las vendieran a los hurones, que actuarían como intermediarios. Los iroqueses estaban indignados y la guerra se reanudó.[18]

Los franceses estaban inquietos por el reciente estallido de la guerra, y decidieron participar directamente en el conflicto. Los hurones y los iroqueses tenían similares recursos humanos, con una población estimada entre 20.000 y 30.000 miembros para cada confederación.[19] Para obtener superiores fuerzas los hurones y los conestoga formaron una alianza contra la agresión iroquesa en 1647. Esta nueva combinación los hacía mucho más numerosos que los iroqueses. Los hurones intentaron romper la Confederación Iroquesa negociando por separado la paz con los onondaga y los cayuga, pero las otras tribus interceptaron a sus mensajeros, poniendo fin a las negociaciones. El verano de 1647 vio varias pequeñas escaramuzas entre las tribus. En 1648 se libró una gran batalla cuando dos tribus algonquinas intentaron pasar un convoy de pieles a través de un bloqueo iroqués. Su intento tuvo éxito y los iroqueses tuvieron numerosas bajas.[20]

Los iroqueses utilizaron los años inmediatos que siguieron en fortalecer su confederación trabajando más estrechamente juntos bajo un liderazgo central efectivo. Aunque el funcionamiento de sus gobiernos sigue siendo en gran medida desconocido, en los años 1660 las cinco naciones iroquesas dejaron de luchar entre sí. Llegaron a ser capaces de coordinar planes económicos y militares entre las cinco tribus, fortaleciendo con ello sus intentos de conseguir un gobierno más avanzado que el de las tribus de los alrededores, con un control más descentralizado.[21]

Aunque estas incursiones no fueron de ninguna forma constantes, cuando se producían eran terribles para los habitantes de Nueva Francia, e inicialmente los colonos se sentían impotentes para evitarlos. Algunos de los héroes franco-canadienses del folclore popular fueron personas que resistieron este tipo de ataques, como Dollard des Ormeaux, que murió en mayo de 1660, mientras hacía frente a una fuerza de ataque iroquesa en Long Sault, en la confluencia del río San Lorenzo y Ottawa. Según la leyenda, logró salvar Montreal con su sacrificio. Otro héroe (heroina en este caso) fue Madeleine de Verchères, que en 1692, con 14 años, llevó la defensa de la granja de su familia contra un ataque iroqués. Los franceses se negaron a hacer la paz con los iroqueses, ya que cada vez los veían más como peones de neerlandeses e ingleses.

Derrota de los hurones[editar]

La población de Huronia, nombre de las tierras dominadas por los hurones o wendat, decayó desde el primer contacto con Cartier en 1535 por las pestes. Aunque seguían siendo suficientemente fuertes como para detener la presión iroquesa en 1615 (veinte o treinta millares), pero para 1635-1640 quedaban menos de diez mil producto de la guerra y las pestes constantes.[14] Con ello también decayó su poder militar, dos mil guerreros como mucho, la mitad de los que disponían sus aliados neutrales, mucho más numerosos.[22] Basándose en el número de familias, con el apoyo de los tionontatés o petunes podían duplicar esa cifra.[23] Estos últimos habían sufrido graves perdidas por las epidemias, desde 1616 a 1640 habían pasado de ocho a tres mil, quedando igual de vulnerables,[24] motivo por el cual los iroqueses fácilmente los conquistaron en 1648-1649, refugiándose algunos con los hurones y otros quinientos con los potawatomi en 1658 tras una larga migración.[25]

Expansión de la confederación entre 1638 y 1711.

En 1648, los neerlandeses autorizaron la venta directa de armas a los mohawk y no a través de comerciantes, después de que hubieran sido vendidas aproximadamente cuatrocientas. Para usar las nuevas armas, los iroqueses enviaron mil guerreros en secreto por el bosque a territorio hurón. Una vez llegó el invierno, los guerreros se reunieron y lanzaron un devastador ataque al corazón de las tierras de los hurones, destruyendo varias aldeas y matando a miles de sus habitantes. Entre las víctimas estaban los misioneros Juan de Brébeuf, Carlos Garnier y Gabriel Lalemant, los cuales son considerados mártires por la Iglesia católica. Tras estos ataques, el resto de los hurones huyeron de su territorio en busca de ayuda de la Confederación Anishinaabeg, al norte de los Grandes Lagos, dejando la nación odaawaa u ottawa, que fue capaz de contener de forma temporal la expansión iroquesa hacia el noroeste. Con los hurones dominados, ya no había asentamientos de tribus nativas entre los iroqueses y los franceses de Canadá, y los iroqueses controlaban ahora una región rica en pieles.[26]

Las enfermedades europeas hicieron estragos entre los iroqueses y sus vecinos en los años anteriores a la guerra, y sus poblaciones habían disminuido drásticamente. Para remediar el problema, y para reemplazar la pérdida de guerreros, los iroqueses trabajaron para integrar a muchos de sus enemigos capturados en sus propias tribus. Se trabajó diligentemente para mantener a sus enemigos capturados felices, lo que incluía invitar a los jesuitas a su territorio para mostrar a los que se habían convertido al cristianismo. Un sacerdote recordaba: "Por lo que puedo ver, es el plan de los iroqueses capturar a todo los hurones... matar a sus jefes... y con el resto formar una nación y un país". Los jesuitas trabajaron rápido entre los iroqueses, convirtiendo a muchos al catolicismo, un papel que desempeñaría una importante función en los años siguientes.[27]

Los hurones sobrevivientes fueron absorbidos o dispersados en 1649-1650, se calcula que hasta siete mil pudieron ser hechos prisioneros e integrados luego a la confederación.[5] Trescientos consiguieron refugiarse en L'Ancienne-Lorette, cerca de Quebec; un millar más vagaron en calidad de refugiados hasta 1701, cuando se establecieron entre las actuales ciudades de Detroit y Cleveland, aunque estos últimos llevaban contingentes de erie, neutrales y tionontati, convirtiéndose en una nueva confederación étnica: los wyandot.[14]

Por su parte, los potawatomi eran originalmente rivales de los hurones, neutrales, ottawas y petunes en el control del comercio de pieles de castores. Posteriormente, amenazada su independencia por los iroqueses se aliaron a los neutrales en un intento de resistencia.[28] Forzados a migrar en 1641, tras una década de conflictos, se instalaron junto a los ojibwa. Se producirían más guerras hasta 1652 con sus nuevos vecinos illiniwek, menomini y winnebago. Su número había caído de los quince millares que pudieron ser en 1634 a cuatro mil en 1667.

A principios de los años 1650, los iroqueses comenzaron a atacar a los franceses. Algunas de las naciones iroquesas, en particular los oneida y onondaga, tuvieron relaciones pacíficas con los colonos, pero estaban bajo el control de los mohawk, la nación más fuerte de la Confederación, y se mostraban hostiles a la presencia francesa. Después de un fallido tratado de paz arbitrado por el jefe Canaqueese, partidas de iroqueses se movilizaron hacia al norte, a Nueva Francia, a lo largo de la cuenca del lago Champlain y el río Richelieu, atacando y bloqueando Montreal. Normalmente lanzaron incursiones en granjas o asentamientos aislados moviéndose de manera rápida y silenciosa por los bosques, y armados con un tomahawk y un cuchillo de escalpar atacaban a los habitantes. En muchos casos, los prisioneros eran llevados a la tierra natal iroquesa e incorporados a las naciones.

Derrota de los neutrales y los erie[editar]

Derrotados los hurones la confederación se enfrentaba otros dos poderosos conglomerados de pueblos iroqueses. Primero estaban los neutrales, un pueblo muy populoso que vivía al norte del lago Erie. Una confederación tribal muy poderosa estimada en diez o veinte mil miembros en 1615[29] aunque su número es estimado en doce millares veinticinco años más tarde.[30] Durante 1623 y 1626 la tribu sufrió un periodo de pestes, guerra y hambruna que redujo su número para el momento que los visitó Brébeuf y Chaumonot quienes los estimaron en 12.000. Es posible que su población alcanzara los 30.000 antes de estas plagas (más 3000 wenro) y que fuera reducida a 18.000 o 21.000 al término de las mismas con la capacidad de movilizar 4000 a 6000 lanzas.[17] Los erie eran la otra aglomeración tribal que detenía la expansión iroquesa. Vivían al sudeste del lago homónimo y también eran una confederación con una población hacia 1650 de 10.000[31] a 12.000[32] personas (las estimaciones varían mucho, entre los cuatro y quince millares pero esto se debe a que en 1651 gran número de neutrales y hurones se refugiaron con ellos).[33] Tres o cuatro mil guerreros.[34]

Utilizando una estrategia de ataques sigilosos similares a los que tuvieron éxito contra los hurones, los iroqueses lanzaron un ataque contra los neutrales en 1650, y a finales de 1651 ya habían expulsado completamente a la tribu de sus tierras, matando o asimilando a miles de ellos.[26] En ese momento, los neutrales habitaban el territorio de la presente península de Niágara. En 1654 un ataque idéntico se produjo contra los erie, con menos éxito. Los erie movilizaron un enorme contingente de dos a tres mil guerreros para rechazarlos.[31] La guerra entre los erie y los iroqueses se prolongó durante dos años, hasta que en 1656 los iroqueses destruyeron casi por completo la Confederación Erie, que se había negado a retirarse al oeste. Los iroqueses habían sido en gran medida superados en número por las tribus que habían sometido, y fue sólo gracias a las armas de fuego compradas a los neerlandeses como vencieron con tanta facilidad a sus vecinos[26] y a que al acordar la paz con los franceses estos se negaron a vender armamento tanto a los neutrales como a los erie.[7]

Derrota de los conestoga[editar]

Con las tribus del norte y oeste destruidas, los iroqueses dirigieron su atención hacia el sur, hacia los conestoga. Ya en 1652 habían lanzado una exitosa ofensiva en su contra y los habían derrotado en una gran batalla campal. Según una estimación del arqueólogo Barry C. Kent los susquehannock pudieron haber sido unos 5200 a 6500 de creerle al reporte de un jesuita que afirmaba que dicha tribu tenía en 1647 1300 lanzas. El ataque fue tan devastador que esta pudo verse reducida a solo 2000 ó 3000 almas según Kent. Este ataque costo un número desconocido de vidas y entre 500 y 600 prisioneros que fueron asimilados a los iroqueses.[35] El año 1660 trajo el cenit del poder militar iroqués, poder que utilizarían en las décadas posteriores.[36] Los conestoga se habían aliado con la colonia inglesa de Maryland en 1661. Los ingleses temían a los iroqueses, y esperaban que una alianza con los conestoga ayudara a bloquear su avance en las colonias inglesas. En 1663 los iroqueses enviaron un ejército de ochocientos guerreros al territorio conestoga. El ejército fue rechazado fácilmente, pero la agresión obligó a Maryland a declarar la guerra a los iroqueses. Los ingleses suministraron artillería a los fuertes conestoga, lo que hacía imposible el triunfo iroqués por armas superiores. Los conestoga tomaron la delantera e iniciaron una serie de incursiones en territorio iroqués, causando daños significativos.[37] Esto continuó hasta 1674, cuando los ingleses cambiaron su política india negociando la paz con los iroqueses y rompiendo su alianza con los conestoga. En 1675 las milicias de Virginia y Maryland capturaron y ejecutaron a los jefes conestoga, temiendo el poder que habían llegado a tener.[38] Los iroqueses se hicieron rápidamente con el resto de la nación.[39] Los conestoga que lograron escapar de sus enemigos eran apenas 50 hombres adultos en 1698, es decir, unas 200 ó 250 personas.[40]

Contraataque francés[editar]

Los iroqueses siguieron controlando los campos de Nueva Francia, llegando en sus incursiones a las murallas de los asentamientos de Quebec y Montreal. En mayo de 1660, una fuerza de 160 guerreros iroqueses atacó Montreal, capturando a 17 colonos. Un segundo ataque a la ciudad, esta vez por 250 guerreros, capturó otros 10.[41] Se produjeron varias razias en 1661 y 1662 contra los abenaki, aliados de los franceses. Este peligro en el corazón de Nueva Francia fue un importante factor para que la Corona francesa decidiese cambiar el gobierno de Canadá. Se creó una pequeña fuerza militar para contrarrestar los ataques iroqueses, formada por franceses, hurones y algonquinos. Al trasladarse al campo fueron atacados por los iroqueses. Sólo 29 de los franceses sobrevivieron y escaparon. Cinco fueron capturados y torturados hasta la muerte por los iroqueses en represalia por el ataque. A pesar de su victoria, la batalla provocó un alto número de bajas en los iroqueses, lo que llevó a algunos de sus dirigentes a considerar hacer la paz con los franceses.[42]

La marea de la guerra en Nueva Francia llegó a mediados de los años 1660, con la llegada de un pequeño contingente de tropas regulares desde Francia, el uniformado de marrón regimiento Carignan-Salières, el primer grupo de soldados profesionales que puso pie en lo que hoy es suelo canadiense. La administración de Nueva Francia cambió en este periodo su política hacia sus aliados indios, principalmente a través de la venta directa de armas y otras formas de apoyo militar directo. En 1664, los aliados neerlandeses de los iroqueses perdieron el control de los Nuevos Países Bajos en favor de las colonias inglesas del sur. El apoyo europeo a los iroqueses menguó en los años inmediatos a la derrota neerlandesa.[41]

En enero de 1666, los franceses invadieron la patria iroquesa. La primera fuerza invasora fue dirigida por Daniel de Rémy, señor de Courcelle. Sus hombres se encontraban en desventaja numérica ante los iroqueses y se vieron obligados a retirarse antes de que tuviese lugar alguna acción importante. Una segunda fuerza fue mandada por el aristócrata Alexandre de Prouville, "marqués de Tracy" y virrey de Nueva Francia, encontró poca resistencia al invadir Iroquesia, ya que muchos de sus guerreros se hallaban luchando contra los conestoga. A pesar de que la incursión fue abortada, el jefe Canaqueese fue tomado prisionero.[43] Con la ayuda europea cortada, los iroqueses pidieron la paz, propuesta con la que Francia estuvo de acuerdo.

Territorios del Ohio e Illinois[editar]

La Salle, explorador del Viejo Noroeste. Negoció tratados anti-iroqueses con las tribus de los Grandes Lagos.

Una vez se estableció la paz con los franceses, los iroqueses llevaron sus conquistas al oeste en un intento de hacerse con el control de las tierras entre los algonquinos y los franceses. Como resultado de la expansión iroquesa y su guerra con la Confederación Anishinaabeg, las naciones del este, como los lakota, se vieron empujadas a cruzar el Misisipi hacia las Grandes Llanuras, adoptando la vida nómada que los haría conocidos más tarde. Otros refugiados inundaron el área de los Grandes Lagos, resultando en conflictos con las naciones existentes. En el territorio del Ohio, los shawnee y los miami eran las tribus dominantes. Los iroqueses velozmente invadieron las posesiones shawnee en el centro de Ohio, obligándolos a huir al territorio miami. Los miami eran una tribu poderosa, y reunieron en una confederación a sus aliados, incluidos los vecinos potawatomi, que habitaban la moderna Míchigan, y los illiniwek, que habitaban Illinois. Aun así, la mayoría de los combates fueron entre la Confederación Anishinaabeg y la Confederación Iroquesa.[44]

Los iroqueses mejoraron en sus técnicas de ataque con sigilo, ya que siguieron atacando mucho más lejos de sus hogares. Disponían de una gran flota de canoas, y podían descender el río a gran velocidad en la oscuridad, hundirlas cargándolas de rocas y esperar en los bosques a sus objetivos. Luego, a una hora determinada disparaban desde el bosque para causar el mayor pánico posible entre sus enemigos. Antes de que les pusieran una resistencia significativa huían a sus barcas y regresaban por donde habían venido.[45] Sin armas de fuego, las tribus algonquinas se encontraban en una grave desventaja. A pesar de su mayor número, no pudieron resistir a los iroqueses. Varias tribus huyeron más allá del oeste del río Misisipi, dejando la mayor parte de Indiana, Ohio, el sur de Ohio y de Míchigan despobladas, aunque quedaron en el lugar algunas fuerzas militares anishinaabe, que se numeraban en miles al norte de los lagos Hurón y Superior, y que se mostrarían decisivas para hacer retroceder a las avanzadillas iroquesas.[46] En el oeste del Misisipi, empezaron a armarse grupos de entre los pueblos desplazados para intentar recuperar sus hogares.

A partir de los años 1670 los franceses comenzaron a explorar los territorios del Ohio e Illinois. Allí descubrieron a las tribus algonquinas de la región, que estaban en guerra con los iroqueses. Los franceses crearon un puesto en Tassinong para el comercio con las tribus occidentales, pero dicho puesto fue destruido por los iroqueses, que insistían en controlar el comercio entre las tribus y los europeos. En 1681, René Robert Cavelier de La Salle negoció un tratado con las tribus miami e illinois.[47] Ese mismo año, Francia levantó la prohibición de venta de armas a las tribus nativas. Rápidamente se distribuyeron a las tribus algonquinas, disminuyendo la ventaja de los iroqueses sobre sus enemigos.

Durante una incursión en el Territorio de Ilinois en 1689, los iroqueses tomaron un gran número de prisioneros y destruyeron un importante asentamiento miami. Los miami pidieron ayuda a otros miembros de la Confederación Anishinaabeg, y un gran ejército acudió en socorro suyo. Utilizando las nuevas armas de la Confederación, tendieron una emboscada a los iroqueses en el actual South Bend (Indiana), donde atacaron y destruyeron la mayoría del ejército iroqués.[48] Aunque una gran parte de la región estaba despoblada, los iroqueses fueron incapaces de establecer una presencia permanente. Su propia tribu carecía de recursos humanos para colonizar el área.[49] Tras estos reveses, y después de que las tribus locales consiguieran armas de fuego, el breve control iroqués de la región se esfumó y los antiguos habitantes volvieron.[50]

Reanudación de la guerra con Francia[editar]

Cuando los ingleses comenzaron a colonizar el antiguo territorio neerlandés, comenzaron a estrechar vínculos con los iroqueses y a tratar de utilizarlos de la misma forma que los neerlandeses, como un amortiguador y una fuerza de obstaculización de la expansión colonial francesa. Pronto empezaron a suministrar a los iroqueses más armas de fuego que los neerlandeses y les alentaron a perturbar los intereses franceses. Con la reanudación de las hostilidades, las milicias de Nueva Francia se vieron fortalecidas en 1683 por la llegada de una pequeña fuerza de tropas regulares de la marina francesa, las Compagnies Franches de la Marine. Esta acabó constituyéndose como la más antigua unidad de fuerzas regulares francesas en Nueva Francia. Sus hombres llegaron a identificarse con la colonia a través de los años, mientras que el cuerpo de oficiales se canadanizó completamente. Así pues, en cierto sentido estas tropas pueden identificarse como la primera fuerza armada permanente en Canadá. Las comisiones de los funcionarios, tanto en la milicia como en las Compagnie Franches ascendió a muchos entre las posiciones socialmente elevadas de la colonia. Las milicias, junto con miembros de las Compagnie Franches, vestidos a la manera de los algonquinos, llegaron a especializarse en la guerra rápida y móvil, a la que llamaban petite guerre, que se caracterizaba por ser largas y silenciosas expediciones por los bosques y por sus repentinos y violentos descensos contra los campamentos y asentamientos enemigos, el mismo tipo de guerra que practicaban los iroqueses contra ellos.

En septiembre de 1687 se lanzó otra invasión, con tres mil milicianos y regulares. Descendieron el río Richelieu y marcharon a través del territorio iroqués por segunda vez. No encontraron al ejército iroqués, por lo que recurrieron a quemar sus cultivos y casas, destruyendo unos 1,2 millones de celemines de maíz. Muchos iroqueses morirían de hambre al invierno siguiente. En 1689 los iroqueses marcharon a Nueva Francia para lanzar una serie de ataques de represalia, incluyendo el que se conoce como la masacre de Lachine. Los iroqueses lograron abrir una brecha en las puertas de Montreal, mataron a varios colonos y quemaron grandes almacenes de bienes antes de retirarse a los campos.[51] La guerra entre franceses e iroqueses se había reanudado en 1683 después de que el gobernador Louis de Buade, conde de Frontenac, intentara enriquecerse aplicando un agresivo comercio de pieles en el oeste, lo que afectaba a la actividad iroquesa en la zona. Esta vez la guerra duró diez años y fue más sangrienta que la primera vez.

Durante la Guerra del rey Guillermo, los franceses instaron a los indios a atacar a los asentamientos coloniales ingleses de la misma forma que los ingleses lo hacían con los iroqueses. Uno de los más notables de estos ataques en 1690 fue la masacre de Schenectady, en la provincia de Nueva York, en Salmon Falls (Nuevo Hamphsire) y en Portland (Maine). Al igual que en las incursiones iroquesas, los habitantes fueron asesinados indiscriminadamente o hechos prisioneros.

La Gran Paz de Montreal[editar]

Copia del tratado original, incluidos pictogramas de las naciones firmantes.

A finales de 1698, los iroqueses empezaron a ver que los ingleses se estaban convirtiendo en una amenaza mayor que los franceses. Los ingleses habían empezado a colonizar Pensilvania en 1681, y la continuación del crecimiento colonial comenzó a inmiscuirse en la frontera sur del territorio iroqués.[12] La política francesa cambió de opinión ante los iroqueses. Después de cincuenta años de guerra habían visto que era imposible destruirlos, por lo que decidieron que la amistad con los iroqueses sería la mejor forma de asegurar su monopolio en el comercio de pieles en el norte y ayudarlos a detener la expansión inglesa. Tan pronto como los ingleses oyeron hablar del tratado intentaron evitar que se llegara a un acuerdo, pues perderían el monopolio del comercio de pieles con los iroqueses en Albany, además de la protección de su flanco norte, y las colonias inglesas estarían abiertas a un ataque francés. Sin embargo, a pesar de la injerencia de los británicos, el tratado llegó al ansiado acuerdo.[52]

El tratado de paz, la Gran Paz de Montreal, fue firmado en 1701 por 39 jefes indios, los franceses y los ingleses. En el tratado, los iroqueses aceptaban parar a los merodeadores y a permitir a los refugiados volver del este a la región de los Grandes Lagos. Los shawnee recuperaron el control del territorio del Ohio y la parte baja del río Allegheny. La tribu miami volvió a controlar la moderna Indiana y el noroeste de Ohio. Los potawatomi volvieron a Míchigan, y los illiniwek a Illinois.[52] Con los neerlandeses eliminados de América del Norte, los ingleses se habían vuelto tan poderosos como los franceses. Los iroqueses mantendrían el equilibrio de poder entre las dos potencias europeas, y utilizarían su posición en su beneficio en las próximas décadas. Su sociedad comenzó a cambiar rápidamente cuando las tribus se centraron en la construcción de una nación fuerte, mejorando su tecnología agrícola y la educación de su población. La paz sería duradera y no sería hasta los años 1720 cuando su territorio volvió a estar amenazado por los europeos.[53]

Consecuencias[editar]

A través de diversos tratados europeos, el control inglés sobre los iroqueses y sus territorios, reconocido durante la guerra, había terminado. Debido a esto, los ingleses exageraron la extensión de los dominios iroqueses en el oeste como un medio de disputar a los franceses el control de Illinois y Ohio.[49] En 1768 varias colonias consiguieron la "reclamación iroquesa" para los territorios del Ohio e Illinois. Las colonias crearon la Indiana Land Company para reivindicar todo el Noroeste, y mantuvieron su reclamación de la región alegando el derecho sobre las conquistas iroquesas hasta que la compañía fue disuelta por la Corte Suprema de los Estados Unidos en 1798.[54]

A causa de que gran parte del conflicto entre las tribus se llevó a cabo mucho más allá de las fronteras y en lugares que aún no habían tenido contacto con los europeos, la medida y el impacto de la guerra son desconocidos. La mayor parte de del conocimiento de las zonas occidentales pasa por las cuentas de los exploradores franceses y las tribus que se les enfrentaron durante los primeros años de la exploración. Incluso los efectos en las regiones orientales no son completamente conocidos, pues grandes partes de ellas todavía estaban sin explorar y las tribus que las habitaban no tenían contacto directo con los europeos.[55]

El coste demográfico para las tribus nativas de estas guerras fue enorme, al que se suman las migraciones forzadas y las víctimas causadas por las epidemias. Por ejemplo, los neutrales sufrieron la muerte de 9000 de sus integrantes por consecuencias directas de las guerras hasta 1651, los hurones por su parte otros 10.000 y los petunes 8000 mientras que los erie a 18.000 hasta 1658. Los sobrevivientes eran usualmente expulsados o integrados dentro de los propios iroqueses que deseaban compensar las altas bajas que sufrían por estos conflictos.[56] Es posible ejemplificarlo con la siguiente tabla:

Tribus Población
1600-1615
Población
1640-1660
Neutrales (Attiwandaron) 10.000-30.000[29] [17] 12.000-21.000[30] [17]
Wenro (wenrohronon) 3000[17] 1200-2000[15] [16]
Hurones (wendat) 20.000-30.000[14] 10.000[14]
Conestoga (susquehannock) 5000-7000[57] 2000-3000[35]
Petunes (tionontati) 8000-10.000[24] [58] 3000[24]
Erie (erieehronon) 10.000[33]
Ottawa (odawa) 8000[59] 1500-2000[58]
Ojibwa (chippewa) 35.000[60]
Algonquinos 6000[61]
Shawnee 10.000[62]
Mohicanos 8000[63]
Miami 15.000[64]
Innu (montagnais) 10.000[65]
Abenaki 40.000[66]
Illiniwek (illinois) 20.000[67]
Lenape (delaware) 20.000[68]

Para los mismos iroqueses las guerras fueron costosas, en especial para los hombres en edad adulta, si a eso le sumamos también el coste en vidas de las pestes la reducción de su población fue inevitable. Sin embargo, los historiadores se dividen en dos grupos básicamente respecto de lo duro que fueron dichos golpes para los iroqueses. Los que dicen que los aportes de los miles de enemigos capturados e integrados a sus tribus logró compensar dicha declinación e incluso incremento su población de menos de 20.000 en torno al 1600 a más de 25.000 en su apogeo, seis décadas más tarde.[5] El otro grupo, en cambio, que los iroqueses jamás superaron su momento de plenitud demográfica al comenzar el siglo XVII. Eran aproximadamente unos 16.000 y que ni la introducción de 7000 hurones y otro tanto de erie, conestoga, neutrales, petunes y demás (incluso algunos europeos) fue insuficiente para mantener la población aunque si causó que la población de la confederación a la larga fuera una de las más mestizadas y heterogéneas entre las indígenas de Norteamérica.[5] [69]

Tradicionalmente se ha estimado la población de las tribus iroquesas hacia el año 1660 en 2500 mohawk, 5000 seneca y 1500 para cada una de las tribus menores (cayuga, oneida y onondagas).[70] Los mohawk se vieron muy disminuidos, ya fuera por pestes, guerras o los que migraron a las misiones jesuitas, de hecho, fueron la tribu que más población perdió como se puede observar en la siguiente tabla:[71]

Tribu 1620-1634 1634-1660 Decrecimiento
Mohawk 8025 1140 -6685
Oneida 1789 392 -1397
Onondaga 2718 1140 -1578
Cayuga 2700 1100 -1600
Seneca orientales 1730 1831 +101
Seneca occidentales 3100 1307 -1793
Haudenosaunee 20.062 6810 -13.252

En última instancia el aporte de los tuscarora, expulsados de sus tierras natales en las Carolinas tras su derrota ante los colonos blancos y refugiados entre los iroqueses de los que se volvieron la Sexta Nación en 1722, fue insuficiente para compensar las pérdidas causadas por las deserciones de 2000 mohawk de Caughnawaga que en 1693 migraron a Canadá y el millar de mingo (cazadores seneca y cayuga mestizados con neutrones, hurones y erie) que migró hacia Ohio sin permiso de la confederación hacia 1740 y que desde entonces se mantuvieron independientes y mestizándose con lenape y shawnee.[5] Los tuscarora aportaron 1500 ó 2000 almas nuevas a la Haudenosaunee.[72]

En cuanto al número de guerreros iroqueses pues a inicios de su gran expansión militar se consideraba que podía movilizar más de 3000 todas las tribus a la vez[73] pero la guerra constante causó un gran número de muertes y deserciones reduciendo su número a 2250 en 1689 y 1230 en 1698.[70] Aunque la disminución fue compensada por el acceso a armas de fuego el debilitamiento vivido por la confederación será clave en el desarrollo posterior de los hechos y el fin de sus conquistas. Finalmente, la población iroquesa se estabilizó en torno a los 10.000 individuos, un quinto guerreros, manteniéndose así durante gran parte del siglo XVIII.[5]

A la par del debilitamiento de las naciones indígenas se sumó como otra consecuencia indirecta el desarrollo y expansión de las colonias europeas en América del Norte aunque de modo muy distinto según la metrópolis. Mientras que el modelo de colonización francés fue de un tipo "integrador" buscando evangelizar y cooperar con los indios dispersando a sus colonos convirtiéndolos en cazadores o comerciantes el inglés era de ocupar las tierras indígenas (independiente del método usado) y fundar en ellas sus colonias, concentrando a su gente en granjas y ciudades.

De este modo rápidamente los colonos ingleses pasaron a superar en número a sus rivales galos buscando así compensar su desventaja estratégica frente a las colonias españolas y francesas. Además mientras los británicos enviaban a sus minorías religiosas junto delincuentes, vagabundos y aventureros a poblar esas colonias los franceses solo permitieron a católicos convertirse en colonos impidiéndoselo a grupos como los hugonotes por miedo a rebeliones. Las cifras señalan que de este modo por cada colono francés llegado a América los británicos enviaban a cuatro y por cada soldado galo llegaban diez ingleses. Esta disparidad seria una de las claves en la imposición final del dominio británico durante la Guerra franco-india (1754-1763).[74]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Notas[editar]

  1. «Beaver Wars (1642-1698)» (en inglés). The Patriot Files. Consultado el 07-26-2009.
  2. Fenton, 2008: 69; Shannon, 1998: 25
  3. Kerber: 160-161
  4. Kerber: 161
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  12. a b Jennings, pág. 9
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  14. a b c d e f g Dill, Jordan S. (1996). Huron. First Nations/First Peoples Issues.
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  40. Sturtevant, 1978: 363
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  42. Barr, pág. 59
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  46. Schmalz, Peter S. (1991). The Ojibwa of Southern Ontario. University of Toronto Press. ISBN 0-8020-2736-9.
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  74. La guerra Franco-India 1754-1763 - Univision Foro - Forum

Fuentes[editar]

Enlaces externos[editar]