Guerras Liberales

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Guerras Liberales
Fecha 1828 hasta 1834
Lugar Portugal
Causas Miguel I impone el absolutismo
Resultado Victoria Liberal/Pedrista
Cambios territoriales Ninguno
Beligerantes
Flag Portugal (1707).svg Miguelistas Flag Portugal (1830).svg Pedristas
Comandantes
Flag Portugal (1707).svg Miguel I de Portugal
Flag Portugal (1707).svg Luís Vaz Pereira Pinto Guedes , vizconde de Montealegre
Flag Portugal (1830).svg Pedro IV de Portugal
Flag Portugal (1830).svg António Severim de Noronha , Duque de Terceira
Flag Portugal (1830).svg María II de Portugal
Fuerzas en combate
18.000 hombres 60 buques y 7.500 hombres
Bajas
nd nd
Miguel I de Portugal

Las Guerras Liberales, también conocidas como Guerra Civil Portuguesa, Guerra de los dos Hermanos, o Guerra Miguelina, fue una guerra entre los liberales constitucionalistas y los absolutistas en Portugal sobre la sucesión real, que duraron desde 1828 hasta 1834. En ella se vieron envueltos no sólo los portugueses sino también, ingleses, franceses, españoles y la Iglesia Católica.

Raíces del conflicto[editar]

La muerte del rey Juan VI en 1826 creó una disputa sobre la sucesión real. El heredero con mejor derecho era Pedro I de Brasil, que fue coronado brevemente como rey de Portugal. El problema radicaba en que ni los portugueses ni los brasileños querían una unión personal de ambos reinos. Consecuentemente, Pedro I abdicó en su hija María da Glória, una niña de siete años, con la condición de que cuando cumpliera la edad necesaria se casase con su tío Miguel I de Portugal. En abril de 1826, como parte del acuerdo de sucesión, Pedro revisó la constitución de 1822, y volvió a Brasil dejando en el trono a María y a su hermano Miguel como regente.

Nueva constitución[editar]

En la carta constitucional portuguesa, Pedro intentó reconciliar a los absolutistas y los liberales, permitiendo que ambas facciones tuvieran puestos en el gobierno. Al contrario de la Constitución de 1822, este nuevo documento establecía cuatro poderes del Estado. El legislativo se dividió en dos cámaras, el senado, elegido por el rey entre las clases nobles y la cámara baja, compuesta por diputados elegidos por voto indirecto en asambleas locales por un periodo de 4 años de legislatura. Las asambleas locales eran elegidas por sufragio censitario masculino. El poder judicial era ejercido por los tribunales y el ejecutivo por los ministros del gobierno. El rey ejercería un poder moderador, con un poder de veto absoluto sobre cualquier ley.

Descontento[editar]

El partido absolutista de los terratenientes y la Iglesia Católica, sin embargo, no estuvieron satisfechos con este compromiso y siguieron viendo a Miguel como el sucesor legítimo del trono, basándose en que era portugués mientras que Pedro era brasileño. Se alarmaron por las reformas liberales que se habían iniciado en España por los revolucionarios franceses (reformas que la aristocracia feudal portuguesa detestaba) y participaron en la restauración del absolutismo de Fernando VII en España (1823), que erradicó todas las innovaciones napoleónicas. En febrero de 1828 Miguel retornó a Portugal para jurar la constitución y ejercer la regencia. Inmediatamente fue nombrado rey por sus seguidores, que le presionaron para volver al sistema absolutista. Un mes después de su llegada disolvió la Cámara de los Diputados y la Cámara Alta y en mayo convocó las cortes tradicionales estamentales, con la nobleza, el clero y los hombres libres, para proclamar su acceso al poder absoluto. Las cortes de 1823 cumplieron con la voluntad de Miguel, coronándolo como Miguel I de Portugal y anulando así la Constitución.

Rebelión[editar]

Esta usurpación no dejo estupefactos a los liberales. El 18 de mayo, la guarnición de Oporto, el centro de los progresistas portugueses, declaró su lealtad a Pedro, a María y a la Constitución. La rebelión contra los absolutistas se extendió por otras ciudades. Miguel suprimió estas revueltas y muchos miles de liberales fueron arrestados o tuvieron que huir a Inglaterra y España. Los cinco años siguientes fueron de represión.

En Brasil, mientras tanto, las relaciones entre Pedro y los magnates de la tierra se hacían cada vez más difíciles. En abril de 1831 Pedro abdicó del trono de Brasil en su hijo Pedro II y se desplazó a Inglaterra. Organizó una expedición militar y marchó a Azores, que se encontraban en manos de los liberales para establecer un gobierno en el exilio. El 8 de julio de 1832, con el respaldo de los liberales de España llega a Oporto tras desembarcar muy cerca, en la Playa de la Memoria (Matosinhos), donde actualmente se yergue un airoso obelisco, y se enfrenta a las tropas Miguelistas. Para proteger los intereses británicos, un escuadrón naval bajo las órdenes de William Glascock a bordo del Orestes se dispuso en el Duero, donde recibió fuego desde ambas márgenes.

En junio de 1833 los liberales, aún circunscritos a Oporto, enviaron una fuerza al Algarve comandada por el duque de Terceira, usando el alias 'Carlos de Ponza'. Terceira arribó a Faro y marchó hacia el norte por el Alentejo para capturar Lisboa el 24 de julio. Mientras tanto el escuadrón de Napier luchó contra la flota absolutista cerca del Cabo de San Vicente y les ganó en la cuarta batalla. Los liberales pudieron entonces ocupar Lisboa, a donde se trasladó Pedro desde Oporto y aguantó el asedio de las tropas leales a Miguel. A finales de 1833 María da Glória fue proclamada reina y don Pedro accedió a la regencia. Su primer acto fue confiscar las propiedades de los que habían apoyado a Miguel. También suprimió las órdenes religiosas y confiscó sus propiedades, rompiendo las relaciones de amistad con Roma durante ocho años, hasta 1841. Los absolutistas controlaban las áreas rurales, donde tenían el apoyo de la aristocracia y de la Iglesia. Los liberales ocuparon las principales ciudades portuguesas, donde lograron el apoyo de las clases medias. Las operaciones contra los miguelistas comenzaron de nuevo a principios de 1834, pero fueron vencidos en Évora-Monte.

Paz[editar]

La Batalla de Aceiceira, que tuvo lugar el 16 de mayo de 1834 fue la última y decisiva contra las fuerzas miguelistas. El ejército de Miguel aún era formidable (unos 18.000 hombres), pero el 24 de mayo de ese año se declaró la paz en un tratado por el cual Miguel debía rechazar formalmente el trono a cambio de una pensión anual y abandonar Portugal para no regresar nunca más. Pedro restauró la Constitución, pero murió el 24 de septiembre de ese mismo año.

María da Glória ascendió al trono entonces como María II de Portugal.