Guerra prehistórica

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Las guerras prehistóricas son las guerras protagonizadas en el período anterior a la escritura, y anterior al establecimiento de grandes entidades sociales como los estados. La guerra histórica se declara con el ejército permanente de la edad del bronce en Sumer, aunque la guerra prehistórica puede estudiarse en algunas sociedades de fechas mucho más tempranas.

El momento en el que el hombre comenzó a luchar es una materia de debate entre antropólogos e historiadores. La respuesta a esta cuestión depende de la definición misma de guerra.

Guerra endémica[editar]

Las actuales sociedades tribales frecuentemente asaltan grupos vecinos y toman territorios, mujeres, y bienes ajenos por la fuerza.[1] Otros grupos, tales como los Bushmen del Kalahari, viven en sociedades sin guerras y muy pocos asesinatos.[2]

Una característica en común entre todos éstos grupos más violentos es que la guerra está altamente ritualizada, con un número de tabúes y prácticas en lugares que limitan tanto el número de víctimas como la duración del conflicto, una situación conocida como guerra endémica. [cita requerida] Las sociedades tribales envueltas en guerras endémicas pueden, generación tras generación, preservar sus antigüos conflictos en guerras modernas, por razones como presión poblacional o conflicto de recursos, pero también por cuestiones de difícil comprensión.

Paleolítico[editar]

Basado en la observación de los chimpancés es posible deducir que los conflictos bélicos han estado presentes desde los primigenios orígenes del Homo sapiens. [3]

En las tempranas sociedades de economía cazadora-recolectora de Homo ergaster, la densidad de población era lo suficientemente baja como para evitar cualquier conflicto armado. El desarrollo de la lanza arrojadiza junto con el de técnicas de emboscadas de caza, hicieron de cualquier posible conflicto violento entre grupos un acto muy costoso, lo que obligaba a eludir cualquier conflicto y a que cada grupo se desplazara tan lejos como fuera posible de los restantes grupos para paliar cualquier competición por los recursos. Este comportamiento facilitaba la migración fuera de África del H. ergaster hace 1.8 millones de años como consecuencia natural de la prevención del conflicto.

Este período de «paleolítico pacífico» persistió hasta mucho después de la llegada del Homo sapiens hace unos 0.2 millones de años, y finalizó solo con los cambios en la organización social del paleolítico superior. En este momento, todos los hombres miembros de un grupo de asalto (que se oponían al grupo de caza) se movilizaron con la intención de tomar por la fuerza los cuarteles de otros grupos mientras estos dormían, sacando provecho del factor sorpresa y la superioridad numérica, y dejando en clara desventaja táctica a los defensores. En la mayoría de las pinturas rupestres del paleolítico superior no se representaban personas atacando a otras personas. No existe evidencia arqueológica conocida de luchas a gran escala hasta bien llegado el auriñaciense.[4] [5]

Paleolítico superior[editar]

El primer registro arqueológico que podría representar una batalla prehistórica es un sitio mesolítico conocido como cementerio 117. Fue datado con 14.340 y 13.140 años de antigüedad y localizado en el Nilo cerca de la frontera Egipto-Sudán.En este cementerio se han encontrado un gran número de cuerpos, muchos con puntas de flecha anclados en sus cuerpos, que podrían interpretarse como consecuencias de una batalla. Sobre esto podemos objetar que los cuerpos se han acumulado durante muchas décadas, y el cementerio podría ser la evidencia de intrusos asesinados más que de una batalla. El hecho de que cerca de la mitad de los cuerpos fueran femeninos puede llevarnos a un debate a favor de una guerra a gran escala.

Sobre el 12.000 aC, los enfrentamientos fueron transformados por el desarrollo del arco, la maza y la honda. El arco parece haber sido el arma más importante en el desarrollo de la guerra temprana, ya que permitía ser lanzada con mucho menos riesgos para el atacante comparado con el riesgo involucrado en el uso del armamento para el combate cuerpo a cuerpo. Aunque no existen pinturas rupestres entre hombres armados con garrotes, el desarrollo del arco es simultáneo a las primeras representaciones conocidas de guerras organizadas consistentes en claras ilustraciones de dos o más grupos de hombres atacándose entre sí. Estas figuras son presentadas en líneas y columnas donde por la vestimenta, se distingue un líder al frente. En algunas pinturas incluso se reconocen tácticas militares como flanqueos y envolvimientos.[6]

La guerra se originó de forma independiente en distintas partes del mundo hasta fechas tan tardías como el 4.000 aC.[7]

Neolítico[editar]

El neolítico fue un periodo del desarrollo de la tecnología humana cuyo comienzo se considera tradicionalmente ligado con el advenimiento de la agricultara y que finaliza con la popularización de las herramientas metálicas. Aunque el neolítico sucede en diferentes momentos para diferentes lugares por todo globo, existen evidencias de la existencia de guerra durante este período.[5] Comparado con las subsecuentes edades del bronce y del hierro, el neolítico es caracterizado por pequeñas ciudades, la tecnología del metal versus la pierda, y la ausencia de jerarquía social. Las ciudades generalmente no están fortificadas y están construidas en lugares difíciles de defender. Los esqueletos y los restos funerarios generalmente no tienen evidencias de guerra.

La prueba más antigüea de guerra neolítica es evidenciada en Talheim Death Pit, en Talheim, Neckar (Alemania), dónde los arqueológos asignan una antigüedad de 7.500 años a una masacre de una tribu rival. Aproximadamente 34 personas fueron atados y predominantemente asesinadas mediante un golpe en la sien izquierda. El yacimiento de Talheim es una de las pruebas más tempranas de guerra en el neolítico europeo.[8]

Los maoríes de New Zealand se distinguen por los cientos de fortificaciones construidas para aumentar el prestigio del grupo en la lucha casi continua en las islas del pacífico sur. En una era anterior a las armas de asedio se habían desarrollado hasta un gran nivel de complejidad tecnológica, y cuando los atacantes tenían recursos y tiempo limitados para participar en las batallas, las fortificaciones parecían ser un exitoso método de seguridad para la población y el ganado contra invasores, aunque los campos y viviendas probablemente serían saqueadas por los atacantes. Estas substanciales fortificaciones muestras una considerable organización social en las sociedades prehistóricas. Es un corolario indirecto de la evidencia de grandes capacidades para organizar la realización de guerras.

Edad del Bronce[editar]

Descubierta en la actual Saalfeld, (Alemania): una flecha con punta de bronce atravesando una vertebra humana.
Descubierta en la actual Saalfeld, (Alemania): una flecha con punta de bronce atravesando una vertebra humana.

El comienzo del calcolítico (edad del cobre) se marca con el nacimiento de las dagas de cobre, ejes, así como otros objetos. En la mayoría de los casos estas armas eran demasiado caras y maleables como para ser armas eficientes, y los investigadores les asignan, en su mayor parte, un rol de instrumento ceremonial. Con el desarrollo del bronce las armas de metal fueron objetos de uso corriente.

Las conquistas militares expandieron las ciudades estado hasta convertirlas en imperios al comienzo del III milenio a. C., particularmente en el caso de Sargón de Akkad, con la creación del imperio Acadio. Senusret I en el siglo 20 AC sometió a Nubia al control de Egipto. Babilonia y más tarde Asiria construyeron imperios en Mesopotamia mientras el imperio hitita gobernaba gran parte de Anatolia.

El carro de guerra aparece en el siglo XX aC, y se convierte en el eje central del enfrentamiento bélico en el Antiguo Oriente Próximo desde el siglo 17 aC. Las invasiones de los hicsos y los casitas marcan la transición a finales de la edad del bronce. Amosis I derrotó a los hicsos y restableció el control egipcio de Nubia y Canaán, territorios que fueron defendidos de nuevo por Ramsés II en la batalla de Qadesh, la mayor batalla de carros de guerra de la historia. Las incursiones de los los pueblos del mar y la reciente desintegración de Egipto en el tercer periodo intermedio marcó el final de la edad de bronce.

Edad de Hierro[editar]

Cada evento de la edad del hierro como la invasión Doria, el colonialismo griego y sus interacciones con las fuerzas fenicias y etruscas se enmarcan dentro del período prehistórico. Los sociedades guerras germánicas de las invasiones bárbaras participaban en guerras endémicas (véase también Thorsberg moor). Las guerras anglosajonas están el borde de la historicidad y su estudio recae primariamente en el campo de la arqueología con la única ayuda de relatos escritos fragmentarios.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Keeley, pg. 28. "Three independent cross cultural surveys of representative samples of recent tribal and state societies from around the world have tabulated data on armed conflict, all giving very consistent results. The results indicate that 90 percent of the cultures in the sample unequivocally engaged in warfare and that the remaining 10 percent were not total strangers to violent conflict."
  2. Keeley, pg. 29.
  3. De Waal, F. B. M. (2005). «A century of getting to know the chimpanzee». Nature 437:  pp. 56–59. doi:10.1038/nature03999. PMID 16136128. 
  4. Guthrie, pg 422.
  5. a b Neolithic Warfare-Historical Text Archive
  6. Keeley, pg.45, Fig. 3.1
  7. Kelly, Raymond (October 2005). «The evolution of lethal intergroup violence». PNAS 102:  pp. 24–29. doi:10.1073/pnas.0505955102. PMID 16129826. 
  8. The Perfect Gift: Prehistoric Massacres. The twin vices of women and cattle in prehistoric Europe

Referencias[editar]

  • Bouthoul, Gaston. Traité de polémologie: Sociologie des guerres. Paris: Payot, 1991.
  • Guilaine, Jean. Jean Zammit. Le sentier de la guerre : visages de la violence préhistorique. Paris : Seuil, 2001.
  • Guthrie, R. Dale. "The nature of Paleolithic art", University of Chicago Press, 2005, ISBN 0-226-31126-0
  • Kelly, Raymond C. Warless societies and the origin of war. Ann Arbor : University of Michigan Press, 2000.
  • LeBlanc, Steven A., Prehistoric Warfare in the American Southwest, University of Utah Press, 1999.
  • LeBlanc, Steven A., Katherine E. Register. Constant battles : the myth of the peaceful, noble savage. New York : St. Martin's Griffin, 2004. ISBN 0-312-31089-7
  • Otterbein, Keith F.. How war began. College Station : Texas A&M University Press, 2004
  • Randsborg, Klavs. Hjortspring : warfare and sacrifice in early Europe. Aarhus, Denmark; Oakville, Connecticut. : Aarhus University Press, 1995.
  • Roksandic, Mirjana ed.. Violent interactions in the Mesolithic : evidence and meaning. Oxford, England : Archaeopress, 2004
  • Zimmerman, L. The Crow Creek Site Massacre: A Preliminary Report, US Army Corps of Engineers, Omaha District, 1981.
  • Chagnon, N. The Yanomamo, Holt, Rinehart & Winston,1983.
  • Keeley, Lawrence. War Before Civilization: The Myth of the Peaceful Savage, Oxford University Press, 1996. ISBN 0-19-509112-4
  • Pauketat, Timothy R. North American Archaeology 2005. Blackwell Publishing.
  • Wade, Nicholas. Before the Dawn, Penguin: New York 2006.
  • Rafael Karsten, Blood revenge, war, and victory feasts among the Jibaro Indians of eastern Ecuador, 1923.
  • Esta obra deriva de la traducción parcial de Prehistoric warfare de la Wikipedia en inglés, concretamente de esta versión, publicada por sus editores bajo la Licencia de documentación libre de GNU y la Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 3.0 Unported.