Guerra del Pacífico

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Guerra del Pacífico
Map of the War of the Pacific.es2.svg
Esquema de los territorios bolivianos, chilenos y peruanos antes de la guerra. Las fronteras Bolivia-Perú y Bolivia-Argentina antes de la guerra no estaban definitivamente fijadas. La línea negra contínua señala las fronteras después de 1929.
Fecha 1879–1883
Lugar Costa de Bolivia; costa y sierra del Perú en Sudamérica
Casus belli Violación del Tratado limítrofe entre Bolivia y Chile
Conflicto Causas varias: económicas, geopolíticas y territoriales
Resultado Victoria de Chile.
Consecuencias

-Firma del Tratado de Ancón con Perú.
-Firma del Pacto de Tregua con Bolivia.

-Se da inicio a la Guerra civil peruana de 1884-1885.
Cambios territoriales

-anexión del Departamento del Litoral, posteriormente cedido por Bolivia a Chile en 1904.
-Departamento de Tarapacá cedido por Perú a Chile en 1884.
-Puna de Atacama cedida por Bolivia a Chile y Argentina, posteriormente repartida entre estos en 1889/1899.
-Arica ocupada por Chile en 1884, cedida por el Perú en 1929.
-Tacna ocupada por Chile en 1884, regresó al Perú en 1929.

-Tarata ocupada por Chile en 1885, regresó al Perú en 1925.
Beligerantes
Flag of Bolivia.svg Bolivia
Bandera del Perú Perú
Flag of Chile.svg Chile
Comandantes
Presidentes de Perú

M.I.Prado (1876-1879)
L.de la Puerta (dic. 1879)
N.Piérola (1879-1881)
F.García C. (1881)
L.Montero (1881-1883)
M.Iglesias (1883-1886)

Presidente de Bolivia
H.Daza (1876-1879)

N.Campero (1879-1884)

Presidente de Chile

A.Pinto (1876-1881)

D.Santa María (1881-86)

Fuerzas en combate
Ejército de Bolivia
Ejército del Perú
Marina de Guerra del Perú
Ejército de Chile
Armada de Chile
Bajas
Muertos:
12 934-18 213[1]
Heridos:
7891-7896[1]
Muertos en acción y heridos:
4367-10 467[1]
Muertos:
2425-2791[2]
Heridos:
6247-7193[2]
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La Guerra del Pacífico , también denominada Guerra del Guano y el Salitre, fue un conflicto armado acontecido entre 1879 y 1883 que enfrentó a Chile contra los aliados Bolivia y Perú. La guerra se desarrolló en el océano Pacífico, en el desierto de Atacama y en los valles y serranías del Perú. La guerra fue un hito dramático en la historia de América del Sur y es una de las guerras más importantes de finales del siglo xix por lo que ha atraído una considerable atención académica.[3]

En febrero de 1878 Bolivia impuso un nuevo impuesto a la empresa chilena "Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta", (CSFA) en flagrante[4] [5] [6] [7] violación del tratado limítrofe de 1874 que prohibía nuevos o subidas de impuestos. Chile protestó y solicitó someter el pleito a una arbitración pero el gobierno boliviano de Hilarión Daza consideraba el asunto como interno y sujeto a la juridicción de las cortes de Bolivia. Chile insistió y advirtió al gobierno boliviano que Chile no se consideraría ligado al tratado de limítrofe de 1874 si Bolivia no suspendía el impuesto. Por el contrario, el gobierno boliviano rescindió la licencia a la compañía chilena, embargó sus bienes, y los puso a remate. El día del remate, el 14 de febrero de 1879, fuerzas militares chilenas ocuparon Antofagasta sin resistencia, una ciudad mayoritariamente habitada por chilenos.

Perú, aliado secretamente con Bolivia, ordenó preparar sus huestes y simultáneamente envió un diplomático a Chile para mediar. El 1 de marzo Bolivia se declaró en estado de guerra contra Chile. Cuando Perú se negó a permanecer neutral, Chile declaró la guerra a ambos aliados el 5 de abril de 1879. El 6 de abril Perú declaró el casus foederis, es decir la entrada en vigor de la alianza secreta con Bolivia.

Ronald Bruce St. John señala en The Bolivia-Chile-Peru Dispute in the Atacama Desert:

Aunque el tratado de 1873 y la imposición del impuesto de los 10 centavos aparecen como causa de la guerra, hubieron razones más profundas y fundamentales que desencadenaron las hostilidades en 1879. Por un lado, la fuerza, prestigio, y relativa estabilidad de Chile comparado con el deterioro económico y la inestabilidad política que caracterizó a Perú y Bolivia después de la independencia. Por otro lado, estaba en curso una lucha por la hegemonía económica y política en la región, complicada aún más por una profunda antipatía entre Perú y Chile. En ese ambiente, la vaguedad de las fronteras entre los tres países, añadido al descubrimiento de valiosos depósitos de nitrato y guano en los territorios disputados se combinaron para producir un conflicto de dimensiones insuperables.[8]

En los primeros seis meses se definió la supremacía naval, indispensable para continuar la guerra en las zonas costeras del Desierto de Atacama, en aquel tiempo accesibles solo por mar. Bolivia abandonó la guerra en 1880 tras la derrota aliada en la Batalla de Tacna. El ejército del Perú fue derrotado un mes después en la Batalla de Arica. Las fuerzas chilenas ocuparon Lima en enero de 1881. Pero la guerra continuó por dos años más entre remanentes del ejército peruano, guerrillas y montoneros contra el los ocupantes, hasta la firma del Tratado de Ancón en 1883.

Bolivia cedió a Chile la provincia de Antofagasta (también llamada Litoral) y Perú la provincia de Tarapacá. Las fronteras definitivas se fijaron entre Chile y Bolivia en el Tratado de 1904 entre Chile y Bolivia y entre Chile y Perú el año 1929 en el Tratado de Lima tras el cual Chile devolvió Tacna al Perú y Arica fue cedida a Chile.

Antecedentes del conflicto[editar]

Entierro provisorio de soldados muertos tras la Batalla de Tacna.

Tratados limítrofes de 1866 y 1874[editar]

El primer tratado limítrofe entre Bolivia y Chile, sin considerar el acuerdo implícito del Uti possidetis común a todos los países latinoamericanos, se firmó en 1866 y puso término a la cuestión pendiente entre estos países. En este tratado, se fijó el paralelo 24°S como límite (norte-sur) y se debían compartir a medias los derechos de exportación de minerales extraídos entre los paralelos 23°S y 25°S. Sin embargo, al correr del tiempo, algunas partes del tratado, como la definición de "minerales", la inclusión (o exclusión) del rico yacimiento de plata "Caracoles" en (de) la zona de beneficios mutuos, y las dificultades en Bolivia para transferir el 50% del impuesto recaudado en la zona a Chile, condujeron a nuevas negociaciones y en 1873 se acordó un arreglo llamado de Corral-Lindsay que fue aprobado en Chile pero, por influencia del Perú que deseaba aplicar el tratado secreto de alianza o una participación de Perú y Argentina en las negociaciones, no fue aprobado en Bolivia.[9] Finalmente en 1874 se firmó el Tratado limítrofe de 1874, en el cual Chile renunció al 50% de los impuestos en el territorio 23°S-24°S a cambio de la promesa de Bolivia de no incrementar los impuestos a las capitales y negocios chilenos durante 25 años. La frontera permaneció en el paralelo 24°S. En esa ocasión, Chile condonó las deudas bolivianas provenientes de la no transferencia del 50% del impuesto recaudado por Bolivia en la zona de beneficios mutuos. En un protocolo adicional firmado el año 1875, ambos países acordaron, entre otros, someter a arbitraje posibles divergencias en la aplicación del tratado.

La Compañía de Salitres y Ferrocarriles de Antofagasta[editar]

La CSFA fue una empresa chilena, radicada en Valparaíso, con una minoría de 34% de capital británico (Casa Gibbs de Londres) que tras los avatares de la política interna boliviana obtuvo el 27 de noviembre de 1873 una licencia del gobierno boliviano para explotar los depósitos de nitrato del Salar del Carmen y Las Salinas en Antofagasta libre de impuestos por 15 años, además del derecho a construir un ferrocarril desde Antofagasta al interior.[n 1]

El Tratado secreto de alianza entre Perú y Bolivia de 1873[editar]

Frente al ímpetu de las inversiones y trabajo chileno en Tarapacá y Antofagasta,[10] el Perú sintió amenazada su supremacía en la costa del Pacífico y firmó el 6 de febrero de 1873 un tratado secreto cuyas intenciones eran, según lo hecho público 6 años después, proteger la integridad y soberanía de los países firmantes. Argentina fue invitada a firmar el pacto, su gobierno se mostró de acuerdo y solicitó la aprobación del parlamento. Efectivamente, la Cámara de Diputados en Buenos Aires aprobó la adhesión al pacto y agregó una partida de $6,000,000 al presupuesto para la guerra. Pero Bolivia y Argentina disputaban la zona de Tarija y no lograron un acuerdo. Argentina propuso entonces a Perú un tratado Perú-Argentina (sin Bolivia), pero Perú rechazó la oferta. Así pasó el año 1873, y a fines del 1874 llegó a Chile la fragata blindada Blanco Encalada que dió la supremacía naval a Chile. Tanto Perú como Argentina no quisieron comprometerse en un tratado contra Chile. Sin embargo, cuando afloraron nuevamente, en 1875 y 1878, las tensiones fronterizas por la Patagonia, Argentina buscó ingresar al pacto, pero el Perú diplomáticamente rechazó la iniciativa.[11] Así mismo, al comienzo de la Guerra, Perú y Bolivia proyectaron ofrecer a Argentina los territorios chilenos desde el 24°S al 27°S a Argentina a cambio del ingreso argentino a la guerra contra Chile.[12] [13]

El historiador peruano Jorge Basadre señala que uno de los motivos del Perú para firmar el tratado, además de proteger sus salitreras, era el temor en Lima a que Bolivia fuese atraída por Chile a una alianza contra Perú.

El tratado es en sumo grado controvertido, historiadores peruanos lo consideran legítimo, defensivo y circunstancial, además de conocido por (el espionaje de) Chile. Historiadores chilenos, por el contrario, lo consideran agresivo, causante de la guerra, y escondido frente a Chile. Las razones de su secreto, la invitación a Argentina y la razón por la cual Perú no permaneció neutral en circunstancias que Bolivia no había cumplido el acuerdo de 1873 al firmar el tratado de 1874 sin informarle,[14] son discutidas hasta hoy.[15]

El monopolio peruano del salitre[editar]

Los ingresos provenientes de la exportación del guano, que en las décadas anteriores había sido el sostén de la bonanza económica peruana, comenzaron a caer en la década de 1870. Consciente de ello, el gobierno de Manuel Pardo y Lavalle creó por ley en 1873 un estanco del salitre, por el cual las empresas productoras debían regular su producción y los precios de acuerdo a las políticas del gobierno con el fin de evitar que el guano y el salitre, peruanos, compitieran. Pero aún antes de entrar en vigor la ley, el gobierno debió retirarla porque sus costos serían mayores a las ganancias obtenidas.[16] En 1875 el mismo gobierno decidió estatizar todas las empresas salitreras y de esa manera controlar el precio del salitre.[n 2]

Sin embargo, las salitreras operadas por la CSFA en Bolivia impedían al Perú controlar el precio internacional del nitrato,[17] por lo cual el gobierno peruano trató de hacer valer su influencia sobre Bolivia para impedir esa competencia. Por medio de un testaferro, H. Meiggs, Perú compró las licencias bolivianas de explotación de los recién descubiertos depósitos de "Toco", al sur del río Loa,[18] impidió la firma de acuerdo Corral-Lindsay y quiso impedir la firma del Tratado de Límites de 1874[19] (que eximía de impuestos a las compañías chilenas del salitre) e imponer una mediación de Perú y Argentina para definir las fronteras de Chile.[9] En 1878 el socio británico de la CSFA, que era también encargado de vender el salitre peruano en Europa, la Casa Gibbs, presionó a la gerencia de la CSFA para que limitara su producción y advirtió a la gerencia que tendrían dificulades administrativas en Bolivia por encargo de un gobierno "limítrofe" (the interest of a neighbouring Govern-ment [sic]) si no reducían sus expectativas.[20] :69 En el cenit de la crisis, el 14 de febrero de 1879, se esperaba que el cónsul peruano en Antofagasta sería el mayor postor en el remate de la CSFA.[21]

Crisis[editar]

El impuesto de los 10 centavos[editar]

En 1875, el municipio de Antofagasta había intentado imponer un impuesto de 3 centavos a la CSFA, pero el Consejo de Estado, presidido por Serapio Reyes Ortiz, quien sería durante la crisis Ministro de RR.EE. y posteriormente Presidente de Bolivia, había rechazado el impuesto "por violar el Tratado de Límites de 1874 y la licencia de noviembre de 1873".[22]

En 1878, el congreso de Bolivia se abocó al estudio de la licencia a la CSFA de noviembre de 1873, basándose en una interpretación de la ley del 22 de diciembre (que dió a lugar a la licencia de 1873) que entendía que todos las renegociaciones debían ser aprobadas por el congreso. La empresa sostenía que solo en caso de desavenencia entre el gobierno y la empresa. Finalmente la Asamblea Nacional Constituyente boliviana mediante una ley del 14 de febrero de 1878 aprobó la licencia a condición de que la compañía pagara un impuesto de 10 centavos por quintal de salitre exportado.

Para la CSFA, el cobro del impuesto de 10 centavos sobre quintal exportado violaba la licencia de noviembre de 1873 y el artículo IV del Tratado de límites de 1874 en que Bolivia se comprometió a no subir durante 25 años los impuestos a las empresas chilenas. Por ello, la compañía se negó a pagar el impuesto y solicitó la representación del gobierno chileno, que le fue otorgada, desencadenándose un conflicto diplomático, amén de un conflicto interno en el gobierno chileno pues algunos de sus miembros eran accionistas en la CSFA y otros tenían intereses invertidos en Bolivia que temían perder si el conflicto llegaba a mayores.

A lo largo de los meses siguientes, el gobierno boliviano se abstuvo de implementar la ley mientras se discutían las objeciones presentadas por el gobierno chileno. El 8 de noviembre, el canciller chileno, Alejandro Fierro, envió una nota al canciller Martín Lanza indicando que el Tratado de 1874 podría declararse nulo si se insistía en cobrar el impuesto, renaciendo los derechos de Chile anteriores a 1866. Aunque ambas partes propusieron la resolución del conflicto por vía de un arbitraje, tal como lo contemplaba el Protocolo de 1875, este no llegó a realizarse ya que mientras el gobierno de Chile exigía que se suspendiera la ejecución de dicha ley hasta que su legalidad fuese determinada por un árbitro, el gobierno de Bolivia exigía que el blindado Blanco Encalada y sus fuerzas navales se retiraran de la bahía de Antofagasta. El 6 de febrero, aduciendo que la CSFA no había aceptado la nueva ley, el gobierno de Bolivia rescindió el contrato con la CSFA y ordenó embargar y rematar sus bienes para cobrar los impuestos generados desde febrero de 1878.

Ocupación de Antofagasta[editar]

La mañana del 11 de febrero durante una sesión especial del gabinete chileno, se recibió un mensaje del ministro plenipotenciario chileno en Bolivia en que se comunicaba la cancelación de la licencia, el embargo y el remate de los bienes de la CSFA por parte del gobierno boliviano. Ante esa situación el presidente Aníbal Pinto ordenó la ocupación de Antofagasta, que fue realizada sin resistencia el 14 de febrero de 1879 por 200 soldados chilenos entre el aplauso de la población mayoritariamente chilena.

Mediación de Perú y declaración de guerra de Bolivia[editar]

La medida de fuerza del gobierno chileno inició gestiones diplomáticas en las tres cancillerías. Sin embargo, la mutua desconfianza aumentaba con los preparativos bélicos en los tres países, y las demostraciones "patrióticas" en las calles impedían un acercamiento de las posiciones. En los tres países habían fuertes corrientes públicas que pregonaban la guerra y hacían temer a los mandatarios que si no iban a la guerra serían depuestos por los partidarios de la guerra. Más aún, Daza, el dictador boliviano, a pesar de ser el peor preparado para la guerra, decretó una serie de medidas contra residentes chilenos en Bolivia y sus propiedades.

El 16 de febrero, llegó a Lima el ministro boliviano Serapio Reyes a fin de exigirle al gobierno peruano que cumpliera con el tratado de alianza defensiva de 1873. El 27 de febrero, Hilarión Daza decretó el estado de sitio en Bolivia.

El Perú, que había suscrito el Tratado de Alianza Defensiva con Bolivia de carácter secreto en 1873 y al que Argentina no se adhirió finalmente, trató de persuadir al gobierno de La Paz para someterse a un arbitraje con la misión Quiñones,[23] y ordenó preparar su armada y alistar su ejército[24] mientras intentaba obtener de Argentina por lo menos barcos de guerra como empréstito o en compra.[25] Para mediar en el conflicto, envió a su ministro plenipotenciario José Antonio de Lavalle a Chile con una oferta de mediación bajo la condición de que Chile se retirase de Antofagasta, pero sin garantía de que Bolivia levantaría el embargo de la propiedad o suspendería el impuesto;[26] El canciller chileno Alejandro Fierro preguntó al plenipotenciario peruano sobre la existencia de un "Tratado Secreto" firmado con Bolivia en 1873. Lavalle, que a más tardar lo conocía desde el inicio de su viaje, soslayó la pregunta y le indicó que en la comisión diplomática del congreso a la que él pertenecía no se había tocado ese tema. En Lima el 20 de marzo, el presidente peruano reconoció ante el representante chileno Godoy que el tratado existía y que convocaría al congreso peruano para evaluar qué actitud tomar ante Chile y Bolivia. Ambas medidas, la mediación y la convocación al congreso, fueron entendidas en Chile como un ardid peruano para ganar tiempo.[27]

El 1 de marzo, el gobierno de Bolivia emite un decreto por el que declara en estado de guerra, se corta tanto el comercio como la comunicación con Chile, se dispone la expulsión de los residentes chilenos, el embargo de sus bienes, propiedades e inversiones, y desconocer toda transferencia de intereses chilenos hecha con posterioridad al 8 de noviembre, cuando el gobierno chileno advirtió de las consequencias de la no suspensión del impuesto en cuestión. El 23 de marzo, tuvo lugar la Batalla de Calama, en la que las fuerzas chilenas vencieron a un grupo de civiles bolivianos. El 5 de abril de 1879, tras la negación peruana a permanecer neutral, Chile declaró la guerra a Bolivia y Perú.

Campaña naval[editar]

Hundimiento de la Esmeralda en Iquique, en un óleo de Thomas Somerscales. La guerra ocurrió durante una fase de rápidos adelantos técnicos y los buques participantes tenían blindaje, ametralladoras, propulsión a vapor y cañones de retrocarga pero también velamen y espolón. De hecho la Esmeralda fue hundida por el espolón del Huáscar y Prat murió al intentar capturar el blindado peruano por abordaje.
Buques capitales de Chile y Perú al comienzo de la guerra[28]
Barco de guerra Desp.
(t.l.)
Potencia Velocidad
(Nudos)
Blindaje
(Pulgadas)
Artillería
principal
Año de
Const.
Chile
Cochrane 3,560 3,000 9–12.8 hasta 9 6x9 Inch 1874
Blanco Encalada 3,560 3,000 9–12.8 hasta 9 6x9 Inch 1874
Perú
Huáscar 1,130 1,200 10–11 2x300–pounders 1865
Independencia 2,004 1,500 12–13 2x150–pounders 1865

A comienzos de la guerra era evidente que antes de cualquier operación militar en un terreno tan difícil como el desierto de Atacama, debía ganarse el control de los mares.

El poder de la escuadra chilena se basaba en las fragatas blindadas gemelas, Cochrane y Blanco Encalada. El resto de la escuadra estaba formada por las siguientes naves de madera: las corbetas Chacabuco, O’Higgins y Esmeralda, la cañonera Magallanes y la goleta Covadonga.

Los buques capitales de la escuadra peruana eran la fragata blindada Independencia y el Monitor Huáscar. Completaban la escuadra peruana los monitores fluviales Atahualpa y Manco Cápac, la corbeta de madera Unión y la cañonera de madera Pilcomayo.

El puerto peruano de Iquique fue bloqueado por parte de la armada chilena. En el Combate naval de Iquique, el 21 de mayo de 1879, el monitor Huáscar, logró hundir a la corbeta chilena Esmeralda. El mismo día, en Combate naval de Punta Gruesa la fragata Independencia se enfrentó con la goleta Covadonga, la que astutamente dirigida logró que su adversario encallara en Punta Gruesa, en su afán de espolonear a la Covadonga y dónde terminó sufriendo el bombardeo de ésta. El resultado de ese día en Iquique y Punta Gruesa caló hondo en la opinión pública de ambos países. Le dieron una victoria pírrica al Perú: el bloqueo del puerto de Iquique fue levantado y las naves chilenas fueron hundidas o abandonaron el área pero la escuadra peruana perdió a la fragata blindada de 3500 toneladas, la mayor nave de la escuadra de la marina de guerra del Perú, lo que representó un golpe irreparable para ésta.[29]

Pese a la inferioridad numérica, el Huáscar mantuvo en jaque a toda la escuadra chilena durante 6 meses. El punto culminante de las correrías del Huáscar fue la captura del vapor Rímac con el regimiento de caballería Carabineros de Yungay a bordo, el 23 de julio de 1879. Este hecho causó una crisis en el gobierno chileno que provocó la renovación del mando de la Armada de Chile.

Finalmente, el 8 de octubre de 1879 el monitor Huáscar fue capturado por la Armada de Chile en el decisivo combate naval de Angamos, a pesar del intento de hundirlo por parte de su tripulación. La corbeta Unión logró escapar. La captura marcó el fin de las esperanzas peruanas en la campaña naval de la Guerra del Pacífico. Pero aún sin sus buques mayores, la Marina del Perú logró en 1880 hundir la goleta chilena Covadonga el transporte Loa y la torpedera Janequeo durante el bloqueo del Callao. El crucero de la corbeta peruana Unión a Punta Arenas en agosto de 1879, aunque infructuoso, fue una demostración de decisión y capacidad de los marinos peruanos.

Campañas terrestres[editar]

Operaciones militares chilenas hasta la ocupacion de Lima.
Foto que muestra al Cabo 2° Tránsito Diaz, del Ejército de Chile, mutilado en el Desembarco de Pisagua. La foto pertenece a una serie de 130 registros fotográficos ordenados por el gobierno de Domingo Santa María para demostrar el otorgamiento de pensiones y prótesis a los heridos de guerra.[30]

Campaña de Tarapacá[editar]

Desembarco en Pisagua[editar]

Tras la obtención del dominio marítimo, el ejército chileno pudo desembarcar 9,900 hombres y 880 animales en Pisagua, 550 km al norte de Antofagasta, en una de los primeros desembarcos anfibios de la era moderna. Se utilizaron botes de fondo plano especialmente construídos para el desembarco. Tras la neutralización de las baterías costeras por la artillería naval, los atacantes pudieron vencer a las fuerzas bolivianas y peruanas que defendían el puerto. En la marcha hacia Iquique, el 19 de noviembre los chilenos derrotaron a los aliados en la Batalla de Dolores (o San Francisco) tras la cual Iquique se entregó sin resistencia. En su marcha a Tarapacá, una pequeña ciudad al interior de la región, un destacamento chileno fue derrotado en la Batalla de Tarapacá, pero sin refuerzos ni apoyo logístico las fuerzas peruanas se retiraron a Arica. Tras esta campaña, Perú perdió el control sobre una región que albergaba el 10% de su población y un ingreso anual de ₤ 28 millones por la producción de nitrato.[31] Poco después de conocida la derrota, Prado abandonó el Perú, aparentemente para comprar armas en Europa o los EE.UU. y en Lima Nicolás de Piérola Villena asumió el poder tras un golpe de estado. También el dictador boliviano Daza fue depuesto y reemplazado por Narciso Campero.

Campaña de Tacna y Arica[editar]

Tras un desembarco de reconocimiento el 31 de diciembre de 1879 cerca de Tacna, 11,000 soldados chilenos fueron desembarcados desde el 26 de febrero y durante varios días en Punta Coles, cerca de Ilo, sin ser atacados por los aliados. En la Batalla de Los Ángeles, el 22 de marzo de 1880, las tropas chilenas derrotaron a la guarnición peruana y cortaron con ello las comunicaciones de Tacna y Arica con Arequipa, es decir el resto del Perú. El 26 de mayo el ejército desembarcado derrotó a las topas aliadas en la Batalla de Tacna (o Del Campo de la Alianza). El 7 de junio las últimas tropas aliadas fueron derrotadas en la Batalla de Arica. Tras esta campaña los ejércitos profesionales del Perú y Bolivia dejaron de existir. Bolivia abandonó la guerra y el Perú debió formar un nuevo ejército.[32] [33]

Expedición de Lynch[editar]

El 4 de septiembre el gobierno chileno envió una expedición de 2,200 hombres al mando de Patricio Lynch, para cobrar contribuciones de guerra a los terratenientes y ciudades del norte del Perú. Lynch cobró en Chimbote, Paita, Chiclayo, Lambayeque y capturó también un envío marítimo para el gobierno peruano. Aunque el gobierno de Piérola declaró el pago a Lynch como traición a la patria, los propietarios debieron pagar. El historiador chileno Diego Barros Arana cita como base legal de la acción el artículo 544 del Le droit international codifié de Johann Caspar Bluntschli:

Árt. 544. Cuando el enemigo ha tomado posesión efectiva de una parte del territorio, el gobierno del otro estado deja de ejercer alli el poder. Los habitantes del territorio ocupado están eximidos de todos los deberes i obligaciones respecto del gobierno anterior, i están obligados a obedecer a los jefes del ejército de ocupación.[34] [35]

Por su parte, Sergio Villalobos cita los Principios del derecho Internacional de Andrés Bello.[36]

Conferencia de Paz de Arica[editar]

El 22 de octubre de 1880 delegados de los tres países en guerra se reunieron a bordo del barco de guerra norteamericano USS Lackwamma, anclado frente a Arica, para una conferencia de paz gestionada por los representantes de los EE.UU. en los países beligerantes. Chile exigió la cesión de las provincias de Antofagasta y Tarapacá, una indemnización de $20 millones de pesos oro, la desmilitarización de Arica, la abrogación del tratado secreto y la devolución del Rimac así como de las propiedades embargadas a los ciudadanos chilenos. Los aliados se negaron a hacer cesiones territoriales y la conferencia fracasó. Los historiadores han concluido que los gestionadores estadounidenses habían transmitido las exigencias de los beligerantes de una forma diluída, poco realista, para lograr la reunión, pero esto causó decepción en los participantes.[37] :60

Campaña de Lima[editar]

Muros calcinados y derruidos de Chorrillos, otrora suntuoso balneario de la aristocracia limeña, después de la Batalla de Chorrillos. La línea de defensa peruana durante la Batalla terminaba en el balneario, que fue cañoneado e incendiado y donde se combatió casa por casa al final de la batalla.[38]

A pesar de la indefensión peruana demostrada por la expedición de Lynch, el gobierno de Lima se negaba a buscar la paz. Por el contrario, ambos aliados hacían planes a largo plazo y el 11 de junio se firmó la creación de los Estados Unidos de Perú y Bolivia, el 16 de junio de 1880 la Asamblea Nacional de Bolivia aprobó continuar la guerra a pesar de no tener fondos.

El 19 de noviembre de 1880 el ejército chileno comenzó a desembarcar 11,000 hombres en Pisco, Paracas, Lurín (artillería) y Curayaco (22 de diciembre) para marchar sobre Lima, defendida por un nuevo ejército peruano, en su mayor parte formado por reclutas sin experiencia militar. Después de las batallas de Chorrillos y Miraflores los días 13 y 15 de enero las tropas chilenas entraron en Lima (17 de enero). Después de la batalla, hubo incendios y saqueos en los poblados de Chorrillos y Barranco, pero también en Lima.

Las fuerzas chilenas establecieron su autoridad desde el Palacio de Pizarroy se impusieron cupos de guerra a la población limeña. Se impuso el orden en la ciudad, en las zonas de ocupación, y se reiniciaron las actividades. Tras Baquedano, asumieron Cornelio Saavedra y luego Pedro Lagos como jefes del ejército de ocupación. Por último, Patricio Lynch quedó a cargo de la plaza.

Elección de D. Santa María y el Tratado de Límites con Argentina[editar]

El 15 de junio de 1881 Domingo Santa María fue elegido Presidente de Chile, cargo que asumió el 18 de septiembre, y el nuevo congreso fue elegido en 1882, como estaba previsto por la ley.

Argentina se había declarado neutral, pero era conocido que permitía en su territorio el transporte de armas para los aliados, ejercía influencia en Europa y los EE.UU. para detener el avance chileno en la guerra y defendía una indemnización monetaria para Chile en vez de la cesión de territorios. Además existía en su población una fuerte corriente de apoyo a la causa aliada con la que alentaba esperanzas entre los aliados de que podría entrar en la guerra contra Chile.[39]

El 23 de julio de 1881, Chile y Argentina firmaron el Tratado Limítrofe de 1881 en una transacción que cedió a Argentina la patagonia oriental y a Chile el control completo sobre el Estrecho de Magallanes. Carlos Escudé y Andrés Cisneros consideran el tratado una victoria argentina.[39]

Gobierno de García Calderón[editar]

Piérola, quien abandonó Lima antes de la ocupación chilena para pretender seguir gobernando desde el interior del país, fue sustituido por un gobierno civil a cargo de Francisco García Calderón, que en un comienzo fue apoyado por Chile. García Calderón se negó a firmar la entrega del Departamento de Tarapacá, recibió un apoyo verbal del Ministro Plenipotenciario de los EE.UU., pero que a la postre no fue confirmado sino que al contrario, tras un cambio de gobierno en los EE.UU., fue desmentido. García Calderón fue detenido y deportado a Chile, pero antes nombró como sucesor a Avelino Cáceres, quien declinó en favor de Lizardo Montero, el que en Arequipa, estaba fuera del alcance de Lynch.

Campaña de la Breña[editar]

La resistencia peruana basada en una guerra de guerrillas fue organizada por Andrés Avelino Cáceres y comprendía la región de Cajamarca (norte), Arequipa(sur) y la sierra central (desde Cerro de Pasco a Ayacucho)[40] . La breña de los Andes Centrales presenta una topografía adecuada para las guerrillas, y además existían elementos humanos, aunque sin entrenamiento y con escaso armamento para una lucha prolongada. Para el ejército ocupante, la región era insalubre (Pique y disenterías)[41] , desconocida, de difícil acceso y el suministro debía hacerse por el largo y peligroso camino a Lima, comprarlo a elevados precios a los lugareños o requisarlo, lo que provocaba aún más la resistencia peruana. Pero también el factor información jugaba contra los invasores: mientras Cáceres era informado por la población de cualquier movimiento, número o siquiera intención de los chilenos, estos a menudo no sabían que dirección seguir en la persecución de las guerrillas. El ferrocarril desde Lima llegaba solamente hasta Chicla. La guerrilla obligaba al ejército invasor a dispersar sus fuerzas, volviéndolas vulnerables a ataques en masa de las guerrillas o montoneras. Las ciudades y poblados de la región eran ocupados y desocupados por los rebeldes según hubiese o no fuerzas militares chilenas en ellas evitando así un combate frontal entre ejércitos regulares. De hecho la batalla final en Huamachuco fue la única batalla dirigida por Cáceres, desde la creación de su ejército. Combates, escaramuzas, persecuciones y emboscadas fueron la norma de enfrenatmiento.

Expedición de Letelier[editar]

Operaciones militares tras la caída de Lima. Los despliegues de tropas chilenas a menudo eran resistidos por las guerrillas y montoneros peruanos, lo que no aparece en el mapa.

El primer intento chileno de acabar con la resistencia en la sierra fue encomendado a 700 hombres bajo el mando de Ambrosio Letelier a comienzos de 1881, es decir, apenas ocupada Lima. Sus fuerzas marcharon desde Lima y ocuparon en forma sucesiva desde Cerro de Pasco (norte) hasta Huancayo (sur) y desde Chicla (oeste), la última estación del ferrocarril de Lima, hasta Tarma (este). Sus resultados fueron negativos, provocando aún más la rebelión de los campesinos y el reclamo de los ciudadanos de países neutrales. A su llegada a Lima, fue sometido a una corte marcial por apropiación indebida de dineros y enviado de regreso a Chile.

Campaña de 1882[editar]

La resistencia militar liderada por Cáceres en la regiones sur y centro andinas obtuvo varias victorias. El segundo año de ocupación, 1882, Lynch ordenó acabar con las guerrillas en el valle del Río Mantaro (Junín, La Oroya, La Concepción, Huancayo) a una fuerza de 5,000 hombres bajo las órdenes del General Del Canto, posteriormente la expedición pasó a las órdenes de Gana. Las tropas, con la expresa orden de ganarse la buena voluntad de la población mediante un comportamiento correcto, ocuparon sucesivamente Tarma, Jauja, Huancayo hasta Izuchaca. Los ataques de la guerrilla impidieron cualquier tipo de confraternización entre los chilenos y los pobladores del valle. El 9 y 10 de julio la garnición chilena de La Concepción fue aniquilada por las montoneras peruanas en la épica Batalla de la Concepción. Los invasores se tuvieron que retirar con una pérdida de 534 soldados: 154 en combate, 277 por enfermedad y 103 por deserción.[42]

Grito de Montán[editar]

Entre tanto, Miguel Iglesias, ministro de defensa de Piérola, antes de la caída de Lima, llegó al convencimiento de que la guerra debía ser terminada o que destruiría al Perú. Desde su punto de vista, era inconcebible que continuara la sangría cuando resultaba evidente que la derrota peruana era irreversible. Muchos observadores neutrales eran también de la misma opinión. En Europa y el resto de América se veía con escándalo que la guerra continuara indefinidamente. El 31 de agosto lanzó desde el Grito de Montán y proclamó su autoridad sobre siete departamentos peruanos: Piura, Cajamarca, Amazonas, Loreto, Lambayeque, La Libertad y Áncash.

Lynch, escéptico al comienzo tras la experiencia con García Calderón, lo apoyó.

Campaña de 1883[editar]

El 3 de mayo de 1883 fueron acordadas las bases de la paz entre Lavalle y Mariano Castro Zaldívar por Perú y Jovino Novoa Vidal por Chile. Miguel Iglesias firmó este convenio posteriormente en Cajamarca.[43]

Al inicio del tercer año de ocupación, y con la expectativa de firmar la paz, Lynch ordenó la destrucción de las montoneras de Cáceres, que aún se oponían. Para ello envió en un movimiento de tijeras tres columnas desde Lima por Lurín, Canta y la línea de Chicla que debían converger sobre esta última y acabar con Cáceres. Sin embargo, Cáceres logró escapar y enfiló hacia el norte, por Cerro de Pasco, Huanuco, Huaraz y Yungay perseguido por las fuerzas chilenas bajo Arriagada. Para ambas fuerzas el trayecto significó graves pérdidas y Arriagada renunció a continuar la persecución y volvió a Lima. La división de Arriagada había salido de Lima con 3334 soldados, de los cuales 130 murieron por cansancio, 28 desaparecidos y 574 enfermos, en total 732 bajas (21%), sin combatir.[44] A Cáceres se le unieron las fuerzas de Recavarren en Yungay, y creyendo que Arriagada aún lo perseguía, continuaron la marcha hacia el norte para evitar el encumbramiento de Miguel Iglesias. Previendo ese desarrollo, Lynch había ordenado a Gorostiaga cerrar el paso de Cáceres hacia Cajamarca en Huamachuco.

El 10 de julio de 1883, se desarrolló la decisiva Batalla de Huamachuco entre Cáceres y Alejandro Gorostiaga, finalizando con una victoria chilena. El 29 de octubre Arequipa, donde Montero concentraba las últimas esperanzas de resistencia, se rindió al Coronel José Velasquez tras la huída de Montero a Bolivia.[45]

Últimos días de la guerra[editar]

El Tratado de Ancón, se firmó el 20 de octubre de 1883, la Asamblea Constituyente aprobó el Tratado. El 23 de octubre de 1884 Lynch se retiró y Miguel Iglesias ocupó Lima[46] para asumir el gobierno del Perú. El 4 de agosto de 1884 las últimas fuerzas expedicionarias chilenas abandonaron El Callao. Tacna permanecería ocupada hasta 1929.[47] :473

La base de la resistencia de Cáceres que había sido hasta entonces la rebelión de campesinos e indígenas contra los chilenos había cambiado y las montoneras luchaban ahora contra "los blancos", chilenos o peruanos. En junio de 1884 Cáceres aceptó el Tratado de Ancón, como un hecho consumado.[48]

Florencia Mallon considera que la verdadera razones de Cáceres eran que:

Mucho antes que la guerra civil terminara, Cáceres se convenció que para construir una alianza que lo llevara al palacio presidencial, el tenía que aunar fuerzas con los hacendados como clase, incluidos aquellos que habían trabajado con los chilenos. La única manera de hacerlo era dando a los hacendados lo que ellos pedían y reprimir a las guerrillas que habían hecho posible la campaña de la Breña[49]

Después de la guerra, las diferencias entre Cáceres e Iglesias dieron origen a una guerra civil entre los partidarios de ambos líderes, que finalizó en 1885 con el triunfo del primero.

Tratado de Ancón y Tratado de Lima[editar]

La guerra concluyó prácticamente con la firma del Tratado de Ancón, mediante el cual la región de Tarapacá fue cedida a Chile y las provincias de Arica y Tacna quedaron bajo administración chilena por un lapso de 10 años, al cabo del cual un plebiscito decidiría si quedaban bajo soberanía de Chile, o si volvían al Perú. Sin embargo, este nunca pudo llevarse a cabo y no fue hasta 1929 que se firmó el Tratado de Lima, que contó con la mediación de Estados Unidos, que decidió que gran parte de la provincia de Tacna fuese devuelta al Perú mientras que Arica y el resto quedara definitivamente en manos de Chile.

Pacto de Tregua y Tratado de Paz entre Bolivia y Chile[editar]

Bolivia desde su retirada de la guerra había tomado una actitud expectativa, pero tras el acuerdo Perú-Chile, firmó el Pacto de Tregua entre Bolivia y Chile de 1884, en que cede Antofagasta a Chile. La paz definitiva fue sellada en el Tratado de 1904 entre Chile y Bolivia, en el cual Bolivia definitivamente reconoce la permanente soberanía chilena sobre el territorio de Antofagasta. Chile, a su vez, garantiza libre tránsito de bienes bolivianos, exentos de impuestos, entre los puertos chilenos y Bolivia, además de la contrucción del Ferrocarril Arica-La Paz.

Intervención extranjera[editar]

Los intereses comerciales y financieros en la zona estaban de acuerdo en que la guerra no les era favorable porque por un lado afectaban las vías del comercio y navegación, por otro lado dificultaban el pago de las deudas de los países beligerantes. Por esa razón siempre buscaron terminar la guerra.[50]

Tras la ocupación chilena de Tarapacá, los gobiernos de Perú y Bolivia trataron de involucrar a los Estados Unidos de América a su favor para impedir la cesión de territorios a Chile.[51] :41 El representante boliviano en los EE.UU. ofreció consesiones de guano y salitre a inversionistas estadounidenses a cambio de una protección contra Chile.[52] :131[51] :42 Los grupos de intereses acreedores del Perú, "Credit Industriel" y "Peruvian Company", ofrecieron al Presidente Peruano García Calderón pagar la deuda externa peruana y las reparaciones de guerra a Chile a cambio de los derechos sobre la explotación y comercio del guano y salitre peruanos. Con la aquiesciencia de García Calderón comenzaron a hacer lobby en los EE.UU. para impedir la cesión de territorios.

Por su parte los diplomáticos estadounidenses temían una intervención de las potencias europeas contraria a su Doctrina Monroe que disminuiría sus expectativas de expansión económica en Latinoamérica. Sin embargo, también habían intereses económicos personales en el asunto, cuando el representante de EE.UU. en Lima, Stephen A. Hurlbut, aceptó una propuesta peruana de entregar Chimbote como base naval a los EE.UU. más concesiones carboníferas, en que estas últimas quedarían a su nombre. En ese momento Hurlbut envió una carta a Patricio Lynch advirtiéndole que los Estados Unidos de América no permitirían la cesión de territorios peruanos.[52] :132 En 1881 asumió el poder en los EE.UU. Chester A. Arthur, que no estaba dispuesto a inmiscuirse de tal manera en los asuntos sudamericanos.

El historiador estadounidense Kenneth D. Lehmann comenta la política de su país con las siguientes palabras:

Washington se había inmiscuido en una controversia sin tener una proposición realista: el anhelo moralizante de los EE.UU. tenía un aire de hipocresía a la luz de su propia historia, y las amenazas veladas no eran plausibles.[51] :45

En cuanto a una intervención de Gran Bretaña en la guerra, el historiador marxista británico Victor Kiernan, tras un detallado análisis de los documentos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña (Foreign Office) enfatiza que ese ministerio nunca contempló intervenir ni intervino activamente en el conflicto, pero en cambio, estaba sumamente preocupado de no favorecer a algún beligerante dado que tras la Guerra de Secesión, los EE.UU. obtuvieron mediante las Reclamaciones de Alabama una indemnización británica por la construcción y venta secreta de barcos británicos a los confederados[53]

Durante la guerra los beligerantes pudieron comprar armas en Europa y EE.UU. tantas como pudieran pagar (aunque no barcos de guerra británicos) y firmas como la internacional Baring Brothers no tuvieron escrúpulos en negociar con ambos lados.[54] :129 [55] Por ejemplo el Perú 1879-1880 adquirió armas en los EE.UU., Europa, Costa Rica y Panamá, que eran descargadas en el Caribe panameño, transportadas por tierra al Pacífico y de allí al Perú en los barcos Talismán, Chalaco, Limeña, Estrella, Enriqueta, y Guadiana.[56]

Análisis militar[editar]

El control del mar fue esencial para la ocupación de una región desértica accesible casi sólo por la costa: el abastecimiento de agua, alimento, munición, forraje, refuerzos y armas era más rápido y fácil por mar que a través del desierto o de las montañas. Pero mientras la armada de Chile intentaba bloquear los puertos peruanos, la Armada del Perú realizó una estrategia más atrevida, actuando agresiva y dinámicamente contra los puertos y las líneas de transporte chilenas, demorando 6 meses el comienzo de los desplazamientos militares chilenos, a pesar de la superioridad numérica de la Armada de Chile. Tras la eliminación de los buques capitales del Perú, fue imposible detener los desembarcos chilenos y los defensores se encontraban a cientos de kilómetros de las ciudades proveedoras mientras los invasores tenían barcos proveedores solo a pocos kilómetros de la costa.

Los chilenos utilizaron una temprana forma de la guerra anfibia, que combinaba las fuerzas navales, del ejército, unidades especializadas y lanchas de desembarco de fondo plano especialmente construídas para ello.[57]

La estrategia militar chilena enfatizó el ataque preventivo, ofensivo y la combinación de armas, movilizando y desplegando sus fuerzas antes que sus contendores y llevando la guerra a los territorios bolivianos y peruanos[58] :163 El ejército invasor desembarcó tropas en lugares determinados para separar a las agrupaciones aliadas y desconectarlas de sus ciudades proveedoras.

Perú y Bolivia presentaron, en tierra, una guerra defensiva, basándose en lo posible en fortificaciones con artillería y minas.

Tras la ocupación de Lima (enero 1881), la guerra tomó otro cariz, el teatro de guerra fue la sierra peruana con una considerable densidad de población que daba apoyo, cobijo y abastecimiento a las guerrillas y montoneras. En cambio las tropas chilenas se encontraban lejos de sus fuentes de abastecimiento, ya fuesen las ciudades peruanas costeras ocupadas o sus naves. Más aún, la geografía le era desconocida, difícil de transitar, y expuestos a emboscadas.

Tecnología[editar]

Ambos bandos utilizaron la tecnología militar moderna, tales como artillería y fusiles de retrocarga, torpedos, torpederas y acorazados. Perú utilizó minas terrestres y Chile lanchas de desembarco. Durante la guerra Perú desarrolló el Toro Submarino que no fue utilizado.

Durante la guerra, el buque estadounidense USS Wachusett (1861) estaba estacionado en El Callao bajo las órdenes de Alfred Thayer Mahan para proteger los intereses de sus conciudadanos. Posteriormente escribió The Influence of Sea Power upon History una obra que realza la importancia del poder naval en la historia.[59] [60]

Atrocidades[editar]

Los tres beligerantes adherieron a la Convención internacional de la Cruz Roja que protegía a heridos, prisioneros, refugiados, civiles y otros no-combatientes.[61]

Al comienzo de la guerra 30,000[62] chilenos fueron expulsados de Perú (plazo de 8 días) y Bolivia (plazo de 10 días) y sus propiedades confiscadas; la mayoría de ellos terminaron en puertos, botes y pontones peruanos a la espera de alguna oportunidad de ser transportados a Chile en barco. Se estima que 7,000[62] de ellos se enlistaron en los batallones chilenos que salían hacia el norte y su resentimiento tendría un impacto sobre la guerra.[63] En Chile, los ciudadanos peruanos y bolivianos no fueron expulsados.[64]

Ambos bandos se acusan mutuamente de haber rematado a soldados heridos después de la batalla.[65]

Más allá de la carnicería en la guerra irregular de la Breña, en que el ejército chileno no consideraba como soldados regulares a los montoneros y guerrilleros[66] que eran sometidos a escarmiento y represalias crueles,[67] y en que las tropas chilenas a veces cometían abusos contra sus pobladores que desataban venganza tras venganza, en el Perú se desarrollaba un conflicto étnico y social entre su población indígena,[68] los trabajadores chinos esclavizados en Perú[69] [70] y los blancos y criollos de la clase dominante. El 2 de julio de 1884 el guerrillero Tomás Laymes y tres de sus hombres fueron ejecutados en Huancayo por las fuerzas de Cáceres debido a las atrocidades cometidas por las guerrillas contra las poblaciones peruanas de villorrios y ciudades.[68] En Ayacucho, la población indígena se rebeló contra "los blancos" y en Chincha los afro-peruanos se organizaron en bandas contra los dueños de las haciendas de "Larán", "San José" y "Hoja Redonda". Sólo el ejército peruano logró reprimir la revuelta.[71] Pero también habían tensiones étnicas entre negros y chinos. En Cañete, 2,000 chinos fueron masacrados por negros en las haciendas "Montalbán" y "Juan de Arona".[72] [73]

Saqueos, contribuciones de guerra y daños a neutrales[editar]

Caricatura publicada en la revista chilena Padre Cobos en 1882. El Ministro Balmaceda lava sus manos en inocencia y ordena al intendente de Santiago Mackenna deshacerse del pesado león peruano. La élite de Santiago observa con placer la llegada de la estatua. El padre Cobos y un niño negro juegan alrededor de la escena.

Los saqueos y las contribuciones de guerra durante el conflicto han sido olvidados en Chile y fuente de resentimiento en Perú. El historiador chileno Milton Godoy Orellana[74] distingue cuatro casos: 1)saqueos en Chorrillos y Miraflores 2)saqueos en Lima cometidos por peruanos antes de la entrada de las tropas chilenas a la ciudad 3)confiscación de locomotoras, rieles, imprentas, armas, etc, realizada por el ejército ocupante. Estas expropiaciones estaban permitidas por las leyes de guerra del siglo xix. El gobierno chileno las dirigía a través de la "Oficina Recaudadora de las Contribuciones de Guerra" cuyas tareas eran hacer inventario, confiscar, registrar y confirmar el envío a Chile tanto como el destinatario y el remitente. El propósito de la confiscación era obtener la paz. No existe una lista general de los bienes confiscados, pero muchos de los envíos quedaron registrados en cartas oficiales y privadas, artículos en periódicos, listas de cargas navieras, etc. 4)la requisición de bienes culturales peruanos. El desarrollo de las leyes internacionales relacionadas con la protección de los objetos de gran valor cultural se desarrolló en los siglos xviii y xix, pero la idea de proteger los bienes culturales surgió en Europa en el siglo xviii.[75] El Código Lieber de 1863, que protege incondicionalmente los objetos de arte en un conflicto armado (Art. 35), expresamente consiente la utilización de propiedad cultural como reparación de guerra (Art. 36).[76] El historiador chileno Sergio Villalobos señala que los Estados Unidos de América aceptaron en 1871 la confiscación de obras de arte, pero que el Proyecto de una Declaración Internacional concerniente a las Leyes y Costumbres de Guerra de 1874 consideraba que los objetos de arte debían ser protegidos.[77] En marzo de 1881 el Gobierno de Ocupación requisó 45,000 libros de la Biblioteca Nacional del Perú,[77] pero de hecho muchos de ellos fueron vendidos por peruanos en Lima por lo que es discutido cuantos de los libros quedaron en manos chilenas. Cuando en marzo de 1881 comenzaron a aparecer los libros, la opinión pública en Chile comenzó a discutir sobre la legitimidad de la confiscación de libros, óleos, estatuas, etc, o "robo internacional" como lo describió un periodista del periódico "La Època". El 4 de febrero de 1883 en una sesión de la Cámara de Diputados de Chile, el diputado Augusto Matte Pérez interpeló al ministro del interior José Manuel Balmaceda sobre los "oprobiosos y humillantes" cargamentos de bienes culturales peruanos. El diputado Montt exigió la devolución de los bienes y fue apoyado por sus colegas McClure y Puelma. El ministro prometió impedir futuras exanciones y repatriar los objetos mencionados en la discusión. Aparentemente lo hizo, porque los envíos cesaron y las estatuas no están. Pero no fue sino hasta noviembre de 2007 que Chile devolvió 3,778 libros a la Biblioteca Nacional del Perú.[78] S. Villalobos considera que no había justificación para el robo.[79]

Otra tema fue los daños causados por las acciones de guerra a las propiedades de ciudadanos de países neutrales. En 1884 se constituyeron los Tribunales Arbitrales cada uno con un juez nombrado por Chile, un juez nombrado por el país del demandante, y un juez nombrado por Brasil para juzgar sobre reclamaciones de ciudadanos de Gran Bretaña (118), Italia (440), Francia (89) y Alemania. El tribunal "italiano" acogió demandas de ciudadanos belgas y el "alemán" de ciudadanos austriacos y suizos. Ciudadanos españoles se entendieron directamente con el Estado de Chile y los estadounidenses no se acogieron a la medida en aquel entonces. De acuerdo a las leyes internacionales vigentes fueron desatendidos los casos en que a)los extranjeros tenían residencia habitual en los países beligerantes b)el lugar en cuestión había sido zona de combate (el caso de Chorrillos, Arica, Miraflores, Pisagua y Tacna) c)los daños habían sido causados por soldados fuera de la jerarquía (desertores, perdidos). Solo un 3,6% de la cantidad demandada fue concedida por los tribunales.[80]

Consecuencias[editar]

Restos humanos de soldados bolivianos, chilenos y peruanos exhumados de tumbas temporales para ser sepultados definitivamente en el Mausoleo de Tacna en 1910.[81]

La guerra concluyó oficialmente el 20 de octubre de 1883 con la firma del Tratado de Ancón, mediante el cual la región de Tarapacá fue cedida a Chile y las provincias de Arica y Tacna quedaron bajo administración chilena por un lapso de 10 años, al cabo del cual un plebiscito decidiría si quedaban bajo soberanía de Chile, o si volvían al Perú.

El plebiscito previsto en el Tratado de Ancón nunca se llevó a cabo y no fue hasta 1929 que se firmó el Tratado de Lima, que contó con la mediación de Estados Unidos, que decidió que gran parte de la provincia de Tacna fuese devuelta al Perú mientras que Arica y el resto quedara definitivamente en manos de Chile.

El Estado de Chile pudo iniciar un proceso de chilenización dirigido a la población de Tacna, Arica y Tarapacá, interviniendo en las organizaciones privadas y públicas de la zona. A inicios del siglo xx, la chilenización se hizo más intensiva y compulsiva, llegando a puntos exacerbados hacia el primer centenario de la Independencia de Chile,[82] por la actividad de ciertos grupos de población civil chilena, de naturaleza nacionalista, que comenzaron la creación de "ligas patrióticas" con la finalidad de desaparecer los rasgos peruanos de los territorios de Tacna, Tarata, Arica y Tarapacá.

La paz entre Chile y Bolivia fue firmada en 1904. Sin embargo, el tratado de paz entre ambas naciones, en el cual Bolivia definitivamente reconocía la permanente soberanía chilena sobre el territorio previamente en disputa, ha sido origen constante de tensiones diplomáticas entre ambos países durante el siglo xx y comienzos del siglo xxi, debido a que Bolivia perdió toda posibilidad de salida soberana al océano Pacífico.

Tras su victoria, Chile tomó posesión no sólo de una importante extensión territorial, sino también de enormes depósitos salitreros, guaneros y cupríferos.

El salitre fue la principal fuente de riqueza de Chile hasta el descubrimiento del salitre sintético por los alemanes, durante la Primera Guerra Mundial.

En 1883, Chile quedó en posesión de la Puna de Atacama de 75 000 km², que hasta entonces había pertenecido a Bolivia y la consideró de su propiedad después del Tratado de Tregua de 1884. Sin embargo, diversos tratados y mediaciones entre Bolivia, Argentina y Chile concluyeron en 1889, cuando Argentina renunció a su reclamo sobre Tarija y Chichas reconociéndolas como territorio de Bolivia, y en 1899, cuando 64 000 km² de la Puna de Atacama quedaron para la Argentina y 11 000 km² para Chile.[83]

Vías de comunicación[editar]

Flujo de noticias durante la guerra. Las distancias son ortodrómicas en kilometros, para rutas marinas y terrestres.

Un factor importante en el desarrollo de la guerra le cupo a las vías de comunicación. Desde 1876 un cable submarino unía Lima y Santiago,[84] :72 y durante la guerra se conectaron Antofagasta y Arica.[85] Los barcos de guerra de Perú y Chile trataron de controlar o cortar el cable según las necesidades militares.[86]

Lima no estaba conectada con Panamá, que era el extremo sur de la red norteamericana de cable. Valparaíso estaba conectado con Buenos Aires por cable desde el 26 de julio de 1872. Buenos Aires, a su vez, estaba conectado con Londres y Londres con Nueva York.[84]

La Paz, capital de Bolivia, no estaba conectada por telégrafo al resto del mundo. Las noticias que llegaban a Tacna, Arica o Antofagasta con destino a La Paz debían ser llevadas a pié o a lomo de caballo[87] Desde Tacna o Arica demoraba unos seis días, desde Antofagasta, Cobija o Tocopilla el viaje demoraba 14 días. Existía la alternativa de la ruta desde el puerto peruano en el Océano Pacífico Mollendo por ferrocarril hasta Puno, el puerto peruano en el Lago Titicaca. Luego por lancha hasta Chichilaya en Bolivia para continuar a pié o a caballo hasta La Paz. Tenía la ventaja de solo 76 km a pié o a caballo pero dependía del horario de tren y lancha. En Bolivia solo Tupiza (a 606 kilómetros (377 mi) de La Paz) estaba conectada por telégrafo a Buenos Aires, solo desde el 11 de febrero de 1879.[88]

En las ciudades costeras el medio de transporte tradicional eran los vapores que unían Valparaíso, Caldera, Antofagasta, Iquique, Arica y Lima con el resto del mundo.

La interrupción de las líneas de comunicación y la falta de un cable (directo) desde la zona de guerra ocasionaba problemas a la prensa para informar sobre los acontecimientos. Por otra parte la costa oeste era importante para inversionistas, agricultores, fabricantes, funcionarios y políticos debido a los compromisos financieros y políticos. Por eso tanto el Times de Londres como el New York Times cubrían la zona de la mejor manera posible en ausencia de reporteros propios con la ayuda de noticias compuesta de informes de compañías de comercio, informes de los representantes de gobierno, del Lloyd de Londres y artículos del Panama Star and Herald y de Reuters. El resultado era una mezcla de despachos cortos con solo unos días de atraso desde ciudades con conexión de cable y informes de tres o cuatro semanas de antigüedad llevados por vapores a Nueva York o Londres. Por ejemplo, el combate naval de Iquique ocurrido el 21 de mayo fue mencionado en sendos artículos en el Times y en el New York Times el 30 de mayo, aunque con un contenido errado. Solo el 17 de junio se informo correctamente en el Times de Londres del resultado del combate.[84] :72–74

Véase también[editar]


Impacto cultural

Galerías de Imágenes

Notas[editar]

  1. Los intereses minoritarios de la Casa Gibbs de Londres (34%) en la CSFA eran sólo una fracción de lo invertido en Perú, donde Gibbs ganaba en el comercio del guano, del salitre, de la alpaca, del negocio general de importación y exportación y desde 1876 hasta 1878 Gibbs se convirtió en consignatario del monopolio peruano para la venta de salitre en Europa.[16] :120,127 Greenhill cifra las inversiones de Gibbs solo en la "Tarapaca Nitrate Company" en £ 228,757 versus £ 141,804 en la CSFA en 1876.
  2. El gobierno de Prado no consiguió reunir el empréstito para pagar la expropiación y pagó con bonos que serían cobrados a futuro.

Referencias[editar]

  1. a b c Sater, 2007, p. 349 Table 23.
  2. a b Sater, 2007, p. 348 Table 22. Las estadisticas son imprecisas ya que no informan sobre los muertes posteriores a causa de las heridas.
  3. Charles Messenger (31 de octubre 2013). Reader's Guide to Military History. Routledge. pp. 549–. ISBN 978-1-135-95970-8. 
  4. Basadre, 1964, p. 35 Cap. I "Apreciación sobre el estallido del conflicto chileno-boliviano":
    El gobierno de Daza violó la convención de 1873 y el tratado de 1874 al crear el impuesto de los diez centavos. Ante las reclamaciones, debió, sin duda, (como creyó Prado) aplazar la ejecución de esta ley y aceptar el arbitraje. Pero no sólo esquivó esas fórmulas sino optó por la decisión violenta de rescindir el contrato celebrado con la compañía salitrera que protestaba contra el gravamen, y de incautarse de las propiedades de ella;
  5. Sater, 2007, p. 28:
    The company reacted predictably: citing the 1874 treaty, which explicitly prohibited the Bolivian government from taxing Chilean companies exploiting the Atacama Desert, the miners demanded that Daza rescind the impost
  6. The Cambridge History of Latin America III. Cambridge: Leslie Bethell, Cambridge University. 2009. p. 611. :
    the additional export tax of ten centavos per quintal suddenly imposed by the bolivians in 1878 was clearly a breach of faith.
  7. Hugo Pereira, en La politica salitrera del Presidente Prado:
    La crisis definitiva se inició el 14 de febrero de 1878, cuando el dictador boliviano Hilarión Daza, agobiado por la crisis internacional, decidió poner un impuesto de diez centavos a cada quintal del salitre exportado desde Atacama, en clara violación del tratado de 1874
  8. Ronald Bruce St. John, The Bolivia-Chile-Peru Dispute in the Atacama Desert, páginas 12-13:
    Even though the 1873 treaty and the imposition of the 10 centavos tax proved to be the casus belli, there were deeper, more fundamental reasons for the outbreak of hostilities in 1879. On the one hand, there was the power, prestige, and relative stability of Chile compared to the economic deterioration and political discontinuity which characterised both Peru and Bolivia after independence. On the other, there was the ongoing competition for economical and political hegemony in the region, complicated by a deep antipathy between Peru and Chile. In this milieu, the vagueness of the boundaries between the three states, coupled with the discovery of valuable guano and nitrate deposits in the disputed territories, combined to produce a diplomatic conundrum of insurmountable proportions
  9. a b Basadre, 1964, p. 7 Cap. I "La solicitud boliviana para la alianza con el Perú y el tratado Lindsay-Corral":
    El tratado Corral-Lindsay fue muy mal visto por el gobierno y por la prensa peruana. Aconsejó aquél al de Bolivia insistentemente que lo denunciara, así como el tratado de 1866, con el propósito de obtener un arreglo mejor o de dar lugar, con la ruptura de las negociaciones, a la mediación del Perú y de la Argentina.
  10. Basadre, 1964, p. 8 Cap. I "Significado del tratado de la alianza"
  11. Querejazu, 1979, p. 122
  12. La misión Balmaceda: asegurar la neutralidad argentina en la guerra del Pacífico, del 2 mayo del 2015, archiv.org=https://web.archive.org/web/20141129012036/http://www.argentina-rree.com/6/6-081.htm
  13. Querejazu, 1979, p. 726
  14. R.Querejazu, 1995 Cap. XXXIII El Perú enfrentado con la guerra
  15. Nicolás Cruz; Ascanio Cavallo (1981). Las guerras de la guerra: Perú, Bolivia y Chile frente al conflicto de 1879. Instituto Chileno de Estudios Humanísticos. 
  16. a b Greenhill, Robert and Miller, Rory. (1973). The Peruvian Government and the Nitrate Trade, 1873–1879. en "Journal of Latin American Studies" 5: págs. 113–115.
  17. Querejazu, 1979, p. 175
  18. Querejazu, 1979, p. 175
  19. Bulnes, 1920, p. 71 So, then, what Bolivia, ought to do is...
  20. Manuel Ravest Mora, La Casa Gibbs y el Monopolio Salitrero Peruano, 1876-1878, Historia N°41, vol. I, enero-junio 2008: 63-77, ISSN 0073-2435
  21. Querejazu, 1979, p. 211
  22. Querejazu, 1979, p. 177
  23. Basadre, 1964, p. 28 Cap. I "La débil gestión de la legación peruana en La Paz ante el conflicto boliviano-chileno"
  24. Sater, 2007, p. 37
  25. Villalobos, 2004, p. 151
  26. Basadre y 1964, Cap. 1, Los tres obstáculos para el éxito de la mediación:
    la condición impuesta por el gobierno peruano en sus instrucciones para que Chile fuese a la desocupación previa del litoral ocupado sin prometer la suspensión del decreto boliviano sobre expropiación de los bienes de la Compañía de Antofagasta o la modificación del impuesto de los 10 centavos
  27. Villalobos, 2004, p. 152
  28. Sater, 2007, pp. 113–114
    Hay numerosas diferencias de opinión respecto a la velocidad y armamaneto de los buques, quizás porque se refieren a diferentes momentos."
  29. Sater, 2007, p. 137
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    Yet long before the civil war was over, it became clear to the hero of la Breña that, in order to build an alliance that would carry him to the presidential palace, he had to mend fences with the "hacendados" as a class, included those who had collaborated with the Chileans. The only way to do so was to give the "hacendados" what they wanted and repress the very guerrillas who had made the Breña campaign possible in the first place.
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Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]