Guerra peruano-ecuatoriana

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Guerra Peruano-Ecuatoriana de 1941.
Conflicto limítrofe entre el Perú y el Ecuador
Ecuador-peru-land-claims-01.png
Reclamaciones territoriales
Fecha 5 de julio de 1941 - 29 de enero de 1942
Lugar Frontera Peruano-Ecuatoriana. Provincias ecuatorianas de El Oro, Loja y Zamora Chinchipe.
Conflicto Disputa territorial entre Ecuador y Perú
Resultado

Victoria del Perú.

• Suscripción del Protocolo de Río de Janeiro.
• Declaración de la frontera definitiva entre ambos países.
Beligerantes
Bandera de Ecuador
Ecuador
Flag of Peru (1825 - 1950).svg
Perú
Comandantes
National Standard of Ecuador.svg
Pdte. Carlos Arroyo del Río

Militares:

Coat of arms of the Ecuadorian Army.gif Cnel. Luis Rodríguez
Presidential Standard of Peru.svg
Pdte. Manuel Prado y Ugarteche

Militares:

Gral. Eloy Ureta
Fuerzas en combate
Coat of arms of the Ecuadorian Army.gif Ejército del Ecuador
Unos 3400 soldados
Ejército del Perú
Escudo de armas FAP.png Fuerza Aérea del Perú
MGP.jpg Marina de Guerra del Perú
Entre 20 000 a 35 000 soldados iniciales

La guerra peruano-ecuatoriana, conocida también como Guerra del 41, fue una de las tres disputas armadas libradas entre los países americanos de Perú y Ecuador. Comenzó el 5 de julio de 1941 y terminó formalmente el 29 de enero de 1942, mediante la firma del Protocolo de Paz, Amistad y Límites de Río de Janeiro de 1942.

Las fuerzas armadas peruanas ocuparon militarmente las siguientes provincias (cantones) ecuatorianas: Costa: El Oro, Puerto Bolívar y Guayaquil ejerciendo el Perú un bloqueo marítimo y terrestre a la ciudad de Guayaquil el principal puerto comercial y base naval del Ecuador. Sierra: Loja y Azuay. Selva: Sucumbios, Napo, Orellana, Pastaza y Morona Santiago, fronterizas con el Perú y localizadas al este de la capital ecuatoriana Quito, en la selva amazónica que el Ecuador había ocupado según el acuerdo de statu quo firmado en 1936.

El puerto de Guayaquil y la capital ecuatoriana Quito, quedaron rodeadas por las fuerzas armadas peruanas por el oeste, sur y este. Las fuerzas armadas peruanas gobernaron y restablecieron el orden en las zonas de ocupación ecuatorianas mencionadas, además de restablecer las actividades comerciales y de telecomunicaciones.

Antecedentes

Durante los gobiernos del presidente peruano Augusto B. Leguía, el Perú definiría los límites con casi todos sus países limítrofes: el Tratado Polo-Bustamante (con Bolivia) y el Tratado Velarde-Río Branco (con Brasil) en 1909; el Tratado Salomón-Lozano (con Colombia) en 1922; y el Tratado de Lima (con Chile) en 1929. Posteriormente, en 1936, el Perú y Ecuador fijaron una línea de statu quo. Ese mismo año ambas partes se reunieron en Washington, pero las conversaciones fracasaron por las aspiraciones ecuatorianas de llegar al Marañón y el Amazonas.

Historia del conflicto

Disputas entre Perú y la Gran Colombia

La reclamación por parte de Ecuador de un acceso con soberanía a la cuenca del Amazonas se remonta a 1827, cuando Simón Bolívar, gobernante de la Gran Colombia, de la que Ecuador formó parte hasta 1830, reclamó como territorios que le correspondían a su país las provincias peruanas de Tumbes, Jaén (Cajamarca) y Maynas (entendiéndose por Maynas el territorio conformado por los actuales departamentos peruanos de Loreto y Amazonas).

La Gran Colombia reclamaba además al Perú el pago de la deuda de la campaña emancipadora y el asunto de los llamados "reemplazos" (es decir, la compensación que debía hacer el Perú a las tropas colombianas por las bajas sufridas por estas durante la guerra independentista peruana, lo que implicaba desarraigar a ciudadanos peruanos y expatriarlos a la Gran Colombia, exigencia desorbitada e inhumana, habida cuenta que ya había finalizado dicha guerra).[1] Cabe anotar que la mayor parte de los hombres y vituallas del Ejército de Colombia auxiliar en el Perú provinieron de Quito y Nueva Granada, y en menor medida, de Venezuela; sin embargo es de destacar igualmente el aporte peruano a la guerra, que en reiteradas ocasiones fue decisivo para el triunfo.

En respuesta a las exigencias territoriales de Bolívar, el Perú invocó el principio del Uti possidetis que implicaba tomar como punto de partida el territorio tradicionalmente ocupado por cada país al año 1810, así como el principio de la libre determinación de los pueblos, en el caso de Jaén. En cuanto al tema de la deuda y los “reemplazos”, el Perú se avino a entrar en negociaciones para llegar a buen término.

Los reclamos de Bolívar, se deben entender bajo el contexto político de la región: en 1827 los peruanos habían puesto fin a la influencia bolivariana en su territorio y en 1828 invadieron Bolivia, donde igualmente acabaron con el régimen bolivariano representado por el mariscal Antonio José de Sucre. Todas las tropas grancolombianas que se hallaban acantonadas en el Perú y Bolivia debieron volver a su país de origen, y la llamada Constitución Vitalicia, impuesta por Bolívar a ambas naciones, fue derogada. Todo ello enfureció a Bolívar, al ver desmoronarse su proyecto federativo de los Andes, sumado al hecho de que se veía acosado por rebeliones y disidencias dentro de la misma Gran Colombia, que anunciaban su inminente colapso, tal como ocurriría en 1830. Fue en ese trance que el Libertador enfiló su ira hacia el Perú.[2]

El conflicto empezó con un ataque entre los periódicos de ambos países, haciéndose mutuas provocaciones e injurias. También ocurrieron lamentables incidentes diplomáticos. El Perú expulsó de Lima al diplomático colombiano Cristóbal Armero[3] , mientras que en Bogotá no se recibió al diplomático peruano, José Villa, a quien se le extendieron sus pasaportes.[4]

En respuesta, el 17 de mayo de 1828, el Congreso de la República del Perú autorizó al presidente José de La Mar a tomar las medidas militares del caso.[5] Acto seguido, Bolívar declaró la guerra al Perú el 3 de julio de 1828.[6]

El presidente La Mar movilizó el ejército y marina peruanas contra la Gran Colombia. La marina peruana bloqueó la costa pacífica grancolombiana y ocupó el puerto de Guayaquil[7] ; por su parte el ejército peruano ocupó la provincia de Loja, departamento del Azuay, en el sur grancolombiano, actual Ecuador[8] . Otra división del ejército peruano a órdenes del mariscal Agustín Gamarra (proveniente del sur del Perú) marchó al teatro de operaciones con el propósito de auxiliar a La Mar. Ambos planearon tomar la ciudad de Cuenca, que era el lugar de nacimiento de La Mar. Las fuerzas peruanas sumaban en total 4.500 soldados.

Ante la invasión peruana, el Libertador-presidente de Colombia, Simón Bolívar, dispuso al Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, que partiendo desde Quito organizara la defensa del Sur de Colombia. El vencedor de Ayacucho, quien había sido presidente de Bolivia, organizó un ejército con veteranos de la Independencia, entre los que se contó el general Juan José Flores, futuro presidente del Ecuador.

Los dos jefes peruanos, La Mar y Gamarra, no coordinaron bien sus movimientos y Sucre, actuando con su característica habilidad, en la madrugada del 13 de febrero de 1829 sorprendió el parque de artillería peruano en el pueblo de Saraguro y lo destrozó.[9] A continuación, el mismo Sucre, al frente del grueso de su ejército (4.500 hombres), acorraló y derrotó a una división de vanguardia del ejército peruano (integrada por unos 1.000 soldados) en el lugar denominado Portete de Tarqui, cerca de Cuenca. Dicha división peruana se hallaba aislada del grueso de su ejército, y pese a que poco después acudieron en su auxilio las fuerzas de La Mar y Gamarra, estas no pudieron restablecer la batalla y optaron por retirarse, tomando posiciones defensivas.[10]

La batalla de Tarqui (o Portete de Tarqui), tuvo lugar el 27 de febrero de 1829, día que actualmente es el Día del Ejército ecuatoriano. Fue un revés para los peruanos pero no una victoria definitiva para los grancolombianos. Cada ejército quedó dueño de su terreno y esperaban que al día siguiente se reiniciara la lucha y se librara la batalla definitiva. Sin embargo, ambas partes, conscientes de que no les convenía continuar la lucha, al día siguiente pactaron un acuerdo conocido como el Convenio de Girón, por el cual se establecía, textualmente, el retiro de las tropas peruanas del territorio colombiano que habían ocupado (es decir Guayaquil y Azuay). Los grancolombianos reconocían así, implícitamente como peruanas a las provincias de Tumbes, Jaén y Maynas, al no reclamarlas en ese momento.[11]

Sucre ordenó poner una placa en el campo de batalla con la siguiente inscripción: El Ejército peruano de ocho mil soldados, que invadió la tierra de sus libertadores, fue derrotado por cuatro mil bravos de Colombia, el 27 de febrero de 1829. Esta placa puede leerse en el obelisco conmemorativo que existe hasta la actualidad.[cita requerida] Sin embargo, la primera afirmación numérica no se ajusta a la realidad, pues el ejército peruano no sobrepasaba los 4.500 hombres y en Tarqui solo fue derrotada su vanguardia, que sumaba unos 1.000 efectivos, como ya quedó dicho. La Batalla de Tarqui fue la última gran victoria del mariscal Sucre, quien murió asesinado pocos meses después, en junio de 1830. Por su participación en esta campaña, Flores fue ascendido, y revindicó para sí el título de "Salvador del Sur de Colombia", que está escrito en su tumba en la Catedral Metropolitana de Quito.[cita requerida]

Pero aún no acababa el conflicto. La Mar desconoció el Convenio de Girón y estuvo dispuesto a continuar la guerra, al considerar que Sucre había cometido algunos actos agraviantes para el Perú (como el decreto ya mencionado sobre el monumento en Tarqui, donde se faltaba a la verdad).[12] Sin embargo, poco después La Mar fue derrocado y desterrado por Gamarra, quien asumió la presidencia del Perú y decidió llevar adelante la paz con Colombia. Se acordó un armisticio por 60 días, firmado en Piura el 10 de julio de 1829.[13] Luego, se firmó entre ambas naciones el Tratado Larrea-Gual del 22 de septiembre del mismo año. Este tratado, también conocido como Tratado de Guayaquil, no fue un tratado de límites, sino de “paz y amistad”; sin embargo reconoció que el límite entre la Gran Colombia y el Perú debía ser el mismo que existió entre los virreinatos de Nueva Granada y el del Perú, quedando así como la base de referencia para un futuro trazado de límites, descartando en forma meridiana cualquier discusión sobre presuntos derechos al sur de la línea de frontera determinada por el río Zarumilla.[14] En definitiva, no hubo cambios territoriales, al mantenerse la situación previa al conflicto.

Disputas entre Perú y Ecuador

En 1830 surgió como estado independiente la República del Ecuador, tras la disolución de la Gran Colombia. La flamante república se erigió sobre la base de los territorios de la antigua Audiencia de Quito, más Guayaquil. En ese instante, no hizo reclamos sobre Tumbes, Jaén y Maynas, que pertenecían al Perú en base al principio del Uti Possidetis y de la libre determinación de los pueblos.[15]

Una vez constituido el Estado Ecuatoriano, se suscribieron diversos acuerdos y tratados con la finalidad de trazar la frontera entre ambos países, sobre todo en la parte amazónica. Ecuador señala la existencia del Protocolo Pedemonte-Mosquera, supuestamente firmado el 11 de agosto de 1830 entre el canciller peruano Carlos Pedemonte y el representante de la Gran Colombia, Tomás Cipriano de Mosquera, que sería una continuación del Tratado Larrea-Gual y donde se reconocía al río Marañón como límite norte del Perú, y por tanto, otorgaba a la Gran Colombia (ya en proceso de disolución) extensos territorios peruanos. Pero el Perú, amparado en una rigurosa investigación histórica, cuestiona la validez de ese tratado, afirmando que nunca se firmó ya que jamás se encontró el documento original.[16]

El primer tratado celebrado entre el Perú y Ecuador fue el Tratado Pando- Novoa, suscrito el 12 de julio de 1832 por el ministro de gobierno y relaciones exteriores del Perú, José María Pando, y el ministro plenipotenciario de Ecuador, Diego Noboa (futuro presidente de Ecuador). En él se reconocían y respetaban los límites vigentes entre ambas naciones, a la espera de la celebración de un convenio de arreglo de límites.[17]

Durante 1857 el Ecuador intentó saldar su deuda de Independencia con sus acreedores ingleses otorgándoles territorios peruanos en la Amazonía. En 1858, ambos países libraron una guerra frente a las costas ecuatorianas. Una escuadra de la Marina de Guerra del Perú, al mando del propio Mariscal Ramón Castilla bloqueó e invadió el puerto de Guayaquil e intervino en la guerra civil que se había desatado en Ecuador. El Mariscal Castilla decidió brindar apoyó militar y económico al general ecuatoriano Guillermo Franco, quien había establecido un Gobierno de Facto en Guayaquil.

De esta manera Castilla pretendió solucionar el problema territorial de una vez por todas a favor del Perú.

Luego que el General Franco se convierte en Presidente del Ecuador, el Mariscal Castilla lo invita a firmar en representación del Ecuador y del Perú, el Tratado de Mapasingue, en la localidad del mismo nombre ubicada en la provincia del Guayas, al sur del puerto de Guayaquil.

Bajo los términos de este tratado Ecuador se abstenía de seguir ofreciendo a europeos territorios amazónicos peruanos.

Luego de firmado el tratado las fuerzas armadas peruanas abandonaron Ecuador y regresaron al Perú.

Sin embargo a menos de dos años de la firma de este tratado, el General Franco fue derrotado por el general Juan José Flores, al servicio del presidente Gabriel García Moreno, y el Ecuador procedió a alegar la nulidad de este tratado, aunque se abstuvo de seguir ofreciendo territorios amazónicos a extranjeros.

Ecuador ingresó después a una guerra civil que impidió las relaciones diplomáticas con el resto de Latinoamérica, incluyendo al Presidente del Perú Ramón Castilla, ya que no existiá un gobierno reconocido en Ecuador con el cual tratar hasta 1860, cuando se posesiona Gabriel García Moreno.

A pesar de la reciente invasión peruana de 1858, García Moreno apoyó a Perú en 1866 durante la guerra contra España, durante la cual una escuadra española se enfrentó a las flotas de Perú y Chile y atacó diversos puntos de la costa de estos países. Aunque no participaran activamente en el conflicto, tanto Ecuador como Bolivia entraron a formar parte de la alianza contra España.

Igualmente, entre 1879 y 1883 el Perú participó en la Guerra del Pacífico contra Chile y no pudo atender otros asuntos diplomáticos. Se conoce que el presidente del Ecuador en esa época, general Ignacio de Veintimilla, y su canciller, Cornelio Vernaza, recibieron pedidos de Chile de sumarse a la guerra contra Perú, pero los rechazaron. El pedido consistió en el envío de 3.000 soldados a la frontera con Perú para apoyar la ofensiva chilena, que culminó con la caída de Lima. A cambio, Chile apoyaría la postura ecuatoriana frente al problema territorial y obligaría al Perú derrotado a respetar el Protocolo Mosquera-Pedemonte. Ecuador, sin embargo, se declaró neutral.

En 1887, un tratado suscrito por ambas naciones estableció que el Rey de España actuaría como árbitro. Se pensó que ese Tratado, denominado Herrera-García, resolvería permanentemente el conflicto. Sin embargo, el Congreso de la República del Perú señaló que ratificaría el tratado sólo luego de que se introdujeran algunas modificaciones por cuanto lo consideraba poco favorable para su país. Ante ello, Ecuador se retiró del proceso en protesta de las modificaciones peruanas y el Rey se abstuvo de proponer una decisión.

En el siglo XX se ocasionaron nuevos incidentes limítrofes. El más importante de esos fue el que se dio en el año de 1910, cuando el presidente ecuatoriano Eloy Alfaro rechazó la pretensión peruana, que, al parecer, iba a ser concedida por el arbitraje del Rey de España. Alfaro movilizó al país al grito de Tumbes-Marañón o la Guerra, pero no llegó a darse el conflicto.

En 1922 hubo otra disputa referida a la firma del Tratado Salomón-Lozano entre Perú y Colombia que resultó favorable a esta última nación. Este tratado causó malestar tanto en Perú (donde se señala que el presidente Augusto B. Leguía lo suscribió bajo presión de los Estados Unidos) como en Ecuador que se veía, de esa forma, limitando con Perú por el este. Sin embargo, el reconocimiento colombiano respecto a las aspiraciones territoriales del Perú señalándolas como legítimas ayudaron a éste país.

En 1936, tras largos años de incidentes y negociaciones, se fijó una "línea de statu quo", en calidad de frontera provisional mutuamente reconocida tomando como base los territorios que de facto poseía cada país. Dentro de dicha línea provisional, en la zona correspondiente al actual departamento peruano de Amazonas, se fijaba, como frontera natural, la Cordillera del Cóndor.

Una ciudad de Ecuador siendo bombardeada por la Fuerza Aérea del Perú en 1941,.

El 11 de enero de 1941, alegando que los ecuatorianos habían realizado incursiones e incluso ocuparon territorio peruano en la provincia de Zarumilla, el Presidente del Perú, Manuel Prado Ugarteche, ordenó la formación del Agrupamiento Norte, una unidad militar en cargo del Teatro de operaciones del Norte.

Fuerzas participantes

Ecuador

De acuerdo al testimonio del Coronel Luis Rodríguez[18] las fuerzas ecuatorianas a disposición del Comando del Ejército de Frontera en El Oro (Teniente Coronel Octavio A. Ochoa) después de los incidentes del 5 y 6 de julio eran las siguientes:

  • Fuerzas dispuestas a lo largo del río Zarumilla: 3 oficiales superiores, 33 oficiales, y 743 hombres, organizados de la siguiente manera:
    • Batallón "Cayambe": 2 oficiales superiores, 22 oficiales, 490 soldados.
    • Batallón "Montecristi" : 1 oficial superior, 11 oficiales, 253 soldados.
  • Fuerzas dispuestas en las cercanías: 4 oficiales superiores, 3 oficiales , 28 soldados, 93 voluntarios y 500 carabineros (una fuerza paramilitar del gobierno), organizados de la siguiente manera:
    • En Arenillas: 2 Oficiales superiores, 3 oficiales, 14 soldados.
    • En Santa Rosa: 2 Oficiales superiores, 1 oficial, 18 soldados además de los 93 voluntarios y los 500 carabineros.

Las fuerzas ecuatorianas no sumaban más de 3400 hombres. Su armamento eran fusiles Mauser de la Primera Guerra Mundial. Carecían de ametralladoras.

Perú

Como un resultado de las crecientes tensiones en la frontera durante los años 1939 y 1940, el Presidente del Perú Manuel Prado Ugarteche autorizó en diciembre de 1940 la creación del Agrupamiento del Norte. En julio de 1941, esta unidad estaba lista para iniciar operaciones militares.

Agrupamiento del Norte

  • Comando General del Agrupamiento (Comandante General: General Eloy G. Ureta; Jefe de Asesores: Teniente Coronel Miguel Monteza)
    • 5º y 7º Regimiento de Caballería
    • 6º Grupo de Artillería (8 cañones de 105 mm )
    • Destacamento de Tanques del Ejército (42 tanques LTP)
  • 1º División de Infantería Ligera (Coronel Luis Vinatea)
    • 1º, 5º, 19º Batallón de infantería
    • 1º Grupo de Artillería (8 cañones)
    • 1º Compañía de ingenieros
    • 1º Sección antiaérea
  • 8º División de Infantería Ligera (Coronel César Salazar)
    • 20º Batallón de Infantería
    • 8º Grupo de Artillería (8 cañones)
    • 8º Compañía de Ingenieros
  • Destacamento Militar "Chinchipe" (Teniente Coronel Víctor Rodríguez)
    • 33º Batallón de Infantería (2 compañías de infantería ligera)
  • División de Selva del Ejército (Nororiente) (General Antonio Silva)

La fuerza total del Agrupamiento del Norte al inicio de las operaciones se calculaban en 20.000 a 35.000 hombres.

Inicio del Conflicto

Bombarderos de la Fuerza Aérea del Perú sobrevolando la ciudad de Loja.

Campaña terrestre

La guerra peruano-ecuatoriana se desarrolló entre 1941 y 1942. Las versiones respecto a qué facción inició las acciones varían hasta el día de hoy.

  • La versión peruana señala que a las 10.30 horas de la mañana del sábado 5 de julio de 1941, el Ejército de Ecuador intentó incursionar en el territorio peruano iniciando un ataque a los puestos peruanos de Aguas Verdes, La Palma, El Porvenir, Lechugal, Quebrada Seca y Matapalo. La Guardia Civil del Perú, que contaba con medios limitados de combate, por más de 30 minutos se enfrentó al enemigo y contuvo su avance. La intervención del Ejército del Perú cambió el curso de las acciones.
  • La versión ecuatoriana señala que fue el Perú quien tomó como pretexto una serie de incidentes entre patrullas fronterizas para, la mañana del 5 de julio de 1941, invadir el Ecuador, con la intención de `resarcir la dignidad nacional del Perú` y forzar al Ecuador a firmar un acuerdo fronterizo que concordase con la tesis peruana de que Ecuador no debía tener salida soberana al río Amazonas.

Los primeros encuentros ocurrieron desde las 10.30 horas de la mañana del sábado 5 de julio de 1941

  • De acuerdo a las fuentes peruanas, tropas ecuatorianas de la localidad de Huaquillas, un pueblo ubicado en el lado norte del río Zarumilla, que servía como la línea fronteriza del statu quo entre ambos países, cruzaron al lado peruano y atacaron a una patrulla peruana establecida en la localidad de Aguas Verdes, un pueblo ubicado exactamente al frente de Huaquillas. Estas tropas fueron seguidas por 200 hombres armados, que atacaron la estación de la Guardia Civil del Perú. Ante ello, los peruanos respondieron enviando una compañía de infantería a Aguas Verdes que rechazaron a los ecuatorianos de vuelta a su lado del río. La lucha se esparció a lo largo de toda la frontera establecida por el río Zarumilla. El 6 de julio, la aviación peruana condujo ataques aéreos contra los puestos fronterizos ecuatorianos a lo largo del río.[19]
  • Según el coronel ecuatoriano Luis A. Rodríguez, comandante de las fuerzas ecuatorianas que defendieron la provincia de El Oro durante la guerra, los incidentes del 5 de julio se iniciaron cuando una patrulla fronteriza ecuatoriana encontró a algunos civiles peruanos, protegidos por policías, limpiando de vegetación un terreno en lado ecuatoriano del río Zarumilla. Al divisar a la patrulla, los policías peruanos abrieron fuego y mataron a un soldado. Esto fue seguido por un intercambio de disparos entre las tropas ubicadas a ambos lados de la frontera, a la vez que dos oficiales ecuatorianos fueron enviados a Aguas Verdes para hablar con el oficial al mando. Ellos fueron advertidos por las autoridades peruanas de volver a sus líneas.[20]

De cualquier forma, la fuerzas peruanas, más numerosa y mejor equipada, superó fácilmente a las fuerzas ecuatorianas que constaban de aproximadamente 3.400 hombres, retirándolos de las orillas del Zarumilla y procediendo a invadir la provincia de El Oro. Luego las fuerzas armadas del Perú, no contentas con tomar El Oro, siguieron en las próximas semanas y meses su plan de invasión masiva del territorio ecuatoriano.

El ejército peruano utilizó en su campaña en la costa ecuatoriana, el Batallón de Acorazados Coronel EP Francisco Bolognesi formado por 42 tanques checoslovacos LTP, los cuales eran bastante avanzados tecnológicamente para la época y tenían autonomía de 250 km, los que fueron útiles para ejercer el sitio a Guayaquil y Cuenca con gran facilidad.

Como si esto no bastara en la desigual contienda, el Ejército ecuatoriano carecía de cualquier tipo de blindados, menos de apoyo aéreo por lo que, al igual que los polacos frente a los nazis en 1939, los ecuatorianos solo pudieron oponer a blindados peruanos, regimientos de caballería tradicional.

Algo que dejaba a las tropas ecuatorianas en una clara desventaja, más teniendo en cuenta que el tanque LTP fue considerado un tanque ligero de superior calidad a los que producía la Alemania Nazi al principio de la Segunda Guerra Mundial, por lo que las fuerzas del Reich lo utilizaron en el Frente Ruso.

El 23 de julio de 1941 y luego de diversos choques fronterizos, las fuerzas militares peruanas lanzaron una ofensiva militar contra la provincia costera de El Oro donde gracias a su superioridad numérica y material derrotaron a las fuerzas ecuatorianas de la zona, tras mediación internacional se acordó un cese al fuego para el 31 de julio a las 6 de la tarde.

A pesar del mencionado cese al fuego las tropas peruanas en la amazonía atacaron las guardiciones ecuatorianas sobre el río Yaupi y Santiago el 1 y el 2 de agosto de 1941.

Las fuerzas armadas ecuatorianas, a pesar de la falta de armamento moderno, tener una pésima logística y sufrir de escasez de tropas, logran por espacio de 21 días oponer gran resistencia a las fuerzas invasoras provenientes del sur, tanto en la zona litoral cuanto en la región Amazónica.

Combates de Yaupi-Santiago. Heroica inmolación del sub-teniente EE Hugo Ortiz

El 2 de agosto de 1941 en Gapizum, a orillas del río Santiago, el puesto ecuatoriano de diez soldados, comandando por el subteniente Hugo Ortiz Garcés, de 20 años de edad, fue tomado por fuerzas invasoras. Ortiz se negó a rendirse y fue muerto por los invasores peruanos, quienes lo enterraron envuelto en la bandera del pequeño destacamento ecuatoriano, que resguardaba la zona de Yaupi. Sus restos fueron traslados a Quito en 1943. Previamente, había sido atacado el 1 de agosto el puesto de Yaupi, según el parte del propio Ortiz, por no menos de 100 soldados peruanos armados con ocho ametralladoras.

En la confluencia de los ríos Yaupi y Santiago Ecuador estableció dos pequeñas guarniciones, una situada sobre el Río Santiago y otra sobre el Río Yaupi, separadas por una distancia de alrededor de 2 km una de otra, se caracterizaban por estar aislada en medio de la selva sin poblaciones cercanas, teniendo que ser abastecidas a lomo de mula en viajes de varias semanas.


El 1 de agosto de 1941 unidades peruanas atacaron y tomaron el destacamento del Río Yaupi, el Sub-teniente Ortiz supo que su destacamento sería el próximo en ser atacado y envió a su superior un último parte.

Texto del Parte del Sub-teniente Hugo Ortiz con fecha 1 de agosto de 1941

"Señor Teniente Coronel

Primer Comandante del Batallón No. 13 "Ecuador"

Méndez.

El día de hoy, a las seis horas, cinco minutos de la mañana, se oyó en este Destacamento fuego intenso de ametralladoras y fusilería provenientes de Yaupi, lo cual significa que estaban combatiendo. Inmediatamente dispuse que el soldado José Santos Quiñónez, pasara al río Santiago, en la canoa del Destacamento, y fuera por la pica nueva, con dirección a Yaupi, a informarse de la situación. Asimismo, dispuse que el Cabo Primero Julio Jaramillo, con el soldado Molina, se quedaran cuidando el Destacamento, mientras el suscrito con el Cabo Herrera Suárez y los tres restantes soldados, avanzaba en dirección a Yaupi, por la ribera derecha del Santiago.

El fuego duró hasta las seis y cuarenta y cinco minutos de la mañana, después silenció completamente. Avancé hasta el lugar donde el río Santiago se divide en dos brazos, alcanzando a ver a más de 300 metros de distancia y en la orilla izquierda, tropa que no podía se identificada, alcanzando a contar hasta nueve individuos. Supuse que debían ser peruanos, por la observación de las dos canoas que estaban en dicha orilla.

Sin saber ciertamente cuál era la situación y cuál había sido el motivo de la cesación del fuego, y además por la distancia a la cual se encontraba el enemigo, decidí permanecer en actitud de observación. Después de 15 minutos se pudo distinguir que se embarcaban lentamente por la orilla izquierda del río. Resolví entonces continuar avanzando por la orilla derecha del río, con el objeto de llegar resueltamente al Destacamento de Yaupi. Habiendo llegado a la ribera derecha del brazo izquierdo del río, ocupamos lugares adecuados para la observación. La distancia a la cual se encontraba el Destacamento de Yaupi, de nuestra posición, era más o menos de 300 metros. Se observó que en el Destacamento de Yaupi todo estaba calmado y que dos individuos se encontraban en el Puerto. Y que subieron hacia las casas transportando algo. Continuando con la observación, aparecieron soldados, seguramente peruanos, por el uniforme, por los alrededores de las casas, pudiendo contar hasta quince (solo los que fueron vistos). Por todo lo observado, me di cuenta que el Destacamento de Yaupi había sido tomado por los peruanos. Pensé que hubiera sido infructuosa cualquier acción de fuego contra el Destacamento por lo siguiente:

1. No sabía ciertamente cuál era la situación por la que atravesaba el Destacamento.

2. La fuerza disponible era de un oficial y cuatro fusileros.

3. Había que regresar al Destacamento a mi mando.

A las 12 y 15 p.m., hora hasta la cual permanecimos observando, iniciamos el regreso al Destacamento de mi mando, habiendo en el mismo las siguientes novedades:

- El soldado José Santos Quiñónez había regresado al encontrarse en el camino con el Cabo Segundo Francisco Ballesteros, que venía del Destacamento de Yaupi. No le había informado que dicho Destacamento fue tomado por las tropas peruanas.

- El mismo Cabo Ballesteros había seguido viaje a Méndez antes de que yo llegara.

- El soldado Juan de la Rosa, del Destacamento de Yaupi, se encontraba también presente, manifestando que había logrado retirarse a tiempo.

Después de 15 minutos que hube llegado, aparecieron en la ribera izquierda del río Santiago, dos soldados ecuatorianos, que al ser trasladados a este lugar, resultaron ser los soldados García y Preciado, también del Destacamento de Yaupi. Por informaciones de los tres soldados antes citados, tuve conocimiento de lo siguiente: fueron atacados a las seis horas, cinco minutos, de la mañana, por tropas peruanas en número mayor de 100 hombres, empleando por lo menos 8 ametralladoras. El ataque fue seguramente bien preparado. El fuego había sido intenso.

Se resistieron hasta cuando el enemigo hubo asaltado el Destacamento. El soldado Juan de la Rosa vio caer al soldado Tipatuña y Cisneros, ignorando si habrán sido heridos o muertos. Con respecto a la suerte del resto del personal, inclusive el Subteniente Vásconez, dicen los soldados de Yaupi ignorarlo absolutamente.

El personal que existe actualmente en este Destacamento, es el de: un oficial y 10 de tropa, inclusive el soldado J. de la Rosa, que irá en comisión el día de mañana, llevando este oficio hasta el Destacamento La Unión. El armamento del Destacamento está constituido por un F.A., ZB, de cuyo estado de funcionamiento es aventurado asegurar que esté bueno por la falta de lubricación. Fusiles Mauser en buen estado, 12, fusiles Mauser-Manglicher 2, en mal estado. Municiones no alcanzan a 2.000 cartuchos.

Debo hacer conocer al Comando que la nueva situación ha nulitado el tráfico del correo por Macas a Yaupi-Santiago. Pido que este Destacamento sea reforzado cuanto antes, ya que está expuesto a correr la misma suerte que la del Destacamento de Yaupi.

Sin embargo, su Comandante y todo el personal del Destacamento de Santiago, resistirán hasta el último instante, sean cuales fueren las circunstancias, cualquier acción del enemigo, así fuera con la vida. Solicito al mismo tiempo, órdenes e instrucciones con referencia a la presente situación y a futuras consecuencias.

Honor y Patria

El Comandante del Destacamento

(f) Hugo Ortiz G.

Subteniente de Caballería"

.

En la mañana del día 2 de agosto de 1941 el destacamento del Río Santiago fue atacado por fuerzas peruanas, luego de resistir la guarnición fue rodeada e incendiada, un oficial peruano conminó redición al Sub-teniente Ortiz, quien se negó y murió combatiendo.

Sobre esta acción el Teniente Coronel Angel Duarte, comandante del Batallón No-13 Ecuador reportó:

"El día 2 de agosto y el 3 del mismo mes, sucedió lo previsto, pues los peruanos en número de 300 más o menos y comandados por seis oficiales y guiados por jíbaros traicioneros a nuestra causa y por los espías que fueron devueltos, atacaron sucesivamente los pequeños destacamentos de Yaupi y Santiago y solamente después de una tenaz resistencia y agotados todos los medios de defensa, fueron vencidos dichos destacamentos y ocupados por los peruanos, los que en su atrevida invasión dejaron un saldo de oficiales, de tropa y algunos jíbaros muertos"… "De mi parte acusé la muerte del señor Subteniente Hugo Ortiz Garcés y de seis de tropa, habiendo caído prisionero el Subteniente Alberto Vinueza y tres de tropa"… "Aclaro que el señor Subteniente Ortiz era Jefe del Destacamento en Santiago, y además que no se registró el caso de ningún desaparecido"… "Debo consignar la valerosa actitud del señor Subteniente Ortiz, quien en medio del fragor del ataque, alcanzó a mandar a este Comando el Parte respectivo, con la celeridad del caso, a la plaza Méndez, para luego caer heroicamente acribillado por las balas invasoras…"

Homenajes póstumos

  • Poco después del combate las fuerzas peruanas enterraron con honores militares al Teniente Hugo Ortiz amortajado en la bandera del destacamento.
  • Mediante Decreto Ejecutivo No. 113 el Presidente de la República ascendió póstumamente a Hugo Ortiz al rango de Teniente.
  • Mediante Decreto No. 1572 se le concedió la condecoración "Estrella Abdón Calderón Primera Clase".
  • Por Orden General del 29 de octubre del 1941 se denomina al destacamento fronterizo del Río Santiago "Puesto Militar Teniente Ortiz".
  • En entre septiembre y octubre de 1943 los restos de Hugo Ortiz Garcés y sus hombres son exhumados y transportados a Quito donde son depositados con honores militares en el templete de los héroes de la Escuela Superior Militar Eloy Alfaro.
  • En la ciudad de Cuenca, el Mayor Julio Orellana Barriga, Primer Comandante del Grupo de Caballería "Teniente Ortiz", inauguró el 24 de febrero de 1959 un busto en memoria del héroe.
  • En la ciudad de Quito el 26 de febrero de 1960 se inauguró un monumento en la calles Mariana de Jesús y América.
  • El 6 de abril de 1992 se inauguró el Colegio Militar Teniente Hugo Ortiz en la ciudad de Guayaquil.

Cerco a Guayaquil y a Quito

Para el 31 de agosto de 1941 y enfrentando una delicada situación política y de seguridad nacional, el Presidente del Ecuador Carlos Alberto Arroyo del Río decidió mantener una considerable parte del Ejército del Ecuador con el fin de resguardar militarmente la capital, Quito. Esta orden militar fue dada debido a informes de inteligencia provenientes de los servicios de inteligencia del Brasil, Chile y los EEUU que informan al Presidente Arroyo del Río y a los altos mandos militares ecuatorianos que Perú estaba a menos de 48 horas de continuar de tomar Guayaquil partiendo desde la saqueada Machala y el destruido Puerto Bolívar, el segundo puerto del Ecuador.

Las tropas peruanas se encontraban a menos de 170 km de el área metropolitana de Guayaquil y la intención de los militares peruanos era iniciar cuanto antes el asalto y toma de el primer puerto del Ecuador.

Una vez ocupada Guayaquil, las fuerzas peruanas acantonadas en la sierra ecuatoriana partirían desde la ocupada y estratégica Loja que esta a menos de 600 km de la capital e iniciar la ocupación militar de Quito. Operación que considerando que las fuerzas armadas ecuatorianas para efectos prácticos habían dejado de existir en septiembre, tomaría a los peruanos un máximo de 10 días el asaltar y tomar militarmente Quito.

Ante ello, rápidamente el Presidente para evitar la invasión peruana a la capital ordenó a los militares ecuatorianos un unilateral e inmediato cese al fuego, que se declaró a partir de las 0600 horas del 31 de agosto de 1941.

Arroyo del Río, en un libro póstumo, aclaró a aquellos ecuatorianos que lo acusaban de traidor que como Presidente el ordeno la concentración de tropas y material en los alrededores de la capital ecuatoriana y traer desde las ciudades del interior del Ecuador que aún no estaban ocupadas militarmente por las tropas peruanas todas las tropas disponibles por tren hacia Guayaquil, e iniciar la defensa ante una inminente invasión peruana a aquellas dos principales ciudades ecuatorianas.

Como resultado, para fines de agosto de 1941 el Perú ocupó militarmente en la costa: las provincias y cantones de El Oro, Puerto Bolívar e inició el sitio a Guayaquil ejerciendo para este fin el Perú un bloqueo marítimo y terrestre a la ciudad de Guayaquil el principal puerto comercial y base naval del Ecuador.

En la sierra estaban ocupadas las provincias y cantones Loja y Azuay y en nuestra selva las provincias y cantones de Sucumbios, Napo, Orellana, Pastaza y Morona Santiago, fronterizas con el Perú y localizadas al este de la capital.

Campaña aérea

Monumento a Quiñones en el distrito de San Isidro, Lima.

El Cuerpo de Aviación del Perú (CAP) era más numeroso y tecnológicamente más avanzado que la aviación ecuatoriana.

El núcleo de la aviación peruana eran dos escuadrones de 24 cazas NA-50, conocidos como Torito, que eran una versión del North American P-64 y que habían sido entregados por Estados Unidos en mayo de 1939. Al igual que con los blindados, Ecuador prácticamente carecía de aviones de combate, pues al inicio de las hostilidades la Fuerza Aérea Ecuatoriana contaba solo con seis aviones tipo Curtiss-Wright CW-19R Sparrow, y tres biplanos de reconocimiento y ataque I.M.A.N Ro-37 en muy mal estado.

El 06 de julio, la aviación militar del Perú comenzó a ejecutar varios bombardeos aéreos primero en las ciudades ecuatorianas fronterizas con el Perú de Huaquillas, Arenillas, Santa Rosa y Pasaje. 2 semanas después los aviones de guerra peruanos volvieron a invadir el espacio aéreo ecuatoriano y bombardearon sistemáticamente por 20 días seguidos las ciudades ecuatorianas de Machala, Puerto Bolívar, Loja y Guayaquil. Estas últimas distantes ya de la frontera y en lo profundo del territorio del Ecuador.

Para fines de agosto de 1941 la aviación peruana había bombardeado, las vías férreas y las estaciones del ferrocarril de la costa, por donde se exportaba el banano (principal producto de exportación del Ecuador hasta la explotación del petróleo), las recientemente inaugurada Vía Panamericana, varios puentes de la Carretera Panamericana de la Costa, centrales eléctricas, comisariatos de la Aduana, comisarías de los Carabineros, las bases militares ubicadas entre Huaquillas, Loja y Guayaquil, las bases navales y puertos de la Armada del Ecuador en Puerto Bolívar y Guayaquil. Incluso ni las iglesias o simples mercados de pueblo se salvaron.

Una unidad de paracaidistas del Cuerpo de Aviación del Perú eficazmente tomaron el puerto ecuatoriano de Puerto Bolívar el 31 de julio de 1941, pasando a la historia de la aviación militar, en lo que se considera la primera vez que se utilizaron fuerzas aerotransportadas en toda América.

En contraste, el Ecuador carecía también de fuerzas aerotransportadas, la aviación militar ecuatoriana no contaba con aviones para ese tipo de operaciones.

Posteriormente en 1950 el CAP cambia de denominación, adquiriendo su actual nombre Fuerza Aérea del Perú (FAP).

Inmolación del As de la Aviación Peruana Teniente CAP José Quiñones Gonzáles

El as de la aviación peruana José Quiñones Gonzáles, quien volaba uno de los cazas Torito, logró ser derribado por las defensas antiaéreas ecuatorianas en Quebrada Seca, el 23 de julio de 1941.

El 23 de julio de 1941, la 41ª Escuadrilla despegó de Tumbes para cumplir su misión, ésta estaba al mando del teniente comandante CAP Antonio Alberti e integrada por los tenientes CAP Fernando Paraud y José Quiñones y el alférez CAP Manuel Rivera, a bordo de sus aviones caza North American NA-50 "TORITO".

Pocos minutos después de la partida ya estaban sobre el objetivo e iniciaron el bombardeo del puesto ecuatoriano de Quebrada Seca. Cuando el aparato XXI-41-3, pilotado por el teniente Quiñones, efectúa el descenso para lanzar sus bombas. Ahí fue alcanzado por el fuego antiaéreo ecuatoriano. Quiñones enrumbó su avión hacia el blanco ecuatoriano en vez de saltar del avión y utilizar su paracaídas, en cuyo uso era diestro, se estrelló y murió en el acto.

El 19 de octubre de 1941 (tres meses después de su deceso), el Coronel del Ejército de Ecuador Octavio A. Ochoa, jefe de la IV Zona Militar, entregó a nombre de las Fuerzas Armadas Ecuatorianas los restos mortales del héroe peruano, pronunciando las siguientes palabras:

Entrego a la Fuerza Aérea del Perú los restos de quien supo honrar a su patria, a su pueblo y a su fuerza armada. Mi pueblo (ecuatoriano) rinde homenaje al pueblo peruano, dignamente encarnado en la figura heroica de José Abelardo Quiñones Gonzales.

Octavio A. Ochoa

En homenaje a su sacrificio y en reconocimiento a su inmolación en la misión aérea contra las baterías ecuatorianas en Quebrada Seca el Teniente CAP José Quiñones Gonzáles fue declarado ascendido póstumamente a Capitán de la Fuerza Aérea del Perú y declarado Héroe Nacional del Perú por la Ley N° 16126 del 10 de mayo de 1966.

En Julio de 1991 con motivo del 50° aniversario de su muerte y reconociendo nuevamente su heroísmo, el Banco Central de Reserva del Perú, decidió que la imagen de Quiñones aparezca desde 1991 en adelante en los billetes de 10 Nuevos Soles.

Finalmente cada 23 de julio (día de su inmolación) se conmemora el Día de la Fuerza Aérea del Perú.

El Congreso de la República de Perú le otorgó a título póstumo el grado de Gran General del Aire del Perú a través de la Ley Nº 29160 del 18 de diciembre de 2007.


Operaciones navales

La Marina de Guerra del Perú desembarcando en un puerto ecuatoriano.

Como parte de las acciones navales efectuadas durante el conflicto, la Escuadra Peruana participó con sus unidades enviándolas progresivamente hacia el norte peruano, teniendo como misión inicial efectuar la vigilancia en la zona fronteriza de los Esteros en el Departamento de Tumbes mediante el empleo de las unidades de la Flotilla de Patrulleras, las mismas que también efectuaron la defensa de los puestos fronterizos peruanos y la expulsión de tropas infiltradas ecuatorianas. El empleo de las unidades de la Escuadra tuvo como objetivo asegurar el libre navegación en la zona norte del Perú. En el caso de ruptura de hostilidades, estuvo previsto que las unidades de la Escuadra actuasen ofensivamente, para interceptar las comunicaciones marítimas de la provincia de El Oro con Guayaquil, mediante el bloqueo del litoral ecuatoriano. En virtud a dicha misión, a la Escuadra se le asignó como área de operaciones, el área marítima Paita-Golfo de Guayaquil bajo las órdenes del Comandante General de la Escuadra, cargo desempeñado en ese entonces por el Capitán de Navío Grimaldo Bravo Arenas; a la Flotilla de Patrulleras de Esteros, el área de de los Esteros ubicada sobre la frontera de ambos países, comprendida entre la Boca de Capones y Noblecilla, a la que los ecuatorianos llaman isla Alto Matapalo; y, a la Fuerza Fluvial del Amazonas, se le encargó el área fluvial fronteriza con el Ecuador.

En el caso de la Armada del Ecuador, carecía de unidades de combate de gran calado, estando conformada la Escuadrilla ecuatoriana por el buque escuela "Presidente Alfaro", el cañonero "BAE Calderón" y el aviso "Atahualpa", un pequeño barco de aprovisionamiento. Todas estas naves fueron adquiridas a fines del siglo XIX y principios del XX, por lo que al momento del conflicto ya eran obsoletas. Además, no eran barcos de guerra sino mercantes armados. La de mayor tonelaje era el "Presidente Alfaro", un yate de 869 toneladas, fabricado en Inglaterra en 1917, que carecía de blindaje. El "Calderón" había sido fabricado en 1884 en Inglaterra y sirvió como remolcador en Chile, y entró en servicio en 1886 en la Armada del Ecuador, con el nombre inadecuado de "Crucero Cotopaxi". Desplazaba apenas 300 toneladas, con velocidad máxima de 8 nudos y dotación de 54 hombres. El comandante del "Calderón" era el teniente de fragata Rafael Morán Valverde. Los primeros barcos de guerra de la Armada del Ecuador se compraron recién en 1950. Ecuador carecía de submarinos, pues los primeros se adquirieron en 1974.

Al iniciarse en conflicto (5 de julio), sólo cuatro unidades de la Escuadra peruana se hallaban en condición de hacerse presentes de inmediato en el Teatro de Operaciones Norte. Estos buques eran el crucero "Coronel Bolognesi" y el destructor "Almirante Villar", que se hallaban en el Callao y los submarinos "R-1"y "R-2", que se hallaban en Talara desde el 9 de mayo efectuando ejercicios y patrullajes en el litoral norte. El crucero "Almirante Grau" y el destructor "Almirante Guise", se hallaban completando su recorrido y carena anual en la Base Naval del Callao. Por su parte, en el puerto chileno de Valparaíso se hallaba el transporte "Rímac", efectuando un viaje comercial, y el petrolero "Pariñas" se encontraba realizando cabotaje en la costa peruana.

Ni bien se conocieron las noticias acerca de los incidentes en la frontera con el Ecuador, el Jefe de Estado Mayor General de la Marina ordenó al Comandante General de la Escuadra el 6 de julio por la noche el envío inmediato de las unidades operativas, en virtud de lo cual se dispuso el alistamiento del destructor "Almirante Villar" y del crucero "Coronel Bolognesi", con la misión de zarpar hacia Zorritos, para apoyar en las operaciones militares del Agrupamiento Norte. Consecuentemente a la orden recibida, el día 7 de julio, el "Almirante Villar" zarpó hacia puerto Villar en Zorritos con órdenes de reabastecerse allí y esperar órdenes, segudo luego por el "Coronel Bolognesi", que hizo lo propio pero dirigiéndose primero al puerto de Salaverry, en donde embarcó al Batallón N°3 de Infantería del ejército con el equipamiento respectivo, arribando a Talara dos días después.

A la llegada del "Coronel Bolognesi" a Talara, a bordo se efectuó una reunión entre el Capitán de Navío Bravo Arenas, Comandante General de la Escuadra y el General de Brigada Eloy Ureta, Comandante General del Agrupamiento Norte (AGRUNOR), con la finalidad de coordinar el apoyo requerido de las unidades de la Escuadra. Luego, entre los días 10 y 13 de julio, el "Coronel Bolognesi" y el "Almirante Villar" efectuaron el convoyado desde el Callao hacia el norte de los transportes "Mantaro" e "Ireland" de la Compañía Peruana de Vapores, así como al petrolero "Pariñas" (que se había incorporado a la Escuadra), buques todos que transportaban tropas y pertrechos para el Ejército en el Norte.

Firma del Protocolo de Río de Janeiro (1942).

Hacia el día 21, anticipando una posible acción ecuatoriana en la línea de frontera, el Agrupamiento Norte tuvo listo planes para efectuar una contraofensiva, la que finalmente se dio entre los días 22 y 23 de julio, en lo que se ha conocido como la Batalla de Zarumilla. Siendo esta situación de conocimiento del alto mando naval peruano, el 21 de julio, el jefe del Estado Mayor General de la Marina, emitió el Plan de Campaña N°1, a ejecutarse en caso de un recrudecimiento de las acciones, contemplándose la ejecución de las operaciones en cinco fases a ser desarrolladas en coordinación con el ejército y la aviación. La quinta fase, que correspondía a una escalada mayor en el conflicto, consideraba el asedio a Guayaquil, luego de haberse desembarcado y capturado las islas Puná, Santa Clara y haber bombardeado y desembarcado en Santa Helena.

Luego, el día 22 de julio hallándose en Zorritos, el Comandante General de la Escuadra recibió la Orden de Operaciones del Agrupamiento Norte N°3, en la cual se ordenaba entre otras misiones, que las unidades de la Escuadra se mantuviesen en aguas territoriales, listas a cortar las comunicaciones de Puerto Bolívar con Guayaquil, interceptando el Canal de Jambelí, especificando que el ingreso a aguas ecuatorianas se haría con orden desde AGRUNOR, en apoyo a avance terrestre, para cortar retaguardia y reabastecimiento ecuatoriano. Al día siguiente, el "Coronel Bolognesi" y el "Almirante Villar" efectuaron navegaciones de exploración y patrullaje hasta Boca Capones (que era el límite de las aguas territoriales peruanas), con el objetivo dar protección a las tropas del ejército en sus operaciones de avance hacia el norte por el lado de mar.

Según la Armada del Ecuador, el 23 de julio, personal del aviso "Atahualpa", al mando del alférez de fragata Víctor Naranjo Fiallo repelió el ataque de los varios aviones peruanos, logrando el derribo de uno de ellos. Según el parte del alférez Naranjo, el grumete Eleuterio Chalá logró el derribo en la zona del canal de Jambelí.

El 25 de julio, el "Abdón Calderón", un pequeño cañonero artillado ecuatoriano, que ingresaba al Canal de Jambelí, se retiró hacia Puerto Bolívar, luego de avistar al destructor peruano "Almirante Villar", efectuándose un breve intercambio de disparos sin consecuencia alguna. El Calderón también repelió varios de los ataques aéreos peruanos.

El día 25 de julio, el destructor "Almirante Villar”, zarpó de Zorritos con la misión de ingresar en aguas ecuatorianas y efectuar patrullaje y reconocimiento en la zona. Fue entonces, que hallándose en inmediaciones del canal de Jambelí, divisó al cañonero ecuatoriano "Abdón Calderón". El buque ecuatoriano, que se hallaba en tránsito hacia Guayaquíl, ni bien reconoció al buque peruano, viró 180º respecto a su rumbo, emprendiendo huida hacia Puerto Bolívar efectuando disparos. El "Almirante Villar" hizo lo propio maniobrando en círculos evitando aproximarse demasiado a la costa por el bajo fondo allí existente, y tras 21 minutos de intercambio de disparos infructuoso por ambos lados, concluyó el incidente.

Cabe señalar que este suceso, denominado indebidamente "combate" en el Ecuador, no tuvo ningún tipo de consecuencias en el desarrollo de las operaciones por parte de las unidades de la Escuadra Peruana y el destructor "Almirante Villar", continuó sus operaciones ininterrumpidamente en el Teatro de Operaciones Norte hasta el mes de octubre de ese año. En cambio, de acuerdo a lo informado por su propio comandante, el "Abdón Calderón" sufrió graves daños en su caldera, al forzar su huida y ocultarse tras la densa vegetación existente en el Canal de Jambelí y estero de Santa Rosa.

Además, nunca se ha podido demostrar hasta la actualidad, ni documental ni materialmente con pruebas, que el destructor peruano "Almirante Villar" haya recibido los impactos y sufrido las averías que el Comandante ecuatoriano Morán, a cargo del "Abdón Calderón" presumió haber logrado en su informe.[21]

Asimismo, se debe indicar, que a partir del ingreso de las unidades de la Escuadra Peruana en aguas ecuatorianas (25 de julio), ninguna nave ecuatoriana volvió a hacerse a la mar hasta la culminación del conflicto.

En los días subsiguientes, las naves de la Escuadra continuaron con su misión: el "Almirante Grau" y el transporte "Rímac" zarparon el 23 de julio hacia Paita y Talara transportando a dos batallones de infantería, un regimiento de caballería, 12 tanques, ganado, munición y otros pertrechos. Los submarinos "R-3" y "R-4" concluyeron su recorrido y carena, zarpando el 25 de julio e incorporándose a la escuadra en Paita el día 27. Y el último buque en partir del Callao fue el destructor "Almirante Guise", que luego de concluir recorrido, arribo a Zorritos el 26 de julio por la tarde.

Una vez reunidas todas las unidades peruanas en el norte, se dispuso una reorganización administrativa de la Escuadra mientras durasen las operaciones por el conflicto. Mediante una orden de operaciones, el Comandante General de la Escuadra dispuso la conformación de dos bases y un grupo de exploración con base avanzada en Pto. Pizarro. En la base establecida en Paita, se hallaría un grupo de exploración conformado por el submarino "R-4" y tres hidroaviones del Cuerpo Aéreo a ser asignados para conformar el escuadrón de cooperación de la Marina; en Zorritos a cargo de COMDRA, quedaban el "Almirante Grau", el "Almirante Villar", el "R-3" y el "Rímac"; y en el Puerto Pizarro, a órdenes del Comandante de la División de Submarinos, quedaron el "Coronel Bolognesi", el "Almirante Guise" y los submarinos "R-1" y "R-2".

En preparación al avance de las tropas peruanas sobre la provincia ecuatoriana de El Oro, las unidades de la Escuadra Peruana efectuaron varias misiones en cercanías de la costa ecuatoriana. El 28 de julio, los submarinos "R-1" y "R-2" efectuaron un reconocimiento en la boca del Canal de Jambelí a fin de detectar la presencia de artillería. Al día siguiente, el "Coronel Bolognesi" y el "Almirante Guise", durante el patrullaje frente al Canal de Jambelí, realizaron el bombardeo sobre Punta Jambelí y Puerto Bolívar, en preparación al avance peruano sobre El Oro. Como resultado de estas acciones, la población del puerto ecuatoriano evacuó dicho lugar, lográndose adicionalmente la suspensión de todo el tráfico de cabotaje hacia allí y la interrupción del transporte de tropas y abastecimientos a las guarniciones ecuatorianas del área.

Finalmente, previa la orden de cese de hostilidades emitida por el AGRUNOR para hacerla efectiva el 31 de julio a 18:00 horas, la Comandancia General de la Escuadra recibió instrucciones de efectuar la captura de Puerto Bolívar, acción que fue cumplida por personal naval procedente del crucero "Coronel Bolognesi" y del remolcador "Guardián Ríos", buque al que se le encargó ejecutar la misión. Ese mismo día, en Puerto Bolívar desembarcó una sección con 20 hombres a cargo del Teniente Segundo Jesús Polar Valdivia de la dotación del "Coronel Bolognesi", quienes se hallaron con la novedad que Puerto Bolívar había sido evacuado a consecuencia de los bombardeos de la Escuadra y del Cuerpo Aéreo, hallando asimismo a tres paracaidistas peruanos que habían llegado previamente allí luego de ser lanzados desde una aeronave del CAP. Los marinos peruanos permanecerían en Puerto Bolívar hasta el 18 de agosto inclusive. Durante la ocupación de Puerto Bolívar, la Armada nombró a un oficial naval peruano para desempeñar las funciones de Capitán de Puerto.

Debido al total repliegue de las naves ecuatorianas hacia Guayaquil, y dado que en el frente marítimo ya no existía ninguna amenaza, la Escuadra se fue replegando progresivamente al Callao, el "Coronel Bolognesi" llegó al primer puerto el 24 de agosto; el "Almirante Villar" el 1° de octubre, seguido por los submarinos "R-3" y "R-4" el 25 del mismo mes; mientras que en diciembre retornaron el "Almirante Guise" y los submarinos "R-1" y "R-2" los días 15, 18 y 23, respectivamente. El único buque que permaneció en Talara hasta el año siguiente fue el "Almirante Grau", desde donde tomaría parte nuevamente con los demás buques de la Escuadra en patrullajes de guerra en el Norte por la Segunda Guerra Mundial.

Consecuencias

El gobierno del Ecuador, liderado por el doctor Carlos Alberto Arroyo del Río, firmó el Protocolo de Río de Janeiro el 29 de enero de 1942 con lo que el Ecuador renuncia a una salida soberana al Río Amazonas.

Finalmente en julio de 1942 las últimas tropas peruanas se retiraron de territorio ecuatoriano.

La declaración exacta de los puntos que forman la frontera definitiva entre ambos países fue indicada por el Protocolo de Río de Janeiro. Sin embargo, el proceso de demarcación no se concluyó cuando Ecuador se retiró del mismo en 1948 argumentando inconsistencias en el protocolo respecto a los límites que señalaba y la realidad geográfica existente. Ante ello declararon unilateralmente la "inejecutabilidad" del Protocolo de Río y postularon la necesidad de una nueva negociación con relación al área afectada que considere no sólo la antigua línea de "statu quo" sino también los derechos ecuatorianos como "país amazónico" a través de una salida soberana al Marañón-Amazonas.

Ante ello, quedaron sin demarcar 78 km de frontera durante más de 50 años, causando nuevos y continuas crisis diplomáticas y algunas escaramuzas entre ambos países. Finalmente, luego de la Guerra del Cenepa, la demarcación se completó.

En 1960, el Presidente del Ecuador José María Velasco Ibarra declaró, antes de tomar posesión del cargo, que el Protocolo de Río de Janeiro era nulo. Según este mandatario, el tratado había sido firmado durante la ocupación militar peruana y era ilegal y contrario a los demás tratados Panamericanos por haber sido suscrito bajo presión.

Sin embargo, esta declaración causó poco impacto internacional (el tratado se siguió considerando válido por el Perú y los demás países de la comunidad internacional, respetuosos del orden jurídico). Analistas peruanos especularon que el presidente José María Velasco Ibarra utilizó la tesis de la nulidad para lograr apoyo político en su país a través una retórica nacionalista y populista.

No obstante, la victoria militar peruana de 1941 puso en evidencia entre los políticos y militares ecuatorianos la necesidad de contar de una vez por todas con Fuerzas Armadas profesionales y con armamento moderno, objetivo que se convirtió en una de las pocas políticas del Estado ecuatoriano continuada por varios Gobiernos.

La tragedia y la derrota militar ecuatoriana de 1941 puso en evidencia el sistemático descuido del Estado del Ecuador por sus Fuerzas Armadas. Durante los cuarenta años anteriores a la Guerra del `41 los militares ecuatorianos habían tenido un activo y excesivo protagonismo político en golpes de Estado y cuartelazos.

Sin embargo los militares ecuatorianos no pudieron defender la soberanía del Ecuador y enfrentarse con éxito a la invasión peruana. No es exagerado afirmar que, para 1941, Ecuador era el país más indefenso de Sudamérica. Con el descubrimiento del petróleo en Ecuador en 1970, fue posible adquirir material moderno y fortalecer la capacidad profesional de los militares ecuatorianos, que luego les permitirían sostener con éxito sus posiciones por algún tiempo durante el conflicto de Paquisha (1981) y en la Guerra del Cenepa (1995).

La disputa fue resuelta finalmente el 26 de octubre de 1998, cuando representantes de ambos países firmaron un acuerdo de paz definitivo en la ciudad de Brasilia.

Agentes externos

Aunque en el Ecuador sigue estando muy difundida la creencia de que el Protocolo de Río de Janeiro despojó a la nación de más de 200.000 kilómetros cuadrados de territorio amazónico, lo cierto es que, si se considera la línea de frontera establecida en el statu quo de 1936, la diferencia territorial a favor del Perú a consecuencia del tratado de 1942 fue de 13.480 kilómetros cuadrados.[22]

Más allá de las posiciones nacionales de cada país involucrado, es necesario recordar que, como en casi todas las guerras entre las repúblicas americanas, existieron en ésta grandes intereses internacionales y un "fuerte olor a petróleo".[23] En el caso de la guerra Perú - Ecuador de 1941, como ha notado el geógrafo francés Jean Paul Deler (que ha trabajado en toda la región andina):

«Existe una notable concordancia entre el trazado de la frontera de 1942 y los límites orientales de una inmensa concesión otorgada en 1937 a una filial de la Royal Dutch Shell por el gobierno ecuatoriano, en detrimento de una filial de la Standard Oil of New Jersey».[24]

Galarza Zavala afirma que la guerra de 1941 entre ambas naciones fue un conflicto ligado a los intereses petroleros de dos compañías, de las que una era inglesa y la otra norteamericana. De acuerdo al texto, «los ecuatorianos representaban los intereses de la compañía inglesa y los peruanos los de la norteamericana».[25] En efecto, tras 1941 el Perú concesionó a compañías estadounidenses las zonas limítrofes hasta donde alcanzaron sus tropas en aquel conflicto, y donde está ahora el trazado de la frontera.[26]

Referencias

  1. Basadre 2005, tomo 1, p. 270.
  2. Varios autores: Gran Historia del Perú, pp. 252-254. Lima, Edición Libris, 2000. Publicada por fascículos por la Empresa Editora El Comercio S.A.
  3. Basadre 2005, tomo 1, p. 271.
  4. Basadre 2005, tomo 1, p. 278.
  5. Basadre 2005, tomo 1, p. 280.
  6. Basadre 2005, tomo 1, p. 281.
  7. Basadre 2005, tomo 1, p. 286.
  8. Basadre 2005, tomo 1, p. 287.
  9. Basadre 2005, tomo 1, p. 288.
  10. Basadre 2005, tomo 1, p. 289-290. El historiador peruano, para sustentar la afirmación de que solo la vanguardia peruana actuó en Tarqui, cita el Diario político y militar (21 de marzo de 1829) de José Manuel Restrepo.
  11. Basadre 2005, tomo 1, p. 290.
  12. Basadre 2005, tomo 1, p. 292.
  13. Basadre 2005, tomo 2, p. 12.
  14. Basadre 2005, tomo 2, pp. 13-14.
  15. Basadre 2005, tomo 2, p. 23.
  16. Basadre 2005, tomo 2, p. 19-20.
  17. Basadre 2005, tomo 2, p. 24.
  18. Coronel Luis A. Rodríguez, La Agresión Peruana Documentada, 2nd Edition, pp. 167-168. Quito, Casa de la Cultura Ecuatoriana, 1955.
  19. Luis Humberto Delgado, Las Guerras del Perú. Campaña del Ecuador: Grandeza y Miseria de la Victoria, p. 79. Lima, Ed. Torres Aguirre, 1944.
  20. Col. Luis A. Rodriguez, op. cit.
  21. Rodríguez Asti John, Las Operaciones Navales durante el Conflicto con el Ecuador de 1941: apuntes para su historia, p. 44. Lima, Dirección de Intereses Marítimos e Información, 2008.
  22. Tobar Donoso, Julio (1945). La invasión peruana y el Protocolo de Río. Editorial Ecuatoriana. 
  23. Galeano, Eduardo (2006). Las venas abiertas de América Latina. Editorial Siglo XXI. ISBN 968-23-2557-9. 
  24. Deler, Jean Paul (1987). Ecuador: Del espacio al Estado Nacional. Ed. Banco Central del Ecuador. 
  25. Galarza Zavala, Jaime (1972). El festín del petróleo. Ediciones Solitierra. 
  26. Fontaine, Guillaume (2007). «Coyuntura (sección: La política petrolera ecuatoriana, petróleo y desarrollo)». Ecuador DEBATE (70). ISSN 1012-1498. http://www.dlh.lahora.com.ec/paginas/debate/paginas/debate1759.htm. 
Bibliografía

Enlaces externos