Guerra de Sucesión de Mantua

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Guerra de Sucesión de Mantua
Guerra de los Treinta Años
Fecha 1628 - 1631
Lugar Mantua
Resultado Victoria española
Consecuencias Tratado de Cherasco (1631)
Beligerantes
Royal Standard of the King of France.svg Reino de Francia Flag of Cross of Burgundy.svg Monarquía católica
Banner of the Holy Roman Emperor (after 1400).svg Sacro Imperio Romano Germánico
Savoie flag.svg Ducado de Saboya
Comandantes
Royal Standard of the King of France.svg Cardenal Richelieu
Blason famille it Gonzaga03.svg Carlos I de Mantua
Flag of Cross of Burgundy.svg Ambrosio Espínola
Flag of Cross of Burgundy.svg Gonzalo Fernández de Córdoba
Savoie flag.svg Carlos Manuel I de Saboya
Banner of the Holy Roman Emperor (after 1400).svg Ramboldo, conde de Collalto
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La guerra de Sucesión de Mantua (1628-1631) fue un conflicto periférico desarrollado en el marco más amplio de la guerra de los Treinta Años. Su casus belli se encuentra en la competencia entre diversos posibles herederos después de la extinción de la línea principal masculina de la Casa de los Gonzaga en diciembre de 1627. Los hermanos Francisco IV (1612), Fernando (1612-1626) y Vicente II (1626-1627), últimos tres duques de Gonzaga, habían muerto sin dejar herederos legítimos. La guerra enfrentó a Francia con los Habsburgo en una lucha por el control del norte de Italia.

Antecedentes[editar]

Mantua es una ciudad ancestral donde la línea masculina de la Casa de Gonzaga gobernó, primero como marqueses, y después de 1540 como duques (Ducado de Mantua), en vasallaje al Sacro Imperio Romano Germánico.

Montferrato es una región al este del Piamonte que fue un feudo imperial desde los siglos XI o XII. Fue un ducado desde 1574. Los Gonzaga recibieron el Montferrato como dote de la esposa del duque Federico II Gonzaga.

El 22 de septiembre de 1612, el duque Francisco IV, de Mantua y de Monferrato (como Francisco II de Monferrato) murió a la edad de 26 años. Su muerte ocurrió sólo diez meses después de la muerte de su padre Vicente I Gonzaga. Dejó sólo una heredera sobreviviente para el trono, su hija María, que entonces contaba con 3 años de edad. Francisco IV también tuvo dos hermanos pequeños, ambos cardenales de la Iglesia y consagrados sacerdotes. No obstante, ambos hermanos de Francisco no podían casarse y no fueron aptos para suceder el trono.

El hermano pequeño de Francisco, Fernando (1587-1626), tomó el poder, aunque para ello debió abandonar el capelo cardenalicio y contraer matrimonio para la perpetuación de la línea familiar. Reinó hasta 1626, pero falleció igualmente sin descendencia.

Fue el hermano pequeño, Vicente II (1594-1627), igualmente un antiguo cardenal, quien le sucedió.

Con una salud ya tambaleante e igualmente careciendo de descendencia, había sin embargo adoptado medidas para garantizar su sucesión, al organizar el matrimonio entre su sobrina María y Carlos III de Mayenne, duque de Mayenne y de Aiguillon, hijo de uno de sus lejanos parientes franceses, Carlos III de Nevers, duque de Nevers y de Rethel, cabeza de la llamada rama Gonzaga de Nevers. Los esposos, ambos con 18 años de edad, tenían como común bisabuelo a Federico II Gonzaga de Mantua.

El matrimonio se celebró el 26 de diciembre de 1627 y Vicente II falleció tras solamente catorce meses de reinado.

El emperador Fernando II, que desde hacía cinco años estaba casado con Leonor de Mantua (1598-1655), hermana de los tres últimos duques, siendo así cuñado de Vicente II, intentó reincorporar el ducado de Mantua al Imperio, en concepto de bien vacante, con la idea de cedérselo a una línea menor, la de la Gonzaga de Guastalla, representada por Fernando II de Guastalla, descendiente de un hermano pequeño de Federico II Gonzaga de Mantua, y que contaba con la ventaja de ser aliado de españoles y austríacos.

Las pretensiones de Carlos de Nevers fueron apoyadas por Francia, que se veía en peligro por el progresivo cerco a que le sometía la extensión de los dominios de los Habsburgo y sus aliados. En efecto, a austríacos y españoles se había aliado el duque de Saboya Carlos Manuel I, que tenía la esperanza de incorporar el Monferrato a su ducado.

En 1628, Carlos Manuel conquista el Monferrato con ayuda de tropas españolas, bloqueando así a Carlos de Mantua en la villa de Casal (hoy Casale Monferrato).

Luis XIII de Francia y el cardenal Richelieu atraviesan los Alpes con un ejército procedente del sitio de La Rochelle y fuerzan el paso de Susa, en el Piamonte, el 6 de marzo de 1629. El 18 de marzo, liberan el sitio de Casal y ocupan la plaza fuerte de Pinerolo el 30 de marzo de 1630. En abril se firma con Carlos Manuel la llamada tregua de Suse.

El emperador logra la ocupación de Mantua. Sin embargo, los acontecimientos en Alemania, con la intervención sueca en la guerra de los Treinta Años, le fuerza a desviar su atención hacia el teatro principal de operaciones.

El 6 de abril de 1631, por el tratado de Cherasco, el emperador reconoce la posesión de Mantua y de una parte del Monferrato por el duque de Nevers. Saboya recibe igualmente parte del Monferrato; mientras que Francia mantiene el control de la plaza fuerte, de alta importancia estratégica, de Pinerolo, que supone la llave que abre la puerta a su posible intervención en la llanura del río Po.

Véase también[editar]