Guerra anglo-española (1796-1808)

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La Guerra anglo-española (1796–1808) fue un conflicto que enfrentó a España, con el apoyo de Francia, contra Inglaterra. Finalizó en 1808, cuando Francia, que de república revolucionaria había pasado al imperio europeo de Napoleón, lleva a cabo la invasión de España y Portugal y tendrá lugar el inicio Guerra de la Independencia Española. En la Guerra de la Independencia, Inglaterra abandona su posición beligerante contra España y decide apoyar a militares y guerrilleros a liberar España y Portugal del dominio de Napoleón, para menoscabar la posición gala.

Las batallas llevadas a cabo con la intervención Francia en este periodo quedaron enmarcadas en las Guerras revolucionarias francesas primero, y Guerras Napoleónicas después, hasta la derrota definitiva de Napoleón en 1815. Aunque muchas batallas en las que participó España terminaron en victorias, la guerra anglo-española desgastó mucho a España en el aspecto militar, político y económico. La principal consecuencia fue, de acuerdo con algunas opiniones, la pérdida de la posición como potencia naval hegemónica[1] por la derrota sufrida contra Inglaterra en la Batalla de Trafalgar de 1805.

Antedecentes[editar]

Desde los años 30 del siglo XVIII los monarcas españoles y franceses, ambos parientes de la dinastía Borbón, firmaron una serie de tratados, conocidos como Pactos de Familia, para hacer la guerra a Inglaterra. Sin embargo, en 1789 se produce la Revolución Francesa y la monarquía en Francia es depuesta. Esto pondrá fin a los pactos hispano-franceses y una serie de potencias europeas, incluida España, declaran la guerra al país galo para frenar la expansión del liberalismo político que pondría en peligro las coronas europeas.

La coalición monárquica fue derrotada y se firmó la Paz de Basilea en 1795, que pondrá fin a la llamada Guerra del Rosellón desatada entre 1793 y 1795 entre ambos países. La Francia republicana era ya un hecho consumado, y el frente común de ambos países seguía siendo evitar la expansión del imperio británico.

Desarrollo[editar]

En agosto de 1796 Manuel Godoy, primer ministro de Carlos IV, firmará con el representante francés el Tratado de San Ildefonso, en el Palacio Real de La Granja de San Ildefonso de Segovia. En el Tratado, ambas naciones acuerdan iniciar una política conjunta contra Gran Bretaña y socorrerse militarmente en el caso de que una de las partes lo pidiera.

Ese mismo verano, España y Francia mandarán una flota conjunta de 20 navíos desde Cádiz a las pesquerías de Terranova, donde arrasarían con barcos y plazas británicas. En 1797 Inglaterra mandará una flota al Caribe con el propósito de invadir la isla de Trinidad y la de Puerto Rico. La isla de Trinidad será invadida pero Puerto Rico resistirá el ataque. El mismo año, flotas de España e Inglaterra combaten el Cabo San Vicente, en las costas de Portugal (entonces aliado británico), con el resultado de una victoria española. También los ingleses atacarían la isla de Tenerife, pero el ataque fracasaría gracias a la artillería de la isla y el almirante británico Nelson perdería un brazo de un cañonazo. Los británicos también atacarían Menorca, que fue británica durante varias décadas hasta ser tomada por Carlos III. También tendrían lugar varios combates en la costa española peninsular, como en Cádiz, Cartagena, Brión y Algeciras.

En Francia, las situación había dado un giro y ahora parecía decidido a tener una política bélica de conquista con Egipto y la Europa continental. El general Napoleón dio un golpe de Estado en 1799 y se hizo con el poder político del país. En 1804 Napoleón se proclama Emperador. Sin embargo, España continuó su alianza con Francia e incluso enviaría a Dinamarca en 1807 tropas españolas, en alianza con las francesas, para proteger esas costas de eventuales invasiones británicas en las Guerras Napoleónicas. El imperialismo francés preocupará seriamente a Inglaterra.

En 1801 España y Francia entrarían en guerra contra Portugal, en lo que se conoció como Guerra de las Naranjas, que terminó con una victoria española.

En marzo 1802 se firmaría la Paz de Amiens entre Francia, España y la República Bátava con Inglaterra. Napoleón había conquistado Malta en 1798, pero esta había sido conquistada a los franceses por Inglaterra en el 1800. En la Paz de Amiens se firma que Inglaterra debe abandonar Malta y ceder su gobierno a la Orden de Malta, pero no cumplirá lo pactado. Por esta y otras causas la paz se romperá en mayo de 1803.

El Imperio Español se había basado en gran medida en el poderío naval. En 1804 tendría lugar la batalla del Cabo de Santa María, en el Algarve portugués, donde España sufriría una derrota naval contra la flota británica.

En 1805 tendría lugar la Batalla de Trafalgar. En el Cabo Trafalgar, en la provincia de Cádiz, un potente contingente de barcos de guerra españoles, con el apoyo de una gran flota francesa, se enfrentó a una flota británica comandada por el almirante Nelson. Nelson murió en el combate, pero la derrota sufrida por España fue para algunos un signo de que España ya no era la principal potencia naval.[1]

Entre 1806 y 1807 Inglaterra atacará la región española de Río de la Plata, en Sudamérica. En 1806 Buenos Aires será ocupado por los británicos durante 45 días y en 1807 tomarán Montevideo. Las invasiones británicas lograron ser rechazadas con apoyo de las tropas del virreinato y gracias al apoyo de la propia población, que se levantó contra la invasión inglesa.

En 1807 Manuel Godoy acuerda con Napoleón, en el Tratado de Fontainebleau, dejar pasar a tropas francesas al país para invadir conjuntamente Portugal, que era aliado británico. Sin embargo, las tropas francesas entran y toman posiciones por casi toda la Península Ibérica en lo que constituía una auténtica invasión de España. En Bayona, el monarca español Carlos IV abdicó en su hijo, Fernando VII, que a su vez abdicó en el hermano de Napoleón, José Bonaparte, que pasó a ser Rey de España. Fernando VII aceptó también ser retenido en un castillo de Francia. Por esta razón y otras, en la actual historiografía Fernando VII es el monarca peor valorado de la historia de España.

El 2 de mayo de 1808, en Madrid, el ejército español se rebela contra la ocupación francesa, dando comienzo la Guerra de la Independencia Española. Inglaterra desembarca con sus tropas en la península y apoyará a los españoles y portugueses para expulsar al invasor francés, poniendo así fin, de facto, a la guerra anglo-española.

Referencias[editar]

  • Manuel Godoy y Álvarez de Faria, Cuenta dada de su vida política por Don Manuel Godoy, Príncipe de la Paz; ó sean Memorias críticas y apologéticas para la historia del reinado del señor D. Carlos IV de Borbón, Madrid, 1836-1842, en 6 vols. (consultables en Google Books).