Guerra Gótica (535–554)

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Guerra Gótica (535–554)
Justinian mosaik ravenna.jpg
Justiniano I en un mosaico de la Basílica de San Vitale en la Ciudad de Ravenna
Fecha 535554
Lugar Italia
Resultado Victoria pírrica del ejército bizantino
Beligerantes
Imperio bizantino Ostrogodos
Francos
Visigodos
Comandantes
Belisario,
Narses,
Bessas,
Mundilas,
Germano Justino,
Liberio
Teodato
Vitiges  (P.D.G.)
Totila
Teias
Teodebaldo
Fuerzas en combate
20.000-30.000 hombres (551)[1] 50.000 hombres (551)
(principalmente ostrogrodos y francos)[1]

La Guerra Gótica de 535 a 554 tuvo lugar durante estos años en el territorio del Reino Ostrogodo. Fue el resultado de la decisión del Emperador Romano bizantino Justiniano I de revertir los acontecimientos de un siglo atrás, cuando el Imperio romano de Oriente había perdido sus provincias en Italia primero ante Odoacro y después con Teodorico el Grande, rey de los ostrogodos.

Primera campaña[editar]

La excusa de Justiniano para la guerra fue el exilio y el asesinato en 535 de Amalasunta, heredera de Teodorico, cuyos representantes habían firmado un pacto con Justiniano para permitir que las fuerzas imperiales utilizaran las bases sicilianas en su campaña contra los vándalos en África.

Justiniano utilizó el asesinato como un pretexto para una invasión a Italia. El general empleado para esta empresa fue Belisario, recientemente vencedor de los vándalos, quien ahora sería comisionado para atacar a los ostrogodos. Belisario capturó rápidamente Sicilia y cruzó hacia Italia, donde tomó Rhegium y Nápoles en noviembre y Roma el 9 de diciembre del 536, forzando al rey godo Vitiges a evacuarla.

Al año siguiente Belisario, con tropas demasiado escasas para encarar a los godos en campo abierto (apenas 5 000 hombres),[2] defendió Roma exitosamente contra un sitio godo (enero del 537 a marzo del 538), interrumpido ocasionalmente por alguna pequeña correría fuera de la ciudad amurallada, tal como la «Batalla de la Puerta de Pinciana». Entonces, finalmente llegaron refuerzos de Constantinopla, tomando la ofensiva. Narsés tomó Ariminum (la actual Rímini) y el teniente de Belisario, Mundilas se desplazó hacia el norte para tomar Mediolanum (Milán).

En el 540, los francos entraron en el conflicto y saquearon Milán con un ejército formado por 10 000 burgundios al mando de Teodeberto I.[3] Narsés fue relevado, pero Belisario sitió Rávena, la capital ostrogoda, donde Vitiges fue capturado. Los godos ofrecieron a Belisario hacerle emperador occidental, pero él se negó. La oferta de los godos levantó quizás sospechas en la mente de Justiniano, y Belisario fue llevado de vuelta al Oriente para luchar contra los persas en Siria.

Segunda campaña[editar]

En 541 los ostrogodos aclamaron a Totila como su nuevo líder, habiendo asesinado a su antecesor que había abierto negociaciones con el Imperio. Cuando la Peste de Justiniano devastó el Imperio romano de Oriente, Totila montó una vigorosa y exitosa campaña contra los romanos orientales, recuperando toda Italia septentrional e incluso llevando a los bizantinos fuera de Roma, después de un segundo largo sitio a la ciudad (547–549).

Belisario volvió a Italia en 544, donde encontró que la situación había cambiado mucho. Logró recuperar Roma brevemente, pero su campaña italiana fracasó rotundamente, debido en buena medida a su falta de suministros y refuerzos por parte de un celoso Justiniano, si adoptamos el punto de vista de Procopio (secretario personal de Belisario). En 548, Justiniano lo relevó de nuevo a favor de Narsés, quien pudo llevar la campaña a una conclusión exitosa. Por su parte, Belisario se retiró.

Tercera campaña[editar]

En la tercera campaña de la Guerra Gótica, Roma fue sitiada una tercera vez y capturada por Totila, cuyas ofertas de paz fueron rechazadas por Justiniano. Una nueva campaña italiana fue organizada bajo las órdenes del sobrino de Justiniano, Germano Justino, mientras Liberio ataco a los visigodos en Hispania. Con la muerte de Germano en el 551, Narsés fue sobre Totila, derrotándole y matándole en la Batalla de Tagina. Los godos mantenían capitulada Roma, y en la Batalla de Mons Lactarius, en octubre del 553, Narses derrotó a Teias y los últimos restos del ejército Gótico en Italia.

Resultado general[editar]

La victoria pírrica de la Guerra Gótica absorbió los recursos del Imperio Bizantino, que habrían sido mucho más necesarios para emplearse en contra de amenazas más inmediatas en el Este. En Italia, la guerra devastó la sociedad urbana, que era sostenida por las tierras interiores rurales. Grandes ciudades romanas y aliadas serían abandonadas, e Italia caería en un largo período de estancamiento. El empobrecimiento de Italia y la escasez de recursos en el Imperio hizo imposible para los romanos orientales conservar Italia. La destrucción económica de Italia fue tan completa, que tomó varios siglos para que las comunas pudieran recuperarse. Los triunfos imperiales fueron fugaces: sólo tres años después de la muerte de Justiniano, los territorios italianos continentales cayeron en manos de una tribu germánica mucho más primitiva, los lombardos, quedando del Exarcado de Rávena una banda de territorio que se extendía a través de Italia central hasta el Mar Tirreno y al sur hasta Nápoles, junto con la Italia meridional, como único bastión imperial. Justiniano logró también conservar fuera de Italia un dominio imperial sobre la España meridional, pero también sería conquistado por tribus germánicas unas pocas décadas más tarde. Después de la Guerra Gótica, el Imperio no albergaría expectativas más serias en el Oeste. Roma en si misma quedaría bajo control imperial hasta que el Exarcado de Rávena finalmente fuera abolido por los lombardos en el 751. Italia meridional quedaría bajo el control del Imperio Romano oriental (administrada directamente por Constantinopla) hasta el tardío siglo XI.

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]