Gridiron Gang

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Gridiron Gang (en Hispanoamérica: Un Juego Contra El Destino o Un Juego vs El Destino; en España: La Vida en Juego) es una película estrenada en el año 2006 en cuyo reparto figuraban Dwayne The Rock Johnson, Xzibit, Kevin Dunn y L. Scott Cadwell. Se filmó en California en Camp Kilpatrick, un centro de detención juvenil del condado de Los Ángeles. Está basada en la historia verídica de los Kilpatrick Mustangs, un equipo de fútbol americano formado por los internos de dicho establecimiento en 1990.

Camp Kilpatrick es, como ya se ha mencionado, un centro de detención de delincuentes juveniles con múltiples problemáticas sociales, que derivan en que éstos cometan crímenes siendo los más comunes el asesinato y la violencia pandillera. La cinta muestra cómo se les hace ver a los internos que todas las personas tuvieron y tienen problemas en sus vidas, y cómo éstos aprendieron a dejar su ira y frustración en el campo de juego utilizando la autodisciplina y a comenzar a creer en que la violencia no es la respuesta.

Trama[editar]

La película comienza mostrando una noche dentro de Camp Kilpatrick, con los internos durmiendo y con el supervisor Malcolm Moore (Xzibit) ocupado en sus asuntos, cuando uno de ellos, llamado Roger, envuelve su puño en un cubre almohada y, sin motivo aparente, comienza a golpear al que duerme al lado suyo. Roger es inmediatamente llevado a la pieza de castigo denominada La caja, donde encierran a los internos con problemas de comportamiento.

Después llega a La caja un trabajador del establecimiento correctivo llamado Sean Porter (The Rock), camina hacia donde está Roger y, tras pegarle con una revista enrollada, le pregunta el motivo de su desacato, a lo que éste responde que su víctima estaba faltándole el respeto a su pandilla, los 88. Sean entonces le cuenta que le pegó pues fue lo que hizo él antes, y tras una reprimenda, Roger prometió que se comportaría bien, ya que estaba a unos días de ser liberado.

Una vez en libertad, camina por una calle con su primo, de nombre Willie Weathers (Jade Yorker). Willie caminaba junto con su novia, Danyelle (Jurnee Smollett) a su lado cuando dos miembros de su pandilla, en bicicletas, llegaron y les informaron que la pandilla rival, los 95, robaron una bicicleta del hermano pequeño de un pandillero. Ambos no querían correr el riesgo de meterse nuevamente en líos, pero uno de ellos finalmente los convenció ya que no tenían ninguna excusa que los librase de participar. En eso, Danyelle se vuelve visiblemente furiosa y se aleja de la escena.

Cuando éstos se disponían a invadir el territorio de los 95, aparece por la calle un auto cuyos ocupantes, los miembros de la pandilla rival, comienzan a dispararles. Uno de los pandilleros que estaba en bicicleta cae herido y ambos tratan de ayudarlo, mientras el otro se escapa con su birrodado de la funesta escena. Entonces el auto se enfila hacia ellos con la intención de atropellarlos, y deciden salir corriendo de allí mientras el auto los persigue muy de cerca. Ambos llegan a una cerca de alambre y Willie logra pasar hacia el otro lado, pero su primo no corrió la misma suerte y fue brutalmente atropellado contra la cerca, cuando se disponía a treparla, falleciendo instantáneamente.

Willie rompe a llorar mientras la Policía y la madre de su primo (Marcia Jeffries) llegan a la escena del crimen, en lo que deriva en el llanto desconsolado de ambos. En el medio de la confusión, se aproximan unos 88 y le proponen a Willie vengarse de los 95. Uno de ellos le cede un arma y le informa donde puede encontrar al hermano del pandillero detrás del asesinato, y esa misma noche se dirige a un autoservicio donde se encontraba la víctima y su familia. Le apunta, sin embargo careció del valor para dispararle y tras romper una ventana de un balazo sale corriendo del lugar hacia su casa.

Cuando llega, se encuentra con su hermano pequeño mirando televisión y descubre que su madre tiene un ojo negro y heridas en el rostro. Aquí la película nos muestra la fragilidad social y afectiva de las familias de los pandilleros, en lo que parece ser un común denominador. Tras Willie averiguar que esas heridas fueron producto del maltrato de su padrastro, le ruega a su madre que por favor lo abandone ya que éste se desinteresa por su familia, y, según él, lo demuestra cuando sólo vuelve con ella debido a la falta de dinero que padece.

El victimario se entera y comienza a increparlos a ambos. La madre de Willie cae al piso por un empujón suyo, y allí Willie reacciona contra él pero cae también. Una vez en el suelo, saca su arma y, tras dudarlo un poco, le tira tres balazos en el abdomen y cae muerto. Su madre rompe a llorar mientras su hermanito queda perplejo ante la situación, y llega la Policía para arrestarlo.

A partir de allí la película vuelve a dar un giro espacial de 180 grados, mostrando nuevamente a la correccional, donde Malcolm le informa a Sean sobre el fallecimiento de Roger. Sean se enfurece, pues sabe que todos sus esfuerzos para que recapacite y se vuelva un individuo útil a la sociedad fueron en vano. Allí descubre que hay un vacío en sus vidas, ya que, según sus propias palabras –en un diálogo con Malcolm– “Los engordamos y los mandamos de vuelta al matadero”; y considera que el fútbol americano lo puede llenar, ya que contiene las dosis necesarias de camaradería, trabajo en equipo y desahogo de las que carecen los internos de Kilpatrick.

En ese plan, vuelve al dormitorio de los internos y trata de contagiarles su idea, que requiere comenzar a practicar al otro día. Éstos aceptan, y al día siguiente Sean les explica sus reglas dentro del campo de juego, que son obedecer todo lo que él diga y hacer lo que sea para obtener una anotación, incluso si para lograrla necesitan la ayuda de un pandillero rival. En ese marco Willie descubre, justamente, a un pandillero rival, Kelvin (David Thomas) con quien nunca llegaría a pelear, pero las tomas muestran que lo que existía entre ellos no era precisamente camaradería.

Mientras, Malcolm y Sean recorren la ciudad buscando escuelas secundarias que deseen jugar contra ellos, tarea difícil dada la condición de asesinos y pandilleros de su plantel. Sin embargo, al llegar al Barrington High, logran que los Mustangs sean incluidos en su liga. Su segundo objetivo, que también logró, fue conseguir fondos para invertirlos en equipamiento y transporte para el equipo.

El primer equipo al que enfrentan los Mustangs es, precisamente, Barrington, a la postre el mejor de la liga. El juego comienza con los Mustangs en un elevado estado anímico, y logran recuperar un balón en el primer drive, pero la situación se da vuelta rápidamente. Fueron demolidos por Barrington, quien les ganó por 38 a 0. Durante el juego, Sean les gritaba a sus entrenados, haciendo que se sientan inútiles; y al finalizar el mismo, declara que no sólo perdieron el juego, sino su confianza.

Al día siguiente Sean va a visitar a su madre en el hospital, que padece una grave enfermedad, al parecer terminal. Tras contarle lo acontecido, su madre le responde que trató a sus dirigidos exactamente como su padre solía hacerlo con él, lo que claramente muestra una sensación reprimida durante años que ese día la expulsó de la peor manera. Después del consejo de su madre, Sean cambia su punto de vista y comienza a apologizar a su plantel.

Lenta pero constantemente, Sean vuelve a recuperar la confianza en el equipo, y día a día los internos comienzan a mejorar su relacionamiento, exceptuando a Willie y a Kelvin, quienes a primera vista aparentan sostener una relación de desinterés mutuo, pero que en realidad se odian a muerte –literalmente–.

En ese contexto, los Mustangs comienzan a ganar partidos y aprenden a trabajar y a jugar los partidos en equipo. Finalmente, Kelvin y Willie no soportan más y comienzan una pelea que no pasó a mayores gracias a la intervención de Sean, entonces –forzadamente– estrechan sus manos y a partir de allí ganan un partido por un touchdown, después de que Kelvin realizara un gran bloqueo para que Willie anotara.

Cabe destacar que Sean descubre in situ el verdadero éxito de su programa, cuando, al revisar la correspondencia de los internos para sus familiares, descubre que ellos mismos se notan diferentes, que están cambiando para bien, y lo saben. Un episodio puntual en base a esto: Sean descubre también que Danyelle, la novia de Willie, no le responde su correspondencia. Entonces va personalmente a la dirección escrita en la carta y descubre que el padre de ésta se la oculta por miedo a que el pandillero fuera una mala influencia para su hija, a quien Sean finalmente lo convence de que ha cambiado, y que como para muestra hace falta un botón, la carta de éste hacia su hija era prueba suficiente.

Hacia el final de la temporada, los Mustangs clasifican para el cuarto de final o playoffs. A lo largo de la misma, recibieron más publicidad gracias a ser la sensación de la liga, y en cada partido más público asiste a apoyarlos. Pero todo daría un radical vuelco a partir de la presencia de Free, un pandillero amigo de Willie, en el partido. Éste descubre, desde las gradas, la presencia de Kelvin, a quien reconoció como miembro de los 95 debido a sus tatuajes, que lo identificaban. Él y su amigo, otro pandillero de los 88, cruzaron la cerca que separa al campo de las gradas –después de finalizado el juego, que ganaron los Mustangs– escondiéndose entre los familiares de los internos que iban a felicitarlos por su triunfo. Entonces empujó a Kelvin, y cuando éste le respondió la agresión, Free le disparó en el hombro, pero se preparaba para dispararle en la cabeza.

En ese contexto de confusión y pánico generalizado, llega Willie y defiende a Kelvin golpeando a Free, y éste, atontado, igual logró escapar con su compinche mientras la Policía llegaba al campo de juego y matan a Free. Kelvin finalmente sobrevivió al ataque, pero no pudo jugar los playoffs. El partido por la final era, nuevamente, contra Barrington. Para aquel momento los Mustangs eran ya otro equipo, completamente distinto al del comienzo de la liga, con un plantel extremadamente unido y fortalecido. Sin embargo, aún se sentían intimidados por ellos tras el desastroso partido que derivó en el 28 a 0. Al finalizar la primera parte, con un resultado totalmente en contra, sucedió lo increíble.

Los Mustangs llegaron al vestuario, pero Sean y Malcolm, en vez de animarlos como solían hacer, se encerraron en una pieza del vestuario esperando a que su plantel sorteara solo la adversidad. De a poco, y muy tímidamente al comienzo, los internos comenzaron a hacerse una autocrítica y, con la moral más elevada, se animaron a lograr lo imposible juntos, regresando al campo incluso anímicamente mejor que antes de jugar el partido. Entonces milagrosamente logran ganar el encuentro.

A partir de allí Sean oficia de narrador, y cuenta que perdieron las finales, pero que había logrado su objetivo: infundirles esperanza y ganas a los internos de hacer de su vida algo productivo y beneficioso para todos. Cuenta además que de todos los que tuvo a su cargo, 24 retomaron sus estudios después de años de abandonar la educación formal, 3 consiguieron trabajo de tiempo completo, y sólo 5 volvieron a la correccional, guarismo que considera muy inferior al 75% de reincidencia anterior a su programa.

Al salir: Junior Palaita consiguió empleo en una mueblería y vive con su familia, Kelvin Owens se recuperó de la herida de bala y está jugando para la preparatoria Washington, Miguel Perez y Donald Madlock volvieron a sus pandillas y están de nuevo en prisiones de California, Kenny Bates está estudiando en Redondo Beach y vive con su madre, Lion Hayes ya no dristribuye drogas y está jugando para la preparatoria Durcy, Bug Wendall murió en un tiroteo en Compton, Willie Weathers consigió una beca para jugar en una escuela interna, una escuela que esta muy lejos de la calle 88.

Reparto

Recaudación[editar]

La película recaudó en los Estados Unidos 14,414.640 dólares, durante su fin de semana de estreno. Alrededor del mundo llegó a sumar 41,480.851 dólares.

Enlaces externos[editar]