Grecia durante la Primera Guerra Mundial

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Grecia durante la Primera Guerra Mundial sufrió grandes convulsiones políticas y económicas que marcaron el desarrollo del país durante el periodo de posguerra hasta la Segunda Guerra Mundial.

Tras comenzar el conflicto como nación neutral, el país se vio arrastrado a la contienda por la presión de los combatientes, produciéndose una intensa fractura política entre los partidarios de la intervención en la guerra del lado de la Triple Entente, simbolizados por el primer ministro Eleftherios Venizelos, y los que defendían el mantenimiento de la neutralidad, en general favorables a los Imperios Centrales, que se agrupaban en torno al rey Constantino I de Grecia.[1] La diferencias entre ambas facciones crearon el llamado «cisma nacional» que caracterizó la política del país en el periodo de entreguerras.[2]

Económicamente la guerra hundió al país en la ruina multiplicando su deuda externa. La extensión de los combates en la guerra contra la nueva Turquía por el control de Tracia oriental y las zonas costeras occidentales de Asia Menor prolongó la guerra para el país y acabó en una dura derrota que produjo un enorme intercambio de poblaciones. La necesidad de atender a cerca de un millón y medio de refugiados empeoró la situación económica y social del país y afectó también a su política exterior, tradicionalmente expansionista e irredentista.

Neutralidad[editar]

Constantino I de Grecia, partidario de los Imperios Centrales y casado una hermana del káiser Guillermo II de Alemania, defendió la neutralidad de Grecia en la guerra ante la imposibilidad de unirse abiertamente a los mismos. La intervención de la Triple Entente primero y la derrota griega en la guerra contra Turquía después le privaron del trono. Murió en el exilio.

Al comienzo de la guerra en el verano de 1914, Grecia no había entrado en la lucha. Venizelos, primer ministro, y el rey Constantino acordaron mantener la neutralidad.[3] La alianza de 1913 con Serbia estipulaba la obligación de los signatarios a acudir en auxilio del otro país en caso de agresión sin provocación, situación que, en opinión de los responsables políticos griegos, no podía aplicarse al conflicto austro-serbio.[3] Expresaron, sin embargo, su decisión de socorrer a Serbia en caso de ataque búlgaro.[3]

Después de la extensión del conflicto, el káiser Guillermo comenzó a presionar a su cuñado el rey Constantino para que declarase la guerra a la Entente.[3] Constantino, cuya esposa era hermana del káiser, era mariscal de campo alemán.[3] Atraído al bando de los Imperios Centrales y tentado por las propuestas antieslavas del emperador, temía, sin embargo, la dependencia griega del mar —controlado por la Entente— y rechazó la solicitud del káiser el 7 de agosto de 1914, defendiendo la neutralidad del país.[3] Por su parte, Venizelos, partidario de la Entente, se ofreció a intervenir militarmente el 18 de agosto, pero los embajadores de la Entente rechazaron el ofrecimiento al sospechar que se proponía atacar el Imperio otomano, aún neutral.[3] Venizelos sostenía que la Entente recompensaría generosamente el apoyo militar griego en el conflicto con nuevos territorios.[4] Constantino, además de su inclinación por los Imperios, desconfiaba de la ayuda que la Entente pudiese prestar durante el conflicto, a pesar de compartir los ideales expansionistas del primer ministro.[4]

Tras la detención del rápido avance alemán en la Primera batalla del Marne, quedó descartada una inmediata victoria alemana.[5] Esto decidió al primer ministro Venizelos a rechazar una propuesta alemana de que Grecia atacase a Serbia, prefiriendo mantener al país en la neutralidad, aunque con cierta preferencia por la Entente.[5] Mientras, el almirante británico Kerr mantuvo conversaciones secretas con el rey para involucrar al país en una campaña en los Dardanelos lo que causó la dimisión de Venizelos (7 de septiembre de 1914), que no fue aceptada.[5] Por el contrario, la renuncia del ministro de Exteriores, progermano, le llevó a tomar también este ministerio entre sus responsabilidades.[5]

Belicistas y neutrales[editar]

En el país surgieron dos facciones enfrentadas aunque con un objetivo expansionista común.[4] Mientras que los partidarios de entrar en la guerra mundial del lado de la Entente, dirigidos por Venizelos, creían que una alianza con esta permitiría a Grecia anexionarse los territorios con población de cultura griega, especialmente en Asia Menor, y enfrentarse junto con los Aliados a Bulgaria en Macedonia, los favorables a mantener la neutralidad, partidarios de los Imperios Centrales y reunidos en torno a la familia real (la reina era hermana del káiser Guillermo II de Alemania), estaban convencidos de que la campaña militar sería un desastre y desconfiaban del apoyo de la Entente frente a búlgaros y otomanos.[6] La actitud favorable a Alemania, opinaban, serviría para eliminar el peligro de un ataque búlgaro y moderaría la actitud del Gobierno de Estambul.[6] Entre los defensores de esta postura se encontraban gran parte de los políticos que habían dominado la política nacional antes de la llegada de Venizelos en 1909.[4]

El Estado Mayor griego, fiel al monarca, se inclinaba a favor de Alemania y sus aliados, tratando de debilitar la política del primer ministro favorable a la Entente.[6] El rey también se inmiscuía en la política exterior del país, asegurando al káiser la neutralidad de Grecia incluso en el caso de una alianza germano-otomana, lo que llevó a los franceses a tratar de derrocar a Constantino por proalemán.[7]

Los Dardanelos[editar]

Victoria de Venizelos, elecciones de mayo de 1915

En febrero de 1915, Venizelos cambió de postura y trató de obtener el permiso real para participar en la expedición Aliada en Galípoli.[8] Tras dudar, Constantino se negó a aceptar los planes de intervención de Venizelos (6 de marzo de 1915),[9] [10] que dimitió, formándose un nuevo Gobierno con Dimitrios Gounaris como presidente del Gobierno.[8] Fue el primero de una serie de Gobiernos débiles controlados por el soberano, formados principalmente por políticos provenientes de la clase política que había dominado Grecia antes de la llegada de Venizelos a la política nacional en 1909 y que deseaban recobrar el poder, que estaban convencidos de la victoria final de Alemania en la contienda.[8] Estos duraron hasta 1917.[8] Rusia se había opuesto también a la participación griega en el ataque a Estambul ya que deseaba reservarse para sí el control de la ciudad y sus estrechos.[10]

Tras las elecciones del 31 de mayo de 1915, se produjo un nuevo desacuerdo entre Venizelos y la camarilla real sobre cuestiones constitucionales y la mobilización de las tropas.[8] El Gobierno de Gounaris se mantuvo hasta agosto.[9] Gounaris expresó su intención de mantener la neutralidad griega, a pesar de las crecientes presiones de la Entente, debidas en parte a los reveses en Galípoli.[9]

Las elecciones, sin embargo, dieron una gran victoria a Venizelos.[9] Este regresó de su retiro temporal y formó un nuevo Gobierno en agosto, cuando se reunió de nuevo el Parlamento tras su disolución en abril.[9]

Bulgaria entra en guerra[editar]

Las noticias de la movilización general búlgara llevaron a Venizelos a decretar la misma medida, con la intención de disuadir al Gobierno de Sofía de atacar Serbia.[9] Esta había solicitado el socorro griego.[10] El rey aprobó la acción, pero se opuso a proclamar su intención, creando un nuevo desacuerdo con el primer ministro.[9] Venizelos prometió asimismo 150 000 hombres a la Entente para desplegarlos en Macedonia ante un posible ataque búlgaro.[9] El rey se opuso a esto.[10] A finales de septiembre, llegaron estas tropas,[4] Venizelos defendió la entrada en la guerra y el monarca exigió su dimisión (5 de octubre de 1916).[11] [10] Aléxandros Zaimis formó un nuevo gabinete, integrado por antiguos primeros ministros.[11]

El 15 de octubre de 1915, Gran Bretaña, desesperada por frenar el avance alemán en la zona, ofreció ceder Chipre a Grecia si esta acudía en auxilio de Serbia.[11] El Gobierno griego rechazó la oferta y el Gobierno británico la retiró.[11] En noviembre el Gobierno minoritario de Zaimis cayó y se creó un nuevo gabinete con el anciano Stephanos Skuludis al frente.[11] Ese mismo mes, el Parlamento fue disuelto nuevamente para que se celebrasen comicios en diciembre (19 de diciembre de 1916).[11] [10] Venizelos, opuesto a la medida, decidió abstenerse.[11] Para entonces las relaciones entre Venizelos, que acusaba al rey de autoritarismo y de actuar inconstitucionalmente, y el monarca se habían agriado.[10]

El partido liberal, excluido del Parlamento por la abstención de Venizelos en los comicios, mantuvo su oposición fuera de las Cortes, tensando la situación política.[10]

Skuludis anunció su intención de desarmar a las tropas de la Entente en territorio griego, siguiendo la Convención de La Haya.[11] La Entente, que había trasladado a las tropas derrotadas en Galípoli a Macedonia, se opuso a la medida.[11] Las conversaciones entre Constantino y los mandos militares de la Entente resultaron infructuosos.[12]

Intensificación de la crisis[editar]

Alexandros Zaimis, encabezó varios Gobiernos promonárquicos durante la guerra. Hubo de dejar el Gobierno a Venizelos en 1917 ante la presión de la Triple Entente.

En mayo de 1916, tropas germano-búlgaras ocuparon el fuerte de Roupel, que controlaba el valle del Struma en Macedonia, con la connivencia del Gobierno de Atenas[10] y la Entente comenzó un bloqueo parcial del país, mientras el general francés Sarrail imponía la ley marcial en Macedonia.[12] El Gobierno monárquico se había negado a permitir el traslado del Ejército serbio al frente macedonio.[10] Británicos y franceses habían llegado a la conclusión de que la seguridad de sus tropas en Macedonia exigía un cambio de Gobierno en Atenas.[10]

Mientras, en el noroeste, las relaciones entre el Gobierno griego y el italiano, que sospechaba que los franceses trataban de controlar los Balcanes a través de los griegos, se deterioraron.[13] En marzo y abril de 1916, tropas italianas ocuparon sectores anteriormente bajo control griego y más tarde vieron con malos ojos la extensión de la administración venicelista por Epiro.[13] El despliegue de tropas francesas por la región de Korçë para cubrir el flanco izquierdo del frente macedonio e impedir un avance austrohúngaro, que contó con el apoyo de Venizelos, fue mal vista por el Gobierno de Roma.[13]

El 21 de junio de 1916, la Entente presentó un ultimátum al Gobierno progermano griego.[14] Exigió la desmovilización griega, la renuncia del gabinete, la celebración de nuevas elecciones y el retiro de algunas personalidades de la política.[12] [10] Skuludis dimitió y regresó Zaimis.[12] Metaxas utilizó a parte de los oficiales desmovilizados para formar sus bandas paramilitares que trataron de controlar el país mediante el terror.[12]

Gobierno rebelde de Venizelos en Salónica en 1916.

El almirante francés Datirge du Fournet, temiendo un ataque griego a las unidades de la Entente en Macedonia, desembarcó en el Pireo y ocupó la central de telégrafos y correos.[15] El jefe del Estado Mayor, general Viktor Dousmanis, fue relevado por insistencia de la Entente.[15] En la capital hubo choques con los franceses.[15] Zaimis dimitió y el 4.º Ejército se rindió a los alemanes mientras los búlgaros ocupaban Kavala (septiembre de 1916).[15] [16]

El 16 de agosto, Venizelos, con el apoyo de la organización militar «Comité de Defensa Nacional» del general Panagiótis Danglís, dio un golpe de Estado y formó un Gobierno paralelo en Salónica.[14] El 26 de septiembre, pasó a Salónica a través de Creta.[15] [16] [4] El 9 de octubre, establecía formalmente un Gobierno paralelo en la capital macedonia.[15] [16] La Entente reconoció su Gobierno y trató de deshacerse de Constantino.[16] El Comité comenzó a reclutar tropas para respaldar a Venizelos, intensificándose la división en las fuerzas armadas entre partidarios y opositores de este, y aquellos que trataban infructuosamente de no tomar partido.[17]

La división política nacional se agudizó, convirtiéndose el rey en el jefe de la facción proalemana y rodeándose, como hizo Venizelos, de partidarios sin sombra de crítica.[14] En la zona controlada por el Gobierno de Atenas, los grupos de militares que formaban las «sociedades de epistratoi», agrupaciones paramilitares controladas por Metaxas, se utilizaron para enfrentarse con las tropas de la Entente e intimidar a los adversarios políticos liberales.[14]

El 3 de noviembre, los franceses exigieron la desmovilización del Ejército griego y la entrega de su armamento, oponiéndose por la fuerza Metaxas y sus grupos armados al desembarco siguiente en la capital el 17 de noviembre.[18] Metaxas planeaba evacuar a la familia real al Peloponeso y entrar en la guerra del lado alemán, cosa que el propio embajador alemán desaconsejó.[18] Se sucedieron los choques con las tropas de la Entente en la capital, quedando en un momento cercadas unidades francesas en el Zappeion.[15] A comienzos de diciembre, la capital quedó en manos de la turba.[15]

En diciembre la Entente exigió el paso del Ejército al Peloponeso, el desarme de las bandas paramilitares y la liberación de los arrestados liberales.[18] El 7 de diceimbre, el Gobierno rebelde de Venizelos declaró depuesto a Constantino y proclamó la guerra a Alemania y Bulgaria.[15] Al día siguiente, comenzó el bloqueo Aliado del país.[15] El 27 de diciembre, el arzobispo de Atenas proclamó un anatema contra Venizelos.[19]

Durante el invierno y la primavera de 1917, los italianos continuaron avanzando en territorio griego fronterizo con Albania, principalmente por motivos políticos pero con justificación militar: el alto mando griego, con respaldo y financiación alemana, había empezado a constituir bandas armadas en Epiro para oponerse al control de la región por el Gobierno rebelde de Venizelos.[20] A mediados de febrero, ocupó el «triángulo de Pogoni» (Arinista-Kalivaki-Melissopetra), avanzando en marzo hasta Sagiada para impedir un avance franco-venicelista contra las bandas proalemanas.[20] Los dos Gobiernos griegos solicitaron a la vez la retirada italiana.[20] Alegando la necesidad de ganarse el apoyo de la población albanesa, Italia proclamó la independencia albanesa bajo protección italiana el 3 de junio de 1917, avanzó a continuación por Epiro y ocupó Ioánina el 8 de junio.[21] La toma de esta última la solicitó el Gobierno de Atenas, para evitar que cayese en manos de Venizelos.[21] El Gobierno de este y las demás potencias Aliadas vieron con aprensión la acción italiana, que contravenía el Tratado de Londres de 1915 pero, ante la necesidad de mantener la cohesión de la coalición y la delicada situación del Gobierno italiano, moderaron su protesta.[21] La acogida de albaneses y valacos de la zona a las tropas italianas, recibidas como liberadoras, inquietó a las autoridades griegas.[22] Representantes de estas comunidades así como autoridades favorables al Gobierno de Atenas se opusieron a la evacuación italiana que poco después negociaban los Aliados.[22] Tras la evacuación francesa de Tesalia, Atenas y el canal de Corinto a mediados de agosto de 1917, sin embargo, el Gobierno italiano tuvo que aceptar un repliegue de sus unidades.[23]

Abdicación del rey y control de la Entente[editar]

Eleftherios Venizelos, principal figura de la política griega desde 1909, favorable a la entrada de Grecia en la guerra mundial del lado de la Entente para lograr su respaldo a la expansión territorial griega. Varias veces primer ministro, se enfrentó cada vez con mayor dureza al rey Constantino, favorable a la neutralidad proalemana.

Gran Bretaña y Francia no se habían atrevido a derrocar a Constantino por la fuerza por el temor a la reacción estadounidense pero, una vez que los Estados Unidos entraron en guerra en abril de 1917, aceleraron sus actividades para asegurar su expulsión.[16] El 11 de junio, exigieron la inmediata renuncia de Constantino,[24] amenazando con bombardear la capital.[16] El monarca se plegó a las demandas aliadas y abdicó dos días más tarde,[17] exiliándose en Suiza.[16]

El 26 de mayo, tras dejar clara su intención de expulsar a Constantino, tropas Aliadas desembarcaron en Atenas, Tesalia y el Peloponeso.[18] El Gobierno de Atenas ordenó no oponerse a las tropas de la Entente y la ocupación fue en general pacífica.[25] El rey, que había abdicado en su hijo menor, el príncipe Alejandro,[26] partió al exilio junto con unas docenas de los oficiales más proalemanes.[27] Ioannis Metaxás, muy cercano al rey, y la reina Sofía de Prusia urgieron en vano al rey a huir al Peloponeso y enfrentarse militarmente a la Entente.[18] Los exiliados fueron internados en Córcega.[28]

Venizelos reclutó un nuevo ejército de 30 000 hombres, la mayoría cretenses y fieles a su persona,[27] y formó un nuevo gabinete en junio, claramente favorable a la Entente.[27] Venizelos y sus partidarios pasaron a controlar la política nacional hasta noviembre de 1920, exiliando a sus principales adversarios.[27] Se volvió a convocar el Parlamento elegido en junio de 1915.[19] El 2 e julio, declaró formalmente la entrada en guerra del país.[16] Venizelos gobernó bajo la ley marcial, despidiendo a cientos de opositores y sospechosos de simpatías hacia el monarca derrocado, pasando al retiro a más de 1500 oficiales hostiles y encarcelando o deportando a algunas figuras políticas opositoras.[17]

La declaraciones sobre los objetivos de guerra de los Aliados de finales de 1917 y comienzos de 1918, entre ellas los «catorce puntos» del presidente estadounidense Wilson, fueron mal recibidas en Grecia al no mencionar las ambiciones territoriales de su Gobierno.[29] Los objetivos declarados permitían, en principio, alcanzar una paz separada con Bulgaria o el Imperio otomano, posibilidad muy temida por Venizelos.[29]

A pesar del prestigio de Venizelos, la entrada en la contienda no era popular y la movilización, proclamada el 11 de febrero de 1918, se encontró con el descontento de la población.[30] A pesar de la inseguridad del Gobierno, la respuesta a las levas fue mejor de lo esperado, pero dificultada por la escasez de material y armamento.[31] La diversas dificultades retrasaron la formación de las nueve divisiones previstas, que estuvieron listas sólo en septiembre de 1918.[32]

Los costes de la guerra fueron muy altos. La tensión greco-otomana de la primavera de 1914, la movilización general entre el otoño de 1915 y el verano de 1916 (contra Bulgaria) y la parcial en los territorios bajo control venicelista desde entonces habían hecho que el gasto militar durante el periodo supuestamente de neutralidad sobrepasase los 757 millones de dracmas.[33] La inflación cuadriplicó los precios entre 1914 y 1918.[33] El bloqueo Aliado hasta la toma del poder por Venizelos empeoró intensamente la situación, que era desesperada cuando retomó el Gobierno de Atenas.[33]

Ofensiva en Macedonia y derrota búlgara[editar]

Soldados griego y grecoalbanés en el Frente macedonio. La Entente sólo rompió el frente enemigo en el otoño de 1918.

La entrada en guerra de Grecia no produjo un cambio inmediato en el frente macedonio. Sólo en septiembre de 1918 el comandante francés del sector, el mariscal Franchet d'Esperey, al mando de dieciocho divisiones de diverso origen (nueve griegas, ocho francesas, seis serbias, cuatro británicas y una italiana),[16] logró romper el frente. Los búlgaros contaban con un número similar de tropas, pero estaban en inferioridad aérea y su moral era muy baja.[16] Las malas cosechas habían llevado al desabastecimiento de la población búlgara, lo que fomentó el disgusto entre las tropas que, además, habían llegado a odiar a sus aliados alemanes, a los que veían como privilegiados.[34] En el verano de 1918, se habían producido numerosas deserciones que no pudieron ser atajadas.[34]

El ataque comenzó el 15 de septiembre de 1918, con el Ejército serbio y una división francesa en vanguardia, que atravesó tres líneas enemigas en la orilla oeste del Vardar y rechazó a los refuerzos alemanes enviados para auxiliar a las unidades búlgaras.[34] Tres días más tarde, los británicos y franceses atacaron al este de la línea y consiguieron tomarla tras duros combates.[34] El 21 de septiembre, se desencadenó otra ofensiva más al oeste, en los alrededores de Bitola.[34] Para entonces la retira germano-búlgara era total, con grandes pérdidas.[34] Previendo una rápida derrota y deseando evitar la invasión de su territorio, los búlgaros se apresuraron a negociar un armisticio, que se rubricó el 29 de septiembre.[34] Alemanes y austrohúngaros, sin reservas para cubrir la ausencia de las unidades búlgaras, recomendaron el armisticio (Hindenburg y Erich Ludendorff al Gobierno alemán el 3 de octubre de 1918).[34]

Tratados de paz y continuación de la guerra[editar]

Cambios territoriales por el Tratado de Neuilly-sur-Seine: Grecia obtuvo la Tracia occidental búlgara.

Por el Tratado de Neuilly-sur-Seine entre los Aliados y Bulgaria Grecia recibió la costa tracia, eliminando la salida al Egeo de Bulgaria.[35]

Del Tratado de Sèvres con el Imperio otomano obtuvo las islas de Imbros y Tenedos, en el norte del Egeo, y el derecho a ocupar la región de Esmirna, con cerca de 800 000 personas de lengua griega.[35] [36] De estos territorios Grecia sólo logró conservar parte de Tracia.[35]

La guerra contra Turquía y sus consecuencias[editar]

Tras la derrota de los Imperios Centrales, Venizelos, firme partidario del expansionismo griego de la Megali idea,[37] decidió aprovechar la derrota otomana para tomar el control de parte de Asia Menor, que contaba con población de cultura griega.[37] Las potencias de la Entente, escasas de tropas, vieron al comienzo con buenos ojos el ofrecimiento de soldados del primer ministro griego.[37] Tropas griegas desembarcaron en Anatolia con apoyo de la Entente.[37]

Venizelos, llevando personalmente las negociaciones, obtuvo del Gobierno otomano las concesiones estipuladas en el Tratado de Sèvres del verano de 1920.[37] Entre ellas Grecia recibía el derecho de ocupar la región de Esmirna durante cinco años; trancurridos estos, se celebraría una votación sobre el destino del territorio.[37] Para ganarse el favor de las potencias en las negociaciones, unidades griegas participaban en las operaciones contra el Gobierno bolchevique en Rusia.[37]

A su vuelta tras la firma del tratado con el Imperio tras casi dos años de ausencia, Venizelos convocó elecciones para noviembre de 1920.[37] Convencido de que las ganancias territoriales garantizarían su victoria, subestimó a la oposición, crecida por los acontecimientos de la guerra, las penurias y el cansancio por la continuidad de los combates[17] y las necesidades de mantener un ejército de 300 000 hombres movilizado para asegurar el cumplimiento de los tratados de paz.[37] A esta situación, se añadió la delicada cuestión de la sucesión al trono cuando el rey Alejandro murió accidentalmente el 25 de octubre de 1919 por el mordisco de un mono.[37] [17] Se presentó la posibilidad del regreso del rey Constantino, ya que el hermano más joven de Alejandro se negó a aceptar el cargo.[37]

Las elecciones fueron un duro golpe para Venizelos, que salió derrotado ante los candidatos monárquicos.[38] [17] Contaba con 120 escaños de 370 por lo que no pudo formar un Gobierno con mayoría; dimitió y abandonó inmediatamente el país.[38]

Derrota de Venizelos, elecciones de noviembre de 1920

En diciembre un plebiscito permitía el regreso de Constantino por amplia mayoría.[38] [17] El nuevo Gobierno hubo de enfrentarse al dilema de qué hacer con la campaña militar en Asia Menor.[38] La situación internacional era desfavorable a un avance griego hacia Ankara y los turcos habían comenzado a recibir ayuda de los soviéticos.[38] Suponiendo que aún contaba con el apoyo del Gobierno británico y temeroso de las consecuencias de una retirada para la población griega, el Gobierno ordenó el avance de 100 000 hombres hacia la capital del Gobierno nacionalista de Mustafá Kemal.[38] El objetivo del avance era rodear y destruir el grueso del Ejército turco que, sin embargo, optó por retirarse alargando las líneas de abastecimiento griegas.[38]

El avance griego se detuvo en los durísimos combates de la Batalla de Sakarya.[38] Estos cesaron el 5 de septiembre de 1921 y comenzó la retirada griega hacia el Egeo.[38] El Ejército turco, muy debilitado, no pudo aprovechar la ventaja militar inmediatamente.[38] Sólo un año después, en agosto de 1922, pasó al ataque.[38] Su avance fue veloz y en dos semanas entraba en Esmirna, sembrando el desorden en la evacuación militar griega.[39] Parte de la población de la ciudad huyó a las islas, controladas aún por Grecia.[39] Un gran incendio arrasó la ciudad.[39]

Algunas de las unidades evacuadas constituyeron un «comité revolucionario» y exigieron la inmediata renuncia del Gobierno y la abdicación del rey,[40] que lograron inmediatamente. El nuevo Gobierno controlado por los rebeldes juzgó a los que consideraba mayores responsables de la derrota, que fueron ejecutados tras un juicio controvertido que añadió tensión entre los dos bandos enfrentados en el «cisma nacional».[39] [40]

Mediante el Tratado de Lausana, que sustituyó al de Sèvres, Grecia perdió Tracia oriental, las islas y Esmirna.[39] Además se acordó un intercambio forzoso de poblaciones que hizo que alrededor de 1 300 000 personas pasasen a Grecia mientras que 380 000 musulmanes pasaban a Turquía.[39] Unos 100 000 griegos pudieron permanecer en Estambul mientras un número similar de turcos quedaron en Tracia.[39]

Consecuencias[editar]

La larga guerra, que sólo acabó para Grecia en 1923, tuvo importantes consecuencias para el periodo de entreguerras.

El enfrentamiento entre venicelistas y antivenicelistas, convertido en ocasiones en desacuerdos sobre el modelo de Estado (república o monarquía), marcó gran parte del periodo político de entreguerras.[39]

El asentamiento del enorme número de refugiados cambió definitivamente la composición lingüística del país y supuso una gran carga para la economía.[41] Los enfrentamientos con los países vecinos durante la contienda también dificultaron las relaciones internacionales de Grecia en la posguerra, hasta finales de los años 1920.[41]

Notas y referencias[editar]

  1. Papacosma (1979), p. 170
  2. Papacosma (1979), p. 176
  3. a b c d e f g Stavrianos (1958), p. 566
  4. a b c d e f Papacosma (1979), p. 177
  5. a b c d Vatikiotis (1998), p. 80
  6. a b c Vatikiotis (1998), p. 87
  7. Vatikiotis (1998), p. 88
  8. a b c d e Vatikiotis (1998), p. 89
  9. a b c d e f g h Vatikiotis (1998), p. 95
  10. a b c d e f g h i j k l Stavrianos (1958), p. 567
  11. a b c d e f g h i Vatikiotis (1998), p. 96
  12. a b c d e Vatikiotis (1998), p. 97
  13. a b c Leontaritis (1990), p. 327
  14. a b c d Vatikiotis (1998), p. 91
  15. a b c d e f g h i j Vatikiotis (1998), p. 98
  16. a b c d e f g h i j Stavrianos (1958), p. 568
  17. a b c d e f g Papacosma (1979), p. 178
  18. a b c d e Vatikiotis (1998), p. 92
  19. a b Vatikiotis (1998), p. 99
  20. a b c Leontaritis (1990), p. 334
  21. a b c Leontaritis (1990), p. 340
  22. a b Leontaritis (1990), p. 353
  23. Leontaritis (1990), p. 354
  24. Leontaritis (1990), p. 35
  25. Leontaritis (1990), p. 34
  26. Leontaritis (1990), p. 37
  27. a b c d Vatikiotis (1998), p. 93
  28. Leontaritis (1990), p. 46
  29. a b Leontaritis (1990), p. 281
  30. Leontaritis (1990), p. 176
  31. Leontaritis (1990), p. 178
  32. Leontaritis (1990), p. 179
  33. a b c Leontaritis (1990), p. 197
  34. a b c d e f g h Stavrianos (1958), p. 569
  35. a b c Jelavich (1999), p. 125
  36. Jelavich (1999), p. 120
  37. a b c d e f g h i j k Jelavich (1999), p. 172
  38. a b c d e f g h i j k Jelavich (1999), p. 173
  39. a b c d e f g h Jelavich (1999), p. 174
  40. a b Papacosma (1979), p. 179
  41. a b Jelavich (1999), p. 176

Bibliografía[editar]