Golpe de Estado en Colombia en 1953

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El Golpe de Estado en Colombia en 1953 fue realizado contra el presidente Laureano Gomez por el general Gustavo Rojas Pinilla Comandante General de las Fuerzas Militares de Colombia.

Antecedentes y causas[editar]

La causa próxima que desencadenó el golpe de estado el sábado 13 de junio de 1953, puente del Sagrado Corazón, fue la actitud del presidente conservador Laureano Gómez Castro quien apartado del ejercicio del poder por enfermedad se empeñaba en deponer del cargo de general a Gustavo Rojas Pinilla decision no cumplida por el presidente designado Roberto Urdaneta Arbeláez ni su ministro de guerra Lucio Pabón Núñez. Es probable que Gómez considerara el liderazgo de Rojas y su acercamiento a Urdaneta como un peligro al control del poder que todavía ejercía desde su convale

Cronología del golpe de estado[editar]

Octubre de 1951:

El Presidente Conservador Laureano Gómez Castro sufre un derrame cerebral mientras asiste a una revista aérea en la Base de Palanquero lo que le impide continuar como titular del cargo. Delega sus funciones al primer designado Roberto Urdaneta Arbeláez pero sigue controlando el gobierno desde su lecho de enfermo usando como emisarios a sus hijos Álvaro y Enrique Gómez Hurtado.
Con su gestión, Roberto Urdaneta se gana el respeto del ejército y en especial el del general Gustavo Rojas

Septiembre de 1952:

Roberto Urdaneta le solicita a Rojas Pinilla que regrese de Estados Unidos a donde había ido como representante ante la Junta Interamericana de Defensa, en Washington, y lo reinstituye en su cargo de General de las Fuerzas Armadas con el fin de asegurarse respaldo militar.
Laureano Gómez, contrariado por la declaración de Urdaneta, empieza a buscar la forma de relevar al General Rojas de su cargo.

17 de abril de 1953:

El General Rojas elude un intento de Laureano Gómez por separarlo del ejército. Laureano Gómez lo quería ausentar del país enviándolo a Fráncfort como representante del gobierno en la inauguración de la ruta Bogotá-Fráncfort; pero Rojas es informado de las dobles intenciones de Laureano y antes de subirse al avión en el antiguo aeropuerto de Techo, al sur Occidente de Bogotá, decide no viajar.
La lealtad de sus subalternos que lo consideraban líder y jefe natural fue de crucial importancia para que los hechos se siguieran desenvolviendo en beneficio del General.

22 de mayo de 1953:

El General Rojas convoca a un banquete de gala en la Escuela Militar de Cadetes, en Bogotá, en honor al presidente encargado Roberto Urdaneta y a la que asistieron toda la plana mayor de las Fuerzas Armadas. En ella y con una ceremonia Rojas le ofrece a Urdaneta el apoyo de toda la entidad castrense.

Fecha desconocida en 1953:

Felipe Echavarría Olózaga, industrial antioqueño, fue detenido y culpado de adelantar actos terroristas en Colombia y torturado por miembros de la G-2. Laureano Gómez toma el evento como excusa para responsabilizar del hecho a algunos militares y en especial a Rojas Pinilla a pesar de que él no tenía nada que ver con los eventos, con la excepción de haber ordenado el traslado del señor Olózaga al Batallón Guardia Presidencial.

11 de junio de 1953:

Se conforma el último gabinete de Urdaneta, en el que se asigna, entre otros, a Lucio Pabón Núñez como Ministro de Guerra.

12 de junio de 1953:

Rojas Pinilla viaja a Melgar. Había organizado previamente un plan de comunicación en caso de alguna emergencia y previendo cualquier maniobra en su contra.
Laureano Gómez le ordena a Urdaneta que destituya al General Rojas Pinilla pero Urdaneta se niega argumentando que hasta tanto no se investigaran los hechos y reconocido a los culpables, no haría ningún movimiento de personal.

13 de junio de 1953 (Sábado):

Hacia las 7 de la mañana Laureano Gómez le ordena nuevamente a Urdaneta que destituya al General Rojas Pinilla pero Urdaneta se niega y le dice que asuma nuevamente la presidencia y lo destituya él mismo. Así lo hizo Laureano Gómez quien convoca a un Consejo Extraordinario de Ministros.
Temprano en la mañana Laureano Gómez deja su lugar de convalecencia y se dirige al Palacio de la Carrera, hoy Palacio de Nariño, reúne a los ministros, reasume el poder y retira del cargo a Roberto Urdaneta. Lucio Pabón Núñez, Ministro de Guerra, se rehúsa a firmar el decreto para destituir al General Rojas Pinilla, procede a renunciar y se retira de la reunión.
Laureano Gómez nombra a Jorge Leyva como Ministro de Guerra y lo encarga de elaborar y firmar el decreto de destitución. Nombra además al general Régulo Gaitán como comandante general y se retira con rumbo desconocido.
Hacia las 10 de la mañana el personal empezó a ser informado de la baja del General Rojas.
Después del medio día el Secretario General del Ministerio de Guerra , Coronel José Manuel Agudelo, recibe en su despacho a los recién nombrados Jorge Leyva y Régulo Gaitán y otros oficiales en su despacho y se comunica con todos los mandos de la brigada para informarle de los hechos, lo mismo que con varios personajes políticos incluyendo a Ospina Pérez. Jorge Leyva decide aceptar el consejo de Agudelo de hacerse reconocer de las tropas haciendo un recorrido por los comandos de sur a norte, y salen del Capitolio, donde para la época allí funcionaba el Ministerio de Guerra.
Hacia las 2 de la tarde el general Alfredo Duarte Blum le hace una llamada telefónica a Rojas para que regrese de Melgar, al tiempo que sobrevolaban Melgar en el avión que lo traería de regreso. Rojas se traslada al aeropuerto de Flandes en donde lo recoge el avión que lo lleva al aeropuerto de Techo en Bogotá y pide ser llevado al Batallón Caldas (Puente Aranda) donde comandaba el Coronel Navas Pardo.
Cerca de las 4 de la tarde Rojas llega al Batallón Caldas coincidiendo con una llamada que Jorge Leyva le estaba haciendo a Navas para que lo reconociera como el nuevo Ministro de Guerra.
En algún momento de estos había aparecido también en el Batallón Caldas doña Bertha Hernández de Ospina, esposa del expresidente Mariano Ospina Pérez y líder de la otra facción del partido conservador, con la cual Rojas tuvo una cordial conversación y quien parece haberle proporcionado su apoyo e informado también del apoyo Liberal, para remover del gobierno a Laureano Gómez.
Hacia esa hora llama también el coronel Manuel Agudelo para informarle a Rojas las acciones que había realizado hasta ese momento y recibe la orden de unirse a la toma del Palacio.
Sabiendo que Jorge Leyva y su comitiva llegarían al Batallón Caldas y que ellos aún no sabían que allí se encontraba Rojas, decidieron esperarlos. Más tarde llegaron Jorge Leyva, acompañado del recién asignado comandante, general Régulo Gaitán, del general Mariano Ospina Rodríguez, del general Gustavo Berrío Muñoz y del coronel Billy Hollman. Para evitar sospechas los recibieron con los honores correspondientes, pero una vez entraron al casino y haber encontrado sorpresivamente a Rojas les informaron que Leyva y Gaitán quedaban detenidos al igual que Ospina Rodríguez y Hollman. De inmediato se comunicó por radio a todas las guarniciones que a partir de ese momento recibirían órdenes solamente del General Rojas Pinilla.
Hacia las 5 de la tarde el General Carlos Turriago somete pacíficamente al Batallón Guardia Presidencial, en esos momentos comandado por el Mayor Ruano. Había previamente preparado la artillería y los batallones rodeando el Palacio de la Carrera, pero después de una conversación con Ruano se evitó un enfrentamiento innecesario. Rojas Pinilla es informado hacia las cinco y media, a lo cual Rojas y su comitiva dejan Puente Aranda y se dirigen al Palacio de la Carrera.
Hacia las 6:30 Rojas llega al Palacio Presidencial de la Carrera. Momentos después manda llamar de urgencia a Roberto Urdaneta Albeláez pues su plan en ese momento era pedirle a Urdaneta que se tomara el poder y que él, Rojas, lo apoyaría. Urdaneta, a pesar de que en ese momento estaba dormido y con fiebre de 40 grados debido a una fuerte gripe, fue despertado y se presentó a discutir la situación con Rojas y su comitiva. Le fueron presentadas varias alternativas para que permaneciera en el poder pero las rechazó diciendo “Si en la mañana me negué a aceptar una imposición, ahora me niego a aceptar otra”, pues seguía considerando a Laureano Gómez como el presidente legítimo y se rehusaba a asumir el cargo hasta tanto él no renunciara.
Ante la negativa de Urdaneta, Rojas ordenó la búsqueda de Laureano Gómez, el cual se hallaba escondido en la casa de uno de sus amigos, para pedirle que renunciara al gobierno de forma que Urdaneta pudiera gobernar legítimamente. Luis Ignacio Andrade que sabía donde se encontraba fue enviando para traer la renuncia, sin embargo al regresar informó a Rojas que “Laureano dice que antes de firmar la renuncia para que siga gobernando Urdaneta, prefiere que usted se haga cargo del gobierno”. Según Rojas, fue él mismo el que se dio el golpe al decir esto.
Urdaneta se retira a su habitación y al quedar solo con su comitiva que lo había preparado todo empezaron a animarlo para que tomara el poder.
Hacia las 10 de la noche Rojas asume definitivamente el poder y hace la alocución radial en la que dice su frase célebre “No más sangre, no más depredaciones en nombre de ningún partido político, paz, justicia y libertad.”, frase que fue bien recibida por la mayoría de los colombianos que habían estado sufriendo una sangrienta violencia partidista que se había acentuado desde la muerte del líder político Liberal Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948.