Gerhart Münch

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Gerhart Münch (Muench) (Dresde, Alemania, 23 de marzo de 1907 - Tacámbaro, Michoacán, México, 9 de diciembre de 1988) fue un compositor, virtuoso del piano, filósofo, poeta y escritor.

Biografía[editar]

Su padre, Ernst Robert Münch, fue profesor de Música en el Conservatorio de Dresde, de quien recibió sus enseñanzas desde muy temprana edad. A los 9 años, de edad, presentó su primer recital en público, Luego a los 14 interpretó el concierto en La Mayor de Franz Liszt, acompañado por la Orquesta Filarmónica de Dresde, siendo este el punto de partida de una carrera luminosa que había de asombrar a Europa, hasta el punto de hacer exclamar después al prestigiado crítico Alejandro Berrsche en el periódico de Múnich:

"es difícil comparar a Gerhart Muench con alguien. Parece ser el último de una raza desaparecida de gigantes".[cita requerida]

A los 15 años fue graduado con honores en el Conservatorio de Dresde, donde había cursado los estudios de Composición y Teoría, así como órgano y piano.

La primera presentación de una composición suya fue por Paul Aaron en 1924, en el festival de Música Nueva de Dresde, interpretando el Concerto da Camera para violín, cello, piano y cuerdas, y a los 19, su Concierto de Cámara, para piano, maderas y cuerdas, es seleccionado por Paul Hindemith, de entre doscientas obras, para ser estrenado bajo la dirección de Hermann Scherchen en el Festival de Donaueschingen en 1926, donde la firma berlinesa Balser, le requiere la composición de una obra especial para piano mecánico Welte-Mignon, presentada en el mismo, convirtiéndose junto con Paul Hindemith y Ernst Toch, en uno de los tres primeros compositores para este género en Alemania. Después, a los 20 años de edad, se gradúa de la Vitzthum Humanistic Gymnasium, en los idiomas Latín, Griego y Francés.

Muench no fue sólo músico. Su vocación más íntima fue la de un auténtico humanista y hombre de letras, manejaba la filología clásica (latín y griego), conocedor profundo de las artes plásticas, entendido en la literatura y la antropología, mitología y religiones comparadas, y estudioso de la filosofía.

Presentó exitosos conciertos y recitales en las principales ciudades alemanas y colabora en 1928 con la Bauhaus, donde, incidentalmente, Paul Klee, mozartiano apasionado y excelente violinista, estrena una composición suya en la inauguración de la segunda Bauhaus en Dessau. En 1929, inicia su vida itinerante y por ocho años viaja a Francia e Italia, donde estudió Literatura y Filosofía, y así también dedica tiempo a la investigación musical y a diversas presentaciones, en ciudades como París, Zurich, Florencia y Roma, donde frecuenta con lo más selecto de la intelectualidad de la época, y traba amistad con Ezra Pound, quien lo celebra en uno de sus Cantos Pisanos (Canto 75). En 1937 conoce en Capri, Italia, a la notable poetisa norteamericana Vera Lawson, y se casan en Nápoles, en septiembre de 1937.

De 1928 a 1937, adicionó sus actividades con la enseñanza privada de la composición musical, teoría y piano, y algunas comisiones especiales por el Conservatorio de Música de Torino, Italia. El hijo del famoso musicólogo Oscar Chilesotti puso a su disposición un número de partituras de antiguos compositores italianos de los Siglos XIV y XV, manuscritas, indescifrables y aún no publicadas. Descubrió más tarde algunas otras piezas en el ático del Museo Quirini-Stampalia en Venecia; sobresalientes y hermosas cantatas de anónimos compositores del Siglo XVI. Transcribió todos estos manuscritos, prodigando particular atención en un trabajo de objetiva fidelidad. Algunos de ellos fueron publicados en la revista cultural Veneciana "Atheneo" por el año 1934.

En 1938 regresa a Alemania, donde le fue muy difícil hacer carrera musical, consecuencia de su renuencia a afiliarse al Partido Nacional Socialista. Finalmente obtuvo reconocimiento a través del apoyo de los críticos musicales del Frankfurter Zeitung, la única emisora alemana, cuya objetividad era reconocida fuera de este país. En 1940 fue obligado a enlistarse en la Armada Alemana, cosa que sucede con muchos artistas e intelectuales alemanes radicados en su país en esta época. En 1944 se separa del Ejército debido a una enfermedad, y en 1945, vive el bombardeo de su ciudad natal, Dresde, del que milagrosamente sobrevive. Después, con la esperanza de encontrar a su esposa, camina desde Dresde a Munich, donde enferma gravemente, y es encontrado por ella abandonado y a punto de morir en las afueras de Múnich. Al terminar la guerra, Karl Holl, quien había sido un crítico musical con reconocimiento internacional del Frankfurter Zeitung y entonces ejerciendo en el Departamento de Música y Teatro del Ministerio de Cultura de la Gran Hesse, le ofreció el desempeño como profesor en la Escuela de Música que él esperaba fundar próximamente en la ciudad de Frankfurt, puesto en el que se desempeña casi dos años.

En septiembre de 1947, Gerhart Muench y su esposa dejan Europa, y emigran hacia Estados Unidos, pasando por Nueva Inglaterra y posteriormente California, donde, en un medio mercantilista y bárbaro, es incomprendido y menospreciado, teniendo que trabajar como peón caminero en tierras californianas. Ahí, por ser un músico notable y un erudito de primera fila, goza de la amistad de grandes personalidades, como el propio Ezra Pound, Ernst Jünger, Fernand de Cromelynck, Robert Graves, Aldous Huxley, Henry Miller, Ernst Krenek, Walter Gieseking, Jean Cocteau y otros. Más tarde, adquiere la plaza en la Universidad de Los Ángeles (UCLA), en la cátedra de composición musical que antes ocupaba Ernst Krenek, circunstancia que no le satisface. Es entonces cuando Theodor W. Adorno, le dice: "Usted es demasiado bueno para este país. Usted tiene que irse".

Así, en julio de 1953, llega a Manzanillo, México, en un barco carguero, en busca de un lugar más humano y con mayor nobleza de espíritu que su vecino. Después llega a Guadalajara, donde el entonces gobernador del Estado de Jalisco, Agustín Yáñez, le encarga una obra: "Homenaje a Jalisco", para piano y orquesta, que se estrena el 11 de diciembre de 1953 en el Teatro Degollado de esta ciudad, con Muench como solista y la Orquesta Sinfónica de Guadalajara dirigida por Abel Eisemberg. Después pasa a vivir a Chapala, Jalisco, y a Morelia, Michoacán, donde conoce al compositor y pedagogo Miguel Bernal Jiménez y al fundador y director de los Niños Cantores de Morelia, Romano Picutti; después fija su residencia en la ciudad de Guanajuato, posteriormente descubre el pueblo de Tacámbaro, Michoacán, del que se enamora y decide vivir ahí, llamándole su "isla encantada".

En México, su vida musical la realiza en casi todo el país, en tres tareas bien definidas: como virtuoso del piano, realizando una actividad intensa en recitales y conciertos, no sólo en obras del repertorio tradicional sino distinguiéndose como introductor de la música pianística de grandes compositores contemporáneos, como Karlheinz Stockhausen, Pierre Boulez, Henri Pousseur, Ernst Krenek, Olivier Messiaen, Luciano Berio, György Ligeti, etc. Así como por difundir la magnífica obra pianística de Alexander Scriabin; en la enseñanza de la técnica e interpretación pianísticas y las tendencias contemporáneas de la composición musical a jóvenes mexicanos, en las ciudades de México, Guanajuato y Morelia, y cuyos alumnos son ahora destacados compositores como Mario Lavista, Francisco Núñez Montes y el pianista Rodolfo Ponce Montero; y en la creación musical, en la que su catálogo comprende más de 140 obras, entre las que pudieron librarse de la destrucción durante la Segunda Guerra Mundial, las que escribiera en los Estados Unidos, y las escritas en México, que son para un solo instrumento, dúos, tríos, cuartetos, para diversos grupos de cámara, conciertos, obras sinfónicas, una ópera, obras para una y varias voces humanas con y sin instrumentos y tres obras didácticas sobre la cromotonalidad y escalas, además de ensayos y obras poéticas, como su libro "Labyrinthus", publicado póstumamente el año 2008.

Después de habitar diversas partes de México como Tepoztlán, San Cayetano, la Ciudad de México y Zitácuaro, vuelve finalmente a Tacámbaro, donde su inseparable y amada Vera fallece el 1 de agosto de 1987, quebrantando su salud, y así llegando su brillante vida a su fin el 9 de diciembre de 1988.

La música de Gerhart Muench -de la que más que de una estética, podría hablarse de una mística, de una alquimia- se nutrió en dos vertientes: la musical (que incluía una sorprendente simbiosis de los compositores de la Edad Media, como Guillaume de Machaut; el cromatismo de Richard Wagner, la magnificencia y evolucionismo de su admirado Alexander Scriabin, y por ende, la pianística de Frédéric Chopin, la Escuela Vienesa, y muchas otras influencias) y la extramusical (la literatura, la pintura, sus profundos conocimientos sobre religiones y mitologías, la filosofía, la filología, y su propia creación poética y ensayística).

Como virtuoso del piano, fue reconocido como uno de los grandes pianistas del Siglo XX, en Hamburgo, Alemania, la crítica del Hamburger Anzeiger, dijo: "Gerhart Muench es una maravillosa sorpresa en el horizonte pianístico alemán. Desde que Walter Gieseking comenzó a conquistar el mundo musical hace veinticinco años, no ha habido otro pianista alemán que pueda más que Muench en la naturaleza de su talento, de su madurez musical y en la sencillez de su gran virtuosismo". En México, Mario Beauregard se expresó así: "El concierto de Muench en las Galerías de Excelsior es el evento más importante al que hemos asistido en los últimos años. Es descendiente directo de los grandes pianistas y compositores de otros tiempos: Liszt y Rachmaninoff". Por su rica vida interior, por su sólida formación y exquisita sensibilidad, por su talento y disciplina, no fue un gran pianista más agregado a los ya existentes. El no se quedaba en la superficie de las partituras, ni ofrecía interpretaciones tradicionales. En todas las partituras él iba a lo hondo de la interpretación, buscando siempre, y casi siempre alcanzando, versiones inolvidables, plenas de respeto, tanto, como si se tratara de un texto sagrado. En sus propias palabras diría: "No es tanto la habilidad digital o la precisión ortodoxa, que debe de haber, sino el punto de vista en la interpretación. Como pianista, hay que penetrar a estratos cuya comprensión y realce escapan a la mayoría de los intérpretes, cuya finalidad al tocar esa misma música suela ser otra. La íntima esencia, el núcleo básico del pensamiento y del modus operandi de cada creador es iluminado por la aguda capacidad de otro creador, esta vez en funciones de intérprete". Los enlaces de la vida de Gerhart Muench y Vera Lawson con Alan I Cope aparecen en el comic francés "La guerre d'Alan" (tercero volumen).

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