Gerð

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Ilustración para la obra Leyendas alemanas de dioses y de héroes (Deutsche Götter- und Heldensagen, 1903): Skirnir y Gerda.

Gerd, Gärd, Gerdhr, Gerda o Gerdur (en Nórdico antiguo Gerðr) es una giganta de la mitología nórdica conocida por ser la esposa del dios Freyr. Es la más hermosa de todas las criaturas y pudo haber sido la personificación de la fertilidad de la tierra y del sexo. Sus brillantes brazos desnudos iluminaban el aire y el mar.

Gerd es la hija de Gymir y Aurboda; también tiene un hermano llamado Beli. Gerd es incluida entre las Ásynjur en la Edda de Snorri Sturluson. De acuerdo a la saga Ynglinga fue la madre del hijo de Freyr, llamado Fjölnir, que sucedió a Freyr como gobernante de Suecia.

En Skáldskaparmál Gerd es nombrada junto a Jörd, Rind y Gunnlöd como rivales de Frigg, la esposa de Odín, estando estas tres entre las que Snorri Sturluson cuenta en diferentes relatos que tuvieron relaciones con Odín. Es probable que Gerð se encuentre en esta lista por error, siendo confundida con Gríðr, la cual está ausente.

Su nombre probablemente provenga de gerða 'cercar', relacionado con garðr 'espacio rodeado', cognado de la palabra yard en inglés y (a través del danés) de la palabra inglesa garth.

El relato de su cortejo se cuenta en el poema Skírnismál. Ella nunca quiso casarse con Freyr, rechazó sus propuestas (realizadas por Skirnir, el mensajero de Freyr) aun cuando le llevó once manzanas doradas y el Draupnir. Skirnir finalmente la amenazó con usar la espada de Freyr para convencerla de que debía contraer sus nupcias con él, pero después de todo, tuvo que entregar su espada mágica que luchaba por sí sola a cambio de poderse casar con ella. Esto repercutirá posteriormente en el Ragnarok, cuando perezca ante Surt, el gigante de fuego, ya que no posee arma alguna con la que defenderse salvo sus manos

Relato[editar]

Un día Freyr, sentado en el trono de Odín, desde donde pueden verse todas las cosas, observó en el país de los gigantes a una muchacha incomparablemente bella, Gerda. El corazón de Freyr se inflamó, pero también se puso melancólico, pues no sabía cómo conquistarla. Skirnir, su amigo, al verlo en ese estado, le ofreció ir a pedir la mano de la giganta. Solamente rogó a Freyr, para ayudarlo en su misión, que le prestase su espada que se movía sola por el aire, y el caballo que no retrocedía ante las rojas llamas provocadas por los encantadores.

Así armado, Skirnir se puso en marcha hacia el país de los gigantes, Jötunheim. La morada del padre de Gerd estaba bien defendida: había perros feroces atados a la puerta, un pastor vigilante observaba todos los accesos y llamas rodeaban los muros. Pero Skirnir pasó derecho ante los perros, no hizo caso de los gritos del pastor que quería detenerlo y el caballo franqueó de un salto la cortina de llamas. Skirnir se encontró así en el recinto y atraída por el ruido, acudió Gerda.

Él le expuso en seguida el fin de su misión, ofreciéndole a la vez once manzanas hechas de oro puro y el anillo Draupnir. Pero ella rehusó los regalos. Skirnir, furioso, blandió la espada y la amenazó con un poderoso hechizo. Gerd entonces tuvo miedo y cedió, ofreciendo a Skirnir una copa de hidromiel en señal de reconciliación. También prometió ir al encuentro de Freyr cuando pasaran nueve noches, en un bosque sagrado que indicó.

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]

En inglés