Genocidio selk'nam en Tierra del Fuego
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[editar] ¿Quienes eran los selk'nam?
Habitantes de la isla de Tierra del Fuego, se llamaban a sí mismos selk’nam, acorde con los informantes indígenas; Minkiol, Angela Loij y Federico Echeuleine que significa “clan de la rama separada o selecta” y no "Onas" denominación de sus vecinos canoeros meridionales que se traduce al castellano como: “Hombres de a pie” o “la gente del norte” en lengua yámana. El etnólogo Martín Gusinde, quien visitó la isla hacia fines de 1918, reconoció la presencia de tres grupos selk’nam en Tierra del Fuego distribuidos en distintos espacios de la isla. El antropólogo decía que, a pesar de las diferencias de distribución territorial existía entre estos tres grupos una clara unión lingüística, racial y cultural. Estudios recientes demuestran que los selk’nam se dividieron en las siguientes parcialidades: párika (pamperos del norte), herska (de los bosques del sur) y chonkoyuka (de las serranías frente a bahía Inútil), además de los haush.
[editar] Procedencia
Los primeros selk’nam provinieron de los grupos nómades continentales de la Patagonia meridional. Los cuales habrían cruzado el territorio fueguino antes que se constituyera en isla hace aproximadamente unos 10 mil años. Posteriormente, y gracias a los permanentes cambios termo ambientales, se desencadenó la separación definitiva entre el istmo fueguino y el continente (unos 6 mil años atrás).
[editar] Organización social
Dada las características insulares del territorio fueguino, el espacio fue organizado en función a su división, por medio de los “haruwen” (“nuestra tierra”, “nuestra patria”), que constituyeron la base de la organización social de los selk’nam. Cada haruwen se organizó en función a linajes patrilineales exogámicos y patrilocales. Sobre este particular Carlos Vega agrega: “Dependiendo de su línea patrilineal, los selk’nam descendían de un cielo que representaban con rayados ideoplásticos, simbolizando pájaros, animales, peces, vientos, mares o árboles, considerados como sus antiguos howen” . Cada haruwen representaba un cielo, lo que significaba que cada familia (de herencias paterna) poseía un espacio físico específico, dentro del cual obtenían los recursos por medio de la caza y la recolección, lo que necesariamente obligaba a mantener una búsqueda constante de alimentos que contribuía a la vida nómade de los selk’nam. Cada espacio era respetado por las familias y compartidas excepcionalmente por circunstancias especiales, como, por ejemplo, las celebraciones del “Hain” (ceremonia de iniciación), escasez de alimentos, matrimonios, etc.
[editar] Su población en cifras
Sobre el número aproximado de población selk’nam y sus tres parcialidades étnicas, existen dificultades serías para estimar cifras razonables, debido a la falta de estudios demográficos previos al proceso colonizador. Sin embargo, para tener una visión aproximada, Martin Gusinde estimó la población antes del proceso colonizador entre 3.500 a 4.000 personas. Por otro lado, en El Boletín Salesiano censaba para 1887 unos 2.000 indígenas y el padre Borgatello más tarde contaría entre 2 mil a 3 mil almas. En la memoria del Gobernador de Magallanes Manuel Señoret (1892-1897), se precisaba qué:
Entre los estudios demográficos más fiables, es el realizado por Esteban Lucas Bridges, en 1899 donde registró la población selk’nam de la siguiente manera: “Al sur de Río Grande habitaban 250 onas repartidos en diversos puntos de la isla; en el norte, no integrados en la misión de la Candelaria, vivían unos 20 indios más. En ese mismo año hay bajo control de las misiones 163 indios en la Candelaria (de los diarios de la misión) y un máximo de 350 en Dawson. Es decir que al finalizar el siglo XIX quedaban unos 783 onas en Tierra del Fuego” . Estas cifras demuestran que la población aparentemente pudo ser bastante cercana a las estimaciones de Martín Gusinde (entre 3.500 y 4.000 para toda la isla). Indudablemente existe poca claridad de la cantidad exacta de cuántos de éstos indígenas murieron en los 18 años antes del inicio de la colonización, por los asesinatos, enfermedades y deportaciones. Recuérdese solamente el episodio de la expedición de Ramón Lista, que en un solo enfrentamiento mató a lo menos 28 personas, sin contar las “hazañas” de Julio Popper, Alexander Mc Lennan “Chancho Colorado”, Alejandro Cameron, Samuel Hyslop, John Mc Rae, Montt E. Wales y de los anteriores episodios entre buscadores de oro e indígenas en tierras fueguinas.
[editar] Genocidio
La llegada del blanco al territorio selk’nam no pudo más que desatar el quiebre del delicado equilibrio existente entre territorio y cosmovisión, la dinámica entre ambos sucumbió rápidamente frente al invasor, que no vislumbró las consecuencias funestas en que se traduciría su llegada. La ocupación de los territorios desató la ira de los selk’nam, que no dudaron en defender y vengar actos que se habían desencadenado muertes, violaciones, vejaciones por años. El resentimiento fue un estado permanente, manifestándose con animosidad hacia los empleados de estancias, rompiendo los cercos, arreando grandes cantidades de animales, quemando casas y atacando a hombres. Pero esta actitud, no logró traducirse en un verdadero ambiente bélico, por las claras desventajas materiales que poseían los selk’nam frente a todo el cuerpo establecido para su ataque y captura. Esta diferencia fue el elemento clave que no permitió generar una resistencia por parte de los indígenas para permanecer en sus territorios, y en consecuencia la rendición y la resignación forzada, fue una de las tantas causas para su desaparición como pueblo establecido.
[editar] El inicio de las masacres
La expedición del chileno Ramón Serrano Montaner en 1879, fue quien informó de la presencia de importantes yacimientos auríferos en las arenas de los principales ríos de Tierra del Fuego. Con este incentivo, cientos de aventureros extranjeros llegaron a la isla con la esperanza de encontrar en tan anheladas y lejanas tierras, el sustento inicial para producir auspiciosas fortunas. Sin embargo, estos sueños se verán diezmados por el rápido agotamiento del tan preciado metal.
No hay dudas, que las expediciones mineras fueron las responsables de las primeras muertes por acción directa en contra de los selk´nam. Entre las expediciones más conocidas, estan las conformandas por el emblemático rumano Julius Popper, el tan célebre personaje, fue conocido tristemente por sus enfrentamientos con los selk’nam a los cuales en más de una oportunidad tuvo la osadía de perseguir, matar y robar sus pertenencias para formar su propia colección de objetos los cuales exhibió en un álbum fotográfico, incluyendo en ella una secuencia completa de un ataque perpetrado por él y su contingente de soldados con armas de fuego, hacia tolderías indígenas en San Sebastián. Luego de las incursiones realizadas por Julius Popper en Tierra del Fuego, presentó más tarde, una conferencia el 5 de marzo de 1887 en el Instituto geográfico Argentino de Buenos Aires, sobre sus exploraciones realizadas y sobre los encuentros que tuvo con los selk’nam, aquí se presenta parte de dichas declaraciones:
Contemporáneamente a la presencia de Popper en Tierra del Fuego, otra expedición auspiciada por el gobierno argentino, a cargo del oficial argentino Ramón Lista en 1886, pasaría a la historia, tras el accionar despiadado de los soldados a cargo de Lista en contra de los indígenas. Este lamentable episodio terminó con el asesinato a sangre fría de cerca de 28 selk’nam, en las cercanías de San Sebastián.
Finalmente, puede decirse que a estos episodios se suman otros tantos que dan cuenta de la marcada violencia con la que actuaron los mineros en contra de los indígenas y que lamentablemnete contribuyó al exterminio de los selk'nam.
Cabe destacar que los Selknam tambien atacaron campamentos mineros y al acceder a las armas de fuego participaron en matanzas entre clanes rivales. Además hay que tener en cuenta que el alcohol hizo estragos desmembrando familias y generando disputas. Lucas Bridges (defensor de los indios) hace mención en su libro sobre este tipo de hechos.
[editar] Las peores masacres
- La matanza de San Sebastián (28 muertos)
Lugar: Playa de San Sebastián
Fecha: 25/11/1886
Es la primer masacre documentada, y se conoce con detalle , cuándo, dónde y cómo ocurrió pues fue cometida por un oficial argentino, en una misión de exploración, donde debía registrar su accionar en un diario de bitácora.
El 25 de noviembre de 1886, el capitán Ramón Lista desembarcó en la playa de San Sebastián con el fin de explorar la región. Ese mismo día se topa con una tribu ona. El capitán intenta tomarlos prisioneros, pero éstos se resisten. Lista ordena entonces a sus hombres abrir fuego y matan a 27 onas. Un sacerdote salesiano de apellido Fagnano, que acompañaba a la expedición, enfrenta a Lista y le recrimina por la matanza. Lista amenaza con hacerlo fusilar.
Días después los hombres de Lista se ensañan con un joven ona al que encontraron escondido tras unas rocas, armado tan solo con su arco y su flecha: lo matan de 28 balazos.
- El envenenamiento de Springhill (500 muertos)
Lugar: Playa de Springhill
Fecha: Imprecisa, primera década del Siglo XX
Una tribu ona se abalanza sobre una ballena, abandonada en la playa por un barco ballenero. En tan solo un dia, gran parte de la tribu muere. La ballena había sido inoculada con veneno.
- La masacre de Punta Alta (25 muertos)*
Lugar: Punta Alta
Fecha: Imprecisa, primera década del Siglo XX
Una tribu ona resistió durante casi un día el asedio de los estancieros y sus empleados, hasta que sucumbieron.
- La masacre de la playa de Santo Domingo (300 muertos)*
Lugar: Playa de Santo Domingo
Fecha: Imprecisa, primera década del siglo XX
Alejandro Maclennan invita a una tribu ona, a la que él había estado hostigando, a un banquete para sellar un acuerdo de paz. Durante el banquete, Maclennan sirve grandes cantidades de vino. Al comprobar que la mayoría de los indígenas se han embriagado, en especial los hombres, Maclennan se aleja del lugar y ordena a sus ayudantes, apostados en las colinas, abrir fuego contra toda la tribu.
- El hallazgo del italiano (80 muertos)*
Lugar: Impreciso
Fecha: Imprecisa, primera década del Siglo XX
Un inmigrante italiano, que recorría la isla en busca de yacimientos de oro, descubre los cadáveres de unos 80 onas, todos con signos de haber sido balaceados.
(*) Las tres últimas masacres aparecen mencionadas en el libro de José María Borrero, La Patagonia Trágica.
[editar] Los cazadores de indios
- Julio Popper
- Alexander McLennan
- "Mister Bond"
- Alejandro Cameron
- Jacinto Seoane
- Samuel Hyslop
- John Mc Rae
- Montt E. Wales
[editar] El horror de la Exposición de París
[editar] Las "prácticas de tiro"
Existen testimonios que indican que durante la segunda mitad del Siglo XIX y las primeras décadas del Siglo XX, los barcos que pasaban por el Estrecho de Magallanes o por la costas oriental y sur de la isla realizaban "prácticas de tiro" utilizando como blanco a los indios onas: cuando divisaban a lo lejos una fogata, o una toldería, disparaban contra ellas. Se ignora la cantidad de víctimas que pudieron haber causado tales prácticas.
[editar] El rol de las enfermedades
Cuando el hombre blanco llegó al Nuevo Mundo trajo consigo enfermedades para las cuales los indígeas estaban completamente indefensos, pues sus sistemas inmuológicos no estaban preparados para ellas. Así, la viruela, la tuberculosis y otros males causaron gran cantidad de victimas entre la población indígena de América y, en algunos casos, la desaparición de grupos étnicos enteros.
La transmisión de enfermedades, un fenómeno completamente natural, exculpa al hombre blanco de la desaparición de numerosos pueblos aborígenes, pero se conoce al menos un caso en el que el hombre blanco usó las enfermedades de manera voluntaria y conciente para exterminar a la población indígena: En 1763, Lord Jeffrey Amherst, comandante general de las fuerzas británicas en la guerra entre Gran Bretaña y Francia por la posesión de Quebec, obsequió a un grupo de indios aliados de los franceses gran numero de frazadas. Lo que los indios ignoraban era que las frazadas habían sido utilizadas anteriormente en el hospital de Massachusets, en el pabellón de enfermos de viruela: al cabo de un mes, la tribu se había extinguido por completo.
No hay indicios de que algo así haya ocurrido en Tierra del Fuego, pero sí se sabe lo siguiente:
- La Misión Salesiana, la única entidad que trabajaba en favor de los onas, y donde los onas recibían tratamiento contra la tuberculosis, solicitó insistentemente ayuda material o financiera a las autoridades de la isla, y estos siempre se lo negaron.
- Al menos en dos ocasiones, las autoridades intentaron cerrar la misión.
Se estima que en los primeros 25 años de funcionamiento de la Misión Salesiana, murieron allí unos 200 indios víctimas de tuberculosis.
[editar] Testimonios gráficos
[editar] Testimonios periodísticos
En 1882 el periódico londinense Daily News publicó un reportaje a un británico interesado en las posibilidades económicas de Tierra del Fuego:
Traducción
[editar] Gestación de la gran propiedad ganadera
Los inicios de la explotación ganadera de Tierra del Fuego, fueron promovidos por el Estado chileno, por medio de arrendamientos de pública subasta o bien a petición expresa a las autoridades centrales. La primera concesión recayó en la firma Wherhahn y Compañía en 1884, en bahía Gente Grande al sur de Porvenir, con un total de 123.000 hectáreas. Más tarde se entregaría la concesión más grande conocida por la historia ganadera en Magallanes, la cual recayó en José Nogueira, quien solicitó en 1890 el arrendamiento de más de un millón de hectáreas en Tierra del Fuego, lo cual fue aceptado por medio del decreto supremo Nº 2616 del 9 de junio de 1890 por un plazo renovable de 20 años. Esta enorme concesión, sumada a la ya otorgada a Nogueira y a su cuñado Mauricio Braun, por un total de 350 mil hectáreas, se convirtieron en la base de la futura Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego (1893), iniciada por los hermanos Braun luego de la muerte de Nogueira.
Hacia 1894 la ocupación de Tierra del Fuego, abarcaba prácticamente todos los terrenos ocupados históricamente por los selk’nam, sus antiguos paraderos de caza, de habitabilidad, de ceremonias y de tránsito, estaban condenados a desaparecer y a ser relegados al extremo meridional de la isla. Además, la llegada de los carneros precipitó la pérdida de su principal fuente alimenticia los “guanacos”, que fueron presas de las armas de fuego por parte de las estancias. De esta manera los indígenas, captaron rápidamente la facilidad de acceder al guanaco blanco (las ovejas), y comenzaron a hacer suyos a éstos animales. Este principal hecho, fue en consecuencia el primer punto de crisis, entre colonos e indígenas. La lucha no fue menor, entre quienes veían en el indígena como agresor de los derechos de propiedad, y el selk’nam que veía en el Koliot (hombre blanco en selk'nam) un intruso de sus ancestrales territorios.
De este modo, comienza el capítulo más triste de la historia de los selk'nam. La ocupación ganadera, comenzó a ser centro de la polémica en la colonia magallánica, las autoridades estaban absolutamente al tanto de la situación de los indígenas, sin embargo, el criterio fue condescendiente con la causa ganadera, y no con los selk’nam. Notoriamente la mentalidad de la época era una realidad que aunque dolorosa, no contemplaba la inclusión del mundo indígena a un paradigma fundamentado bajo los criterios del progreso y la civilización. Así, los empresarios ganaderos actuaron siempre bajo su propio criterio, financiando campañas de exterminio, para lo cual se contrataron a numerosos hombres (extranjeros en su mayoría), importándose considerables cantidades de armamentos, cuyo objetivo era hacer desaparecer bajo cualquier costo a los selk'nam. Un costo que en la mente de estancieros y hombres de negocios era lógico, pues eran, en buenas cuentas, el principal escollo para el éxito de sus inversiones. La veracidad de los acontecimientos fue ratificada por los propios empleados de estancia, quienes más tarde, al ser sometidos a un sumario, confirmaron que las expediciones en contra de los indígenas eran prácticas más usuales de lo que muchos pensaban.
Si bien, son conocidos los nombres de quienes actuaron en las excursiones de exterminio, poco se ha mencionado sobre los autores intelectuales de dichas acciones, específicamente hablamos de los propietarios ganaderos, quienes eran los jefes directos de los empleados que participaron en las excursiones. Estos nombres corresponden a Mauricio Braun, quien reconoció haber financiado algunas campañas, excusándose que éstas sólo tenían la intención de proteger sus inversiones (era jefe directo de otro conocido cazador; Alejandro Cámeron). También el suegro de Mauricio Braun, José Menéndez, quien sin duda fue uno de los hombres que actuó con mayor severidad en contra de los indígenas en Tierra del Fuego (parte argentina). Este personaje conocido por sus cuantiosas inversiones en la zona, fue jefe del famoso cazador de indígenas Alexander Mc Lennan conocido como “Chancho Colorado", quién participó en la triste matanza de Cabo Peñas, donde habrían muerto cerca de 17 indígenas.
Las acciones emprendidas por los accionistas de la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego, actuaron siempre intentando ocultar los hechos a la opinión pública. Era el medio de evitar el cuestionamiento por parte de la sociedad de entonces y al mismo tiempo una estrategia para bajar el perfil a una larga polémica que fue conocida por el país entero. Especial atención cobraron estos acontecimientos luego de la intervención de los salesianos, quienes no dudaron en reprobar el actuar de los estancieros. Pero esta parte corresponde a otra larga historia, que esta discutida con mayor profundidad en el trabajo de tesis de donde proviene este artículo.
De esta forma la situación de los selk’nam a partir de la década de los 90 del siglo XIX, se tornó particularmente aguda, por un lado, los territorios del norte comenzaron a ser ocupados masivamente por las estancias y muchos indígenas asediados por el hambre y la persecución de los blancos, comenzaron a huir hacia el extremo meridional de la isla, lugar habitado por grupos que tenían un fuerte sentimiento de pertenencia hacia ese territorio. En consecuencia, las luchas por el control del espacio, se hicieron cada vez más intensas y la resistencia se acrecentó en la medida que la ocupación ganadera se hacía efectiva en el norte de la isla. El escenario para los selk’nam se agudizará notoriamente una vez establecidas las misiones religiosas, donde las enfermedades fueron responsables en aniquilar al resto de la población que logró salir con vida de los enfrentamientos con los blancos.
Más tarde otros conflictos entre el gobernador Manuel Señoret y el jefe de las misiones salesianas José Fagnano, no hicieron más que agudizar la condición de los indígenas. Las largas disputas entre autoridades civiles y los sacerdotes, no permitieron concretar un consenso que lograra encontrar una solución satisfactoria al tema indígena. Según, los archivos consultados por esta tesis, el gobernador Señoret, estuvo siempre a favor de la causa ganadera, lo cual quedó en evidencia frente a su desinterés por fiscalizar los episodios que se desarrollaban en Tierra del Fuego. Sin duda, que siendo la máxima autoridad civil en la zona, no tuvo voluntad de evitar las matanzas que era de público conocimiento.
Años más tarde cuando la justicia intentó hacerse parte del conflicto por medio de un sumario (1895-1904) seguido por el Juez Waldo Seguel. Cuyo proceso dejó en evidencia que las cacerías perpetradas en Tierra del Fuego no formaban parte de un mito popular y que las capturas masivas de indígenas sacados por la fuerza para ser trasladados hacia Punta Arenas, con el objeto de distribuirlos dentro de la colonia fueron también parte de las acciones que las autoridades civiles en complicidad con los ganaderos resolvían como solución al tema indígena. Sin embargo, el proceso judicial sólo culpó a algunos operarios de estancia, quienes quedaron libres prácticamente a pocos meses del juicio, mientras que los autores intelectuales, es decir a los dueños y accionistas de las estancias; Mauricio Braun, José Menéndez, Rodolfo Stubenrauch, Peter H. Mac Clelland, entre otros, además de la responsabilidad que recaía en el gobernador Señoret y de funcionarios como José Contardi quienes tenían la obligación de velar por el cumplimiento de la ley, nunca fueron debidamente procesados. De este modo, la justicia no se concretó a favor de los indígenas, lo que se tradujo en una condena aún mayor, su olvido.
Finalmente, luego de los enfrentamientos directos, se dio paso a un segundo plan: erradicar a todos los indígenas existentes en la isla para ser enviados a la misión de Dawson. En dicha apartada isla los indígenas sucumbieron rápidamente frente al avasallador avance de la colonización. A las innumerables mermas de población ocasionadas por las verdaderas cacerías de que fueron objeto a manos de las estancias, debía agregarse los estragos provocados por el contagio de diversas enfermedades, las que en definitiva terminaron por ocasionar un daño tanto o mayor que las cacerías humanas dirigidas. De acuerdo a los datos de las fuentes, más de 1.500 almas en tan sólo 40 años murieron a causa de contagios y proliferación de enfermedades propias de las poblaciones colonizadoras.
[editar] Véase también
[editar] Referencias
- Martinic, M. 1990. El genocidio Selk’nam: nuevos antecedentes. Anales del Instituto de la Patagonia, 19: 23-28
- Diana Barrientos (tesis):Impacto del proceso colonizador de Tierra del Fuego en la población selk'nam, 1881-1920. Fuentes primarias: Archivo Nacional de Santiago de Chile.

