Generosidad

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La generosidad del ser humano es el hábito de dar y entender a los demás. Comparado a menudo con la caridad como virtud, la generosidad se acepta extensamente en sociedad como un hábito deseable. En momentos de desastres naturales, los esfuerzos de la ayuda son con frecuencia proporcionados, voluntariamente, por los individuos o los grupos que actúan de manera unilateral en su entrega de tiempo, de recursos, de mercancías, de dinero, etc.

La generosidad puede también ser tiempo, dinero, o trabajo del gasto, para otros, sin la recompensa en vuelta. Aunque el término generosidad, va a menudo de común acuerdo con caridad, mucha gente en el ojo del público desea el reconocimiento de sus buenos actos. Las donaciones son necesarias para apoyar organizaciones y sus comités, sin embargo, la generosidad no debe estar limitada a épocas de gran necesidad tales como desastres y situaciones extremas; ya que la generosidad no ha de estar basada solamente en el estado económico, sino que por el contrario, esto incluye las intenciones puras del individuo de mirar hacia fuera para bien común de la sociedad y dar ejemplo a los demás.

La generosidad es una virtud que difícilmente se puede apreciar en los demás con objetividad. En el momento de juzgar los actos de otras personas estaremos, normalmente centrando la atención en el que recibe o en las características de la aportación. Por ejemplo, si nos enteramos de que alguna persona sin problemas económicos ha regalado una cantidad de dinero a algún pariente suyo con necesidades, es lógico que le llamemos «generoso». Sin embargo, esa aportación seguramente no le ha costado ningún esfuerzo. Desconocemos el motivo del acto: ¿ha sido por reconocer la necesidad de su pariente o por no sentirse culpable, etc. Es decir, podemos identificar distintos medios o maneras para poder llevar a cabo un acto de generosidad, pero un acto será muestra de generosidad o no, de acuerdo con la intensidad con que se viva la virtud y la rectitud de los motivos.

Así, se distingue entre el altruismo, definido como «procurar el bien ajeno aun a costa del propio»,[1] por una parte y, por otra, la generosidad, definida como «ofrecerle a alguien más de lo que espera o requiere».[2]

Se sabe que la hormona oxitocina está relacionada con la generosidad, y un experimento realizado sobre su impacto indicó que la hormona afectaba dos veces más a la generosidad que al altruismo. Esto sugiere que a diferencia del altruismo, la generosidad, aunque claramente relacionada con ello, también está asociada a una identificación emocional con otra persona.[2]

Evolución humana[editar]

En un estudio publicado en 2012 por la American Psychological Association en su Journal of Experimental Psychology: General, investigadores de las universidades de Carolina del Norte en Chapel Hill y Harvard confirmaron su hipótesis de trabajo en el sentido de que la avaricia o codicia prevalece sobre la generosidad porque los estímulos negativos tienen efectos más poderosos que los positivos. Aunque concentrarse en lo negativo puede causar tristeza, en términos evolucionistas tiene más sentido como habilidad de supervivencia. Por otra parte, según el estudio, hombres y mujeres muestran los mismos niveles de generosidad y avaricia.[3]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. «altruismo.» Diccionario de la lengua española. Consultado el 29 de septiembre de 2014.
  2. a b Zak, Paul J.; Angela A. Stanton y Sheila Ahmadi (2007) (en inglés) «Oxytocin Increases Generosity in Humans.» PLoS ONE 2(11): e1128. doi:10.1371/journal.pone.0001128 PLOS ONE. Consultado el 29 de septiembre de 2014.
  3. (en inglés) «Greed, Not Generosity, More Likely to Be ‘Paid Forward’». American Psychological Association. Consultado el 29 de septiembre de 2014.

Enlaces externos[editar]