Juan Domingo Perón

De Wikipedia, la enciclopedia libre
(Redirigido desde «General Perón»)
Saltar a: navegación, búsqueda
Juan Domingo Perón
Juan Peron con banda de presidente.jpg
Juan Domingo Perón en 1946 con la banda de presidente.

Coat of arms of Argentina.svg
Presidente de la Nación Argentina
12 de octubre de 1973-1 de julio de 1974
Vicepresidente   María Estela Martínez de Perón
Predecesor Raúl Lastiri
Sucesor María Estela Martínez de Perón

4 de junio de 1946-21 de septiembre de 1955
Vicepresidente   Hortensio Quijano (1946-1952)
Ninguno (1952-1954)
Alberto Tessaire (1954-1955)
Predecesor Edelmiro Farrell (de facto)
Sucesor José Domingo Molina (de facto)

Coat of arms of Argentina.svg
Vicepresidente
de facto
8 de julio de 1944-10 de octubre de 1945
Presidente Edelmiro Farrell (de facto)
Predecesor Edelmiro Farrell (de facto)
Sucesor Juan Pistarini (de facto)

Datos personales
Nacimiento 8 de octubre de 1895
Bandera de Argentina Lobos, Buenos Aires, Argentina
Fallecimiento 1 de julio de 1974 (78 años)
Bandera de Argentina Olivos, Buenos Aires, Argentina
Partido Partido Laborista
Partido Justicialista
Cónyuge Aurelia Gabriela Tizón de Perón, Eva Perón y María Estela Martínez de Perón
Profesión Militar
Ocupación político
Alma máter Colegio Militar de la Nación

Juan Peron Signature.svg
Firma de Juan Domingo Perón

[editar datos en Wikidata]
Teniente General.PNG Teniente General[1] [2] [3] [4]
Años de servicio 1910 - 1945
Lealtad Flag of Argentina.svg Argentina
Servicio/rama Infantería
Lugar de operación Ejército Argentino

Ocupación Político

Ejercito Argentino Escudo.png

Ejército Argentino
[editar datos en Wikidata]

Juan Domingo Perón (Lobos, provincia de Buenos Aires, Argentina, 8 de octubre de 1895 - Olivos, Argentina, 1 de julio de 1974) fue un político, militar y presidente argentino, que fue fundador del peronismo en 1945, desde entonces una de las corrientes políticas con mayor adhesión en la Argentina, sobre todo en la clase obrera y los sectores sociales más desfavorecidos.

Fue elegido Presidente de la Nación Argentina en tres ocasiones;[5] la primera, en las elecciones del 24 de febrero de 1946, para el periodo 19461952; la segunda, en las del 11 de noviembre de 1951 para el período 19521958, que no alcanzó a completar debido al golpe militar que lo derrocó el 16 de septiembre de 1955 y la tercera el 23 de septiembre de 1973, tras 18 años de exilio para el periodo 1973-1977, que no pudo completar a causa de su fallecimiento.

El surgimiento del peronismo como corriente política con identidad propia, fue un proceso que comenzó a fines de 1943 y se concretó en 1945, como resultado de una alianza del coronel Perón con la mayoría del sindicalismo socialista y sindicalista revolucionario, y parte del sindicalismo comunista y anarquista, que le permitió acceder al Departamento Nacional de Trabajo durante la presidencia de facto del general Pedro Pablo Ramírez. Desde ese organismo fortalecido Perón y los sindicalistas mejoraron notablemente la situación de la clase obrera, ganando la simpatía creciente de los sectores populares, pero también la oposición frontal del embajador de Estados Unidos, las organizaciones empresarias, el movimiento estudiantil y todos los partidos políticos existentes en ese momento, que terminaron uniéndose en un frente antiperonista. El conflicto político entre ambos sectores llevó a un golpe de Estado que removió a Perón de los cargos que había alcanzado en el gobierno y dispuso su detención. Pocos días después, el 17 de octubre de 1945, una gran manifestación obrera obligó al gobierno militar a liberar a Perón y convocar a elecciones, que se realizaron el 24 de febrero de 1946, resultando elegido Perón como presidente, frente a una alianza de todos los demás partidos.

Antecedentes familiares[editar]

Juan Domingo Perón nació a fines del siglo XIX en la Provincia de Buenos Aires como "hijo natural", según las categorías jurídicas discriminatorias de la época, debido a que su madre y su padre no estaban casados al momento de su nacimiento, cosa que hicieron posteriormente. Debido a las insuficiencias documentales de la época, el alto grado de mestizaje interétnico de la sociedad colonial y postcolonial argentina, así como las distorsiones causadas por el tradicional sistema racista español de "limpieza de sangre", los antecedentes familiares y étnicos de Juan Domingo Perón han estado sometidos a debate histórico, así como la fecha y el lugar preciso de su nacimiento.

En el año 2000, el médico historiador Hipólito Barreiro publicó sus investigaciones sobre el nacimiento y la infancia de Perón en un libro titulado Juancito Sosa: el indio que cambió la historia,[6] mientras que en 2010 y 2011 el abogado historiador Ignacio Cloppet publicó las suyas sobre los registros genealógicos relacionados Perón y Eva Duarte, rastreándolos en algunos casos hasta cientos de años atrás.[7] [8]

Las dos investigaciones no parecen ser excluyentes ya que la de Barreiro se enfoca sobre los hechos no registrados oficialmente y la de Cloppet sobre las constancias de los registros oficiales.

Padre, madre y hermanos[editar]

Registro del censo de 1895 realizado el domingo 10 de mayo de 1895, correspondiente al Cuartel 01 (zona urbana) de Lobos. En los registros 9 a 11 del folio, aparece censada la familia de Juan Domingo, quién habría de nacer ese año, cinco meses después: "9. Sosa Juana, m (mujer), 20 (años), s (soltera), no (sabe leer y escribir)"; "10. Perón Mario, v (varón), 27 (años), s (soltero), empleado, si (sabe leer y escribir)"; "11. Perón Mario A, v (varón), 3 (años), s (soltero)".

La madre de Juan D. Perón fue Juana Salvadora Sosa (1873-1961), una argentina nacida en el área de Lobos (Provincia de Buenos Aires) en 1874. Su primer hijo y hermano mayor de Juan Domingo, Mario Avelino, lo tuvo a los 17 años cuando aún era soltera. El padre de Juan D. Perón fue Mario Tomás Perón (1874-1953), un argentino nacido en Lobos (Provincia de Buenos Aires) que trabajaba como oficial de justicia.[9]

Tuvieron tres hijos juntos sin estar casados:

Juan Domingo fue inscripto con ese nombre el 8 de octubre de 1895 en el registro civil de Lobos por su padre y en su partida de nacimiento se indica que había nacido el día anterior y era "hijo natural del declarante" sin mencionar el nombre de la madre. En 1898 fue bautizado en la Iglesia católica sin indicar el nombre del padre y quedando registrado bajo el nombre de Juan Domingo Sosa.[11] [12] La madre y el padre de Juan Domingo se casaron en Buenos Aires el 25 de septiembre de 1901.

Rama materna[editar]

Los abuelos maternos de Juan Domingo fueron Juan Ireneo Sosa Martínez y Mercedes Sosa Toledo, ambos argentinos. El abuelo materno era albañil y había nacido en la Provincia de Buenos Aires, mientras que la abuela materna había nacido en Azul (Provincia de Buenos Aires).

Rama paterna[editar]

El abuelo paterno de Juan Domingo fue Tomás Liberato Perón (1839-1889), un argentino nacido en Buenos Aires que fue médico y tuvo un mandato como diputado provincial mitrista, profesor de Química y de Medicina Legal, vocal del Consejo de Higiene Pública y consejero de la Facultad de Ciencias Físico-Naturales de la Universidad de Buenos Aires. La abuela paterna de Juan Domingo fue Dominga Dutey Bergouignan (1844-1930), una uruguaya nacida en Paysandú.

Los padres de su abuelo paterno fueron Tomás Mario Perón (1803-1856) un genovés nacido en Cerdeña que inmigró a la Argentina en 1831 y Ana Hughes McKenzie (1815-1877), una inglesa nacida en Londres. Los padres de su abuela paterna fueron Jean Dutey y Vicenta Bergouignan, ambos vascos franceses, oriundos de Baigorry.

Primeros años[editar]

Museo Casa Natal de Juan D. Perón en Lobos, ubicado en la actual calle Presidente Perón 482 (ex calle Buenos Aires 1380).
El niño Juan Domingo en 1899, cuando tenía 4 años, junto a su hermano mayor Mario y su madre Juana Sosa.

La posición oficial establecida por ley nº 25.518 de 2001, considera que Juan Domingo nació el 8 de octubre de 1895, aún cuando la partida de nacimiento realizada ese día indica que el alumbramiento había sucedido el día anterior.[11] El lugar de nacimiento oficial es Lobos,[10] una pequeña localidad en el centro-norte de la provincia de Buenos Aires, y a su vez, en el centro-este de la República Argentina, pero que hasta poco antes de su nacimiento había sido un fortín militar en la línea de frontera entre las Provincias Unidas del Río de la Plata y el territorio de los pueblos tehuelche, ranquel y mapuche.[13] La eventual pertenencia de Juan Domingo Perón al pueblo tehuelche por línea materna es materia de debate entre los historiadores.[14] [6] [15] [16]

Más allá de los debates, él mismo se refirió varias veces a su pertenencia étnica en privado y en público:

Me contaba mi abuela que cuando Lobos era apenas un fortín, ellos ya estaban allí... Mi abuela inmemorial era lo que bien podemos describir como una mujer machaza, que conocía todos los secretos del campo... Cuando la vieja solía contar que había sido cautiva de los indios yo le preguntaba: Entonces abuela... ¿yo tengo sangre india? Me gustaba la idea ¿sabe? Y creo que, en realidad, tengo algo de sangre india. Míreme: pómulos salientes, cabello abundante... En fin, poseo el tipo indio. Y me siento orgulloso de mi origen indio, porque yo creo que lo mejor del mundo está en los humildes.

Juan Domingo Perón, 1967, Reportaje de la Revista 7 Días[17]

En el año 2000, el historiador Hipólito Barreiro publicó sus investigaciones sobre el nacimiento de Perón, según las cuales su anotación en el registro civil podría haberse realizado dos años después de su nacimiento y que el lugar exacto del mismo pudo haber sido la zona de Roque Pérez, cercana a Lobos y Saladillo.[18] Con similares resultados, los historiadores Oscar Domínguez Soler, Alberto Gómez Farías y Liliana Silva de la Universidad Nacional de La Matanza publicaron sus investigaciones en 2007 en el libro Perón ¿cuándo y dónde nació?.[19] En sentido contrario y en base a sus investigaciones registrales de 2010 y 2011, el abogado Ignacio Cloppet ha sostenido que sus investigaciones sobre los registros jurídicos relacionados con el nacimiento de Perón, indican que nació el 8 de octubre de 1895, en la ciudad de Lobos.[20] Pero ambas líneas de investigación no parecen ser excluyentes ya que aquella se refiere a hechos no registrados oficialmente y éste a las constancias de los registros oficiales.

Juan Domingo se criará durante sus primeros cinco años en las zonas rurales de Lobos y Roque Pérez: "soy de los que aprendieron a andar a caballo antes que a caminar", le dirá a su amigo y biógrafo Enrique Pavón Pereyra.[21] Sobre su madre, Juana, dice:

Mi madre, nacida y criada en el campo, montaba a caballo como cualquiera de nosotros e intervenía en las cacerías y faenas rurales con la seguridad de las cosas que se dominan. Era una criolla con todas las de la ley. Veíamos en ella al jefe de la casa, pero también al médico, consejero y amigo de todos los que tenían una necesidad. Esa suerte de matriarcado ejercido sin formulismo, pero bastante efectivo, provocaba respeto pero también cariño

Juan Domingo Perón[22]

En 1900, cuando Juan Domingo contaba con cinco años, la familia Perón-Sosa se embarcó en el vapor Santa Cruz con rumbo a la costa marítima de la Patagonia Argentina, a unas estancias de los alrededores de Río Gallegos: Chaok-Aike, Kamesa- Aike y Coy-Aike, o sea en los inicios de un caserío que se ubicaba en antiguos asentamientos tehuelches.[10] [23]

En 1902 se mudaron más al norte, primero al pueblo chubutense de Cabo Raso, en donde sus parientes lejanos apellidados Maupás tenían propiedades en La Masiega, y posteriormente, en febrero de 1904 se trasladaron a la localidad de Camarones, con motivo de la designación de Mario Tomás para desempeñarse interinamente como juez de paz, el 19 de diciembre de 1906.[10] Poco después volvieron a trasladaron a la finca de su propiedad que denominaron La Porteña, ubicada en la sierra Cuadrada, a 175 km de la ciudad de Comodoro Rivadavia, y más tarde fundaron otra que se llamó El Mallín.[10]

Entre 1904 los padres de Juan y Mario decidieron enviar a sus hijos a vivir a Buenos Aires para que pudieran iniciar estudios formales, quedando al cuidado de su abuela paterna y las dos medias hermanas del padre, Vicenta y Baldomera Martirena, que eran maestras. Los dos niños por primera vez veían la gran ciudad y solo verían a sus padres durante los veranos. La casa de la abuela paterna de los niños se encontraba en pleno centro de la ciudad, en la calle San Martín 580. Estudia primero en la escuela que quedaba al lado de su casa, donde sus tías eran maestras y luego en diversas escuelas hasta completar su educación primaria, realizando luego estudios secundarios politécnicos en el Colegio Internacional de Olivos, dirigido por el profesor Francisco Chelía.[10] [24]

Matrimonios[editar]

Perón tuvo tres esposas: el 5 de enero de 1929 contrajo matrimonio con Aurelia Gabriela Tizón (18 de marzo de 1902 - 10 de septiembre de 1938), hija de Cipriano Tizón y Tomasa Erostarbe, y quien falleció de cáncer uterino, descansando sus restos en el Cementerio el Salvador de la ciudad de Rosario.

El 22 de octubre de 1945 se casó en Junín con la actriz María Eva Duarte (19191952), pocos días después del 17 de octubre.

Según testigos de la época, fue precisamente mientras estaba en cautiverio que habría pensado en casarse. Ya en libertad, en un encuentro informal, Eva Duarte le presentó a fray Pedro Errecart, quien sorprendió a Perón por su habilidad para relacionarse con uno de sus perros al que nadie se le acercaba, y por la sinceridad con la que le dijo: "si no se casa por Iglesia no puede ser presidente".[25]

La frase fue un impulso más para Perón y fray Errecart, que ya contaba con la simpatía de Eva Duarte, en poco tiempo se ganó su confianza. Habían programado para fines de noviembre una ceremonia austera con no más de unas 12 personas, pero la información se filtró y cuando llegaron a La Plata se encontraron con una multitud que los esperaba y que los hizo desistir de la idea hasta dos semanas después.

Edificio donde funcionó la Escribanía Ordiales, en Junín, encargada de confeccionar el acta de matrimonio civil entre Eva Duarte y Juan Domingo Perón en 1945. Enfrente se encontraba la casa de la familia Duarte. La casona es actualmente la sede del Tribunal de Trabajo de Junín.

Finalmente el 10 de diciembre de 1945 pudieron concretar el casamiento con una ceremonia privada que quedó inscripta el folio 2.397 del libro de Matrimonios de la parroquia San Francisco. Juan Domingo Perón tenía 50 años y Eva Duarte 26. Después de la ceremonia los invitados compartieron con ellos una comida en una casona ubicada a pocas cuadras del templo.

Los vecinos más viejos de barrio recuerdan que tal fue la gratitud del General que hasta le propuso construir una nueva iglesia en el predio del parque Saavedra, pero ante la cerrada negativa del sacerdote, asignó los fondos para arreglar la parroquia, que terminó de remozarse en el año 1946.[25]

Conocida como Evita, Eva Perón colaboró en la gestión de su esposo con una política de ayuda social y apoyo a los derechos políticos de la mujer, a la que se concedió por primera vez el derecho al voto. El 26 de julio de 1952, mientras Perón ejercía por segunda vez la presidencia, Evita murió después de una larga lucha contra el cáncer uterino.

El 15 de noviembre de 1961 se casó en España con María Estela Martínez Cartas, conocida como Isabelita, que luego lo acompañó como vicepresidente en las elecciones de septiembre de 1973 y le sucedió en el cargo a su fallecimiento, hasta el 24 de marzo de 1976, en que fue derrocada por un golpe militar.

Juan Perón no tuvo hijos, por lo que sus descendientes más cercanos fueron sus sobrinos, hijos de su hermano Avelino Mario y de Eufemia Jáuregui: Dora Alicia, Eufemia Mercedes, María Juana (nacida en 1921), Mario Alberto, Olinda Argentina, Lía Vicenta, Amalia Josefa, Antonio Avelino y Tomás Perón.

Carrera militar[editar]

El 1 de marzo de 1911 ingresó al Colegio Militar de la Nación, gracias a la beca que le consiguiera el doctor Antonio M. Silva, íntimo amigo de su abuelo paterno, quien lo asistió en la enfermedad hasta su fallecimiento.[26] [10] Se graduó el 18 de diciembre de 1913 como subteniente de Infantería.[27]

En 1914 es destinado al Regimiento 12 de Infantería con asiento en Paraná, Provincia de Entre Ríos, donde permanecerá hasta 1919.[28] En 1915 asciende al grado de teniente.[28]

En 1916 evidencia públicamente por primera vez una postura política. Ese año se realizaron en Argentina por primera vez elecciones con voto universal y secreto, aunque solo para hombres, triunfando Hipólito Yrigoyen de la Unión Cívica Radical, en lo que se considera el primer gobierno democrático. Perón votó en esa elección por primera vez, optando por Yrigoyen y la UCR, en abierta confrontación con los sectores conservadores y oligárquicos organizados en el Partido Autonomista Nacional de ideología roquista, que había gobernado sin alternancia los 36 años anteriores. A lo largo de los gobiernos radicales (1916-1930) Perón iría asumiendo una postura cercana a los militares nacionalistas legalistas (como las que ejemplificaban Enrique Mosconi o Manuel Savio),[29] y al mismo tiempo crítica hacia el gobierno radical, principalmente a causa de la masacre obrera conocida como Semana trágica de 1919 y lo que consideraba "inoperancia" ante los graves problemas sociales del país.[30]

Ya con el grado de teniente Perón integró el Regimiento 12 de Infantería con asiento en Paraná al mando del general Oliveira Cézar, que fue enviado en 1917 y 1919 por el gobierno de Yrigoyen a intervenir militarmente en las huelgas obreras que se realizaban en los obrajes forestales que la empresa inglesa La Forestal tenía en el norte de la Provincia de Santa Fe. Su postura y la de otros militares de la época, fue que en ningún caso el Ejército debía reprimir a los huelguistas.[29] [31]

Perón le dió gran importancia a la difusión del deporte. En la foto aparece en 1921 siendo teniente con el profesor Ángel Arias luego de realizar un asalto de esgrima en la fiesta social del centro Tres de Febrero de Villa Urquiza.

Le otorga gran importancia al deporte, practicando boxeo, atletismo y esgrima. En 1918 se consagró campeón militar y nacional de esgrima.[28] Redacta varios textos deportivos para el entrenamiento militar. El 31 de diciembre de 1919 asciende al grado de teniente primero y en 1924 al de capitán.[28] En 1926 ingresó a la Escuela Superior de Guerra.

En esos años redacta varios textos que resultaron impresos como materiales de estudio en las academias militares, como Higiene militar (1924), Moral militar (1925), Campaña del Alto Perú (1925), El frente oriental en la guerra mundial de 1914. Estudios estratégicos (1928), entre otros trabajos.[28] El 12 de enero de 1929 obtuvo su diploma como oficial de Estado Mayor y el 26 de febrero fue destinado al Estado Mayor del Ejército como ayudante de del coronel Francisco Fasola Castaño, subjefe del Estado Mayor.[28]

A comienzos de 1930 fue designado profesor suplente de Historia Militar en la Escuela Superior de Guerra, asumiendo la titularidad a fin de año.[28] Ese año se produjo el golpe de Estado del 6 de septiembre, liderado por el general José Félix Uriburu que derrocó al presidente constitucional Hipólito Yrigoyen. El golpe contó con el apoyo de un amplio espectro que incluía a radicales, socialistas, conservadores, organizaciones patronales y estudiantiles, el Poder Judicial, así como los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña.

Perón no ocupó ningún cargo en el gobierno dictatorial de Uriburu, pero participó marginalmente en la preparación del golpe formando parte de un grupo autónomo, de tendencia "nacionalista legalista",[29] liderado por los tenientes coroneles Bartolomé Descalzo y José María Sarobe, que criticaba al grupo "conservador oligárquico" que rodeaba a Uriburu.[29] Este grupo pretendía darle un amplio sustento popular al movimiento y evitar la instalación de una dictadura militar, hecho que finalmente ocurrió. Durante el golpe, Perón formó parte de una columna que desalojó pacíficamente la Casa Rosada, donde grupos civiles estaban realizando saqueos y destrozos.[32] Luego del golpe el grupo militar de los teniente coroneles Descalzo y Sarobe, del que participaba Perón, fue desmantelado por la dictadura militar, enviando a sus integrantes al exterior o a posiciones lejanas en el interior del país.[29] El propio Perón sería asignado a la Comisión de Límites, debiendo trasladarse a la frontera norte.[29]

La dictadura de Uriburu (1930-1932) organizó elecciones en las que proscribió a Hipólito Yrigoyen y restringió las posibilidades de actuación del radicalismo yrigoyenista, facilitando así el triunfo electoral de una coalición de radicales anti-yirigoyenistas, conservadores y socialistas, llamada la Concordancia, que gobernaría en sucesivos turnos electorales fraudulentos hasta 1943. Esa etapa es conocida en la historia argentina como la Década Infame.

El 31 de diciembre de 1931 asciende al grado de mayor. En 1932 publicó el libro Apuntes de historia militar, premiado al año siguiente con medalla y diploma de honor en Brasil.[28] Realiza nuevas publicaciones como Apuntes de historia militar, guerra ruso-japonesa (1933) y Toponimia araucana (1935).

El 26 de enero de 1936 fue designado agregado militar en la embajada argentina en Chile, cargo al que pocos meses después sumó el de agregado aeronáutico. Retorna a la Argentina a comienzos de 1938, siendo destinado al Estado Mayor del Ejército.

A comienzos de 1939 es enviado a Italia a seguir cursos de capacitación, en diversas disciplinas, desde economía hasta alpinismo, esquí y alta montaña. Visita también Alemania, Francia, España, Hungría, Yugoslavia, Albania y Rusia.[28] Vuelve a la Argentina el 8 de enero de 1941, donde dicta una serie de conferencias sobre el estado de situación bélica en Europa, tras lo cual fue ascendido al grado de coronel a fin de año y al año siguiente designado comandante en una unidad de montaña en la Provincia de Mendoza, publicando un artículo e instrucciones sobre los comandos de montaña.

En 1942 mueren los dos principales líderes de la Argentina durante la Década infame, el expresidente Agustín P. Justo, referente de las Fuerzas Armadas y los partidos que integraban la Concordancia oficialista, y el expresidente Marcelo T. de Alvear, referente del principal partido popular de oposición, la Unión Cívica Radical. La súbita ausencia de líderes, tanto en el ámbito político como militar, tendrá mucha influencia en los hechos militares y políticos que se desencadenarán al año siguiente, en los que Perón desempeñará un papel cada vez más gravitante.

Actividad política[editar]

Gobierno militar de 1943–1946[editar]

El 4 de junio de 1943 se produjo un golpe de Estado que derrocó al gobierno del presidente conservador Ramón Castillo. El gobierno de Castillo fue el último de una serie de gobiernos conocidos en la historia argentina como la Década infame, impuestos por la dictadura del general José Félix Uriburu (1930-1931) y sostenidos por el fraude electoral.

El golpe de Estado impuso un gobierno dictatorial encabezado inicialmente por el general Arturo Rawson, pero que tres días después fue a su vez removido por el general Pedro Pablo Ramírez.

El papel del coronel Perón en el golpe militar de 1943 y el gobierno dictatorial que se estableció a consecuencia del mismo es objeto de considerables diferencias entre los historiadores. Varios historiadores lo vinculan al GOU, siglas de una logia militar que podrían corresponder a Grupo Obra de Unificación o Grupo de Oficiales Unidos, o al ATE (Asociación de Tenientes del Ejército), integrados por oficiales del Ejército de mediana y baja graduación. Se le atribuye a este o estos grupos haber tenido una gran influencia en el golpe y el gobierno militar. Sin embargo, varios historiadores de importancia, como Rogelio García Lupo y Robert Potash han sostenido que el GOU nunca existió como tal o que de haber existido tuvo escaso poder.[33] [34]

Más allá de las diferentes versiones históricas sobre su papel en el golpe o en el gobierno, Perón no ocupó ningún cargo de gobierno hasta varios meses después del golpe de Estado. Al momento del golpe, Perón aparece como secretario personal del Ministro de Guerra, Edelmiro Farrel, hasta el 27 de octubre de 1943, cuando asumirá como Jefe del Departamento Nacional de Trabajo, en ese entonces un pequeño organismo del Estado de escasa importancia política.

Inicios de Perón en el nuevo gobierno: la alianza con los sindicatos[editar]

Tapa de 1945 del periódico de la Unión Ferroviaria, el principal sindicato del país desde la década de 1920. A fines de 1943, el coronel Perón estableció una alianza con un amplio grupo de sindicatos de diversas tendencias que se organizó como corriente laborista-nacionalista influyendo notablemente en el curso de la autodenominada Revolución del 43.

Producido el golpe, Perón se desempeñó como secretario privado del general Edelmiro Farrell quien había quedado a cargo del Ministerio de Guerra desde el 4 de junio de 1943. En agosto de 1943 un sector del sindicalismo, principalmente el socialista de la CGT N.º 1, a través del dirigente mercantil socialista Ángel Borlenghi y el abogado ferroviario —también socialista— Juan Atilio Bramuglia, tomó la iniciativa de entablar contacto con el gobierno militar y para ello convinieron una reunión con el coronel Domingo Mercante, hijo de un dirigente sindical ferroviario. Mercante propuso que su amigo, el coronel Perón, participara de las reuniones. Hasta ese momento los sindicatos habían desempeñado un papel menor en la vida política del país y estaban conducidos por cuatro corrientes: socialismo, sindicalismo revolucionario, comunismo y anarquismo. Los dos principales sindicatos eran la Unión Ferroviaria, liderada por José Domenech y la Confederación de Empleados de Comercio, liderada por Ángel Borlenghi.

En las primeras reuniones, caracterizadas por la desconfianza, los sindicalistas propusieron a los dos militares realizar una alianza que se instalara en el pequeño Departamento Nacional de Trabajo, para desde allí impulsar la sanción y sobre todo la aplicación efectiva de las leyes laborales reclamadas largamente por el movimiento obrero, así como el fortalecimiento de los sindicatos y del propio Departamento de Trabajo. El poder y la influencia creciente de Perón dentro del gobierno militar provino de su alianza con un sector del sindicalismo argentino, principalmente con las corrientes sindicales socialista y sindicalista revolucionaria.[35]

A partir de esa alianza y secundado por Mercante, Perón maniobró dentro del gobierno para que se lo designara al frente del Departamento Nacional del Trabajo que era poco influyente entonces, hecho que sucede el 27 de octubre de 1943. Perón designó a los líderes sindicales en los principales cargos del Departamento y desde allí pusieron en marcha el plan sindical, adoptando inicialmente una política de presión sobre las empresas para que resolvieran los conflictos laborales por medio de convenios colectivos de trabajo. La vertiginosa actividad del Departamento de Trabajo y el creciente apoyo a su gestión por parte de dirigentes sindicales de todas las corrientes (socialistas, sindicalistas revolucionarios, comunistas y anarquistas), fortaleció a Perón dentro del gobierno militar, logrando que el 27 de noviembre de 1943 el Departamento fuera elevado en su jerarquía al rango de secretaría ministerial (un grado menor que un ministerio pero con dependencia directa del Presidente).

La Secretaría de Trabajo y Previsión[editar]

En noviembre de 1943, Perón instaló su oficina como Secretario de Trabajo en la sede del Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires (actual Palacio Legislativo).

De esta forma, a Perón le fue asignado el cargo de secretario de Trabajo y Previsión.[36] [37] Como reflejo de la jerarquización administrativa de la nueva Secretaría, Perón trasladó las oficinas del antiguo Departamento —que estaban en un pequeño edificio en Perú esquina Victoria, actual Hipólito Yrigoyen— a la sede del Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires, que estaba en frente y no sesionaba desde 1941.

A fines de 1943, el sindicalista socialista José Domenech, secretario general de la poderosa Unión Ferroviaria, le propuso a Perón participar personalmente de las asambleas obreras. La primera asamblea sindical a la que asistió fue el 9 de diciembre de 1943 en la ciudad de Rosario donde Domenech lo presentó como “el Primer Trabajador de la Argentina”. La presentación de Domenech tendría consecuencias históricas ya que ese título sería uno de los argumentos para que, dos años después, se aceptara la afiliación de Perón al nuevo Partido Laborista y aparecería también como uno de los versos más destacados de la "Marcha Peronista".[38]

En febrero de 1944 el dúo Farrel-Perón desplazó a Ramírez de la presidencia, siendo designado Perón en el estratégico cargo de ministro de Guerra el 24 de febrero de 1944 y al día siguiente Farrel en la Presidencia de la Nación, primero interinamente y definitivamente a partir del 9 de marzo.[39]

Durante 1944 Farrell impulsó decididamente las reformas laborales que proponía la Secretaría de Trabajo. Ese año el gobierno convocó a sindicatos y empleadores a negociar convenios colectivos, un proceso que no tenía precedentes en el país. Ese año se firmaron 123 convenios colectivos que alcanzaban a más de 1.400.000 obreros y empleados y al año siguiente se firmarían otros 347 convenios cubriendo a 2.186.868 trabajadores.

La Secretaría de Trabajo y Previsión comenzó a hacer realidad el programa histórico del sindicalismo argentino: se sancionó el Decreto 33.302/43 extendiendo a todos los trabajadores las indemnizaciones por despido que ya tenían los empleados de comercio; se sancionó el Estatuto del Periodista; se creó el Hospital Policlínico para trabajadores ferroviarios; se prohibieron las agencias privadas de colocaciones y se crearon Escuelas Técnicas orientadas a obreros.

El 8 de julio de 1944 Perón es nombrado Vicepresidente de la Nación, manteniendo los cargos de ministro de Guerra y secretario de Trabajo.

El 18 de noviembre de 1944 se anunció la promulgación del Estatuto del Peón de Campo (Decreto-Ley N° 28.194) sancionado el mes anterior, modernizando la situación semifeudal en que aún se encontraban los trabajadores rurales, alarmando a los grandes estancieros (latifundistas) que controlaban las exportaciones argentinas. El 30 de noviembre se establecieron los tribunales de trabajo, muy resistidos también por el sector patronal y los grupos conservadores.[40]

El 4 de diciembre se aprobó el régimen de jubilaciones para empleados de comercio que fue seguido por la manifestación sindical de apoyo a Perón, la primera en su apoyo y en la que habló en un acto público, organizada por el socialista Ángel Borlenghi, secretario general del sindicato, reuniendo una enorme multitud estimada en 200.000 personas.[41]

Paralelamente aumentaba la sindicalización de los trabajadores: mientras que en 1941 había 356 sindicatos con 441.412 miembros, en 1945 esa cantidad había aumentado a 969 sindicatos con 528.523 miembros,[42] en su mayoría "nuevos" trabajadores, étnicamente distintos de los inmigrantes de las décadas anteriores, provenientes de la migración masiva que estaba sucediendo desde el interior del país y países limítrofes a las ciudades, especialmente al Gran Buenos Aires. Se los empezó a llamar despectivamente "morochos", "grasas", "negros", "negras"y "cabecitas negras" por las clases medias y altas, y también por algunos de los trabajadores industriales "viejos", descendientes de la inmigración europea.

La Secretaría de Trabajo con el apoyo de un sector cada vez más importante de sindicalismo estaba reconformando masivamente la cultura que sostenía las relaciones laborales, caracterizada hasta ese momento por el predominio del paternalismo característico de la estancia. Un exponente del sector patronal opuesto a las reformas laborales "peronistas" sostenía por entonces que lo más grave de las mismas era que los trabajadores habían «comenzado a mirar a los ojos» a sus empleadores.[43] En ese contexto de transformación cultural referido al lugar de los trabajadores en la sociedad, la clase obrera se ampliaba constantemente debido a la industrialización acelerada del país. Esta gran transformación socio-económica fue la base del nacionalismo laborista que tomó forma entre la segunda mitad de 1944 y la primera mitad de 1945 y que adoptaría el nombre de peronismo.[44]

El 45[editar]

1945 fue uno de los años más importantes de la historia argentina.[45] Se inició con la obvia intención de Farrell y Perón de preparar el ambiente para declarar la guerra a Alemania y Japón con el fin de salir de la situación de completo aislamiento en que se encontraba el país, y abrir un camino hacia la realización de elecciones.

Ya en octubre del año anterior Argentina había solicitado una reunión a la Unión Panamericana para considerar un rumbo de acción común. Seguidamente, la alianza de Perón con los sindicatois, fue desplazando al sector nacionalista de derecha que estaba instalado en el gobierno desde el golpe de 1943: el Ministro de Relaciones Exteriores Orlando L. Peluffo, el interventor de Corrientes David Uriburu, y sobre todo el General Sanguinetti, desplazado del crucial cargo de interventor de la Provincia de Buenos Aires que, luego de un breve interregno, fue asumido por Juan Atilio Bramuglia, el abogado socialista de la Unión Ferroviaria, integrante del sector sindical que inició el acercamiento del movimiento obrero a los militares del grupo de Perón.

En febrero Perón realizó un viaje secreto a Estados Unidos para convenir la declaración de guerra, el cese del bloqueo, el reconocimiento al gobierno argentino y la adhesión de este a la Conferencia Interamericana de Chapultepec prevista para el 21 de febrero.[46] Poco después renunció el nacionalista de derecha Rómulo Etcheverry Boneo al Ministerio de Educación siendo reemplazado por Antonio J. Benítez, un hombre del grupo de Farrel-Perón.

El 27 de marzo, al mismo tiempo que la mayor parte de los países latinoamericanos, Argentina le declaró la guerra a Alemania y Japón y una semana después firmó el Acta de Chapultepec quedando habilitada a participar en la Conferencia de San Francisco que fundó las Naciones Unidas el 26 de junio de 1945, integrando el grupo de los 51 países fundadores.[47]

Simultáneamente con este giro internacional, el gobierno comenzó un giro interno equivalente dirigido a la realización de elecciones. El 4 de enero el Ministro del Interior, Almirante Tessaire, anunció la legalización del Partido Comunista. Se prohibieron los diarios pro-nazis Cabildo y El Pampero, y se ordenó el cese de los interventores universitarios para volver al sistema reformista de autonomía universitaria, a la vez que se restituía en sus cátedras a los profesores cesanteados. Horacio Rivarola y Josué Gollán fueron elegidos por la comunidad universitaria como rectores de la UBA y la UNL respectivamente, y procedieron a cesantear a su vez a los docentes que adherían al gobierno.

Antiperonismo y peronismo[editar]

Spruille Braden, el nuevo embajador de EE. UU. en la Argentina, llegó a Buenos Aires el 19 de mayo de 1945. Fue el principal organizador del antiperonismo.

La característica principal del año 1945 en la Argentina sería la radicalización de la situación política entre peronismo y antiperonismo, impulsada en gran medida por Estados Unidos, a través de su embajador, Spruille Braden. En adelante la población argentina quedaría dividida en dos bandos frontalmente enfrentados: una clase obrera mayoritariamente peronista y un bando antiperonista mayoritario en la clase media (sobre todo porteña) y la clase alta.

El 19 de mayo llegó a Buenos Aires Spruille Braden, el nuevo embajador norteamericano que se desempeñaría en el puesto hasta noviembre del mismo año. Braden era uno de los dueños de la empresa minera Braden Copper Company de Chile, partidario de la política imperialista dura del «Gran Garrote»; tenía una posición abiertamente anti-sindical y se oponía a la industrialización de la Argentina.[48] Con anterioridad había desempeñado un papel relevante en la Guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay, preservando los intereses de la Standard Oil[49] y en Cuba (1942) operando para que rompiera relaciones con España.[50] Con posterioridad se desempeñó como Subsecretario de Asuntos Latinoamericanos de Estados Unidos y comenzó a trabajar como lobbista pago de la United Fruit Company impulsando el golpe de Estado contra Jacobo Arbenz en Guatemala en 1954.[51]

Según el embajador británico, Braden tenía «la idea fija de que había sido elegido por la Providencia para derrocar al régimen Farrell-Perón».[52] Desde un primer momento, Braden comenzó públicamente a organizar y coordinar a la oposición, exacerbando el conflicto interno. El historiador radical Félix Luna dice que la aparición del antiperonismo fue previa a la aparición del peronismo.[53]

El 16 de junio la oposición comenzó la ofensiva con el famoso Manifiesto del Comercio y la Industria en el que 321 organizaciones patronales, lideradas por la Bolsa de Comercio y la Cámara Argentina de Comercio cuestionaban duramente la política laboral. La principal queja del sector empresario era que se estaba creando «un clima de recelos, de provocación y de rebeldía, que estimula el resentimiento, y un permanente espíritu de hostilidad y reivindicación».[54]

El movimiento sindical, en el que aún no predominaba el apoyo abierto a Perón,[55] reaccionó rápidamente en defensa de la política laboral y el 12 de julio la CGT organizó un multitudinario acto bajo el lema «Contra la reacción capitalista».[56] Según el historiador radical Félix Luna esa fue la primera vez que los trabajadores comenzaron a identificarse como «peronistas».[53]

La polarización social y política continuó escalando. El antiperonismo adoptó la bandera de la democracia y criticó duramente las que llamaba actitudes antidemocráticas por parte de sus adversarios; el peronismo tomó como bandera la justicia social y criticaba duramente el desprecio por los trabajadores de sus adversarios. En sintonía con los términos de la polarización, el movimiento estudiantil expresaba su oposición con la consigna «no a la dictadura de las alpargatas»[57] y el movimiento sindical respondía con «alpargatas sí, libros no».[58]

El 19 de setiembre de 1945 la oposición antiperonista realizó la multitudinaria Marcha de la Constitución y la Libertad.

El 19 de septiembre de 1945 la oposición apareció unida por primera vez con una enorme manifestación de más de 200.000 personas, denominada la Marcha de la Constitución y la Libertad, que se dirigió del Congreso al barrio de la Recoleta. Cincuenta personalidades de la oposición encabezaban la marcha, entre ellos los radicales José P. Tamborini, Enrique Mosca, Ernesto Sammartino y Gabriel Oddone, el socialista Nicolás Repetto, los radicales antipersonalistas José M. Cantilo y Diógenes Taboada, el conservador (PDN) Laureano Landaburu, los demócratas cristianos Manuel Ordóñez y Rodolfo Martínez, el filocomunista Luis Reissig, el demócrata progresista Juan José Díaz Arana, el rector de la UBA Horacio Rivarola.

El historiador Miguel Ángel Scenna comenta aquel hecho diciendo que:

La marcha fue una espectacular demostración de poderío de la oposición. Una larga y compacta masa de 200.000 personas -algo pocas veces o nunca visto- cubrió aceras y calzadas.[59]

Se ha dicho que la manifestación estaba mayoritariamente integrada por personas de clase media y alta, lo que resulta históricamente indiscutible,[53] pero ello no invalida el significado histórico de su amplitud social y su pluralidad política. Desde el presente es posible interpretar que una de las dos mitades en que se estaba dividiendo la población estaba allí, pero en aquel momento la marcha aparecía como la unidad de prácticamente todas las fuerzas políticas y sociales que habían actuado en el país hasta entonces.

La marcha opositora impactó de lleno en el poder de Farrell-Perón y desencadenó una sucesión de asonadas militares antiperonistas que se concretaron el 8 de octubre cuando las fuerzas militares de Campo de Mayo, al mando del general Eduardo J. Ávalos (uno de los líderes del GOU), con apoyo del radicalismo a través de Amadeo Sabattini, realizaron un golpe de Estado exigiendo la renuncia y detención de Perón. El 11 de octubre Estados Unidos le pidió a Gran Bretaña que dejara de comprar bienes argentinos durante dos semanas para producir la caída del gobierno.[60] El 12 de octubre Perón fue detenido y llevado a la Isla Martín García. En ese momento los líderes del movimiento opositor tuvieron el país y el gobierno a su disposición. «Perón era un cadáver político»[61] y el gobierno, presidido formalmente por Farrell, estaba en realidad en manos del general Ávalos quien asumió como Ministro de Guerra en reemplazo de Perón y sólo pretendía entregar el poder a los civiles lo antes posible.

Perón fue reemplazado en la vicepresidencia por el Ministro de Obras Públicas, general Juan Pistarini quien mantuvo los dos cargos y el Jefe de la Marina el Contralmirante Héctor Vernengo Lima asumió el ministerio de Marina. La tensión llegó a un punto tal que el líder radical Amadeo Sabattini fue abucheado por nazi en la Casa Radical, un gigantesco acto civil atacó el Círculo Militar (12 de octubre) y un comando paramilitar llegó a planear el asesinato de Perón.[62]

La Casa Radical de la calle Tucumán en Buenos Aires, se había convertido en el centro de deliberaciones de la oposición. Pero los días pasaron sin que se tomara ninguna resolución y los líderes opositores cometieron graves errores: uno de ellos, no organizarse y esperar pasivamente que las Fuerzas Armadas actuaran por sí mismas. Otro error, mucho más grave, fue aceptar y muchas veces impulsar el revanchismo patronal. El día miércoles 16 de octubre era día de pago:

Al ir a cobrar la quincena, los obreros se encontraron con que el salario del feriado 12 de octubre no se pagaba, a pesar del decreto firmado días antes por Perón. Panaderos y textiles fueron los más afectados por la reacción patronal. -¡Vayan a reclamarle a Perón!- era la sarcástica respuesta.[63]

El 17 de octubre[editar]

Fragmento del discurso de Juan Domingo Perón el 17 de octubre de 1945.[64]
Manifestación en Plaza de Mayo el 17 de octubre de 1945.

El miércoles 17 de octubre se produjo una gran movilización de trabajadores y sectores muy humildes que ocuparon la Plaza de Mayo exigiendo la libertad de Perón. En la misma jugaron un papel decisivo los dirigentes sindicales, como Cipriano Reyes del gremio de la carne y dirigentes de base de la CGT que iban recorriendo las fábricas incitando a los trabajadores a abandonar el trabajo para marchar coreando consignas en favor de Perón por las calles principales hacia el centro de la Capital Federal. La acción estaba apenas coordinada por algunos dirigentes gremiales que habían estado agitando los días anteriores y la principal fuerza de impulso provenía de esas mismas columnas que mientras marchaban retroalimentaban el movimiento.

El presidente Edelmiro J. Farrell mantuvo una actitud prescindente. El nuevo ministro de Guerra general Eduardo Ávalos observaba a los manifestantes y se negó a movilizar las tropas del cuartel de Campo de Mayo que en unas horas podían llegar a la Capital Federal, como se lo pedían algunos jefes del ejército y el ministro de Marina almirante Vernengo Lima, que proponía una enérgica represión. Ávalos confiaba en que la manifestación se disolvería por sí sola pero al comprobar que, por el contrario, era cada vez más numerosa, accedió a entrevistarse con Perón en el Hospital Militar. Tuvieron una corta reunión en la que pactaron las condiciones: Perón hablaría a los manifestantes para tranquilizarlos, no haría referencia a su detención y obtendría que se retiraran y por otra parte el gabinete renunciaría en su totalidad y Ávalos solicitaría su retiro.

A las 23:10 Perón salió a un balcón de la Casa de Gobierno y habló a los trabajadores mientras celebraban el triunfo. Anunció su retiro del Ejército, celebró la "fiesta de la democracia" y antes de pedir que volvieran pacíficamente a sus casas con cuidado de no dañar a las mujeres presentes dijo:

Muchas veces he asistido a reuniones de trabajadores. Siempre he sentido una enorme satisfacción: pero desde hoy, sentiré un verdadero orgullo de argentino, porque interpreto este movimiento colectivo como el renacimiento de una conciencia de trabajadores, que es lo único que puede hacer grande e inmortal a la Patria... Y recuerden trabajadores, únanse y sean más hermanos que nunca. Sobre la hermandad de los que trabajan ha de levantarse nuestra hermosa Patria, en la unidad de todos los argentinos.

Juan D. Perón, 17 de octubre de 1945

El principal resultado de la movilización del 17 de octubre fue el acuerdo político para realizar elecciones libres que terminaron siendo convocadas para poco más de cuatro meses después, el 24 de febrero de 1946.

Elecciones de 1946[editar]

Tras un corto lapso de descanso, durante el cual contrajo matrimonio con Eva Duarte en Junín, el 22 de octubre, Perón comenzó su campaña política. El sector de la Unión Cívica Radical que le apoyaba formó la UCR Junta Renovadora, a la cual se sumaron el Partido Laborista y el Partido Independiente; organización radical FORJA se disolvió para sumarse al movimiento peronista.

Las primeras manifestaciones masivas anti-peronistas fueron organizadas por el movimiento estudiantil, bajo el lema de "abajo la dictadura de las alpargatas".[65] Las manifestaciones obreras que apoyaban las leyes laborales que iba promoviendo Perón, contestaban "alpargatas sí, libros no".[66]

El avance de la figura de Perón dentro del gobierno militar y su estrecha alianza con los sindicatos obreros había generado desde el comienzo una fuerte oposición tanto dentro como fuera de las Fuerzas Armadas, especialmente en las clases medias y altas. En 1945, la embajada de Estados Unidos dirigida por Spruille Braden promovió la unificación de las fuerzas opositoras hasta conformar un gran movimiento antiperonista, que incluyó a los partidos Comunista, Socialista, Unión Cívica Radical, Demócrata Progresista, Conservador, la Federación Universitaria Argentina (FUA), la Sociedad Rural (terratenientes), la Unión Industrial (grandes empresas), la Bolsa de Comercio, y los sindicatos opositores. Durante su breve gestión como embajador, y valiéndose de un excelente dominio del idioma castellano, Braden actuó como un líder político de la oposición, en una evidente violación del principio de no intervención en los asuntos internos de un país extranjero. A través de la conformación de un frente de oposición, Braden estaba seguro de destruir a quien presentaba como "el Hitler del mañana".[cita requerida] Entre otras acciones, Braden propició en 1946, pocos días antes de las elecciones, la publicación de un informe denominado "El Libro Azul", en el cual se acusaba tanto a los integrantes del gobierno militar como al anterior —la presidencia de Castillo— de colaborar con las potencias del Eje, de acuerdo a documentos recopilados por el Departamento de Estado estadounidense.[67] En sintonía con la publicación de este libro, los partidos políticos que sostenían la candidatura presidencial de Perón, publicaron un libro de respuesta que se tituló "El Libro Azul y Blanco" que instaló hábilmente la consigna Braden o Perón.[68]

El apoyo popular, organizado por el Partido Laborista y la UCR Junta Renovadora, le dio la presidencia a Perón con el 56% de votos[69] en las elecciones del 24 de febrero de 1946, ganando en todas las provincias menos en Corrientes.

Presidencia[editar]

Primer período (1946–1952)[editar]

El primer período presidencial de Juan D. Perón se extendió entre el 4 de junio de 1946 y el 4 de junio de 1952. Entre las acciones más destacadas se encuentra la conformación de un extenso Estado de Bienestar, con eje en la creación del Ministerio de Trabajo y Previsión Social y la Fundación Eva Perón, una amplia redistribución de la riqueza a favor de los sectores más postergados, el reconocimiento de los derechos políticos de las mujeres, una política económica que impulsó la industrialización y la nacionalización de sectores básicos de la economía y una política exterior de alianzas sudamericanas apoyada en el principio de la tercera posición. En el mismo período se realizó una reforma constitucional que sancionó la llamada Constitución de 1949.

En el ámbito partidario unificó los tres partidos que habían sostenido su candidatura (Laborista, UCR-JR e Independiente) en el Partido Peronista y apoyó la fundación del Partido Peronista Femenino en 1949.

Política económica[editar]

San Miguel de Tucumán, 9 de julio de 1947: el Ministro del Interior Ángel Borlenghi lee la declaración de la independencia económica.

Durante el gobierno de Perón se profundizó la política de sustitución de importaciones mediante el desarrollo de la industria ligera que se venía impulsando desde la década anterior. Perón también invirtió fuertemente en la agricultura, especialmente en la siembra de trigo.

Ante la falta de divisas, producto del estancamiento del sector primario, con las que se importaban los bienes de capital e insumos necesarios para el proceso de industrialización, en 1946 Perón nacionalizó el comercio exterior mediante la creación del IAPI (Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio) que significaba el monopolio estatal del comercio exterior. Éste le permitió al Estado obtener recursos que utilizó para redistribuir hacia la industria. Dicho intercambio intersectorial del sector agrario a la industria, provocó conflictos con algunas asociaciones patronales agropecuarias, en especial la Sociedad Rural Argentina.

Perón firmando la escritura por la cual todos los ferrocarriles pasaron a manos del Estado.

En 1947 anunció un Plan Quinquenal para fortalecer las nuevas industrias creadas, y comenzar con la industria pesada (siderurgia y generación de energía eléctrica en San Nicolás y en Jujuy). Ese mismo año creó la Sociedad Mixta Siderúrgica Argentina (Somisa), designando a su frente al general Manuel Savio y la empresa Agua y Energía Eléctrica. En 1948 el Estado nacionalizó los ferrocarriles, en su mayoría propiedad de capitales ingleses, y creó la empresa Ferrocarriles Argentinos. También en 1948 creó la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (ENTel). En 1950 creó Aerolíneas Argentinas, la primera empresa argentina de aviación.

El número de pasajeros transportado por la Flota Mercante de Argentina (creada en 1941) aumentó de 1,4 millones en 1947 a 17.6 millones en 1951, mientras que el tonelaje transportado aumentó de 575 a 866 mil toneladas.[70]

En el área del desarrollo de la ciencia y tecnología inició el desarrollo de energía nuclear con la creación de la Comisión Nacional de Energía Atómica en 1950, con científicos como José Antonio Balseiro y Mario Báncora, que desbarataron primero los proyectos fraudulentos del científico austríaco Ronald Richter y luego sentaron las bases del plan nuclear argentino.[71]

En el sector aeronáutico se dio gran impulso a la producción nacional a través de la Fábrica Argentina de Aviones, creada en 1927 por el presidente radical Marcelo T de Alvear, destacándose el desarrollo de aviones de reacción mediante el Proyecto Pulqui dirigido por el ingeniero alemán Kurt Tank.

Política educativa[editar]

Enseñanza primaria y secundaria[editar]

Durante el gobierno peronista el número de inscriptos en las escuelas primarias y secundarias creció a tasas superiores a la de los años anteriores, mientras que en 1946 hubo 2.049.737 alumnos inscriptos en las escuelas primarias y 217.817 en las secundarias, para el año 1955 fueron 2.735.026 y 467.199 respectivamente.[72] [73] Se produjo el acceso a la educación secundaria de la mayor parte de los hijos de clase media y de una parte significativa de los estratos altos de la clase trabajadora, especialmente en la enseñanza comercial y técnica.[74] La enseñanza religiosa en las escuelas primarias y secundarias que venía de la presidencia de Ramírez se mantuvo hasta ser abolida el 16 de diciembre de 1954 en el marco del conflicto del gobierno con la Iglesia Católica.[75]

Uno de los motivos de irritación de los opositores fue la introducción en los textos escolares de dibujos, fotografías y textos laudatorios de Perón y Evita tales como "¡Viva Perón! Perón es un buen gobernante. Perón y Evita nos aman" y otros similares.[76] [77] En la escuela secundaria se introdujo la materia "Cultura Ciudadana" que en la práctica era un medio de propaganda del gobierno, sus protagonistas y sus realizaciones. Una vez publicado el libro La razón de mi vida de Eva Perón el mismo texto fue obligado tanto en el nivel primario como en el secundario.[77]

Enseñanza universitaria[editar]

En materia de política universitaria, durante su primera presidencia Perón impulsó medidas que tendieran a acercar a los sectores populares a la universidad pública. En 1948 envió al Congreso un proyecto de ley para crear la Universidad Obrera Nacional (actualmente denominada UTN), que fue creada por Ley 13.229 y puesta en funcionamiento en 1952, con centros en Buenos Aires, La Plata, Bahía Blanca y Avellaneda. El objetivo de la Universidad Obrera fue orientarla hacia la ingeniería productiva con regímenes de estudios gratuitos y que facilitaran el acceso de los jóvenes trabajadores.

En 1949 decretó la gratuidad de la enseñanza pública universitaria (Decreto 29.337/1949); para 1955 la cantidad de estudiantes universitarios se triplicó.[78] [79] Al anunciar el decreto Perón declaró:

Desde hoy quedan suprimidos los actuales aranceles universitarios en forma tal que la enseñanza sea absolutamente gratuita y esté al alcance de todos los jóvenes argentinos que anhelan instruirse para el bien del país.

Juan D. Perón

Durante su mandato se construyó también el edificio de la nueva Facultad de Derecho y se crearon las de Arquitectura y de Odontología, siempre de la Universidad de Buenos Aires.

Ya en su segunda presidencia Perón creó el Consejo Nacional de Investigaciones Técnicas y Científicas (CONITYC) antecedente inmediato del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y se abrió una nueva sede regional de la Universidad Obrera en Tucumán.

Perón inició su gobierno con las universidades intervenidas por el gobierno anterior. Los historiadores antiperonistas han criticado la polítca educativa de gobierno peronista atribuyéndole la renuncia y cesantía renunciaron de gran cantidad de docentes de las universidades públicas.[80]

Una parte muy importante de los estudiantes y graduados universitarios fueron abiertamente antiperonistas, y sus organizaciones gremiales como la Federación Universitaria de Buenos Aires, la Federación Universitaria Argentina y el Colegio de Abogados, en algunos casos participaron en actividades golpistas y terroristas.[81] [82]

Política sanitaria[editar]

Forjador de la Nueva Argentina (1948), pintado por Raúl Manteola, expuesto en el Museo del Bicentenario.

En 1946 Dr. Ramón Carrillo fue designado Secretario de Salud Pública y en 1949 al crearse nuevos ministerios pasó a ser ministro del área. Desde su cargo trató de llevar a cabo el un programa sanitarista que se dirigía hacia la creación de un sistema unificado de salud preventivo, curativo y de asistencia social de carácter universal en el cual el Estado cumpliría un papel preponderante. Si bien tropezó con grandes obstáculos "la acción gubernamental comportó un mejoramiento sustantivo en las condiciones de la salud pública". Uno de esos obstáculos lo constituyó la constitución o el afianzamiento de las obras sociales de los sindicatos, especialmente aquellos con mayor número de afiliados tales como los ferroviarios y los bancarios, y otro fue la actividad de la Fundación Eva Perón que en ciertas áreas se superponía con las de Salud Pública; ambos factores conspiraban contra el proyecto unificador de Carrillo. El número de camas en hospitales que era de 66.300 en 1946 (4 cada 1000 habitantes) pasó en 1954 a 131.440 (7 cada 1000 habitantes). Se hicieron campañas para combatir enfermedades endémicas como el paludismo, la tuberculosis y la sífilis utilizando a gran escala los recursos del DDT para el primero y la penicilina para las últimas y se acentuó la política sanitaria en las escuelas al hacer obligatoria la vacunación en su ámbito. En 1942 unos 6,5 millones de habitantes tenían provisión de agua corriente y 4 millones, servicios cloacales, y en 1955 los beneficiarios eran 10 millones y 5,5 millones respectivamente. La mortalidad infantil que era de 80,1 por mil en 1943 bajó a 66,5 por mil en 1953 y la esperanza de vida que era de 61,7 años en 1947 subió a 66,5 años en 1953.[83]

Política comunicacional[editar]

El gobierno de Perón fue el primero en realizar una política acerca de los medios de comunicación; "el Estado conformó un monopolio de la información y un monopolio de los medios de comunicación para consolidar su influencia en las masas...Por un lado, el gobierno restringió tres libertades básicas del individuo: a) libertad de expresión y sus dos variantes, libertad de pensamiento y libertad de opinión. b) libertad de imprenta. c) libertad de prensa. Y por otro lado, el gobierno posibilitó la conformación oligopólica del sistema de medios de radiodifusión fundado en un conjunto articulado de normas"[84] Este proceso se dio en un contexto de manipulación y distorsión informativa utilizada tanto por los medios afines al gobierno como por los medios condenatorios con Perón.[85] [86]

La cinematografía se vio beneficiada por la puesta en marcha de tres medidas: la obligatoridad de la exhibición de películas argentinas en todo el país (Ley 1299/47), la reglamentación de la ley de protección a la industria cinematográfica (Decreto 16688/50) y la protección a la industria cinematográfica (Decreto 11731/52).[85]

La prensa gráfica se favoreció con la ratificación de la ley del Estatuto del Periodista Profesional declarada en 1946.[85]

En cuanto a la televisión, la primera transmisión se realizó desde Canal 7 el 17 de octubre de 1951 con la emisión de un acto político, el "Día de la Lealtad", realizado en Plaza de Mayo.

Se dictó la primera Ley de Radiodifusión del país (14241/53) en 1953, la cual define al servicio como de "interés público", crea el Ministerio de Comunicaciones, establece la necesidad de 70% de capital nacional a los licenciatarios, decreta las licencias por 20 años con la posibilidad de prórroga sujeta a la aprobación del Ministerio de Comunicaciones, obliga a la promoción de la acción de gobierno, educación y cultura nacional, y no restringe la publicidad. En el artículo 24 de la ley se establecía que el llamado debía realizarse en el término de 45 días desde su promulgación.[85]

En junio de 1954, mediante el Decreto 9967/54 se realizó la licitación de las licencias de las tres cadenas de radio que existían en el país (LR1 y "Red Azul y Blanca", LR3 y "Primera Cadena Argentina de Broadcasting" y LR4 y "Red Argentina de Emisoras Splendid") y la licencia para Canal 7 y otras dos licencias para canales de televisión.[85] La adjudicación de las licencias, a través del Decreto 17959/54 se realizó "a licenciatarios que cumplieran con una condición implícita en el llamado: corresponder a una estructura política estatal/familiar que fuera incondicional a Perón":[87] LR1 fue adjudicada a la Editorial Haynes, presidida por Oscar Maroglio (ex presidente del Banco de Crédito Industrial, de propiedad del Estado), LR3 a la Asociación de Promotores de Teleradiodifusión, gerenciada por Jorge Antonio, amigo personal de Perón, y LR4 a La Razón, presidida por Miguel Miranda, ex presidente del Consejo Económico y Social.[88]

Política exterior[editar]

Juan Atilio Bramuglia, exdirigente sindical de la Unión Ferroviaria de origen socialista y fundador del peronismo, fue el primer Ministro de Relaciones Exteriores del presidente Perón y autor de la doctrina peronista de la tercera posición frente al enfrentamiento entre Estados Unidos y la Unión Soviética en los inicios de la Guerra Fría.

En 1946, a pocos meses de finalizar la Segunda Guerra Mundial que encumbró a Estados Unidos como máxima potencia mundial, Argentina se encontraba en una situación de aislamiento internacional a causa de su enfrentamiento precisamente con Estados Unidos, originado en múltiples causas.[89] El año anterior Argentina había estado ausente de la Conferencia Interamericana que culminó con el Acta de Chapultepec, debido a que Estados Unidos bloqueó el reconocimiento del gobierno del presidente Farrel, del que Perón fue Vicepresidente. Al asumir Perón la Presidencia, esas tensiones con Estados Unidos continuaban sin cambios sustanciales.

El primer Ministro de Relaciones Exteriores que designó Perón fue el abogado sindical de formación socialista Juan Atilio Bramuglia, uno de los fundadores del peronismo. La primera misión que le encargó fue la de revertir la situación de aislamiento de Argentina. En ese contexto se desarrolló la tercera posición justicialista, una postura filosófica, política e internacional que tomaba distancia tanto del mundo capitalista como del mundo comunista. El propio Perón esbozó por primera vez el contenido de la tercera posición justicialista en un Mensaje a Todos los Pueblos del Mundo pronunciado el 16 de julio de 1947, cuando a la Argentina le tocó presidir el Consejo de Seguridad durante la primera crisis de la Guerra Fría (Bloqueo de Berlín). El menasje de Perón fue transmitido por más de mil radioemisoras todo el mundo, incluida la BBC de Londres:

La labor para lograr la paz internacional debe realizarse sobre la base del abandono de ideologías antagónicas y la creación de una conciencia mundial de que el hombre está sobre los sistemas y las ideologías, no siendo por ello aceptable que se destruya la humanidad en holocausto de hegemonías de derecha o de izquierda.

Juan Domingo Perón

Más adelante en el Mensaje de apertura de sesiones del Congreso Nacional pronunciado el 1 de mayo de 1952 ampliaría el concepto:

Hasta que proclamamos nuestra doctrina, frente a nosotros se levantaba triunfante el individualismo capitalista y el colectivismo comunista alargando la sombra de sus alas imperiales por todos los caminos de la humanidad. Ninguno de ellos había realizado ni podía realizar la felicidad del hombre. Por un lado, el individualismo capitalista sometía a los hombres, a los pueblos y a las naciones a la voluntad omnipotente, fría y egoísta del dinero. Por el otro lado el colectivismo, detrás de una cortina de silencio, sometía a los hombres, a los pueblos y a las naciones al poder aplastante y totalitario del Estado... Nuestro propio pueblo había sido sometido durante varios años por las fuerzas del capitalismo entronizado en el gobierno de la oligarquía y había sido esquilmado por el capitalismo internacional... El dilema que se nos presentaba era terminante y al parecer definitivo: o seguíamos bajo la sombra del individualismo occidental o avanzábamos por el nuevo camino colectivista. Pero ninguna de las dos soluciones había de llevarnos a la conquista de la felicidad que nuestro pueblo merecía. Por eso decidimos crear las nuevas bases de una tercera posición que nos permitiese ofrecer a nuestro pueblo otro camino que no lo condujese a la explotación y a la miseria... Así nació el Justicialismo bajo la suprema aspiración de un alto ideal. El Justicialismo creado por nosotros y para nuestros hijos, como una tercera posición ideológica tendiente a liberarnos del capitalismo sin caer en las garras opresoras del colectivismo.

Juan Domingo Perón, 1 de mayo de 1952

La tercera posición argentina fue llevada adelante por Bramuglia primero y los cancilleres posteriores con un sentido pragmático, que evitaba confrontar con Estados Unidos.[90] A poco de asumir Perón envió al Congreso para su ratificación el Acta de Chapultepec (alianza panamericana antecedente directo de la OEA) y el tratado de creación de la Organización de las Naciones Unidas. La Cámara de Senadores Senado aprobó la ratificación por unanimidad,[91] pero en la Cámara de Diputados la oposición radical propuso rechazar ambos tratados, absteniéndose en la votación al igual que siete diputados del oficialismo.[92]

En 1947 la Argentina suscribió el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), luego de intentar sin resultado convencer a los países latinoamericanos de que las decisiones militares se tomaran por unanimidad. Entre 1947 Argentina obtuvo un éxito internacional al ser elegida para integrar por dos años el Consejo de Seguridad de la ONU, llegando incluso en 1948 a asumir la presidencia del mismo para tratar el conflicto generado por el Bloqueo de Berlín, gestión que quedó a cargo de Bramuglia, quien adoptó una activa gestión mediadoras entre los dos bandos. El 3 de junio de 1947 en un gesto sin precedentes el presidente Truman invitó al embajador argentino que era el Dr. Oscar Ivanissevich a concurrir a la Casa Blanca donde departió amablemente con la visible ausencia de Braden que dos días después renunciaba. En forma inmediata Argentina estableció relaciones diplomáticas con la Unión Soviética y a continuación inició tratativas comerciales y cerró acuerdos comerciales con Rumania, Bulgaria, Polonia, Checoslovaquia y Hungría.

Pese a todo ello Estados Unidos siguió actuando en perjuicio de la Argentina, llegando a prohibir que las divisas del Plan Marshall fueran utilizadas para comprar granos y carnes argentinas.[93] En especial la tercera posición adoptada por la Argentina fue considerada "desfavorable" para los intereses de Estados Unidos. Un memorándum del Departamento de Estado de Estados Unidos del 21 de marzo de 1950 dice:

Hay una dimensión de la política argentina llamada la 'tercera posición' que es desfavorable a los intereses de los Estados Unidos. Cuando fue publicada por primera vez a mediados de 1947, este concepto parecía ser una indicación de que la Argentina no deseaba seguir ni a los capitalistas Estados Unidos ni a la Rusia comunista en asuntos mundiales, sino que elegía un curso independiente. Otras naciones fueron invitadas a unirse con la Argentina en un tercer grupo que trabajaría por la paz y contrarrestaría la tendencia hacia la guerra entre ambos bloques. Posteriormente, sin embargo, el presidente Perón nos ha asegurado que la 'tercera posición' es una política de tiempos de paz y un 'recurso político' que no tendrá efecto alguno si los Estados Unidos y la URSS entrasen en guerra, en cuyo caso la Argentina declararía la guerra inmediatamente del lado de los Estados Unidos. Cualesquiera sean las intenciones de Perón, los propagandistas argentinos de la 'tercera posición' han dañado las relaciones norteamericano-argentinas y en medida menor han sido causa de embarazo para los Estados Unidos en sus relaciones con otras repúblicas americanas. En la Argentina y en el extranjero, han vilipendiado a Moscú y su influencia internacional, pero con igual y quizás mayor severidad han atacado al 'imperialismo yanqui' y a 'Wall Street' por diversas y supuestas actividades en el hemisferio occidental. Es nuestra política contrarrestar esta propaganda siempre que sea posible. A través de canales diplomáticos le señalamos a Perón y sus representantes que si el gobierno argentino es sincero en su deseo profeso de colaborar con los Estados Unidos contra el comunismo, debe abstenerse de debilitar la causa de la democracia mediante ataques a los Estados Unidos.[94]

Otra cuestión internacional de la época que despierta controversias entre los historiadores, es el ingreso a la Argentina y otros países sudamericanos, de numerosos nazis prófugos durante y después de la Segunda Guerra Mundial, entre ellos, Adolf Eichmann, Joseph Mengele, Erich Priebke, Dinko Sakic, Josef Schwammberger, Gerhard Bohne, Walter Kutschmann, Ante Pavelic.[95] [96] En ese período Argentina acogió a varios exiliados políticos provenientes de Bolivia tras el derrocamiento del coronel Juan Gualberto Villarroel en julio de 1946, como Víctor Paz Estenssoro, Augusto Céspedes, Carlos Montenegro y el general Alfredo Pacheco Iturri.

Igualdad entre hombres y mujeres[editar]

Juan Domingo Perón junto a su esposa Eva Duarte, la principal impulsora de los derechos de la mujer. Este retrato de Numa Ayrinhac, exhibido en el Museo del Bicentenario, es el único oficial de un Presidente argentino acompañado de la Primera Dama.[97]

Durante el primer gobierno de Perón se produjo un cambio histórico en lo que respecta al reconocimiento de los derechos de la mujer. Se incorporaron al máximo texto jurídico los nuevos derechos sociales como también el voto femenino, que había sido aprobado en 1947, y que reivindicaba a la mujer hasta entonces marginada de la vida política argentina.

El sufragio femenino[editar]

En 1947, se sancionó la ley reconociendo a todas las mujeres mayores de 18 años el derecho a votar y ser votadas (sufragio femenino), existiendo recién entonces sufragio universal en la Argentina. El derecho ya había sido reconocido en San Juan por la reforma constitucional de 1927. A nivel nacional, el derecho al voto venía siendo reclamado por las mujeres desde 1907, cuando Alicia Moreau y otras mujeres fundaron el Comité Pro Sufragio Femenino. Sin embargo ni la Unión Cívica Radical ni los conservadores apoyaron institucionalmente el reclamo y los proyectos presentados fueron sistemáticamente rechazados.

Sin embargo las resistencias al sufragio femenino no estaban ausentes tampoco en el peronismo. En ese sentido Eva Perón (Evita) jugó un papel importante. Luego del 17 de octubre de 1945, a propuesta de Evita, Perón desde su cargo de Vicepresidente, intentó sancionar la ley del voto femenino. Sin embargo las resistencias tanto dentro de las Fuerzas Armadas en el gobierno, como de la oposición, que alegaba intenciones electoralistas, frustraron el intento.[98] También influyó el hecho de que la influencia de Evita dentro del peronismo era relativamente débil antes del 24 de febrero de 1946.[99]

Luego de las elecciones de 1946, Evita comenzó a hacer abierta campaña por el voto femenino, a través de mítines de mujeres y discursos radiales, al mismo tiempo que su influencia dentro del peronismo crecía. El proyecto de ley fue presentado inmediatamente después de asumido el gobierno constitucional (1 de mayo de 1946). A pesar de que era un texto brevísimo en tres artículos, que prácticamente no podía dar lugar a discusiones, el Senado recién dio media sanción al proyecto el 21 de agosto de 1946, y hubo que esperar más de un año para que la Cámara de Diputados sancionara el 9 de septiembre de 1947 la Ley 13.010, estableciendo la igualdad de derechos políticos entre hombres y mujeres.[100]

Igualdad jurídica en el matrimonio y la patria potestad[editar]
Perón habla desde su despacho por LRA Radio Nacional en vivo. (Foto: AGN)

La igualdad política de hombres y mujeres, se complementó con la igualdad jurídica de los cónyuges y la patria potestad compartida que garantizó el artículo 37 (II.1) de la Constitución de 1949. [cita requerida]

El texto fue directamente escrito por Eva Perón. [cita requerida]

En 1955 la Constitución fue derogada, y con ella la garantía de igualdad jurídica entre el hombre y la mujer en el matrimonio y frente a la patria potestad, reapareciendo la prioridad del hombre sobre la mujer.[cita requerida]

La reforma constitucional de 1957 tampoco reincorporó esta garantía constitucional, y la mujer argentina permaneció discriminada legalmente hasta que se sancionó la ley de patria potestad compartida en 1985, durante el gobierno de Raúl Alfonsín.

Política social[editar]

Entre otras reformas sociales y políticas, durante su primer gobierno Perón derogó la ley que establecía la discriminación entre hijos legítimos e ilegítimos y se desarrolló un amplio plan de viviendas para trabajadores. En 1951 comenzó a transmitir LR3 Televisión Radio Belgrano, actualmente llamado Canal 7.

Política obrera[editar]

Durante el primer gobierno peronista "el componente salarial del ingreso nacional superó, por primera vez en la historia, a la retribución obtenida en concepto de ganancias, intereses y renta de la tierra. En 1948 aquel ascendía a 53% contra 47% de éste, lo que se comparaba favorablemente con la situación imperante sólo un lustro atrás, cuando los trabajadores percibían 44,4% y los empresarios, capitalistas y rentistas recibían 55,6%".[101]

Huelga ferroviaria de 1950 y 1951[editar]

Museo del Bicentenario - Revista PBT.jpg

El 15 de noviembre de 1950 comenzó una huelga de los ferroviarios por reclamos salariales que finalizó con un “acuerdo de caballeros” entre huelguistas y funcionarios del Ministerio de Trabajo conforme al cual retornarían al trabajo el día 24 de noviembre, se les concedería un aumento salarial y se dejarían sin efecto las sanciones aplicadas a los huelguistas. Sin embargo, en la primera semana de diciembre el gobierno dejó sin efecto el convenio arribado y despidió y encarceló a los líderes del movimiento de fuerza. Disconforme con las gestiones que había realizado el Secretario de Transportes, coronel Castro, Perón lo hizo renunciar el 16 de enero de 1951. En enero de 1951 comenzó una nueva huelga que abarcó todas las líneas ferroviarias, con el objeto de reclamar la libertad de los dirigentes presos. El gobierno declaró ilegal el conflicto sin obtener el cese de la huelga. En un discurso pronunciado el 24 de enero Perón afirmo refiriéndose a los trabajadores ferroviarios: “El que vaya a trabajar, estará movilizado, y el que no vaya será procesado e irá a los cuarteles para ser juzgado por la justicia militar, de acuerdo con el código de justicia militar”. Al día siguiente un decreto de Perón dispuso la movilización militar de los ferroviarios, que estuvo a cargo del Ejército. Cerca de dos mil trabajadores fueron detenidos y unos trescientos quedaron en prisión, produciéndose el retorno al trabajo de los huelguistas tres días después.[102]

Actos de violencia[editar]

Las dos primeras presidencias de Perón se caracterizaron por una violencia política creciente entre peronistas y antiperonistas. Los peronistas cuestionaron las acciones racistas, clasistas, golpistas y terroristas de los antiperonistas, concretadas en asesinatos, masacres y golpes de Estado, en tanto que éstos cuestionaron las torturas policiales, las detenciones arbitrarias, las violaciones a la libertades de prensa y expresión y los asesinatos políticos.

Entre los actos de violencia más cuestionados que los antiperonistas imputan a los peronistas, se encuentran: el atentado al sindicalista Cipriano Reyes en 1947 y su posterior detención y condena acusado de formar parte de un complot golpista; las torturas causadas por la Policía Federal a varios opositores, entre ellos Ernesto Mario Bravo, Luis Vila Ayres, Juan Ovidio Zavala, Roque Carranza, Yolanda J. V. de Uzal, los hermanos María Teresa y Jorge Alfredo González Dogliotti; las cesantías de docentes antiperonistas; la detención de diputados opositores como Ricardo Balbín, Ernesto Sanmartino y Alfredo Palacios; las restricciones a la libertad de expresión y de prensa; la expropiación de los diarios La Prensa y La Nueva Provincia; la condena judicial por desacato y encarcelamiento de Michel Torino propietario del diario El Intransigente de Salta; la quema del local central y biblioteca del Partido Socialista; la quema de iglesias del 16 de junio de 1955; la tortura y asesinato del sindicalista tucumano Carlos Aguirre por la policía de Tucumán; la tortura, asesinato y desaparición del médico Juan Ingalinella.

Entre los actos de violencia más cuestionados que los peronistas imputan a los antiperonistas, se encuentran: la detención y plan de asesinato de Perón en octubre de 1945; el plan de golpe de Estado de febrero de 1946; la generalización de expresiones públicas de odio y discriminación como "aluvión zoológico", "grasas", "cabecitas negras", "sarampión populista", "¡Viva el cáncer!" cuando Eva Perón estaba muriendo de esa enfermedad; la creación de comandos civiles terroristas; el golpe de Estado del 28 de septiembre de 1951, el atentado terrorista en la Plaza de Mayo del 15 de abril de 1953; el bombardeo de Plaza de Mayo del 16 de junio de 1955 que causó más de 350 muertos y 800 heridos; el golpe de Estado del 16 de septiembre de 1955 que derrocó a Perón; la vejación, secuestro y desaparición del cadáver de Eva Perón; los fusilamientos y asesinatos de peronistas de 1956 que causaron la muerte del Tte. Coronel José Albino Yrigoyen, Capitán Jorge Miguel Costales, Dante Hipólito Lugo, Clemente Braulio Ros, Norberto Ros, Osvaldo Alberto Albedro, Carlos Lizaso, Nicolás Carranza, Francisco Garibotti, Vicente Rodríguez, Mario Brión, Carlos Irigoyen, Ramón R. Videla, Rolando Zanetta, Teniente Coronel Oscar Lorenzo Cogorno, Subteniente de Reserva Alberto Abadie, Coronel Eduardo Alcibíades Cortines, Capitán Néstor Dardo Cano, Coronel Ricardo Salomón Ibazeta, Capitán Eloy Luis Caro, Teniente Primero Jorge Leopoldo Noriega, Suboficial Néstor Marcelo Videla, Sub Oficial Principal Ernesto Gareca; Sub Oficial Principal Miguel Ángel Paolini; Cabo Músico José Miguel Rodríguez; Sargento Hugo Eladio Quiroga, Miguel Ángel Maurino, Sargento ayudante Isauro Costa, Sargento carpintero Luis Pugnetti, Sargento músico Luciano Isaías Rojas, Gral. De División Juan José Valle y Aldo Emil Jofré; la ilegalización del peronismo realizada en 1956 y las miles de detenciones y cesantías de militantes, artistas, deportistas, empleados públicos y docentes simpatizantes del peronismo; la intervención militar de los sindicatos en 1956; la derogación por proclama militar de la Constitución de 1949; las restricciones a la libertad de expresión y de prensa; la anulación de las elecciones de 1962; la desaparición y encubrimiento del asesinato del sindicalista Felipe Vallese en 1962; la detención del avión en que Perón pretendía volver a la Argentina en 1964 por parte la dictadura militar brasileña a pedido del gobierno argentino de Arturo Illia; la proscripción del Partido Peronista entre 1955 y 1972 y de Perón hasta 1973.

En ese contexto de odio y violencia política entre peronistas y antiperonistas se ubican las relaciones entre las empresas periodísticas y el gobierno de Perón. Las empresas periodísticas eran propiedad de personas que habían adoptado claras posturas favorables a uno u otro bando, actuando frecuentemente en apoyo activo a los actos de violencia de uno y otro bando. El gobierno de Perón, por su parte, adoptó medidas restrictivas de la libertad de expresión y de prensa, contra los medios antiperonistas,[103] [102] [104] [105] a la vez que impulsó la creación de medios peronistas.[106] [107]

El odio mutuo entre peronistas y antiperonistas se extendería por muchos años. En 1973 Perón y el líder radical Ricardo Balbín, se abrazaron públicamente con el fin de transmitir a la población la necesidad de cesar en ese odio, con un resultado limitado. La dictadura militar instalada en 1976, de ideología antiperonista, llevó la violencia política al paroxismo del genocidio y terrorismo de estado sistemático. Luego de recuperada la democracia el 10 de diciembre de 1983, la violencia política entre peronistas y antiperonistas se redujo sustancialmente. Entre muchas otras personas involucradas, el peronista Antonio Cafiero -que fuera Ministro de Economía de Perón- y el historiador y político radical Félix Luna, han reflexionado sobre la violencia política mutua entre peronistas y antiperonistas:

Félix Luna (1993): Era una atmósfera en donde la oposición era tomada como si fuese una sombra negativa en el país, un sector que, por no compartir los ideales de la mayoría, debía ser marginado del proceso político.[108]

Antonio Cafiero (2003): Los atentados terroristas de aquella infausta tarde marcaron el comienzo de una etapa de violencia, dolor y muerte que habría de extenderse durante treinta años de historia argentina. Aquellos vientos sembrados en la tarde del 15 de abril trajeron estas tempestades posteriores. Debo decirlo: fueron los peronistas los que pagaron el tributo más alto a esta ordalía. Porque la violencia tuvo dos caras. La del peronismo, durante la época de la proscripción y del exilio (1955-1973), se caracterizó por una suerte de jactancias verbales y el ataque a bienes físicos simbólicos, por cierto muy valiosos y respetables. En cambio, la del antiperonismo se caracterizó por el terrorismo brutal y el desprecio al valor de la vida humana. Los peronistas fueron insolentes. Pero el antiperonismo rezumaba odio. Los peronistas alardeaban: los antiperonistas fusilaban. Hubo que esperar veinte años para alcanzar la reconciliación de peronistas y antiperonistas que nos legaron Perón y Balbín.[109]

Reforma constitucional[editar]

Asimismo durante el primer gobierno de Perón se reformó la Constitución Nacional en 1949 incorporándose los derechos laborales y sociales (Art. 37) que caracterizaron al constitucionalismo social y las bases jurídicas para expropiar grandes empresas monopólicas (Art. 40). Al mismo tiempo se establecía la reelección presidencial indefinida (Art. 78). Esta Constitución sería derogada por una proclama del régimen militar que derrocó al gobierno peronista.

Gabinete[editar]

 Estandarte Presidencial
Ministerios del Primer Gobierno de
Juan Domingo Perón
Cartera Titular Período
Ministerio del Interior Ángel Gabriel Borlenghi 4 de junio de 19464 de junio de 1952
Ministerio de Relaciones
Exteriores y Culto
Juan Atilio Bramuglia
Hipólito Jesús Paz
Jerónimo Remorino
4 de junio de 194613 de agosto de 1949
13 de agosto de 194928 de junio de 1951
28 de junio de 19514 de junio de 1952
Ministerio de Hacienda Ramón Antonio Cereijo 4 de junio de 19464 de junio de 1952
Ministerio de Justicia e Instrucción Pública Belisario Gache Pirán 4 de junio de 1946 – febrero de 1948
Ministerio de Agricultura Juan Carlos Picazo Elordy
Carlos Alberto Emery
4 de junio de 1946 –?
? – 4 de junio de 1952
Ministerio de Obras Públicas Juan Pistarini 4 de junio de 19464 de junio de 1952
Ministerio de Guerra Humberto Sosa Molina 4 de junio de 1946 –?
Ministerio de Marina Fidel Anadón
Enrique B. García
4 de junio de 194625 de septiembre de 1948
25 de septiembre de 19484 de junio de 1952
Ministerio de Asuntos Políticos Román Subiza 11 de marzo de 19494 de junio de 1952
Ministerio de Educación Oscar Ivanissevich
Armando Méndez San Martín
febrero de 1949 – mayo de 1950
mayo de 19504 de junio de 1952
Ministerio de Justicia Belisario Gache Pirán 11 de marzo de 19494 de junio de 1952
Ministerio de Salud Pública Ramón Carrillo 11 de marzo de 19494 de junio de 1952
Ministerio de Industria
y Comercio
José Constantino Barro 11 de marzo de 19494 de junio de 1952
Ministerio de Transporte Juan Francisco Castro 11 de marzo de 19494 de junio de 1952
Ministerio de Comunicaciones Oscar Nicolini 11 de marzo de 19494 de junio de 1952
Ministerio de Trabajo y Previsión José María Freire 7 de junio de 19494 de junio de 1952
Ministerio de Asuntos Técnicos Raúl Mendé 11 de marzo de 19494 de junio de 1952
Ministerio de Defensa José Humberto Sosa Molina 11 de marzo de 19494 de junio de 1952
Ministro de Ejército Franklin Lucero 11 de marzo de 19494 de junio de 1952
Ministro de Aeronáutica César Ojeda
Juan Ignacio San Martín
11 de marzo de 19492 de octubre de 1951
2 de octubre de 19514 de junio de 1952

Segundo gobierno (1952–1955)[editar]

Los Perón el 4 de junio de 1952 durante su segunda asunción.

El segundo gobierno peronista se caracterizó por el agotamiento de la política distributiva que caracterizó al primer gobierno. Los beneficios sindicales fueron recortados.[cita requerida]

En 1952 Perón convoca a sindicatos y empleadores al Congreso Nacional de la Productividad, con el fin de generar un proceso de diálogo social tripartito para enfrentar la crisis. El Congreso fracasa por la incomprensión de los mecanismos de diálogo social tanto por parte de los sindicatos como de las empresas, e incluso de los propios funcionarios del gobierno peronista.[cita requerida]

A partir de su reelección, en la cual obtuvo la victoria con un 62% de los votos, se producen algunos cambios significativos en el plano económico. Los salarios, que habían aumentado considerablemente hasta ese momento, se congelaron al igual que los precios por medio de contratos bianuales. El IAPI comenzó nuevamente a subvencionar al sector agrario. Se logró controlar el proceso inflacionario. El llamado al capital extranjero con el propósito de desarrollar la industria pesada fue motivo de polémicas y críticas de opositores, entre ellos Frondizi.

Política energética[editar]

Logotipo de la empresa Gas del Estado.

Juan Domingo Perón retomó la política energética de corte nacionalista que había impulsado Yrigoyen con la creación de YPF, mediante la nacionalización de los hidrocarburos que quedó respaldada gracias al artículo 40 de la Constitución de 1949. En seis años de gobierno se llegó a aumentar en un 50% la producción de petróleo, llegando a tener el 84% del total de la extracción de crudo, con una política de subsidios al consumo. Sin embargo no llegó a alcanzar el autoabastecimiento, por lo que se tuvo que concurrir a la importación, ya que solo un 54% del petróleo consumido en el país era de origen nacional. Por ello Perón firmó un contrato el 11 de diciembre de 1947 entre YPF y la empresa petrolera estadounidense Drilexco, para la exploración de cuarenta pozos de petróleo, ya que los recursos que tenía el Estado no eran suficientes para logar por si solo el autoabastecimiento. El presidente mandó al Congreso una ley para inversiones en el rubro petrolero. Sin embargo hubo arduos debates en el Congreso Nacional inclusive dentro del oficialismo por considerar que la ley violaba los principios de la constitución peronista, el legislador John William Cooke fue un notable opositor de la misma.[110] La ley fue sancionada con éxito en 1953. Existía el temor de que se produjeran concesiones abusivas a las petroleras extranjeras bajo la nueva reglamentación.[111] Comenzado el segundo mandato de Perón en 1952, la Argentina se encontraba en una aguda crisis energética: YPF se encontraba muy lejos de autoabastecer de combustible al país, en consecuencia, importaba un 60 % y en 1954 tuvo su primera crisis en la balanza de pagos.[112] El general Perón también firmó en 1954 un acuerdo con la Standard Oil para que la empresa estadounidense explotara una extensa área del sur argentino con yacimientos. Hubo duras críticas al contrato, se lo acusó de violar la soberanía argentina, y el mismo quedó sin efecto tras el golpe de Estado que derrocó a Perón en 1955.[113] [112]

El legislador socialista Alfredo Palacios brindó un discurso en donde denunciaba aspectos negativos del gobierno peronista. Aquí, un pequeño fragmento del mismo en donde entre otras cosas habla de las concesiones.

Se creó la empresa distribuidora Gas del Estado, para la distribución de aquel recurso. Se puso en marcha el primer gasoducto que conectó la ciudad de Comodoro Rivadavia con la Ciudad de Buenos Aires, de una longitud de mil seiscientos kilómetros. Fue inaugurado el 29 de diciembre de 1949,[114] [115] siendo el primero de su especie en Sudamérica y el más largo del mundo para ese momento, se construyó además sin financiamiento externo.[110] Pero tras el golpe de Estado de 1955 no se llegaron a construir las válvulas y terminales para que el gasoducto fuera capaz de transportar gas a los hogares.[116] A su vez, la reforma constitucional nacionalizo los yacimientos petroleros, haciendo así de YPF un monopolio estatal.[113]

Durante sus años en el exilio, Perón dijo al respecto de YPF:

"Yo creo que YPF no tiene ni capacidad organizativa ni capacidad técnica ni capacidad financiera para un esfuerzo de esa naturaleza. Los sistemas empleados en la Argentina distan mucho de los nuevos métodos de exploración, prospección, cateo y exploración racional de los yacimientos modernos. Los costos de producción de YPF son absolutamente antieconómicos. Hacer de esto una cuestión de amor propio es peligroso y estúpido ... Estos nacionalistas de opereta han hecho tanto mal al país con sus estupideces como los colonialistas con su viveza. Unos negativos y otros excesivamente positivistas representan dos flagelos para la economía del país".

Juan Domingo Perón.[117]

El conflicto con la Iglesia[editar]

En el año 1954 se inició una compleja escalada de enfrentamientos entre el gobierno y la Iglesia Católica, que había apoyado activamente al peronismo hasta ese año.

Ese mismo año, Perón logró del Congreso la sanción de la Ley Nº 14.394, cuyo artículo 31 incluye el divorcio. Tras el derrocamiento de Perón, este artículo fue suspendido mediante el decreto ley 4070/1956. El divorcio volvería a ser aceptado en 1987 mediante la sanción de la Ley Nº 23.515.

El 30 de diciembre de 1954, mediante un decreto, se autorizó la apertura de prostíbulos, que estaban prohibidos desde décadas atrás.[118]

Distintos grupos opositores, entre ellos algunos abiertamente anticlericales, aprovecharon la coyuntura para organizar un amplio frente de oposición al gobierno. La respuesta del peronismo fue errática y por momentos violenta, lo que llevó aparejado un rápido fortalecimiento de la oposición.

El derrocamiento (1955)[editar]

Desde 1951 sectores cívico-militares antiperonistas habían venido desarrollando actos terroristas a través de los denominados comandos civiles.

El 16 de junio de 1955 los Comandos Civiles, integrados por conservadores, radicales[119] y socialistas, junto con la Marina de Guerra y sectores de la Iglesia Católica intentaron un golpe de Estado que incluyó el Bombardeo de la Plaza de Mayo y el centro de la ciudad de Buenos Aires con más de 364 muertos y centenares de heridos. El ataque se produjo con una veintena de aviones de la Aviación Naval sobre la multitud que se encontraba en una manifestación. Los ataques continuaron hasta las 18 horas. El Ejército instaló tanques y baterías antiaéreas para proteger al presidente, por lo que a los insurgentes se les ordenó atacar a los miembros del Ejército y a los civiles que apoyaban a Perón. Finalmente, los atacantes pidieron asilo político en Uruguay.

Tropas leales al gobierno de Perón resisten el Golpe de Estado en la localidad bonaerense de Ensenada.

Luego Perón pidió calma a la población, en un discurso público por radio, pero sus seguidores, en respuesta a los ataques, incendiaron varias iglesias en el centro de la capital.

Perón dio entonces por finalizada la llamada revolución justicialista, y llamó a los partidos políticos opositores a establecer un proceso de diálogo que evitara la guerra civil. Por primera vez en años los opositores pudieron utilizar los medios de difusión estatales. Pero para entonces los partidos opositores no estaban interesados en llegar a un acuerdo con Perón, y utilizaron la oportunidad para difundir su oposición al gobierno y denunciar por radio la falta de libertades. Poco después Perón dio por concluidas las conversaciones en el célebre discurso del cinco por uno.

El 16 de septiembre de 1955 las Fuerzas Armadas se rebelaron contra el General. La CGT, sectores del peronismo e incluso sectores opositores fueron a reclamar armas para impedir la toma del poder por los militares, pero el presidente se las negó y se exilió temporalmente en Paraguay, delegando el poder en una Junta Militar que luego se rendiría ante los sublevados.

Gabinete de ministros[editar]

 Estandarte Presidencial
Ministerios del Segundo Gobierno de
Juan Domingo Perón
Cartera Titular Período
Ministerio del Interior Ángel Borlenghi
Oscar Albrieu
4 de junio de 195229 de junio de 1955
30 de junio de 195521 de septiembre de 1955
Ministerio de Relaciones
Exteriores y Culto
Jerónimo Remorino
Ildefonso Cavagna Martínez
4 de junio de 195225 de agosto de 1955
25 de agosto de 195521 de septiembre de 1955
Ministerio de Hacienda Pedro José Bonanni 4 de junio de 195220 de septiembre de 1955
Ministerio de Finanzas Miguel Revestido 4 de junio de 195221 de septiembre de 1955
Ministerio de Asuntos
Económicos
Alfredo Gómez Morales 4 de junio de 195221 de septiembre de 1955
Ministerio de Comercio
Exterior
Antonio Francisco Cafiero
Julio Manuel Palarea
4 de junio de 195215 de abril de 1955
15 de abril de 195521 de septiembre de 1955
Ministerio de Agricultura Carlos A. Hogan
José María Castiglione
4 de junio de 195229 de junio de 1955
30 de junio de 195521 de septiembre de 1955
Ministerio de Obras Públicas Roberto M. Dupeyron 4 de junio de 195221 de septiembre de 1955
Ministerio de Asuntos
Políticos
Román Subiza 4 de junio de 195224 de julio de 1954
Ministerio de Educación Armando Méndez San Martín
Francisco Marcos Anglada
4 de junio de 195229 de junio de 1955
30 de junio de 195521 de septiembre de 1955
Ministerio de Justicia Natalio Carvajal Palacios 4 de junio de 195224 de julio de 1954
Ministerio de Salud Pública Ramón Carrillo
Raúl Conrado Bevacqua
4 de junio de 195227 de julio de 1954
27 de julio de 195421 de septiembre de 1955
Ministerio de Industria Rafael Francisco Amundarain
Orlando Leonardo Santos
4 de junio de 195227 de julio de 1954
27 de julio de 195421 de septiembre de 1955
Ministerio de Transporte José E. Maggi
Alberto J. Iturbe
4 de junio de 195229 de junio de 1955
30 de junio de 195521 de septiembre de 1955
Ministerio de Comunicaciones Oscar Nicolini 4 de junio de 195221 de septiembre de 1955
Ministerio de Trabajo
y Previsión
José María Freire
Alejandro B. Giavarini
4 de junio de 19526 de abril de 1953
6 de abril de 195321 de septiembre de 1955
Ministerio de
Asuntos Técnicos
Raúl Mendé
Pedro Enrique Yesari
4 de junio de 1952 –?
? – 21 de septiembre de 1955
Ministerio de Defensa Humberto Sosa Molina 4 de junio de 195221 de septiembre de 1955
Ministro de Ejército Franklin Lucero 4 de junio de 195221 de septiembre de 1955
Ministerio de Marina Aníbal Olivieri
Luis J. Cornés
4 de junio de 195217 de junio de 1955
17 de junio de 195521 de septiembre de 1955
Ministro de Aeronáutica Juan Ignacio San Martín 4 de junio de 195221 de septiembre de 1955

Los años del exilio[editar]

El 12 de octubre de 1955 se formó en el Ejército un Tribunal de Honor presidido por el general Carlos von der Becke, e integrado además por los generales Juan Carlos Bassi, Víctor Jaime Majó, Juan Carlos Sanguinetti y Basilio Pertiné para juzgar la conducta de Perón, algunos de cuyos integrantes habían servido con lealtad al mismo.[120] Días después, el Tribunal dictaminó que Perón había cometido una amplia gama de delitos que incluia el de incitación a la violencia, quema de la bandera nacional, ataques a la religión católica y estupro —acusándolo de mantener una relación con Nelly Rivas, a la sazón menor de edad— y recomendó que se lo degradara y se le prohibiera el uso de uniforme. Posteriormente el general Lonardi firmó un decreto aprobando y poniendo en ejecución esas recomendaciones.[121]

Tras marcharse al Paraguay, el presidente Alfredo Stroessner le aconsejó dejar el país, debido a que no podría garantizar su seguridad en caso de posibles atentados contra su vida. Stroessner le dio un salvoconducto para dirigirse a Nicaragua, donde fue recibido por el presidente Anastasio Somoza. Luego partió a Panamá, y se alojó en el Hotel Washington, de la ciudad de Colón —en el extremo caribeño del Canal— donde pensaba concluir el libro que había empezado a escribir en Asunción: "La fuerza es el derecho de las bestias". Pero debió abandonar el país caribeño debido a que se iba a realizar una conferencia de presidentes latinoamericanos. Marchó nuevamente a Nicaragua por un periodo corto y decidió con su entorno ir a Venezuela, que estaba gobernada por el dictador Marcos Pérez Jiménez; durante su estadía en tierras bolivarianas, el dictador venezolano nunca recibió al expresidente argentino, que no era de su agrado por diferencias políticas. Sin embargo, tras el derrocamiento de Pérez Jiménez, Perón tuvo que refugiarse en la embajada de la República Dominicana y de allí salió rumbo a ese país, donde fue recibido por su amigo, el presidente Rafael Leónidas Trujillo. Finalmente, después de dos años de tranquilidad y de agasajos constantes a su figura por parte del gobierno dominicano, Perón se trasladó a Madrid. Se estableció en el barrio residencial de Puerta de Hierro. Allí se casó con la bailarina María Estela Martínez de Perón, Isabelita, a quien había conocido en Panamá, en 1956. Según el dirigente francmasón Licio Gelli, Perón también fue iniciado en su logia Propaganda Due (P2), por el propio Gelli en una ceremonia en Puerta de Hierro.[122] [123] [124]

Durante la Revolución Libertadora, grupos de sindicalistas y militantes peronistas llevaron adelante actos de sabotaje en fábricas y oficinas públicas, detonaron explosivos en vías de ferrocarril y realizaron cortes de calles y avenidas entre otros hechos. Esas acciones, conocidas como la Resistencia Peronista, eran organizadas por el ex diputado John William Cooke, a quien Perón designó su delegado personal en la Argentina y en quien delegó la conducción del peronismo. El ex presidente respaldó estas acciones, e incluso apoyó la intención de Cooke de convertir al peronismo en un movimiento revolucionario de izquierda o centro-izquierda.[125]

También hubo algunas conspiraciones militares, entre los cuales destacó una sublevación castrense: el 9 de junio de 1956, bajo el mando del general Juan José Valle, un grupo de militares peronistas y militantes del peronismo intentaron un alzamiento contra el gobierno de facto. La intentona fracasó y tanto Valle como varios de sus seguidores militares y civiles fueron fusilados. La represión se extendió a sectores no peronistas de la clase obrera. Sin embargo, los dirigentes sindicales conservaron su enorme influencia sobre los gremios industriales y de servicios. En una carta que Perón envió a Cooke —el mismo día del levantamiento de Valle— no mostraba la más mínima compasión por los militares rebeldes. El conductor criticaba su apresuramiento y falta de prudencia, y aseguraba que sólo su ira por haber debido sufrir el retiro involuntario los había motivado a actuar.[126]

Durante sus años de exilio Perón publicó varios libros: Los Vendepatria (1956), La fuerza es el derecho de las bestias (1958), La Hora de los Pueblos (1968), etc.

En el año 1958, ante la inminencia de las elecciones presidenciales, Perón pactó con Arturo Frondizi, candidato de la UCRI el apoyo de los peronistas a la candidatura presidencial de éste, a cambio de la devolución de la personería gremial a los sindicatos y el fin de la proscripción electoral del general y su movimiento. Frondizi obtuvo la presidencia, pero cumplió lo pactado sólo en parte.[127] La mayor parte de los sindicatos volvió a estar controlados por el peronismo.[128]

En diciembre de 1964, durante el gobierno de Arturo Illia, Perón intentó regresar en avión a la Argentina. Pero el gobierno ratificó la decisión de prohibirle su radicación en el país y solicitó a la dictadura militar que gobernaba en Brasil que lo detuviera al realizar escala técnica en ese país y lo reenviara a España.[129]

En la Argentina, los años cincuenta y sesenta fueron marcados por frecuentes cambios de gobierno, casi siempre frutos de golpes de Estado. Estos gobiernos estuvieron signados por continuas demandas sociales y laborales.

Al calor de los procesos revolucionarios en marcha en el llamado Tercer Mundo, en Argentina aparecen grupos armados de derecha y de izquierda; entre los primeros cabe mencionar al Movimiento Nacionalista Tacuara, y entre los segundos al PRT - ERP. No obstante, la mayor parte de estos grupos armados adhirieron al peronismo, como Montoneros, la marxista-peronista FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias), y en menor medida las FAP (Fuerzas Armadas Peronistas) y las FAL (Fuerzas Argentinas de Liberación).

Perón no dio ningún apoyo explícito a estos grupos armados —las "formaciones especiales"— que operaban en nombre de su partido, pero tampoco los descalificó, ya que le eran útiles para accionar sobre el gobierno militar.

Entre las acciones más destacadas de estos grupos, se destacan —entre otros— los asesinatos del ex dictador Pedro Eugenio Aramburu, figura clave del golpe de de Estado contra Perón en 1955; el del líder sindical peronista Augusto Timoteo Vandor, acusado de haber intentado organizar un "peronismo sin Perón", y el ex dirigente sindical José Alonso, todos del año 1970. En 1972 fueron asesinados el empresario Oberdan Sallustro y al año siguiente los sindicalistas Dirck Kloosterman y José Ignacio Rucci, secretario General de la CGT y hombre de confianza de Perón.

Regreso a la Argentina[editar]

A principios de los setenta se acentuó el reclamo de los gremios por el regreso de Perón. El general Alejandro Lanusse había tomado el poder en marzo de 1971 mediante un golpe palaciego dentro del régimen militar surgido en 1966, y decidió restaurar la democracia institucional en 1973.

El 18 de noviembre de 1972 Perón y Balbín, los dos máximos líderes del peronismo y el radicalismo se reunieron y se abrazaron públicamente para dar un mensaje y un símbolo de concordia que pudiera atenuar la violencia política en Argentina.

El 17 de noviembre de 1972, Perón regresó a la Argentina a bordo de un avión alquilado al efecto.[130] Permaneció en el país poco más de un mes, al cabo del cual visitó el Paraguay y luego regresó a Madrid.

Perón desde el exilio en España tomó la decisión de nombrar un candidato a presidente por el peronismo cuya misión sería eliminar la proscripción por la que él no podía presentarse, para que Perón pudiera retornar al país y —tras la necesaria renuncia del presidente peronista que se descontaba que sería elegido— se llamara a elecciones y triunfara Perón. Se barajaron tres posibilidades: Héctor J. Cámpora, Antonio J. Benítez y Jorge Alberto Taiana.[cita requerida] Finalmente Perón se decidió por Cámpora, a quien consideraba el más acorde a sus pretensiones.[131]

Perón en la CGT, con los ministros Ricardo Otero y José López Rega, y el Secretario General de la CGT, Adelino Romero. Fuente: Canal 7. Televisión Pública de Argentina. Cadena nacional.

El 11 de marzo de 1973, Argentina tuvo elecciones generales. Héctor José Cámpora, con el visto bueno de Perón en el exilio, gana las elecciones con el 49,5% de los votos, el líder radical, Ricardo Balbín, había salido segundo con un 21,3%, y, como el FreJuLi no había obtenido más del 50% de los votos tenía que realizarse un ballotage entre la primera y segunda fuerza. Sin embargo, Balbín reconoció la victoria de Cámpora y renunció al ballotage. El delegado de Perón asumió el 25 de mayo de 1973, dándose así por finalizado el período dictatorial de la autoproclamada Revolución Argentina.

Perón regresó al país el 20 de junio de 1973. En un hecho conocido como la Masacre de Ezeiza, la izquierda de Montoneros y el aparato de la derecha sindical de la CGT se enfrentaron por el control del palco de honor, con un saldo de 13 muertos y 365 heridos.[132]

Cámpora renunció el 13 de julio de 1973, dejando el camino libre para que Perón se presentara en las nuevas elecciones.

Tercera presidencia (1973–1974)[editar]

En las elecciones que se celebraron Perón ganó con el 62% de los votos contra el candidato de la Unión Cívica Radical, Ricardo Balbín. Se convirtió en presidente por tercera vez en octubre de 1973 con su esposa María Estela Martínez de Perón como vicepresidente.

El tercer gobierno de Perón estuvo signado por permanentes conflictos entre sus seguidores de izquierda y derecha. Grupos parapoliciales con financiamiento estatal (la Alianza Anticomunista Argentina - AAA - organizada por José López Rega, quien ejerció el cargo de Ministro de Bienestar Social) persiguieron y mataron a militantes de izquierda. A Lopéz Rega también se lo ha acusado del asesinato del padre Carlos Mugica.[133] Perón falleció el 1 de julio de 1974 y fue sucedido por su esposa. El entonces Secretario Técnico de la Presidencia de la Nación, Gustavo Caraballo, afirma que Perón le había solicitado que modificara la ley de Acefalía, para permitirle al dirigente radical Ricardo Balbín asumir como su sucesor[134] pero eso finalmente no se concretó. En medio de la violencia política imperante, María Estela Martínez fue derrocada el 24 de marzo de 1976 y sustituida por una junta militar.

 Estandarte Presidencial
Ministerios del Tercer Gobierno de
Juan Domingo Perón
Cartera Titular Período
Ministerio del Interior Benito Llambí 12 de octubre de 19731 de julio de 1974
Ministerio de Relaciones
Exteriores y Culto
Alberto Juan Vignes 12 de octubre de 19731 de julio de 1974
Ministerio de Economía José Ber Gelbard 12 de octubre de 19731 de julio de 1974
Ministerio de Educación Jorge Alberto Taiana 12 de octubre de 19731 de julio de 1974
Ministerio de Bienestar Social José López Rega 12 de octubre de 19731 de julio de 1974
Ministerio de Defensa Nacional Ángel Federico Robledo 12 de octubre de 19731 de julio de 1974
Ministerio de Justicia Antonio Juan Benítez 12 de octubre de 19731 de julio de 1974
Ministerio de Trabajo Ricardo Otero 12 de octubre de 19731 de julio de 1974

Fallecimiento, sepelio y posteridad[editar]

Juan Domingo Perón falleció el 1 de julio de 1974 debido a un paro cardíaco resultado del agravamiento de la cardiopatía isquémica crónica que padecía.[135] El anuncio al país fue realizado por su viuda, la vicepresidenta María Estela Martínez, que poco después asumió la presidencia.

Funeral de Juan Domingo Perón[editar]

El cortejo fúnebre avanzando por la Avenida de Mayo.

Tras varios días de duelo nacional, en los que el cuerpo fue velado en el Congreso de la Nación por cientos de miles de personas, los restos fueron trasladados a una cripta en la Quinta Presidencial de Olivos. El 17 de noviembre de 1974 los restos de Evita, que habían quedado en España, fueron trasladados por el gobierno de María Estela Martínez de Perón y depositados en la misma cripta. Mientras tanto, el gobierno comenzó a proyectar el Altar de la Patria, un mausoleo gigantesco que albergaría los restos de Juan Perón, Eva Duarte de Perón, y todos los próceres de la Argentina.

Mientras se encontraba el cuerpo en el Congreso, desfilaron ante el féretro 135 mil personas; afuera, más de un millón de argentinos quedaron sin dar el último adiós a su líder. Dos mil periodistas extranjeros informaron de todos los detalles de las exequias.

Con la huida de López Rega del país y la caída del gobierno de Isabel, las obras del Altar de la Patria fueron suspendidas y los restos fueron trasladados al Cementerio de la Chacarita, en Buenos Aires.

El 17 de octubre de 2006, sus restos fueron trasladados a la quinta de San Vicente, la cual le perteneció en vida y luego se convirtió en un museo en su honor. Durante el traslado se produjeron disturbios entre sectores del sindicalismo.

Profanación de sus restos[editar]

El 10 de junio de 1987 fue profanado el féretro, cuando se sustrajeron las manos del cadáver. Se ignora su destino o el motivo de dicha profanación,[136] pero existen diversas hipótesis sobre el motivo. En primer lugar, podría tratarse de una venganza: la profanación habría sido un acto de la célebre logia masónica Propaganda Due (P2), como respuesta a un incumplimiento de Perón, quien le solicitó su "ayuda" antes de asumir su tercer mandato. El operativo habría sido realizado en complicidad con miembros del Ejército, en el marco del plan de desestabilización contra la democracia argentina.[137] [138] La segunda hipótesis apunta a la existencia de una cuenta suiza: sus huellas digitales servirían para abrir sus propias cajas de seguridad en bancos suizos, donde habría guardados varios millones de dólares. Esta versión fue descartada porque en aquel momento en Suiza no existían cuentas con ese sistema.[138] También se ha atribuido la profanación a las Fuerzas Armadas: hubo falsos informantes relacionados con esa institución, muchos testigos o informantes muertos sospechosamente relacionados con ésta, así como amenazas con indicios de provenir de fueros militares.[138] Y finalmente, se ha señalado a la oposición: sectores anti-peronistas, en alusión a una declaración de Perón donde decía que se cortaría las manos antes de pedirle dinero prestado al Fondo Monetario Internacional, habrían llevado a cabo la cortadura de mano.

El peronismo después de Perón[editar]

Tras la muerte de su fundador, el gobierno de su viuda y sucesora, María Estela Martínez, estuvo signado por el enfrentamiento abierto y violento entre las dos vertientes más activas del Partido Justicialista, la derecha —dirigida por el ministro López Rega— y la izquierda, identificado principalmente con las organizaciones armadas de esa tendencia.[139] La lucha violenta y la falta de liderazgo fueron utilizadas como excusas por las Fuerzas Armadas, que derrocaron a la presidenta.[140]

La dictadura militar que siguió, conocida como Proceso de Reorganización Nacional, se sostuvo en la práctica del terrorismo de Estado; todos los partidos estuvieron prohibidos, y la militancia justicialista —como así también la de los partidos de izquierda— fue duramente castigada por la represión.[141] Eso permitió implementar un plan económico liberal muy gravoso para la industria nacional.[142]

El descrédito en que había caído la dirigencia justicialista y la falta de liderazgo claro llevaron a su derrota en las elecciones de 1983 frente a la Unión Cívica Radical, resultando presidente el Dr. Raúl Ricardo Alfonsín; adicionalmente, el radicalismo había sido mucho más claro en la intención de juzgar a los responsables de la reciente represión, además de haber denunciado la existencia de acuerdos entre sindicalistas y militares.[143] Una gradual recuperación permitió su regreso al gobierno nacional en 1989, con Carlos Saúl Menem como presidente, con una marcada orientación neoliberal.

El justicialismo llegó nuevamente al poder en 2003, al acceder al gobierno nacional Néstor Kirchner, que siguió una política más identificable con las prácticas del primer gobierno de Perón; no obstante, el peronismo se dividió, dando lugar al llamado Peronismo Federal, opositor a éste.[144]

Libros y artículos[editar]

Perón escribió textos de diversos géneros, pero especialmente sobre política y estrategia militar.

  • Silvino Abrojo (ca. 1920), comedia teatral, bajo el seudónimo de José M. Casais[145]
  • El detective de la máscara negra (ca. 1920), comedia teatral[cita requerida]
  • Moral Militar (1925), ensayo
  • Campañas del Alto Perú (1928), ensayo
  • Guerra Mundial 1914 (1931), ensayo
  • Memoria geográfica sintética del territorio nacional del Neuquén (1934), ensayo
  • Toponimia patagónica de etimología araucana (1935-1936)
  • Lo que yo vi de la preparación y realización de la revolución del 6 de septiembre de 1930 (1930)
  • La idea estratégica y la idea operativa de San Martín en la campaña de los Andes (1937)
  • "Conducción Política", Editorial Mundo Peronista, 1952 (edición fascímil: Ediciones Freeland, Buenos Aires, 1971)
  • "Del poder al exilio. Quienes me derrocaron", Ediciones Argentinas, Bs. As., 1974.
  • "La fuerza es el derecho de las bestias", Ediciones Síntesis, Buenos Aires, 1976.
  • "La hora de los pueblos", Editorial Pleamar, Buenos Aires, 1973.
  • "Latinoamérica, ahora o nunca", Editorial Pleamar, Buenos Aires, 1976.
  • "La Comunidad Organizada", Edición Cuadernos del Instituto Nacional Juan Domingo Perón, Buenos Aires, 1999.

Referencias[editar]

  1. Rango I
  2. Rango II
  3. Rango III
  4. Rango IV
  5. GALASSO, Norberto (2005). Perón: Exilio, resistencia, retorno y muerte. Buenos Aires: Ediciones Colihue. ISBN 950-581-399-6. 
  6. a b Barreiro, Hipólito (2000). Juancito Sosa: el indio que cambió la historia. Buenos Aires: Tehuelche. ISBN 987-98175-0-8. 
  7. Cloppet, Ignacio Martín (2010). Los orígenes de Juan Perón y Eva Duarte. ¿Dónde nació Juan D. Perón? (Descubrimientos documentales reveladores). Buenos Aires: Alfar. ISBN 978-987-99409-1-4. 
  8. CLOPPET, Ignacio Martín (2011). Eva Duarte y Juan Perón: la cuna materna. Perón y Evita descienden de conquistadores. El parentesco de Borges y Perón. Buenos Aires: ALFAR. ISBN 978-987-99409-4-5. 
  9. Vida, Armando (22 de octubre de 2001). «Polémica por el lugar de nacimiento de Perón: Lobos o Roque Pérez». Clarín. Consultado el 1 de marzo de 2015. 
  10. a b c d e f g Crespo, Jorge, y Marcelo Rasquetti, en "Perón, La Bisagra de la Historia" (p. s/d, Buenos Aires, Argentina, año 2002).
  11. a b Galasso, Norberto. Perón: Formación, ascenso y caída, 1893-1955 I. Buenos Aires: Colihue. pp. 22–23. ISBN 9505813996. 
  12. «El laberinto de los primeros años». Télam. 1 de julio de 2014. Consultado el 1 de marzo de 2015. «Mario recién inscribió a su segundo hijo -el anterior se llamaba Avelino Mario- el 8 de octubre de 1895 en el Registro Civil de Lobos, sellando así su nacimiento “oficial”. Allí, por un extraño error, Juan figuraría como hijo de “madre desconocida”. Juana, por su parte, iría en soledad, tres años después, a inscribirlo en el registro religioso, donde quedó anotado como hijo sin padre, bajo el nombre de Juan Domingo Sosa.» 
  13. Instituto Nacional Juan Domingo Perón
  14. Enrique Pavón Pereyra (1922-2004), biógrafo y amigo personal de Juan D. Perón, es uno de los principales investigadores que sostienen el origen tehuelche de Perón, sobre la base de los relatos y memorias del fundador del justicialismo recogidas personalmente. Algunos de los principales libros en los que se sostiene esta versión histórica son: Pavón Pereyra, Enrique (1993). Yo Perón. Buenos Aires: MILSA. 
  15. Oliva, Enrique (30 de julio de 2000). «Discusión por el nacimiento del ex presidente. El orgullo de llevar sangre tehuelche y de ser hijo ilegítimo». La Nación. Consultado el 2 de marzo de 2015. 
  16. Caletti, Ricardo (17 de octubre de 2014). «El mito de los antepasados Tehuelche de Perón». Desde el Sur Digital. Consultado el 2 de marzo de 2015. 
  17. De Civitta, Adriana (5 de diciembre de 1967). «Entrevista a Juan Domingo Perón». 7 Días (Buenos Aires).  citada por Galasso, Norberto (2005). Perón: Formación, ascenso y caída, 1893-1955 I. Buenos Aires: Colihue. p. 28. ISBN 9505813996. 
  18. "Polémica por el lugar de nacimiento de Perón: Lobos o Roque Pérez", Clarín, 22 de octubre de 2001. Véase también Barreiro, Hipólito: Juancito Sosa: el indio que cambió la historia, Buenos Aires: Tehuelche, 2000, p. 84, ISBN 987-98175-0-8 y Galasso, op. cit, t. 1 p. 24.
  19. Domínguez Soler, Oscar; Gómez Farías, Alberto; Silva, Liliana (2007). Perón ¿cuándo y dónde nació?. Universidad Nacional de La Matanza. ISBN 978-987-9495-62-9. 
  20. "CLOPPET, Ignacio Martín. Los orígenes de Juan Perón y Eva Duarte. ¿Dónde nació Juan D. Perón? (Descubrimientos documentales reveladores).ALFAR Editora, Buenos Aires 2010. ISBN 978-987-99409-1-4
  21. Pavón Pereyra, Enrique (1978). Conversaciones con Juan D. Perón. Buenos Aires: Colihue-Hachette. p. 199. 
  22. «Juan Domingo Perón». Panorama (Buenos Aires). 14 de abril de 1970.  citada por Galasso, Norberto (2005). Perón: Formación, ascenso y caída, 1893-1955 I. Buenos Aires: Colihue. p. 28. ISBN 9505813996. 
  23. Galasso, Norberto (2005). Perón: Formación, ascenso y caída, 1893-1955 I. Buenos Aires: Colihue. p. 32. ISBN 9505813996. 
  24. Galasso, Norberto (2005). Perón: Formación, ascenso y caída, 1893-1955 I. Buenos Aires: Colihue. p. 36. ISBN 9505813996. 
  25. a b Casamiento secreto
  26. El doctor Silva Campero le envió al profesor Juan José Biedma Straw la siguiente carta: "Todo mi empeño pongo para que tu ayudes a la señora Dominga Dutey de Perón, viuda de mi inolvidable amigo el Dr.Tomás L .Perón, que gestiona una beca para su nieto Juan Domingo en el Colegio Militar. No dudo que tú pondrás toda tu influencia para conseguirla, si la hay aún disponible". Galasso, Norberto; en "Perón: Formación, ascenso y caída, 1893-1955", (p. 42, Ed. Colihue, año 2005). ISBN 950-581-399-6
  27. Ingreso y Egreso del Colegio Militar
  28. a b c d e f g h i «Cronología». Historia del Peronismo. Consultado el 28 de febrero de 2015. 
  29. a b c d e f «La ruta de Perón». Historia del Peronismo. Consultado el 28 de febrero de 2015. 
  30. Barrios, Miguel Ángel. Perón y el peronismo en el sistema-mundo del siglo XXI. p. 173. «En 1916 cuando tuve que votar por primera vez lo hice por Yrigoyen. Pero en víspera de la revolución de 1930 se veía que Yrigoyen iba a caer solo. Ya estaba todo descompuesto: el terreno había sido abonado por la Semana Trágica y por la inoperancia del gobierno ante los graves problemas que se le presentaban.» 
  31. Gilbert, Isidoro (26 de noviembre de 2013). «La gran revuelta obrera de La Forestal». Clarín (Revista Enie). Consultado el 28 de febrero de 2015. «En los hechos santafesinos el Ejército no actuó (por ello se formó una fuerza privada) y aunque estuvo presente antes de la violencia, lo hizo más bien como mediador. Cosas de la historia: el gobernador de Santa Fe era entonces Enrique Mosca, que en 1946 integrará la fórmula de la Unión Democrática, y su jefe de Gobierno fue Armando Antille, que apoyó ese año a Juan Perón encabezando a los radicales de la Junta Renovadora. Del entonces teniente Perón la leyenda contó que cuando la empresa cerró en marzo de 1919 almacenes de comestibles y el agua, ordenó su reapertura. Esto contó R. A. Vagni en su libro de 1949, Tierra Extraña ; se hicieron eco historiadores como Enrique Pavón Pereyra, Joseph Page y Norberto Galasso y el mismo Perón se lo narró a Tomás Eloy Martínez. Con documentos del archivo del Ejército, Jasinski pone en duda esa historia: el rol mediador se lo atribuye al general Oliveira Cézar (así contado por la crónica del diario Santa Fe), debajo de él, había una larga lista de oficiales “¿y por qué habría de destacarse el rol de un joven teniente?”, se pregunta...» 
  32. Perón relata en detalle su participación en el golpe del 6 de septiembre de 1930 en el libro Perón, Juan Domingo (1963). Tres revoluciones militares. Buenos Aires: Escorpión. . Allí cuenta que en junio de 1930 Perón fue conectado por el mayor Ángel Solari que era un "viejo y querido amigo", quien le dijo sin rodeos: "El General Uriburu está con intenciones de organizar un movimiento armado". A continuación le preguntó a Perón si estaba comprometido con alguien y ante su respuesta negativa le dijo "Entonces contamos con vos" a lo que Perón respondió "Sí, pero es necesario saber antes qué se proponen" (id., pág. 11). Esa misma noche Perón, invitado por Solari, concurrió a una reunión en la que estaban el general Uriburu, su hijo y otros oficiales. Uriburu "habló sobre las cuestiones concernientes a un movimiento armado que debía prepararse juiciosamente" lo que fue aceptado por todos (id). Se trató también sobre la forma de reclutar adherentes e inscribirlos. Cuando, siempre en la misma reunión, Perón propuso "comenzar el trabajo definitivo de la organización y preparación del movimiento" se le contestó que todavía no podía hacerse porque había otros grupos que "si bien tendían como nosotros a derrocar al gobierno, tenían otras ideas sobre las finalidades ulteriores" (id. p. 14). Escribe Perón que "desde ese momento traté de convertirme, dentro de esta agrupación, en el encargado de unirla con las otras que pudieran existir y tratar por todos los medios de evitar, que por intereses personales o divergencias en la elección de los medios, se apartara la revolución del 'principio de la masa' tan elementalmente indispensable si se quería llevar a ella a buen término" ( id. pág. 15). En los días siguientes Perón siguió realizando gestiones para incorporar oficiales al proyecto y el 3 de julio el teniente coronel Álvaro Alsogaray le comunicó que había sido designado para formar parte de la sección "Operaciones" del Estado Mayor revolucionario, del que Alsogaray era jefe. Pero en las semanas siguientes Perón comenzó a tener serias dudas sobre la capacidad de quienes dirigían el EMR y el 3 de septiembre le comunicó a Alsogaray que por ese motivo se separaba del movimiento, si bien se comprometía a colaborar con el mismo cuando se produjera (pág. 61/3). Al día siguiente, y por iniciativa del teniente coronel Bartolomé Descalzo, se hizo una reunión de cinco oficiales —incluido Perón— que participaban del movimiento y coincidieron en que "lo peor que podía hacerse era entronizar una dictadura militar que sería combatida en absoluto por la nación entera" (id. pág. 65). Por ello, dado que no contaban con apoyo militar suficiente para dar el golpe, "la única salvación era el pueblo y muy especialmente los estudiantes, así como también la Legión de Mayo." De modo que resolvieron poner manos a la obra de inmediato para buscar adherentes entre los oficiales; además aprobaron un programa de gobierno redactado por el teniente coronel Sarobe. La víspera del golpe, Perón fue designado ayudante del teniente coronel Descalzo y el 6 de septiembre los dos fueron a la Escuela Superior de Guerra donde aseguraron su adhesión. Luego, fueron al Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín con una columna, arrestaron a su jefe que se negaba a adherirse y lo reemplazaron por otro. Se formó entonces una columna con tropas, en la que Perón iba en un auto blindado armado con cuatro ametralladoras; marcharon sobre la Casa Rosada, la que encontraron invadida por civiles que estaban causando destrozos, por lo que trataron de desalojarlos pacíficamente (id. pág. 80). Durante ese día permaneció en el lugar, resguardando la seguridad hasta que llegaron las tropas restantes; por la noche patrulló las calles de la ciudad de Buenos Aires para prevenir desmanes.
  33. García Lupo, Rogelio (23 de septiembre de 2006). «Cada vez hay más generales indígenas en Sudamérica, entrevista de Juan Salinas». Causa Popular (republicado por el Blog Cristina Presidenta. Consultado el 28 de febrero de 2015. «El GOU es, en gran medida, un mito. Una gran creación de inteligencia. Perón dijo una vez en público algo así como "Tenemos todos los oficiales que nos interesan, y lo que no nos interesan no están con nosotros". Con lo cual un montón de oficiales deben haberse preguntado "Pero yo ¿qué soy? ¿el hijo de la pavota? Tengo que entrar en esa organización". Lo cierto es que cuando iban "entrando", descubrían que en realidad la organización ya ha sido disuelta. Una genialidad de Perón.» 
  34. Potash, Robert (1981). El ejército y la política en la Argentina 1928-1945. Buenos Aires: Sudamericana. pp. 276–277. «La dirección del GOU no controlaba directamente los recursos militares necesarios para realizar una revolución... El movimiento militar del 4 de junio no fue resultado de un plan elaborado cuidadosamente por el GOU, o siquiera por cualquier otro grupo de oficiales... Más bien fue una rápida improvisación cuyos participantes apenas concertaron acuerdos en relación con objetivos específicos, fuera del derrocamiento del presidente Castillo.» 
  35. Baily, 84; López, 401
  36. Municipalidad de La Plata en su Centenario, en "La Plata. Una Obra de Arte, 1882 - 1982" (pp. 14-15 , Ed. Talleres de Macci, Saltzmann y Cía. Sacif, 15/11/1982).
  37. Cámara de Diputados de la Nación Argentina en "Diario de sesiones de la [...] " (pp. 1596, 1827 y 1530, Ed. Imprenta del Porvenir, 9 de septiembre de 1954).
  38. García Fanlo, Luis (diciembre de 2009). «17 de octubre de 1945». Página de Luis García Fanlo. Consultado el 2 de marzo de 2015. 
  39. La caída de Ramírez, El Historiador (Dir. Felipe Pigna)
  40. Los tribunales laborales se crearon por Decreto-Ley 32.347 del 30 de noviembre de 1944.
  41. Ferrero (1976): 302-303
  42. Barsky, Osvaldo; Ferrer, Edgardo J; Yensina, Carlos A.: "Los sindicatos y el poder en el período peronista", en Historia integral argentina; El peronismo en el poder.- Buenos Aires: Centro Editor de América Latina, 1976, pág. 257
  43. Robles, Alberto José (1987). Breve historia del movimiento obrero argentino 1852-1987: el rol de la unidad y protagonismo de los trabajadores, Buenos Aires:9 de julio
  44. Godio, Julio (2000). Historia del movimiento obrero argentino (1870-2000), Tomo II, pag. 803
  45. Luna, Félix (1971), El 45, Buenos Aires: Sudamericana
  46. Ferrero (1976): 311
  47. 60º Aniversario de la Conferencia de San Francisco, Naciones Unidas, 2007
  48. Escudé, Carlos; Cisneros, Andrés (2000), La campaña del embajador Braden y la consolidación del poder de Perón, «Historia de las Relaciones Exteriores Argentinas», CARI; Schvarzer, Jorge (1996). La industria que supimos conseguir. Una historia político-social de la industria argentina. Buenos Aires: Planeta, pág. 194
  49. Ferrero (1976): 318
  50. [Pardo Sanz, Rosa María (1995). Antifascismo en América Latina: España, Cuba y Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, Estudios Interdisciplinarios de América Latina y el Caribe, V. 6, Nº 1, enero-junio de 1995, Universidad de Tel Aviv]
  51. Eduardo Galeano: «Guatemala en el siglo del viento», en La Hora, Guatemala, 2 al 8 de noviembre de 2002
  52. Error en la cita: Etiqueta <ref> inválida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas ref_duplicada_2
  53. a b c Luna, 219
  54. Godio, id. 823
  55. Hiroshi Matushita (1986): Movimiento obrero argentino. 1930-1945. Buenos Aires: Hyspamérica, p. 289
  56. Matushita, id. p. 287
  57. Alfredo López (1975): Historia del movimiento social y la clase obrera argentina. Buenos Aires: A. Peña Lillo, pag. 410
  58. [http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-82698-2007-04-03.html «Exquisitos y Justos», artículo de Noé Jitrik en el diario Página 12.
  59. Miguel A. Scenna (1974): Braden y Perón. Buenos Aires: Korrigan, pag. 76
  60. Schvarzer, ob.cit. p. 194
  61. Miguel A. Scenna (1974): Braden y Perón, Buenos Aires: Korrigan, pag. 81
  62. «Entrevista al coronel Héctor Cabanillas», por Tomás Eloy Martínez, en diario La Nación, 28 de julio de 2002
  63. Luna,280
  64. Radio Nacional Argentina. Radio y Televisión Argentina.
  65. López, Alfredo (1975), Historia del movimiento social y la clase obrera argentina, Buenos Aires: A. Peña Lillo, pag. 410
  66. "Exquisitos y Justos", por Noé Jitrik
  67. Cisneros, Andrés, y Escudé, Carlos. «La campaña del embajador Braden y la consolidación del poder de Perón». Historia General de las Relaciones Exteriores de la República Argentina. 
  68. Scenna, Miguel Ángel (1974). Braden y Perón. Korrigan. 
  69. Elecciones de 1946
  70. Siepe, Raimundo; Llairó, Monserrat (noviembre de 2001). «Perón y la política marítima en la Argentina: la flota mercante del Estado, 1946-1955». Centro de Estudios Internacionales para el Desarrollo. Consultado el 1 de marzo de 2015. 
  71. Para más información ver el artículo Proyecto Huemul y la entrevista a Richter de Jorge Camarassa que contiene también las opiniones del físico argentino Mario Mariscotti: Proyecto Huemul: ¿una gran farsa?
  72. Ministerio de Educación y Justicia, Departamento de Estadística Educativa: La enseñanza primaria en la República Argentina 1913-1964 Buenos Aires 1964 páginas 14 y 15.
  73. Ministerio de Educación y Justicia, Departamento Estadístico: Enseñanza Media t. I y II Normal y Media 1914-1963 Buenos Aires 1964 páginas 58/9 y 283.
  74. Torre, Juan Carlos y Pastoriza, Elisa: La democratización del bienestar en Nueva historia argentina tomo VIII página 257. Buenos Aires 2002 Editorial Sudamericana. ISBN 950-07-2181-3 ISBN (obra completa) 950-07-1385-3.
  75. Gambini, Hugo: Historia del peronismo vol. II pág. 251 Buenos Aires 2001 Editorial Planeta Argentina S.A. ISBB obra completa 950-49-0226-X Tomo II 950-49-0784-9
  76. Gambini, Hugo: Historia del peronismo vol. I pág. 335 Buenos Aires 1999 Editorial Planeta Argentina S.A. ISBB obra completa 950-49-0226-X Tomo I 950-49-0227-8
  77. a b Luna, Félix: Perón y su tiempo. I. La Argentina era una fiesta págs. 385/6 Buenos Aires 1984 Editorial Sudamericana ISBN 950-07-0226-6
  78. Cansanello, Orestes Carlos (22 de noviembre de 2012). «Se cumplen 63 años de la Gratuidad Universitaria». Ministerio de Educación. Consultado el 1 de marzo de 2015. 
  79. «Juan Perón suspende el cobro de aranceles a los universitarios». La Opinión Popular. 22 de noviembre de 2011. Consultado el 1 de febrero de 2015. 
  80. Torre, Juan Carlos y Pastoriza, Elisa: La democratización del bienestar en Nueva historia argentina tomo VIII pág. 504 Buenos Aires 2002 Editorial Sudamericana. ISBN 950-07-2181-3 ISBN (obra completa) 950-07-1385-3
  81. Sigal, Silvia (2002). «Intelectuales y peronismo». Nueva historia argentina VIII. Buenos Aires: Sudamericana. p. 501. ISBN 950-07-2181-3. «hay por lo menos dos puntos de acuerdo entre quienes se han interesado en la relación entre los intelectuales y el primer peronismo. El primero es que casi la totalidad de los escritores, artistas y universitarios liberales y democráticos fueron antiperonistas, el segundo, que si los intelectuales peronistas fueron muy contados, más contados fueron, entre ellos, quienes gozaban de prestigio y reconocimiento en el ámbito de la cultura.» 
  82. Cafiero, Antonio (3 de junio de 2003). «La tarde del 15 de abril de 1953». La Nación. Consultado el 1 de marzo de 2015. «Con el tiempo, todos los terroristas responsables de los atentados de la Plaza de Mayo, jóvenes profesionales y universitarios pertenecientes a familias de clase media alta, fueron detenidos y procesados por la Justicia ante los jueces competentes, con todas las garantías de la Constitución y de la ley. Nadie sufrió agravio o condena otra que la dispuesta por la Justicia... los atentados terroristas de aquella infausta tarde marcaron el comienzo de una etapa de violencia, dolor y muerte que habría de extenderse durante treinta años de historia argentina... Aquellos vientos sembrados en la tarde del 15 de abril trajeron estas tempestades posteriores. Debo decirlo: fueron los peronistas los que pagaron el tributo más alto a esta ordalía. Porque la violencia tuvo dos caras. La del peronismo, durante la época de la proscripción y del exilio (1955-1973), se caracterizó por una suerte de jactancias verbales y el ataque a bienes físicos simbólicos, por cierto muy valiosos y respetables. En cambio, la del antiperonismo se caracterizó por el terrorismo brutal y el desprecio al valor de la vida humana. Los peronistas fueron insolentes. Pero el antiperonismo rezumaba odio. Los peronistas alardeaban: los antiperonistas fusilaban. Hubo que esperar veinte años para alcanzar la reconciliación de peronistas y antiperonistas que nos legaron Perón y Balbín.» 
  83. Torre, Juan Carlos y Pastoriza, Elisa: La democratización del bienestar en Nueva historia argentina tomo VIII pág. 291/5. Buenos Aires 2002 Editorial Sudamericana. ISBN 950-07-2181-3 ISBN (obra completa) 950-07-1385-3
  84. Arribá, Sergio: El Peronismo y la Política de Radiodifusión (1946-1955), pág. 76 y 78 en Mucho ruido, pocas leyes (Guillermo Mastrini, editor), 2° ed. 2009 Editorial La Crujía ISBN 978-987-1004-87-4
  85. a b c d e Arriba, Sergio: "El Peronismo y la política de radiodifusión (1946-1955)", Mucho ruido y pocas leyes. la Crujía. Buenos Aires. 2005. ISBN 978-987-1004-87-4
  86. Félix Luna. "El 45". Hyspanoamerica Ediciones. Buenos Aires. 1984
  87. Arribá op. cit. p.79
  88. Arribá, Sergio: El Peronismo y la Política de Radiodifusión (1946-1955), pág. 85 en Mucho ruido, pocas leyes (Guillermo Mastrini, editor), 2° ed. 2009 Editorial La Crujía ISBN 978-987-1004-87-4
  89. Entre las causas del enfrentamiento de Estados Unidos con la Argentina durante el gobierno de Perón se encuentran la histórica prioridad que Argentina daba a las relaciones con Gran Bretaña, la tradicional política de neutralidad que Argentina mantuvo casi toda la Segunda Guerra Mundial y las economías competitivas de ambos países, a las que se agregaron la política nacionalista y la fuerte incidencia sindical en el gobierno peronista.
  90. Rein, Raanan (2006). «La Tercera Posición y el precio del éxito». Juan Atilio Bramuglia. Bajo la sombra del líder. La segunda línea del liderazgo peronista. Lumiere. pp. 149–220. ISBN 9876030000. 
  91. Luna, Félix: Perón y su tiempo. I. La Argentina era una fiesta pág. 218 Buenos Aires 1984 Editorial Sudamericana ISBN 950-07-0226-6
  92. El diputado radical Ernesto Sanmartino dijo que "el primer deber de los representantes argentinos en la Asamblea de las Naciones Unidas será promover esas reformas urgentes y básicas para incorporar el principio de universalidad, de la igualdad absoluta de todos los estados, de la supresión del veto, de la renovación democrática del Consejo de Seguridad y de la ampliación de facultades de la Asamblea General, que debe ser soberana en todos estos asuntos para responer a un alto pensamiento y a una definida construcción democrática, para terminar con el vasallaje colonial". Su compañero de bancada Luis Dellepiane se preguntó: "¿Qué es lo que puede llevarnos a una vinculación con este edificio (ONU) que se derrumba? ¿Qué es lo que puede llevarnos a vincularnos en este instante, en que no se pronuncia una sola palabra de paz en los debates que se están celebrando en el Consejo de Seguridad?". Arturo Frondizi, decía que quedaban en poder de gobiernos extranjeros "nuestras decisiones de guerra y paz, nuestros recursos económicos y hasta el valor de nuestra moneda" y que no puede suscribirse sin reservas ni el Pacto de las Naciones Unidas ni las Actas de Chapultepec. Hay allí obligaciones de todo tipo que la Argentina no podrá cumplir. Si se cumplieran fielmente los acuerdos de Chapultepec, podría llegar a destruirse no sólo la formación de una conciencia nacional, sino también la formación del país desde el punto de vista económico, financiero, militar y cultural. Fuente: Paradiso, José (2002). Vicisitudes de una política exterior independiente en Nueva historia argentina VIII. Buenos Aires: Sudamericana. p. 532. ISBN 950-07-2181-3. 
  93. Rein, Raanan (2006). «La Tercera Posición y el precio del éxito». Juan Atilio Bramuglia. Bajo la sombra del líder. La segunda línea del liderazgo peronista. Lumiere. p. 163. ISBN 9876030000. «El embajador (estadounidense en Argentina) Bruce se enfureció y envió al presidente Truman una misiva...: "Fitzgerald... declaró que iba a utilizar la ECA para 'poner a los argentinos de rodillas'... Fitzgerald dio instrucciones al ejército para que compren carne en cualquier país, menos en la Argentina, sin que importe cuánto más alto sea el precio.» 
  94. Escudé, Carlos; Cisneros, Andrés (2000). «Los límites de una política exterior independiente (1946-1952)». Historia general de las relaciones exteriores de la República Argentina. Portal Iberoamérica y el Mundo. 
  95. "Time Magazine" Peron's Nazi Ties y del Behind the Wall of Silence.
  96. En diciembre de 2002, el gobierno argentino rechazó las peticiones del Centro Simón Wiesenthal para la publicación de 58 archivos referentes a la fuga de nazis a Argentina; sin embargo, dos de los archivos se abrieron en julio de 2003 y, desde entonces, el gobierno argentino ha cooperado con las investigaciones.[cita requerida]
  97. Battistozzi, Ana María (13 de abril de 1997). «Una muestra peronista». Clarín.com. Consultado el 10 de diciembre de 2012. 
  98. Setenta años de voto femenino: San Juan, la pionera, por Amanda Paltrinieri, Nueva, 1997
  99. Luna,1971:434
  100. La Ley 13.010 dice: Artículo 1º: Las mujeres argentinas tendrán los mismos derechos políticos y estarán sujetas a las mismas obligaciones que les acuerdan o imponen las leyes a los varones argentinos. Artículo 2º: Las mujeres extranjeras residentes en el país tendrán los mismos derechos políticos y estarán sujetas a las mismas obligaciones que les acuerdan o imponen las leyes a los varones extranjeros, en caso de que éstos tuvieren tales derechos políticos. Artículo 3º: Para la mujer regirá la misma ley electoral que para el hombre, debiéndosele dar su libreta cívica correspondiente como un documento de identidad indispensable para todos los actos civiles y electorales.
  101. Gerchunoff et al., 182
  102. a b Gambini, Hugo: Historia del peronismo vol. I. Buenos Aires 1999 Editorial Planeta Argentina S.A. ISBB obra completa 950-49-0226-X Tomo I 950-49-0227-8
  103. Arriba op cit. pág.79 (en nota)
  104. Desde fines de 1949 la comisión parlamentaria bicameral llamada Comisión Visca cuyo cometido original era investigar torturas aplicadas por la policía, se dedicó a realizar investigaciones, allanamientos y clausuras de medios de prensa no oficialistas que afectó a unas 70 publicaciones; Luna, Félix: La razzia de Visca en revista Todo es Historia. Buenos Aires n* 406 de mayo de 2001.
  105. Luna, Félix: Perón y su tiempo. I. La Argentina era una fiesta págs. 121/6 Buenos Aires 1984 Editorial Sudamericana ISBN 950-07-0226-6
  106. Gambini, Hugo: Historia del peronismo vol. I pág. 255/260 Buenos Aires 1999 Editorial Planeta Argentina S.A. ISBB obra completa 950-49-0226-X Tomo I 950-49-0227-8
  107. Luna, Félix: Perón y su tiempo. I. La Argentina era una fiesta págs. 126/133 Buenos Aires 1984 Editorial Sudamericana ISBN 950-07-0226-6
  108. Luna, Félix (1993). Breve historia de los argentinos, Buenos Aires, Planeta.
  109. Cafiero, Antonio (3 de junio de 2003). «La tarde del 15 de abril de 1953». La Nación. Consultado el 1 de marzo de 2015. 
  110. a b Cooke sobre los contratos petroleros del gobierno de Perón El Historiador
  111. Roberto Dante. (5 de mayo de 2012). «Perón no pudo, ¿podrá Cristina?» Cronista. Consultado el 5 de mayo de 2012.
  112. a b Nicolás Gadano. (28 de febrero de 2012). «"Nacionalizar YPF no es la solución para los problemas energéticos argentinos"» Geonavitas. Consultado el 18 de mayo de 2012. Enlace roto enlace de Web Archive.
  113. a b Nicolás Gadano. «Determinantes de la inversión en el sector petróleo y gas de la argentina»
  114. «El gran gasoducto». Soldado digital. Consultado el 2 de abril de 2010. 
  115. «El petróleo en la Argentina» (en español). Planeta Sedna. Consultado el 21 de abril de 2010.
  116. «Campo Durán: 50 años enviando gas y petróleo». El Tribuno.com.ar. Consultado el 27 de abril de 2010. 
  117. Francisco Corigliano. (25 de agosto de 2004). La política petrolera de Perón Diario La Nación. Consultado el 16 de abril de 2012.
  118. Perón. El hombre del destino. Editorial Abril. Buenos Aires, 1975, pág.118
  119. Portugheis (Investigación histórica del Archivo Nacional de la Memoria) (2010). «Bombardeo del 16 de junio de 1955». pp. 28–29. «Cuando se acercaba la revolución de junio nos contactó (Agustín J.) Álvarez (Gran Maestre del GOFA, hijo del intelectual mendocino homónimo), un dirigente radical muy misterioso que reportaba a Raúl Lamuraglia (presidente de la UIA, emparentado con el presidente uruguayo Luis Batlle Berres, otro antiperonista acérrimo) que era unionista, me parece. (...) El líder indiscutido del sector liberal —que englobó a los masones— fue Miguel Ángel Zavala Ortiz 
  120. Perón, el hombre del destino. Buenos Aires: Abril. 1975. p. 118. 
  121. Page, Joseph A. (1984). Perón. Segunda parte. Buenos Aires: Javier Vergara Editor. p. 94. ISBN 950-15-0316-X. 
  122. http://www.perfil.com/contenidos/2008/08/31/noticia_0019.html
  123. http://www.litaliano.it/index.php?Itemid=270&catid=1:ultime&id=766:intervista-esclusiva-a-licio-gelli&option=com_content&view=article
  124. http://www.26noticias.com.ar/enlace-al-mundo-mason-la-segunda-parte-del-informe-158414.html
  125. Ferla, Salvador (1985). El drama político de la Argentina contemporánea. Buenos Aires: Lugar Editorial. pp. 245 y 255–256. ISBN 950-9129-07-5 |isbn= incorrecto (ayuda). 
  126. Page (1984): 110.
  127. Luna, Félix (1995). «La Propuesta Desarrollista». Historia de la Argentina. Hyspamerica. ISBN 950-752-292-1. 
  128. Referencia vacía (ayuda) 
  129. Senén González, Santiago (2004). «Una página de la historia de hace 40 años». La Prensa. Consultado el 17 de octubre de 2012. 
  130. «El 17 de noviembre de 1972: Homenaje a la Militancia Peronista». La Línea Capital. Consultado el 17 de octubre de 2012. 
  131. Bonasso, p. 338
  132. "Ezeiza", Horacio Verbitsky. Editorial contrapunto; "El viaje del arco iris", Frank Garbely. Editorial El Ateneo.
  133. Pigna, Felipe (2005). Lo pasado pensado: entrevistas con la historia Argentina, 1955-1983. ISBN 9789504925712.
  134. Película documental GELBARD, la historia secreta del último burgués nacional
  135. Cf. elhistoriador.com.ar, «La muerte de Juan Domingo Perón», consultado del 2-11-2010.
  136. {{cita web|url=http://peron.pais-global.com.ar/index.php/2703%7Ctítulo=Profanación. El robo de las manos de Perón|obra=|fecha=10/06/2005|fechaacceso=23/9/2009
  137. La hipótesis de la venganza aparece desarrollada en el libro La segunda muerte, de David Cox y Damián Nabot, quienes investigaron durante diez años la profanación sufrida en la bóveda de la familia Perón en el cementerio de La Chacarita. El libro fue recientemente editado en Estados Unidos bajo el título Second Death: Licio Gelli, The P2 Masonic Lodge and The Plot to Destroy Juan Peron
  138. a b c «El largo viaje de las manos de Perón hacia la nada». Diario Clarín. 17 de octubre de 2006. Consultado el 23 de septiembre de 2009. 
  139. López Saavedra, Emiliana (1994). «Gobierno de María Estela de Perón. La agonía del gobierno peronista». Nuestro Siglo. Consultado el 21 de junio de 2012. 
  140. Luna, Félix. «24 de marzo de 1976. Antecedentes previos». Historia Argentina. Gobiernos civiles y golpes militares: 1955-1982. Consultado el 21 de junio de 2012. 
  141. Comisión Nacional sobre la Desaparición de las Personas (1984). Nunca Más. Buenos Aires: Eudeba. ISBN 950-23-0111-0 (Libro completo). 
  142. Gerchunoff, Pablo; Llach, Lucas (1998). El ciclo de la ilusión y el desencanto: un siglo de políticas económicas en Argentina. Buenos Aires: Ariel. p. 373. ISBN 950-9122-57-2. 
  143. «1983: Lúder o Alfonsín; viaje en el tiempo a una campaña histórica». Archivado desde el original el 27 de abril de 2003. Consultado el 21 de junio de 2012. 
  144. Centro de Estudios Nueva Mayoría, ed. (25 de noviembre de 2003). «En el 2003, el peronismo logra el mayor predominio político-electoral de los últimos veinte años». Consultado el 26 de septiembre de 2009. 
  145. “El día que entrevisté a Perón y a Yrigoyen”: Anécdotas poco conocidas de grandes líderes populares

Bibliografía[editar]

  • BARREIRO, Hipólito (2000). Juancito Sosa: el indio que cambió la historia. Buenos Aires: Tehuelche. ISBN 9879817508. 
  • CLOPPET, Ignacio Martín (2010). Los orígenes de Juan Perón y Eva Duarte. ¿Dónde nació Juan D. Perón? (Descubrimientos documentales reveladores). Buenos Aires: ALFAR. ISBN 978-987-99409-1-4. 
  • CLOPPET, Ignacio Martín (2011). Eva Duarte y Juan Perón: la cuna materna. Perón y Evita descienden de conquistadores. El parentesco de Borges y Perón. Buenos Aires: ALFAR. ISBN 978-987-99409-4-5. 
  • COX, David; NABOT, Damián (2006). La segunda muerte; Quiénes, cómo y por qué robaron las manos de Perón. Buenos Aires:Planeta Argentina. ISBN 950-49-1608-2. 
  • COX, David; NABOT, Damián (2015). Second Death; Licio Gelli, The P2 Masonic Lodge and The Plot to Destroy Juan Peron. Amazon. ASIN B00S6SC0YW. 
  • GALASSO, Norberto (2005). Perón. serie "Grandes Biografías". t. 1, Formación, ascenso y caída (1893-1995), t. 2 Exilio, resistencia, retorno y muerte (1955-1974). Buenos Aires: Ediciones Colihue. ISBN 9505813996 (t.1), 9505814003 (t.2) |isbn= incorrecto (ayuda). 
  • GERCHUNOFF, Pablo; LLACH, Lucas (1998). El ciclo de la ilusión y el desencanto: un siglo de políticas económicas argentinas. Buenos Aires: Ariel. ISBN 950-9122-57-2. 
  • LUNA, Félix (1971). El 45. Buenos Aires: Sudamericana. ISBN 84-499-7474-7. 
  • NUDELMAN, Santiago (1956). Por la moral y la decencia administrativa. Buenos Aires:. 
  • POTASH, Robert A. (1981). El ejército y la política en la Argentina; 1928-1945. Buenos Aires:Sudamericana. 
  • POTASH, Robert A. (1994). El Ejército y la política en la Argentina 1962-1973. De la caída de Frondizi a la restauración peronista, Primera Parte: 1962-1966. Buenos Aires: Sudamericana. ISBN 950-07-0939-2. 
  • POTASH, Robert A. (1994). El ejército y la política en Argentina, 1962-1973; Segunda Parte. Buenos Aires: Sudamericana. ISBN 950-07-0973-2. 
  • SAMPAY, Arturo E. (1974). Constitución y Pueblo. Buenos Aires: Cuenca. 
  • SAMPAY, Arturo E. (1963). La Constitución argentina de 1949. Buenos Aires: Relevo. 
  • SCENNA, Miguel A. (1974). Braden y Perón. Buenos Aires:Korrigan. 
  • SCENNA, Miguel Ángel (1980). Los militares. Buenos Aires: Editorial de Belgrano. 
  • SCHVARZER, Jorge (1996). La industria que supimos conseguir. Buenos Aires: Planeta. IBSN 959-742-690-6. 
  • TRONCOSO, Oscar A. (1976). «La revolución del 4 de junio de 1943». El peronismo en el poder. Buenos Aires: CEAL. ISBN. 
  • METHOL FERRÉ, Alberto (2000). Perón y la alianza argentino-brasileña. Buenos Aires: Theoria Ediciones. ISBN 987-98187-0-9. 

Enlaces externos[editar]


Predecesor:
Edelmiro Julián Farrell (de facto)
Vicepresidente de la Nación Argentina
(de facto)

19441945
Sucesor:
Juan Pistarini (de facto)
Predecesor:
Edelmiro Julián Farrell (de facto)
Coat of arms of Argentina.svg
Presidente de la Nación Argentina

19461955
Sucesor:
José Domingo Molina (de facto)
Predecesor:
Raúl Alberto Lastiri
Coat of arms of Argentina.svg
Presidente de la Nación Argentina

19731974
Sucesora:
María Estela Martínez