Genaro Salinas

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Genaro Salinas
Datos generales
Nombre real Genaro Salinas Carmona
Nacimiento 1920
Origen Bandera de México Tampico, Tamaulipas
México
Muerte 28 de abril de 1957
Bandera de Venezuela Caracas, Venezuela
Ocupación Cantante
Información artística
Otros nombres "El tenor de la voz de oro"
Género(s) Bolero, Pasodoble, Balada, Ranchera
Instrumento(s) Voz
Período de actividad 1937 - 1957
Discográfica(s) Discos Peerless
Discos RCA Victor
Artistas relacionados
Pedro Vargas
Jorge Negrete
José Mojica
Agustín Lara
Web
Sitio web Sitio Oficial
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Genaro Salinas (Tampico, Tamaulipas, México; 1920 - †28 de abril d 1957, Caracas, Venezuela), fue un tenor y cantante popular mexicano.

Inicios[editar]

Desde pequeño comenzó demostrando dotes excepcionales para el canto. Recibió una instrucción musical adecuada que le permitió aprovechar al máximo las potencialidades de su voz. Se ha podido establecer que luego complementaría su formación musical con clases recibidas de parte del tenor italiano Tito Schipa, durante el tiempo en que éstos coincidieron en su estancia en Buenos Aires, Argentina, años después. Al cumplir los 20 años, Genaro Salinas ya era un tenor de condiciones vocales extraordinarias.

Su Estilo y su Voz[editar]

Su voz, según críticos musicales, recuerda la voz de Beniamino Gigli, quien fue considerado como una de las voces de tenor más bellas en los años 30 y 40, además de ciertas muchas analogías estilísticas, al punto tal de que a Salinas se le consideró como una especie de “Gigli del Bolero”, género en el que se especializaba.

No obstante, Salinas se le ve más ligado desde el punto de visto musical a Tito Schipa, ya que su uso de la media voz, de los matices, de las modulaciones, de los diminuendos y de las filaturas se acercan a la musicalidad de este tenor italiano. Se puede decir que por su arquitectura vocal se acerca Schipa. Pero que por emisión de la línea del canto se acerca a Gigli, aunque su sentimiento y por sus expresiones en lo musical, a José Mojica y a Alfonso Ortiz Tirado, a quienes admiró, sin seguirles las huellas. Salinas tuvo su propio camino, distinto a sus antecesores

Genaro tenía una voz bella y robusta como la de Gigli, musical como la de Schipa y expresiva como la de Enrico Caruso. Poseía una extensión amplia que le permitía alcanzar un Sol Contragrave (G1) en “Soy Marinero” hasta un Do de pecho en “Novillero”. Dentro de sus características vocales resaltan su control de la emisión y el paso fácil de notas graves a agudas y viceversa, sin cambios en la consistencia, el dominio del passagio, y la conservación de la línea de canto y con un acertado manejo de matices.

La voz de Genaro Salinas se caracteriza por su dulzura, por la excepcional belleza de su timbre, así como por su musicalidad y perfección técnica. Muchos la consideran la voz más hermosa de cuantas han escuchado.

La Época y sus Grabaciones[editar]

La década de los años 30 se caracterizaba por el auge de la Radio. En 1939, Genaro Salinas, quien todavía vivía en su natal Tampico, decidió probar suerte en los medios artísticos de la ciudad de México DF. se dice que cuando Roberto Soto lo escuchó cantar por vez primera, lo atrajo de inmediato al programa que él presentaba en el Teatro Lírico del Distrito Federal, y fue incluido luego, en el elenco artístico de la XEW. En esta emisora radial fue conocido como “La voz de oro de México”.

En 1941, grabó sus primeras canciones para la RCA Víctor. Entre las canciones de esta época se encuentran “Tengo un Amor” (Gabriel Ruiz y letra de Ricardo López Méndez).

A pesar del auge del bolero mexicano y de otros países, por aquellos años estuvieron de moda en México, las canciones de tipo español en lo que luego se llamó el bolero moruno. Ello estuvo motivado por la presencia de inmigrantes españoles en México con motivo de la Guerra Civil Española. Al igual que el Dr.Alfonso Ortiz Tirado, de Nicolás Urcelay y de Néstor Mesta Chaires, artistas consagrados de la época, Genaro Salinas también abordó este género, con un su estilo y su gusto especial. De esa época grabó, de la inspiración de Agustín Lara, temas como como “Silverio”, “Cuerdas de mi Guitarra”, “Flor de Sevilla”, "Granada" y "Valencia", entre otras.

En una época en la que en México había tenores extraordinarios como Pedro Vargas, Juan Arvizu y Salvador García, y barítonos como Emilio Tuero, y otros boleristas exitosos como Eduardo Alexander, Mario Alberto Rodríguez y Fernando Rosas, Genaro Salinas siguió su curso normal hacia el bolero y hacia la canción romántica, donde se destacó brillantemente gracias a su voz de excepcionales características. El éxito que Genaro logró en México, no dejó de despertar intrigas y envidias entre sus colegas, quienes se rehusaban a compartir con él los escenarios.

Firmó un contrato para la Compañía Disquera Peerles, con la que grabó boleros, acompañado de orquesta, tales como:“Ausencia”(Eduardo Martínez), “Adiós para siempre” (Gabriel Ruiz), “Sueño” y “Un Gran Amor”(Gonzalo Curiel),“Cosas del Ayer” y No sé” (Chucho Rodríguez), “Esta noche de amor”, “No importa corazón” (Federico Baena), “Que Voy a Hacer Sin Ti”(Dr. Roque Carbajo), “Resignación” (Alfredo Parra), “Tuya” (María Alma) y “Un Secreto”(Abel Domínguez). También se conservan algunas grabaciones en vivo de piezas como “Perjura”, “Espérame”, “Punto Final”, “Mañana” y “Ondas del Danubio”, donde se puede apreciar a un Genaro Salinas versátil, puede abordando con relativa facilidad otros géneros, tales como la danza mexicana y el vals.

Debido a problemas conyugales, Genaro Salinas regresó a su su país, México, en 1952, donde realizó una serie de grabaciones para la RCA, algunas basadas en temas del folclore chileno y paraguayo, que había aprendido durante su estancia en Argentina, y que interpretaba admirablemente, entre ellas “Jugando” (Lupe Cortés), “Soy Marinero” (Bogan y D’Acosta), "Camino agreste" (Luis Aguirre Pinto) y “A la Orilla de un Palmar” (Manuel M. Ponce). Con el Sexteto Fantasía y el Mariachi Vargas de Tecalitlán; "Mis noches sin ti" (D. Ortiz y M. Márquez) y "Mi dicha lejana” (E. Ayala Báez), acompañado por el Mariachi Pulido; “Vanidad” (Armando Malibrán), "Paso a paso" (Francisco Flores), y “La Número Cien” (Joaquín Sabre Marroquín y E. Cortázar) con la Orquesta de Chucho Salinas.

También agregó “Como Agua del Río” de los autores argentinos Juan Carlos y Ninah Barbara, y Montheil, acompañado por la Orquesta de Chucho Zarzosa.

Su Vida[editar]

En una gira por Cuba, durante su presentación en un festival, conoció a la cantante de Tangos de origen chileno, Malena de Toledo. Amor a primera vista que culminó en el matrimonio, a pesar de que Malena era años mayor que él.

En 1946, viajó a Buenos Aires, contratado por el Centro Social Español “El Tronío”. Tuvo la posibilidad de cantar en la orquesta de Américo Belloto. Malena, su esposa, fue vocalista de la orquesta de Vardaro-Pugliese. Ambos tuvieron una gran aceptación del público y de los medios.

En esa ciudad, Genaro actuó para la Radio "El Mundo", y fue tan grande el éxito que alcanzó, que decidió quedarse en ese país. En aquella estancia, se presume que tuvo oportunidad de entablar contacto profesional con el tenor italiano Tito Schipa, quien pasaba largas temporadas en Buenos Aires, dando recitales. El estilo de Genaro se impuso en el gusto del público argentino, aun por encima de los extraordinarios boleristas nacionales como Leo Marini y Hugo Romani. Su figura llegó a convertirse en un verdadero icono del bolero romántico, trascendiendo a la Argentina, llegando a otras latitudes.

Malena, la esposa de Genaro Salinas, fue la misma que inmortalizara el popular Homero Manzi en el famoso tango "Malena". De esa relación conyugal nacieron dos hijos, Concepción y Genaro. Y llevaron una relación muy estable hasta que la misma se vio truncada cuando, en una de sus actuaciones en la Radio “El Mundo”, Genaro conoció a la actriz de teatro Zoe Ducós, con quien entabló una relación sentimental, al margen de su matrimonio. Esta pasión sería la que le llevaría fatalmente a encontrar la muerte en Caracas, Venezuela.[1]

En dictadura del General Pérez Jiménez, Zoe Ducós emigró a Venezuela donde actuó en el teatro y en la TV de Caracas.

Una vez allí, la actriz se casó con el actor venezolano Héctor Hernández Vera, de quien se divorciaría años más tarde, para volverse a casar con uno de los directores de la funesta policía del régimen de la dictadura de Pérez Jiménez, cuyo nombre era Miguel Silvio Sanz.

De su estancia en 1952 en México, se destaca la grabación de “ La Número Cien”, que parece haber dedicado a Zoe Ducós, y cuyo tema, fue tan exitoso en México, que motivó a Jorge Negrete a cantar una paráfrasis “Ya perdí la Cuenta”. Otra canción “Como Agua del Río”, cuyas letras tiene profundas implicaciones filosóficas relacionadas con el devenir histórico, también parece sacar a flote los sentimientos amorosos de Genaro hacia la actriz Zoe Ducós:

“Como el agua del río/que pasa y no vuelve.../como un soplo de viento, /como un copo de nieve...

El amor que sentimos, /simplemente se muere.../como el agua del río.../ que pasa y no vuelve. Fue tan corta la historia,/y...tan largo el olvido.../fue tan dulce la gloria, / de adorarte rendido...

Y mirarme en tus ojos/y saberme querido.../que no puedo creerlo.../ en verdad que te has ido.../ como el agua del río.../En verdad que te has ido...”.

La primera estrofa recuerda la frase de Confucio: “Nadie se baña en el mismo río dos veces”.

En la segunda, Genaro sustituye “el amor que sentimos” por el “amor que encendimos”. Tal vez expresando algún sentimiento de culpabilidad por ese amor tormentoso y fugaz. La tercera estrofa evoca el Poema 20 de Pablo Neruda. En la última, en lugar de decir “en verdad que te has ido” dice: “no es verdad que te has ido”, en un claro gesto de incredulidad e impotencia ante la partida de la Ducós. Cuando concluye su interpretación en el “como el agua del río” final da un grave profundo y asciende gradualmente hacia el agudo en la frase “no es verdad que te has ido” hasta alcanzar un clímax vocal impresionante.

Esta interpretación, se destaca por su expresividad y por su bravura interpretativa. En general, estas últimas grabaciones para la RCA Víctor, muestran a un Genaro Salinas en plenitud vocal e interpretativa.

Al regresar a México, un cantante que había adquirido renombre internacional se convirtió en objeto de intrigas y de maquinaciones por parte de gremios artísticos, por entonces bien establecidos en México, que defendían intereses económicos relacionados con la producción y el negocio de la música.

A raíz de su separación de Malena, quien se quedó en Argentina, Genaro sufrió las intrigas derivadas de esta situación, y en 1957 se vio nuevamente empujado hacia el exterior.

Lamentablemente, escogió como destino Venezuela, el lugar donde vivía la Ducós, quien a la sazón, era la esposa de Miguel Silvio Sanz, un siniestro funcionario de la policía de la dictadura Pérez-Jimenista. Esa decisión truncaría su vida.

Según relata Omar Valera: «Cuando Genaro Salinas vino por última vez a Venezuela, estaba muy venido a menos, cantó en locales de segunda categoría, se emborrachaba con frecuencia y presuntamente trató de acercarse a la Ducós. En la mañana del 28 de abril de 1957, (día que recuerdo muy bien porque cumplí 25 años), fue hallado agonizante debajo de un puente de la Av. Victoria de Caracas, con politraumatismos generalizados y falleció ese mismo día. La noche anterior, varios esbirros de la Seguridad Nacional, parece que lo esperaron en lo alto del puente, por donde debía pasar a pie para ir a su alojamiento, lo tiraron de lo alto y le pasaron un carro por encima. Su esposa (Malena de Toledo) y otras personas, vinieron por sus restos que hoy reposan en Buenos Aires, creo que en un Panteón de los Artistas.».

Alberto Naranjo, otro testigo, señala: “En 1957, a mis 16 años, presencié cómo Daniel Santos se acercó al cadáver de Genaro Salinas para colocarle cuidadosamente una almohada debajo de su cabeza y despedirlo con un beso y una lágrima. Aquel tierno gesto cobra más valor según envejezco. Seguramente Daniel Santos le musitó, a manera de despedida: “Como el agua del río que pasa y no vuelve….Fue tan corta la historia…Que no puedo creerlo… No es verdad que te has ido….”

A la hora de su muerte, Salinas apenas tenía 37 años y, su estado financiero era precario. Afortunadamente, su colega Alfredo Sadel, se hizo cargo de los gastos de sus funerales.

Malena de Toledo, quien nunca dejó de ser su esposa, falleció en Uruguay el 22 de enero de 1960, a los 47 años, y a tan sólo tres años. Zoe Ducós, falleció en un centro geriátrico de Caracas, aquejada del mal de Alzheimer, el 11 de noviembre de 2002, y del personero Sanz, presunto autor intelectual del crimen, y de sus esbirros, no se conoce fecha.

Fuentes[editar]

Referencias[editar]

  1. Las manos de Malena, Todo Tango.

Enlaces externos[editar]