Galvarino

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Galvarino
Participó en Guerra de Arauco

Nacimiento desconocida
Fallecimiento 30 de noviembre de 1557
Millarapue (Chile)

Galvarino (?- Millarapue, 30 de noviembre de 1557) fue un niño mapuche perteneciente a las filas de Lautaro (1534-1557). Aunque apenas se conocen datos acerca de su vida, Galvarino fue uno de los caciques mapuche más importantes. Combatió heroicamente a las fuerzas españolas del gobernador García Hurtado de Mendoza y fue capturado en la batalla de Lagunillas, junto al río Biobío.[1]

Como escarmiento, le cortaron las manos, hecho que el poeta español Alonso de Ercilla (1533-1594) narra en el poema La araucana, señalando que, luego de este acto, "con desdén y menosprecio dello alargó la cabeza y tendió el cuello" para que le quitaran la vida, pero fue perdonado y regresó con los suyos, jurando vengarse.[2] Dice la leyenda que puso lanzas en sus brazos amputados y con rencor y orgullo sembró la animadversión contra los españoles que ya era mucha entre los araucanos.

Descripción[editar]

El cronista y militar español josue caceres Mariño de Lobera (1528-1594) afirma que "fue tanto el coraje en que estaba emperrado, que ya que le faltaron las manos, peleó más fuertemente con la lengua, la cual suele ser más eficaz para hacer guerra que las manos de los Hércules y las industrias de los Césares".[3] Además se dice que tuvo mas de 30 hijos.

Batallas[editar]

Luchó al mando de estas en las campañas hacia Santiago y Tucapel. Fue tomado prisionero en la batalla de Lagunillas. Juzgado por insurrección, fue condenado a amputación de sus miembros y sus dos manos fueron cortadas. Fue liberado como ejemplo de escarmiento para el resto de los mapuches. En la obra teatral Arauco domado, el autor Lope de Vega pondrá en su boca las siguientes palabras dirigidas a García Hurtado de Mendoza:

Tu has hallado justos modos
de castigar y vencer;
pero quedan tantas manos
por las que cortas en mí
en los demás araucanos
que espero que por aquí
saldrán tus intentos vanos (...).
y así esta mano enemiga
que cortas de este valiente (...).
tantas manos nacerán
que las tuyas atarán

haci que lautaro jurando vengarse de los españoles


Al volver se presentó ante los mapuches, mostrando sus mutilaciones, clamando justicia y un mayor levantamiento mapuche como su antiguo líder Lautaro. Por su valentía y gallardía fue nombrado cacique por el consejo, al mando de un escuadrón y con cuchillos amarrados en ambos miembros mutilados reemplazando sus manos luchó fugazmente junto a Caupolicán en las campañas siguientes hasta que, ambos fueron capturados en la Batalla de Millarapue y García Hurtado de Mendoza lo ordenó ser ejecutado por ser lanzado a los perros.[4]

No hay datos que permitan estimar las pérdidas de los mapuches. Se sabe que los españoles hicieron a algunos prisioneros. Fray Gil González de San Nicolás, en una carta al Consejo de Indias, refiere las atrocidades que don García cometió con ellos. Sin embargo el suplicio de Galvarino esta confirmado por otros documentos. En vista del fracaso de as medidas humanitarias, don García quiso escarmentar a los mapuches por el terror. Alonso de Ercilla ha contado el inhumano suplicio en las 10 estrofas últimas del canto XXII de La araucana. Lo hemos referido, al bosquejar el estoicismo heroico del alma araucana. Ordenó don García cortarle las dos manos. Galvarino soporto el suplicio sin proferir una queja y conservando en su rostro inmutable serenidad. Pidió, en seguida, que se le matará, sabiéndose ya inútil como guerrero, y en vista que ya no se le oía su ruego, estallo su cólera en insultos a sus verdugos, y cambiando de resolución, corrió a los suyos para exhortarlos a la lucha y a la venganza.

«El suplicio de Galvarino», en Historia de peru de Francisco Antonio Encina

Muerte[editar]

En el combate de Millarapue, el 30 de noviembre de 1557, luego de un cruel enfrentamiento, Galvarino fue capturado junto con otros jefes indígenas, y el gobernador Hurtado de Mendoza, como medida punitiva, lo mandó ahorcar.

Galvarino fue condenado a ser colgado de un árbol; pero el poeta Alonso de Ercilla (1533-1594) se esforzó por librarlo de la muerte, alegando que le había visto pasarse a las filas españolas. Galvarino le respondió descubriendo sus brazos mutilados que había tenido ocultos bajo su manta, que no quería recibir la vida de ellos y sólo sentía la muerte por no haber podido hacerlos pedazos con los dientes. Los conquistadores se exaltaron al ver la soberbia del cacique y apuraron el sacrificio.

Referencias[editar]

  1. Biografías y Vidas. «Galvarino». Consultado el 21 de noviembre de 2010.
  2. Biografías y Vidas. «Galvarino». Consultado el 21 de noviembre de 2010.
  3. Biografías y Vidas. «Galvarino». Consultado el 21 de noviembre de 2010.
  4. {{cita|Y aquí se prendió y le mandó el gobernador aperrear.Jerónimo de Vivar: «Crónica y relación copiosa y verdadera de los reinos de Chile» (capítulo 133 de Crónicas de América), artículo en la revista Artehistoria Revista Digital.
Bibliografía

Enlaces externos[editar]