Fred Zinnemann

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Fred Zinnemann
Nombre de nacimiento Fred Zinnemann
Nacimiento Bandera de Imperio austrohúngaro Viena, Imperio austrohúngaro
29 de abril de 1907
Fallecimiento Bandera de Inglaterra Londres, Inglaterra
14 de marzo de 1997 (89 años)
Familia
Cónyuge Renee Bartlett (1936-1997)
Premios
Premios Óscar Mejor película
1966 A Man For All Seasons
Mejor director
1966 A Man For All Seasons
1953 From Here to Eternity
Globos de Oro Mejor película - Drama
1967 A Man For All Seasons
Mejor director
1967 A Man For All Seasons
1954 From Here to Eternity
Premios BAFTA Mejor película
1966 A Man For All Seasons
Ficha en IMDb
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Fred Zinnemann (Viena, 29 de abril de 1907 - Londres, 14 de marzo de 1997) fue un célebre director de cine austríaco ganador de cuatro premios Óscar. Como otros directores europeos, Zinnemann decidió viajar a Estados Unidos, pero con la intención de aprender cine.

Biografía[editar]

Zinnemann nació en el seno de una familia judía en Viena, Austria. Durante su infancia en Austria quería convertirse en músico, aunque luego estudió Derecho. Mientras estudiaba en la Universidad de Viena trabajó como operador de cámara. Trabajó después en Alemania junto a Billy Wilder y Robert Siodmak, también principiantes; los tres intervinieron en Los hombres del domingo (1929). Posteriormente emigró a los Estados Unidos para estudiar cine.

Inicios de la etapa estadounidense[editar]

Uno de sus primeros trabajos en Hollywood sería como extra en Sin novedad en el frente (1930), aunque sería despedido de la producción por criticar al director del film, Lewis Milestone. Zinnemann se basó en el realismo para realizar su primer corto de ficción Redes (1935), rodado en México e interpretado por actores no profesionales. Éste sería uno de los primeros ejemplos del realismo que triunfaría en Italia después de la guerra.

Después de un cierto éxito con diferentes cortometrajes, se graduaría en 1942, dirigiendo dos películas de terror de serie B Eyes in the Night y Kid Glove Killer antes de darse a conocer con su primer éxito La séptima cruz (1944), protagonizado por Spencer Tracy. La película mostraba un mensaje antinazi, desarrollando la historia de siete hombres intentado escapar de un campo de concentración alemán y siendo acosados por la Gestapo.

Tras ser despedido del rodaje de El Reloj (1945) por diferencias con la actriz Judy Garland, -la película la terminaría Vincente Minnelli- realizó el melodrama Little Mister Jim (1946) y la comedia My brother talk to horses (1947), que fueron el preludio del título que lo convirtió en director de primera fila, Los ángeles perdidos (1948), drama bélico con tono casi de documental que sirvió para descubrir a Montgomery Clift. El director volvió a escoger auténticas localizaciones y extras del Berlín de la inmediata posguerra, en lugar de decorados de Hollywood.

En Hombres (1950), el director coincidió por primera vez con el guionista Carl Foreman y el productor Stanley Kramer, siempre interesados en conceder a sus trabajos una perspectiva y reflexión social. El film dio a conocer a uno de los mejores actores de su generación, Marlon Brando, quien encarnaba a un héroe parapléjico de la Segunda Guerra Mundial. Con este título, por el cual Foreman fue nominado al Óscar, Zinnemann exhibía su excelente tacto para definir sentimientos y psicologías. Fiel a su costumbre, filmaría muchas escenas en un hospital de California, junto a pacientes reales como extras.

En 1951, rodó Teresa (1951), un drama con Pier Angeli y John Ericson, el director ganaría su primer Óscar con el documental Benjy (1951), un corto narrado por Henry Fonda sobre un niño con graves problemas físicos desde su nacimiento.

La época dorada[editar]

Pero en 1952, realizaría quizás su trabajo más conocido Solo ante el peligro (1952). Con un examen psicológico y moral de un hombre de la ley, protagonizado por Gary Cooper, la alegoría política recuerda a la caza de brujas del macartismo. También destaca su innovadora cronología en la que el filme dura 80 minutos, exactamente lo que dura la cuenta hacia atrás antes del duelo final.

Al año siguiente, Zinnemann volvería a estar en boca de todos con De aquí a la eternidad (1953), situada en los días anteriores al ataque de la aviación japonesa a Pearl Harbor. Sería uno de los primeros papeles principales del, hasta entonces, crooner Frank Sinatra, además de contar con un excelente reparto con Montgomery Clift, Burt Lancaster, Ernest Borgnine y Deborah Kerr. De aquí a la eternidad sería un éxito de taquilla, de crítica y también en la ceremonia de los Óscar, siendo la película la gran triunfadora de la noche, logrando Fred Zinnemann su primera estatuilla como mejor director.

Después de éste, llegarían otros éxitos como el musical Oklahoma (1955), con Gloria Grahame, Gordon MacRae y Shirley Jones en su debut en el cine, Un sombrero lleno de lluvia (1957), estupendo drama sobre un adicto a las drogas encarnado por Don Murray, e Historia de una monja (1959), adaptación de la novela de Kathryn C. Hulme protagonizada por Audrey Hepburn.

En 1966, tuvo un resonante éxito con Un hombre para la eternidad, película histórica escrita por Robert Bolt y protagonizada por Paul Scofield en el papel de Tomás Moro. El film consiguió alzarse con el Óscar a la mejor película del año y Zinnemann alcanzaría su segundo Óscar al mejor director.

Zinnemann se pasa a la producción[editar]

En la década de 1960, se incorporó a la producción cinematográfica. Su primer largometraje como productor fue Tres vidas errantes un drama ambientado en Australia protagonizado por Deborah Kerr, Robert Mitchum y Peter Ustinov y, posteriormente, Y llegó el día de la venganza (1964), con Gregory Peck y Anthony Quinn, donde se narra la vida de los maquis exiliados en Francia tras la Guerra Civil Española.

Últimos trabajos[editar]

En la década de 1970 estrenaría el thriller político Chacal (1973), basado en la novela de Frederick Forsyth y protagonizado por Edward Fox, que centraba su trama en un complot para acabar con la vida de Charles de Gaulle; y Julia (1977), en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, narraba las vivencias de la escritora Lillian Hellman con su amiga Julia, excelentemente interpretadas por Jane Fonda y Vanessa Redgrave, quien lograría el Óscar como mejor actriz secundaria, al igual que Jason Robards en la categoría masculina. El director austríaco sería nominado en la categoría de mejor director, aunque el galardón se lo llevaría Woody Allen por Annie Hall.

El director se despediría del cine con Cinco días, un verano (1982), una de sus películas menos destacadas, aposentada en un triángulo amoroso ambientado en los Alpes en la década de 1930. El film estaba interpretado por Sean Connery, Betsy Brantley y Lambert Wilson. Alejado de la pantalla grande, fallecería a la edad de 89 años el 14 de marzo de 1997 de un ataque al corazón en Londres, Gran Bretaña.

Filmografía[editar]

Como director: