Frase hecha

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

Una frase hecha o dicho es una frase o expresión que tiene forma fija, tiene sentido figurado y es de uso común por la mayoría de hablantes de una comunidad lingüística, en todos los niveles sociales y culturales y que, por su morfología, no se considera refrán.[1]

Descripción[editar]

Generalmente, se la incluye en el discurso oral y sólo excepcionalmente puede aparecer en el escrito.

Su sentido habitual no incluye ninguna sentencia («irse a las manos») pero algunas veces equivale al proverbio, que sí expresa una sentencia («no hay que dormirse sobre los laureles»).

La frase hecha no puede ser traducida literalmente a otros idiomas (salvo pocas excepciones), pero existen expresiones equivalentes en varias lenguas.

Tampoco aceptan la sustitución de sus palabras por otras, aunque sean sinónimos: nada más inadecuado que, en lugar de decir se juntaron el hambre y las ganas de comer digamos se unieron el apetito y el deseo de ingerir, palabras que tienen casi el mismo significado pero que no adquieren el valor de frase hecha porque no son las que se han utilizado habitualmente juntas para expresar la idea original.

Ejemplos[editar]

Pueden consultarse numerosas frases hechas en la página de Dichos de Refranes de iesaugustobriga.

  • A bocajarro
  • A pelo
  • Bajar la guardia
  • Contigo pan y cebolla
  • Dar gato por liebre
  • Quien avisa no es traidor...
  • Mala hierba nunca muere
  • Meter la pata
  • Tener mala uva
  • Coger el rábano por las hojas
  • Ser como agua de mayo
  • Meterse en un berenjenal

Refrán, proverbio[editar]

  • El refrán, por su parte, es un dicho agudo y sentencioso de uso común que suele introducirse en la conversación para ejemplificar una afirmación o como conclusión de una aseveración. Se diferencia de la frase hecha en que ésta puede no contener una moraleja, ya que bien puede limitarse a una descripción de determinada situación y por lo general, sus términos son comunes. Ejemplo: a caballo regalado no le mires el diente.
  • El proverbio se diferencia del refrán en la forma, ya que mientras éste es de tono jocoso y se lo expresa con palabras comunes y a veces groseras, aquel está expresado de una manera más seria y grave. Ejemplo: la caridad bien entendida empieza por casa.
  • El modismo es el modo de hablar propio de una lengua, a veces, apartándose un poco de las reglas gramaticales, y la locución es la combinación estable de dos o más palabras que funcionan como oración. Ejemplo: dormirse en los laureles

Ejemplos: "dime con quién andas y te diré quién eres" "Aunque la mona se vista de seda, mona se queda"

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

  • Carbonell Basset, Delfín, Diccionario de clichés, con prólogo de José Jiménez Lozano, Barcelona: Ediciones del Serbal, 2006.

Enlaces externos[editar]