Reino de los francos en la época merovingia

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Reinos Francos
Reinos Francos-Merovingios

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481-751

Frankenreich 768-811.jpg

Ubicación de {{{nombre_común}}}
Mapa de los reinos merovingios
Capital Cada reino tenía su capital, destaca París y Soissons en Neustria, y Metz en Austrasia.
Idioma principal Latín
Otros idiomas Galorromance, Fráncico antiguo
Gobierno Monarquía
Historia
 • Inicio del reinado de Clodoveo I. 481
 • Deposición de Childerico III. 751

Reino de los francos, Regnum francorum o, menos usualmente Francia (palabra latina que no se refiere a la actual Francia), son las denominaciones historiográficas del reino germánico de los francos que traspasaron el limes (frontera) del Imperio romano en el siglo V aprovechando la decadencia de la autoridad romana en las Galias, durante la denominada época de las invasiones.

De entre todos las tribus en que se dividían los francos, fueron los salios, encabezados por Clovis o Clodoveo I, los que lograron eliminar toda competencia y aseguraron el dominio de sus líderes, convertidos en dinastía merovingia. Desde su establecimiento inicial en el norte de la actual Francia, se extendieron sobre la mayor parte de las antiguas diócesis romanas denominadas Diocesis Viennensis y Diocesis Galliarum, previamente ocupadas por los reinos germánicos de visigodos (reino visigodo de Tolosa) y burgundios (reino burgundio), y sobre territorio de germanos no romanizados, como alamanes, turingios o bávaros. Ese conjunto territorial se extendía sobre los actuales Bélgica, Luxemburgo y Suiza, la casi totalidad de los actuales Países Bajos, Francia y Austria y la parte occidental de la actual Alemania.

Con la dinastía carolingia (que sustituye a los merovingios en el siglo VIII), y especialmente a partir de la coronación imperial de Carlomagno en el año 800, la denomación historiográfica habitual del reino franco pasa a ser Imperio carolingio.

Clodoveo I[editar]

Las divisiones políticas a la llegada al poder de Clodoveo I. Es de apreciar que solo el Reino de los burgundios y la provincia visigoda de Septimania quedaron sin conquistar a su muerte.

Clodoveo I (466-511) fue rey de los Francos Salios (481-511) en la región de Tournai. Inició una política de expansión de su autoridad sobre las otras tribus francas y de ampliación de su territorium al sur y oeste de la Galia, hecho por el cual es considerado como el fundador de la dinastía Merovingia, la cual es nombrada en honor a su abuelo Meroveo, quien también fuera rey de los Francos Salios

Se casó con Santa Clotilde, hija de Chilperico II rey de los burgundios. Clotilde logra persuadir a Clodoveo para que se convirtiera al Catolicismo, siendo bautizado solemnemente junto a todos los jefes de su ejército por San Remigio, obispo de Reims, poniéndose así en buenos términos con la poderosa iglesia de Roma y con sus súbditos galorromanos.

Durante su largo reinado de treinta años (481–511), Clodoveo I no duda en eliminar cualquier obstáculo a su objetivo de expansión. Conquistó a la mayoría o a todas las tribus francas vecinas a lo largo del río Rin y del río Meno (francos ripuarios) y las incorporó en su reino. También emprendió la incorporación de los laeti (asentamientos de bárbaros en el interior del Imperio romano) dispersos por la Galia: los sajones de Bayeux, los alanos de Armórica y los taifales de Poitou, por nombrar algunos de los más prominentes. Entre sus principales campañas están:

  • Conquista en el año 486 (Batalla de Soissons) los territorios ocupados por el general romano Siagrio, quien gobernaba los territorios comprendidos entre los ríos Somme y Loira con título de Dux. Los territorios en posesión de Siagrario constituían el último reducto del Imperio romano en occidente
  • En año (506? 496?) derrota de los Alamanes (Batalla de Tolbiac), grupo de tribus Germanas establecidas al borde sur, medio e inferior del Elba y a lo largo del Mein, estableciendo así la hegemonía Franca sobre este pueblo.
  • En el año 507 derrota a los Visigodos (batalla de Vouillé) quienes ocupaban los territorios al sur del Loira expulsándolos hasta más allá de los Pirineos, quedando en poder de estos la franja mediterránea de Septimania) y Provenza

Hacia el final de su vida, Clodoveo I gobernó toda la Galia excepto la provincia visigoda de Septimania y ostrogoda de Provenza y el reino de los burgundios en el sureste. A partir del año 507 la capital se establece en París, aunque esta era solamente simbólica, ya que el reino franco no tenía ningún tipo de administración.

Las divisiones del regnum francorum[editar]

La división del reino de los francos a la muerte de Clodoveo I (511), entre sus hijos herederos. Los reinos no eran unidades geográficas porque se formaron siguiendo un criterio fiscal de recogida de impuestos equilibrada en beneficio de sus hijos. La discrepancia de tamaños entre reinos revela la distinta concentración de territorios sometidos al fisco romano.

Los soberanos merovingios, siguiendo la tradición germánica, tenían la costumbre de dividir sus tierras entre los hijos supervivientes ya que carecían de un amplio sentido de república y concebían el reino más como una propiedad privada de grandes dimensiones. Esto dio lugar a divisiones territoriales, segregaciones y redistribuciones, reunificaciones y nuevas particiones, en un proceso que originaba asesinatos y guerras entre las distintas facciones. Inicialmente eran elegidos por aclamación, que se realizaba elevando al rey sobre un escudo, de acuerdo con la antigua práctica germánica de elegir a su líder en la guerra durante una asamblea de guerreros libres, aunque la consagración como reyes en Reims con la Sagrada Ampolla —que se suponía traída por el Espíritu Santo para bautizar a Clodoveo—, le otorgaba un carácter superior a la dinastía merovingia, simbolizado por la práctica de dejar su pelo largo, sin cortar.

A la muerte de Clodoveo I, su reino fue dividido territorialmente entre sus cuatro hijos adultos de una manera tal, que se concedió a cada hijo una porción comparable de tierra con igual aprovechamiento fiscal (esto es, de recogida de impuestos), lo que probablemente señalaba que la tierra que una vez fue parte del erario romano, ahora había pasado al gobierno franco.

Los hijos de Clodoveo I instalaron la capitales de sus cortes próximas entre sí, en el corazón del territorio de los francos salios, en el noreste de la Galia: Teodorico I en Reims, Clodomiro en Orleáns, Childeberto I en París y Clotario I en Soissons. Durante sus reinados, los turingios (532), los burgundios (534) y los sajones y frisones (hacia 560), fueron incorporados al territorio franco.

Las tribus periféricas más allá del Rin estuvieron ligeramente sujetas a la soberanía de los francos, y aunque pudieran ser forzadas a contribuir con tropas a los esfuerzos militares del imperio, en tiempos de reyes francos débiles eran incontrolables e intentaban forzar su independencia de los soberanos merovingios.

El romanizado reino burgundio, sin embargo, fue preservado en su territorialidad y convertido en una de sus divisiones primarias (reinos), incorporado al centro del corazón de la Galia del reino de Clodomiro con su capital en Orleáns.

Los hermanos soberanos, herederos de Clodoveo, mostraron sólo signos intermitentes de amistad fraterna y, más a menudo competían en rivalidad política. A la temprana muerte de Clodomiro, su hermano Clotario I asesinó a los jóvenes hijos de este (sus sobrinos) y se repartió el reino de su hermano (de acuerdo con la costumbre sucesoria) con el resto de los hermanos supervivientes de Clodomiro.

Teodorico I murió en 534, pero su hijo adulto Teodeberto I fue capaz de defender su herencia, la cual formó el más grande de los reinos francos y fue el núcleo del reino posteriormente llamado de Austrasia.

Teodeberto fue el primer rey franco en asegurar su independencia política respecto del Imperio bizantino (su abuelo Clodoveo fue nombrado patricius por el emperador Anastasio I, con derecho a vestir púrpura), ya que acuñó monedas de oro con su propia imagen en ellas y el lema magnus rex (gran rey), debido a su supuesto protectorado sobre pueblos tan alejados como los que en esa época vivían en la Panonia. Teodeberto interfirió en las Guerras Góticas de Italia (535-554) que acabaron con el reino ostrogodo, al lado de gépidos y lombardos contra ostrogodos, recibiendo las antiguas provincias del imperio romano de Retia, Nórico y parte de Venetia. Su hijo y sucesor, Teodebaldo, no pudo conservarlas y, a su muerte, todo su extenso reino pasó a su tío-abuelo Clotario. En 558, con la muerte de Childeberto I, la totalidad de los reinos francos fueron reunidos bajo un solo rey, Clotario I.

La división del reino de los francos a la muerte de Clotario I (561). Aunque la segunda división en cuatro partes del ‘’regnum francorum” produjo reinos más unificados geográficamente, el complejo reparto de Provenza originó muchos conflictos a los gobernantes de Borgoña y Austrasia.

Tres años después, en el año 561, Clotario I murió y el regnum francorum fue dividido una segunda vez, en una repetición de los acontecimientos de cincuenta años antes, entre los cuatro hijos de Clotario I, formando reinos con capitales en las mismas ciudades. El hijo mayor, Cariberto I, heredó el reino con capital en París y gobernó toda la Galia occidental. El segundo, Gontrán I, heredó el viejo reino de Borgoña, aumentado con las tierras de Francia central alrededor de la vieja capital de Orleáns (que se convirtió en su principal ciudad y capital) y con la mayor parte de Provenza. El resto de Provenza, Auvernia y Aquitania oriental fue asignado al tercer hijo, Sigeberto I, que también heredó Austrasia con sus principales ciudades de Reims y Metz (que ejerció de capital de su corte). El reino más pequeño era el de Soissons, que fue al hijo más joven, Chilperico I. El reino que Chilperico gobernó hasta su muerte en 584, se convirtió en el núcleo del reino que más adelante sería llamado Neustria.

Esta segunda división cuádruple del reino franco fue arruinada rápidamente por guerras fratricidas, emprendidas en gran parte después el asesinato de Galswinta, la segunda esposa visigoda de Chilperico, alentado por su amante (y tercera esposa) Fredegunda. La hermana de Galswinta, la esposa de Sigeberto de Austrasia, Brunegilda, incitó a su marido a la guerra y el conflicto entre las dos reinas continuó envenenando las relaciones de Austrasia y Neustria hasta el siguiente siglo. Gontrán I de Borgoña intentó mantener la paz entre sus parientes, aunque también intentó por dos veces (campañas de los años 585 y 589) conquistar Septimania del poder de los visigodos, pero fue derrotado ambas veces. Todos los hermanos supervivientes se beneficiaron de la muerte de Cariberto, e incluso Chilperico I pudo también extender su autoridad hasta los rebeldes bretones. Después de la muerte de Chilperico, Gontrán tuvo que someter otra vez a los levantiscos bretones.

En el año 587, el Tratado de Andelot —en cuyo texto se refiere explícitamente al regmum francorum por entero como Francia— establecido entre la reina viuda y regente de Austrasia, Brunegilda, y el rey de Borgoña, Gontrán I, aseguró su protección y la de su joven hijo Childeberto II, que había sucedido a su padre asesinado en 575, Sigeberto I, en Austrasia. Los territorios de Gontrán y de Childeberto II juntos eran más de tres veces más grandes que Neustria, el pequeño reino del sucesor de Chilperico I, Clotario II. Durante este período, el territorio de los francos adquirió el carácter tripartito que iba a mantener durante el resto de su historia, con luchas por la primacía entre Austrasia y Neustria, y Borgoña actuando como mediador, como tercero.

Los reinos merovingios como resultado del Tratado de Andelot (587). Con el Tratado se produjo la división del reino de Cariberto entre sus tres hermanos supervivientes: Childeberto recibió la parte de Gontrán con el Poitou y la Turena a cambio de sus extensas tierras en el centro y sur de Aquitania.

Cuando Gontrán murió sin herederos en 592, Borgoña fue a parar en su totalidad a su sucesor, el rey de Austrasia Childeberto II, que también murió tres años después, en 595. Sus dos hijos se repartieron el reino, con el mayor Teodeberto II tomando Austrasia más la porción que Childeberto II había tomado de Aquitania para su reino de Austrasia, mientras que su hermano menor Teoderico II heredó Borgoña y la parte de Aquitania que consiguió Gontrán I. Unidos, los hermanos intentaron eliminar a su primo Clotario II de Neustria y tuvieron éxito al conquistar la mayor parte de su reino, reduciéndolo solamente a algunas ciudades, pero no pudieron capturarlo. En 599 encaminaron sus fuerzas hacia Dormelles y tomaron el ducado de Dentelin (la cuenca del río Escalda, las tierras ancestrales de los francos salios), pero entonces los hermanos desconfiaron uno de otro y el resto del tiempo que pasaron en sus tronos estuvieron peleando entre sí, incitados a menudo por su abuela Brunegilda que, encolerizada por su expulsión de la corte de Teodeberto, convenció a Teoderico para usurpara su puesto como rey de Austrasia y que lo matara. En 612 Teoderico II venció en Toul a Teodeberto II y lo mandó matar junto a su hijo, y el reino entero de su padre Childeberto II fue gobernado de nuevo por un solo hombre. Pero por poco tiempo, pues como su padre, murió en la víspera de preparar una expedición contra Clotario II en 613, dejando como heredero a un hijo muy joven llamado Sigeberto II. Durante sus reinados, Teodeberto II y Teoderico II hicieron campañas contra los vascones (exitosas según sus cronistas) en Gascuña, donde habían establecido un ducado de Vasconia que había sometido a los vascones (602). Las crónicas de sus reinados señalan que extendieron la conquista gascona hasta más allá de los Pirineos, a saber, en lo que ahora son las provincias españolas de Guipúzcoa y Vizcaya, pero no consolidaron su posesión ya que pasaron a manos visigodas en 612. En la otra punta de su reino, los alamanes se rebelaron contra el poder franco y derrotaron a Teoderico II mientras los francos aflojaban su dominio sobre las tribus de más allá del Rin (sajonas, turingias, entre otras). En 610 Teodeberto II arrancó el ducado de Alsacia del reino de Teoderico II, comenzando un largo periodo de conflictos sobre qué reino debía poseer la región de Alsacia, si Borgoña o Austrasia, periodo que terminó solamente a finales del siglo VII.

Durante el breve reinado en Austrasia, Borgoña y Aquitania de Sigeberto II en minoría de edad, el cargo cortesano de mayordomo de palacio, que había sido durante algún tiempo visible en los reinos merovingios, se manifestó en toda su importancia en la política interna del reino, cuando una facción de los nobles de Borgoña y Austrasia se unieron alrededor de los mayordomos Warnacario, Rado y Pipino de Landen, para unirse a Neustria dando todo el poder a su rey Clotario II y quitándoselo a Brunegilda, que ejercía de bisabuela regente de Sigeberto II, al parecer, de forma odiosa para los nobles rebeldes. Los tres, Warnacario, Rado y Pipino fueron recompensados con los cargos de mayordomo de palacio de los distintos reinos que conformaban un reino unido de nuevo por el mismo rey, después de que el golpe de Clotario II tuviera éxito y mataran a Brunegilda y al pequeño rey de diez años Sigeberto II en el año 613.

Inmediatamente después de su victoria, Clotario II promulgó el Edicto de París (614), que se ha visto generalmente como concesión a la nobleza, aunque esta visión ha sido revisada bajo críticas recientes. El Edicto de Clotario intentó, sobre todo, garantizar el final de la corrupción en la justicia y el gobierno, pero también reforzó las diferencias locales entre los tres reinos merovingios (Austrasia, Borgoña y Neustria) y probablemente concedió a los nobles más control sobre los jueces (que eran nombrados por la propia nobleza local). Hacia el año 623 los austrasianos habían comenzado a solicitar un rey propio para su reino, puesto que Clotario II estaba muy a menudo ausente de Austrasia y, debido a su educación y gobierno anterior en Neustria, era considerado más o menos un forastero en la corte de Metz. Así, Clotario II asoció a su hijo Dagoberto I como rey de Austrasia y fue debidamente aclamado por los guerreros austrasianos a la manera tradicional (elevado sobre sus escudos). No obstante, aunque Dagoberto ejerció una verdadera autoridad en su reino, Clotario mantuvo el último control sobre el todo el reino franco en su conjunto.

El Reino Franco de Aquitania (628). La capital de Aquitania fue Tolosa. Incluía Gascuña y fue la base del posterior Ducado de Aquitania.

Durante el co-reinado de Clotario II y su hijo Dagoberto I, que han sido llamados "los últimos merovingios gobernantes", los sajones, que habían estado ligados ligeramente a los francos desde finales de la década de 550, se rebelaron al mando de su jefe militar (o duque) Bertoaldo de Sajonia. Fueron derrotados y reincorporados al reino por la acción conjunta de padre e hijo. Cuando Clotario II murió en 628, Dagoberto, de acuerdo con los deseos de su padre, concedió un subreino a su medio hermano Cariberto II. Este subreino, comúnmente llamado Aquitania, fue una nueva creación que se añadió a los otros reinos merovingios: Austrasia, Borgoña y Neustria, y correspondía a la mitad meridional de la antigua provincia romana de Aquitania, con su capital en Tolosa. Otras ciudades importantes en este subreino eran Cahors, Agen, Périgueux, Burdeos y Saintes; el ducado de Vasconia era también parte de su territorio. Cariberto II hizo campaña con éxito contra los vascos, pero después de su muerte (en 632) se rebelaron otra vez. Al mismo tiempo, los bretones se alzaron contra el protectorado franco. El líder bretón Judicael fue aplacado e hizo las paces con los francos y pagó tributo después de que Dagoberto amenazara con llevar a un ejército contra él (635). En ese mismo año Dagoberto I envió a un ejército para someter a los vascos, con éxito.

Mientras tanto, Dagoberto I había asesinado al sucesor de Cariberto II, el niño Childerico de Aquitania y vuelto a reunir los territorios francos otra vez (632) en su persona, aunque fue forzado por la poderosa aristocracia de Austrasia a concederles a su propio hijo Sigeberto III como rey en 633. Este acto fue precipitado en gran parte por el deseo de los austrasianos de ser autónomos en una época en que los de Neustria dominaban la corte real. Clotario II había sido rey en París (capital de Neustria) durante décadas antes de convertirse en rey también en Metz (capital de Austrasia) y la monarquía merovingia siempre fue después de él una monarquía primero y sobre todo de Neustria. De hecho, es en la década de los 640 donde el vocablo "Neustria" aparece por primera vez en las crónicas coetáneas, y su posterior aparición frente al temprano vocablo de "Austrasia" (casi un siglo anterior, contemporáneamente con Gregorio de Tours), probablemente fuera debido al hecho de que los neustrianos (que formaban el principal grupo de cronistas en la Francia de su tiempo) llamaban a su región simplemente Francia. "Borgoña" (Burgundia) se definió también en oposición a "Neustria" aproximadamente en esta época. Sin embargo, fueron los austrasianos, que se habían visto a sí mismos como un pueblo distinto dentro del reino desde la época de Gregorio de Tours, los que hicieron los movimientos más estridentes hacia la independencia. Dagoberto, en sus conflictos con los sajones, alamanes y turingios, así como con los eslavos de más allá de las fronteras del reino (sobre los que intentó forzar su sometimiento aunque fue derrotado por su rey Samo en la batalla de Wogastisburg), hizo que todos los pueblos más orientales a los francos, aunque limitaban con Austrasia, estuviesen sometidos a la corte de Neustria y no a la de Austrasia. Esto, sobre todo, incitó a los nobles austrasianos a pedir de Dagoberto I un rey propio de la casa real merovingia.

Los "reyes holgazanes" merovingios[editar]

El joven Sigeberto III fue dominado durante su minoría de edad por el mayordomo de palacio de Austrasia Grimoaldo I el Viejo, que convenció al joven rey, sin hijos, para que adoptase al suyo propio con el nombre merovingio de Childeberto, como heredero del reino. Después de la muerte de Dagoberto I en 639, el duque de Turingia Radulfo, se rebeló e intentó convertirse en rey. Derrotó a Sigeberto en lo que fue un serio revés para la dinastía gobernante (640). El rey perdió el apoyo de muchos magnates austrasianos durante la campaña y la debilidad de las instituciones monárquicas de esa época fue evidente por su incapacidad para hacer con eficacia la guerra sin la ayuda de los magnates; de hecho, el propio rey no pudo siquiera disponer de su propia escolta real sin la asistencia leal de los mayordomos de la corte Grimaldo y Adalgiselo. Fue por ello recordado a menudo como el primer roi fainéant "rey holgazán": no tanto porque eran reyes que "no hacían nada", sino por lo poco que lograron hacer, por incapacidad o por falta de apoyo de sus súbditos.

Clodoveo II, el sucesor de Dagoberto I en Neustria y Borgoña, que fueron reunidos bajo el mismo rey aunque gobernados por separado con distintas cortes, estuvo en minoría de edad durante todo su reinado. Estuvo dominado por su madre regente Nantilde y el mayordomo de palacio del reino de Neustria Erquinoaldo. El sucesor de Erquinoaldo, Ebroino, dominó el reino durante los siguientes quince años de casi constante guerra civil.

A la muerte de Sigeberto III (656), el mayordomo de palacio de Austrasia Grimaldo envió a Irlanda exiliado al hijo de sangre del rey, el futuro Dagoberto II, mientras entronizaba en Austrasia a su propio hijo, adoptado por Sigeberto, Childeberto. Ebroino, el mayordomo de palacio de Neustria, finalmente reunió los reinos merovingios para el sucesor de Clodoveo II, Clotario III, matando a Grimaldo y a su hijo Childeberto el Adoptado en 661. Sin embargo, los austrasianos exigieron de nuevo al rey Clotario III un rey propio para su reino, y Clotario III instaló a su hermano menor Childerico II. Durante el reinado de Clotario III, los francos atacaron el noroeste de Italia, pero fueron rechazados por el rey de los lombardos Grimoaldo en Rivoli, cerca de Turín.

El ascenso de los Arnúlfidas y Carolingios[editar]

Pipino de Heristal[editar]

El reino franco a la muerte de Pipino de Heristal (714). En esa época, el vasto ducado de Aquitania (en amarillo) estaba vinculado teóricamente al reino franco.

En 673, Clotario III murió y algunos magnates de Neustria y Borgoña invitaron a Childerico II a que se convirtiera en rey, con lo que reunieron de nuevo los territorios bajo el mismo rey, pero poco después otros magnates neustrianos molestos con su gobierno lo asesinaron (675). Con el reinado de Teoderico III se comprobó el final de una época: el poder de los Merovingios desapareció sustituido por las ambiciones de sus mayordomos de palacio. Así en Austrasia los magnates que habían conseguido el regreso de Dagoberto II, hijo de de Sigeberto III, para evitar que Ebroino, mayordomo de Neustria, se inmiscuyera en los asuntos de Austrasia, terminaron asesinándolo; y Teoderico III, rey de todos los reinos merovingios, con una perspectiva exclusivamente neustriana, se alió con su mayordomo Berthar e hizo la guerra a los austrasios encabezados por su mayordomo Pipino de Heristal,. En 687 los neustrianos fueron derrotados en la batalla de Tertry , y así Teoderico III fue forzado a aceptar al Arnúlfida Pipino de Heristal como único mayordomo de palacio de todo el reino franco y dux et prínceps Francorum ("duque y príncipe de los francos", un título que significa, para el desconocido autor del Liber historiae Francorum, el principio del "reino" de Pipino de Heristal). Después de eso, los monarcas merovingios quedaron subyugados por el mayordomo de palacio, quien ejercía el verdadero poder real.

Durante el período de confusión de las décadas de 670 y 680, se hicieron intentos para reafirmar la soberanía feudal franca sobre los frisones, pero inútilmente. En 689, sin embargo, Pipino de Heristal puso en marcha dos años después de Tertry una campaña de conquista de Frisia Occidental (Frisia Citerior, al oeste del río Fli) y derrotó a Radbod, rey de los frisones, en la batalla de Dorestad, Dorestad era un importante centro comercial en la desembocadura del Rin. Toda la tierra entre el río Escalda y el Fli fue incorporada al reino franco. Entonces, hacia 690, Pipino atacó Frisia central (entre el río Fli y el Ems) y tomó Utrecht. En 695 Pipino de Heristal pudo incluso patrocinar la fundación de la Diócesis de Utrecht y el comienzo de la conversión de los frisones al Catolicismo por San Willibrord, Apóstol de los frisones. Sin embargo, Frisia Oriental (Frisia Ulterior, al este del Ems) quedó fuera del protectorado franco.

Después de haber obtenido grandes éxitos contra los frisones al norte de Austrasia, Pipino de Heristal se volvió al sur, a luchar contra los alamanes. En 709 lanzó una guerra contra Willehari, duque del Ortenau, probablemente en un esfuerzo para forzar la sucesión de los jóvenes hijos del difunto Gotfrido en el trono ducal. Esta interferencia condujo a otra guerra en 712 y los alamanes, de momento, fueron reincorporados al poder franco. Sin embargo, en la Galia meridional, que no estaba bajo la influencia de los Arnúlfidas, las regiones tensaban sus relaciones de dependencia con la corte real bajo líderes como por ejemplo el obispo borgoñón Savarico de Auxerre, Antenor de Provenza y Eudes de Aquitania.

Los reinados de Clodoveo IV y Childeberto III entre 691 y 711 tuvieron todas las características de los de los rois fainéants (reyes holgazanes), aunque Childeberto en funciones de juez supremo del reino realizó juicios en contra de los intereses de sus supuestos amos, los Arnúlfidas.

Carlos Martel[editar]

Cuando Pipino de Heristal murió en 714, sin embargo, el reino se hundió en una guerra civil y los duques de las provincias periféricas se desvincularon de la influencia de los pipínidas. El sucesor designado de Pipino en la Mayordomía de Palacio bajo su viuda Plectrudis fue Teudoaldo, que se opuso inicialmente a la tentativa del rey Dagoberto III de designar a Ragenfrido como su mayordomo de palacio en todos los reinos merovingios.

Pronto apareció un tercer candidato a la mayordomía de Austrasia: el hijo adulto e ilegítimo de Pipino de Heristal, Carlos Martel (Carlos, el Martillo). Después de la derrota de Plectrudis y Teudoaldo a manos del rey merovingio (ahora Chilperico II) y de su mayordomo Ragenfrido, Carlos Martel elevó brevemente a su propio rey merovingio, Clotario IV, para oponerse a Chilperico. Finalmente, en la batalla de Soissons (718), Carlos derrotó a sus rivales y los forzó definitivamente a resignar todos sus cargos, aceptando el eventual regreso del rey Chilperico a condición de que el propio Carlos recibiera las dignidades de su padre Pipino como mayordomo de todos los reinos. No hubo más reyes merovingios que ejercieran como tales después de este punto, y Carlos y sus herederos, los Carolingios, gobernaron a los francos, pero no como reyes.

Después de 718, Carlos Martel emprendió una serie de guerras para consolidar la hegemonía de los francos en Europa occidental. En 718 derrotó a los sajones rebeldes, en 719 recorrió Frisia occidental, en 723 reprimió una nueva rebelión sajona otra vez, y en 724 derrotó al anterior mayordomo de Neustria Ragenfrido y a sus neustrianos rebeldes, terminando la fase de guerra civil de su gobierno. En 720, cuando Chilperico II murió, Carlos designó a Teoderico IV como rey, pero este último monarca merovingio fue una mera marioneta suya. En 724 Carlos Martel condicionó la elección de Hugberto de Baviera para la sucesión ducal sobre los bávaros y forzó a los alamanes a asistirle en sus campañas en Baviera (entre 725 y 726), donde se promulgaron leyes en nombre de Teoderico IV. En 730 Alamania tuvo que ser subyugada por la espada y su duque, Lantfrido, fue asesinado. En 734 Carlos combatió contra Frisia oriental y, finalmente, la sometió.

En la década de 720, se había consumado prácticamente la Invasión musulmana de la Península Ibérica, y se iniciaron las razzias sobre las Galias. En 725, los árabes toman Carcasona a los visigodos, de forma que una vez sometidos los visigodos en Septimania, en la década de 730, los árabes iniciaron avances hacia el norte, que hicieron que el duque Eudes de Aquitania pidiera ayuda al mayordomo de los francos Carlos Martel, de forma que los francos pudieron derrotar a los árabes en Poitiers (732). De esta manera pudo establecer su poder e influencia hacia el sur del reino. Contra estas aspiraciones, los locales dirigidos por el dux Mauronto, favorecen la expansión árabe hacia el este: en el 735 toman Arlés y en el 737 se apoderan de Aviñón y extienden sus razzias hasta Lyon y Aquitania; pero a pesar del contrataque del mayordomo franco, en Provenza, desde 739, los sarracenos amenazan a los lombardos. Carlos Martel con el apoyo lombardo pudo asegurarse el control de la región, aunque de modo vacilante, ya que no fue el 759, cuando su sucesor, ya rey, Pipino el Breve se apoderó de Narbona.

Poco antes de morir en octubre del 741, Carlos dividió el reino entre sus dos hijos con su primera esposa como si fuera rey, marginando a su hijo menor Grifón, quien recibió una pequeña porción (se desconoce exactamente cual). Aunque no había rey desde la muerte de Teodorico IV en 737, los hijos de Carlos, Pipino el Breve y Carloman seguían siendo solo mayordomos de palacio, pero asumiendo el estatus real y como tal y como habían hecho los reyes merovingios, se dividieron el territorio, Carlomán obtuvo Austrasia, Alemannia, y Thuringia, y Pipino, Neustria, Provenza, y Borgoña. Es indicativo de la autonomía de facto de los ducados de Aquitania (bajo Hunaldo) y Baviera (bajo Odilón) el hecho de que no fueran incluidos en la división del regnum.

Mapas estático y animado de la expansión de los francos.
Entre 481 y 814
Entre 481 y 814
Entre 481 y 870
Entre 481 y 870

La vida cotidiana en época merovingia[editar]

En Francia, siguiendo la decadencia urbana de los últimos tiempos romanos, la base de la pirámide de población era rural, habitantes de granjas que producían lo necesario para la supervivencia. En muchas áreas no había ciudades, sólo granjas que ocupaban los restos disminuidos de antiguas villas romanas, separadas unas de otras y situadas en lugares estratégicos con terreno cultivable y acceso al agua, como por ejemplo en los valles de los ríos de las zonas más romanizadas (Provenza y Borgoña en el valle del sistema Ródano-Saona, Austrasia y Helvecia en el sistema Rin-Aar, el Loira y el Sena en Neustria o el Garona en Aquitania). Las antiguas ciudades romanas o romanizadas primero se despoblaron, con sus ciudadanos huyendo al campo, escapando de los sitíos y saqueos de los pueblos bárbaros, convirtiéndose después (sobre todo si durante la época imperial eran focos de cristianización), en centros administrativos (civitates) de obispos o condes (esto es, recolectores de impuestos, más que "compañeros" -comites- de los soberanos). Sobre la base amplia, en términos numéricos, de gente de baja condición social, se situaba una capa delgada de nobles y eclesiásticos, pocos numéricamente pero los únicos mencionados en las crónicas coetáneas.

El modo de vida habitual de la población rural consistía en pasar toda la vida en la misma aldea, trabajando diariamente de la salida a la puesta del sol, excepto los preceptivos de domingo y festividades de la Cristiandad. Si llegaban a la madurez, se casaban y producían hijos casi anualmente (pues la tasa de mortalidad infantil era muy alta). Para los niños que conseguían sobrevivir a sus primeros meses, la esperanza de vida era substancialmente más baja que en la actualidad (50 años era un valor típico para la esposa de un granjero, por ejemplo).

El conocimiento que la mayoría de los seres humanos tenía del mundo más allá de su iglesia era escaso: conocían el camino hasta su iglesia más próxima y a los lugares circundantes de su aldea o granja solamente. De los sucesos que ocurrían a distancias más grandes, la mayoría no tenía ninguna noción, pues un obstáculo adicional era la ausencia de caminos transitables, excepto los que habían sido puestos antes por los romanos, que poco a poco se fueron olvidando por falta de mantenimiento y tránsito. Además, la población simple no sabía leer ni escribir, por lo que no pudieron producir ningún documento ni aprehenderlo (con el conocimiento de tales documentos la población llana habría podido experimentar lo que ocurría en su mundo). El trabajo que los granjeros realizaban sobre el terreno se hacía de la misma manera que como sus padres, antes que ellos, lo habían hecho. No había otra escuela para los granjeros que el trabajo realizado antes por sus padres.

Las cifras exactas sobre el número de habitantes en esta época de la Alta Edad Media, no son bien sabidas pues no hubo censos hasta mucho más tarde, de modo que los historiadores dependen de valoraciones. Éstas dan lugar (hacia el año 800, en el momento de máximo esplendor y antes de las divisiones carolingias) a un número aproximado de entre 12-13 millones de habitantes en todo el territorio franco (los solares de la actual Francia, el Benelux, Suiza, la antigua Alemania Occidental y la mitad norte de Italia), con una densidad media de aproximadamente 8 habitantes por kilómetro cuadrado, si bien había zonas escasamente pobladas: a diferencia de Italia o Provenza, que estaban intensamente romanizadas, la zona de lengua alemana (parte de Suiza y la antigua Alemania Occidental de hoy, Holanda y Luxemburgo) estaba escasamente poblada, con unos 2 millones de habitantes y una densidad aproximada de 4 a 5 habitantes por kilómetro cuadrado.

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