Francisco Tito Yupanqui

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Estatua del escultor Tito Yupanki en el Santuario de Copacabana

Francisco Tito Yupanqui (Copacabana, 1550[cita requerida] - Cusco, 1616) fue un aimara católico, evangelizado por los dominicos, que esculpió la imagen de la Virgen de Copacabana, la devoción mariana más importante de Bolivia. Sus seguidores buscan que sea el primer santo boliviano.


Inicios[editar]

Nacido en lo que se llamaba Khota Kawana (Mirador del Lago), fue hijo de Tola y Francisco Tito Yupanqui y provenía de una familia ya conversa al catolicismo que sin embargo conservaba muchas de las creencias aymaras. La región era considerada el lugar central de la vida religiosa andina, en el eje que iba desde el lago hasta el Cusco, por ello las congregaciones de misioneros se empeñaron en evangelizar a sus habitantes como prioridad. Primero fue la Orden de Santo Domingo de 1539 a 1574, luego continuaron los del clero secular, en 1589 la de San Agustín, más tarde la de San Francisco (1894) y los jesuitas en 1576 erigieron su centro de doctrinas en el poblado ribereño de Juli.

Bajo la influencia de los padres dominicos, el joven Yupanqui creció espiritualmente admirando las obras de arte religioso europeo. En ese entonces, la región estaba dividida entre los Urinsayas, que apoyaban que el patrono de la población fuera San Sebastián y los Aransayas, que querían que sea entronizada la Virgen de la Candelaria, de los cuales Francisco Tito Yupanqui formaba parte.

Cuenta la leyenda que una noche, una bella mujer que cargaba entre sus brazos a un niño de meses apareció en el cuarto del indígena y que así el supo que era el destinado a hacer la imagen.

El rostro de la Virgen aparecida se clavó en la mente del hombre, quien a partir de entonces comenzó con sus ensayos hasta crear una figura en arcilla de una vara de alto, bastante tosca. Antonio de Almeida, párroco de la capilla local, la hizo colocar en el altar junto a las magníficas figuras llegadas desde Europa. Al poco tiempo el padre Antonio Montoro se hizo cargo de la congregación y ordenó que se retirara la tosca figura y que se la guardara en un rincón de la sacristía. Yupanqui, avergonzado, se la llevó pero prometió seguir intentando hasta lograr una figura que fuera digna no sólo de acompañar a las otras, sino de ser la principal en el altar mayor. Decidió partir a Potosí para aprender las técnicas necesarias, ya que la población prefería que fuera un originario del lugar quien hiciera la imagen en lugar de traerla desde fuera.

El tallado de la imagen[editar]

El escultor hizo el camino a pie y halló cobijo en el estudio del artista Diego Ortiz, quien le enseñó algunas técnicas para mejorar su obra. En su autobiografía, en un castellano aymarizado, dice que fue a Potosí para aprender y luego "lo impizaria un hechora del Vergen".

Francisco Tito Yupanqui tenía 40 años cuando empezó esa labor que le llevaría varios intentos y muchas frustraciones:

“La unión de lo indígena y lo europeo fue lograda con angustia y sacrificio. No surgió como un brote espontáneo del espíritu. El indio llegó a la creación extraordinaria como si la arrancase de la entraña de su vida, con dolor y sufrimiento

“Tito Yupanqui, escultor indio”, de Guillermo Francovich.

“Sus primeros ensayos fueron para los cuerdos materia de irrisión y para los indevotos materia de burla. El indio sufría los baldones y lloraba por no saber pintar”.

Historiador P. Antonio de la Calancha

Yupanqui se hizo artista gracias a su fe. Encargó varias misas rogando a la Virgen que le proporcionara el talento necesario para crear su imagen. En Potosí visitó el templo de Santo Domingo, de los padres dominicos y allí encontró como modelo la imagen de la Virgen del Rosario, que se acercaba al suyo: la Virgen de la Candelaria.

Titu Yupanki llega con la imagen de la Virgen a la Iglesia de San Francisco (La Paz)

Ya con una imagen más cierta, Yupanqui comenzó el trabajo. El tallado en maguey era mucho más complicado que el de la madera que hacían los españoles, además tenía revestimiento de tela y estuco. Fueron muchos días de intentos y el hombre apenas dormía empecinado en acabar su trabajo. Cuando creyó haber terminado, le mostró la obra a su maestro. Ortiz la encontró hermosa, y le aconsejó llegar hasta el Arzobispado de La Plata (Sucre)para pedir autorización del obispo y entronizar la imagen.

Yupanqui llegó caminando hasta Charcas, con su “bulto”. Cuando le presentó su obra cuenta Yupanqui en su Autobiografía que el obispo junto a su séquito calificaron a su Virgen como "una mona con su mico" y le prohibieron "hagais hechoras del Vergen ni boltos... que los naturales no puede hacer el imágenes del Vergen". Dicen los historiadores que estas frases prácticamente desmayaron a Yupanqui, pero luego de unos momentos, agradeció a las autoridades de la Iglesia, recogió su obra y se dirigió directamente al taller para seguir trabajando.

Varios intentos después, la imagen fue aprobada por el obispo y con ella en hombros Yupanqui llegó hasta La Paz, porque todavía quería seguir mejorándola. En la ciudad se empleó como ayudante de un pintor español de apellido Vargas, que estaba realizando revestimientos con pan de oro en el altar de la Iglesia de San Francisco. Yupanqui trabajó con él por unos meses con la condición de que Vargas policromara también su imagen, lo que el artista hizo con mucha dedicación, siendo quizá uno de los primeros devotos de esa Virgen morena.

Con la Virgen ya terminada, el escultor indio retornó a su pueblo natal. Avisados de su llegada, los pobladores de Copacabana lo esperaron con flores y alegría, admirados por la belleza de la imagen, y en una solemne misa la entronizaron en el altar mayor de la iglesia en 1583. Sus milagros alcanzaron tal magnitud que incluso el poeta español Pedro Calderón de la Barca, le dedicó el auto sacramental “La Aurora en Copacabana”, que alcanzó mucha difusión.

Años más tarde en 1616, luego de una intensa labor evangelizadora y de crear otras figuras similares, Francisco Tito Yupanqui falleció en el retiro de los Oblatos de la Orden de San Agustín en Cusco.

La Virgen creada por él fue solemnemente coronada como Reina de Bolivia el 1 de agosto de 1925, año del centenario de la República, con la participación del presidente de la República Bautista Saavedra, oficiando el acto religioso monseñor Augusto Sieffert, Obispo de La Paz, y monseñor Gaetano Cicognani, Nuncio Apostólico en Bolivia del Papa Pío XI.

Otras imágenes[editar]

Titu Yupanki de regreso a Copacabana con la imagen de la Virgen

La fama de la singular Patrona del Lago, hizo que varias réplicas fueran creadas por Francisco Tito Yupanqui y enviadas a distintos lugares. Se sabe que el escultor entregó al indígena Sebastián Quimichi una imagen similar que actualmente reposa en Cocharcas en Perú. También hubo otra imagen para el pueblo de Pucarani, actualmente desaparecida, así como otra que fue enviada a Tucumán, en el norte de Argentina.

Sin embargo, luego de la imagen que custodia el lago Titicaca, la más famosa es la Virgen de Copacabana de Brasil que fue trasladada hasta territorio carioca por un negociante español muy devoto, quien había decidido regresar a su patria navegando por las costas de Argentina y pasando por Brasil. El barco naufragó cerca de costas brasileñas y él prometió a la Virgen que llevaba en un cajón de madera, construirle una capilla si lo salvaba, cosa que sucedió como se cuenta habitualmente en las leyendas de vírgenes.

La playa donde se construyó la iglesia (actualmente desaparecida) era conocida como "praia do forte" (playa del fuerte) pero con el paso del tiempo y la extensión de la fe hacia la Virgen, los brasileños rebautizaron la conocida "Praia do Forte" como playa de la Virgen de Copacabana.

Proceso de beatificación[editar]

Francisco Tito Yupanqui podría convertirse en el primer santo boliviano si los trámites seguidos por la Conferencia Episcopal de Bolivia llegan a buen término. Este hombre aunque poco conocido, llevó para según sus seguidores católicos una vida de santidad dedicada al prójimo y es el artista que con un talento nacido de la fe y soportando burlas y humillaciones, logró crear la imagen de la milagrosa Virgen de Copacabana, coronada Reina de Bolivia.

La Virgen de Copacabana, es visitada todos los años en su santuario a orillas del lago Titicaca por miles de creyentes, pero aunque es una de las imágenes más veneradas y su fama ha trascendido las fronteras, pocos conocen la historia de Tito Yupanqui.

Coronación de la Virgen de Copacabana en 1925.

Los trámites para la beatificación y canonización de Francisco Tito Yupanqui han sido iniciados hace varios años. Monseñor Jesús Suárez fue autorizado en 2007 a continuar con el trámite en la Congregación para las Causas de los Santos, y ha constituido una Comisión Histórica, compuesta entre otras personalidades por Marcelo Arduz Ruiz, Hans van den Berg, Jaime Calderón Manrique, Geraldine Gutiérrez, Armando Loayza, Miguel Manzanera, Jorge Siles Salinas y René Vargas, para precisar la biografía y la fama de santidad de Tito Yupanqui. Al respecto, el padre Miguel Manzanera afirma:

"Francisco Tito debe ser considerado como el precursor de la inculturación a través del arte, elemento clave en la catequesis indígena. La santidad de Yupanqui se muestra en su empeño en hacer una imagen digna de nuestra Señora, superando no sólo su falta de instrucción artística, sino también los desprecios de propios y extraños". “Estamos queriendo desempolvar su historia para comprobar que en los tiempos primeros de la conquista, pues ya había verdaderos santos, además que eran originarios.”

Revista Extra, 24 de diciembre de 2006

Referencias a Francisco Tito Yupanqui[editar]

“Lamentablemente hoy la devoción y el interés por la Virgen a pesar de haber sido hecha por un indígena, ha quedado un poco en el olvido. Esta Virgen fue entronizada para sustituir al dios del Lago, que es mucho más antiguo que Viracocha y Tunupa. Como artista, Francisco Tito Yupanqui dejó escuela porque existen otros indígenas, como Sebastián Acosta Tupac Inca, que tiene el mismo estilo y también trabaja sus retablos en maguey. Otra cosa importante es que muy pocos artistas a través de los años, han dejado escrita su autobiografía. Tito Yupanqui sí lo hizo. Me parece muy importante desde el punto de vista humano, igual que desde su rol de artista y también por las circunstancias en las que vivió. Fue un hombre intachable y muy humilde.”

Teresa Gisbert de Mesa

“Tiene una gran importancia por ser un escultor indio en el siglo XVI, lo que muestra que desde el inicio de la colonia existieron artistas originarios de una gran valía y por ser el autor de una de las obras más conocidas de Hispanoamérica, aunque no todos los devotos saben quién hizo la imagen. Estoy plenamente de acuerdo en la canonización, desde hace mucho tiempo. Mi primer trabajo como historiador fue transcribir su autobiografía, por encargo de los esposos Mesa Gisbert (1976). De acuerdo a los requisitos del Vatricano, se puede probar el milagro por la forma inmediata que unificó a su pueblo, por la devoción de gente de todas las clases sociales; pero sobre todo por su inquebrantable fe que lo llevó a vencer decenas de obstáculos incluida la prohibición del obispo. Su mayor virtud fue su inquebrantable persistencia para realizar y terminar la imagen de la Virgen como artista y como hombre de una gran fe.”

Fernando Cajías de la Vega

“Es de una importancia fundamental por el medio en el que vivió y por la situación histórica en la que desarrolló su labor de artista y de hombre de fe. Considero que es un símbolo, particularmente para los indígenas. Para los bolivianos que estamos con tanta divergencia, sería un elemento de unificación saber que un indígena ha sido reconocido como santo. Lo admirable de Yupanqui fue su vida y su dedicación. Sería maravilloso que este proyecto se lleve a cabo porque Bolivia es uno de los pocos países que no tiene un santo propio.”

Jorge Siles Salinas

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]