Francisco Coll Guitart

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San Francisco Coll.
FrColl2.jpg
Nombre Francisco Coll y Guitart.
Nacimiento 18 de mayo de 1812
Gombren, Gerona Flag of Spain.svg España
Fallecimiento 2 de abril de 1875
Vich, Barcelona Flag of Spain.svg España
Venerado en Iglesia Católica
Beatificación 27 de septiembre de 1979 por Juan Pablo II
Canonización 11 de octubre de 2009 en la Basílica de San Pedro por el Papa Benedicto XVI[1]
Órdenes Orden Dominicana
Atributos {{{tamaño_imagen}}}
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San Francisco Coll y Guitart , (Gombren (Gerona), 18 de mayo de 1812 - †Vich (Barcelona), 2 de abril de 1875), fue un sacerdote profeso de la Orden de Predicadores y fundó la Congregación de Hermanas Dominicas de la Anunciata, reconocido como santo por la Iglesia Católica el 11 de octubre de 2009.

Exclaustración[editar]

Francisco Coll termina el año de teología en el seminario de Vich y es ordenado sacerdote el 28 de mayo de 1836 en Solsona por el Obispo Juan José de Tejada Sáenz, con la licencia de su prior provincial dominicano, y con título de pobreza como corresponde a un religioso de votos solemnes. A partir de este momento el Padre Francisco Coll se dedica intensamente a la labor de la predicación, la catequesis, la recristianización. Para realizar el ministerio de la predicación prefería el trabajo en equipo por ser el fruto más copioso. Colaboró en la "Hermandad apostólica" que puso en marcha San Antonio María Claret. Fue nombrado por la Santa Sede Misionero Apostólico. También predicó en colaboración con Padres jesuitas, dominicos, agustinos, sacerdotes diocesanos, En el equipo había también colaboradores seglares.

El Padre Francisco que iba de un pueblo a otro sembrando generosamente la Palabra de Dios, en una vida de total entrega al Evangelio, de todos es admirado y estimado por su ardiente celo, su talante espiritual y su doctrina: "Dios nos dé muchos hombres pollos como el Padre Coll. y nos volverá la paz que tanto necesitamos".[2]

Iglesia católica de Moiá.

«..."¡Oh Rosario! Tu eres un libro, breve si, pero que enseña lo más santo y lo más sagrado de nuestra Religión, tu eres un arca que ocultas un tesoro riquísimo digno de que todos los hombres lo busquen con gran ansia, tú ere un regalo del Cielo que nos descubres los elementos de la Religión, los principios, los motivos, y la práctica de todas las virtudes, tú nos enciendes en caridad, y amor hacia aquel dios que tanto se dignó hacer y padecer por nosotros: Tu despiertas a los somnolientos, caldeas a los tibios, empujas a los perezosos, sostienes a los justos, conviertes a los pecadores, reduces o confundes a los herejes, espantas al demonio, haces temblar al infierno o, por decirlo mejor, eres una devoción que incluyes y contienes todas las demás devociones"...»

Ardiente propagador del Rosario, así predicaba en Moiá.

A partir de 1850 el P. Coll fue nombrado por sus superiores dominicos, Director de la Tercera Orden Dominicana en Cataluña. En Vich ejerció mucha influencia en la renovación y promoción de nuevas formas de vida religiosa, especialmente dominicana.

Fundador[editar]

La actividad apostólica misionera le hizo sentir la necesidad de evangelización permanente. Vio que su predicación encendía la llama de la fe y de la vida cristiana en el corazón de la gente, pero ¿qué sucedía después cuando se alejaba de los pueblos? Atento al Espíritu, fue atisbando la respuesta a sus interrogantes. Decidido a realizar su proyecto, con el consentimiento del Obispo de Vich y del Superior de la Orden, se une a siete jóvenes vocacionadas y el día 15 de agosto de 1856 nace la Congregación de Hermanas Dominicas de la Anunciata. A las Terciarias Dominicas de la Anunciata les confiaba la misión que es de toda la Orden:

«...Anunciar el nombre de Jesucristo Salvador; predicando la verdadera doctrina, en los poblados grandes y pequeños, con la palabra y el ejemplo...»

Misión que a las Terciarias Dominicas de la Anunciata les confiaba.

Su actividad evangelizadora incluía una gran entrega al sacramento de la Reconciliación, un énfasis destacado en la Eucaristía y una insistencia constante en la oración:

«...Francisco Coll llegaba al corazón de los demás porque trasmitía lo que él mismo vivía con pasión en su interior, lo que ardía en su corazón: el amor de Cristo, su entrega a Él. Para que la semilla de la Palabra de Dios encontrara buena tierra, Francisco fundó la congregación de las Hermanas Dominicas de la Anunciata, con el fin de dar una educación integral a niños y jóvenes, de modo que pudieran ir descubriendo la riqueza insondable que es Cristo, ese amigo fiel que nunca nos abandona ni se cansa de estar a nuestro lado, animando nuestra esperanza con su Palabra de vida...»

Palabras de Benedicto XVI el día de su canonización.

Beatificación y canonización[editar]

El día 11 de octubre de 2009, en una ceremonia en la Basílica de San Pedro, fue proclamado santo, a las 7:33 (UTC).[3]

Recordando en nuestra lengua, a san Francisco Coll el Papa ha subrayado que «San Pablo nos recuerda en la segunda lectura que «la Palabra de Dios es viva y eficaz» (Hb 4,12). En ella, el Padre, que está en el cielo, conversa amorosamente con sus hijos de todos los tiempos (cf. Dei Verbum, 21), dándoles a conocer su infinito amor y, de este modo, alentarlos, consolarlos y ofrecerles su designio de salvación para la humanidad y para cada persona»:

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Benedicto XVI proclama por primera vez a dos santos españoles
  2. Simó Rojas de Guardiola y Hortoneda, Obispo de Urgel, haciéndose eco de su predicación exclamó.
  3. Benedicto XVI canoniza a los españoles Francisco Coll y Rafael Arnáiz Agencia SIC [1]