Francisco Cabello y Mesa

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Francisco Antonio de Cabello y Mesa (Extremadura, España, 1765Sevilla, 1814) fue un militar y escritor español, editó los primeros periódicos de las actuales naciones de Perú, la Argentina y Uruguay. Escribía también bajo el seudónimo Jaime Bausate y Meza.

Nacido en Extremadura, se unió al ejército sin haber completado los estudios de derecho que había iniciado en Salamanca. Fue enviado al Virreinato del Perú, donde se le encargó la defensa de la frontera de la provincia de Jauja con la selva amazónica, con el grado de coronel, en 1790.

De regreso de ese destino, editó el primer periódico de América del Sur, llamado El Diario Curioso, Erudito y Comercial, en Lima. Fue uno de los fundadores de la Sociedad Patriótica de Amantes del País, típica reunión de notables de la época de la Ilustración. Era también abogado de la Audiencia de Lima.

En 1798 viajó rumbo a España, pero a su paso por Buenos Aires quedó detenido en esa ciudad; primero por razones de salud, y más tarde por no haber hallado buques. En la capital del Virreinato del Río de la Plata se contactó con los representantes locales de la Ilustración, entre ellos el secretario del Consulado de Comercio de Buenos Aires, Manuel Belgrano.

Fundó también allí Sociedad de Amigos del País, pero ésta no tuvo éxito. Llegó sin embargo a tener su importancia histórica: en colaboración con el Consulado, la Sociedad editó el primer periódico de la actual Argentina, El Telégrafo Mercantil, Rural, Político, Económico e Historiográfico, que se conoce por un nombre algo más corto. Su primer número apareció en abril de 1801, y en él colaboraban Cabello, Belgrano y Manuel José de Lavardén. Dejó de aparecer en octubre de 1802, tras tirar unos diez números, por falta de fondos y de suscriptores.

Perteneció a la "Logia Independencia", activa desde 1805 en Buenos Aires, dirigida por Juan José Castelli, y que pretendía lograr el apoyo inglés, o incluso el protectorado de ese país, para separar esos territorios de España.

Durante las invasiones inglesas, muchos criollos colaboraron con los ingleses. Muchos de ellos lo hicieron en secreto, pero Cabello aceptó ejercer un cargo público en el gobierno del gobernador invasor William Carr Beresford. Cuando se produjo la Reconquista por parte de los criollos y españoles, Cabello fue arrestado y acusado de traición al Rey; fue llevado preso a Montevideo.

Al año siguiente, en 1807, estaba aún arrestado en la ciudad oriental cuando se produjo la segunda invasión inglesa. Fue liberado al caer esa ciudad en manos del general Samuel Auchmuty, y su sucesor en el mando, John Whitelocke, lo puso al frente de la editorial de un periódico de propaganda inglesa, el Southern Star, una publicación bilingüe con que los británicos esperaban congraciarse con los ilustrados criollos. Después de la Defensa de Buenos Aires, que obligó a los ingleses a retirarse también de Montevideo, los invasores se negaron a llevar con ellos a Cabello.

Fue arrestado por orden del virrey Liniers y remitido preso a España, donde se esperaba que se lo condenara a muerte.

La invasión francesa de la península le salvó la vida por unos años. Fue puesto en libertad, y se enroló en el partido liberal español, en Sevilla. Estuvo refugiado en Cádiz, protegido por la flota inglesa, hasta la restauración del rey Fernando VII de España. Ya no pudo escapar más.

Murió fusilado en Sevilla en 1814.