Forro (heráldica)

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

Son llamados forros, o a veces panas, el armiño y el vero, así como sus variantes, contra-armiño, contravero y otras numerosas variaciones del vero.

La cibelina o falso-armiño también es considerada como un forro, pero se encuentra sobre todo como un forrado de los mantos de los adornos del escudo. Se encuentra también en los campos cubiertos de "forro al natural".

Forros

Historia[editar]

En el origen, el uso de forros para obtener ciertos efectos coloreados de los blasones parece haber sido una práctica frecuente.

Así, el "color" sable era, en un principio, un forro: era la cibelina de color negro (en ruso sobol del cual deriva sable), pero al final el sable ha terminado por ser considerado como un esmalte, la cibelina ha permanecido como un forro por sus motas (sinónimo de "falso armiño").
La etimología de gules permite pensar también en un forro primitivo. En heráldica, el término de "gules" designaba el color rojo que de hecho, se dice, que se utilizaba en las pieles de los gaznates de las martas. En cuanto al vero, reproducía los forros de la ardilla gris de Rusia con el vientre blanco y la espalda de gris azulada.

Los forros monocromáticos desaparecieron como forros heráldicos y no permanecen más que en las composiciones con motivos bicolores obtenidas por sembrados de motas como el armiño o la cibelina, o por "parchado" como el vero.

Analogías entre forros y sembrados[editar]

Los forros siendo composiciones bicolores utilizan un metal y un esmalte, son calificados como anfibios y como tales, no están bajo la regla de contrariedad de los esmaltes.

mota de armiño
campanilla de vero

De hecho hay mucha diferencia entre campos sembrados de un pequeño mueble, como el "Francia antiguo" de azur sembrado de flores de lis de oro, y el armiño: de plata sembrado de motas de sable; o entre ciertos rebatimientos como los fuselados o los freatados y los innumerables veros. Y de hecho, los ejemplos citados funcionan frecuentemente como forros.

En los adornos exteriores, al contrario, los forros son representados al natural sobre el forrado de los mantos o de las cofias (tocados, bonetes). Las motas de armiño se vuelven pequeños manojos de pelo negro ondulantes (flameados), las campanas y botes de vero tienen límites menos geométricos y la red en quincunce sufre las deformaciones del drapeado del tejido.

Armiño, contra-armiño y armiñado[editar]

d'hermine plain

El campo sembrado por excelencia es el armiño, que es "plata sembrado de motas de armiño de sable". Este mueble "motas de armiño" no existe más que en los forros, lo que justifica conservar el término técnico "armiño" para describir los sembrados correspondientes.

  • El contra-armiño es "de sable armiñado de plata", o aún "de sable sembrado de motas de armiño de plata".
  • El caso general sería "el armiño", aunque ese término no estaba reservado más que a las figuras compuestas por las motas. Los campos imitando el armiño con cualquier color se blasonan: de <color> sembrados de motas de armiño de <color>, y deben respetar la regla de alternancia de los colores, como todo campo sembrado.

Vero y Verado[editar]

El vero y sus diferentes variaciones están formados de la alternancia de "campanas" y de "botes" (que son de la misma forma que las campanas pero pies contra cabeza), orientadas horizontalmente sobre "tiras". Campana y bote son necesariamente de un metal y un esmalte.

El tamaño y el número de las piezas y de las tiras no son cualesquiera, y por tanto este forro no puede, como el armiño, ser considerados como un "sembrado", lo cual supone un número indeterminado de piezas.

De una pieza a la otra, el motivo puede estar alineado en palo, o desfasado en quincunce. Por otro lado, la línea de base puede ser del mismo color que la precedente, o al contrario, alternarlos. Combinando estas posibilidades, el vero puede presentarse en cuatro formas.

Blaz vairs.png
fig.7
Vero (fig. 1)
El forro de base está constituido por campanas de azur y botes de plata. La primera tira porta un número entero de campana y comienza por un medio-bote de plata, la segunda desfasada en quincunce, comienza entonces por una media-campana de azur. Si cubre todo el campo, porta de cuatro a cinco tiras. (A menos de cuatro tiras, se habla de un campanario -que es muy raro, a partir de seis tiras se habla de menudo-vero).
Vero en palo (fig.2)
las tiras están repetidas de manera idéntica sin desfase.
Vero en punta[1] (fig.7)
Es un vero en el cual las tiras pares están invertidas.
Contravero (fig.3)
Es un vero en palo en el cual las tiras pares están invertidas.
Vero invertido (fig.4)
Todas las tiras están invertidas. (Las campanas son de plata y la primera tira comienza por una media-campana. No se debe confundir con un vero de azur y de plata, donde las campanas son también de plata, pero que comienza por un medio-bote de azur). De hecho el "inverso" puede afectar no importan qué variante, se puede entonces imaginar un "vero en palo invertido", etcétera. Estas posibilidades son raramente utilizadas.
  • Todas las fórmulas previas tienen sus variantes en verado, verado en palo, etcétera, en tanto que un color al menos difiere del forro de base.
Verado (fig.5)
aquí - "verado de gules y de oro".
Contraverado (Fig.6)
aquí - "contraverado de sinople y de plata".

Nota[editar]

  1. Este nombre presenta un problema, el "en punta" significa habitualmente "en la parte baja del escudo". Se utiliza a veces el nombre "vero ondulado", que es también inoportuno, porque no hay líneas curvadas, y además un vero ondulado ortodoxo existe (llamado también a veces vero a la antigua). Esta variante, siendo muy rara, el problema es menor.

Forma de las campanas y de los botes[editar]

Campanilla de vero antiguo

La fantasía de las ilustraciones introdujo un gran número de variaciones en la forma de las campanillas (que a veces no parecen mucho campanillas. Se encuentran así, aunque raramente, vero (o verado) billeteado, acanalado, en escamas, encajado, nuboso, ondulado (la menos rara), potenzado...Estas formas no parecen constituir una característica determinante de identificación y parecen estar más ligados a modos de representación según los lugares y/o las épocas.