Folha de S. Paulo

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Folha de S.Paulo, también conocida solo como Folha, es un periódico brasileño fundado en 1921, bajo el nombre de Folha da Noite, y editado en la ciudad de Sao Paulo por la Empresa Folha da Manhã S.A.

El diario es la base del Grupo Folha, conglomerado que incluye UOL (Universo Online), el mayor portal de Internet del país, el periódico Agora São Paulo, el instituto de encuestas de opinión Datafolha, la editorial Publifolha, el sello Três Estrelas, la gráfica Plural y, en sociedad con Organizações Globo, el diario Valor Econômico, entre otros emprendimientos.

A lo largo de su historia, Folha se hizo notable por ser un periódico más ágil y permeable a los anhelos de la sociedad que sus principales competidores, identificados con las élites políticas y económicas. Pasó por diferentes fases y priorizó diferentes públicos – la clase media urbana, los propietarios rurales, la sociedad civil-, siempre manteniendo la independencia política como uno de sus pilares editoriales.[1]

Desde 1986, Folha tiene la mayor circulación entre los grandes periódicos diarios brasileños – de acuerdo con los datos del IVC (Instituto Verificador de Circulación) en enero de 2010, fueron cerca de 279.000 ejemplares durante los días laborables y 329.000 los domingos. Junto a O Estado de S.Paulo y O Globo, la Folha es considerada uno de los medios de prensa diaria más influyentes de Brasil. Entre los periódicos diarios, la Folha posee también el site de noticias con el mayor número de lectores.[2]

Historia[editar]

Folha fue fundada el 19 de febrero de 1921 por un grupo de periodistas liderado por Olival Costa y Pedro Cunha, bajo el nombre Folha da Noite. Era un periódico vespertino, con un proyecto que predicaba textos más cortos y más claros, un enfoque más noticioso que opinativo, agilidad y proximidad con los asuntos que afectaban al día a día de la sociedad paulistana, principalmente a los trabajadores urbanos.

En oposición al principal periódico de la ciudad, O Estado de S. Paulo, que representaba a las élites rurales y asumía una posición conservadora, tradicional y rígida, la Folha fue siempre, desde su fundación, un periódico más ágil, más fluido y más permeable a los anhelos de la sociedad.[3]

El emprendimiento tuvo éxito y llevó a los socios a comprar una sede propia, una rotativa y, en julio de 1925, crear un segundo periódico, ahora matinal: Folha da Manhã.

También en 1925 surgió en la Folha da Manhã el personaje Juca Pato, que acabó convirtiéndose en un símbolo del diario. Creado por el dibujante Benedito Carneiro Bastos Barreto (1896-1947), el Belmonte, Juca Pato era “el hombre común”, que criticaba con ironía los problemas políticos y económicos y repetía la muletilla “Podía ser peor”. Las principales críticas de las Folhas se dirigían a los partidos republicanos que monopolizaban los gobiernos de la época y hacían campaña por mejoras sociales. La empresa llegó a apoyar la creación del Partido Democrático, de oposición. En 1929, sin embargo, Olival Costa, entonces el único dueño de las Folhas, pasó a aproximarse a los republicanos paulistas y a repudiar a los opositores de la Aliança Liberal, ligados a Getulio Vargas.

En octubre de 1930, con la victoria de la revolución varguista, periódicos que se habían opuesto a Vargas fueron saqueados por partidarios de la Aliança Liberal.[4] Las instalaciones de la Folha fueron destruidas y Costa vendió la empresa a Octaviano Alves de Lima, empresario ligado a la producción y, principalmente, al comercio de café.

Defensa de los productores rurales y oposición a Getulio Vargas[editar]

El propósito inicial de Alves de Lima, que asumió el periódico en 1931 era defender los intereses “de la agricultura”, o sea, de los productores rurales.[5] Pero eventos importantes llevaron el foco noticioso a otros temas: la revolución de 1932 (en la que paulistas intentaron recuperar el poder perdido a favor de Vargas), la Segunda Guerra Mundial (de 1939 a 1945) y el Estado Novo (dictadura varguista que se prolongó de 1937 hasta 1945).

Sin familiaridad con la prensa, Lima trajo a la dirección de la empresa al poeta Guilherme de Almeida y entregó la dirección editorial a Rubens do Amaral, que formó una redacción de tendencia antigetulista. Hermínio Sachetta, militante trotskista que llegó a ser detenido por el Estado Novo, asumió la Secretaría de Redacción tras salir de prisión.

El Gobierno dictatorial ejercía presión política y económica sobre la prensa, concentrando su munición en Sao Paulo contra el matutino Estado, que había patrocinado la revolución de 1932. El director del periódico, Júlio de Mesquita Filho, fue detenido tres veces y forzado a exiliarse, mientras que el Estado quedaba bajo la intervención del gobierno varguista, de 1940 a 1945.[6] Con la competencia callada, la Folha da Manhã sobresalió como voz de la oposición durante la dictadura.

La actitud crítica es uno de los motivos apuntados para el cambio de propietarios de la empresa, ocurrido en 1945. Según João Baptista Ramos, hermano de José Nabantino Ramos – uno de los nuevos socios, junto a Clóvis Queiroga y Alcides Ribeiro Meirelles -, la compra de las Folhas fue articulada por Getulio Vargas, que quería verse libre del periodismo de oposición comandado por Rubens do Amaral, declarado antigetulista.

Queiroga, a su vez, representaba al conde Francisco Matarazzo Júnior, que no podía tener medios de comunicación, por ser italiano. Matarazzo financió la compra de rotativas más modernas y vio en la empresa una oportunidad para responder a los ataques que le hacían los periódicos de Assis Chateaubriand, su adversario.

Una de las armas ideadas por él en esa batalla fue reducir el precio de las Folhas, para ahogar los negocios de los Diários Associados, de Chateaubriand. El tiro, sin embargo, le salió por la culata: Nabantino Ramos contabilizó las pérdidas que la empresa sufrió con esa reducción del precio como pago de la financiación concedida por el conde y, después de algunos meses, declaró liquidada la deuda, asumiendo la conducción editorial de los periódicos.[7]

Periódico de las clases medias y de las campañas cívicas[editar]

El abogado Nabantino Ramos, aficionado a las técnicas de gestión y control, implantó en las décadas de 1940 y 1950 varias innovaciones: concursos públicos para contratación, cursos de periodismo, premios al desempeño, control de errores.[8] Redactó un manual de redacción y una política editorial. Lanzó un tercer periódico, la Folha da Tarde, en 1949, y patrocinó decenas de campañas en varias áreas: combate a la corrupción y al crimen organizado, defensa manantiales, mejoras en la infraestructura y obras urbanas, entre otras.[9]

A pesar de la organización empresarial, Nabantino carecía de tino comercial y de la flexibilidad necesaria para negociar financiación y administrar presupuestos. Al comienzo de los años 60, la empresa sufría el aumento de gastos por el precio del papel del periódico. Los tres diarios se fusionaron en una sola cabecera, Folha de S. Paulo, en 1960, manteniendo al comienzo las tres ediciones. Pero, conforme la situación financiera se deterioraba, las ediciones vespertinas se cancelaron y el periódico se estableció como matinal.

Las dificultades se agravaron en 1961, por la victoria de una huelga de periodistas que paralizó todos los medios de Sao Paulo y consiguió mejoras salariales y beneficios laborales, lo que amplió aún más los gastos del periódico.[10] La empresa se vendió el 13 de agosto de 1962 a los empresarios Octavio Frias de Oliveira y Carlos Caldeira Filho.

Pluralismo y liderazgo[editar]

Frias y Caldeira, presidente y superintendente de la empresa, se colocaron en la tarea prioritaria de recuperar el equilibrio financiero del periódico. Para dirigir la redacción, Frias nombró al científico José Reis, uno de los creadores de la Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia (SBPC). Para integrar al equipo trajo al responsable de la modernización del rival O Estado de S.Paulo, el periodista Cláudio Abramo, que sucedería a Reis y mantendría, con Frias, una productiva convivencia profesional que se prolongó más de veinte años.[11] En 1964, Folha apoyó el derrocamiento del presidente João Goulart y el establecimiento de un régimen de tutela militar temporal, según se creyó entonces, sobre el país.

Superada la fase de adversidades económico-financieras, la nueva gestión pasó a dedicarse a la modernización industrial y al montaje de una estructura de distribución de ejemplares que fueron los cimientos del aumento de la circulación que estaba por venir. Se compraron nuevos equipamientos e impresoras en los Estados Unidos. En 1968, Folha se convertía en el primer periódico latinoamericano en imprimirse con sistema off-set. En 1971, otra innovación: los moldes de plomo pasaban a la historia y el periódico adoptaba la composición en frío. El periódico crecía en circulación y mejoraba su participación en el mercado publicitario.[12]

A finales de los 60, Frias llegó a organizar el embrión de una red nacional de televisión, al congregar a la TV Excelsior de Sao Paulo, líder de audiencia cuyo control adquirió en 1967, y otras tres emisoras en Rio de Janeiro, Minas Gerais y Rio Grande do Sul. Por insistencia de Caldeira, sin embargo, los dos socios abandonaron la contrata en 1969.

El comienzo de la década de 1970 fue turbulento para la historia del periódico. Acusado por organizaciones de la lucha armada de prestar coches a la dictadura, la Folha pasó a ser objetivo de los guerrilleros, que interceptaron y quemaron tres camionetas de entrega, dos en septiembre y una en octubre de 1971 y amenazaron de muerte al dueño del periódico.

En respuesta, Octavio Frias firmó en la portada del periódico el editorial “Bandolerismo”, en el que afirmaba que no aceptaría la agresión ni las amenazas. Le siguió, en el periódico del grupo guerrillero ALN, un texto en el que Frias era calificado como enemigo de la organización y del país.

El antagonismo entre el periódico y los grupos de izquierda se intensificó y culminó con el editorial “Presos Políticos?”, publicado en junio de 1972, en el que se cuestionaba la existencia de personas presas por sus posiciones políticas.[13] El editorial era también una respuesta al rival O Estado, que defendía un tratamiento especial a los presos políticos. Decía: “Se sabe que esos criminales, que el matinal [Estado] califica tendenciosamente de presos políticos, pero que no son más que atracadores de bancos, secuestradores, ladrones, incendiarios y asesinos, actuando, muchas veces, con más perversidad que los otros, pobres diablos, marginales de la vida, para los que el órgano en aprecio juzga legítimas todas las promiscuidades”.[14]

El episodio provocó también una crisis interna. A la semana siguiente se suspendieron los editoriales. El mismo año, Cláudio Abramo fue apartado de la jefatura y Folha solo volvería a adoptar una actitud política más independiente y afirmativa, en lugar de la “neutralidad” acrítica que siguió al fin de los editoriales, al final de 1973.

Más ágil e innovador que el rival tradicional, la Folha comenzó a ganar espacio junto a las clases medias que ascendieron con el “milagro económico”, consolidándose como la publicación de gran presencia entre jóvenes y mujeres. Al mismo tiempo, se dedicaba con soltura creciente a áreas de periodismo hasta ahora poco explotadas, como el noticiario económico, deportivo, educacional y de servicios. Folha apoyó la idea de la abertura política y se colocó al servicio de la redemocratización, abrió sus páginas a todas las tendencias de opinión e incrementó el tenor crítico de sus ediciones.[15]

Frias creía firmemente en la filosofía editorial de una publicación imparcial y pluralista, capaz de ofrecer el más amplio abanico de visiones sobre los hechos. Encontró un hábil colaborador en Cláudio Abramo, responsable del área editorial entre 1965 y 1973, que fue sucedido por Ruy Lopes (1972/73) y Boris Casoy (de 1974 a 1976) y reconducido a esa función en 1976, donde permaneció hasta 1977, cuando Casoy, en medio de la crisis provocada por una tentativa de golpe militar contra el presidente Ernesto Geisel, fue invitado por Frias a volver al cargo.

Abramo reformuló el periódico. En 1976 hizo la primera de una serie de reformas gráficas que se sucederían a lo largo de los años siguientes, reunió columnistas como Janio de Freitas, Paulo Francis, Tarso de Castro, Glauber Rocha, Flavio Rangel, Alberto Dines, Mino Carta, Osvaldo Peralva, Luiz Alberto Bahia e Fernando Henrique Cardoso.[16] Folha se transformaba en uno de los principales focos de debate público del país. En contra de las expectativas, esa línea editorial se preservó y se desarrolló durante el periodo en que Casoy fue editor responsable (1977-1984). En 1983-84, la Folha fue el baluarte del movimiento Diretas-Já, a favor de elecciones populares para la Presidencia de la República, en la prensa.

La dirección de la Redacción fue asumida en 1984 por Otavio Frias Filho, que sistematizó y desarrolló las experiencias del periódico en el periodo de abertura política y de la campaña Diretas. Documentos divulgados periódicamente tradujeron las líneas editoriales del diario, en lo que fue conocido como Proyecto Folha, cuya implantación en la Redacción fue coordinada por Carlos Eduardo Lins da Silva y Caio Túlio Costa. Se define por la práctica de un periodismo crítico, apartidario y pluralista. Esos principios orientaron también el Manual de Redacción, lanzado en 1984 y actualizado desde entonces. Más que un manual de estilo, es un conjunto de normas y compromisos asumidos por el periódico. Fue el primer libro del género puesto a disposición del público.

El presupuesto del diario es que el periodismo debe ser descriptivo y preciso, pero que todo tema sujeto a controversia admite más de un ángulo y exige un tratamiento pluralista. El diario se volvió conocido también por la diversidad de su elenco de columnistas. Al mismo tiempo, se crearon mecanismos de control interno, como frenos y contrapesos: el propio Manual, la sección diaria “Erramos” (1991), la obligación de publicar réplicas enviadas al periódico y, sobre todo, el puesto de Ombudsman (defensor del lector) en 1989. Un profesional dotado de estabilidad temporal y encargado de criticar a la propia Folha y acoger las quejas de los lectores y de personajes del noticiario.[17]

Desde mediados del régimen militar, la Folha mantuvo una posición crítica ante los sucesivos gobiernos (Ernesto Geisel, João Figueiredo, José Sarney, Fernando Collor, Itamar Franco). Otavio Frias Filho fue procesado junto a otros tres periodistas de la Folha por el entonces presidente Fernando Collor. Aún apoyando las propuestas de liberalización económica de la gestión Collor, fue la primera publicación que recomendó la impugnación del jefe de gobierno, consumada finalmente en 1992. La cobertura de los gobiernos de Fernando Henrique Cardoso (PSDB) y Luiz Inácio Lula da Silva (PT) le valió al periódico la acusación de ser pro-oposición durante ambos periodos presidenciales.

Desde la revelación de fraude en el concurso para la construcción de la Ferrovía Norte-Sur (1985) hasta la del escándalo del Mensalão (2005), la Folha ha estado en la vanguardia de la fiscalización a las autoridades y de la revelación de abusos y desmanes.

En 1986, la Folha se convirtió en el periódico de mayor circulación de todo el país, liderazgo que mantiene desde entonces. En 1995, un año después de superar la marca de un millón de ejemplares los domingos, la Folha inauguró su nuevo parque gráfico, considerado el más grande y más actualizado tecnológicamente de América Latina. El récord de tirada y de ventas del periódico se alcanzó en 1994, en la época del lanzamiento del “Atlas Folha/The New York Times” (con 1.117.802 ejemplares el domingo).

Actualmente, la Folha es el centro de una serie de actividades en la esfera de la industria de las comunicaciones, incluyendo diarios, bancos de datos, instituto de encuestas de opinión y de mercado, agencia de noticias, servicio de informaciones y entretenimiento en tiempo real, impresión de revistas y empresa distribuidora.

En 1991, las acciones de la Empresa Folha da Manhã S.A. que pertenecían a Carlos Caldeira Filho pasaron a ser de Octavio Frias de Oliveira, editor del periódico hasta su muerte en 2007.

Desde 1984, ocuparon la función de editor-ejecutivo de la Folha los periodistas Matinas Suzuki (de 1991 a 1997), Eleonora de Lucena (de 2000 a 2010) y Sérgio Dávila (desde marzo de 2010).

Folha a la vanguardia[editar]

En 1967, la Folha adoptó la impresión offset en color, usada para grandes tiradas por primera vez en Brasil. En 1971, el periódico abandonó la composición de plomo y se convirtió en el primero en usar el sistema electrónico de fotocomposición en Brasil. En 1983, con la instalación de los primeros terminales de ordenador, pasó a tener a primera redacción informatizada de América del Sur.

En 1984, la Folha lanzó el primero de sus manuales de Redacción, que se convertirían en obras de referencia para estudiantes y periodistas. El libro adoptó nuevas versiones en 1987, 1992 y 2001.

En 1989, la Folha fue el primer medio del país en contar con la figura del Ombudsman, profesional encargado de recibir, investigar y reenviar las quejas de los lectores y de hacer comentarios críticos sobre el periódico y otros medios de comunicación. Desde entonces, nueve periodistas ocuparon ese cargo en la Folha: Caio Túlio Costa, Mario Vitor Santos, Junia Nogueira de Sá, Marcelo Leite, Renata Lo Prete, Bernardo Ajzenberg, Marcelo Beraba, Mário Magalhães y Carlos Eduardo Lins da Silva. En febrero de 2010, Suzana Singer asumió esa función a partir del 24 de abril.

En 1995, con la inauguración del Centro Tecnológico Gráfico-Folha eN Tamboré (Santana de Parnaíba, Grande Sao Paulo), un moderno parque gráfico presupuestado en 120 millones de dólares, el periódico pasó a circular con la mayoría de sus páginas en color.

Cuadernos[editar]

En el primer semestre de 2012, la Folha se constituía de los siguientes cuadernos/ secciones:

Cuadernos/secciones diarias:

  • A: Primera Página, Opinión (incluye la sección de artículos “Tendencias/Debates” y el “Painel del Lector”), Painel, Poder y Mundo
  • B: Mercado (incluye la columna Mercado Aberto)
  • C: Cotidiano, Salud, Ciencia, Folha Corrida
  • D: Deportes
  • E: Ilustrada (incluye la columna Mônica Bergamo), Acontece*

Cuadernos/secciones semanales

Lunes: Folhateen, Tec Martes: Equilíbrio Miércoles: Turismo Jueves: Comida Viernes: Guia da Folha* Sábado: Folhinha Domingo: Ilustríssima, revista sãopaulo*, Vehículos, Construcción, Inmuebles, Empleos, Negocios

Revista mensual

Serafina (se distribuye solo en Sao Paulo)

Corresponsales en el exterior[editar]

En el primer semestre de 2012, la Folha contaba con corresponsales, entre fijos y temporales, en las siguientes ciudades:

Referencias[editar]

  1. Mota, Carlos Guilherme; Capelato, Maria Helena. História da Folha de S.Paulo: 1921-1981. (São Paulo: Impres, 1980)
  2. http://www.ivcbrasil.org.br/
  3. Mota e Capelato, op. Cit.; Pati, Francisco. A cidade sem portas: memórias de um jornalista; Taschner, Gisela. Folhas ao vento: análise de um conglomerado jornalístico no Brasil
  4. Pilagallo, Oscar. História da imprensa paulista: jornalismo e poder de D. Pedro I a Dilma. São Paulo: Três Estrelas, 2012
  5. “As nossas diretrizes”, Folha da Manhã, p. 1, 15/1/1931. Lea en: http://acervo.folha.com.br/fdm/1931/01/15/2
  6. Pilagallo, Oscar. História da imprensa paulista: jornalismo e poder de D. Pedro I a Dilma. São Paulo: Três Estrelas, 2012
  7. Pilagallo, Oscar. História da imprensa paulista: jornalismo e poder de D. Pedro I a Dilma. São Paulo: Três Estrelas, 2012
  8. Taschner, Gisela. Folhas ao vento: análise de um conglomerado jornalístico no Brasil
  9. Mota, Carlos Guilherme; Capelato, Maria Helena. História da Folha de S.Paulo: 1921-1981. (São Paulo: Impres, 1980)
  10. Taschner, Gisela. Folhas ao vento: análise de um conglomerado jornalístico no Brasil
  11. Abramo, Cláudio Weber. A regra do jogo: o jornalismo e a ética do marceneiro
  12. Mota, Carlos Guilherme; Capelato, Maria Helena. História da Folha de S.Paulo: 1921-1981. (São Paulo: Impres, 1980)
  13. Politi, Maurice. Resistência atrás das grades. São Paulo: Plena Editorial/Núcleo Memória, 2009
  14. “Presos políticos?”, Folha de S.Paulo, 30/6/1972, p. 6
  15. Mota, Carlos Guilherme; Capelato, Maria Helena. História da Folha de S.Paulo: 1921-1981. (São Paulo: Impres, 1980)
  16. Pilagallo, Oscar. História da imprensa paulista: jornalismo e poder de D. Pedro I a Dilma. São Paulo: Três Estrelas, 2012
  17. Lins da Silva, Carlos Eduardo. Mil dias: os bastidores da revolução em um grande jornal

Enlaces externos[editar]