Fluctuat nec mergitur

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Escudo de la ciudad de París en el que figura el lema «FLVCTVAT NEC MERGITVR».

«Fluctuat nec mergitur» (o «FLVCTVAT NEC MERGITVR» al estilo de las inscripciones romanas) es una frase en latín que se traduce por «Es batida por las olas, pero no hundida», empleada como lema por la ciudad de París.

  • Fluctuat: el verbo fluctuāre en tercera persona indicativo singular del presente en la voz activa. Fluctuāre significa 'moverse como las olas', 'moverse de arriba a abajo'. En castellano fluctuāre resultó en «fluctuar».
  • nec: contracción de et non, que significa 'y no', 'y no es'.
  • mergitur: el verbo mergĕre en tercera persona del indicativo singular presente en la voz pasiva. Mergĕre significa 'sumergirse', 'hundirse', 'entrar en un líquido'. En castellano el verbo mergĕre resultó en «sumergir».

Esta frase, atribuida a san Juan Crisóstomo, es el lema de París, Francia, y se encuentra en el escudo de la ciudad, que contiene un barco navegando en un mar agitado. Se dice que París es representada por un barco porque la Isla de la Ciudad (en francés Île de la Cité) tiene la forma de una embarcación. Divisa y escudo de armas tienen como origen la Corporación de Barqueros del río Sena; este poderoso gremio controló el transporte y comercio quizá desde la misma era romana, pues para llegar a la Isla de la Ciudad había que utilizar embarcaciones. Aun cuando a través de los siglos se convirtió en una institución más parecida a un gobierno municipal que a una organización de comercio, se conservó el lema y escudo de armas original, y es por ello que el Ayuntamiento de París las conserva hasta la fecha.

El profesor Francisco Antonio García Romero (en su prólogo de la obra de J. L. Sánchez Villanueva, Monumentos con arte. Jerez, Jerez de la Frontera, 2011; y en su traducción de Hipólito, El Anticristo, Madrid, ed. Ciudad Nueva, 2012, p. 103, n. 333) sugiere convincentemente que la frase está tomada del tratado El Anticristo 59, 1, de Hipólito (s. III d. C.), donde se refiere a la Iglesia: "Mar es el mundo en el que la Iglesia como nave en el piélago es batida por la tempestad pero no se va a pique (cheimázetai all’ouk apóllytai)".

Sigmund Freud utilizó esta frase como epígrafe de su libro Contribución a la historia del Movimiento psicoanalítico, de 1914, y ya antes la había utilizado en su correspondencia (carta 119, de 21 de septiembre de 1899 y carta 143, de mayo de 1901).

La frase fue usada por Georges Brassens en su álbum Les Copains d'abord. Es también el epígrafe del conocido libro de texto de Albert Messiah sobre mecánica cuántica.