Floridita

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Vista interior de El Floridita, con la estatua de Hemingway al fondo, sobre la barra.
Vista exterior del bar.

Floridita, también conocido como El Floridita, es un bar y restaurante de la ciudad de La Habana, Cuba, que funciona desde 1817 y se hizo mundialmente famoso gracias al escritor y periodista Ernest Hemingway, quien acostumbraba visitarlo con regularidad.

Su eslogan es "La cuna del daiquirí" y el propio Hemingway acrecentó su fama con una frase que atrajo a turistas de todo el planeta:

"Mi mojito en La Bodeguita, mi daiquirí en El Floridita".

Ernest Hemingway, de su puño y letra en una de las paredes de La Bodeguita del Medio[1]

El escritor terminó por convertirse en el principal atractivo turístico para visitantes que llegan de todo el mundo a conocer El Floridita, al punto en que una estatua de un Hemingway acodado en el extremo de la barra es la gran atracción del bar.[2]

Historia[editar]

El cóctel más famoso de Floridita, sobre una de las mesas del bar.

Floridita abrió sus puertas en 1817 con el nombre de La Piña de Plata, en Obispo y Monserrate, la misma esquina donde funciona actualmente. Poco después fue llamado La Florida.[3] En 1910 se amplió con el área de restaurante, hacia calle Monserrate, comandado por un chef francés.[4]

En 1914, el catalán Constantino Ribalaigua Vert comenzó a trabajar como mesero y cuatro años más tarde se convertiría en dueño del local al adquirirlo a Sala i Perera, ya bajo su nombre definitivo, Floridita. Hay quienes aseguran que fue Constantino (también conocido como "Constante") quien llevó por primera vez a La Habana el daiquiri, una bebida que habría nacido en el interior de Cuba.[5] [4]

En la década del '30, Hemingway se instaló en el Hotel Ambos Mundos, a pocas cuadras de Floridita, bar del que se hizo habitué y en el que acostumbraba beber daiquiri casi todos los días y, especialmente, la variante Papa Doble, creada en su nombre y llamada así debido a que en Cuba se conocía afectuosamente al escritor como "Papa". Incluso cuando se mudó a Finca Vigía, en las afueras de La Habana, habitualmente viajaba hasta la capital para beber su daiquiri favorito en el que él llamaba "el mejor bar del mundo".[6] [7]

El Floridita se convirtió así en un homenaje permanente a Hemingway, con una exhibición de fotografías del escritor junto a sus amigos (casi en todas acompañado por un Papa Doble), así como un busto en bronce realizado en 1954 y ubicado en el que era su rincón favorito dentro del bar, y una escultura a tamaño real de 2003 donde se lo ve apoyado sobre la barra.[8] A partir de la apertura de Cuba al turismo internacional, numerosas visitas guiadas pasan diariamente por El Floridita para que los viajeros se fotografíen junto a la escultura del escritor.[9]

La escultura en homenaje a Hemingway, realizada por José Villa Soberón.

En 1991 El Floridita fue totalmente remodelado, aunque respetando todos los elementos originales que lo hicieron famoso, incluido el busto de Hemingway y la barra.[4]

Visitante ilustres[editar]

Spencer Tracy y Hemingway en la barra de El Floridita en 1955.

Además de Hemingway, por las mesas y la barra del Floridita pasaron Gary Cooper, Tennessee Williams, Marlene Dietrich, Jean-Paul Sartre, Giorgio Armani, Ornella Muti, Imanol Arias, Jean-Michel Jarre, Matt Dillon, Paco Rabanne, Ted Turner y Jane Fonda, Pierce Brosnan, Naomi Campbell, Compay Segundo, Ana Belén y Víctor Manuel, Graham Greene, los Duques de Windsor Eduardo VIII y Wallis Simpson, Gene Tunney, Carlos Lombardía, Ava Gardner, Spencer Tracy, Rocky Marciano, Joaquín Sabina, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Javier Sotomayor, Kate Moss, Fito Páez, Danny Glover y Jack Nicholson, entre otros.[10] [11] [9] [4]


Premios, reconocimientos y menciones[editar]

  • En 1953, la Revista Esquire lo reconoció como uno de los siete bares más famosos del mundo.[3]
  • En 1992 recibió el premio "Best of the Best Five Star Diamond" de la Academia Norteamericana de Ciencias Gastronómicas.[12]
  • En Inglaterra se encuentra el bar Floridita London, en España el Floridita Madrid, y en California, Estados Unidos, El Floridita Restaurante, que emulan el ambiente cubano de su homónimo habanero, con su "perfecta mezcla de glamour y decadencia de una era pasada". El Floridita Dublin, en Irlanda, también homenajeó la famosa esquina de Obispo y Monserrate, pero finalmente cerró sus puertas.[13]
  • Hemingway no podía evitar mencionar en su obra a Floridita: "Islands in the stream" ofrece una detallada descripción del bar donde pasó largas horas de su vida.[4]

Referencias[editar]