Flores de Bach

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Flores de Bach, también llamadas remedios florales de Bach o esencias florales de Bach, es la denominación genérica y comercial de un conjunto de preparados artesanales no farmacológicos, símil-homeopáticos, elaborados a partir de una decocción o maceración en agua de flores maduras de diversas especies vegetales silvestres o naturalizadas de la región de Gales y la Inglaterra contigua, diluida en brandy (destilado del vino, usado como medio conservante).[1] El preparado resultante, almacenado convenientemente en frascos-gotero de vidrio opaco para su comercialización, es una solución hidroalcohólica diluida en proporción 1:144 (jugo de flores/brandy), sin principios farmacológicamente activos más allá del alcohol (no es un medicamento), y por lo tanto, no posee acción biológica o fisiológica alguna (como lo demuestran varios ensayos clínicos).[2] [3] [4] [5] [6] Aunque la mayoría de los «remedios florales» están elaborados cada uno según un tipo específico de flor y algunos también con otras partes de la planta (brotes, hojas, corteza), estos preparados no son productos fitoterapéuticos.

Historia[editar]

El nombre genérico "Flores de Bach" o "Remedios florales de Bach", hace referencia a su creador, Edward Bach (1886-1936), un médico inglés que inventó estos 38 preparados y desarrolló su utilización en una modalidad terapéutica conocida mayormente como Flores de Bach.

El apellido de Bach es de origen galés y la pronunciación de la ch en Bach es similar a la castellana, y no como en los músicos alemanes de apellido homógrafo, que se pronuncia baj.

El Dr. Edward Bach incursionó en diferentes ramas de la medicina: primero como médico clínico y cirujano, luego en la inmunología desempeñándose como bacteriólogo y patólogo, y posteriormente ejerciendo la homeopatía las cuales pueden repartirse en dos terrenos, el de la terapéutica y el filosófico.

Según el Dr. Bach, el uso de las flores de Bach está destinado a aliviar desequilibrios psicoemocionales y de carácter (tales como miedo, impaciencia, angustia, incertidumbre, ira, confusión, intolerancia, timidez, entre otros), para influir o prevenir padecimientos físicos y/o psíquicos (enfermedades). Básicamente, Bach concibió el uso de sus remedios basándose en la hipótesis de que las enfermedades son consecuencia de trastornos o desequilibrios de la dimensión emocional-mental de la personalidad producto de un conflicto Alma-Personalidad. Este tipo de ideas forman parte de la concepción mística de Bach sobre la salud-enfermedad.

Las influencias de vertiente terapéutica están dadas por su experiencia clínica, por su trabajo en el Hospital Homeopático de Londres donde conoce el Organon de Samuel Hahnemann (1755-1843), por los fundamentos hipocráticos de la escuela médica clásica y por la lectura de Paracelso (1493-1541), recuperador de la creencia popular en las "señales terapéuticas"; pero también por la inspiración recibida al asistir a unas conferencias que diera el místico alemán Rudolf Steiner (1861-1925), fundador de la medicina antroposófica.

La vertiente filosófica está dada por la filosofía oriental (principalmente la hindú que se infiltra por medio del colonialismo), la obra de J.W. Goethe (1749-1832) y la de Martin Heidegger (1889-1976). Para sus seguidores, "Bach no sólo creó un sistema terapéutico: también creó un sistema de pensamiento. Un modelo desde el cual pensar la realidad." (B. Espeche; E. Grecco. Bach por Bach, escritos florales). El sistema de 38 flores es una simplificación y acotación de un repertorio cotidiano de remedios homeopáticos.

Bach elabora las primeras doce esencias de flores entre 1928 y 1932, a las que llama Doce Curadores. Luego añade siete remedios florales más, que reconoce como ayudantes o auxiliares ante situaciones en la que los anteriores parecían tener efectos parciales. Todos estos remedios fueron elaborados con el método solar. A partir de esto, formula y escribe Los Doce Curadores y los Siete Ayudantes, e inmediatamente, hacia 1935, comienza el desarrollo de un nuevo ciclo de 19 remedios preparados mediante un proceso diferente, el método del hervor.

Terapia con flores de Bach[editar]

Actualmente, la terapia con flores de Bach se encuadra como una variante de terapia médica alternativa pero su clasificación es difícil y generalmente es considerada como una variante de la homeopatía, lo que es declarado inadecuado técnica y procedimentalmente por algunos practicantes, pero sirve para que su venta quede sujeta a las reglas que rigen para los productos homeopáticos. Su implementación y aplicación como terapia generalmente no están reconocidas oficialmente por los sistemas sanitarios estatales y menos aún reglamentadas legalmente, excepto en Cuba.

El estatus terapéutico de las flores de Bach es severamente discutido por los resultados presentados en los ensayos clínicos controlados (Armstrong & Ernst, 1999; Walach et al., 2001; Pintov et al., 2005) y sometidos a revisión según estándares científicos (2), interpretando la limitada efectividad terapéutica alcanzada, como en la homeopatía, como una consecuencia del efecto placebo, y negando efectos específicos (por ejemplo, como ansiolíticos en situaciones de estrés).

No obstante, según los estudios que han venido desarrollándose sobre el efecto placebo, Edward Bach legó un ritual terapéutico,[7] el cual bien pudiera incrementar su efectividad en individuos espirituales cuya motivaciones intrínsecas para ejecutarlo concuerden con los postulados de esta terapia.[8] Hoy día es conocido que los efectos de la espiritualidad sobre la salud son comparables al efecto placebo.[9]

Por otra parte, a la luz de la ciencia químico-farmacológica, son discutidos la metodología de elaboración y también los posibles mecanismos de acción de estos "remedios" florales, en función de su carencia de principios activos de orden vegetal (recuérdese que no es una forma de fitoterapia)

En consecuencia y prudentemente, se advierte sobre el riesgo para la salud de usar este tipo de terapia —sin un aval científico— en casos de enfermedades o trastornos serios. En este contexto, existen posiciones encontradas —a favor y en contra— concernientes a la efectividad y utilidad de las esencias florales de Bach como forma de tratamiento (ver más abajo).

En otro aspecto, las flores de Bach pueden resultar útiles para entender los mecanismos que podrían explicar el efecto placebo en intervenciones a medio y largo plazo,[10] [11] [12] [13] contribuyendo a brindar una base empírica para la teoría de la concordancia motivacional.

Sobre la eficacia de las flores de Bach[editar]

Impatiens glandulifera. Linneo llamó Impatiens al género porque dispara sus semillas. Bach considero que eso la hacía apta para curar la impaciencia.

La comunidad científica discute que las flores de Bach tengan algún valor terapéutico más allá de los efectos atribuibles al placebo, por dos razones principales:

Primero, que los remedios no fueron elegidos con ningún criterio que pudiera ser considerado racional en el siglo XX, sino con uno próximo a una versión verbal de la doctrina de las signaturas que tuvo importancia en la Antigüedad, pero que ahora sólo puede verse como una forma de pensamiento mágico.

Segundo, porque contradice todo el conocimiento científico desarrollado experimentalmente desde la Ilustración, basado en la interpretación de los fenómenos como resultado de la interacción física entre los sistemas materiales, una vez superada la suposición de que los campos de fuerza, tales como la gravedad o el electromagnetismo, son formas de manifestación de lo espiritual, y no fenómenos físicos. Para las flores de Bach se usan diluciones que van más allá de lo que permite la divisibilidad de la materia, cuyo carácter particulado y discontinuo estaba probado desde los orígenes de la Química. Sin embargo, los elaboradores de esencias florales dicen que lo efectivo de las esencias florales no está en que haya alguna sustancia química disuelta en la preparación (lo que no es esperable dada su elaboración), sino en las "vibraciones" o "características vibracionales" que poseen los preparados, y son de diferentes características para cada esencia floral. Tales «vibraciones» no se corresponden con ningún aspecto de la realidad conocido por la ciencia, ni con la vibración de las moléculas.

Revisión de Ernst (2010)[editar]

Una nueva revisión sistemática publicada en el 2010 por Ernst concluyó:

Todos los estudios con control de placebo fallaron en demostrar eficacia. Se concluye por lo tanto que los estudios clínicos más confiables no indican ninguna diferencia entre los remedios a base de flores y los placebos.[14]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Pastorino, María Luisa (1986). La medicina floral de Edward Bach. Buenos Aires: Editorial Club de Estudio. ISBN. 
  2. Forshaw MJ, Jones SJ. «A test of the properties of a proprietary complementary remedy in conditions of temporary, induced, cognitive stress.» Perfusion. 2010;22(4):14-17.
  3. Amstrong NC, Ernst E. «A randomized, double-blind, placebo-controlled trial of a Bach Flower Remedy». Complementary Therapies in Nursing & Midwifery. 2001;7:215-221.. http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1353611701905256. Consultado el 5 de diciembre de 2014. 
  4. Halberstein RA, DeSantis L, Shirkin A, Padrón-Fajardo V, Ojeda-Vaz MM. «Healing With Bach® Flower Essences: Testing a Complementary Therapy». Complementary Health Practice Review. 2007;12(1):3-14.. http://www.researchgate.net/publication/232713706_Healing_With_Bach_Flower_Essences_Testing_a_Complementary_Therapy. Consultado el 5 de diciembre de 2014. 
  5. Pintov S, Hochman M, Livne A, Heyman E, Lahat E. «Bach flower remedies used for attention deficit hyperactivity disorder in children-A prospective double blind controlled study». European Journal of Paediatric Neurology. 2005;9:395-398. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/16257245. Consultado el 5 de diciembre de 2014. 
  6. Toyota S. «The study of Bach flower remedies as premedication». Journal of International Society of Life Information Science. 2006;24(2):455-460. http://www.epistemonikos.org/documents/85892268f786e64fc3151f0e21f3559c242f5c61/. Consultado el 5 de diciembre de 2014. 
  7. Kaptchuk TJ. «Placebo studies and ritual theory: a comparative analysis of Navajo, acupuncture and biomedical healing». Philosophical Transactions of the Royal Society of London: Series B, Biological Sciences. 2011;366:1849-1858. http://www.epistemonikos.org/documents/85892268f786e64fc3151f0e21f3559c242f5c61/. Consultado el 5 de diciembre de 2014. 
  8. Hyland ME. «Motivation and placebos: do different mechanisms occur in different contexts?». Philosophical Transactions of the Royal Society of London: Series B, Biological Sciences. 2011;366:1828-1837. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21576140. Consultado el 5 de diciembre de 2014. 
  9. Kohls N, Sauer S, Offenbächer M, Giordano J. «Spirituality: an overlooked predictor of placebo effects?». Philosophical Transactions of the Royal Society of London: Series B, Biological Sciences. 2011;366:1838-1848. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21576141. Consultado el 5 de diciembre de 2014. 
  10. Hyland ME, Geraghty AWA, Joy OET, Turner SI. «Spirituality predicts outcome independently of expectancy following flower essence self-treatment». Journal of Psychosomatic Research. 2006;60:53-58. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21576140. Consultado el 5 de diciembre de 2014. 
  11. Hyland ME, Whalley B. Motivational concordance: An important mechanism in self-help therapeutic rituals involving inert (placebo) substances. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18940369. Consultado el 5 de diciembre de 2014. 
  12. Hyland ME, Whalley B, Geraghty AWA. «Dispositional predictors of placebo responding: A motivational interpretation of flower essence and gratitude therapy». Journal of Psychosomatic Research. 2007;62:331-340. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/17324684. Consultado el 5 de diciembre de 2014. 
  13. Whalley B, Hyland ME. «Placebo by proxy: the effect of parents' beliefs on therapy for children’s temper tantrums.». Journal of Behavioural Medicine. 2013;36(4):341-346. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22580966. Consultado el 5 de diciembre de 2014. 
  14. Edzard Ernst (24 August 2010). «Bach flower remedies: a systematic review of randomised clinical trials». Swiss Med Wkly 140:  pp. w13079. doi:10.4414/smw.2010.13079. http://www.smw.ch/content/smw-2010-13079/. 

Bibliografía[editar]