Finnegans Wake

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Head and shoulders drawing of a man with a slight moustache and narrow goatee in a jacket, low-collared shirt and bow tie. He wears round glasses and an eye patch over his right eye, attached by a string around his head.
Dibujo de Joyce de 1922, el año en que comenzó la redacción de Finnegans Wake.

Finnegans Wake es una novela[nota 1] [1] cómica del autor irlandés James Joyce, notable por su estilo experimental y su reputación de ser uno de los libros más difíciles de la literatura en idioma inglés.[2] [3] Fue escrito en París durante diecisiete años y se publicó en 1939, dos años antes de la muerte de Joyce. En gran medida está escrito en un lenguaje idiosincrático, que resulta de la mezcla de unidades lexicales del inglés estándar con calambures multilingües repletos de neologismos y crasis, que según varios críticos buscan recrear las experiencias oníricas.[4] Debido a la magnitud del empleo de recursos lingüísticos, como el monólogo interior, a sus alusiones literarias, a las innumerables asociaciones libres, y a su abandono de las convenciones de trama y construcción de personajes, Finnegans Wake es un libro de asimilación muy difícil que el público general no ha leído.[nota 2] [5]

Pese a dichos obstáculos y a que sigue siendo esquiva la explicación de una gran cantidad de detalles,[nota 3] [6] los lectores y comentaristas han alcanzado un amplio consenso sobre sus protagonistas y, en menor medida, sobre su trama. El libro trata, de una manera poco ortodoxa, sobre la familia Earwicker, compuesta por el padre, Humphrey Chimpden Earwicker (o HCE), su esposa Anna Livia Plurabelle (ALP) y sus hijos, los mellizos Shem (the Penman) [el Escriba] y Shaun the Post [el Cartero], y su hija Isobel (Issy). Siguiendo un rumor sin especificar sobre HCE, a través de una narrativa onírica que no es lineal,[7] el libro sigue a su esposa en su empeño de exonerarlo mediante una carta, a su hijo tratando de reemplazarlo, así como el ascenso de Shaun a la prominencia; la novela se cierra con un monólogo final por parte de ALP a la llegada del amanecer. La primera frase del texto es un fragmento que continúa la línea inconclusa del final, definiendo la obra como un ciclo sin fin.[8] Muchos expertos en la obra de Joyce, como Samuel Beckett[nota 4] y Donald Phillip Verene,[9] relacionan esta estructura cíclica con el texto seminal de Giambattista Vico titulado Principios de ciencia nueva, en torno al cual, argumentan, se estructura Finnegans Wake.

Joyce comenzó a trabajar en Finnegans Wake poco después de la publicación de Ulises. Hacia 1924, elementos del nuevo trabajo de vanguardia de Joyce comenzaron a aparecer, en forma de serie, en los periódicos literarios parisinos The Transatlantic Review y Transition, con el título de "fragments from Work in Progress" ["fragmentos de la Obra en marcha"]. El verdadero título de la obra siguió siendo un secreto hasta que el texto se publicó íntegramente el 4 de mayo de 1939.[10] La reacción inicial a Finnegans Wake, tanto a su publicación serial como definitiva, fue ampliamente negativa, yendo de la burla por la desestructuración que opera de la lengua inglesa, a la hostilidad abierta debido a su falta de respeto por las convenciones formales de la novela.

Pese a sus muchos detractores, el libro ha acabado ocupando un lugar predominante en la literatura en lengua inglesa. Anthony Burgess, uno de sus más decididos defensores, ha celebrado la novela como «una gran visión cósmica, uno de los pocos libros en el mundo que pueden hacernos estallar en carcajadas prácticamente en cada página».[11] El crítico Harold Bloom, a su vez, consideró el Finnegans «la obra maestra de Joyce», añadiendo: «[Si] alguna vez el mérito estético volviese nuevamente a definir el canon [Finnegans Wake] estaría tan cerca como nuestro caos podría llegar a estarlo de las alturas de Shakespeare y Dante».[11] En 1998, la Modern Library ubicó Finnegans Wake en el puesto 77 de su lista de las 100 mejores novelas en inglés del siglo XX.[12]

Contexto y elaboración[editar]

Portada de Ulises.

La versión final de la obra consta de 628 páginas, pero han sobrevivido más de 25.000 de todo su proceso de elaboración, que incluyen unas 14.000 de notas que se conservan en la Universidad de Buffalo, en Nueva York, además de unas 9.000 páginas de manuscritos y pruebas mecanografiadas que Joyce entregó a su benefactora, Harriet Shaw Weaver. Ésta, considerada la primera archivera de la obra joyceana, donó todo el legado a la British Library en 1951.[13]

Se ha afirmado a menudo que la obra surgió como secuela, no solo del Ulises, sino también de todo su trabajo anterior, pero proviene asimismo de esos miles de páginas de notas referidas a biografías, relatos, novelas, fanzines, enciclopedias y periódicos de todo tipo. Estas notas se basan igualmente en multitud de libros de antropología, sociología, magia, historia, con atención principal a la Catholic Encyclopaedia y la Encyclopaedia Britannica. Para la moderna crítica genética, todas estas notas forman el núcleo germinal de la obra.[14]

Tras terminar la novela Ulises, Joyce estaba exhausto y no escribió una línea de prosa durante un año.[15] El 10 de marzo de 1923 le dijo en una nota a su mecenas, Harriet Weaver: «Ayer escribí dos páginas, las primeras desde el último "Sí" del Ulises. Después de encontrar una pluma, las copié con alguna dificultad en un gran cuaderno de doble hoja para poder leerlas».[16] Esta es la referencia más temprana de lo que sería Finnegans Wake.[17]

Esas dos páginas corresponden al sketch titulado Roderick O'Conor, que trata sobre el último rey histórico de Irlanda, al que se ve limpiando tras la partida de sus invitados y bebiéndose luego las sobras de sus vasos sucios.[nota 5] Joyce completó otros pasajes entre julio y agosto de 1923, mientras estaba de vacaciones en Bognor, en la costa sur de Inglaterra. Los sketches, que tratan sobre diferentes elementos y personajes de la historia de Irlanda, se conocen como "Tristán e Isolda", "San Patricio y el druida", "Kevin's Orisons" y "Mamalujo".[18] Aunque de una u otra manera estas secciones se incorporarían a Finnegans Wake, no recogen ni los protagonistas ni la trama que luego estructuraría el libro. Las primeras señales de lo que más tarde lo caracterizaría llegaron en agosto de 1923, cuando Joyce escribió la sección "Here Comes Everybody" ["Aquí vienen todos"], que por primera vez trata sobre el protagonista, HCE.[19]

Durante los años siguientes, el método de Joyce se hizo «cada vez más obsesivo en la toma de notas, pues el autor pensaba que cualquier palabra que escribiese debía antes registrarse en alguna libreta».[20] A medida que seguía incorporándolas a su trabajo, la densidad y oscuridad del texto aumentaron.

Hacia 1926 Joyce había en gran medida completado los Libros I y III. Geert Lernout asegura que la obra mostraba ya, incluso en ese estado temprano, «un verdadero foco argumental, que se desarrolló a partir del sketch ["Here Comes Everybody"]: la historia de HCE, de su esposa e hijos. También encontramos otras aventuras de HCE y comentarios de las mismas en los capítulos 2–4, una descripción de la carta de su esposa ALP en el capítulo 5, una denuncia de su hijo Shem en el 7, un diálogo sobre ALP en el 8. Estos textos [...] conforman una unidad».[21] También en 1926 Joyce conoció a Maria y Eugene Jolas en París, justo cuando este nuevo trabajo empezaba a generar una creciente reacción negativa entre el público y la crítica, incluido el rechazo por parte del periódico The Dial de publicar cuatro capítulos del Libro III, en septiembre de 1926.[21] Los Jolas le dieron a Joyce nuevos ánimos y en los años siguientes apoyo material durante el largo proceso de escritura del texto;[22] publicaron asimismo algunas secciones en su revista literaria Transition, bajo el título de Work In Progress. Durante algunos años Joyce trabajó rápidamente, agregando lo que serían los capítulos I.1 y I.6, y revisando los segmentos ya escritos para hacerlos verbalmente más complejos.[23]

Sin embargo, por entonces antiguos entusiastas de la obra de Joyce, como Ezra Pound y el hermano del autor Stanislaus Joyce, se mostraron cada vez más críticos.[24] Para propiciar un clima más favorable entre la crítica, un grupo de partidarios de Joyce (entre ellos Samuel Beckett, William Carlos Williams y Rebecca West) reunieron una colección de ensayos sobre la obra, que se publicó en 1929 bajo el título de Our Exagmination Round His Factification for Incamination of Work in Progress.[25] En julio de 1929, cada vez más desanimado por la mala recepción que estaba teniendo su libro, Joyce consultó con su amigo James Stephens la posibilidad de que este lo completara. Le escribió a Weaver a finales de 1929 que había «explicado [a Stephens] todo sobre el libro, por lo menos en gran detalle, y me prometió que si me parecía demente continuar, en mi estado, y no veía otra alternativa, que se consagraría en cuerpo y alma a completar lo que falta, es decir la segunda parte y el epílogo o cuarta».[26] Al parecer Joyce escogió a Stephens por razones de superstición, pues ambos habían nacido en el mismo hospital, con una semana de diferencia, y porque su amigo compartía el nombre del álter ego de Joyce, Stephen Dedalus.[27] Sin embargo, a Stephens finalmente nunca se le pidió que llevase a cabo esa tarea.

En los años 1930, mientras escribía los Libros II y IV, el ritmo de trabajo disminuyó considerablemente debido a varios factores, como la muerte en 1931 de su padre, John Joyce,[28] la preocupación por la salud mental de su hija Lucia[29] y sus propios problemas de salud, en particular con su vista, cada vez más deficiente.

Tras diecisiete años de trabajo, Finnegans Wake se publicó en forma de libro el 4 de mayo de 1939. Joyce murió dos años más tarde en Zürich, el 13 de enero de 1941.

Trama[editar]

Finnegans Wake comprende diecisiete capítulos, divididos en cuatro Libros. El Libro I está compuesto por ocho capítulos, el II y el III por cuatro respectivamente, y el IV solo comprende un corto capítulo. Todos carecen de título y, aunque Joyce nunca suministró posibles títulos como hizo con Ulises, sí los incluyó en varias secciones publicadas separadamente (vid. infra). La crítica, sin embargo, acostumbra indicar el libro en números romanos y el capítulo en arábigos, de modo que III.2, por ejemplo, indica que se trata del segundo capítulo del tercer libro.

Dado el enfoque fluido y mudable de los personajes y la trama, sigue sin alcanzarse una sinopsis generalmente consensuada y definitiva. En ese sentido, esta sección es un sumario que cuenta con un consenso amplio, aunque no universal.

Libro I[editar]

La naturaleza del libro es cíclica: la última frase, un fragmento, continúa con la primera: «A way a lone a last a loved a long the | riverrun, past Eve and Adam's, from swerve of shore to bend of bay, brings us by a commodius vicus of recirculation back to Howth Castle and Environs» (vid. traducción aproximada más adelante). Joyce mismo reveló que el libro «termina en la mitad de una frase, y comienza en medio de la misma frase».[30] El capítulo introductorio (I.1) establece que el entorno narrativo será el "Castillo de Howth y alrededores", y presenta al albañil dublinés llamado Finnegan, quien sufre una caída mortal mientras construye un muro.[nota 6] [31] Su esposa Annie dispone su cuerpo como un festín para los asistentes al funeral, pero este desaparece antes de que puedan comerlo.[31] A continuación sigue una serie de estampas episódicas, lejanamente relacionadas con la muerte de Finnegan, usualmente llamadas "The Willingdone Museyroom",[32] "Mutt and Jute",[nota 7] [33] y "The Prankquean".[34] Al final del capítulo se desencadena una pelea, en la que un poco de whisky cae sobre el cadáver de Finnegan, y «el muerto Finnegan se levanta en su ataúd suplicando que le den un whisky pero sus dolientes lo vuelven a tumbar para que descanse»,[35] tratando de convencerlo de que está mejor como está.[36] El capítulo termina con la imagen del personaje de HCE partiendo de la Bahía de Dublín para asumir un lugar central en la historia.

Fuente en Dublín de Anna Livia Plurabelle, personaje de Finnegans Wake.

I.2 comienza con una semblanza de "Harold o Humphrey" Chimpden que recibe el apodo de "Earwicker" del rey Pescador, quien lo encuentra tratando de cazar tijeretas con una maceta invertida en un palo mientras opera un peaje a través del cual el rey está pasando. Este nombre ayuda a Chimpden, conocido por sus iniciales HCE, a obtener prominencia en la sociedad dublinesa como "Here Comes Everybody". Sin embargo, su reputación se ve afectada por un rumor que se extiende por la ciudad, el cual parece ser de naturaleza sexual e implica a dos muchachas en el parque Fénix, aunque los detalles de la transgresión de HCE cambian cada vez que se relatan los hechos.

Del los capítulos I.2 al I.4 se sigue el proceso de este rumor, comenzando por el encuentro de HCE con "a cad with a pipe" [un canalla con pipa] en el Parque Fénix, quien lo saluda en gaélico y le pregunta la hora, pero HCE malinterpreta la pregunta como un reproche y, al negar rumores que aquel ni siquiera había escuchado, se autoacusa. Estos rumores se expanden pronto por Dublín, hasta el punto de que el personaje Hosty escribe una canción llamada "The Ballad of Persse O'Reilly". Por lo tanto, HCE busca un escondite y es asediado en la puerta cerrada de su pub por un estadounidense que busca qué tomar a altas horas de la noche.[37] HCE permanece sin embargo en silencio, sin responder a las acusaciones e improperios, y sueña que está enterrado en el fondo del lago Neagh.[38] Luego es llevado a juicio con el nombre de Festy King. Finalmente es liberado y de nuevo busca un escondite. Un importante elemento probatorio, una carta sobre HCE escrita por su esposa ALP, es requerido para examinarlo de cerca.

La carta se convierte en el centro de atención al ser analizada en detalle en I.5. ALP se la dictó a su hijo Shem, un escriba o escritor, y se la entregó a su otro hijo Shaun, un cartero, para que la entregara. Pero esta no le llega a su destinatario y termina en un conchal, de donde la desentierra una gallina llamada Biddy. El capítulo I.6 se aleja de la narración principal para presentar en detalle a los protagonistas y a los personajes secundarios, en la forma de doce adivinanzas y respuestas.

En los dos capítulos finales del Libro I sabemos más sobre el autor de la carta, Shem the Penman (el escriba) (I.7) lo mismo que sobre la persona que la ha escrito, su madre ALP (I.8). El capítulo de Shem consiste en "el asesinato por Shaun de su hermano Shem", describiendo al hermético artista como un falsificador y una "farsa" (sham en inglés), antes de saber que «Shem es protegido por su madre [ALP], que aparece al final para defender a su hijo».[39] El siguiente capítulo trata sobre ALP, "Anna Livia Plurabelle", que se caracteriza por reunir miles de nombres de río de todo el mundo y, en general, se considera como el pasaje más depurado artísticamente del texto.[40] Joyce describió el capítulo en 1924 como «un diálogo a través del río de dos lavanderas que al caer la noche se convierten en un árbol y una piedra». [Texto original: "A chattering dialogue across the river by two washerwomen who as night falls become a tree and a stone"].[41] Las dos lavanderas chismorrean sobre la respuesta de ALP a las acusaciones dirigidas a su esposo HCE, mientras lavan ropa en el Liffey.

En el primer capítulo de Finnegans Wake, Joyce describe la caída del gigante mitológico Finnegan y su renacer en la figura del padre de familia y propietario de un pub, Humphrey Chimpden Earwicker. -
(Resumen e interpretación del episodio con que se abre la novela, por Donald Phillip Verene.)[42]

Se dice que ALP ha escrito una carta declarándose cansada de su compañero. Sus chismes las llevan luego a sus asuntos de juventud y a sus encuentros sexuales, antes de regresar a la publicación de la culpa de HCE en el periódico de la mañana, y de la venganza que le inflige su esposa a sus enemigos: tomando un "saco del correo" de su hijo Shaun el cartero, les reparte regalos a sus 111 hijos. Al final del capítulo, las lavanderas tratan de retomar el hilo de la historia, pero su conversación se hace cada vez más difícil, pues están en las orillas opuestas del río que se ensancha y está oscureciendo. Por último, a medida que se convierten en un árbol y una piedra, piden que les cuenten el cuento de Shem o Shaun.[43]

Libro II[editar]

Mientras que el Libro I de Finnegans Wake trata principalmente sobre los padres HCE y ALP, el Libro II desplaza el enfoque hacia sus hijos, Shem, Shaun e Issy.

II.1 comienza con una función de pantomima que resalta, en una lengua relativamente clara, las identidades y las características de los protagonistas del libro. Luego el capítulo trata sobre un juego de adivinanzas entre los niños, en el cual Shem debe dar tres veces con el color que las muchachas han escogido.[44] Incapaz de responder debido a su pobre visión, cae en desgracia y su hermano Shaun se gana el afecto de ellas. Por último, HCE sale del pub y con voz de trueno les ordena entrar a los niños.[45]

El capítulo II.2 sigue a Shem, Shaun e Issy estudiando en el altillo del pub tras haber sido llamados en el capítulo precedente.[46] [47] El capítulo describe a "[Shem] explicándole a [Shaun] como abordar una prueba de Euclides", estructurada como «una reproducción de un viejo texto de niños y niñas de escuela con marginalia hechas por los mellizos, que cambian de lado la mitad del tiempo, y notas a pie de página por parte de las niñas (que no cambian de posición)».[48] [49] Cuando Shem (que en este punto se llama Dolph) ha ayudado a Shaun (llamado Kev) a hacer la demostración de Euclides, el segundo se da cuenta de que ha trazado un diagrama de los genitales de ALP, y «Kev finalmente entiende la importancia de los triángulos [y] le pega a Dolph». A continuación "Dolph perdona a Kev" y a los niños se les dan como tarea ensayos sobre 52 hombres famosos.[50] El capítulo termina con la "carta nocturna" de los niños para HCE y ALP, en la cual están «aparentemente unidos en el deseo de derrotar a sus padres».[51]

II.3 muestra a HCE trabajando en el pub, en el local que queda debajo de la habitación de los niños. Mientras que HCE atiende a sus clientes, la trama sigue las dos narraciones de las emisiones que transmiten los aparatos de televisión y de radio, "El capitán noruego y la hija del sastre",[nota 8] y "Cómo Buckley le disparó al general ruso". El primero presenta a HCE como un general noruego que es domesticado a través de su matrimonio con la hija del sastre. La segunda, contada por Shem y Shaun como Butt y Taff, presenta a HCE como un general ruso al que el soldado Buckley le dispara.[53] Earwicker ha estado ausente durante la segunda historia, pues ALP lo ha llamado a que suba. Cuando regresa, sus clientes lo increpan, pues ven en Buckley disparándole al capitán como un símbolo de Shem y Shaun suplantando a su padre.[54] Tras esa condena de su carácter, HCE se ve obligado a hacer una confesión general de sus crímenes, incluyendo su incestuoso deseo de muchachas jóvenes.[55] [56] [57] [58] Por último un policía llega y manda a los muy bebidos clientes a sus casas, el bar cierra,[59] y aquellos desaparecen cantando en medio de la noche y con un ebrio HCE, limpiando el lugar y tomándose los cunchos de los vasos, se metamorfosea en el viejo rey irlandés Rory O'Connor y se desmaya.[60] [61]

El Libro II.4 muestra el sueño de Earwicker bebido y dormido, y presenta a cuatro hombres viejos (Matthew, Mark, Luke y John) espiando la travesía de Tristán e Isolda.[nota 9] El corto texto muestra «a un anciano como el rey Marco siendo rechazado y abandonado por jóvenes amantes que parten a un futuro sin él»,[62] mientras que los cuatro ancianos miran a Tristán e Isolda, y pronuncian cuatro comentarios entrelazados sobre los amantes y sobre ellos mismos, que «siempre se están repitiendo a sí mismos».[63]

Secciones: 1. Un programa de radio con la historia de Pukklesen (un capitán noruego jorobado), Kersse (sastre) y McCann (agente naviero) en la que se cuenta, entre otras cosas, cómo HCE conoció y se casó con ALP. 2-3. Interludio en el que Kate (la mujer de la limpieza) dice a HCE que se le busca escaleras arriba, la puerta se cierra y se anuncia la historia de Buckley. 4-5. La historia, recontada por Butt y Taff (Shem y Shaun), y emitida por televisión, de cómo Buckley le disparó al general ruso [HCE]. (Resumen de los extremadamente complejos capítulos 2 y 3, a cargo de Danis Rose, quien opina que transcurren en el bar del hotel de Earwicker.)[64]

Libro III[editar]

Este libro trata casi exclusivamente del personaje Shaun, en su papel de cartero, con la misión de entregar la carta de ALP, a la cual se hizo referencia en el Libro I, carta que él nunca había visto.[nota 10] III.1 se abre con el llamado "asno de los cuatro maestros" contando cómo pensaba, mientras caía dormido,[65] que había visto y oído una aparición de Shaun el cartero.[66] Como resultado Shaun vuelve a despertarse y, flotando por el río Liffey en un barril, se plantea catorce preguntas sobre el significado y el contenido de la carta que lleva. Sin embargo, Shaun, «preocupado por ser despreciado, se pone en guardia y los narradores aquietados nunca obtienen una respuesta directa de él».[67] Las respuestas de Shaun se centran en su propia personalidad jactanciosa y su amonestación al autor de la carta, su hermano artista, Shem. Después del interrogatorio, Shaun pierde el equilibrio y el barril en que ha estado flotando se da la vuelta y él sale por el otro lado, fuera del alcance del oído del narrador, antes de desaparecer completamente de la vista.[68]

En III.2, Shaun vuelve a aparecer como "Jaunty Jaun" y pronuncia un sermón largo y sexualmente sugestivo a su hermana Issy y sus veintiocho compañeras de la Escuela de Santa Brígida. A lo largo de este libro Shaun continuamente retrocede, pasando de ser un anciano a un bebé de gran tamaño acostado sobre su espalda, y, en III.3, en un barco a través del cual habla de nuevo HCE con la voz de un médium. Esto lleva a la autodefensa de HCE contra los comentarios negativos sobre su vida, en el pasaje titulado "Haveth Childers Everywhere" ["Tened hijos en todas partes"]. El libro III termina en el dormitorio del señor y la señora Porter en su intento de copular mientras sus hijos, Jerry, Kevin e Isobel Porter, duermen arriba y amanece en el exterior (III.4). Jerry se despierta de una pesadilla con una monstruosa figura paterna; la señora Porter interrumpe el coito y acude a consolarlo, con estas palabras: «You were dreamend, dear. The pawdrag? The fawthrig? Shoe! Hear are no phanthares in the room at all, avikkeen. No bad bold faathern, dear one».[69] [nota 11] Luego vuelve a la cama, se oye el canto del gallo y el libro termina con la culminación del coito.[70]

Libro IV[editar]

Secciones: 1. El despertar y la resurrección de HCE. 2. La salida del sol. 3. El conflicto de la noche y el día. 4. El intento de determinar la hora correcta. 5. El punto final del tiempo regresivo y la figura, Shaun, del libro III. 6. La victoria del día sobre la noche. 7. La carta y el monólogo de ALP.
(Resumen de los acontecimientos del libro IV por Roland McHugh.)[71]

Consta de un solo capítulo, que, como el primero del libro, está compuesto principalmente por una serie de anécdotas aparentemente no relacionados entre sí. Después de suplicar que llegue el día,[72] el resto del capítulo consta de las anécdotas o estampas "San Kevin", "Berkely y Patrick" y "La carta venerada".[nota 12] [73] Se le da la última palabra a ALP, ya que el libro se cierra con una versión de su carta[74] y su largo monólogo final, en el que intenta despertar a su marido dormido, con estas palabras: «¡Levántate, hombre de los hooths,[nota 13] has dormido demasiado tiempo!»,[75] y recuerda un paseo que dieron en cierta ocasión, esperando que pueda repetirse alguna vez. Al final de su monólogo, ALP —como el río Liffey— desaparece en la madrugada, disuelta en el océano. Las últimas palabras del libro son fragmentarias, pero forman una oración completa si se unen a aquellas con las que comienza el libro:

A way a lone a last a loved a long the / riverrun, past Eve and Adam's, from swerve of shore to bend of bay, brings us by a commodius vicus of recirculation back to Howth Castle and Environs. [Trad. libre: Curso solo último querido largo / el corre-río, más allá de "Eva y Adán", del desvío de la costa a la curva de la bahía, nos lleva por un comodamplio vicogiroviciado de recirculación de vuelta al castillo de Howth y Alrededores.]

Interpretación y temas[editar]

Imprecisión argumental[editar]

Thus the unfacts, did we possess them, are too imprecisely few to warrant our certitude... [Trad. libre: De tal modo que lo des-hecho, si es que lo entendemos, es demasiado imprecisamente escaso para apoyar certeza alguna...][76]

Escritores y estudiosos como Joseph Campbell, John Gordon, Anthony Burgess y William York Tindall han tratado de determinar el hilo argumental de esta obra. Aunque no hay dos interpretaciones iguales, existe un acuerdo general sobre determinados "nudos de la trama". En todo caso, muchos estudiosos cuestionan seriamente la legitimidad de encontrar una historia lineal en texto de semejante complejidad. Como Bernard Benstock destaca, «en un trabajo en el que cada frase se abre con una variedad de posibles interpretaciones, cualquier resumen de un capítulo está destinado a ser incompleto».[77] David Hayman, por su parte, ha sugerido que «respecto a los esfuerzos de la crítica para establecer una trama en el Wake, tiene poco sentido forzar esa prosa en moldes narrativos».[78] Los retos del libro han llevado a algunos comentaristas a afirmaciones generales sobre el contenido y los temas, ante lo cual Benstock lanzó una advertencia contra el peligro de «hervir Finnegans Wake hasta dejarlo reducido a una insípida papilla, dejando al lector perezoso con un lío predigerido en la cabeza de generalizaciones y eslóganes».[79] Fritz Senn también ha expresado su preocupación con algunas sinopsis argumentales, afirmando que «disponemos de algunos resúmenes tradicionales, algunos incluso del propio Joyce. Me parecen muy insatisfactorios además de inútiles. Por lo general dejan de lado las partes más difíciles y solo hacen recircular lo que ya sabemos. Simplemente no puedo creer que FW sea tan blandamente insulso como esos resúmenes sugieren».[80]

El reto de compilar una sinopsis definitiva de Finnegans Wake no sólo reside en la opacidad de su lenguaje, sino también en el enfoque narrativo radical que su autor utiliza. Joyce reconoció esto cuando le escribió a Eugene Jolas: «Podría fácilmente haber escrito esta historia a la manera tradicional. [...] Cada novelista sabe la receta. [...] No es muy difícil de seguir un esquema simple, cronológico, que los críticos vayan a entender. [...] Pero después de todo, estoy tratando de contar la historia de este familia de Chapelizod de manera original».[81] Esta "manera original" de contar en Finnegans toma la forma de un sueño narrativo discontinuo, con cambios bruscos entre personajes, nombres de personajes, lugares y detalles de la trama, lo que resulta en la ausencia de una secuencia lineal discernible. Esto motivó a Herring a afirmar que la trama de la obra «es inestable, no hay una ilación de principio a fin, sino muchas historias reconocibles y tipos de trama con giros familiares y no familiares, contadas desde diferentes perspectivas».[82] Patrick A. McCarthy amplía esta idea de una narrativa no lineal y digresiva con el argumento de que «en gran medida, lo que parece ser un intento de contar una historia a menudo se desvía, se interrumpe o deforma en otra cosa, por ejemplo, un comentario de un relato con detalles contradictorios o no verificables».[83] En otras palabras, mientras que los puntos cruciales de la trama —como el crimen de HCE o la carta de ALP— se discuten interminablemente, el lector no se los encuentra o los experimenta de primera mano, y los detalles respectivos fluctúan continuamente, siguen ignotos y tal vez sean imposibles de conocer. Suzette Henke, en consecuencia, ha descrito esta novela como una aporía.[84] El propio Joyce reconoció de forma tácita este enfoque radicalmente diferente de lenguaje y trama en una carta de 1926 a Harriet Shaw Weaver, en la que esbozaba sus intenciones para el libro: «Una gran parte de toda la existencia humana se experimenta en un estado que no se puede representar razonablemente mediante un lenguaje despiertamplio, una gramática cortaseca y una trama tiradelante».[85]

Los críticos han visto un precedente para la presentación de la trama del libro en la célebremente digresiva novela de Laurence Sterne Vida y opiniones del caballero Tristram Shandy; Thomas Keymer afirmó al respecto que «Tristram Shandy es la natural piedra de toque de James Joyce, quien expresó su intento de "construir muchos planos narrativos con un solo propósito estético" en Finnegans Wake».[86]

Por lo general, se considera que el segundo libro es la parte más opaca del libro y por lo tanto la más difícil de resumir. William York Tindall dijo de los cuatro capítulos que lo conforman: «No existe nada más denso que esto».[87] A su vez, Patrick Parrinder lo describió como el «peor y más desorientador atolladero del Wake».[88]

A pesar de las técnicas revolucionarias de Joyce, el autor insistió repetidamente en que la obra no estaba compuesta aleatoriamente y sin sentido; según Richard Ellmann el autor afirmaba siempre: «Puedo justificar cada línea de mi libro».[89] Y a Sisley Huddleston le dijo: «Los críticos que tan agradecidos estaban por Ulises se quejan ahora de mi nuevo trabajo. Como son incapaces de entenderlo, sostienen que no tiene sentido. Ahora bien, si no tuviese ningún sentido se habría podido escribir rápidamente, sin pensar, sin dolor, sin erudición, pero te aseguro que estas veinte páginas que tenemos ante nosotros [es decir, el capítulo I.8] me han costado 1.200 horas y un enorme gasto de espíritu».[nota 14] Cuando el editor de Vanity Fair le preguntó a Joyce si los bocetos del Work in Progress eran consecutivos y estaban interrelacionados entre sí, él respondió: «Todo es consecutivo y está interrelacionado».[90]

Len Platt, responsable de una edición reciente de la obra (2012), afirma a este respecto que desde hace muchos años, la tradición crítica sobre el libro ha dedicado gran energía en anudar todo aquello que Joyce en realidad se había aplicado pacientemente a desanudar de manera por demás hilarante.[nota 15]

Temas[editar]

Fargnoli y Gillespie sugieren que el primer capítulo «introduce [los] temas y cuestiones principales del libro», que enumeran como «la caída de Finnegan, la promesa de su resurrección, la estructura cíclica del tiempo y de la historia (disolución y renovación), el amor trágico encarnado en la historia de Tristán e Isolda, el motivo de los hermanos en guerra, la personificación del paisaje y la cuestión del crimen de Earwicker en el parque, cuya naturaleza precisa no se establece».[91] Ese punto de vista cuenta con un amplio consenso, tomando las anécdotas como apropiaciones alegóricas de los temas y personajes del libro; por ejemplo, Schwartz considera que el episodio del "The Willingdone Museyroom" representa el «drama de la familia arquetípica en términos histórico-militares».[92] El mismo Joyce se refiere al capítulo como un "prelude"[93] y como una «fotografía aérea de la historia de Irlanda, una celebración del sombrío pasado de Dublín».[nota 16] Riquelme considera que «los pasajes cerca del principio del libro y su eco del final se complementan mutuamente»[94] y Fargnoli y Gillespie proponen que la estructura cíclica del libro se refleja en los temas que le son inherentes, que «las tipologías de la experiencia humana que Joyce identifica [en Finnegans Wake] son [...] esencialmente cíclicas, es decir, siguen un modelo y son recurrentes; en particular, las experiencias del nacimiento, la culpa, el juicio, la sexualidad, la familia, los rituales sociales y la muerte».[95] En una enumeración temática similar, Tindall razona que «la subida y la caída y de nuevo la subida, el dormir y el despertar, la muerte y la resurrección, el pecado y la redención, el conflicto y el apaciguamiento, y, sobre todo, el tiempo mismo [...] son la materia en el ensayo de Joyce sobre la humanidad».[96]

Henkes y Bindervoet resumen el consenso crítico al señalar que, entre su arranque temáticamente indicativo y los últimos capítulos, el libro se refiere a «dos grandes cuestiones» que no acaban de resolverse: la naturaleza del pecado secreto del protagonista, HCE, y el contenido de la carta escrita por su esposa, ALP.[97] Acerca del pecado nunca expreso de HCE, la mayoría de los estudiosos lo interpreta como la representación del pecado original del hombre, resultado de la Caída. Anthony Burgess sostiene que HCE, a través de su sueño, trata de «hacer que la historia se trague su culpa por él» y para ello «se ha hundido tan profundamente en su sueño, que ha llegado al nivel de convertirse en un ser plural, al punto de asumir su culpa como culpa colectiva de la humanidad».[Texto original: «to make the whole of history swallow up his guilt for him» and to this end «HCE has, so deep in his sleep, sunk to a level of dreaming in which he has become a collective being rehearsing the collective guilt of man».][98] Fargnoli y Gillespie opinan que pese a no estar claro, «el presunto delito de Earwicker en el parque» debe de haber sido de «voyeurismo, sexual, o tal vez escatológico».[91] La carta de ALP aparece varias veces en el libro, bajo distintas apariencias, si bien su contenido no puede determinarse exactamente. La idea general, sin embargo, es que se trata tanto de una exoneración de HCE, como de la acusación por su pecado. Herring apunta que «el efecto de la carta de ALP es precisamente contrario a su intención [...] cuanto más defiende ALP a su esposo en su carta, más escándalo le echa encima».[99] Patrick A. McCarthy afirma que «es apropiado que las aguas del Liffey, en representación de Anna Livia, laven la evidencia de los pecados de Earwicker [comentario de las lavanderas en el capítulo I.8] en tanto que (nos dicen) ella asume sobre sí la culpabilidad de su marido hasta redimirlo, pero a la vez queda manchada por los crímenes de él y puede ser considerada su cómplice».[100]

Reconstrucción de la vida nocturna[editar]

A lo largo de los diecisiete años de gestación del libro, Joyce declaró que con Finnegans Wake lo que trataba era de «reconstruir la vida nocturna»,[4] y que el libro constituía un «experimento en la interpretación de "la noche oscura del alma"».[101] Según informa Ellmann, Joyce transmitió a Edmond Jaloux que Finnegans Wake se escribiría «para adaptarse a la estética del sueño, donde las formas se prolongan y multiplican solas»,[102] y que a otro amigo le informó de su concepción del libro como «el sueño del viejo Finn, yaciendo muerto junto al río Liffey y observando la historia de Irlanda y del mundo, la pasada y la futura, fluyendo a través de su mente como un pecio en el río de la vida».[103] [104] Al analizar las reacciones, por lo general negativas, que iban suscitando las primeras entregas del libro, el escritor afirmó:

No puedo entender a algunos de mis críticos, como Ezra Pound o la señorita Weaver, por ejemplo. Dicen que es "oscuro". Y lo comparan, por supuesto, con el Ulises. Pero la acción de Ulises transcurría principalmente durante el día, y la de mi nuevo trabajo se lleva a cabo principalmente por la noche. Es natural que las cosas no sean tan claras de noche, ¿o quizá debieran serlo?[nota 17]

Esta pretensión de Joyce de representar la noche y los sueños ha sido aceptada y cuestionada con mayor o menor intensidad. Los que la apoyan han señalado que el Libro IV proporciona la evidencia más fuerte, como cuando el narrador pregunta: «¿Quieres decir que te has dado cuenta de que lo que hemos tenido ha sido un profundo sueño nocturno?»[105] y luego llega a la conclusión de que lo sucedido había sido «una larga, muy larga, una oscura, muy oscura [...], difícilmente soportable [...] noche».[106] Tindall se refiere a este Libro IV como «un capítulo de resurrección y despertar»,[107] y McHugh considera que el capítulo revela «la conciencia clara de eventos que ocurren fuera del escenario, conectados con la llegada de la aurora y el proceso de despertar que culmina el proceso del sueño de Finnegans Wake».[108]

Sin embargo, esta conceptualización de la obra como un sueño es motivo de controversia para algunos. Harry Burrell, representante de este punto de vista, sostiene que «uno de los tópicos sobre Finnegans Wake dice que se trata de un sueño. No lo es, y no hay un soñador». Burrell afirma que la teoría es una salida fácil para «aquellos críticos que tienen dificultades para comprender la novela, que buscan algún tipo de explicación de la misma».[109] Sin embargo, muchos critican este punto de vista, ya que moteja el testimonio del propio autor del libro como un «engañoso [...] esfuerzo publicitario».[110] Parrinder, por su parte, igualmente escéptico con la definición de la obra como un sueño, sostiene que, hacia 1927, a Joyce se le ocurrió la idea de representar sus experimentos lingüísticos como la expresión de la noche, como medio de defensa contra sus muchos críticos, argumentando además que «no se puede decir que el uso de neologismos constituya una de las características principales del proceso onírico; tal justificación para el lenguaje de Finnegans Wake huele peligrosamente a interesada».[111]

Mientras que muchos, si no todos, están de acuerdo en que tiene sentido afirmar que el libro trata de "un sueño", pocos lo están en cuál sea el personaje soñador.[112] En un análisis a cargo de Edmund Wilson, titulado "The Dream of H. C. Earwicker" ["El sueño de H. C. Earwicker"], se parte del supuesto de que el propio Earwicker es el soñador, un supuesto que han apoyado otros estudiosos "wakeanos" como Harry Levin, Hugh Kenner y William Troy.[112] Joseph Campbell, en A Skeleton Key to Finnegans Wake [La clave estructural de 'Finnegans Wake'], también cree que Earwicker era el soñador, pero considera que la narración recoge las observaciones y comentarios de un pedante desconocido del sueño en progreso de Earwicker, cuyo flujo interrumpe de continuo con sus propias divagaciones.[113]

Ruth von Phul fue la primera en argumentar que Earwicker no era el soñador, punto de vista que tuvo gran eco en su día. Su idea, sin embargo, de que el soñador era Shem ha encontrado menos apoyo.[113] [114]

La afirmación de que el sueño pertenecía al Sr. Porter, cuya personalidad onírica venía personificada por HCE, provino de la idea fundamental de que el soñador se despierta parcialmente durante el capítulo III.4, en el que a él y a su familia se les conoce por el nombre de Porter.[115] Anthony Burgess resume esta concepción del "sueño" de esta manera: «El Sr. Porter y su familia pasan durmiendo la mayor parte del libro. [...] El Sr. Porter tiene un sueño profuso, que nosotros podemos compartir. [...] Al soñar, se convierte en una mezcla extraña de hombre que experimenta culpabilidad, de bestia y criatura reptante, e incluso adquiere un nuevo y oníricamente apropiado nombre: Humphrey Chimpden Earwicker».[Texto original: «Mr. Porter and his family are asleep for the greater part of the book [...] Mr. Porter dreams hard, and we are permitted to share his dream [...] Sleeping, he becomes a remarkable mixture of guilty man, beast, and crawling thing, and he even takes on a new and dreamily appropriate name – Humphrey Chimpden Earwicker».][116]

Harriet Shaw Weaver fue de los primeros en sugerir que el sueño no era de un solo soñador, sino que más bien se trataba de un análisis del proceso de soñar en sí. En carta a J. S. Atherton, escribió:

En particular, adscribir todo el asunto a un sueño de HCE me parece absurdo. Mi opinión es que el señor Joyce no tenía intención de que su libro fuese juzgado como el sueño de un personaje, sino que consideraba el hecho onírico, con sus desplazamientos, permutaciones y posibilidades, como el útil más conveniente para permitirle la mayor libertad a la hora de introducir todo material deseado para adecuarse a su nocturno.[nota 18]

Bernard Benstock argumentó asimismo que «el soñador en el Wake es algo más que una sola persona, incluso si nos colocamos en el nivel básico en que presenciamos el sueño del tabernero H. C. Earwicker».[117]

Otros críticos han tenido más dudas a la hora de identificar al soñador de la narración. Clive Hart sostiene que «cualquiera que sea nuestra conclusión sobre la identidad del soñador, y no importa lo variadas que sean las caricaturas que se proyecten de él en el sueño, está claro que siempre debe ser considerado como esencialmente externo al libro, y ahí debe ser dejado. Toda especulación sobre la "persona real" que hay detrás de las apariencias de sus oníricos sustitutos o acerca de la función del sueño en relación con las tensiones no resueltas de esta mente hipotética, será baldía, dado que las tensiones y los problemas psicológicos en Finnegans Wake no se refieren más que a las figuras oníricas que viven dentro del propio libro».[118]

John Bishop ha sido el defensor más elocuente del concepto de esta novela, sin paliativos y en todos los sentidos, como la descripción de un sueño, del soñador, y de la misma noche, argumentando que el libro no solo representa un sueño en su concepción sintética, sino que se trata totalmente de una representación literaria del sueño. Sobre este asunto escribe Bishop:

El mayor obstáculo para nuestra comprensión de Finnegans Wake [proviene] del error por parte de los lectores al interpretar lo que Joyce realmente quiso decir cuando habló del libro como de una "reconstrucción de la vida nocturna" y una "imitación del estado de sueño", y como consecuencia, los lectores han buscado tal vez con demasiada facilidad en el texto un literalismo inquebrantable, empeñados en la búsqueda de un tipo de significado que es en todos los sentidos la antítesis del tipo de significado que se desprende de los sueños.[119]

Bishop también de alguna manera ha vuelto a poner de moda la teoría de que "el despertar" [the Wake] se refiere a un solo soñador, aduciendo que no se trata del «sueño universal del hombre común mundialmente considerado, sino una reconstrucción de la noche —y una sola noche— según la experiencia de "una persona determinada" cuyo "atento oído" [earwitness] puesto en el mundo real es cronológicamente coherente».[120] Bishop ha marcado la orientación de otros críticos, como Eric Rosenbloom, quien ha propuesto que el libro «elabora la fragmentación y la reunificación de la identidad humana durante el sueño. Lo masculino [...], la mente diurna, ha sido superado por la mente nocturna femenina. [...] Los personajes viven en la transformación y el flujo continuo de un sueño, encarnados en la mente del soñador».[121]

Personajes[editar]

Whence it is a slopperish matter, given the wet and low visibility [...] to idendifine the individuone. [Traducción libre: De lo que se trata es de una cuestión resbaladesvaneciente, dada la poca y húmeda visibilidad [...] para definidentificar la indivi-dualidad.][122]

Los críticos no son unánimes a la hora de establecer si hay o no personajes en el Finnegans Wake. Grace Eckley señala que los personajes de la novela son distintos entre sí,[123] y aporta como argumentos la existencia de los narradores duales, el "nosotros" del primer parágrafo, lo mismo que las distinciones entre Shem y Shaun.[124] Margot Norris señala por el contrario que los «personajes son fluidos e intercambiables».[125] A favor de la segunda posición, Van Hulle encuentra que son más bien «arquetipos o amalgamas de personajes, que toman distintas formas»,[126] y Riquelme también se refiere a la selección de personajes mutables como "proteicos".[127] En una fecha tan temprana como 1934, como respuesta al recién publicado fragmento "The Mookse and the Gripes", Ronald Symond señaló que «los personajes en el Work in Progress, al funcionar en el caótico mundo espacio-temporal en el que viven, cambian de identidad según su voluntad. En un momento son personas, en otros, ríos o piedras o árboles, en otro personificaciones de ideas, y en algunos más están perdidos y escondidos en la textura real de la prosa, con un ingenio que supera con creces al de los crucigramas».[128] Semejante ocultación de la identidad ha llevado a cierta disparidad en la manera en que los críticos identifican a los protagonistas del libro. Por ejemplo, mientras que la mayoría coincide en que Festy King, quien aparece en el juicio en I.4, es una forma o tipo de HCE, Anthony Burgess cree por el contrario que se trata de Shaun.[129]

Sin embargo, aunque algunos personajes están en un estado constante de flujo –siempre cambiando de nombre, ocupación y aspecto– es discernible que existe un grupo recurrente de personajes centrales, o de tipos de personaje (lo que Norris llama "cifrados"). Durante la composición de Finnegans Wake Joyce usó signos (los “sigla”), que son más que nombres para designar a esas amalgamas o tipos de personajes. En una carta a su mecenas, Harriet Shaw Weaver de marzo de 1924, Joyce hizo una lista de ellos.[126] Para quienes aceptan que hay en el libro personajes distinguibles, este trata sobre la familia Earwicker, que consiste en un padre, una madre, dos mellizos y una hija.

Humphrey Chimpden Earwicker (HCE)[editar]

Kitcher señala que HCE es el protagonista de Finnegans Wake, afirmando que es «la figura dominante a lo largo de toda la obra [...]. Su culpa, sus defectos, sus fracasos permean todo el texto».[5] Para Bishop el flujo constante de personajes y atributos de HCE puede llevarnos a considerarlo como «cualquier hombre», pero es también claro al afirmar que «la simple densidad de la repetición de ciertos detalles y cuestiones nos permite saber que es un dublinés real, con sus particularidades». El consenso crítico usual sobre el personaje fijo de HCE lo expresa con claridad Bishop, quien lo describe como un «viejo protestante, de linaje escandinavo, relacionado con la administración de un pub en algún lugar de la localidad de Chapelizod, que tiene una esposa, una hija y dos hijos».[130]

De HCE se dice que corresponde literalmente a cientos de nombres en todo el libro. Terence Killeen ha señalado al respecto que en Finnegans Wake «nombrar es [...] un proceso fluido y provisional».[131]

A HCE se le llama al principio "Harold o Humphrey Chimpden";[132] una combinación de esos nombres como "Haromphreyld"[133] y como consecuencia de sus iniciales "Here Comes Everybody".[134] Estas iniciales sirven para construir una frase tras otra en todo el libro; por ejemplo, aparece en la primera parte del libro como "Howth Castle and Environs". A medida que la obra progresa los nombres con los que se evoca al protagonista se hacen cada vez más abstractos (como por ejemplo "Finn MacCool",[135] "Mr. Makeall Gone"[136] o "Mr. Porter"[137] ).

Anna Livia Plurabelle (ALP)[editar]

Patrick McCarthy describe a ALP, la esposa de HCE, como «la mujer río cuya presencia se implica en el "riverrun" con el cual Finnegans Wake comienza y cuyo monólogo cierra el libro. Durante más de seiscientas páginas, sin embargo, Joyce nos presenta a Anna Livia casi exclusivamente a través de otros personajes, de manera muy similar a Ulysses donde sabemos lo que Molly Bloom tiene que decir sobre sí misma solo en el último capítulo».[138] En donde se aborda con mayor detenimiento a ALP es en el capítulo I.8, en el cual cientos de nombres de ríos se tejen narrativamente sobre la vida de ALP. Del mismo modo, cientos de nombre de ciudades se entrelazan en "Haveth Childers Everywhere", el pasaje correspondiente, al final de III.3, que se concentra en HCE. Como resultado, por lo general se sostiene que HCE personifica a Dublín, fundada por los vikingos, y su esposa ALP hace otro tanto con el río Liffey, en cuya ribera se construyó la ciudad.

Shem, Shaun e Issy[editar]

ALP y HCE tienen una hija, Issy, cuya personalidad está por lo general dividida (representada por su gemela en el espejo). Parrinder señala que «como hija y hermana, es objeto del deseo secreto y reprimido tanto de su padre [...] como de sus dos hermanos».[139] Estos mellizos hijos de HCE y ALP, son un escritor llamado Shem "el escribano" y "el cartero" de nombre Shaun, que rivalizan para reemplazar a su padre y por el afecto de su hermana Issy. A Shaun se lo describe como un aburrido cartero, que se ajusta a las expectativas sociales, mientras Shem es un artista brillante y un oscuro experimentador, que algunos han visto como un álter ego de Joyce.[140] Hugh Staples considera que Shaun «quiere que lo tomen por un hombre de mundo, un eficaz ayudante de cámara, un glotón y un gastrónomo... Está poseído por una voz musical y es un fanfarrón. No está contento con su trabajo, que es el de mensajero o cartero; preferiría ser cura».[141] El súbito y algo inesperado ascenso de Shaun a protagonista de la novela en el Libro III lo explica Tindall afirmando que «tras deshacerse del viejo HCE, Shaun se convierte en el nuevo HCE».[142] Como su padre, Shem y Shaun adoptan diferentes nombres a lo largo del libro, como "Caddy y Primas";[143] "Mercius" y "Justius";[144] [145] "Dolph y Kevin";[nota 19] y "Jerry y Kevin".[146] Estos hermanos se comparan en el texto con alusiones a mellizos opuestos y enemigos en la literatura, la mitología y la historia. Algunos ejemplos son Seth y Horus de la historia de Osiris; las parejas bíblicas de Jacob y Esaú, Caín y Abel, y San Miguel y el Diablo –equiparando a Shaun con "Mick" y a Shem con "Nick", así como Rómulo y Remo.

Personajes secundarios[editar]

Finnegans Wake está a su vez poblado por toda una serie de personajes secundarios, como los cuatro maestros, los doce clientes, los encargados de la limpieza Kate y Joe, lo mismo que personajes más oscuros, como "McGrath", Lily Kinsella y el campanero "Fox Goodman".

Los personajes más recurrentes, además de la familia Earwicker, son los cuatro ancianos conocidos en conjunto como "Mamalujo" (una fusión de sus nombres: Matt Gregory, Marcus Lyons, Luke Tarpey y Johnny Mac Dougall). Estos sirven sobre todo como narradores, pero también desempeñan algunas funciones activas en la obra, como cuando actúan de jueces en el juicio de I.4, o como los inquisidores que interrogan a Yawn, en III.4. Tindall resume el papel de estos cuatro hombres como el de los cuatro maestros, los cuatro evangelistas y las cuatro provincias de Irlanda(«Matthew, del norte, es Ulster; Marcos, del sur, es Munster; Lucas, del oriente, es Leinster; y Juan, del occidente, es Connacht»).[147] Según Finn Fordham, Joyce le dijo a su nuera Helen Fleischmann que "Mamalujo" también representa la familia del mismo Joyce, concretamente a su esposa Nora (mama), su hija Lucia (lu) y su hijo Giorgio (jo).[148]

Además de los cuatro ancianos, hay un grupo de doce hombres sin nombre que siempre aparecen juntos y que actúan como clientes del pub de Earwicker donde cuentan chismes sobre sus pecados, como miembros del jurado en su juicio y como dolientes en su funeral.[149] La gente de la casa de Earwicker también incluye el equipo de limpieza: Kate, la sirvienta, y Joe, que es por turnos mozo y barman en el pub. La mayoría de los críticos ve a estos personajes como versiones antiguas de ALP y HCE.[150] Kate con frecuencia desempeña el papel de conservadora de museo, como en el episodio "Willingdone Museyroom" de 1.1, y se la puede reconocer por la repetición de su motivo "Tip! Tip!". A Joe se le llama con frecuencia por el nombre "Sackerson" y Kitcher lo describe como «una figura que a veces cumple el rol de policía, a veces [...] el de un sucio pordiosero, y con más frecuencia de empleaducho de la posada de HCE, el contrapunto masculino de Kate, que puede encarnar ambiguamente una versión más vieja de HCE».[151]

Lenguaje y estilo[editar]

Joyce inventó un idioma políglota único, o idioglosia, que aplicó únicamente a este trabajo. Este lenguaje se compone de palabras compuestas a partir de unos sesenta o setenta idiomas de todo el mundo, [152] que combina para formar todo tipo de juego de palabras o acrónimos y frases destinadas a transmitir varios estratos de significado a la vez. Senn ha calificado Finnegans de obra «polisémica»,[80] y Tindall habló de «arabesco».[153]

Norris lo describe como un lenguaje que «al igual que la poesía, utiliza palabras e imágenes con distintos significados, incluso a menudo contradictorios».[154] Una crítica temprana del libro argumentó que Joyce intentaba «emplear el lenguaje como un medio nuevo, rompiendo todos los usos gramaticales, los valores de espacio y de tiempo, todas las concepciones ordinarias de contexto [...] el tema es el lenguaje y el lenguaje es el tema, un lenguaje que explota toda asociación fónica y la asociación libre».[155]

A favor de este análisis que hace énfasis en la forma sobre el contenido, en 1939 Paul Rosenfeld anotó: «Esta escritura no es tanto acerca de algo, como algo en sí mismo [...] en Finnegans Wake el estilo, las cualidades esenciales, el movimiento de las palabras, sus secuencias rítmicas y melódicas, y el color emocional de la página son los principales representantes del pensamiento y el sentimiento del autor. Los significados comúnmente aceptados de las palabras son secundarios».[156]

Los críticos suelen enfatizar cómo esta manera de escribir logra comunicar múltiples niveles de significado al mismo tiempo. Al respecto, Hayman y Norris sostienen que su propósito es tanto ocultar y deshabilitar el significado como expandirlo. Hayman escribe que el acceso a «la trama sencilla» de la obra sólo se puede lograr a través de «la densa trama de un lenguaje diseñado tanto para ocultar esa historia como para revelarla».[157] Norris argumenta que el lenguaje de Joyce es «retorcido» y que a la vez que «se esconde revela secretos».[154] Allen B. Ruch ha denominado al nuevo lenguaje de Joyce "dreamspeak" ["hablaonírica"] y lo describe como «un lenguaje que es, básicamente, inglés, pero muy maleable e incluyente, rico en acrónimos, parodias estilísticas y complejos juegos de palabras».[158] Aunque se ha hablado mucho de las numerosas lenguas del mundo que se utilizan en la fusión lingüística del libro, la mayor parte de los idiomas poco conocidos aparece sólo raramente, en pequeñas dosis, y la mayoría de los críticos está de acuerdo con Ruch en que el sentido latente de la lengua, pese a su manifiesto hermetismo, es «básicamente el inglés».[159] [160] Burrell también revela que miles de los neologismos joyceanos «se basan en idénticos principios etimológicos que el inglés normativo».[161] Sin embargo, el uso del idioma del Wake no es exclusivo en la historia de la literatura; muchos críticos han descrito, por ejemplo, dichos acrónimos y neologismos como directamente tributarios de la obra de Lewis Carroll, Jabberwocky [poema sin sentido contenido en Alicia a través del espejo].[162]

Joyce murió poco después de la publicación de la obra, pero durante el proceso de elaboración había hecho por escrito una serie de afirmaciones sobre sus pretensiones de originalidad. En una carta a Max Eastman, por ejemplo, el autor sugiere que la decisión de emplear un lenguaje exclusivo y complejo fue el resultado directo de sus intentos de representar la noche:

Para escribir sobre la noche, me di cuenta de que realmente no podía, sentí que no podría utilizar palabras en sus conexiones ordinarias. Utilizadas de esta manera no expresan cómo son las cosas en la noche, en las diferentes etapas, el consciente, semiconsciente, el inconsciente. Comprendí que no se podía trabajar con las palabras en sus relaciones y conexiones ordinarias. Cuando llega la mañana, por supuesto, todo se ve claro otra vez.[...] Y yo reintegro todo a su inglés habitual; no voy a destruirlo para siempre.[163]

Se sabe que Joyce en este sentido participó a su amigo Arthur Power que «lo claro y conciso no puede hacer frente a la realidad, ser real es estar rodeado de misterio».[164] Sobre la gran cantidad de juegos de palabras empleados en la obra, Joyce argumentó a Frank Budgen: «Después de todo, la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana fue construida sobre un juego de palabras. Seguramente fue suficiente para mí»,[163] [nota 20] y contra las acusaciones de trivialidad respondió: «Sí, algunos de los medios que utilizo son trivial y otros son quadrivial».[163]

Una gran cantidad de juegos de palabras del libro es de tipo etimológico. Las fuentes nos dicen que Joyce disfrutaba profundizando en la historia y la evolución de los significados de las palabras y que su principal obra de consulta fue An Etymological Dictionary of the English Language, del Rev. Walter W. Skeat (Oxford, Clarendon Press, 1879). Por ejemplo, una de las primeras entradas de este diccionario, en la letra A, comienza así: «...(1) 'adown'; (2) 'afoot'; (3) 'along'; (4) 'arise'; (5) 'achieve'; (6) 'avert'; (7) 'amend'; (8) 'alas'; (9) 'abyss'...». Después, el autor del diccionario escribe: «Estos prefijos se discuten en mayor detalle en los apartados de 'Of', 'On', 'Along', 'Arise'...'Alas', 'Aware', 'Avast'...». Parece probable que estas cadenas de palabras motivaran a Joyce a terminar su novela con la serie: «...a way a lone a last a loved a long»...

El también irlandés Samuel Beckett ayudó a Joyce recabando en tarjetas para la obra palabras de lenguas extranjeras y, más tarde, al empeorar la vista de su amigo, Beckett escribía el texto a su dictado.[165] Beckett describe y defiende el estilo de Finnegans Wake de la siguiente forma:

Esta escritura que parece tan oscura es la quintaesencia del lenguaje, de la pintura y del gesto, con toda la claridad inevitable de los antiguos balbuceos. Vemos aquí la violenta economía del jeroglífico.[nota 21]

Frente a los obstáculos que hay que superar a fin de "comprender" el texto de Joyce, un puñado de críticos ha sugerido que los lectores se centren en el ritmo y el sonido de la lengua, y no sólo en su "significado". Ya en 1929, Eugene Jolas hizo hincapié en la importancia de las dimensiones sonoras y musicales de la obra. En su contribución a Our Exagmination Round His Factification for Incamination of Work in Progress, Jolas escribió:

Los que han oído al señor Joyce leer en voz alta el Work in Progress conocen la inmensa belleza rítmica de su técnica. Exhala un flujo musical que halaga al oído, que copia la estructura orgánica de las obras de la naturaleza, que se transmite cuidadosamente a cada vocal y consonante creados de oído.[166]

El crítico canadiense, historiador y novelista Patrick Watson también ha argumentado en este punto, afirmando:

Esas personas que dicen que el libro es ilegible no han intentado leerlo en voz alta. Este es el secreto. Incluso si articulas las palabras en silencio, de repente lo que parecía incomprensible (Hubert Butler lo llamó "el conocido galimatías de Joyce") salta al sentido referencial, por su sonido, ya que página tras página surgen alusiones a frases familiares, parábolas, dichos de todo tipo, y el juego de gozosas palabras totalmente genial, que había pasado desapercibido hasta que realmente lo escuchas, transforma lo que era una agonía sospechosa en una aventura.

Alusiones a otras obras[editar]

Finnegans Wake incorpora un gran número de alusiones y referencias a otros textos. Parrinder se refiere a ellas como «un ejemplo notable de intertextualidad», que contiene «una gran riqueza de referencias literarias».[167] Entre las alusiones más destacados se encuentran las irlandesas contenidas en la balada "Finnegans Wake" de la que el libro toma su nombre, las que apuntan al filósofo italiano Giovanni Battista Vico, en su obra Scienza Nuova,[168] al egipcio Libro de los Muertos, a las obras de Shakespeare,[169] y a textos religiosos como la Biblia y el Corán. Estas alusiones, en lugar de citar o hacer referencia directamente a una fuente, normalmente penetran en el texto de manera retorcida, a menudo a través de humorísticos juegos de palabras. Por ejemplo, Hamlet príncipe de Dinamarca, se convierte en "Camelot, prince of dinmurk" [Trad. libre: "Cámelot, príncipe de dinmarka"][170] y la "Epístola a los Hebreos" de San Pablo se convierte en "farced epistol to the hibruws" [Trad. libre: "epístola fársica a los hebros"; 'farce' es farsa en español].[171]

El libro comienza con una alusión a la Scienza Nuova, de Vico:

riverrun, past Eve and Adam's, from swerve of shore to bend of bay, brings us by a commodius vicus of recirculation back to Howth Castle and Environs. [Trad. libre: corre-río, más allá de "Eva y Adán", del desvío de la costa a la curva de la bahía, nos lleva por un comodamplio vicogiroviciado de recirculación de vuelta al castillo de Howth y Alrededores.]

"Commodius vicus" ['commodious': amplio, cómodo; 'vicus': especie de barrio en la antigua Roma, o también 'vicolo': callejón en italiano;[172] 'vicus' equivale asimismo fonéticamente a 'vicious', vicioso, viciado] se refiere a Giambattista Vico (1668-1744), quien propuso una teoría cíclica de la historia en su obra Scienza Nuova. Vico sostenía que el mundo estaba llegando al final de la última de las tres edades: la edad de los dioses, la edad de los héroes y la edad de los seres humanos. Estas ideas se repiten a lo largo de Finnegans Wake, aplicándose a la estructura en cuatro partes del libro. El nombre de Vico aparece buen número de veces durante el Wake, indicando la deuda de la obra con sus teorías, tales como «El camino Vico da vueltas y vueltas para cumplir con los términos en que comienza».[173] Una clara referencia a la teoría cíclica de Vico es que la historia con que se abre el libro es continuación de la frase con que se cierra, describiendo así un ciclo la obra misma, lo que prueba la importancia de este tipo de alusión.

Una de las fuentes de Joyce la extrajo del Antiguo Egipto, del mito del dios Osiris[174] y del Libro de los Muertos, la conocida colección de hechizos e invocaciones egipcios. Bishop sostiene que «es imposible pasar por alto la presencia vital del Libro de los Muertos en Finnegans Wake, obra que se refiere al Antiguo Egipto en incontables citas y alusiones».[175] En una de sus últimas conversaciones, Joyce sugirió a Frank Budgen que escribiera un artículo sobre Finnegans Wake titulado "Libro de los Muertos de James Joyce". Budgen satisfizo a su amigo publicando su artículo "Joyce's Chapters of Going Forth by Day" ["Capítulos de Joyce de La Salida al Día", como también se conoce al Libro de los Muertos], en que destacó muchas de las alusiones a la mitología egipcia presentes en la novela.[176] [177]

La leyenda de Tristán e Isolda, un triángulo de amor trágico entre la princesa irlandesa Isolda, el caballero de Cornualles Tristán y su tío el rey Marco de Cornualles también es frecuentemente aludido en esta obra, especialmente en el Libro II, capítulo 4. Fargnoli y Gillespie sostienen que «varios temas y motivos a lo largo de Finnegans Wake, como la condición de cornudo de Humphrey Chimpden Earwicker (que representa al rey Marco), así como los intentos de Shaun de seducir a Issy, se relacionan directamente con Tristán e Isolda [...] otros motivos relacionados con la pérdida de Earwicker de autoridad, tales como las fuerzas que usurpan el estatus de los padres, también se basan en Tristán e Isolda».[178]

El libro también alude con frecuencia a la mitología irlandesa, con HCE a veces correspondiendo al guerrero Fionn mac Cumhaill,[179] Issy y Anna Livia hacen de la princesa Gráinne, y Sem/Shaun de Dermot (Diarmaid). No sólo la mitología irlandesa, también figuras irlandesas reales muy conocidas se aluden a lo largo del texto. Por ejemplo, HCE se identifica a menudo con Charles Stewart Parnell, y el ataque de Shem a su padre refleja el intento del calumniador Richard Pigott de incriminar a Parnell en los "Asesinatos de Phoenix Park", de 1882, por medio de cartas falsas. Pero, dada la flexibilidad de la alusión en Finnegans Wake, HCE asume también el carácter de Pigott, porque así como HCE se traiciona a sí mismo como libertino, Pigott se traicionó a sí mismo en la investigación sobre la falsificación al escribir mal "hesitency" como "hesitancy" [duda], y esta palabra mal escrita aparece con frecuencia en el Wake.

El Finnegans también hace gran número de alusiones a textos religiosos. Cuando HCE se presenta por primera vez en el capítulo I.2, el narrador relata que «en el principio» era «un corpulento jardinero de edad avanzada», lo que equivale a la figura de Adán en el Jardín del Edén. Spinks destaca aún más esta alusión al señalar que al igual que HCE comete un delito no especificado en el parque, también Adán «comete un delito en un jardín».[180]

Influencia noruega[editar]

Dublín fue uno de los primeros asentamientos vikingos. Al ser el escenario de Finnegans Wake, Joyce incorporó en su obra varios elementos lingüísticos y culturales noruegos (referencias del idioma bokmål en su mayor parte). Por ejemplo, uno de los principales cuentos del capítulo II.3 es el de un sastre noruego. A su vez, palabras y expresiones noruegas como bakvandets, Knut Oelsvinger y Bygmester Finnegan (esta última en referencia al drama de Ibsen El maestro constructor) aparecen a menudo en la novela. De hecho, la mayoría de las obras de Ibsen, muchos de sus personajes y también algunas citas se hallan referenciados en el Wake. A medida que Joyce avanzaba en la obra, cada vez introducía más referencias de la literatura y los idiomas escandinavos, para lo que contrató a cinco profesores de noruego. El primero fue el poeta Olaf Bull. Joyce quiso leer textos noruegos en el idioma original, incluyendo la obra sobre mitología nórdica Norrøne Gude- og Heltesagn, de Peter Andreas Munch. Buscaba crear juegos de palabras y asociaciones inusuales a través de las barreras del lenguaje, una práctica que Olaf Bull comprendía bien. Las líneas de los poemas de Bull resuenan a través de Finnegans Wake, y el propio Bull se materializa con el nombre de "Olaph the Oxman", un juego de palabras con su apellido ["Olaf el Boyero"; 'ox': buey; 'bull': toro].[181]

Significación y valoración literarias[editar]

La significación de Finnegans Wake como obra literaria ha sido motivo de controversia desde el mismo momento de su aparición, en forma de serie, en las revistas de los años veinte. La respuesta inicial, tanto a las entregas serializadas como al libro definitivo, fue casi unánimemente negativa. Incluso los amigos cercanos y la familia desaprobaron texto tan aparentemente impenetrable. El hermano de Joyce, Stanislaus, le reprendió pronto por «escribir un libro sobre la noche incomprensible»,[182] y su antiguo amigo Oliver St. John Gogarty pensaba que el libro era una paparrucha lanzada por Joyce a la comunidad literaria, añadiendo: «se trata de la mayor bufonada en la literatura desde el Ossian de Macpherson».[183] Cuando a Ezra Pound, que siempre había sido paladín del Ulises, se le preguntó su opinión sobre el texto, escribió humorísticamente: «No hay nada hasta ahora, según percibo, a menos que una visión divina o una nueva cura para la gonorrea puedan quizá valer tanta periferización circumambiental».[nota 22] H. G. Wells, en una carta personal a Joyce, sostuvo que «ha dado usted la espalda a los hombres comunes, a sus necesidades elementales y a sus restringidos tiempo e inteligencia. [...] Me pregunto: ¿quién demonios es ese Joyce que me exige tantas horas de vigilia de los pocos miles que todavía me quedan por vivir, para ser merecedor de una apreciación adecuada de sus caprichos y fantasías y destellos artísticos?».[nota 23] Por su parte, la benefactora de Joyce, Harriet Shaw Weaver, le escribió en 1927 para informarle de sus dudas con respecto a su nuevo trabajo, afirmando: «Soy de manera tal que no me preocupan mucho los resultados de su Factoría Mayorista Garantizada de Galimatías, como tampoco las tinieblas e ininteligibilidades de su sistema de lenguaje deliberadamente enredado. Eso sí, creo que está usted malgastando su genio».[nota 24]

Los comentarios de la comunidad literaria en general fueron igualmente despectivos. D. H. Lawrence declaró, en reacción a los fragmentos del Wake que iban publicándose por separado como "Work in Progress": «¡Por Dios, qué torpe olla podrida se ha vuelto James Joyce! ¡Nada más que restos y tallos de repollo de citas de la Biblia, y lo demás cocido en el jugo periodístico de una deliberada mente sucia; el viejo y duramente trabajado estancamiento haciéndose pasar por lo ultimísimo!». [Texto original: «My God, what a clumsy olla putrida James Joyce is! Nothing but old fags and cabbage-stumps of quotations from the Bible and the rest, stewed in the juice of deliberate journalistic dirty-mindedness – what old and hard-worked staleness, masquerading as the all-new!»][85] Vladimir Nabokov, gran admirador asimismo de Ulises, describió Finnegans Wake como «nada más que una masa sin forma y sin brillo del folklore falso, un libro como un flan frío, un ronquido persistente en la habitación de al lado [...] sólo ciertos fragmentos poco frecuentes de entonaciones celestiales pueden redimirlo de la total insipidez».[Texto original: «Nothing but a formless and dull mass of phony folklore, a cold pudding of a book, a persistent snore in the next room [...] and only the infrequent snatches of heavenly intonations redeem it from utter insipidity».][85] En respuesta a estas críticas, la revista transition publicó a lo largo de la década de 1920 diversos ensayos, en defensa y explicación de la obra de Joyce. En 1929, estos ensayos (junto con algunos otros escritos para la ocasión) se recogieron bajo el título de Our Exagmination Round His Factification for Incamination of Work in Progress, siendo publicados por la librería Shakespeare and Company. En dicha colección aparece el primer encargo que se hizo a un joven Samuel Beckett, el ensayo titulado "Dante...Bruno. Vico...Joyce",[184] junto con otras contribuciones a cargo de William Carlos Williams, Stuart Gilbert, Marcel Brion, Eugene Jolas y otros. Como Margot Norris pone de relieve, la agenda de esta primera generación de críticos defensores del Wake se orientó a «asimilar el texto experimental de Joyce a una vanguardia literaria cada vez más establecida e institucionalizada [y] fundamentar el último trabajo de Joyce como punta de lanza de una filosofía avant-garde empeñada en la revolución del lenguaje».[185]

Tras su publicación como libro en 1939, Finnegans Wake recibió críticas de distinto signo, aunque mayormente negativas. La poeta Louise Bogan, en reseña aparecida en el periódico estadounidense The Nation, apuntó que, si bien el libro contenía «grandes bellezas, maravillosos pasajes de ingenio, gran variedad, la marca del genio y un conocimiento inmenso [...], al leerlo durante un largo período de tiempo le da a uno la impresión de ver la intemperancia convertirse en adicción, y luego libertinaje», y sostuvo que «el deleite con que Joyce reduce el conocimiento humano, la pasión y la religión a un revoltijo también es desconcertante».[186] Edwin Muir escribió en Listener: «Como un todo, el libro es tan elusivo que no admite juicio alguno; no puedo decir si nos lleva a mundos cada vez más profundos de significado o directamente al sinsentido», aunque también reconoció: «Hay en él destellos ocasionales de una especie de poesía difícil de definir, pero de potencia extraordinaria».[187] B. Ifor Evans afirmó algo parecido en el Manchester Guardian: debido a sus dificultados, el libro «no admite crítica», y argumentó que tal vez «dentro de veinte años, con estudios suficientes y con la ayuda de los comentarios que sin duda surgirán, podremos hallarnos en situación de valorarlo». Desmarcándose de los comentarios negativos que circulaban en ese momento, Evans escribió también: «La forma más fácil de lidiar con el último libro del Sr. Joyce sería [...] desestimarlo como la obra de un charlatán, pero el autor de Dublineses, Retrato del artista adolescente y Ulises no es ningún charlatán, sino un artista de proporciones muy considerables. Prefiero suspender mi juicio».[188]

En el tiempo transcurrido desde la muerte de Joyce, los admiradores del libro han luchado contra la percepción pública de la obra apoyando este mismo argumento. Uno de los primeros defensores del Wake fue Thornton Wilder, quien escribió a Gertrude Stein y Alice Toklas en agosto de 1939, pocos meses después de la publicación: «Una de mis obsesiones [...] ha sido la nueva novela de James Joyce, la excavación de sus claves enterradas y la resolución de esa cadena ininterrumpida de rompecabezas eruditos, para llegar finalmente a una enorme demostración de ingenio y un montón de cosas hermosas; en eso he empeñado mi convalecencia nocturna. Muchas gracias a él».[189] La publicación en 1944 del primer estudio en profundidad del texto final de Joyce, el ya mencionado A Skeleton Key to Finnegans Wake, a cargo del mitólogo Joseph Campbell y de Henry Morton Robinson, trató de demostrar a un público escéptico que si era capaz de hallarse la clave oculta, o "monomito", inscrito en el libro, entonces este podía leerse como una novela con personajes, trama y coherencia interna. Como resultado, a partir de las décadas de 1940 y 1960 el énfasis fundamental se alejó del concepto del Wake como una "revolución de la palabra" a una lectura que destacaba más bien su "coherencia lógica interna", de forma que el "vanguardismo" de la obra quedó en suspenso o aplazado mientras que el texto se contemplaba a través de los requisitos formales de la crítica americana inspirada en el New criticism, dictados que exigían una inteligibilidad poética, una lógica formal de los textos.[185] Poco a poco el crédito artístico del libro comenzó a subir, hasta el punto de que, en 1957, Northrop Frye describió Finnegans Wake como «la gran épica irónica de nuestro tiempo»[190] y Anthony Burgess elogió el libro como «una gran visión cómica, uno de los pocos libros del mundo que puede hacernos reír a mandíbula batiente casi en cada página».[11]

En 1962, Clive Hart escribió el primer estudio extenso sobre el libro desde el del recién mencionado de Campbell: Structure and Motif in "Finnegans Wake". Este trabajo enfocó la obra desde el campo cada vez más influyente del estructuralismo. Sin embargo, a través de la década de 1960, fue el postestructuralismo francés el movimiento que ejerció más influencia en la lectura del Finnegans, reorientando la atención crítica de nuevo a los experimentos lingüísticos radicales que se dan en la obra, así como en sus consecuencias filosóficas. Jacques Derrida desarrolló sus ideas de la literatura "deconstruida" en gran parte inspirado en Finnegans Wake (como se detalla en su ensayo "Dos palabras para Joyce") y, como resultado, la teoría literaria y en particular el postestructuralismo, han abrazado la innovación y la ambición de Joyce en su última novela.[nota 25] Derrida cuenta una anécdota sobre la importancia de los libros de Joyce para su pensamiento en una librería de Tokio,

un turista americano de la variedad más típica se inclinó sobre mi hombro y suspiró: "¡Cuántos libros! ¿Cuál de ellos es el definitivo? ¿Hay alguno?" Era una tienda de libros muy pequeña, más bien una agencia de información. Casi respondí: "Sí, hay dos, Ulises y Finnegans Wake".[191]

La influencia del texto en otros escritores ha crecido mucho desde el rechazo inicial. El estadounidense contemporáneo Tom Robbins es uno de los que hoy expresan mayor admiración por la compleja obra definitiva de Joyce:

El lenguaje en que está escrita es increíble. Hay tantas capas de juegos de palabras y referencias a la mitología y la historia. Pero es la novela más realista jamás escrita, exactamente el motivo por el que es tan ilegible. Él escribió el libro en la forma en que funciona la mente humana, una mente inteligente, inquisitiva. No es más que la forma de ser de la conciencia. No es lineal, es más bien una cosa apilada sobre otra. Y todo tipo de referencias cruzadas. Y él lo único que hizo fue llevarlo todo al extremo. Nunca ha habido un libro así y no creo que alguna vez habrá otro libro parecido. Se trata definitivamente de un logro humano monumental. Pero es muy difícil de leer. [Texto original: «The language in it is incredible. There's so many layers of puns and references to mythology and history. But it's the most realistic novel ever written. Which is exactly why it's so unreadable. He wrote that book the way that the human mind works. An intelligent, inquiring mind. And that's just the way consciousness is. It's not linear. It's just one thing piled on another. And all kinds of cross references. And he just takes that to an extreme. There's never been a book like it and I don't think there ever will be another book like it. And it's absolutely a monumental human achievement. But it's very hard to read».][192]

Más recientemente, el Finnegans se ha convertido en parte constituyente cada vez más aceptada del canon literario, a pesar de que aún conserva muchos detractores. A modo de ejemplo, John Bishop describió el legado del libro como el del «artefacto literario más deliberadamente elaborado que nuestra cultura ha producido [...] y, sin duda, uno de los grandes monumentos de las letras experimentales del siglo XX».[193] La sección del libro que ha recibido la mayor parte de los elogios en toda su historia crítica ha sido "Anna Livia Plurabelle" (Libro I, capítulo 8), que Parrinder describe: «Ampliamente reconocido como uno de los más bellos poemas en prosa de la lengua inglesa».[194] En 1994, Harold Bloom, en su Canon occidental, afirmó sobre esta obra: «[si] el mérito estético vuelve a ocupar el centro del canon [esta obra] se encontraría lo más cerca posible que nuestro caos podría estarlo de las alturas de Shakespeare y Dante», y, como se ha visto, en 1998 la Modern Library colocó Finnegans Wake en el puesto setenta y siete dentro de su lista de las "100 mejores novelas en inglés del siglo XX".

En 2012, el editor de la obra, Len Platt, escribió que en el contexto de la posmodernidad, Finnegans Wake, debido a sus sorprendentes características y a su subversión de todo prejuicio relativo al mundo occidental, se ha convertido en una obra maestra de la cultura de la globalización, en expresión de una realidad que, según el parecer del sociólogo Zygmunt Bauman, se caracteriza menos por su solidez material que por su líquida ambigüedad.[195]

Repercusión en español[editar]

Martín de Riquer y José María Valverde, en su Historia de la literatura universal, definen Finnegans Wake de la siguiente forma:

Y tras el Ulises viene el derrumbamiento, la desintegración de la voz y de todo ese gran relato, al perderse el núcleo del sujeto parlante, deshecho en juegos de palabras entre grotescos sueños que vuelven en círculo: el hemisferio negativo, quizá, pero que a la luz —o a la sombra, si se quiere— de la anterior obra joyceana adquiere un sentido que no podría tener por sí solo. Joyce quería que dedicáramos toda nuestra vida a leer la obra —y no la agotaríamos en ese tiempo—. Es cierto que si no la leemos, no conoceremos lo más importante que ha ocurrido en este siglo con la palabra —también con nuestra palabra, la de todos—.[196]

De Riquer y Valverde traducen las primeras líneas de la obra:

el... correr del río, dejando atrás lo de Eva y Adán, desde la desviación de la orilla, hasta el recodo de la bahía, nos vuelve a llevar, por un cómodo pasaje de recirculación, al castillo de Howth y Alrededores.[197]

El profesor Francisco García Tortosa, traductor español del Finnegans, presidente vitalicio de la Asociación Española "James Joyce" y editor general de la revista Papers on Joyce, es un defensor a ultranza de la novela, que juzga uno de los monumentos fundamentales en la literatura del siglo XX. En descargo de su autor, ofrece una excusa sencilla y verosímil para obra de tan difícil lectura:

La fama, por otro lado, permitió a Joyce llevar al extremo su concepción artística del mundo y continuar con coherencia la evolución lógica de su técnica narrativa. Joyce probablemente no se habría atrevido a escribir un libro tan opaco de no haber estado respaldado por la celebridad que le había otorgado, especialmente, la publicación de Ulises. [...] no rectificó ni modificó un ápice su modo de escribir, cuando ya en las primeras muestras y capítulos que se publicaron de Finnegans Wake la crítica se mostró adversa prácticamente por unanimidad. [...] su confianza en Finnegans Wake radicaba en gran medida en la popularidad de Ulises, porque intuía que el escritor de esta novela podía permitirse la libertad de provocar en el lector el desconcierto y que eso no mermaría su fama, sino que, al contrario, la oscuridad serviría de acicate.[198]

Una muestra de la traducción parcial de la novela a cargo del propio García Tortosa, junto con Ricardo Navarrete Franco y José María Tejedor Cabrera, puede apreciarse aquí: James Joyce#Finnegans Wake.

El escritor mexicano Carlos Fuentes, en una reseña sobre Finnegans para la American Review (1975), escribió:

Que James Joyce es de hecho un oscuro irlandés, que se cobró venganza, incluso más salvaje que el IRA, en la lengua inglesa desde dentro, invadiendo el territorio de sus higiénicas ego-presunciones con una avalancha de impuros, sombríos lenguajes fluyendo de las condenadas fuentes del habla colectiva, ahogando salvajemente el ego del hablante tradicional y depositando la propiedad de las palabras en todo el mundo, en la comunidad humana total de los que hablan y han hablado y hablarán». [Texto original: «That James Joyce is indeed a black Irishman, wreaking a vengeance, even wilder than the I.R.A.'s, on the English language from within, invading the territory of its sanitary ego-presumptions with a flood of impure, dark languages flowing from the damned up sources of collective speech, savagely drowning the ego of the traditional speaker and depositing the property of words in everybody, in the total human community of those who speak and have spoken and shall speak.»][199]

El también mexicano Salvador Elizondo afirmó en una entrevista:

El Finnegans Wake lo leí hace veinte años o más y ahora tardé un año en leerlo, muy detenidamente, de principio a fin, de corrido, sin detenerme nada más que en el texto escrito, y me di cuenta de que no hay una sola palabra en ese libro que no sea la representación por escrito de algo que es hablado. [...] No es el habla que se habla sino que es el habla transcrita a la escritura. [...] piensa que las notas, las interpretaciones previas, la crítica y los estudios sobre Finnegans Wake le ayudarán a entenderlo. Y yo le aconsejo nada más leerlo. El Finnegans Wake no sirve para otra cosa que para ser leído. [...] el día que descubran las leyes de la escritura interna del Finnegans Wake, y que todos la utilicen, van a surgir libros escritos en el mismo estilo de Joyce, pero no van a servir.[200]

Elizondo publicó una traducción de la primera página del Finnegans, que incluía 33 notas explicatorias. Son sus primeras líneas:

riocorrido más allá de la Eva y Adán; de desvío de costa a encombadura de bahía, trayéndonos por un cómodio vícolo de recirculación otra vuelta a Howth Castillo y Enderredores.[201]

Según el crítico y escritor Eduardo Lago,

Ulises arranca donde termina el Retrato, y Finnegans Wake supone un salto al vacío desde las alturas del Ulises. Con su obra final, Joyce se adentró, solo y prácticamente ciego, en el ojo del huracán del lenguaje, llevando al libro de su vida a las profundidades de la noche, al líquido amniótico de los sueños, de la irracionalidad y el inconsciente. Cuarenta y dos años después de su publicación, muy pocos lectores son capaces de seguir a Joyce al averno vertiginoso que propone.[202]

El novelista español Enrique Vila-Matas cuenta su experiencia de obcecado lector de la obra y una sabrosa anécdota del músico John Lennon, gran aficionado también a la misma:

Sea como fuere, nunca me faltaron los estímulos para regresar al libro de Joyce y a los prudentes sorbos. No sé cuantas veces me animé a releerlo diciéndome que no había nada de peligroso en volver al libro y que a fin de cuentas se trataba de una de las novelas favoritas de Lennon. En más de una entrevista el músico dijo que el libro le parecía "so way out and so different" (excéntrico y diferente) y nunca, además, negó que no hubiera podido influenciarle a la hora de escribir la psicodélica letra de "I Am the Walrus", composición (seguramente la mejor canción de Lennon), donde las palabras "Goo goo g'joob" podrían ser una referencia al "googoo goosth" que encontramos ya hacia el final del Finnegans.[203]

Estos dos autores pertenecen a la asociación literaria "Orden del Finnegans", que «tiene como único propósito la veneración de la novela Ulises de James Joyce».[204]

El ya citado José María Valverde, traductor de Ulises, afirma en su monografía Joyce que

la intención constante del estilo es girar sobre juegos de palabras, en constante y malicioso chiste. Y ello equivale a decir que Finnegans Wake es intraducible. James Joyce consideró, durante los diecisiete años de su gestación, que Finnegans Wake iba a ser su gran libro definitivo: la mayoría de sus admiradores, previos y posteriores, tendemos a ver en él un inmenso error. Pero no cabe ignorar que, para muchos, Finnegans Wake tiene un valor propio y sugestivo, incluso inspirador de muchos experimentos contemporáneos.[205]

Es muy conocida la opinión lapidariamente negativa del, por otra parte, gran valedor de Ulises, Jorge Luis Borges:

Finnegans Wake es una concatenación de retruécanos cometidos en un inglés onírico y que es difícil no calificar de frustrados e incompetentes. [...] Jules Laforgue y Lewis Carroll han practicado con mejor fortuna ese juego.[206]

La editora española Esther Tusquets, acerca de la traducción al español de la novela, recordó en una entrevista que «ya habíamos publicado lo demás de este escritor [en la editorial Lumen]. Solamente nos quedaba este libro. Recuerdo que José María Valverde rechazó involucrarse en este plan. Me hizo gracia porque tampoco quiso participar en la publicación de las cartas que Joyce compartió con Nora por razones morales. [Víctor] Pozanco sí aceptó».[207] El profesor Francisco García Tortosa, en su artículo "Las traducciones de Joyce al español", sobre esta controvertida traducción a cargo del poeta Víctor Pozanco, afirmó que «no puede considerarse ni completa, como pretende el título, ni traducción, como en algún momento de la introducción se afirma».[208]

Otros intelectuales que han opinado sobre la traducción de Finnegans Wake han sido el escritor y filólogo Agustín García Calvo, traductor de Shakespeare, quien comentó que «sería realmente interesante». Andreu Jaume, editor de la barcelonesa Lumen, declaró por su parte que «no hay motivo para no traducirlo. Habría que encontrar a un buenísimo traductor o un equipo. Tengo dudas sobre el resultado. Es casi imposible reinterpretar todo ese lenguaje».[209] Para Antonio Rivero Taravillo, poeta, traductor y biógrafo, el Finnegans es «la asignatura pendiente de nuestra lengua. El español debe enfrentarse a esta obra. [Para atreverse con este libro, sin embargo,] hay que ser algo poeta. Haber escrito y echado muchas peonadas en la producción de textos. Más que traducir, se necesita tener el impulso matriz de la creación. Eso permitirá recrear el efecto de la obra».[210]

Y el escritor y traductor mexicano Juan Díaz Victoria aporta su experiencia personal de traductor de la obra (trabajo aún no concluido):

De esta manera, abordar Finnegans Wake es una extenuante aventura del lenguaje, la imaginación y el conocimiento. El simple hecho de confrontar una obra que ha sido unánimemente reconocida (y concebida) como la más exigente de la historia literaria del siglo XX requiere un estado de ánimo dispuesto lo mismo al hallazgo que al hartazgo. Debo reconocer que mi ensayo de traducción, que ya abarca los primeros dos capítulos completos, cubre apenas el arranque de esta epopeya moderna ("una historia del mundo", según Joyce); sin embargo, me ha mantenido un par de años en estado de obsesiva concentración, durante los cuales –curiosamente– se me develaban importantes claves en el umbral del sueño.[211]

Primeras líneas de la traducción de Díaz Victoria:

Correrrío, pasados [la iglesia & la taberna de] Eva y Adán, desde viraje de ribera hasta recodo de bahía, nos trae por un comodio [vicio] cívico de recirculación devuelt’a Howth Castel y Enrededores. Sir [Almeric] Tristram [Tristán], violamores, de sobre’l mar angosto, había no todavía [pasadotravez] vueltoarrivar desde Norte Armórica a este lado del raquítico istmo d’Europa Menor par’empuñapelear su [aislada] guerra peneinsular: ni [había] habido piedras de [jonathan] altosawyer por el riachuelo Oconee.[212]

Publicación[editar]

A lo largo de los diecisiete años de su composición, diversos fragmentos breves de Finnegans Wake fueron publicados en varias revistas literarias, entre las que destacan las parisinas Transatlantic Review, de Eugene Jolas, y transition. Se ha argumentado que en la composición de esta obra, mucho más que en Ulises influyó directamente la enmarañada historia de su publicación en serie.[213] En octubre de 1923, en el apartamento parisino de Ezra Pound, otro escritor, Ford Madox Ford, logró convencer al irlandés de contribuir con nuevos escritos a Transatlantic Review, revista recién creada de que Ford se había hecho cargo. Como resultado, la página ocho del borrador, titulada "Mamalujo", se convirtió en el primer fragmento del libro que se publicó en dicha revista, concretamente en abril de 1924.[214] El borrador apareció bajo el título de "From Work in Progress", un término que se aplicó también a las obras de Ernest Hemingway y Tristán Tzara publicadas en la misma edición, y con el cual Joyce se referiría siempre a su última obra, hasta su publicación en libro como Finnegans Wake, en 1939.[213] Este borrador aparecería en el texto final publicado, en forma radicalmente alterada, como el capítulo 2.4.[215]

En 1925 se publicaron cuatro fragmentos más. "Here Comes Everybody" ["Aquí viene todo el mundo"][216] fue publicado como "From Work in Progress" ["Extraído de la obra en marcha"] en Contact Collection of Contemporary Writers, publicación editada por Robert McAlmon. "The Letter" ["La carta"][nota 26] fue publicado como "Fragmento de una obra inédita" en la revista Criterion 3.12 (julio de 1925), y como "A New Unnamed Work" ["Una obra nueva sin nombre"] en Two Worlds 1.1 (Septiembre de 1925).[215] El primer borrador publicado de "Anna Livia Plurabelle"[217] apareció Le Navire d'Argent de 1 de octubre, y la primera versión publicada de "Shem the Penman"[218] apareció en la edición de otoño-invierno de This Quarter.[215]

En 1925-6 Two Worlds comenzó a publicar versiones refundidas de fragmentos publicados anteriormente, comenzando con "Here Comes Everybody" en diciembre de 1925, y luego "Anna Livia Plurabelle" (marzo de 1926), "Shem the Penman" (junio 1926), y "Mamalujo" (septiembre de 1925), todos ellos bajo el título "A New Unnamed Work".[215]

Eugene Jolas hizo amistad con Joyce en 1927, lo que dio como resultado la publicación periódica de fragmentos revisados ​​del Libro I en su revista transition. Titularon el primer fragmento en aparecer "Opening Pages of a Work in Progress" ["Páginas de apertura de una obra en marcha", en abril de 1927. En noviembre habían sido publicados los capítulos I.2 a I.8, en su secuencia correcta, bajo el título "Continuation of a Work in Progress" ["Continuación de la obra en marcha"].[219] Desde 1928 comenzaron a aparecer en transition los Libros II y III, con un breve extracto de II.2 ("The Triangle") publicado en febrero de 1928, y cuatro capítulos del Libro III entre marzo de 1928 y noviembre de 1929.[219]

En este punto, Joyce comenzó a publicar libros individuales que recogían capítulos sueltos de la Obra en marcha. El primero de ellos, Tales Told of Shem and Shaun apareció en la editorial de Harry y Caresse Crosby, Black Sun Press. El librito contenía tres cortas fábulas de la novela relativas a los tres niños, Sem, Shaun e Issy, a saber, "The Mookse and the Gripes",[220] "The Triangle",[221] y "The Ondt and the Gracehoper".[219] [222] Faber and Faber editó libros con "Anna Livia Plurabelle" (1930), y "Haveth Childers Everywhere" (1931), el largo alegato de autodefensa de HCE con que se cierra el capítulo III.3[223] [224] Un año después publicaron Two Tales of Shem and Shaun, sin "The Triangle", a partir de la anterior edición de Black Sun Press. El Libro II se publicó en serie en transición, entre febrero de 1933 y mayo de 1938, y un último libro, Storiella as She Is Syung, fue publicado por Corvinus Press en 1937, aprovechando secciones de lo que lo que acabaría siendo el capítulo II.2.[224]

Ya en 1938 había sido publicado el libro completo por transition en forma serializada, solo con excepción del Libro IV. Sin embargo, Joyce continuó revisando todas las secciones previamente publicadas hasta la edición final de 1939, de forma que existen diferentes versiones de la obra, hasta el punto de que los críticos han llegado a distinguir Finnegans Wake de la Obra en marcha como obras distintas. El libro salió a la calle finalmente a cargo de Faber and Faber, el 4 de mayo de 1939, después de diecisiete años de composición.

En marzo de 2010, Houyhnhnm Press, en coedición con Penguin, publicó una nueva «edición crítica enmendada», limitada a mil copias.[225] En 2012 apareció una tirada comercial de esta edición.[226] Editada por Danis Rose y John O'Hanlon, se trata del «resultado de treinta años de intensa colaboración entre los expertos en crítica textual Danis Rose y John O'Hanlon, los cuales verificaron, codificaron, compilaron y dilucidaron 20.000 páginas de notas, borradores o manuscritos mecanografiados y pruebas». En palabras del editor, la nueva edición «incorpora unas 9000 pequeñas aunque cruciales correcciones y enmiendas, que abarcan los signos de puntuación, selección de fuente, el espaciado, faltas de ortografía, frases fuera de lugar y rupturas sintácticas». Por otra parte, «aunque individualmente menores, estos cambios son, sin embargo, cruciales, ya que facilitan la lectura del tejido esencial de un libro de tal densidad alusiva». Un intento de identificar exactamente estas «9.000 pequeñas aunque cruciales correcciones y enmiendas» se ha puesto en marcha en FWEET (Finnegans Wake Extensible Elucidation Treasury).[227]

Traducciones y trabajos derivados[editar]

"Violer d'amores", serie de dibujos inspirados en el Finnegans Wake de Joyce, por Jürgen Partenheimer.

Pese a su complejidad lingüística, Finnegans Wake ha sido traducida total o parcialmente a otros idiomas, como francés,[228] italiano, alemán,[229] húngaro, español, holandés,[230] polaco, japonés, coreano y chino.[231]

Un musical, The Coach with the Six Insides, de Jean Erdman, basado en el personaje de Anna Livia Plurabelle,[232] se representó en Nueva York, en 1962.[233] [234] Varias secciones del libro fueron adaptadas para la escena por Mary Manning como Passages of "Finnegans Wake", adaptación que sirvió de base para una película sobre la obra, dirigida por Mary Ellen Bute, en 1965.[235] Los artistas visuales daneses Michael Kvium y Christian Lemmerz crearon un proyecto multimedia denominado "the Wake", película muda de ocho horas basada en el libro.[236] The Medicine Show Theater produjo una versión adaptada, a cargo de Barbara Vann, con música de Chris McGlumphy en abril de 2005. Esta versión recibió críticas favorables en la edición del 11 de abril de 2005 de The New York Times.

La obra del músico John Cage titulada Roaratorio: an Irish circus on Finnegans Wake combina el collage sonoro mencionado en Finnegans con slides o gigas irlandesas, mientras que Cage lee su Writing for the Second Time through Finnegans Wake, uno de la serie de cinco escritos que dedicó a la obra. El trabajo también recoge pasajes textuales del libro, como las canciones The Wonderful Widow of Eighteen Springs y Nowth upon Nacht.[237] Phil Minton adaptó diversos pasajes del Wake a la música, en su álbum Mouthfull of Ecstasy (1998).[238]

El músico André Hodeir compuso una cantata de jazz inspirada en Anna Livia Plurabelle, en 1966.[239]

Grabaciones[editar]

En 1929, el propio Joyce efectuó de viva voz una grabación de un fragmento de la sección "Anna Livia Plurabelle" (Libro I, capítulo 8, desde la página 213, línea 13, hasta el final del capítulo).[240] [241]

En enero de 1992, el actor Patrick Healy leyó y grabó el texto completo en los estudios Bow Lane Recording, de Dublín, durante cuatro días. La grabación completa de veinte horas fue comercializada por la editorial The Lilliput Press, en una caja de diecisiete CD, con una edición limitada a mil unidades.[242]

Impacto cultural[editar]

Finnegans Wake es un texto difícil y se ha dicho que Joyce no lo habría escrito pensando en un público general.[243] No obstante, más allá de las alusiones a su dificultad hay aspectos de la obra que han tenido repercusiones en la cultura popular.[244] En el ámbito académico, el físico Murray Gell-Mann nombró un tipo de partícula subatómica como quark, con base en la frase en la frase "Three quarks for Muster Mark" de la página 383 de Finnegans Wake,[245] que ya tiene el sonido de la palabra "kwork".[246] De manera similar, el término "monomito" de la mitología comparada, según es descrito por Joseph Campbell en su libro El héroe de las mil caras,[247] fue tomado de un pasaje del Finnegans Wake.[248] Según la historia oficial de la compañía[249] WordPress, su nombre fue inventado por Christine Selleck[250] en marzo de 2003, aunque James Joyce ya lo había usado en la línea 9 de la página 20 de Finnegans Wake.[251] El trabajo de Marshall McLuhan fue muy influenciado por James Joyce y se refiere en particular a Finnegans Wake a lo largo del libro Guerra y paz en la aldea global.[252] La novela de Joyce también es la fuente del título del libro Here Comes Everybody de Clay Shirky.[253]

Notas[editar]

  1. Mientras que una parte de la la crítica sigue conceptuando Finnegans Wake como novela, Tim Conley, al igual que otros estudiosos actuales, afirma que «no es una novela o, al menos, no obedece ninguna de las tradiciones de la novela, ni parece pretender serlo, ni tampoco su autor se refirió a la obra como tal». Texto original: «Is not a novel or, at least, it follows none of the traditions of the novel, makes no claims to be a novel, and its author did not refer to it as such».Conley 2003 página 109
  2. El crítico Lee Spinks señala que Finnegans Wake «puede pretender ser la menos leída de los grandes obras de la literatura occidental». Spinks, Lee. A Critical Guide to James Joyce, página 127</ref>
  3. Original de James Atherton: «Explaining [the book's] profundities from various viewpoints and in varying ways [...] agreement has still not been reached on many fundamental points». Atherton 2009, página ii; Vincent Cheng, similarmente: «Through the efforts of a dedicated handful of scholars, we are approaching a grasp of the Wake. Much of Finnegans Wake, however, remains a literary outland that is still barely mapped out». Cheng 1984, página 2
  4. A través de su contribución a Our Exagmination Round His Factification for Incamination of Work in Progress, titulada "Dante... Bruno. Vico... Joyce"
  5. Esta pieza constituiría más tarde la conclusión del cap. 3 del libro II (FW: 380.07-382.30); cf Crispi, Slote 2007, página 5.
  6. Finnegan aparece por primera vez en página 4, línea 18, como "Bygmester Finnegan"
  7. Joyce 1939, pp.16-18, que describe un diálogo entre antepasados​ aborígenes: un sordo y un mudo, que tienen dificultad para oírse, verse y entenderse entre sí. Bishop los caracteriza como dos hombres prehistóricos que «balbucean imperceptiblemente como los hombres de Giambattista Vico». Bishop 1986, página 194
  8. Joyce llama la historia del capitán noruego la "wordspiderweb" ["telaraña de palabras"] y se refirió a ella como «quizás la cosa más absurdamente complaciente que he hecho hasta ahora. [...] Es la historia de un capitán [...] y de un sastre de Dublín que mi padrino me contó hace cuarenta años, tratando de explicarme la llegada de mi vikingo [el capitán noruego de la historia], su matrimonio, y un montón de cosas que no viene a cuento mencionar aquí». Vid. Joyce, Letters, III, página 422[52]
  9. El capítulo es amalgama dos piezas más cortas, tituladas "Mamalujo" y " Tristán e Isolda", que Joyce había escrito ya en 1923. Vid. Rose, The Textual Diaries of James Joyce, página 131
  10. Joyce se refirió a los cuatro capítulos del Libro III como "Los cuatro relojes de Shaun", caracterizándolos como «un cartero viajando atrás por la noche a sucesos ya narrados. Se cuenta a modo de via crucis de catorce estaciones, aunque se trata solo de un barril flotando en el río Liffey». Joyce, Letters, 1, página 214
  11. Para dar una idea de la dificultad de verter al español estas simples frases, el traductor debe considerar: "Dreamend" (fonéticamente casi idéntico a 'dreaming') es uno más de los miles de neologismos que recoge la obra. Por tanto, dado que Joyce no dejó guía o información detallada alguna al respecto, podemos suponer: 'dream' (sueño, soñar) + 'mend' (reparar, curar) o, más probablemente, 'end' (fin, terminar, destruir). Y seguimos, vocablo a vocablo: "pawdrag" y "fawthrig", en los glosarios sobre la obra, por razones fonéticas, equivalen a los antropónimos Padráic y Patrick. Ambos son Patricio en español, del étimo latino "pater, -is": padre; recordemos en este punto que San Patricio es el patrón de Irlanda, patria de Joyce. Estos dos neologismos, por el sentido y el contexto, sugieren también monstruos pesadillescos (el personaje está soñando en su padre como un monstruo). Esto se aprecia más nítidamente en "pawdrag": 'Paw' (garra) + 'drag' (arrastrar), que en "fawthrig", que podría contener resonancias fonéticas a un tiempo de 'fauces' (vocablo español que recoge el diccionario inglés), 'father' (padre y Patrick, como hemos visto), 'trigger' (gatillo), 'three' (tres) e incluso 'tiger' (tigre); una traducción cómica sería "gatillopatrifauces". "Shoe!" recuerda fónicamente a la interjección que se usa para frenar a las caballerías en español; es además zapato, zapata, freno ('shoe', en inglés) y ¡fuera, vete! (shoo!), también en inglés. En español podría pasar a "¡Sooo!" o "¡Fuera!". "Phanthares" solo se entiende como contracción de 'phantom' (fantasma) y 'panther' (pantera). "Avikkeen" aparece en un glosario de gaélico en Finnegans accesible en Internet; significa algo así como "mi hijito querido". Y "faathern" puede que consista en 'father' (padre) + 'aethern(um)' (eterno, en latín), por lo que la frase pudiera contener una alusión atea. Etc. Traducción libre de la secuencia: «Te estabas soñacabando, querido. ¿Era el padrarrastragarras? ¿El patrifauces? ¡Sooo! Oyeaquí ya no hay fantaspanteras en el cuarto, hijito mío. Se ha ido el malvado e insolente padreterno, querido».
  12. Joyce aludió a estas tres partes en una charla con su amigo Frank Budgen: «En la Parte IV hay en realidad un tríptico, aunque la ventana central está débilmente iluminada. Las ventanas de la iglesia del pueblo se iluminan gradualmente con la amanecida; aparecen San Patricio, San Kevin, el Archidruida Bulkely y San Lawrence O'Toole, santo patrón de Dublín, enterrado en Normandía».: citado en McHugh, Annotations to Finnegans Wake: Third Edition, página 613
  13. Cierta remota tribu asiática.
  14. Texto original: «Critics who were most appreciative of Ulysses are complaining about my new work. They cannot understand it. Therefore they say it is meaningless. Now if it were meaningless it could be written quickly without thought, without pains, without erudition; but I assure you that these 20 pages now before us [i.e. chapter I.8] cost me twelve hundred hours and an enormous expense of spirit». Ellmann 1983, página 598.
  15. Trad. libre: «For many years, traditions of Wake criticism have devoted great energy to unpicking the Wake, restoring it to the order that Joyce spent years slicing up and disposing of in such hilarious ways». Intr. Joyce 2012, p.XXII.
  16. Extraído de una nota de Cyril Connolly tras entrevistar a Joyce en 1929, citado en "A Wake Newslitter", Occasional Paper no 1, agosto de 1982.
  17. Texto original: «I can't understand some of my critics, like Pound or Miss Weaver, for instance. They say it's "obscure". They compare it, of course, with Ulysses. But the action of Ulysses was chiefly during the daytime, and the action of my new work takes place chiefly at night. It's natural things should not be so clear at night, isn't it now?». En conversación con William Bird, citada en Ellmann 1983, página 590
  18. citado en Hart 1962, 81
  19. En el capítulo II.2
  20. Se refiere a las palabras de Cristo: "Tú eres Pedro, y sobre esta piedra levantaré mi Iglesia".
  21. Texto original: «This writing that you find so obscure is a quintessential extraction of language and painting and gesture, with all the inevitable clarity of the old inarticulation. Here is the savage economy of hieroglyphics». Beckett, Samuel, Dante...Bruno. Vico...Joyce, página 15
  22. Texto original: «Nothing so far as I make out, nothing short of divine vision or a new cure for the clap can possibly be worth all the circumambient peripherization». Ellmann 1983, página 584, tomado de una carta de Pound a Joyce, de fecha 15/11/1926.
  23. Texto original: «You have turned your back on common men, on their elementary needs and their restricted time and intelligence. [...] I ask: who the hell is this Joyce who demands so many waking hours of the few thousands I have still to live for a proper appreciation of his quirks and fancies and flashes of rendering?"».Ellmann 1983, página 688</ref>
  24. Texto original: «I am made in such a way that I do not care much for the output from your Wholesale Safety Pun Factory nor for the darknesses and unintelligibilities of your deliberately entangled language system. It seems to me you are wasting your genius», citado en Parrinder 1984, página 205
  25. Varios trabajos críticos han abordado el tema de la influencia de Finnegans Wake en los escritos y el pensamiento de Derrida, tales como: Mahón, Peter (2007); Imagining Joyce and Derrida: Between Finnegans Wake and Glas, University of Toronto Press, ISBN 0-8020-9249-7; y Roughly, Alan; Reading Derrida Reading Joyce, University Press of Florida; ISBN 0-8130-1684-3
  26. base del capítulo 1.5 en el libro definitivo; cf Joyce 1939, pp. 104–125

Referencias[editar]

  1. «El Wake suena bastante a "novela" ya desde su arranque, que evoca la manera de contar tradicional, por ejemplo de Las 1001 noches, Andersen, los hermanos Grimm (...)». Trad. libre: Intr. Len Platt Joyce 2012, p. XIII.
  2. Joyce, Joyceans, and the Rhetoric of Citation, p 3, Eloise Knowlton, University Press of Florida, 1998, ISBN 0-8130-1610-X
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  22. Crispi, Slote 2007, página 22
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  26. Citado en Crispi, Slote 2007, página 23
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  32. Joyce 1939, pp. 8-10, que representa una visita guiada por el Monumento a Wellington en Dublín, que conmemora la caída de Finnegan, referida como la batalla de "Willingdone" contra "Lipoleums" y "Jinnies" en Waterloo.
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  34. Joyce 1939, pp.21-23, que representa a Finnegan bajo el nombre de "Jarl van Hoother", como la víctima de una tal Gráinne O'Malley, vengativa reina pirata, quien arriba «tres veces al castillo del Jarl [...] cada vez pidiendo que le resuelvan una adivinanza y, antes la incapacidad de Jarl de responderla, secuestra cada vez a un niño, hasta que en su tercera visita un furioso Jarl se da por vencido».Benstock 1965, página 268.
  35. Bishop, John; collected in A Collideorscape of Joyce, página 233
  36. Los presentes le aconsejan: «Estése tranquilo, buen Sr. Finnimore, caballero. Tómese un descansoechado como un dios jubilado, y deje de dar vueltas por ahí». [Texto original: «Now be aisy, good Mr Finnimore, sir. And take your laysure like a god on pension and don't be walking abroad».]; Joyce 1939, página 24, línea 16
  37. Benstock 1965, página xvi. Benstock, Bernard. «Benstock, Bernard / Joyce-again's wake: an analysis of Finnegans wake, página xvi». The James Joyce Sholars' Collection.
  38. Burgess, Anthony, A Shorter Finnegans Wake, página 17
  39. Fordham, Finn. Lots of Fun at Finnegans Wake, página 12
  40. A Starchamber Quiry: A James Joyce Centennial Volume, 1882-1982, p 23, Edmund L. Epstein, Routledge, 1982, ISBN 0-416-31560-7
  41. Killeen, Terence. «Life, Death and the Washerwomen». Hypermedia Joyce Studies.
  42. Verene, Donald Phillip. Knowledge of Things Human and Divine, página 5
  43. cf Patrick A. McCarthy's chapter summary in Crispi, Slote 2007, pp. 165-6
  44. Joyce 1939, página 224, lines 22,26. Según Joyce, el fragmento se basa en un juego de niños llamado "Ángeles y demonios" o "Colores" en el cual un niño ("el diablo", que interpreta Shem o Nick) debe adivinar un color que ha sido escogido por los otros ("los ángeles", que interpretan las niñas). Joyce, Letters, I, página 295
  45. Tindall 1969, pp. 153-170
  46. Joyce 1939, pp. 282, línea 5 - página 304, línea 4
  47. Finnegans Wake II.2§8 (282.05-304.04), la narrativa principal de lo que se conoce críticamente como "El triángulo" y a la cual Joyce se refiere en sus cartas como "Night Lessons", apareció por primera vez como "The Triangle" en la revista transition de 11 in February 1928 y luego otra vez con el título de "The Muddest Thick That Was Ever Heard Dump" en Tales Told of Shem and Shaun, y por último en un libro titulado "Storiella as She is Syung", en 1937 (Paris: Black Sun Press, June 1929). See JJA 52 and 53.
  48. Joyce, Letters I, página 242
  49. Joyce, Letters I, p405-6
  50. Benstock 1965, pp. xx-xxi
  51. Fordham, Finn Lots of Fun at Finnegans Wake, página 242
  52. Rose, The Textual Diaries of James Joyce, página 122-3
  53. Tindall 1969, página 187
  54. Bishop, John; Introduction to Penguin's 1999 edition of Finnegans Wake, pp. xxii-xxiii
  55. Rose, The Textual Diaries of James Joyce, página 129
  56. Joyce 1939, página 361, línea 36 - página 363, línea 16
  57. Burgess, A Shorter Finnegans Wake, página 166
  58. Tindall 1969, páginas 202-203
  59. cf the section starting "Shatten up ship"; Joyce 1939, página 376, línea 30 - página 371, línea 5
  60. Rose, The Textual Diaries of James Joyce, página 131
  61. Tindall 1969, página 205
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  64. Rose, The Textual Diaries of James Joyce, página 122
  65. Joyce 1939, página 403, línea 17
  66. «después de haberlo pasado en grande [...] en un mesón» Joyce 1939, página 407, líneas 27-28
  67. Wim Van Mierlo, en Crispi, Slote 2007, página 347
  68. cf. «and, lusosing his harmonical balance [...] over he careened [...] by the mightyfine weight of his barrel [...and] rolled buoyantly backwards [...] out of farther earshot [...] down in the valley before [...] he spoorlessly disappealed and vanesshed [...] from circular circulatio».Joyce 1939, página 426, línea 28 - página 427, línea 8
  69. Joyce 1939, página 565
  70. Crispi, Slote 2007, página 413
  71. McHugh, The Sigla of "Finnegans Wake" página 106
  72. «Calling all downs to dayne» y «Calling all daynes to dawn»; Joyce 1939, página 593, líneas 2 y 11, respectivamente.
  73. «Finnegans Wake chapter 17 review». Robot Wisdom. Consultado el 19 de noviembre de 2007.
  74. Joyce 1939, pp. 615-619; los críticos no están de acuerdo sobre si esta es la versión definitiva de la Carta que se ha venido discutiendo, o simplemente una variante de la misma.
  75. Joyce 1939, página 619
  76. Joyce 1939, página 57, línea 6
  77. Benstock 1965, página 6. Benstock, Bernard. «Benstock, Bernard / Joyce-again's wake: an analysis of Finnegans wake, página xvi». The James Joyce Sholars' Collection.
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  140. cfr., por ejemplo, Parrinder 1984, página 205
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Bibliografía[editar]

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Lecturas adicionales[editar]

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  • Platt, Len. Joyce, Race and Finnegans Wake. Cambridge and New York: Cambridge UP, 2007. ISBN 978-0-521-86884-6.

Enlaces externos[editar]

En inglés