Fin de la civilización

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El fin de la civilización o el fin del mundo son frases usadas en referencia a los panoramas de la extinción humana y a los peligros relacionados que ocurrirían en una escala global, y se refieren a la hipotética situación en la que un evento podría causar la destrucción de la civilización humana.

La predicción de los acontecimientos futuros se conoce como estudios de futuro. Los estudios de futuro son una herramienta para paliar o evitar los posibles peligros a los que nos pudiéramos enfrentar.

Existen varios riesgos que comprometen a la humanidad y la civilización, pero no todos los riesgos son iguales. Los riesgos se pueden categorizar generalmente en seis tipos basados en el alcance del riesgo (personal, regional, global) y la intensidad del riesgo (soportable o terminal). Esta tabla[1] proporciona algunos ejemplos de riesgos:

Escala Soportables Terminales
Mundial Atenuación de la capa de ozono "Fin de la civilización"
Regional Recesión económica Genocidio
Personal Robo o destrucción de bienes Enfermedad terminal

Los riesgos en esta lista se asocian con aquellos contenidos en las categorías Global-Terminal. Este tipo de riesgos son aquellos donde un acontecimiento adverso aniquilaría a la vida inteligente en la Tierra, o acortaría permanente y drásticamente su potencial. Es un riesgo donde la humanidad en su totalidad seria diezmada o tendría consecuencias adversas para el curso de la civilización humana.

Los panoramas futuros[editar]

Existen muchos escenarios en los que se ha sugerido lo que podría suceder en el futuro. Algunos seguramente sucederán y casi ciertamente terminarán con la humanidad, pero estos tendrán lugar en un plazo muy largo. Otros tienen probabilidad de suceder en un plazo más corto, no obstante, no es seguro que destruirán por completo a la civilización. Otros siguen siendo extremadamente inverosímiles, y pueden incluso ser imposibles.

Algunos de los peligros previstos que se han excluido de la lista de accidentes en los argumentos que parecen demasiado poco probables para causar un desastre terminal a nivel global son: llamaradas solares, supernovas, explosiones o fusiones de agujeros negros, explosiones de rayos gamma, implosiones del centro de la galaxia, supervolcanes, pérdida de biodiversidad, acumulación de la contaminación atmosférica, pérdida gradual de la fertilidad humana, y varios panoramas religiosos sobre el día final.

Nick Bostrom

Espacio exterior[editar]

Es cierto que los acontecimientos en el espacio exterior provocarán un gran golpe a la vida en la Tierra, tal como ha sucedido con anterioridad en varias extinciones masivas. Sin embargo, los acontecimientos más catastróficos y probables, sucederán en un plazo extremadamente largo, medido en miles de millones de años. Las proyecciones indican que la galaxia de Andrómeda está en curso de colisión con la Vía Láctea. El impacto está previsto que ocurra en cerca de 4.000 millones de años formando una galaxia llamada Lactómeda, Andrómeda se acercará a una velocidad media de cerca de 140 kilómetros por segundo; las dos galaxias se combinarán probablemente para formar un gigante elíptico. Esta combinación expulsará muy probablemente a nuestro Sistema Solar en el espacio profundo o lo bombardeará con otros sistemas solares. De cualquier manera, provocará que nuestro planeta llegue a ser inhabitable (una colisión real es innecesaria).[2]

El Sol[editar]

Entre los riesgos más serios para la vida reconocidos en la actualidad por la ciencia, están los cambios que ocurrirán en el Sol como parte de su ciclo de vida como estrella. Se sabe que las estrellas aumentan su luminosidad y calor conforme envejecen. Así pues se calcula que el sol incrementará su brillo en un 10% en los próximos 1100 millones de años, y en 40% en los próximos 3500 millones de años. Algunos expertos creen que basta dicho incremento del 10% en la luminosidad del Sol para evaporar los océanos, y llevar a la Tierra a un efecto invernadero, convirtiéndose en un mundo estéril y sobrecalentado similar a Venus.

Dentro de 5.000 a 6.000 millones años, la evolución estelar predice que nuestro Sol se convertirá en una gigante roja y que probablemente envolverá en su totalidad a la Tierra. Esto ocurrirá siempre y cuando la gravedad del Sol (que se reducirá en un cierto plazo debido a que irradia su masa al exterior), todavía pueda mantener a la Tierra en una órbita cercana. Incluso si la Tierra se traslada hacia a una órbita más distante, puede no haber bastante energía para sostener la vida, puesto que la temperatura eficaz de las gigantes rojas disminuye (es decir, irradian menos calor) al tiempo que aumenta de tamaño, otras posibilidades es que el sol expulse llamaradas solares hacia la Tierra que llegarían a una milla de la corteza.

El Universo[editar]

A una escala de tiempo incluso más larga, el universo podría llegar a su fin. Hay modelos científicos competentes sobre cómo podría suceder esto, sin embargo en todos los casos, no será posible ningún tipo de vida. La edad actual del universo es estimada en 13.700 millones de años. Hay varias teorías que compiten en cuanto a la naturaleza de nuestro universo y cómo podría terminar. Esto se daría lugar en una escala incluso más larga que la expansión del sol.

Meteoritos[editar]

En la historia de la Tierra, se acepta extensamente que varios enormes meteoritos han golpeado la superficie de ésta. Si un gran meteorito golpease a la Tierra, podría hacer que un impacto grave afectara a la civilización.

Incluso es posible que la humanidad fuera destruida totalmente. Para esto, el asteroide necesitaría ser por lo menos de 1 kilómetro de diámetro, pero probablemente tendría más efecto si tiene entre 3 y 10 kilómetros. Los casos de asteroides de un kilómetro de diámetro se dan probablemente cada 500 millones de años. Asteroides más grandes son más raros. Según algunas teorías, un impacto de un cuerpo de unos 10 kilómetros de diámetro ocurrió hace 65 millones de años, y acabó con los dinosaurios. Los supuestos asteroides cercanos a la Tierra son observados con regularidad. Hipotéticamente, un meteorito de un kilómetro de diámetro produciría un efecto destructivo en el planeta. Incluso sería visible faltando una semana para el impacto, lo que agravaría el pánico de esta situación.

Asteroide Ceres

Tomemos como ejemplo un asteroide que colisionó en Tunguska, Siberia y tenía cerca de 70 metros de diámetro. Era relativamente pequeño pero liberó más de mil veces la energía de Hiroshima. A pesar de ser una posibilidad remota, la colisión de un meteorito con la tierra resulta ser probable. De hecho, el 23 de marzo de 1989 uno de 800 m pasó a escasa distancia del planeta y no se detectó hasta que ya era tarde para detenerlo. Aun así existe la posibilidad de detenerlo con misiles nucleares, no obstante, podrían agravar el daño.

Algunos científicos creen que hay patrones en la cantidad de meteoritos que golpean a la Tierra. Una explicación posible de tal patrón es dada por la hipotética estrella Némesis. Hay una teoría que indica que esta estrella pasa regularmente a través de una parte más densa de la nube de Oort, causando que la lluvia de meteoritos se precipite sobre la Tierra. Sin embargo, la misma existencia de este patrón no es aceptada extensamente, y la existencia de la estrella de Némesis es altamente polémica.

Otro escenario que puede causar un incremento de meteoritos es la llegada de una estrella llamada Gliese 710. Esta estrella se está moviendo probablemente en curso de colisión con el sistema solar y estará a una distancia de 1,1 años luz del Sol dentro de 1,4 millones de años. Algunos modelos predicen que esta estrella enviará grandes cantidades de cometas de la nube de Oort a la Tierra. Otros modelos, tales como el de García-Sánchez, predicen un aumento de solamente un 5%.

También posible es la colisión del asteroide (99942) Apophis contra la Tierra, ya que la órbita de este asteroide pasaría a 40.000 kilómetros de la Tierra en 2029 y nuevamente en 2036.Expertos estiman que las posibilidades de que el asteroide colisione con la Tierra son de una en 5.500, aunque de producirse el impacto sería catastrófico. Tanto la NASA como la Agencia Espacial Europea han desarrollado planes de contingencia para destruir los asteroides, si fuera necesario, o en su caso desviarlo de su órbita de colisión. Tras el acercamiento del 9 de enero de 2013, el Laboratorio de Propulsión a Chorro en Pasadena (California) de la NASA descartó la posibilidad de una colisión de este asteroide, tanto en 2029 como en 2036.

Panoramas menos probables[editar]

Se han sugerido otros panoramas posibles. Un agujero negro podría incorporarse en el Sistema Solar. Si sucediera esto, el resultado sería catastrófico. Otra amenaza podría provenir de explosiones de rayos gamma; algunos científicos creen que esto pudo haber causado la extinción masiva en la Tierra hace 450 millones de años. Ambas teorías son muy inverosímiles. Otros ven a la vida extraterrestre como una amenaza posible para la humanidad; aunque hasta ahora no se ha encontrado vida extraterrestre inteligente, científicos tales como Carl Sagan han postulado que la existencia de la vida extraterrestre es muy probable, pero la posibilidad de que haya contacto entre esa vida extraterrestre y la civilización humana fue expuesta como demasiado remota. Incluso en la actualidad la NASA esterilizó los artículos que volvían del espacio para matar a cualquier potencial vida "extraterrestre" que pudiera amenazar a la humanidad. Los científicos consideran tal panorama posible, pero muy poco probable.

Tierra[editar]

En la historia de la Tierra han tenido lugar muchas eras de glaciación. Casi ciertamente más eras de hielo ocurrirán en un intervalo de 40.000-100.000 años. Esto tendría un serio impacto en la civilización tal como actualmente la conocemos, porque las áreas extensas de la tierra (principalmente en Norteamérica y Europa) llegarán a ser inhabitables. Todavía sería posible vivir en las regiones tropicales.

Un panorama menos predecible es una Pandemia. Por ejemplo, si el VIH mutara y llegase a ser tan transmisible como el resfriado común, las consecuencias serían fatales. Aunque algunas personas posean una resistencia a la entrada de este virus a las células blanco (debido a mutaciones en los correceptores CCR5 y CXCR4 que utiliza el virus para infectar linfocitos principalmente), sólo logra que el progreso de la infección sea mucho más lento y puedan vivir mucho mayor número de años sin manifestar síntomas clínicos de sida, pero no los protege del síndrome.

Otro panorama que es menos probable, es el acontecimiento de un mega tsunami. Un mega tsunami podría, por ejemplo, destruir por completo la costa este de los Estados Unidos. Las áreas costeras del mundo entero podrían inundarse en caso de que se produjera un derrumbamiento de la capa de hielo antártico occidental. Aunque ninguno de estos escenarios podrían destruir a la humanidad por completo, estos podrían amenazar regionalmente a la civilización tal como la conocemos.

La última ocasión que entró en erupción el supervolcán de Yellowstone, hace 640.000 años, el magma cubrió toda el área al oeste del río Misisipi en Norteamérica. Otra erupción como esta podía amenazar a la civilización. Tal erupción podría también lanzar grandes cantidades de gases que podrían alterar el equilibrio del dióxido de carbono en el planeta y causar un efecto invernadero, o suficientes sedimentos piroclásticos y otros materiales podrían ser lanzados en la atmósfera para bloquear parcialmente la luz del sol y causar un "invierno nuclear natural".

Armas y experimentos nucleares[editar]

El panorama que más se ha explorado es una guerra nuclear o el uso de algún arma con posibilidades similares. Es difícil predecir si esto exterminaría a la humanidad, pero ciertamente podía alterar a la civilización tal como la conocemos, en particular si tuviera lugar un acontecimiento de invierno nuclear. Albert Einstein dijo: "Yo no sé cómo será la tercera guerra mundial, lo que sí sé es que la cuarta guerra mundial los hombres la disputaremos con palos y piedras"

Igualmente la posibilidad de un desastre nuclear, sin necesidad de que estalle la guerra, es alta. Falsas alarmas de guerra, fallos en los equipos informáticos que controlan las armas nucleares e incluso un desastre de plantas de energía nuclear, podrían concluir con el fin del mundo.

Humanidad[editar]

La amenaza más grande para la humanidad viene probablemente de la humanidad en sí misma. Otra categoría de desastres son las consecuencias no previstas de la tecnología. Se ha sugerido que las computadoras que aprenden toman acciones imprevistas o que los robots competirían contra la humanidad. La biotecnología podría conducir a la creación de una epidemia, y la nanotecnología podría conducir al Goo gris; en ambos casos, ya sea deliberadamente o por accidente. También se ha sugerido que los científicos físicos pudieran crear accidentalmente un dispositivo que podría destruir la Tierra y al sistema solar.

En la teoría de cuerdas, hay algunas variables desconocidas. Si éstas resultan tener un valor desafortunado, el universo podría ser inestable y ser alterado completamente, destruyendo todo dentro de él, ya sea por azar o por algún experimento accidental. Esto es llamado por algunos como el Colapso de Vacío Quantum. Otra clase de accidente es la transición tipo de Hielo-9, en la cual nuestro planeta incluyendo a todo en él se convertiría en un planeta de materia extraña en una reacción en cadena.

Se ha sugerido que el calentamiento global podría causar que el clima en la Tierra se hiciera como en Venus, lo que la haría inhabitable. En predicciones menos extremas esto podría causar el final de la civilización tal como la conocemos.

Otros panoramas[editar]

  • Resistencia antibiótica. La selección natural crearía un super patógeno que sería resistente a los antibióticos y diezmaría a la población mundial, causando un colapso global en la civilización.
  • Demografía. Las tendencias demográficas crearían una "declinación de la tasa de nacimientos" que amenazaría el orden de la civilización tal como la conocemos.
  • Disgenica. Una carencia de la selección natural y la tendencia del más inteligente a tener menos niños bajarían la salud y la inteligencia media suficientemente para llegar a un colapso eventual de la civilización.
  • Ecología. Los recursos naturales se agotarían por completo, o el ambiente sería dañado tanto debido a la contaminación que esto provocaría la destrucción de la civilización.
  • Economía. Los mercados fallarían por todo el mundo, dando por resultado el derrumbamiento económico: desempleo masivo, huelgas, suicidios, hambre y muerte.
  • Infertilidad. La fertilidad humana continúa declinando, eventualmente terminando con ningún ser humano fértil necesario para continuar con la especie.
  • Escasez de petróleo. El petróleo llegaría a su agotamiento total antes de que sea ideado un reemplazo económicamente viable, conduciendo a un caos global.
  • Crisis Agrícola. A causa del cambio climático y al aumento del precio de petróleo (principal materia prima de los fertilizantes, como urea o fosfato de amonio) las malas cosechas abundarían en todo el mundo. Se presagian largas filas en las tiendas. Al no haber alimentos, disminuirá el valor real del dinero y habrá un colapso financiero.
  • Epidemias de alta mortalidad. En zonas determinadas ya actúan algunos virus, como el Ébola y el Marburgo de transmisión interhumana muy eficiente a través de los líquidos del cuerpo, incluyendo saliva y secreciones respiratorias presentes en el aire, lo que los hace altamente contagiosos. Algunas de sus cepas han generado epidemias con tasas de mortalidad del 90% de los infectados (Ébola-Zaire 1976). Son de fácil reproducción en laboratorio y de expansión altamente eficaz por aerosoles. La mutación de un virus de estas características que afecte a animales, seguida de una zoonosis, o su generación accidental o intencionada en laboratorios, podría producir una mortandad cuya escala permitiera imaginar el suceso que da título a este artículo.[3]
  • Llamarada solar. En casos como estos, el sol lanzaría rayos a la tierra lo cual sería algo no preferible en la superviviencia. El mundo podía acabar con este panorama muy probable lo cual seria de que la fuerza de luz de nuestra estrella no vaya a disminuir y solo va a ser mucho peor, lo que significa a la propia llamarada en nuestra capa de ozono matando a todo organismo en el planeta.

Ficticio[editar]

La novela de Michel Houellebecq "La posibilidad de una isla" (Fayard 2005) describe un panorama de "fin de la civilización" humana -tal y como la conocemos-. Diversas catástrofes naturales y humanas provocan que las civilizaciones desaparezcan casi en su totalidad en el planeta. Solamente unos humanos, que apostaron por la "vida eterna" científica mediante la clonación prometida por una secta religiosa (Elohim) podrán sobrevivir en un futuro cercano de unos dos mil años bajo la forma de "neohumanos" (casi-clones con características semejantes a los humanos actuales).

Panoramas históricos[editar]

Cada generación se ha enfrentado a sus propios miedos a un futuro desconocido; los expedientes históricos sobre las predicciones del fin de la civilización en el pasado son abundantes. Algunos de éstos incluyen:

Muchas historias ficticias (y no ficticias) a partir de la era de la guerra fría se basaron en la creencia de que una guerra nuclear era inevitable, y que esto daría lugar a la destrucción de toda la vida en el planeta Tierra (véase Tercera Guerra Mundial para una lista).

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. Bostrom, Nick (March 2002). «Existential Risks: Analyzing Human Extinction Scenarios and Related Hazards». Journal of Evolution and Technology 9. http://www.nickbostrom.com/existential/risks.html. 
  2. Alicia, Rivera. «La Vía Láctea chocará frontalmente con su vecina Andrómeda». El País. Consultado el 1 de junio de 2012. 
  3. Los datos aportados están tomados de otros artículos de Wikipedia, principalmente Virus Ébola, Virus de Marburgo, sida y VIH. La afirmación final, "podría producir" es por supuesto conjetural

Referencias[editar]

  • Nick Bostrom (2001). "Existential Risks: Analyzing Human Extinction Scenarios and Related Hazards". Journal of Evolution and Technology, Vol. 9, March 2002
  • Corey S. Powell (2000). "Twenty ways the world could end suddenly", Discover Magazine
  • L. A. Willson & G. H. Bowen (2000). "Miras, Mass-Loss, and the Ultimate Fate of the Earth". Meeting of the American Association for the Advancement of Science (AAAS), Washington DC.
  • Martin Rees (2004). OUR FINAL HOUR: A Scientist's warning: How Terror, Error, and Environmental Disaster Threaten Humankind's Future in This Century--On Earth and Beyond. ISBN 0-465-06863-4
  • Jean-Francois Rischard (2003). High Noon 20 Global Problems, 20 Years to Solve Them. ISBN 0-465-07010-8
  • Edward O. Wilson (2003). The Future of Life. ISBN 0-679-76811-4
  • Isaac Asimov (1981). Las amenazas de nuestro mundo. ISBN 84-01-33178-1

Enlaces externos[editar]