Fimosis

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Fimosis
Penis avec Phimosis.JPG
Fimosis que se manifiesta durante la erección.
Clasificación y recursos externos
CIE-10 N47
CIE-9 605
CIAP-2 Y81
DiseasesDB 10019
eMedicine emerg/423
MeSH D010688
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La fimosis (del griego φῑμός, phimós, «hocico») es una anomalía de los anexos cutáneos del pene que altera la mecánica de este órgano. La fimosis se debe a la estenosis del orificio prepucial que impide la retracción completa del prepucio para dejar el glande descubierto, activamente durante la flacidez del pene, o pasivamente durante la erección.

O aún más simple, la fimosis es la estrechez del prepucio, es decir, el glande no se puede descubrir. Lo normal es que el glande pueda descubrirse para poder asearlo en estado flácido y para tener relaciones sexuales no dolorosas y placenteras.

Fimosis y parafimosis[editar]

Hay que diferenciar la fimosis de la parafimosis urgencia urológica producida por la inflamación o edema del prepucio, que impide el recubrimiento del glande tras su retracción forzada y que produce una constricción o estrangulamiento del glande por un anillo del prepucio que se ha retraído, con riesgo de necrosis del glande, que puede ocasionar su pérdida. Es relativamente frecuente en adultos con sondaje urinario y en niños tras sus primeras manipulaciones peneanas.

La peor complicación aguda es la parafimosis. En esta situación aguda, el glande está hinchado y adolorido, y el prepucio se encuentra inmovilizado por la inflamación, en una posición parcialmente retraída. La parte proximal del pene sigue flácida. La parafimosis es considerada una emergencia.

Fisiopatología[editar]

El prepucio se desarrolla como una pequeña capa de epitelio que rodea el glande, a partir de la duodécima semana de gestación. Para el momento del nacimiento, oculta completamente al glande y está adherido fuertemente a su epitelio. En el transcurso de los primeros cuatro a cinco años de edad, se produce la separación gradual del prepucio, mediante las erecciones intermitentes y la acumulación de células de descamación, las cuales no deben ser confundidas con el esmegma.

Si no se puede retraer completamente el prepucio hasta detrás del glande, entonces habría fimosis. No todos los prepucios se retraen automáticamente al experimentar una erección del pene. Si se puede hacerlo manualmente, no se tiene fimosis.

La fimosis es bastante frecuente, sobre todo en niños, antes de la adolescencia. Se estima que sólo menos del 2% de los adolescentes de 17 años padecen fimosis. En el 95% de los recién nacidos es difícil la retracción prepucial. A los 6 meses sólo el 20% de los prepucios son retráctiles, al año el 50% son retráctiles y a los 3 años el 90% son retráctiles.

Clasificación[editar]

Suele tener varios grados, desde una estrechez dolorosa durante la erección que deja descubrir el glande, hasta una estenosis puntiforme que dificulta hasta la micción. Se ha hecho una clasificación de la fimosis en 3 categorías:

  • Fimosis puntiforme: aquella en la que el orificio prepucial es de un diámetro mínimo, apenas apreciable, con la piel circundante de aspecto y grosor normales.
  • Fimosis cicatricial o anular no retraíble: aquella en que la piel que rodea el orificio prepucial está indurada o engrosada, habitualmente por balanopostitis previas.
  • Fimosis anular: aquellos casos que no puedan incluirse en ninguno de los dos grupos anteriores, estando el prepucio estrechado en mayor o menor medida y por alguna circunstancia existan complicaciones o fracaso para la retracción.

Se cree que la causa de la fimosis es congénita, pero también puede ser debida a retracciones forzadas del prepucio de los bebés durante su higiene por los padres, que crea anillos fibrosos en el prepucio y adherencias balanoprepuciales.

En los adultos las causas de fimosis suelen ser variadas: la balanopostitis crónica o recidivante, sobre todo en diabéticos, balanitis xerótica obliterante y traumatismos (directos, actos sexuales violentos, manipulaciones urológicas).

Complicaciones[editar]

Al no retraerse el prepucio, la orina se puede quedar estancada sin salir adecuadamente.
  • Coito doloroso: debido a la falta de deslizamiento del prepucio sobre el glande y el pene.
  • Balanitis: es la infección del pene, debido a la acumulación de esmegma en el espacio balanoprepucial.
  • Infecciones de orina: si la infección del esmegma asciende por la uretra.
  • Problemas en la micción: que oscilan desde disuria, hasta retenciones agudas de orina de repetición y que requieren sondaje urinario.
  • Adherencias balanoprepuciales: es la unión del prepucio con el glande, que complica más la fimosis y que pueden estar presentes en ausencia de fimosis.
  • Cáncer de pene: es una complicación rarísima, con una incidencia menor de 1/100.000 varones al año, que puede ser debida a la persistencia de fimosis después de la pubertad.[1]
  • Parafimosis: se da cuando el glande pasa de forma forzada a través de un anillo fimótico estrecho, a continuación se edematiza, se inflama, y no puede regresar a la posición normal. Los cambios inflamatorios progresan en la parte retenida bajo presión (glande) y no cesarán hasta su reducción manual o quirúrgica. Debe evitarse con una manipulación adecuada ante la existencia de fimosis.

Tratamiento[editar]

Antes de recurrir a la cirugía, el tratamiento con corticoides tópicos, como la betametasona, indicados por el pediatra a partir de los tres años durante unos dos o tres meses y con la ayuda de retracciones suaves, puede solucionar la fimosis.[2] [3]

El tratamiento quirúrgico de la fimosis es la circuncisión, realizada por un urólogo en condiciones de asepsia y con el material quirúrgico necesario, o bien una prepucioplastia, una operación alternativa que deja el prepucio intacto, adecuada para algunos casos de fimosis.

Referencias[editar]

  1. Willcourt RJ. Discussion of Rickwood et al (2000) BMJ.com e-letters, 30 junio 2005.
  2. «Topical steroid application versus circumcision in pediatric patients with phimosis: a prospective randomized placebo controlled clinical trial». World J Urol 26 (2):  pp. 187-90. Abril 2008. doi:10.1007/s00345-007-0231-2. PMID 18157674. 
  3. Zampieri N, Corroppolo M, Zuin V, Bianchi S, Camoglio FS (April 2007). «Phimosis and topical steroids: new clinical findings». Pediatr. Surg. Int. 23 (4):  pp. 331–5. doi:10.1007/s00383-007-1878-x. PMID 17308904. http://www.springerlink.com/content/dr6273tq2xjv74j7/?p=4fb1f517893841ce864d458f84d180da&pi=0. 

Enlaces externos[editar]